Teoria del simbolo norbert elias

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norbert elias teoría del símbolo un ensayo de antropología cultural Edición e introducción de Richard Kilminster Traducción de José Manuel Álvarez Flórez Ediciones Península

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reflexión sobre el simbolismo, una serie de oposiciones: biología y sociología, materialismo e idealismo, la evolución biológica y el desarrollo social, el lenguaje animal y el lenguaje humano, los elementos sociales y orgánicos del desarrollo del lenguaje.

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  • norbert elias

    teora del smboloun ensayo de antropologa cultural

    Edicin e introduccin de Richard KilminsterTraduccin de Jos Manuel lvarez Flrez

    Ediciones Pennsula

  • cultura LibreQuedan rigurosamente prohibidas, sin la autorizacin escritade los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidasen las leyes, la reproduccin total o parcial de esta obrapor cualquier medio o procedimiento. comprendidos lareprografa y el tratamiento informtico y la distribucinde ejemplares de ella mediante alquiler o prstamos pblicos.as como la exportacin e importacin de esos ejemplarespara su distribucin en venta fuera del mbito dela Comunidad Econmica Europea.

    Diseo y cubierta de Loni Occst y Tone Hoverstad.

    Primera edicin; marzo de 1994.Ttulo original en ingls: The Symbol Theory.Obra editada, incluyendo una introduccin, a cargo de Richard Kilminster. Norbert Ellas, 1989. Norbert Elias Stichting. 1991. por la traduccin: Jos Manuel lvarez Flrez, 1994. de esta edicin: Edicions 62 sla., Provenca 278, 08008-Barcelona.

    Impreso en Limpergraf sta.. Carrcr del Riu 17. Nave 3. Ripollct.ISBN: 84-297-3731-6.Depsito legal: B. 2.380-1994.

    Introduccin del editor'

    Un probleme convenablement pos est bienpres d'tre rsolu.

    (ANDR MARTE AMPERE,citado en Bravo 1979: 204)

    La Teora del Smbolo result ser la ltima obra extensa queNorbert Elias complet para la publicacin antes de morir.Muri elide agosto de 1990 en Amsterdam a los 93 aos deedad. Este libro reproduce como un texto unitario, pero por Jo de-ms inalterado, un ensayo suyo de gran alcance La Teora delSmbolo: Una Introduccin, que apareci por vez primera en tresentregas en nmeros sucesivos de Theory, Culture and Society du-rante 1989. El cuadro de Paul Klee de la portada de esta edicinhaba sido elegido por el propio Elias poco antes de morir. Peroan estaba trabajando, por desgracia, en una nueva Introduccincuando le sobrevino la muerte. Tras consultar con los editores ycon la Fundacin Norbert Elias, se decidi que este penetrante do-cumento deba publicarse en su estado inconcluso. Se incluye portanto ms adelante, al principio del texto que estaba destinado aintroducir, en su forma final. Se interrumpe a medio curso, conElias de un humor expansivo muy caracteristico, cuando est em-pezando a desarrollar el anlisis de uno de sus temas favoritos: lanecesidad de estudiar las sociedades humanas a una escala tempo-ral muy grande. No podemos saber con seguridad qu direccinpodra haber seguido el resto de la argumentacin.

    El texto principal pas por varias fases antes de alcanzar suforma actual. Fue dictado a un ayudante, como todos los escritosde Elias en los ltimos aos. Se complet en principio de esemodo en borrador en el verano de 1988. El manuscrito, caudaloso,sin divisiones y bastante repetitivo, constitua una corriente conti-nua de temas interrelacionados. Yo establec un texto ms estruc-

    Quiero dar las gracias a Stephen Barr. Rudolf Knijff. Terry wassall y cesWcuters por ayudarme a preparar esta introduccin.

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    turado, y ms accesible por tanto, para publicarlo en la revista, in-sertando prrafos, eliminando repeticiones innecesarias y dispo-niendo la sucesin de secciones numeradas que ya haba iniciadol pero no continuado.

    Al hacer la primera revisin me di cuenta de que estaba siguien-do fielmente una ordenacin de los temas y la argumentacin queya estaba presente en el material. El manuscrito, a pesar de la repe-ticin, pareca encajar de modo natural en un esquema, que tuve lasuerte de poder comentar con Elias. l, como no poda releer laspginas mientras las escriba y las revisaba porque le fallaba la vis-ta, tena que tener en la cabeza toda la estructura de la obra mien-tras la elaboraba. Result an ms notable por ello comprobar losistemtico y estructural que era en realidad un manuscrito en apa-riencia informe. Todas mis tachaduras y reestructuraciones se acor-daron con l y l mismo reescribi algunas secciones hacindolasms breves. Pero hubo que dejar algunos pasajes repetitivos, por in-sistencia suya, y quiz puedan resultarles tediosos al lector en eltexto inalterado. Pero, como explico ms adelante, hay una lneasutil que une estos pasajes y lo que podramos llamar las repeticio-nes benignas de Elias, que son una caracterstica general de su esti-lo, por la que tiende a volver sobre los mismos temas varias veces,reelaborndolos de una forma distinta cada una de ellas.

    La Teora del Smbolo es un excelente ejemplo de la oeuvre delltimo perodo de Ellas, pero a los lectores no familiarizados consu obra que entren en fria en este libro quizs puedan parecerlesextraas su fomia de exposicin y su terminologa, comparadascon el producto acadmico profesional ms corriente. Quizs unascuantas directrices y orientaciones para la lectura del conjunto desus escritos, sumamente originales, sean tiles para abordar ste.

    Elias se mantuvo durante la mayor parte de su larga carrera,por razones que escapaban con frecuencia a su control, en la peri-feria del orden establecido de la sociologa y alejado, por tanto, del. Debido a ello, sentia poco las presiones del mundo instituciona-lizado de las ciencias sociales acadmicas.' Por eso no encontrarel lector en ninguno de sus libros ni de sus artculos (y la Teora

    l. Para referencias sobre la vida de Eltas. la historia de la publicacin de Elproceso civilizador, el reconocimiento tan retrasado de su obra en los paises euro-

    del Smbolo es caracterstico en ese sentido) esa introduccin habi-tual que es un repaso de la literatura cientfica o las controversiasdel momento sobre el problema o el tema que se aborda, en estecaso los smbolos. Elias no trabajaba as. Prefera siempre abordardirectamente el tema que estudiaba (por ejemplo, el orden cientfi-co establecido, Mozart, el tiempo, la violencia, Freud, el envejeci-miento y la muerte, el trabajo, lo psicosomtico, por nombrar sloalgunos de Jos otros temas que estudi en los ltimos aos), queinvestigaba a su manera. Los trabajos de otros que actuaban deuna forma distinta y dentro de tradiciones sociolgicas distintas enel mismo campo, tenan para l un inters secundario. Dejaba a loslectores la tarea de comprobar la compatibilidad con su propio pa-radigma de conceptos y hallazgos desarrollados en otra parte.

    Un artculo de Elias extenso y discursivo citar, por tanto, engeneral, muy pocas referencias; en realidad habr a menudo unasola, quizs la de un libro poco conocido publicado hace muchosaos. La Teora del Smbolo no es ninguna excepcin, slo contie-ne una referencia, la de un libro de lulian Huxley sobre el tema dela singularidad evolutiva del hombre. Si se quejase usted a Eliaspor no haber mencionado la literatura cientfica contempornea ole sugiriese que estaba anticuado, l contestara que tena usted elfetichismo de lo nuevo: que slo porque un libro es viejo no signi-fica que no pueda seguir siendo el mejor tratamiento de un tema.y a la inversa, los libros nuevos no constituyen por necesidad unavance slo por el hecho de ser nuevos. Era el mrito cognitivo in-trnseco del libro 10 que contaba, no si estaba actualmente a lamode? Elias se hallaba al margen de las corrientes y las modas in-telectuales, trabajaba dentro de una escala temporal cientfica, conuna amplitud de visin y un grado de distanciamiento que slopueden calificarse de olmpicos.

    Elias senta hacia el mundo una curiosidad cientfica insaciabley gozosa. Describa a menudo la vocacin del socilogo diciendo

    pcos durante los aos setenta y ochenta y la amplia investigacin en sociologa figu-racional en los Pases Bajos, vase Goudsblom 1977; Lepenies 1978; Korte 1988;Mennell 1989, cap. 1; YKranendcnk 1990.

    2. Elias expuso estos puntos de formas diferentes en varios lugares, pero vasesobre todo Elias 1.987a: 11718, y 1987e.

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    que era como embarcarse en un viaje de descubrimiento en elterritorio, mayoritariamente desconocido, de la sociedad. l, porsu parte, naveg siempre con la ayuda de sus propias teoras y ensu propio lenguaje de sociologa figuracional o de proceso, comoempez a llamarle al final de su vida. Su paradigma fue para l elparadigma primario del ruedo sociolgico y l tena derecho de ac-ceso pero no en un sentido inflexible y dogmtico. Nadie podrahaberse mostrado ms abierto que l al contraejemplo emprico yal dilogo. Era slo que tena una fe inquebrantable en la origina-lidad y en la importancia de su obra como sntesis y como progra-ma de investigacin. Se senta muy seguro de lo que estaba hacien-do. Siempre poda aducir el poder explicativo demostrable de losmodelos sociolgicos que haba desarrollado en The Civilizing Pro-cess (1978-82; en alemn 1939) y The Court Society (1983; en ale-mn 1969) y basarse en su vasto conocimiento de la historia y delas ciencias, en el que pocos contemporneos le igualaban.

    Iohan Goudsblom ha sealado que en las primeras obras deElias de la dcada de 1930 hay en realidad una cuanta mucho ma-yor de polmica terica y metodolgica implcita, con otros auto-res y otras escuelas, que resulta inmediatamente perceptible. Ensus escritos posteriores este enfrentamiento se hizo ms explcito,Elias abord crticamente una serie de autores a los que nombra(Goudsblom 1987). Esto es cierto, aunque la polmica de tipo im-plcito puede adoptar otra forma, como se puede ver en este libro.Fue tambin partidario de criticar otros enfoques de un problemade un modo ms amplio, ms alusivo, ejemplificando, por ejemplo,estilos de pensamiento o paradigmas caractersticos. Poda aludir,por ejemplo, a los fallos de la teora de la accin, la teoria mar-xista, la fenomenologa o, como hace aqu, las teoras tradicio-nales del conocimiento. Su crtica las considerara de modo in-variable fatalmente afectadas de reduccionismo, individualismo,hiperabstraccin, obsesiones filosficas, sentimientos polticos en-cubiertos (un tipo de complicidad en la terminologa de Elias) odiversas combinaciones de todo esto. Pero no se dejaba, en gene-ral, atrapar excesivamente en las escaramuzas de los debates con-temporneos y de las complejas discusiones domsticas que tienenlugar en la scceloga. Crea que se contribua ms al progreso dela disciplina con la investigacin emprica basada en una informa-

    cin terica; pero que dificultaba notablemente ese progreso elque los socilogos desperdiciasen sus energas en los debates delmomento o en discutir entre ellos.

