Alkarren barri 198

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Revista mensual de información sobre la diócesis de Bilbao

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  • 4OBISPO GOTZAINAalkarrenbarri198azaroa2012

    Queridos hermanos y hermanas.

    Kontzilioa munduaren erdian argi egiteko modu barria izan zan.

    El pasado 11 de octubre, coincidiendo con la celebracin de nuestra Patrona, la Vir-gen de Begoa, celebrbamos la apertu-ra del ao de la fe, convocado por el Papa Benedicto XVI para toda la Iglesia, en el quincuagsimo aniversario de la apertu-ra del Concilio Vaticano II. En su discurso de felicitacin navidea del ao 2005, el Santo Padre nos hablaba del Concilio en clave de reforma, de renovacin profun-da de la Iglesia. Supuso verdaderamente un acontecimiento de gracia y un nuevo modo de hacerse presente en medio del mundo como signo y presencia de la sal-vacin que el Seor quiere ofrecer a ma-nos llenas a toda la humanidad.

    Fedea elikatu behar dan Jaungoikoaren oparia da.

    Tomando las palabras de Pablo VI, con ocasin del aniversario del martirio de San Pedro y San Pablo en 1967, el Papa KDFRQYRFDGRHVWH$RGHOD)HSDUDDG-TXLULU H[DFWD FRQFLHQFLD GH OD IH SDUDreanimarla, puricarla, conrmarla y confesarla. Cinco acciones de profundo calado. La fe es un don de Dios que pre-cisa la respuesta y acogida humana, la obediencia de la fe (Rom 16, 26). Por ello debemos pedirla con humildad y dis-ponernos a recibirla: Seor, aumntanos la fe (Lc 17, 5). La fe se reanima cuando se vive en la caridad y en la comunin de la Iglesia; cuando se cultiva y se fortalece en la oracin y en la recepcin de los sa-cramentos, principalmente la Eucarista; cuando se alimenta con el estudio y la lectura de maestros, testigos y confeso-res de la fe; se intenta cotidianamente en hacerla vida; cuando se comunica y se hace misionera. La fe crece cuando se YLYHFRPRH[SHULHQFLDGHXQDPRUTXHVHUHFLEH\VHFRPXQLFDFRPRH[SHULHQFLDde gracia y de gozo (Porta dei, 7).

    Fedearen muina Jaungoikoa da.

    El centro de nuestra fe es Jesucristo. Como arma San Pablo en la primera carta a Timoteo, Cristo, manifestado en la carne, justicado en el Espritu, mos-trado a los ngeles, proclamado en las naciones, credo en el mundo, recibido en la gloria (1 Tim 3, 16). Se trata de un hermoso himno litrgico de los primeros cristianos que constituye una verdadera

    profesin de fe, donde se muestra el mis-terio de Cristo partiendo de su encarna-cin y alcanzando la eternidad. El ao de la fe suscita en nosotros la vuelta a Jesu-cristo, recomenzar desde l. Jesucristo inicia y completa nuestra fe (Hb 12, 2). Constituye una invitacin, un tiempo pro-picio a una autntica y renovada conver-sin al Seor, nico Salvador del mundo (Porta dei, 6).

    Karidadea bizitzeko modua da fedea.

    El Ao de la fe es tambin una llamada a vivir la caridad. Jess nos advierte: El apstol Santiago nos dice: de qu le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras?... la fe, si no tiene obras, est muerta por dentro yo, con mis obras te mostrar mi fe (Cfr St 2, 14-18). La fe opera por medio de la cari-dad; y las obras de amor al prjimo constituyen un testimonio de primer orden para proclamar la fe y, al mismo tiempo, fortalecerla. En estos tiempos UHFLRV GH FULVLV MXQWR D OD H[LVWHQFLDde amplias regiones del mundo cas-tigadas por la injusticia y un severo empobrecimiento, la vida de caridad y entrega de los cristianos constituye un testimonio elocuente de la fe en el Se-or Jess que nos mand dar de co-mer al hambriento, vestir al desnudo, visitar al enfermo pues l se identi-ca de modo particular con los que su-fren y necesitan de una mano fraterna que los sostenga en su dignidad.

    Karidadeagaz batera hitza eta iragarpena landu behar dira.

    Pero este testimonio de caridad nece-sita, as mismo, ser acompaado por la palabra y el anuncio de Jesucristo: la fe implica un testimonio y un com-promiso pblico. La fe, precisamente SRUTXHHVXQDFWRGHODOLEHUWDGH[LJHtambin la responsabilidad social de lo que se cree. La Iglesia en el da de Pentecosts muestra con toda eviden-cia esta dimensin pblica del creer y del anunciar a todos sin temor la pro-pia fe. Es el don del Espritu Santo el que capacita para la misin y fortalece nuestro testimonio, hacindolo franco y valeroso (Porta dei, 10). Es preciso anunciar el Evangelio de Jesucristo con humildad y audacia. Es el servicio a la verdad que el mundo de hoy nece-sita. No se trata de imponer ni adoc-trinar, sino de proponer con sencillez el tesoro que portamos en vasijas de barro para que as, la luz de Cristo ilu-mine el corazn de tantas personas, porque hemos sido creados para co-nocerle y amarle, en una vida plena de comunin con l y con los hermanos. Todos los deseos y anhelos que se en-cuentran en el corazn humano alcan-zan su perfecta realizacin en Cristo.

    Kredoa aldarrikatzeko modua daukagu domekeroko ospakizunetan.

