El ciego de_nacimiento

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    09-Jul-2015
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  • Sin usar sus poderes divinos, Jess se escabull de los que queran apedrearle. Pero volvi al siguiente sbado al Templo; all realizar la curacin de un ciego de nacimiento, conocido de todos, porque peda en el mismo Templo.

  • Esta curacin va a ser realizada en el Templo ante "una nube de testigos", no en un lugar apartado pidiendo silencio y discrecin. Cristo quiere demostrar que slo su poder le comunicar la luz a los ojos, como smbolo de la luz de la fe que recibir ms adelante.Confiando en l, todo ser humano espiritualmente ciego desde el nacimiento tiene la posibilidad de volver a la luz, es decir, de nacer a la vida sobrenatural.

  • Todo comenz ante una pregunta de los discpulos al ver a un ciego de nacimiento en el Templo. "Y al pasar vio Jess a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discpulos: Rabb, quin pec, ste o sus padres, para que naciera ciego?".

  • Era una creencia popular, que enseaban los mismos rabinos, que todo padecimiento fsico o moral era castigo al pecado.

    Aunque varios profetas anunciaban que se anulaba el castigo por solidaridad de los padres en los hijos (Isa 31:29.30; Eze 18:2-32), sin embargo, esta creencia primera estaba completamente arraigada en el pueblo. Por lo tanto que existan las dos corrientes. Ms an, la doble pregunta que le hacen, si pec l o sus padres, era una preocupacin y tema doble que se refleja en la literatura rabnica.

  • Pero Cristo responde: No pec ni l ni sus padres. Este problema del dolor, que ingres en el mundo por el pecado de origen, tiene, en este caso particular, sin culpa personal del sujeto, una finalidad profunda en el plan de Dios: que sean manifestadas en l (ciego) las obras de Dios.

  • Luego, Jess repite la declaracin que haba hecho haca poco:

    Es necesario que nosotros hagamos las obras del que me ha enviado mientras es de da, pues llega la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo soy luz del mundo".

    El da son los aos de su permanencia entre los hombres; la noche, su muerte.

    La declaracin de ser luz del mundo adquiere matices nuevos mirando al ciego que no ve la luz de la tierra."Dicho esto, escupi en el suelo, hizo lodo con la saliva, aplic lodo en sus ojos y le dijo: Anda, lvate en la piscina de Silo."

  • La piscina de Silo es un rectngulo de 24 metros de largo por cinco y medio de ancho.

    El agua que contiene no es por manantial, sino que le viene por un canal subterrneo tallado en la roca de la colina de Ofel.

    Tiene unos 530 metros de largo y toma su agua de la actual "Ain Sitti Mariam, la antigua Gihn.

    Este canal lo construy el rey Ezequas (2Re 20:20; 2Cr 32:30;Isa 22:11; Eco 48:19).

    Ni tenan sus aguas propiedades curativas (Jua 5:2-4).

  • El nombre de Silo (Shiloah = el que enva; Isa 8:6) ilumina esta escena, pues en este nombre, del verbo shalah - enviar, Juan ve un smbolo de Cristo, cuyo tema constante de su evangelio es que es el Enviado. Y si Cristo enva a este ciego a lavarse en Silo, lo enva, realmente, a lavarse, cuerpo y alma, en l, pues lo enva a su poder de Enviado.

  • Precisamente en la fiesta de los Tabernculos, se iba a buscar, ritualmente, agua a Silo para derramarla en el altar, y cuya agua era smbolo de las bendiciones mesinicas. Es todo ello evocar que es en Cristo donde estn las bendiciones mesinicas.

  • El ciego no sabe quin es el que le mancha la cara, quiz escucha que se trata de barro. No se le pide fe, ni se le dice que va ser curado, simplemente se le dice que se lave en un lugar determinado. l, quiz fue guiado por otros donde se le deca, se lav y volvi con vista. Qu gran sobresalto hubo de ser pasar de las tinieblas a la luz!

  • "Los vecinos y los que le haban visto antes cuando era mendigo decan: No es ste el que estaba sentado y peda limosna? Unos decan: Es l. Otros en cambio: De ningn modo, sino que se le parece". Es lgica la sorpresa ante la trasformacin de un rostro sin mirada a uno iluminado por la vista y por la alegra. l deca: Soy yo."

  • "Entonces le preguntaban: Cmo se te abrieron los ojos? l respondi: Ese hombre que se llama Jess hizo lodo, me unt los ojos y me dijo: Ve a Silo y lvate. Entonces fui, me lav y comenc a ver. Le dijeron: Dnde est se? l respondi: No lo s".