    Vale la pena mencionar el estilo de los escritos de Elias. WolfLepenies (1968-63) describi muy bien sus cualidades: Una preo-cupacin por una claridad libre de jerga, un minucioso adiestra-miento en la observacin sociolgica y una combinacin exhausti-va de anlisis tericos con alusiones, a menudo sorprendentes, adetalles. Ellas resulta tambin con frecuencia provocador y desa-fiante y le encantaba citar dualismos santificados pero difuntos ysometer a anlisis 10 que parece obvio. Hace todas estas cosas eneste libro cuando habla de la relacin entre pensamiento humano ycomunicacin y de la evolucin de la naturaleza biolgica. Msque por argumentos lgicos convencionales en favor de una po-sicin u otra, Elias convence a los lectores porque expone los te-mas de un modo que induce a reflexionar sobre las categoras o lossupuestos que se utilizan rutinariamente para tratarlos. Despusde leer la Teora del Smbolo resulta difcil, por ejemplo, volver autilizar irreflexivamente las oposiciones idealismo/materialismo ynaturaleza/cultura o sucumbir a la tentacin falaz de considerarque el lenguaje existe en un reino propio independiente.

    En este texto, como en gran parte de la obra de Elias, reverbe-ran ecos de la sociologa del conocimiento alemana. Pero Elias lle-v la tradicin mucho ms all, profundizando y ampliando la par-te del programa que peda una ontologa y una epistemologasociolgicas que sustituyesen a la filosofa tradicional. Es precisa-mente la huella que hay de esta tradicin en el proyecto de Elias loque explica otra caracterstica de su estilo. Elias investiga con mu-cha frecuencia un problema exponiendo primero las dicotomas es-tticas que se dan en los tratamientos habituales y volviendo luegovarias veces a ellas al mismo tiempo que va exponiendo una es-tructura de explicacin alternativa ms amplia y ms completa.Esta estructura resulta ser, claro, su propia sociologa de las figu-raciones, desarrollada a partir de su obra sobre procesos civiliza-dores. Elias escribe siempre desde este punto de vista. Algunas delas repeticiones de este libro, aunque no todas ni mucho menos,son explicables por esta caracterstica orgnica de -su forma de ar-gumentar.

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    La forma de anlisis de Elias transpone, pues, los problemas aotro nivel distinto, en realidad, al de su planteamiento original.Las formas tradicionales (con frecuencia filosficas) de hablar deltema pasan a resultar sencillamente insostenibles al integrarse enuna estructura sociolgica ms amplia. En este libro podemos se-guir a Elias en esa estrategia a travs de las tradicionales oposicio-nes de idealismo/materialismo, materia/espritu, naturaleza/cultu-ra, forma/contenido y conciencia/ser. Se insiste en particular enlas limitaciones del dualismo sujeto/objeto y Elias rastrea socioi-gicamente esta oposicin remontndola hasta la autoexperienciaindudable de los individuos como horno clausus caracteristica desociedades (sobre todo de Occidente) que han alcanzado una fasetrascendente de un proceso civilizador. La cruzada contra este rno-delo de seres humanos es en realidad uno de los principales temasdominantes de la obra de Elias.

    Yo creo que, por todas las razones mencionadas hasta ahora,es importante leer este libro concienzudamente varias veces parasacar el mejor partido de l. Elias no slo fue uno de aquellos au-tores de la tradicin alemana que destacaban insistentemente laimportancia de la forma de plantear una cuestin, sino que tam-bin estaba muy atento a los matices y asociaciones del lenguaje ylos conceptos que empleamos en sociologa, que es una sensibili-dad relacionada. Su insistencia en que debemos deshacemos decategoras antiguas para desarrollar una imagen ms distanciada yrealista de los seres humanos dentro de una escala temporal y unaestructura evolutivas (que es en parte de lo que trata este libro) noes, sin embargo, una tarea fcil ni exclusivamente racional. Exi-ge inevitablemente que los individuos modifiquen la imagen quetienen de s mismos, quizs en una direccin que resulta incmo-da. Elias evoc la fuerza sombra de su imagen evolucionista de lahumanidad en un cuarteto de su poema Surcando la tormenta(Elias 1988: 81):

    nacidos de una tormenta de desordennmadas del tiempo que no correen un vaco sin lmitesurcando la tormenta.

    El proceso de re-formacin de nuestra imagen de los seres huma-nos nos obliga, claro, a superar escollos emotivos. Esta lucha for-ma parte de 10 que Elias llam en otro lugar el problema sociolgi-co de hasta qu punto y en qu condiciones son capaces los indivi-duos de afrentarse a s mismos (Elias 1987a: 12-14, 39-40). Sepuede ya apreciar una diferencia substancial entre esta concepciny el aforismo racionalista ms familiar del concete a ti mismo.Mike Featherstone (1987:201) coment correctamente, aunque nodestac suficiente, que Elias exige mucho dellector.

    Concretando ms, cmo encaja la Teora del Smbolo en elconjunto de la obra de Elias? Un mensaje que transmiten todossus escritos como una advertencia para los socilogos es que pro-cesos y acontecimientos sociales dispares en apariencia, analiza-dos y artificialmente separados por los diversos estamentos de laciencia socia!, organizados profesionalmente y por especialidadesdentro de la sociologa, son todos ellos en realidad aspectos delmismo proceso social interconectados. Tambin los escritos deElias forman una red inconstil. Pero Elias, como muchos otroscientficos sociales, se haba dado cuenta de la utilidad explicativadel concepto de autonoma relativa,' que utiliz para describir elproceso por el que el conocimiento humano se independiza de susproductores originales y tambin el medio por el que las institu-ciones sociales especializadas (econmicas, polticas, cientficas)llegan a autosustentarse y vincularse funcionalmente entre s ensociedades complejas. Este concepto otorg tambin a Elias, den-tro de su visin sinptica de la interconexin de los procesos so-ciales, licencia para escribir sobre temas como el deporte, lasciencias, el tiempo, la muerte y la agona, diversas ramas del artey Jos artistas, etc.

    3. Elias utiliza muchsimo el concepto de autonoma relativa en sus obras, so-bre todo en las que tratan de sociologa del conocimiento y ciencias. En la historiade la sociologa ha resultado til tambin para, al menos, Durkheim [1914] 1968:271, Lukcs [1920] 1973: 11; Althusser 1965: 111,240; Sartre t968: 80 y Alcxander 1990: 1-27. En el marco britnico el concepto ha adquirido vigencia a tra-vs de los escritos posestructuralistas, en especial los de Louis Althusser, que loutiliz en sus adaptaciones de la teora marxista de base y superestructura para evi-tar el reduccionismo econmico. Un autor que se ha negado insistentemente a se-parar cultura y estructura de un modo rgdo y dualista es Zygmunt Bauman (1972.1973).

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    La Teora del Smbolo es un ensayo terico investigador quesita en un primer plano los supuestos bsicos de otro nivel rela-tivamente autnomo e interrelacionado. el proceso de la evolu-cin biolgica a largo plazo. Los socilogos suelen relegar esteproceso a la condicin de mero teln de fondo biolgico de lavida social de las sociedades industriales. Pero, en opinin deElias, una interpretacin de ms largo alcance del desarrollo so-cial ha de estar integrada en el proceso evolutivo globaL Segn lmismo dice: La constitucin natural de los seres humanos lesprepara para aprender de otros, para vivir con otros, para queotros se cuiden de ellos y para que ellos se cuiden de otros. No re-sulta fcil entender cmo pueden elaborar los cientficos socialesuna interpretacin clara del hecho de que la naturaleza prepare alos seres humanos para la vida en sociedad sin incluir en su cam-po de visin aspectos del proceso evolutivo y del desarrollo socialde la humanidad... (pg. 214-215 de este mismo libro). Elias meexplic, de palabra, que consideraba la Teora del Smbolo vincu-lada a su grupo de escritos sobre la sociologa del conocimiento,entre los que se incluyen Uber die Zeit (1984), la antologa lnvol-vemeru and Detachment (1987a) y varios artculos ms de estatemtica que datan de la dcada de 1970 y de la de 1980 (vasebibliografa). Se relacionan en especial con el libro los fragmentosReflections on the Great Evolution (en Elias 1987a) y el artcu-lo On Human Beings and Their Emotions: A Process-Sociologi-cal Essay (Elias 1987b). Ellas, atenindose a un planteamientomuy radical, sita la sociologa del conocimiento en este grupo deescritos, como heredera histrica de los problemas de la episte-mologa y la ontologa de la filosofa del conocimiento tradicionaldesechada, que estaba dominada por una concepcin sumamenteindividualista del sujeto consciente.

    Elabor tambin un modelo sociolgico de las ciencias queconsideraramos ahora de tipo realista, aunque sin la inspiracintrascendental filosfica de gran parte de los trabajos actuales eneste campo (Bhaskar 1979). En el modelo de Ellas cada ciencia in-vestiga un nivel de integracin del universo relativamente autno-mo (el fsico, el qumico, el biolgico, el psicolgico, el social, etc.)como su objeto, utilizando la terminologa de los filsofos. Estemodelo (que l llama significativamente una ciencia de las cien-

    das) (Elias 1974) aporta una concepcin ms estructural y dife-renciada de la materia temtica de las ciencias, y por tanto de losdiversos mtodos que son adecuados para ellas. Presenta este mo-delo 00 que plantea una jerarqua de las ciencias) como una alter-nativa empricamente utilizable para trabajar con la distincin su-jeto-objeto."