    3RUWRGRHOORHO$RGHOD)HVHSUHVHQ-ta como ocasin propicia para confesar la fe y para celebrarla en la liturgia. Como propuse en la Misa de inaugu-UDFLQGHO$RGHOD)HWHQHPRVFDGDdomingo una ocasin magnca para proclamar el smbolo de la fe, lo que conocemos habitualmente como cre-GR HQ HO FRQWH[WR GH OD FHOHEUDFLQeucarstica dominical. Y despus, en familia, en los grupos, en las comuni-dades, tendremos ocasin de redescu-brir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada. Santa Mara, nuestra Madre, nos acompaa en nues-tro camino de fe. A Ella dirigi su prima santa Isabel la alabanza como mujer de fe: Dichosa T que has credo. A su cuidado maternal encomendamos este ao de gracia. Pido sobre vosotros la bendicin del Seor y os envo un abra-zo fraterno.

    + Mario Iceta GabicagogeascoaObispo de Bilbao

    Ao de la Fe, para reanimarla, puricarla, conrmarla y confesarla

  • 8ekonomiaeconomaalkarrenbarri198azaroa2012

    La parroquia, nuestra segunda familia

    Suscripciones familiares, otra manera de ayudar

    La revitalizacin de nuestras comunidades, es crucial para el desempeo de la misin de la Iglesia especial-mente al servicio de los ms desfavorecidos. Los miembros de las parroquias conforman comunidades vivas, fraternas y corresponsables.

    En este sentido, a lo largo de los ltimos aos, las juntas econmicas estn realizando una gran labor a favor de la comunidad administrando los recursos de cada lugar. La Dicesis iniciar una campaa, el 4 de noviem-bre, dirigida a la autonanciacin de la casa comn, sustentada en el trabajo voluntario y las suscripciones familiares. Comunicacin- Alkarren Barri ha hablado con algunos responsables de varias juntas econmicas parroquiales para tomar el pulso a distintas realidades.

    )HGHULFR0HQGL]EDOPLHP-bro de la junta econmica de la parroquia Santa Mara de Durango e Iaki Len, uno de los encargados de la eco-noma de la Unidad Pastoral de Sestao, realizan una re-H[LQ VREUH ODV QHFHVLGD-des de autonanciacin de las comunidades para poder atender todos los servicios que se ofertan. A su enten-der, los inmuebles que ges-tionan son una buena fuente de ingresos para no cerrar la persiana. La campaa por la autonanciacin es una manera importante de colaborar con la comunidad con la necesaria complici-GDGGH ORV SUURFRV H[SOL-can los interlocutores.

    )HGHFRPHQ]FRQHOWHPDde las suscripciones el ao 2009. Le solicitaron que se encargara de la con-tabilidad de la parroquia de Santa Mara y, desde

    entonces, es una de sus responsabilidades en la comunidad. Los dineros los gestiona la junta pero como disponen de algunos locales alquilados gracias

    a ellos podemos sobrevi-vir, matiza.

    La caja de compensacin de la Dicesis, erigida en 1973 por mons. Antonio

    Al habla con miembros de algunas juntas econmicas parroquiales

    Si no dispusiramos de inmuebles, tendramos que cerrar

    Federico Mendizbal e Iaki Len

  • 9ekonomiaeconoma alkarrenbarri198azaroa2012

    Carlos Bargos, en su despacho

    Cules fueron los inicios de la Junta?

    Hace ms de diez aos varios laicos comprometidos en el campo de la eco-noma tuvieron la intuicin de concien-ciar a la Comunidad para colaborar econmicamente con unas aportacio-nes jas que se denominaron Sus-cripciones familiares. Nuestra parro-quia fue una de las pioneras en este aspecto.

    Nos han dicho que habis restaurado la Torre y las Campanas.

    Movidos por la imperiosa necesidad de conseguir mayor seguridad en el mantenimiento de la piedra de la torre y la mejora de las campanas, hemos UHDOL]DGRHVWDREUD)XHXQDGHFLVLQdifcil en el momento econmico ac-tual. Hemos podido coronar la obra gracias a las aportaciones de la comu-nidad, de la Diputacin y del Obispado.

    Cmo hacis para conseguir, hoy en da, una economa saneada y equili-brada?

    6H LQWHQWD FRQWURODU DO P[LPR ORVgastos de los captulos ms complica-dos que son los de servicios y perso-nal. Hacemos una gestin lo ms di-

    fana posible estando en contacto con la comunidad, como mnimo dos veces al ao. Presentamos las cuentas y ani-mamos a colaborar.

    Durante todos los ejercicios, preten-demos hacer alguna obra de mejora y mantenimiento de las instalaciones, pero siempre contando con lo que dis-ponemos para ello en la contabilidad normal del ejercicio anual, sin endeu-dar a la parroquia.

    Qu proyectos tienen en este mo-mento?

    Estamos preocupados por la situacin econmica actual. Creemos que este debe ser el primer objetivo del cur-so por lo que estamos apoyando con nuestras aportaciones a Critas en sus diversas campaas. La parroquia est colaborando activamente con dos asociaciones que trabajan con los ms desfavorecidos de nuestra sociedad, que son los presos y los emigrantes.

    Nos parece que se debiera dar una pronunciacin clara ante la situacin complicada y difcil que sufren muchos de nuestros hermanos. En cuanto a la autonanciacin, consideramos que la concienciacin es necesaria

    PARROQUIA SAN FRANCISCO DE ASS (QUINTA PARROQUIA)

    Equipo econmico de la Quinta Parroquia, junto al prroco Juan Antonio Uriarte

    Aoveros, es el organismo que administra la dotacin recibida de las parroquias y sectores y se encarga, entre otras cosas,