  • Era sbado el da en que Jess hizo el lodo y le abri los ojos. Y le preguntaban de nuevo cmo haba comenzado a ver". Luego intervienen los fariseos que no ven, o no quieren ver, las grandezas de Dios. Y se fijan en un precepto humano que pretenda proteger otro divino, pero que, de hecho, lo ocultaba. "Llevaron ante los fariseos al que haba sido ciego.

  • l les respondi: "Me puso lodo en los ojos, me lav y veo".

  • Al or que el milagro ha sido realizado en sbado, la curacin pasa a un segundo lugar, como si no viniese de Dios y algunos de los fariseos decan: "Ese hombre no es de Dios ya que no guarda el sbado. Pero otros decan: Cmo puede un hombre pecador hacer tales prodigios? Y haba divisin".

  • Lejos de estar agradecidos por semejante curacin, dijeron, pues, otra vez al ciego: T que dices de l, puesto que te ha abierto los ojos? Respondi: Que es un profeta. Entonces se indignan con l como si fuese un culpable y mandaron llamar a sus padres; y despus de confirmar que haba nacido ciego prefieren que le sigan preguntando a su hijo.

  • Dar gloria a Dios es dar testimonio de la verdad, pero ellos eligen un falso testimonio contra Jess como pecador. Entonces llamaron, por segunda vez al hombre que haba sido ciego y le dijeron: "Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es un pecador".

  • Pretenden que les d la razn pero "l les contest: Si es un pecador yo no lo s. Slo se una cosa: que yo era ciego y ahora veo.

    Entonces le dijeron:

    Qu te hizo? Cmo te abri los ojos?".

    Han perdido ya la paciencia, y estn hacindola perder al ciego, que no sale de su asombro y empieza a comprender que se mueven por odio, con sus corazones ms ciegos que sus ojos antes del milagro.

    l les respondi: "Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado.

    Por qu quieren orlo de nuevo? Tambin ustedes quieren hacerse discpulos suyos?". Ellos lo injuriaron y le dijeron: "T sers discpulo de ese hombre; nosotros somos discpulos de Moiss! Sabemos que Dios habl a Moiss, pero no sabemos de dnde es este".

  • No aceptan el testimonio de Jess de que su Padre es Dios y l es el enviado de Dios para salvar a los hombres.

    El ciego, que no slo tiene vista en los ojos, sino que est viendo con los ojos del alma la verdad de fondo que se est jugando.

  • El hombre les respondi:

    "Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dnde es, a pesar de que me ha abierto los ojos.

    Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero s al que lo honra y cumple su voluntad.

    Nunca se oy decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.

    Si este hombre no viniera de Dios, no podra hacer nada". El discurso del ciego que ahora ve est lleno de lgica y de fe. Todos los pasos de su razonamiento son coherentes. La respuesta es an ms violenta, y le expulsan de la sinagoga adems acusndole de pecador por ser ciego.

  • Jess se enter de que lo haban echado y, al encontrarlo, le pregunt: "Crees en el Hijo del hombre?". l respondi: "Quin es, Seor, para que crea en l?". Jess le dijo: "T lo has visto: es el que te est hablando". Entonces l exclam: "Creo, Seor", y se postr ante l. Dijo Jess: Yo he venido a este mundo para un juicio, para que los que no ven, vean, y los que ven, se vuelvan ciegos".

  • Los fariseos que estaban con l oyeron esto y le dijeron: "Acaso tambin nosotros somos ciegos?". Jess les respondi: "Si ustedes fueran ciegos, no tendran pecado, pero como dicen: 'Vemos', su pecado permanece". Juan 9, 1-41La ignorancia nunca es pecado y Dios juzga la sinceridad de cada uno con todos los atenuantes y todos los agravantes. Ellos estn ciegos, porque en sus corazones reside el pecado. Pronto revelar Jess la verdad de sus vidas en pblico, para su vergenza, ya que no quieren acercarse a la luz, y reconocer la verdad alcanzando el perdn de sus maldades.

  • La ignorancia nunca es pecado y Dios juzga la sinceridad de cada uno con todos los atenuantes y todos los agravantes. Ellos estn ciegos, porque en sus corazones reside el pecado. Pronto revelar Jess la verdad de sus vidas en pblico, para su vergenza, ya que no quieren acercarse a la luz, y reconocer la verdad alcanzando el perdn de sus maldades.

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