    Para Elias, las ciencias sociales van por detrs de las cienciasnaturales debido a que dentro de sus estamentos acadmicos pre-valecen valoraciones heternomas e implicaciones emotivas, quedominan el carcter del conocimiento elaborado. En consecuencia,la capacidad humana para controlar los procesos sociales va a lazaga de la capacidad para controlar procesos naturales, debido aque en las ciencias naturales hace mucho que la balanza se inclinms por el predominio de valoraciones autnomas, que significa-ron un avance trascendental hacia un mayor distanciamiento (Elias1987a).

    Un destacado objetivo polmico en este grupo de escritos es elconcepto de lo a priori kantiano, concepto que Elias critica impla-cablemente desde un punto de vista emprico-sociolgico. Rechazaas mismo cualquier relacin con nominalistas, individualistas y fe-nomenlogos, y con todo tipo de reduccionistas (econmicos, fisi-calsticos o biologsticos). Estas polmicas se repiten en las obrasde Elias sobre la sociologa del conocimiento en particular y estnpresentes tambin en combinaciones diversas en la Teora del Sm-bolo.

    En este libro el punto focal programtico se centra en la biolo-ga evolutiva como ciencia humana que ha de entretejerse, sin re-

    4. En la amplia bbliograa de los trabajos emprendidos dentro del programade investigacin figuracional inspirado por Elias en los Pases Bajos (Kranendonk1990), slo hay reseado, curiosamente. un articulo que aborda en concreto la so-ciologa del conocimiento y las ciencias de Elias (Wilterdink 1977), Este olvido noguarda relacin con la importancia que Elias asignaba claramente a este campo enel conjunto de su obra. Es probable, por ello, que sea nico el estudio de Terence [.Wassall (1990) an indito sobre la ontologa de Elias, que aboga por un enfoquede desarrollo eltasano de la sociologa del conocimiento cientfico para contrarres-tar el paradigma relativista-constructivista dominante. Indica tambin que Elias noha extrado las conclusiones ms radicales que pueden extraerse de su tema de ni-veles de integracin y su concepcin de la adecuacin del objeto, para entender lasconsecuencias ambientales de las intervenciones cientficas en el mundo natural.

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    duccionlsmo, dentro de una concepcin a largo plazo del desarro-llo humano. en concordancia con la teora de los niveles de inte-gracin. En el texto se hace evidente que Ellas no cree que la teo-ra evolutiva deba identificarse exclusivamente con la versin deDarwin, que l considera claramente incompleta y representativade una primera etapa de elaboracin. Yo creo que en el plantea-miento de Elias figura tambin la intencin de navegar entre lasdos posiciones ideolgicas extremas que suelen impregnar la inves-tigacin de la dimensin animal de los seres humanos. De un ladotenemos la visin reduccionista de los etlogos y los sociobilogos,como E. O. Wllson y otros (Segerstrale 1986), que afirman en rea-lidad que somos bsicamente monos. De otro lado tenemos elpunto de vista filosfico-religioso segn el cual el ser humanoconstituye una ruptura completa con el mundo animal, que crea elnivel del alma o espritu. Segn la interpretacin que yo hago del, Elias intenta prepararse tericamente para la tarea de desarro-llar un nuevo modelo de humanidad que permita abordar estascuestiones y otras relacionadas, que tienden normalmente a plan-tearse todas ellas slo de ese modo unilateral y valorativo.

    La Gran Evolucin aporta la estructura sinttica de todas lasciencias, incluida la sociologa. Adelantndose a posibles acusacio-nes de determinismo evolucionista o de teleologa, Elias traza aqula distincin crucial, lo mismo que en varios lugares ms de estegrupo de escritos, entre evolucin biolgica predominantementeirreversible y desarrollo social potencialmente reversible. El ciclovital de las estrellas y el desarrollo de las sociedades no son delmismo gnero: una sociedad puede, a diferencia de una estrella.dar marcha atrs y recaer en una etapa anterior, por ejemplo en re-laciones sociales feudales. Teniendo en cuenta esto, Elias sola ha-blar de procesos civilizadores y descivlizadores al mismo tiempo.Dentro de esta gran estructura de desarrollo socio-natural, Eliasconsidera que la capacidad tcnica humana de comunicacin pormedio de smbolos es un logro nico de la inventiva ciega de la na-turaleza. La capacidad que tenen los humanos de regir su conduc-ta por medio de conocimientos aprendidos les proporcion unagran ventaja evolutiva sobre otras especies que eran totalmente in-capaces de conseguir eso o que slo podan hacerlo en una medidamuy limitada. Elias llama a esto emancipacin simblica de la

    humanidad (pgina 98). En consecuencia, la supervivencia de gru-pos humanos ha dependido en un grado importante del conoci-miento congruente con el objeto. De este logro se desprenden enopinin de Elias lecciones cuyo aprendizaje ser de importancia vi-tal para el futuro de la humanidad en las prximas etapas de su de-sarrollo.

    El objetivo del programa de investigacin iniciado en la Teoradel Smbolo es aportar un cuadro sociobiclgico ms adecuado dela capacidad humana de formar smbolos del que pueden propor-cionar teoras que emplean o dan por supuestas las polaridades es-tticas naturaleza/cultura y abstracto/concreto, que contienen ten-dencias latentes dualistas y metafsicas. Operando con estas polari-dades no podramos percibir la formacin de smbolos como unproceso de sntesis progresiva, trmino clave que incluye el hechodemostrable de que los conceptos llevan incorporados rastros deetapas previas del desarrollo social y cientfico. Elias prefiere enconsecuencia este concepto al trmino abstraccin, ms habitual yesttico. Dicho de otro modo. quiere establecer el modo de exis-tencia de los smbolos, como medios de comunicacin aprendidos,de modo diacrnico en una estructura evolutiva que incluye el de-sarrollo social como continuacin suya a un ms alto nivel.

    Quiz fuese instructivo, para ilustrar la idea de sntesis progre-siva en los escritos de Elias sobre el tiempo y su control (Elias1982, 1984), complementar la discusin que se efecta en el texto.Elias muestra que el concepto de tiempo es un preclaro ejemplo deun concepto de sntesis de alto nivel, un smbolo aprendido quepermite a los individuos relacionar dos series de acontecimientosen diferentes niveles de integracin mutua, utilizando una serecomo unidad de medicin temporal de la otra. No es simplementeuna abstraccin o una capacidad de la mente, ni una substanciauniversal, como han proclamado de diversos modos los filsofos,sino que se trata de un concepto que se ha desarrollado en condi-ciones especficas y que sirve para ayudar a la gente a orientarse.Los individuos que pertenecen a sociedades menos diferenciadastienen una experiencia temporal distinta y no suelen necesitar ins-trumentos de medicin del tiempo personales. Se aprecia un desa-rrollo que va de una concepcin ms personalizada y discontinuadel tiempo en las sociedades ms simples a una concepcin ms

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    impersonal y continua en las sociedades estatales ms complejas,que se corresponde con el alargamiento de cadenas de interde-pendencias y diferenciacin funcional. Los miembros de estas l-timas sociedades, sumamente autocontrolados, tienen que adaptar-se unos a otros como parte de un entramado cada vez ms com-plejo de contactos y necesidades sociales, que exige un smbolosocialmente regularizado de ordenacin del tiempo de alto nivelque permita hacerlo con gran exactitud y previsin.

    Como hemos dicho ya, Elias, en una actitud muy propia dequien se halla al margen del estamento de la sociologa, nunca seinteres demasiado por formalidades profesionales como iniciarsus escritos con el repaso habitual de la literatura cientfica sobreel tema, o de emplazar su trabajo en relacin con los escritos deotros de un modo sistemtico. A l le interesaba mucho ms desa-rrollar y ampliar sus propias temas. Prescindi as, inevitablemen-te, de la tarea de establecer la compatibilidad de su legado con laobra de otros y con descubrimientos recientes de los campos queabordaba. En el caso de este libro cmo influyeron en la obra te-rica investigadora de Ellas, si es que 10 hicieron, investigacionesrecientes en el campo de la teora de la evolucin biolgica, o estu-dios sobre la capacidad de simbolizacin humana aparecidos enlas obras de los antroplogos? Elias estaba trabajando en una sn-tesis de todas las ciencias, para la que ser necesario, si los que lesiguen pretenden lograrla, investigar los descubrimientos recientesde varias disciplinas mucho ms de 10que l consigui o dese in-vestigarlos. Queda mucho por hacer en la tarea de poner a pruebala fuerza de las reflexiones tericas de Elias en este sentido. Sloen los dos campos anteriores la literatura cientfica es sin dudaenorme y no puedo abordar aqu esa tarea. Lo nico que puedohacer en la prctica es cotejar el planteamiento de la investigacinque hace Ellas en la Teora del Smbolo, en trminos muy genera-les, con algunos enfoques destacados que se hacen en otros luga-res, con objeto de iniciar el proceso. Slo puedo citar, a efectoscomparativos, unos cuantos modelos dentro de mi mbito de co-nocimiento y competencia.

    Los antroplogos y los socilogos actuales y del pasado, quehan estudiado los smbolos, han tendido a centrarse en su funcinde cohesin social yen los rituales (Durkheim [1914] 1968; Tur-

    ner 1967, 1969; Firth 1975; Aug 1982) o en el mantenimiento debarreras sociales (Douglas 1966). La obra de Elias no aborda di-rectamente ninguna de estas dos cuestiones, aunque yo creo que sise enfocasen de una fonna eliasiana podran aclararse conside-rablemente. Filsofos, estructuralistas y semtlogos se han intere-sado por la relacin entre el smbolo y lo que representa (Cassirer1953; Eco 1984). El inters de Ellas podra considerarse ms pr-ximo al del ltimo grupo por el hecho de que comparte con l,como problema percibido, el descubrimiento paralelo de los vncu-los entre el lenguaje, el conocimiento y el pensamiento, uno de loslemas bsicos de este libro. Pero Elias se haba distanciado decisi-vamente hace ya mucho del kantismo latente (o a veces no tan la-tente) que empapa gran parte de esa investigacin, especialmentelos trabajos ms recientes inspirados por Claude Lvi-Strauss.Elias revaloriza tambin de modo notorio el concepto filosfico designificado implcito en este planteamiento (en la seccin IlI). Ydestaca tambin, ms que ellos, las emociones vinculadas a la sim-bolizacin y tiene una orientacin dinmica y de desarrollo, frentea la forma sincrnica de una gran parte de la investigacin estruc-turalista.

