TrabajoComunitario FiME

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PARTICIPACIÓN COMUNITARIA: UNA ESTRATEGIA PARA LOGRAR AGUADE BAJO RIESGO MICROBIOLÓGICO YUNA DESINFECCIÓN EFECTIVA

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  • Original: espaol

    PARTICIPACIN COMUNITARIA: UNA ESTRATEGIA PARA LOGRAR AGUADE BAJO RIESGO MICROBIOLGICO Y

    UNA DESINFECCIN EFECTIVA

    Edgar Quiroga R.1; Mariela Garca V.2; Yezid Solarte3

    Instituto Cinara-Universidad del ValleCali-Colombia

    RESUMEN

    El presente documento discute acerca de los problemasque enfrentan los habitantes de las zonas rurales ypequeos municipios para alcanzar y sostener laadecuada prestacin de los servicios de suministro deagua. El problema central esta bsicamente asociado alenfoque de la oferta utilizado en el sector, donde a lascomunidades slo se les ha vinculado en la fase deconstruccin de las obras. Diversas experiencias ylecciones se han derivado de la estrategia de proyectosde aprendizaje en equipo donde este enfoque ha sidomodificado. La activa y decisoria participacincomunitaria en todas las fases del ciclo de losproyectos, con un apoyo institucional continuo, hapermitido el funcionamiento y uso sostenible de lossistemas de abastecimiento de agua, y en particular queuna alternativa tecnolgica como la filtracin enmltiples etapas, FIME, cumpla con su objetivo deproducir agua con un bajo riesgo microbiolgico lo queposibilita la aplicacin de una desinfeccin efectiva.

    1. Introduccin

    En Colombia, como en la mayora de los pases de Amrica Latina, los principalesproblemas en cuanto a la adecuada prestacin de los servicios de agua potable ysaneamiento se concentran en los pequeos municipios y el sector rural. Con elproceso de descentralizacin, que coloc en manos del nivel local laresponsabilidad de la prestacin de estos servicios, se esperaba que estasituacin mejorara. Sin embargo, despus de varios aos de su aplicacin,diversas experiencias muestran que la situacin contina presentando limitacionesy deficiencias que afectan no solo la sostenibilidad de las inversiones e

    1 Ingeniero Sanitario. MSc.2 Sociloga.3 Bilogo.

  • 2intervenciones realizadas, sino que colocan en riesgo la salud de las comunidadesdebido a la pobre calidad microbiolgica del agua suministrada. Mltiples ejemplosde la zona andina ilustran estas situaciones:

    En Ecuador: Una evaluacin participativa realizada en 40 sistemas deabastecimiento de agua ubicados en la zona rural de 8 provincias, mostr que 17sistemas contaban con plantas de tratamiento, todas con algn problema deoperacin y mantenimiento. Adems las barreras de tratamiento no guardabanarmona con el riesgo sanitario existente en las microcuencas. En 30 de lossistemas exista infraestructura de desinfeccin, pero en 21 (70%) no estabafuncionando (Visscher et al. 1996).

    En la provincia del Azuay, al sur del pas, Ordoez (1992) seala que de laevaluacin de pequeas plantas potabilizadoras, el proceso ms deficiente en sudiseo, implementacin, operacin, mantenimiento y continuidad era ladesinfeccin. En todos los sistemas evaluados fue cuestionado tanto el punto deaplicacin del desinfectante como los tiempos de contacto, as mismo las dosisaplicadas con relacin a la demanda fueron generalmente fijadas por el operador,sin ningn tipo de control, sin considerar tanto las variaciones de caudal como decalidad del agua afluente al sistema.

    En Bolivia: Una evaluacin participativa de 15 sistemas de agua rurales ubicadosen los departamentos de Chuquisaca, Cochabamba y La Paz, encontr que slo 3localidades (20%) tenan un sistema de tratamiento; en 10 se careca de unsistema de desinfeccin, en 4 exista la infraestructura pero funcionabainadecuadamente y en uno solo se garantizaba su funcionamiento y ladesinfeccin efectiva (Quiroga et al. 1997).

    En el Taller de Tecnologas Alternativas para Desinfeccin realizado en 1997 en laciudad de Cochabamba, Coronado y Menda (1997) reportaban que laimposibilidad de clorar el agua sin evitar la prdida de desinfectante y el uso demano de obra calificada, se deban a deficiencias en aspectos tcnicos y deoperacin y mantenimiento de las tecnologas. As mismo se mencion la dificultaden la utilizacin de equipos de cloracin de tecnologa importada, por los elevadoscostos y por no ser adecuados a las condiciones y capacidades de lascomunidades.

    En Per: De una evaluacin de pequeos sistemas de potabilizacin, Lloyd yHelmer (1991) reportaban que el 100% no suministraban agua acorde con lasguas de la OMS. De otra parte, el abandono de las prcticas de cloracin, por lostemores que gener la formacin de subproductos de la desinfeccin, ha sidoreconocido como uno de los factores que mayor incidencia tuvo en la pandemadel clera. Ante estas circunstancias la OPS ha recomendado que bajo ningunacircunstancia se abandone la prctica de la desinfeccin (Otterstetter y Craun,1997).

