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LA HORA DE LA ESCUELAAnlisis y valoracin de los procesos, los efectos y las opciones de la implantacin de la jornada continua

Mariano Fernndez EnguitaUniversidad de Salamanca

Equipo investigador:Soledad Las Heras Prez (U. de Salamanca) Leopoldo Cabrera (U. de La Laguna), M del Rosario Rodrguez, Esther Rodrguez (U. de Sevilla) Paula de la Fuente Latorre, Ins Calzada Gutirrez (U. de Salamanca)

Junio de 2000

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INTRODUCCIN ................................................................................................... 4 El tiempo heredado .......................................................................................... 5 Las transformaciones del entorno .................................................................. 8 Educacin e igualdad de oportunidades........................................................ 11 Las transformaciones de la profesin docente ............................................. 14 El tiempo escolar en nuestro entorno .......................................................... 16 LOS ELEMENTOS COMUNES DEL PROCESO ...................................................... 19 Precedentes espurios ...................................................................................... 20 El catalizador del cambio ............................................................................... 22 Cmo no se nos haba ocurrido antes?........................................................ 24 Todos a una, como en Fuenteovejuna........................................................... 27 El que no est conmigo, est contra m ........................................................ 29 Un mundo feliz, o as es si as os parece ....................................................... 32 CUATRO PROCESOS PECULIARES ...................................................................... 36 Canarias: un sindicalismo insaciable.............................................................. 37 Andaluca: una poltica contemporizadora ................................................... 40 Toledo: hermano rico, hermano pobre ......................................................... 43 Alcal de Henares: todos juntos..................................................................... 46 La dinmica en otras comunidades ............................................................... 48 LOS ACTORES COLECTIVOS ............................................................................... 51 Sindicatos: corporativos y de clase ................................................................ 51 Padres, asociaciones y federaciones............................................................... 55 Unas autoridades desbordadas ...................................................................... 58 Otros actores menores ................................................................................... 62 LOS EFECTOS DE LA CONCENTRACIN HORARIA ........................................... 64 Fatiga y atencin: una visin global .............................................................. 64 Pruebas de atencin en los alumnos de Alcal ............................................. 72 El rendimiento ................................................................................................ 77 Las actividades extraescolares ....................................................................... 81 La organizacin de los centros ...................................................................... 87 La vida familiar............................................................................................... 90 ALGUNAS CONSIDERACIONES ADICIONALES................................................... 93 La dinmica reivindicativa ............................................................................. 93 La asimetra de la comunidad escolar ........................................................... 97 La autonoma de los centros........................................................................101 De evaluaciones y de expertos .....................................................................105 Una demanda de la clase media...................................................................110 La incorporacin de la mujer al empleo .....................................................113 Una nota sobre el profesorado....................................................................115 RECOMENDACIONES FINALES .........................................................................119 Diversificar los tiempos comunes ................................................................120 Autonoma s, pero individual......................................................................123 Por un horario holgado y estricto a la vez .................................................128 Actividades extraescolares y refuerzos escolares .......................................130 Informacin, investigacin, evaluacin .......................................................134 REFERENCIAS....................................................................................................137

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El propsito de este trabajo era presentar el estado de la cuestin en el debate sobre la jornada escolar, examinando la literatura cientfica nacional de internacional, el enorme cmulo de pronunciamientos individuales y colectivos a lo largo de ms de un decenio de debates y conflictos y la informacin dispersa disponible sobre los procesos y sus resultados. Para hacerlo hemos examinado medio millar de textos documentos, hemos entrevistado a medio centenar de personas y hemos visitado dos docenas de centros. Es imposible dar aqu cuenta cumplida de todo ello, pero, sobre todo, es obligado mantener el anonimato de las personas que desde las administraciones autonmicas y municipales, los sindicatos, las federaciones y asociaciones de padres y los equipos directivos de los centros nos han permitido disponer de su tiempo y su esfuerzo y aduearnos de su saber, porque ellos no tienen por qu compartir nuestras conclusiones ni verse implicados en ellas. Como siempre, pues, no saldrn en los crditos. Despus de mucho pensarlo, hemos decidido que ni siquiera genricamente, sin la atribucin de tomas de posicin concretas, pues sabemos que no es posible elaborar un informe a gusto de todos, todava est por ver que tampoco lo sea dejar descontentos a todos. En otras palabras, porque la responsabilidad de las interpretaciones, opiniones y propuestas que pueblan estas pginas slo debe atribuirse a su autor final. No obstante, vaya desde aqu nuestro agradecimiento sincero a todos los que nos prestaron su colaboracin, pues sin ellos no habra sido posible este estudio. Vale.