    Sin embargo, la diferencia crucial entre toda esa obra y la deElias en este libro es que Elias insiste en que los smbolos son tam-bin pautas sonoras tangibles de comunicacin humana y, en con-secuencia, tambin datos fsicos, que son posibles por la condi-cin previa biolgica evolutiva del aparato vocal singular y com-plejo de los seres humanos. Esta caracterstica les pennite emitiruna amplia variedad de sonidos y producir as muchos lenguajesespecificas de grupo. El que se site el problema en un marco evo-lutivo en este enfoque concreto hace que la posicin de Elias seaalgo nico entre las interpretaciones sociolgicas contemporneasde la formacin de signos. Tambin se estn moviendo en esta di-reccin algunos antroplogos, que han conseguido desarrollar engeneral un grado mayor de distanciamiento en sus investigacionesdel que han logrado hasta el momento los socilogos (Borchert yZihlman 1990). Pero para muchos socilogos contemporneos losparadigmas dominantes actualmente asequibles son o ms bienestrechamente culturalistas u orientados al discurso (Mulkay

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    1985) O toscamente causales y reductivos de intereses (Bloor1976). Elas ofrece una alternativa real (Wassall 1990).

    Al considerar los smbolos tambin pautas sonoras tangibles,Elias puede eludir adems la tentacin racionalista de presuponerque los sistemas de smbolos fonnan parte de un reino indepen-diente de la cultura con una realidad propia. La existencia de estatentacin no es ninguna mera posibilidad lgica. Consideremos elcomentario de [effrey Alexander: Las tendencias actuales de losestudios culturales coinciden en insistir en la autonoma de la cul-tura respecto a la estructura social (1990: 25). Los anlisis deElias en este libro no eran, que yo sepa, respuesta directa a los am-plios debates actuales en sociologa sobre la cultura (Archer 1988;Robertson 1990; Amasan 1987; Alexander 1990), aunque su en-foque puede aclararlos de un modo sorprendente. Muchos de estosautores, con sus posturas diferentes y por sus objetivos discrepan-tes, se plantean tambin los orgenes y el funcionamiento de lossistemas de smbolos, y los lectores tendrn que hacer comparacio-nes por su cuenta con el marco evolutivo mucho ms amplio quese emplea en este libro. Elias aborda de frente una cuestin que sedifumina a menudo en estos debates: Cul es el estatus ontolgi-co del conocimiento? La sutileza con que aborda este asunto so-ciolgica y dinmicamente, yendo ms all de las alternativas tra-dicionales de idealismo o materialismo, hace que la lectura resultefascinante (vase la seccin V sobre imgenes de la memoria cere-bral). Elias trasciende los dualismos tradicionales naturaleza/cul-tura y estructura/cultura sumergindolos en la corriente de conti-nuidad de la evolucin de la especie humana a travs del desarro-llo de sociedades humanas como un nivel de integracin porderecho propio,

    As pues, para Elias, la condicin humana est incrustada endesarrollos sociales que continan el ciego proceso de la evolucina otro nivel. La formacin de smbolos se halla vinculada a la su-pervivencia humana en este proceso. Esta visin comparte mucho,en trminos generales, con la de una generacin anterior de evolu-cionistas que, en las dcadas de 1940 y 1950, definieron lo que sedenomina habitualmente la sntesis moderna de la teora de la evo-

    lu~in (Futuyma 1986: cap. 1) en la que se basa en gran medidaEllas. No es ninguna casualidad el que un libro de lulian Huxley

    de 1941 sea el nico que Elias cita aqu. l conoca ya las cienciasbiolgicas muy bien por sus estudios de medicina en Alemania enla dcada de 1920, pero hay una afinidad especfica entre la con-cepcin de la evolucin biolgica que se expone en la Teora delSmbolo y la expuesta por autores como [ulian Huxley, [osephNeedham, C. H. Waddington y otros, cuya obra Elias debi cono-cer cn su periodo de apogeo, durante los cuarenta aos que vivi,ense e investig en Inglaterra (1935-75, aproximadamente).

    Aunque no constituyan una escuela unificada, todos estos auto-res comparten la idea de que la sociedad es un fenmeno imprevis-to, irreductible a los niveles biolgicos, qumicos y fsicos previos.Lo que Elias llama el nivel de integracin social lo describen es-tos evolucionistas anteriores como el nivel de organizacin so-cial (Needham 1944); el campo de integracin psicosocial (Rei-ser 1958); y la fase de evolucin psicosocial (Huxley 1942,1953),5 Needham describi incluso su teora como una teora deniveles integrantes. Tambin ellos pretendan, como Ellas, situara los seres humanos como un avance trascendental de la evolu-cin, un progreso de una forma inferior a una superior, lo queHuxley y otros denominaban un ejemplo de anagnesis (Wadding-ton 1961). Otro terreno comn es el de la concepcin de nivelessuperiores de integracin como canalizacin de los inferiores; laimportancia de la transmisin y el aprendizaje del conocimiento enel desarrollo humano; el carcter nico de la capacidad humana desimbolizacin; el tema de cmo podran ahora los humanos llegara guiar el proceso evolutivo desde su posicin como el ms eleva-do nivel de evolucin; y la necesidad de avanzar hacia tendenciasglobales que pudiesen llevar a la humanidad a integrarse en una ci-vilizacin mundial (Huxley 1961).

    No sabemos por los escritos y la correspondencia de Elias quesc han publicado hasta la fecha cunto aceptaba y rechazaba de los

    5. Aunque sin aludir a las obras de Ellas, C. H. Waddington prefiri c1trmi-no clave de Elias sociogenrico para describir el mecanismo acumulativo deaprendizaje social: La palabra que utiliza Huxley es "psicosoclal". Peca, en mi opionn, de cierta redundancia, dado que lo social difcilmente puede evitar ser psicc-lgico. Yo prefiero utilizar "sociogcntlco", que subraya la importancia del rueca-nisrno como medio de transmitir informacin de una generacin a la siguiente, quees el punto crucial (Waddington 1961: 74).

  • 22 Teora del smbolo Introduccin del editor23

    pormenores de la sntesis moderna, ni siquiera si tuvo concienciadel consenso. Ni si estaba al corriente de las tendencias actuales enel campo respecto a la deriva gentica al azar, la supervivencia degenes as como de grupos de parientes, poblaciones y especies (Fu-

    tu~ 1986: 13). Ni si,rensaba que todo esto poda afectar signl-ficativamente a su verston de la teora evolutiva. Todas estas cues-

    tion~s ti~?en que aclararlas los investigadores que quieran seguirla direccin que marca la Teora del Smbolo. Yo slo estoy indi-cando una afinidad.

    Pero est claro que aunque Elias toma mucho de estos autoresse aparta ta?Jbin de ellos por su forma obstinadamente sociclgi-ca de manejar los temas. Tiene una sensibilidad muy desarrolladade socilogo para ver cmo las tendencias ideolgicas y disciplina-rias de los individuos pueden conformar significativamente sus ob-servaciones de las realidades biolgicas. E insiste mucho ms enexplicar la orientacin de las sucesivas etapas integradoras-desin-

    ~egrado~~s del desarrollo social, dentro del nivel social global deintegracin, de lo que lo hacen los bilogos evolucionistas. Su ter-~inolo~a para abordar este nivel es claramente ms precisa, msdiferenciada y adaptada a sus contornos. Hay una vaguedad evi-dente. por ejemplo, en el trmino fase de evolucin psicosocialde Huxl~y. Las frases de este tipo se adecuaban a 10 que l y otrosestaban intentando hacer, es decir. slo demostrar que era imposi-ble reducir el nivel s?~i,al humano ms elevado a los ms bajos,como parte de una vrsron del mundo tico-humanista basada enuna imagen evolucionista de la humanidad.

    Pero Ellas consideraba que para que se pudiera abordar razo-nablemente un proyecto de ese gnero era necesario mucho traba-jo sociolgico que co~t:olara la intrusin de valoraciones ideolgi-cas cargadas de emotividad en nuestras observaciones de los nive-les biolgico y social de los seres humanos. l se refera a veces aesta estrategia como el rodeo por distanciamiento (Elias 1987a:105-6). Esto va estrechamente unido a una perspectiva a largo pla-zo del desarrollo social. Ellas parece tomar de los evolucionistasde la sntesis moderna slo lo que precisa para proporcionar un

    comple?1~?to evolucionista a largo plazo a sus teoras de los pro-c~sos civilizadores, la diferenciacin cientfica y la formacin desirnbolos. Unos cuantos autores (alumnos o discpulos de Elias)

    han empezado a aceptar su reto y a buscar un punto de vista demuy largo alcance del desarrollo social y cientfico (Goudsblom,Jones y Mennell 1989; WassaIl1990), pero en la sociologa de laciencia actual hay muy pocas aportaciones que tengan una visincomo sa del desarrollo (Hull 1988).

    Elias raras veces se interesa por las polmicas metodolgicasen s. En sus ltimos escritos centr la atencin en la nueva inte-gracin de grupos sociales a un nivel global, proceso que obliga aampliar el campo de la sociologa, del nivel de integracin del esta-do nacional al de la humanidad en su conjunto, como baluartecontra la intrusin de autoimgenes nacionales en la formacin deconceptos (Elias 1987c; Menne1l1989: cap. 9). La Teora del Sm-bolo contribuye a esta ampliacin vital del campo situando la in-vestigacin de la formacin de smbolos humana en la escala tem-poral muy larga de la evolucin de la especie y mostrando cmoest vinculada a la comunicacin, la orientacin y la supervivenciade grupo. Ayuda as a establecer una agenda sociolgica para ge-nerar conocimiento cientfico social con el alcance y el grado dedistanciamiento necesarios para entender, y contribuir as poten-cialmente a que sobreviva esa prxima fase del desarrollo de la hu-manidad a ese nivel global, que est surgiendo a nuestro alrededorpor todas partes. Pretende proporcionar a los socilogos una ima-gen ms realista y fidedigna de la humanidad en su conjunto paraque se pueda trabajar con ella.