  • 3En Colombia: Segn el Ministerio de Salud (1992), slo el 62% de los habitantesde la zona urbana y el 10% de la zona rural reciban agua apta para el consumo.Esta situacin era el reflejo de las condiciones de la infraestructura existente parala potabilizacin del agua. Acorde con informacin de los Ministerios de Salud y deDesarrollo, de 1.050 municipios con informacin, slo 630 (60%) contaban conplanta de tratamiento. De las 630 plantas, 440 (70%) estaban funcionando, y destas, nicamente 130 (correspondientes a ciudades grandes e intermedias), seencontraban operando bien (figura 1).

    4 0 %

    6 0 %

    C o n p l a n t aS i n p l a n t a

    1 0 5 0 z o n a s u r b a n a s

    7 0 %

    3 0 %

    S i f u n c i o n aN o f u n c i o n a

    6 3 0 p l a n t a s d e t r a t a m i e n t o

    3 0 %

    7 0 %

    F u n c i o n a b i e nF u n c i o n a m a l

    4 4 0 p l a n t a s q u e f u n c i o n a n

    Fuente: Ministerio de Desarrollo, Cinara (1998)

    Figura 1. Sostenibilidad del tratamiento de agua en Colombia

    La situacin nacional presentaba una clara correlacin al nivel departamental. EnBoyac, la Secretara de Salud departamental reportaba en 1997 que de unestudio de 55 municipios (sobre un total de 124), donde existan 28 plantas detratamiento en la zona urbana, slo funcionaban 20 y de estas slo 12 lo hacanen forma adecuada (figura 2).

  • 44 9 %

    5 1 %C o n p l a n t aS i n p l a n t a

    5 5 z o n a s u r b a n a s e v a l u a d a s

    7 1 %

    2 9 %

    S i f u n c i o n aN o f u n c i o n a

    2 8 p l a n t a s d e t r a t a m i e n t o

    6 5 %

    3 5 %

    F u n c i o n a b i e nF u n c i o n a m a l

    2 0 p l a n t a s q u e f u n c i o n a n

    Fuente: Secretara de Salud de Boyac (1997)

    Figura 2. Sostenibilidad del tratamiento de agua en el departamento de Boyac

    Con base en datos de investigaciones de OPS/OMS realizadas entre los aos1982 a 1995, as como de una valoracin efectuada en 1997, en 20 pases deAmrica Latina y el Caribe, Reiff (1998) seala que la situacin en cuanto alsuministro de agua confiablemente desinfectada ha mejorado en el nivel de lasgrandes ciudades. Sin embargo, es evidente que en las zonas rurales losproblemas con la desinfeccin continan siendo crticos debido a una serie defactores, de los cuales destaca tres:

    Insuficiente motivacin y compromiso de las comunidades para sostener unadesinfeccin continua y confiable.

    Inadecuado entendimiento y apreciacin de las razones porque la desinfeccindel agua es importante.

    Baja prioridad para la financiacin de la desinfeccin.

    Aunque estos factores son importantes e inciden en la situacin, es claro que ellosse derivan de causas ms de fondo, las cuales estn asociadas a los enfoquesque se han utilizado en el Sector, donde las acciones bsicamente se hanfocalizado alrededor de las obras sin considerar la necesidad de promoverproyectos integrales centrados en las personas y no en las cosas.

  • 52. Enfoques de la participacin comunitaria en el Sector

    En el Sector ha predominado un enfoque tecnicista y de oferta donde laparticipacin de la comunidad se ha centrado bsicamente en buscar sucontribucin con mano de obra y materiales para abaratar costos en la construccino cubrir falta de recursos. Uno de los criterios que sustenta este enfoque parte deasumir que las personas se sienten dueas de aquello que han construido. Noobstante, es muy comn encontrar en las comunidades que una vez terminada laejecucin de las obras el entusiasmo decae, porque segn Abbot (1996), cuando elproblema se considera solucionado cesa el conflicto que uni los diferentes agentesy disminuye tambin el inters de los usuarios del proyecto.

    La participacin comunitaria se ha enfocado igualmente a lograr la financiacin delos costos de operacin y mantenimiento, por lo que se promueve centrar la actividadde las juntas administradoras en la recoleccin de las tarifas para sostener elfuncionamiento del sistema. Por esta razn las instituciones se preocupan engarantizar la existencia de una organizacin comunitaria que, una vez terminada laconstruccin de las obras, se encargue de administrar el sistema, sin preocuparsepor su representatividad, forma de constitucin o su funcionamiento como unaempresa que logre sostener la prestacin del servicio con criterios de calidad yeficiencia econmica y ambiental.

    En muchos casos no se llega ni siquiera a tener alguna de estas concepciones, puesse asume que existe participacin cuando se realiza una visita inicial de informacinsobre la ejecucin de un proyecto que ha sido generado por la oferta de lasinstituciones. As, de manera externa y unilateral se ha decidido la alternativatecnolgica y la opcin del nivel de servicio a suministrar, sin que las comunidadestuvieran la posibilidad de elegir con base en una informacin clara y precisaacerca de las responsabilidades y costos que deban asumir para lograr operar,mantener y administrar adecuadamente la infraestructura construida. Por lo tanto,la comunidad concibe la responsabilidad del proyecto como exclusiva de lasinstituciones antes, durante y despus de realizadas las obras. No h