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INTRODUCCINPocos asuntos relacionados con la educacin han despertado en los ltimos aos tantas polmicas, y hasta pasiones, como el de la jornada escolar. Incluso tratndose de un mbito, el de la enseanza, en el que todo est permanentemente en cuestin, nada, desde de la denominada guerra escolar de mediados de los ochenta y la huelga de la enseanza de 1988, ha provocado tales niveles de enfrentamiento entre la administracin y las comunidades escolares y en el interior de stas, si bien dosificado geogrficamente. Para unos es la panacea que resolver todos los males o la caja de Pandora cuya apertura los liberar; para otros, una cuestin relevante desde el punto de vista laboral pero irrelevante desde la perspectiva de la calidad de la educacin. Para unos, algo que requiere un debate sosegado, en el que puedan considerarse sin apresuramiento todos los posibles factores; para otros algo a decidir lo antes posible, aunque slo sea porque esa decisin ha de llegarles a sus hijos. Par unos, en fin, algo que deben decidir los poderes pblicos y con carcter general, para evitar desigualdades; para otros, algo que corresponde elegir a las comunidades educativas, de acuerdo con sus propias caractersticas y necesidades. Como es sabido, la reivindicacin de la jornada continua (o matinal, nica, etc.), que hasta entonces slo haba aflorado de forma espordica y dispersa, salt masivamente a primer plano a finales de los ochenta y principios de los noventa en Galicia, Canarias y Andaluca, con el resultado de que slo lleg a implantarse en una minora pero sustancial de escuelas en la primera de las regiones citadas, se generaliz con escasa excepciones en la segunda y lo est haciendo, ms lentamente, en la tercera. A mediados de los noventa salt con fuerza en la ciudad de Toledo, y al final de la dcada lo ha hecho en Alcal y, en menor medida, en el resto del corredor del Henares. Poco a poco y silencionsamente tambin ha crecido un sector de jornada matinal en Galicia. Fuera de esto, existe cierto nmero de escuelas con jor-

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nada matinal en Extremadura, donde ahora se discute una propuesta lanzada por el gobierno autnomo, y en Segovia, aparte de escuelas dispersas en otras zonas del territorio espaol. En este informe trataremos de destacar las lneas generales de estos procesos, de sintetizar las posiciones adoptadas por los actores colectivos, de evaluar los efectos del cambio y de interpretar sus causas, as como de plantear, en funcin de todo ello, algunas recomendaciones bsicas. Antes, sin embargo, parece imprescindible entrar en unas consideraciones bsicas sobre las coordenadas del problema, que es a lo que estn dedicados los sucesivos apartados de esta seccin introductoria.

El tiempo heredadoNo resulta sencillo explicar por qu la jornada escolar es la que es en vez de ser cualquier otra. Como tantas otras instituciones y pautas sociales, est ah, parece haber estado siempre ah y, por consiguiente, quienquiera que proponga cambiarla se encuentra de inmediato con que se le asigna la carga de la prueba, mientras que nada se pide al que acepta mantenerla como est. Sin embargo, la jornada tiene una historia, y hasta varias. En gran medida se trata de una herencia de la sociedad campesina y artesanal. Una jornada prolongada pero de esc