    Las polmicas y ejercicios de limpieza del campo conceptualque se desarrollan en este libro estn todas destinadas en parte aayudar a alcanzar este objetivo prctico procurando eliminar algu-nos de los conceptos, los dualismos y los supuestos anticuadosmencionados antes que, si se utilizasen exclusivamente. no nosproporcionaran una comprensin adecuada para orientamos enel prximo nivel integrador emergente. Estas abstracciones. enmanos de los estamentos acadmicos atrincherados, y teidas amenudo de valoraciones implcitas, ideolgicas y de otro gnero,pueden constituir tambin un mayor grado de complicidad. En esesentido, podran contribuir tambin ms a la desorientacin y has-ta quizs a la peligrosa aparicin de tensiones sociales durante lastransiciones de reintegracin en unidades de supervivencia ms

  • 24 Teora del smbolo Introduccin del editor 25

    amplias, por las cuales la humanidad est probablemente, aunqueen modo alguno inevitablemente, a punto de pasar.

    En el fragmento introductorio (la ltima cosa que escribi)Elias an dedica considerable espacio a criticar una vez ms lo apriori kantiano y la duda cartesiano-husserliana. [Se trata de unatarea que haba emprendido ya setenta aos atrs, cuando estudia-ba como posgraduado con Richard Honigswald en Breslau! Resul-ta tentador menospreciar su constante retomo a estos temas comoindicativo slo de que era una obsesin o de que viva en el pasa-do, o de ambas cosas. Pero en realidad l haba ledo sobre los im-portantes desarrollos recientes del pensamiento kantiano de, porejemplo, Karl-Otto Apel y Irgen Habermas. Bajo la superficie delnuevo inters que manifiestan por el lenguaje y por las comunida-des lingsticas, perciba la misma estructura trascendental de pen-samiento que caracteriza toda la filosofa kantiana." Sigue en pie,sin embargo, la pregunta: por qu prosigui su cruzada contraesta y otras filosofas racionalistas con infatigable energa hasta elmismo fin de su vida?

    La respuesta est en 10 que hemos dicho sobre orientacin. Loque en mi opinin galvanizaba a Elias era que comprenda que ladimensin trascendental del pensamiento kantiano es derrotista.Da por supuesto que los individuos no pueden adaptarse a situa-ciones diferentes y desarrollar nuevas formas de pensar segn lanaturaleza de los nuevos objetos que aparecen y a los que se en-frentan: estn encadenados para siempre por categoras estableci-das. Y las versiones de la duda cartesiana abdican de toda respon-sabilidad en la misma tarea, dando por supuesto que en el fondonunca podemos estar seguros en realidad de si existe el mundoreal que pretendemos entender. Ambas filosofas son individualis-t~s ~ ~mbas huyen del hecho evidente de las sntesis progresivashistricamente desarrolladas de las ciencias a partir de nuevas ob-

    6. En una carta dirigida a m y fechada el 18 de enero del 81, Eias escribi:Hay toda clase de contradicciones en la posicin de Apel. Pretende incluir en sutrascen?emaJismo datos sociales, lo que sencillamente no es posible porque los da-tos sociales presuponen una pluralidad de seres humanos. mientras que el trmino"trascendental" alude a datos que un individuo aislado posee por s mismo previa-mente a cualquier expcriencia. Vase tambin Elias 1982: 24 y otras crticas deltrascendentalismo en Kilminster 1982 y 1989.

    servaciones. Elias sostiene que los hechos indican que el nmerode smbolos y lenguas que han creado las gentes a lo largo de lossiglm y seguirn creando no tiene I.mite.. .

    Elias dice al final del fragmento introductorlo, que estas filoso-fas que ponen en duda que exista algo independiente del sujetoconsciente son el gusano de la manzana de la modernidad (pg.49). Son un acompaamiento destructivo del movimiento cientfi-co y slo pueden obstaculizar las tareas decisivas cognitivo-orien-tativas a las que se enfrenta la humanidad en la fase siguiente desu desarrollo. La persecucin implacable a que les someti Eliasno era ninguna simple vendetta. Haba muchsimo ms en juego.

    RICHARD K!LMINSTER

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    Teora del smbolo

  • Introduccin

    M uchos de los problemas que se plantean y analizan en esta in-troduccin no son problemas de la sociologa convencionaltal como es hoy en esta etapa relativamente primitiva de su desa-rrollo. No slo resulta difcil en esta etapa abordar la sucesin pro-cesual en la que un acontecimiento no puede llegar a producirsesi no se ha producido antes otro acontecimiento anterior. En otraspalabras, la sociologa no slo ha de apreciar y representar simb-licamente procesos sino que necesita tambin entender plenamen-te el hecho de que la ubicacin de acontecimientos puede produ-cirse en una serie de distintos niveles de integracin.

    Consideremos la orientacin en lo que llamamos espacio. Sepuede representar por conceptos como anchura, profundidad olongitud. Pero a un nivel de integracin ms alto se puede repre-sentar tambin por el concepto espacio y no es improbable que,en el desarrollo de la humanidad, conceptos como longitud o an-chura precediesen a la integracin superior que representa el con-cepto de espacio. Por otra parte, espacio constituye una integra-cin a un nivel de concepcin ms bajo que el concepto dimen-sin, que indica implcitamente que espacio no es el nico nivelde orientacin. El descubrimiento de que una orientacin comple-ta de un acontecimiento en el espacio exige su determinacin en eltiempo tambin fue, como es sabido, un acontecimiento cientficotrascendental. No es posible ubicar plenamente un acontecimientoen el espacio si no se le ubica a la vez en el tiempo. De hecho, siuno dice Einstein descubri que nuestro universo es un universocuatndimenslonal, eso no quiere decir en realidad que la integra-cin de medios de ubicacin en el nivel de tiempo y espacio fuesedesconocida antes de que Einstein la hiciese explcita. Todo cam-bio de longitud es tambin un cambio de tiempo. Es difcil de

  • 34 Teora de! smbolo Introduccin 35

    aceptar la idea de que antes de Einstein nadie se diese cuenta nun-ca de este hecho. Uno de los mritos de Einstein fue que tuvo elvalor de demostrar y expresar cientficamente algo obvio.

    Supongamos que estoy visitando una poblacin desconocida,con un plano de calles en la mano. No tengo en este caso ningnproblema para diferenciar entre dos formas de existencia. Lascanes, las casas y las plazas pueden catalogarse como realmenteexistentes. El plano de la ciudad es una representacin simblicade esa realidad. No hay por qu dudar en este caso de la corres-pondencia entre smbolo y realidad. El autor del plano puede ha-ber cometido errores, pero podemos en general confiar en el pro-pio inters de los editores que han procurado que se corrigiesenlos errores y que los planos de la ciudad que venden sean repre-sentaciones simblicas exactas del trazado de la ciudad. Si utiliza-mos la relacin entre la unidad fsica y social de una poblacin y larepresentacin simblica de su trazado en la forma de un plano omapa como modelo, se nos plantea una dificultad que puede resul-tar insuperable mientras no la afrontemos. Puede parecer tambinque es demasiado trivial para que merezca un examen ms deteni-do. Es razonable conceprualizar la relacin entre una poblacin ysu plano como la que hay entre algo que existe realmente y algoque slo es su representacin simblica. Satisface la tendencia ha-bitual de nuestra poca de apreciar diferencias como oposiciones.Pero la connotacin de oposicin en este caso es la de fantasa yrealidad. El mapa y la ciudad tienen una forma de existencia dife-rente pero no opuesta. Ni siquiera las lenguas ms diferenciadas loestn hoy suficiente para proporcionar a los que las usan un mediode comunicacin con smbolos lingsticos preconcebidos de ele-mentos que sean diferenciabies sin que haya entre ellos un antago-nismo. Como mercancas, los planos forman parte del mismo nivelde realidad que la ciudad que representan. Como representacionessimblicas de la ciudad, los planos de sta estn al mismo tiemposeparados de ella. Los individuos deben ser capaces de distanciar-se de la realidad fsica de la poblacin para elaborar y utilizar unplano de ese tipo; deben, digamos, ascender mentalmente hastaun nivel de sntesis situado por encima de su existencia inmediatacomo una masa de materia.

    Hay varios tipos de representacin simblica. Los planos son

    slo uno de ellos. Las lenguas son otro. Las personas que hablaningls y desean hacer un comentario sobre el cielo de la nochepueden utilizar la pauta sonora moon, luna. En su lengua estapauta sonora representa simblicamente el cuerpo celeste de ma-yor tamao del cielo nocturno. Los seres humanos son capaces decomunicarse entre ellos con la ayuda de una amplia gama de pau-ras sonoras como sta. Pueden almacenar el CONocimiento en sumemoria y transmitirlo de una generacin a otra. Una forma muydefinida de regularizacin social permite que dentro de la mismasociedad todos los miembros de sta identifiquen las mismas pau-tas sonoras con el mismo sentido aproximado, es decir, como sm-bolos que representan el mismo objeto de conocimiento.

    Consideremos otro ejemplo, la palabra virus. Se invent y seregulariz cuando se descubrieron agentes ms pequeos que losbacilos que causaban un tipo concreto de enfermedades, y se nece-sitaba un smbolo comn con la ayuda del cual los individuos pu-diesen comunicarse sobre los virus. Sin ese smbolo comn era di-fcil. hasta imposible incluso, comunicarse en relacin con ellos.Pero la necesidad de nombres no se limita a objetos raros y espe-cializados. Los objetos ms corrientes de nuestra vida cotidianacorno botones, camisas, escaleras y bicicletas necesitan una repre-sentacin simblica regularizada para que podamos comunicamossobre ellos. De hecho, todo lo que no est representado simblica-mente en el idioma de una comunidad lingstica no es conocidopor sus miembros: no pueden comunicarse entre s sobre ello.

    Eso no slo es aplicable a palabras aisladas sino a frases ente-ras, a pensamientos en general. Pero la relacin entre representa-ciones simblicas en forma de frases y aquello que representan escompleja. Las frases y, ms an, los tejidos de frases pueden co-rresponder en todo o en parte a lo que intentan representar. Tam-poco se limita la necesidad de smbolos comunicables a objetosparticulares tangibles. Se extiende a toda la reserva de conocimien-tos de una comunidad lingstica y en ltimo trmino de la huma-nidad, que incluye funciones, situaciones. procesos y los propiossmbolos. As, todo lenguaje conocido proporciona a quienes lousan como medio de comunicacin smbolos que les permiten ma-nifestar inequvocamente si las expresiones que se dirigen unos aotros se refieren a quienes emiten o a quienes reciben el mensaje y

  • 36 Teora del smboloIntroduccin 37

    si a ellos individualmente o como miembros de un grupo. En el in-gls moderno y en todas las lenguas relacionadas la serie de pro-nombres personales tiene esa funcin.

    La estructura de las lenguas est determinada por su funcinsocial como medio de comunicacin. Tenemos motivos para supo-ner que todas las sociedades humanas comparten entre ellas unfondo comn de experiencias y por tanto de conocimiento. Perodiscrepan ampliamente en cuanto al contenido y alcance de su co-nocimiento. De ah que podamos encontrarnos con que los idio-mas de algunas sociedades poseen representaciones simblicas deobjetos de conocimiento de las que carecen los de otras. Podemosdecir en general que los miembros de una sociedad no conocen 10que no tiene representacin simblica en el idioma de esa socie-dad. Hemos de distinguir, sin embargo, entre diferentes grados deconocimiento. As, las experiencias temporales, como he indicadoen otra parte,' puede conocerlas y representarlas lingsticamenteuna sociedad a un nivel de sntesis ms bajo y otra a un nivel desntesis ms alto.

    La comunicacin por medio de smbolos, que puede diferir deuna sociedad a otra, es una de las peculiaridades de la humanidad.Se basa en la organizacin biolgica de los seres humanos. La in-mensa variabilidad de las pautas sonoras que pueden producir losseres humanos como medio de comunicacin es una de las condi-ciones de la variabilidad de los lenguajes. Es tambin una condi-cin de la ampliacin del conocimiento. Sin cambios innovadoresen las pautas sonoras del idioma no seran posibles cambios inno-vadores del conocimiento. Entre los humanos, sociedades diferen-tes pueden comunicarse por medio de idiomas diferentes. El mis-mo hecho, la misma experiencia puede representarse por smbolossonoros diferentes. En los lenguajes de la humanidad podemos ha-llar mil y un smbolos sonoros distintos para eso a 10 que en elidioma ingls se le llama moon. Los seres humanos tienen estoen comn con los animales, que su forma de comunicacin estpredeterminada por su organizacin natural. Los seres humanosestn durante un perodo temprano de su vida naturalmente pre-dispuestos para aprender un lenguaje. Los humanos difieren de

    1. Vase Norbert Elias. Uber die Zeit, )984 [Frankfurt: Suhrkamp].

    otros seres vivos en el hecho de que las pautas sonoras que son susmedios principales de comunicacin no son caracterstica de todala especie sino de la sociedad en la que crece~. Adems: :stas pau-tas sonoras que llamamos idioma no estn filadas genetIcamen~e,sino que son obra humana y el miembro individual de ~na, socre-dad las adquiere a travs de un largo proceso de aprend~zale.

    Podramos decir correctamente que todo esto es obVIO. Es ob-vio que la primera lengua, la materna, no es innata sino que se a~quiere por aprendizaje. Es obvio que el idio~a no es una h~renctanatural de la humanidad sino que puede vanar de una socIeda~ aotra. Sin embargo, estas propiedades, como muchas otras propie-dades de los seres humanos que indican su carcter nico entre losseres' vivos, raras veces constituyen el centro de los anlisis e in-vestigaciones contemporneos. Uno de los defectos fundamentalesde las ciencias humanas, sobre todo de aquellas que, como la so-ciologia, incluyen los niveles de sntesis ms elevados p.osibles, esque el modelo bsico de seres humanos con el que trabajan es con-fuso e induce a confusin. Los representantes de las ciencias natu-rales asumieron sus caractersticas como ciencias en un perodo enel que se discutan extensamente las propiedades d~ ~a naturale~,como algo distinto a un campo de recreo de los espritus. Se.habiaalcanzado cierto grado de acuerdo en cuanto a los rasgos dtferen-ciables de los acontecimientos naturales con relacin a los sobre-naturales. No existe un grado de acuerdo comparable en elmodelebsico de seres humanos con el que trabajan las ciencias. Estas es-tn enfrascadas como era de esperar, en una incierta lucha mutuapor la supremaca. Durante un tiempo se supuso que la ciencia dela economa podra aportar un modelo global de os se~es h~manos, y los bilogos nunca han dejado de proclamar su pnmacia enlas ciencias humanas. La investigacin aqu publicada puede hacerque resulte ms fcil ver que lo ms probable es que ninguna deesas ciencias humanas pueda pretender en su forma actual aportarla informacin bsica precisa para un modelo bsico de los sereshumanos.

    Puede que no resulte fcil encajar la breve introduccin a ~nateora del smbolo que sigue en el esquema aceptado de las cien-cias humanas. No encaja en el campo de la biologia tal como se haconformado actualmente, y tiene sin embargo amplitud suficiente

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    para incluir los aspectos biolgicos de la existencia humana. Noencaja en el campo de la psicologa tal como se entiende el trmi-no hoy en da. La naturaleza del lenguaje no puede investigarseadecuadamente a travs de un tipo de psicologa centrada en el in-dividuo. N~ encaja en la corriente principal de la sociologa quemenosprecia hasta el momento la informacin paradigmtica queexige el complejo conocimiento, lenguaje. memoria y pensamien-to. Tarde o temprano ser necesario analizar crticamente la divi-sin del trabajo que hoy rige entre las ciencias humanas o sociales.La antigua divisin cuerpo-alma sigue siendo madrina de la divi-sin entre fisiologa y psicologa. La diferenciacin entre la cienciapoltica y la ciencia de la economa tiene una cierta deuda con laetapa ~e desaIToll~ ~e la divisin del trabajo entre empresariosprofesionales y polticos profesionales. Tal como estn las cosas,parece que demos por supuesto que la estructura interna de cien-c~as h.umanas como. la psicologa, la sociologa, la economa y lahistoria pueda cambiar, mientras la divisin de ciencias de acuerdocon las instituciones actuales se acepta tcitamente como inaltera-ble. Sin embargo, por debajo del esquema actual de las cienciassociales hay un concepto de los seres humanos que normalmenteno se analiza y que, si se analiza, resulta ser completamente inade-cuado, cuando no claramente engaoso.

    Los problemas que investigan los cientficos sociales y las solu-ciones que descubren se apoyan en una base de conceptos de unnivel de snt~sis muy alto respecto a los que se plantean pocos in-terrogantes SI es que se plantea alguno. Se utilizan rutinariamentec0"',l0 si fuesen una propiedad inalterable' de la humanidad, y ensociedades como la nuestra suelen adoptar la forma de una antte-sis bipo!ar com~ naturaleza y cultura, cuerpo y mente o suje-to y objete. SI naturaleza y cultura o naturaleza y sociedad se

    ap~~cian de es~ modo, puede resultar difcil de seguir la argumen-racin que se sigue aqu. Es posible, claro est, que la cultura hu.ma~,a se oponga a la naturaleza humana. Por otra parte, la consti-tUCIO~ de los seres humanos hace que les sea preciso elaborar suspropios productos culturales especficos para su sociedad. Su ma-d~r~cin ?io[~ca e.xige el complemento de un proceso de apren-dizaje socI.al. SI no h~nen ninguna oportunidad social de aprenderun lenguaje, la predisposicin biolgica a aprenderlo permanece

    sin uso. En el caso humano, los procesos biolgicos y sociales, envez de ser opuestos polares, deben entrelazarse para ser eficaces.

    Adems, las teoras tradicionales del conocimiento y del len-guaje tienden a presentar el acto individual de conocer o de hablarcomo el punto de partida de la tarea que abordan. El punto de par-tida es una persona individual absolutamente sola en este mundoque, con un giro del brazo, atrapa de la nada ciertos elementos deconocimiento y busca una solucin al problema de cmo estos ele-mentos pueden realizar su tarea de transmitir conocimiento de unapersona a otras, cmo pueden tener un significado que correspon-de a lo que es objeto de la transmisin de conocimiento. Gmopueden las pautas sonoras transmitir al receptor imgenes o,' dichode otro modo, significados que el emisor asocia a ellas? El plantea-mlcnto concuerda con los datos relevantes y la solucin puede ela-borarse por ello tambin cerca de los datos.

    Pero primero tendremos que liberamos de la fuerza apremiantede la costumbre. La costumbre ha habituado a los individuos quebuscan una explicacin de este tipo a buscar una solucin que ten-ga el carcter de un inicio. Esa solucin no es factible. La forma-cin de un lenguaje, como la del conocimiento, es un proceso con-tinuado sin quiebras absolutas. Lo que puede esperarse hallar alargo plazo es, en otras palabras, un flujo incesante de lenguaje yde conocimiento que contiene medios de comunicacin y orienta-cin regularizados. Se mantiene vivo mediante tcnicas regulariza-das que pueden o no identificarse como tales. La capacidad decontrolar pautas de conocimiento y de lenguaje en una sociedadsuele ser concomitante de la distribucin de oportunidades de po-der en una sociedad. Los brotes de integracin y desintegracinsuelen dejar huellas en el desarrollo del idioma y el conocimientode una sociedad.

    Las teoras del conocimiento cuyo modelo central es una divi-soria sujeto-objeto muestran 10 fcil que es aceptar una teora queotorga a un doble de uno mismo lugar. prol~1inente y con la. ,!u~uno puede en consecuencia realmente identificarse. No es dflc~lreconocer en el sujeto filosfico del conocimiento el Ego generali-zado. La tenacidad con la que se mantuvo la teora del conoci-miento sujeto-objeto durante cientos de aos como la teora d~~inante nos recuerda la constancia con que mantuvo el predominio

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    la teora geocntrica del universo. Era agradable saber que el hbi-tat propio era el centro del universo. Haba pruebas irrefutablesque confirmaban la hiptesis errnea. El sol viajaba da tras dapor el cielo, aparentemente alrededor de la tierra. Sin embargo, sedescubri el error.

    En este caso podemos diferenciar claramente entre datos queson representaciones simblicas y los que no lo son, y que se clasi-fican por ello de una forma distinta: se clasifican como reales. Lafilosofa que sigue la tradicin de Descartes es sobre todo una filo-sofa de la duda. Ensea a sus seguidores a dudar. Lo que esos su-cesores exponan no era necesariamente, y en muchos casos no loera decididamente, una va para superar la duda, sino los mritosde la duda como tal. La duda bsica se diriga contra el supuestode que los seres humanos pueden llegar a saber cmo estn estruc-turados los objetos de su conocimiento con total independenciadel hecho de que sean objetos del conocimiento humano. Filsofosherederos de Descartes, Kant, Husserl y Popper imputaron a losque ellos consideraban precartesianos la opinin de que un buenda los seres humanos despertaran y descubriran que conocanlos objetos del conocimiento con independencia del hecho de quese tratasen de objetos del conocimiento humano. Los filsofos dela etapa cartesiana no siempre postularon explcitamente que elconocimiento falsee. Se limitaban a decir: es posible; los seres hu-manos nunca pueden saber si es as o no; lo honrado es decir: du-damos.. Un ejemplo puede ayudar. Hoyes ya una vieja historia muy es-~lm~~a cmo el filsofo escocs David Hume comprendi que losl?dlV~d~os .t~l vez no puedan adquirir a travs de la propia expe-n~nCI?,llldlv.ldual el concepto de relacin causal corno tipo de ex-plicacin universal. Y que fue as el primero que descubri un pro-blema filosfico fundamental: cmo demonios llegan los sereshumanos, si no es como resultado de su propia experiencia, a su-poner que todos los problemas no resueltos pueden tener solucinen la forma de una relacin de causa-efecto? A David Hume ledesconcert esto y, como era una persona modesta, confes queno saba cmo responder a la pregunta.

    El gran Immanuel Kant sigui buscando una solucin al pro-blema de Hume y proclam orgullosamente en su Crtica de la Ra-

    zn Pura que la haba hallado. Estaba de acuerdo con Hume enque el que el ser humano esperase una solucin causal a una varie-dad casi ilimitada de problemas tal vez no pudiese proceder de lapropia experiencia del individuo. Pero fue ms all que Hume alafirmar que esa esperanza humana universal de que siempre podaacabar hallndose una relacin causa-efecto como solucin a todoslos problemas pendientes era una caracterstica de la propia raznhumana, como substancia, dios y otros muchos conceptos b-sicos. La solucin de Kant al problema era sencilla y, en caso deque fuese correcta, de largo alcance en sus consecuencias. Segnl, la ubicuidad de las relaciones causales no se deba a su repeti-cin fctica en el mundo como tal sino a la estructura de la inteli-gencia humana. Las relaciones causales estaban, segn Kant, in-corporadas a la razn humana antes que cualquier experiencia o,en otras palabras, a priori. La razn no trascenda la experiencia;si fuese as, las relaciones causales podran considerarse fantasas yespeculaciones. Kant consideraba como su gran descubrimientoque formas especificas de razonamiento, entre ellas las relacionescausales, no trascendan la experiencia humana sino que eran con-diciones universales de todas las experiencias humanas o, en len-guaje de Kant, trascendentales. Kant diferenci tajantemente dosconceptos que antes podan usarse como ms o menos idnticos.Decret que en adelante los filsofos deban diferenciar inequvo-camente el trmino trascendente, que poda derivarse de la ex-periencia y sin embargo trascenderla, del trmino trascendental,que l consideraba un supuesto previo de la experiencia y que po-da derivarse como tal de una observacin sistemtica de experien-cias.

    El trascendentalismo de Kant tuvo graves consecuencias. Dabapor supuesto que los seres humanos no pueden saber nunca si elmundo como tal tiene todas esas caractersticas que parece tenercuando pasa a travs de la conciencia o la razn. Porque al hacerloadquiere algunas de esas propiedades que estn predeterminadaspor la naturaleza de la razn humana, por caractersticas de la pro-pia mente humana. Segn Kant, el raciocinio humano no era ca-paz de adaptarse a todos los tipos posibles de experiencia. No erainfinitamente variable en correspondencia con la multiplicidad delpropio mundo. El raciocinio humano tena, segn Kant, lmites de-

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    finidos como medio de orientacin. Nos vemos obligados a encajarnuestras experiencias en un esquema predeterminado que dicta lanaturaleza humana. La fuerza imperativa de esa expectativa de ha-llar soluciones a todo tipo de problemas en la forma de una rela-cin de causa y efecto puede servir de ejemplo. No se deriva de lanaturaleza de los objetos del razonamiento, sino de la naturalezade Jos sujetos. Kant fue involuntariamente un promotor del relati-vismo filosfico.

    y sin cm bargo, no es demasiado difcil avanzar hacia una solu-cin de ese problema planteado por Hume, que Kant crey haberresuelto. La creencia en el carcter satisfactorio de las solucionescausales de todo tipo de problemas no puede basarse en la expe-riencia de personas individuales. Se basa en la naturaleza del ra-ciocinio humano? Qu ms soluciones se nos ofrecen? La solu-cin ms inmediata es bastante simple. No hay ninguna necesidadde buscar un refugio en el supuesto de una forma de raciociniopredeterminada naturalmente. El trmino causa y sus diversosusos es algo que adquieren a travs de un proceso de aprendizajetodos los miembros normalmente dotados de una comunidad lin-gistica contempornea. Por qu Hume y Kant no dieron conesta solucin evidente? Probablemente porque no era la solucin asu problema, al problema tal como se les planteaba a individuosformados en la tradicin filosfica. Ellos esperaban una solucincausal, conectada con su tradicin individualista. Era esta tradi-cin la que se expresaba en la formulacin que hizo Hume del pro-blema, yen la solucin de Kant. No adquirida a travs de la expe-riencia individual, que es demasiado limitada para un juicio de esealcance, deca Hume. Basada en la naturaleza del raciocinio huma-no, contest Kant, utilizando un modelo causal. Las explicacionessociales, el conocimiento de que la adquisicin de un lenguaje ypor tanto de palabras como causa y efecto es algo ms queuna acumulacin de acciones individuales, quedaba fuera del al-cance de ambos. y tampoco estaban en condiciones de apreciar lasatisfaccin social vinculada al hallazgo de una explicacin causalcomo un aspecto del hbito social de un perodo, como una formade compulsin social.

    La expectativa de un tipo especfico de explicacin no se debea una experiencia personal de un individuo, sino a las experiencias

    colectivas de un grupo completo a lo largo de varias generaciones.Si los individuos crecen en una sociedad donde la brujeria ha lle-gado a considerarse indiscutiblemente la fuerza ms poderosa, esprobable que descubran la solucin socialmente exigida a sus pro-blemas urgentes cuando hallen la bruja que ha causado el daoque intentan explicar. Tanto Hume como Kant haban aprendido abuscar la explicacin causal y el propio trmino causa desde lainfancia como un ingrediente de su lenguaje evidente por s mis-mo. Podemos muy bien preguntar por qu no fueron capaces dedar con esta solucin obvia. La razn ms probable puede que fue-se que en su sociedad y en su profesin las soluciones de este tipo,soluciones sociales, no tenan el valor cognitivo de hoy y no lasacompaaba el mismo sentimiento de satisfaccin que hoy podraacompaarlas. En realidad, no es del todo correcto suponer que labsqueda de causas impersonales sea la favorita para explicar to-dos los perodos. La precedi en general, y la acompa a menu-do, la bsqueda de personas vivas como autoras de acontecimien-tos, y la concepcin de todos los acontecimientos como accionesque se intentaban explicar. La pregunta (~Quin destruy mi casacon un rayo? precedi a la pregunta Qu destruy mi casa?.Las explicaciones causales alcanzaron una supremaca parcial bas-tante tarde en el desarrollo de la humanidad. La mayora de Jos in-dividuos vivos probablemente busquen an una respuesta a la pre-gunta Quin cre el mundo?, no Qu cambios explican laconfiguracin actual del universo fisico?. La bsqueda de expli-caciones en un proceso a largo plazo se halla an en una fase pri-mitiva.

    Los individuos pueden experimentar el mundo como naturale-za o como historia. Podemos ver el mundo a la manera de New-ton, como un plan trazado por un gran espritu: todo lo que suce-de se ajusta a un orden perfecto. Los acontecimientos de este mun-do vistos como naturaleza se repiten una y otra vez. La naturalezasigue obediente leyes inmutables que ha prescrito para ella el granplanificador. El premio a esa obediencia es la gran armona rec-proca en que viven todos los seres. La majestuosa salida del solmatutino por el horizonte, el esplendor del so] vespertino en elcrepsculo, dan testimonio del realismo de esta concepcin delmundo como naturaleza que sigue eternamente su curso prescrito.

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    Pero tambin podemos ver este mundo como historia. Tambinen ese caso tiene sus regularidades. Si elegimos esta posicin el solpasa a ser identificable como una estrella de tamao medio comomillones ms. La belleza del cielo luminoso de un verano sin nu-bes no n~esita oculta~ su indif:rencia al destino humano. Despusde un numero predecible de anos las reacciones atmicas del sol,que sustentan la vida, perdern sus poderes. Es probable que el solse desintegre a travs de una serie de fases bien conocidas por laobservacin de otras estrellas de este tipo. El trajn de nuestro sis-tema solar es tan nico como la Batalla de Waterloo dentro deluniverso sin nombre del que forma parte. Y, de hecho, la batallade Waterl'? for:rna.parte del mismo universo al que pertenece a sumanera mi escntoro. Es probable que transcurrido un tiempo de-s~rarezcan las condiciones que dieron origen al tipo de organiza-Clan autorreguladora que llamamos vida.

    Partiendo del hecho de que los seres humanos pueden experi-mentar el mundo de dos formas distintas, como un mundo quepuede representarse con la mxima claridad por medio de smbo-los de regularidades invariables y como un mundo que representala estructura de un cambio sucesivo incesante en una o dos direc-ciones complementarias, se puede negar fcilmente a la conclusinde que este mundo est formado por dos universos diferentes, unode los cuales se caracteriza por la palabra clave naturaleza elotro por la de historia o cultura. De hecho, estas palabras cla-ve representan dos formas diferentes de ordenar experiencias. Porrazones que no son inmediatamente evidentes nuestro mundo ad-mite dos modos diferentes de seleccionar y ordenar percepciones.Puede suceder que en algunos casos se corresponda ms con larealidad un.o y en otros casos otro, o que campos de problemas di-ferentes e.~jan. c0r;tbinaciones diferentes de esos dos tipos de re-presentacron simblca.

    Los seres humanos, que constituyen lo que probablemente seauno de los acontecimientos ms raros que se dan en la naturalezapuede que dispongan de tiempo y hasta quizs de oportunidades~e hacer su vida en comn ms agradable, ms cmoda y significa-tiva de lo que lo ha sido hasta el presente. Nadie puede hacer esopor los seres humanos; deben hacerlo ellos mismos. Es improbableque vayan a encontrar en los pocos millones de aos que les que-

    dan algo mejor que hacer que buscar precisamente eso, la produc-cin de mejores condiciones de vida en la tierra para ellos y paratodos los que hayan elegido como compaeros en ese camino. Esposible, claro, que los humanos estn amenazados por peligros to-dava desconocidos, por peligros que se relacionen con el dolor, yque quizs puedan hacer que disminuya el gozo de la vida, quehan hecho disminuir hasta ahora y pueden hacerlo an ms lospropios humanos. En ese caso ms seres humanos, o quizs todos,pueden negar a decidir que es preferible la muerte a seguir vivien-do en la tierra. De acuerdo con la responsabilidad que tienen asig-nada como las nicas criaturas capaces de cooperacin informaday planificada (los nicos seres capaces de esa actuacin), puedendecidir que es probable que el futuro conduzca a la humanidad auna situacin en la que las posibilidades de sufrimiento superen alas posibilidades de gozo. En esa situacin, muchos seres huma-nos, quiz todos, pueden decidir que lo ms razonable es poner fina las condiciones que hicieron posible la vida en la tierra o dondeel vstago de la humanidad pueda haberse establecido por enton-ces. En semejante situacin puede ser aconsejable dejar que deci-dan sobre la vida y la muerte de la humanidad los individuos afec-tados. Menciono esta posibilidad slo para dejar bien claro el ocul-tamiento continuado de las verdaderas condiciones en que losseres humanos pueden considerar que vale la pena continuar suvida en comn dondequiera que sea posible, y saber exactamente,en la medida en que eso es humanamente posible, qu es lo que lesaguarda.

    Puede que se piense que el uso de los trminos lenguaje, co-nocimiento, memoria y otros, que pertenecen al mismo com-plejo de conocimiento, se aparta del habitual. De acuerdo con unacostumbre muy extendida, funciones distintas de este complejo deconocimiento se interpretan ordinariamente como si las diferentesexpresiones lingsticas utilizadas en un idioma concreto comopautas sonoras representativas de las diversas funciones de estecomplejo de conocimiento se refiriesen a objetos diferentes queexistiesen por separado. As, la funcin del lenguaje dc un procesode conocimiento puede tratarse socialmente como un objeto, lafuncin de conocimiento como otro, la funcin de memoria comoun tercero. Esa tendencia a tratar funciones diferentes del mismo

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    complejo de conocimiento como si fuesen objetos que existiesenseparada e independientemente se ha abandonado en este texto.En l las funciones diferentes de un proceso de conocimiento ni-co no se tratan como si fuesen substancialmente distintas. Se tra-tan, por el contrario, como lo que son, como funciones diferentesde un complejo de conocimiento substancialmente idntico. Lo

    ~is.~o puede de~irsc de las caractersticas como propiedades deindlvduos y sociedades. Los lenguajes, ideas, recuerdos y todoslos dems aspectos de complejos de conocimiento no se conside-ran aqu individuales o sociales. Se consideran siempre potencial yrealmente ambas cosas, sociales e individuales a la vez.

    y sufren correcciones anlogas otras distinciones. Podemosapreciar asi la tendencia a tratar distinciones familiares como si seco?ociesen ?esd.e tiempo inmemorial. La distincin entre objetosanimados e inanimados es un claro ejemplo. Podemos sentirnos in-clinad?s a suponer que la gente conoci en todas las pocas la di-Ierenca entre c~sas vivientes y no vivientes del mismo modo quese conoce hoy; SIn embargo, es de sobra sabido que esta distincinera en o,tr~s tiempos menos realista y precisa que hoy. Una dc lascaractenscas de la forma de pensamiento que llamamos mtica esla atribucin de propiedades de los seres vivos a objetos que ahorasabemos que son nanirnados. Despus de todo, hasta este siglo nohan empezado los seres humanos a tener un conocimiento razona-blemente realista de los acontecimientos que permiten al sol darluz y calor incansablemente a los habitantes de la tierra. El no co-n;JCer .la ~aturaleza de la fusin nuclear hizo que resultase ms f-C1I atribuir a los acontecimientos que se desarrollan al nivel del solel carcter de acciones al nivel humano. No es demasiado difcilde imaginar cul es la direccin global del proceso de crecimientode los conoci~icntos de la hum~nidad. El conocimiento congruen-t7con la realidad que la humanidad posee tiene que haber ido ere-ciendo a lo largo de miles de aos para alcanzar su condicin pre-sente.

    Puede parecer arriesgado, dado el campo de observacin ac-cual, hablar de la humanidad como la unidad social de desarrollodel co~ocimient~, sin embargo hay razones de peso que hacenacon~eJable co~sl?erar el crecimiento del gnero humano como lamatnz del crecmuento del conocimiento. Es difcil a largo plazo, y

    quizs sea imposible para un subgrupo particular de la humani-dad, apropiarse progresos particulares del conocimiento. En las lu-chas competitivas de los grupos humanos suelen tener un papeldecisivo los progresos del conocimiento. Adems, es ms fcil derobar el conocimiento que proporciona ventaja a un grupo quecasi cualquier otra propiedad valiosa de los individuos.

    Una forma lingstica especfica, llamada una pregunta, sueleservir como punto de partida en el camino hacia el nuevo conoci-miento. Es tambin uno de los rasgos distintivos de los seres hu-manos. Son los nicos seres animados capaces de hacer preguntas.Las preguntas indican los limites de la reserva de conocimiento deuna persona o un grupo. Se las dirige alguien que no sabe a al-guien o algo que se espera que sepa la respuesta. Hoy, en un pero-do de crecimiento del conocimiento en que podemos diferenciarcon cierto realismo entre sujetos humanos y objetos no vivientes,un sujeto vivo puede hacer preguntas a un objeto inanimado. Enotros tiempos slo podia hacer preguntas un miembro de un mun-do humano o del espiritua otro. Hemos de tener en cuenta tam-bin un significado distinto de trminos como sujeto y objetoo sus equivalentes en una sociedad en que se experimentaba la na-turaleza ms como un campo de recreo de los espritus que comoel de los tomos y las molculas.

    El trmino objeto conserva todava, en el marco de una ant-tesis objeto-sujeto, una conexin bastante intima no con los obje-tos en general sino con objetos sin vida, con objetos de las cienciasfsicas. Ha seguido siendo tambin el exponente de una larga tradi-cin muy arraigada que impulsa a los que pertenecen a ella a enfo-car las diferencias como opuestos, entregados eternamente a unaguerra mutua, como naturaleza y cultura, objetos no hechos por elhombre y objetos hechos por el hombre. Naturaleza, tal como seusa hoy. es en realidad un conglomerado de valoraciones a menu-do divergentes. El uso de la palabra naturaleza o de una filialsuya puede ser desvalorizador, por ejemplo si se utiliza en relacincon materia y por tanto con materialismo, y revalorizador si seutiliza en oposicin a lo que est hecho por el hombre. Puede te-ner connotaciones de materialismo y connotaciones de idealismo.El problema de la cognicin humana no admite, en su forma tradi-cional, una solucin duradera. una solucin que pueda merecer el

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    consenso de los que lo investigan. Puede utilizarse como represen-tativo de todo el universo y tambin como representativo de las ca-pas no humanas del universo solamente y como antpoda de las ca-pas humanas o culturales.

    Las cosas no han cambiado mucho desde que Descartes plan-te por primera vez el problema cognitivo bsico. Ha seguidoplantendose a 10 largo de los siglos la misma pregunta. En unaforma muy simplificada el problema que exiga solucin era: C-mo puede uno llegar a estar seguro de que la solucin que se hadado a un problema es la correcta, o (en lenguaje clsico) la verda-dera? El conocimiento cientfico progresaba a pasos agigantados.La duda respecto a la certeza de las soluciones cientficas, y a si secorrespondan o no con un mundo real existente, mantuvo conobstinacin toda su fuerza. Hombres ilustrados desde Descarteshasta Husserl y Popper va Kant han dado a lo largo del tiempo so-luciones diversas a este interrogante. Fuese cual fuese la respuesta,la duda cartesiana alz su cabeza a 10 largo de los siglos que llama-mos tiempos modernos con fuerza constante. Vari el diagnsticopero la enfermedad sigui siendo la misma. La reserva de conoci-miento orientado a la realidad creci de modo constante a 10largode los tiempos modernos. Pero las dudas sobre la naturaleza delhecho no desaparecieron. El que hubiese un mundo real que co-rrespondiese a los cambiantes smbolos cientficos sigui siendodudoso. Sera muy arriesgado decir que desde los tiempos de Des-cartes y de Kant no slo ha aumentado el conocimiento en s sinotambin la certeza de que el mundo real se corresponde con esemayor conocimiento cientfico de 1. Podramos reunir muchaspruebas que apoyaran la opinin contraria, la de que el conoci-miento cientfico de la naturaleza y de la sociedad ha crecido a pa-sos agigantados pero la certidumbre de que el mundo es realmentecomo los smbolos de las ciencias nos muestran que es no ha au-mentado ni mucho menos entre la gente ilustrada. Hay muchasp:uebas que apoyan la opinin de que la creencia en la congruen-C13 del conocimiento cientfico con la realidad ha disminuido envez de aumentar. Entre las personas ilustradas se tiende a evitarexpresiones como realidad o realismo en el marco de un an-lisis del conocimiento humano. Por otra parte, pasa uno a hacersesospechoso de no haber aprendido la gran leccin que hay que

    aprender de la filosofa europea clsica, comprender que el conoci-miento no es simplemente una imagen especular o una rplica de10 que se conoce. De hecho, podramos decir que es caractersticadel perodo poscartesiano la simultaneidad de un proceso acelera-do de crecimiento de los conocimientos y de una inseguridad con-tinua, e incluso creciente, en cuanto a la relacin entre el conoci-miento y 10 que afirma representar, el mundo desconocido. Unaexpansin sin precedentes del conocimiento que se proclamarealista, con una animosidad innata, contra el conocimiento queprocede de la fantasa, unida a una duda constante respecto a laexistencia de algo independiente del conocedor. ste es el gusanode la manzana de la modernidad.

    Las sociedades como la nuestra, que tienen profesiones e insti-tuciones cientficas firmemente asentadas, producen como normarutinariamente ms conocimiento nuevo que sociedades que se ha-llan en una etapa de desarrollo precientfica. Producen tambinbastante a