Chevalier Auguste .pdf

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  • Cul es la clave para resolver un misterio? Dnde hay que buscar un objeto que alguienha escondido para que nadie lo encuentre? Por qu los policas a menudo no consiguendar con la respuesta? Son adecuados sus mtodos de investigacin? Qu es mejor:pensar con la razn, como un matemtico, o con el corazn, como un poeta?

    La esencia de estas preguntas se va desgranando a lo largo de esta truculenta historiasobre el robo de un carta. Intrigas polticas y alta sociedad, un ministro ladrn y unpolica incansable... pero, por encima de todos, el sorprendente personaje de ChevalierAuguste Dupin, un investigador que sabe razonar con una lgica distinta.

    Y es que, a veces, slo si somos capaces de pensar diferente de los dems lograremosencontrar lo que estamos buscando.

  • Egdar Allan Poe & Rosa Moya

    Chevalier Auguste Dupin y la carta robada

    ePub r1.1SoporAeternus 18.09.15

  • Ttulo original: Chevalier Auguste Dupin y la carta robadaEgdar Allan Poe & Rosa Moy a, 2014Ilustraciones: Roger Olmos

    Editor digital: SoporAeternusePub base r1.2

  • A mi Gran abuelo Juan, que sin quererlo me ense tantas ytantas cosas, y a mi abuelo Evilasio, que me ense otras tantas.

    ROSA MOYA

    A mi madre

    ROGER OLMOS

  • Querido lector:El libro que tienes entre las manos es un relato contado por m. Vivo en Pars y soy

    amigo cercano de Chevalier Auguste Dupin, el primer detective de ficcin, creado por elescritor Edgar Allan Poe. De m poco ms puedo decir, as lo quiso el seor Poe, aunqueme gustara aadir que soy un narrador annimo, pero siempre objetivo y fiel a lahistoria que relato.

    El caso de la carta robada sucedi hace mucho, muchsimo tiempo, all por el sigloXIX. El asunto involucr a personas de la ms alta posicin social, de ah que me vi en laobligacin de utilizar trminos como el ministro D , el gobernador G , lapersona a quien fue robada la carta , una tercera persona , una dama , etc. paramantener en secreto su identidad. Si se descubra quines eran en realidad, se hubierapuesto en peligro el honor de una persona importantsima dentro de la monarquafrancesa.

    El gobernador de la polica de Pars acudi al gran detective Dupin para que leay udara a resolver el misterio. Con su mtodo de investigacin, basado en ponerse en lamente del delincuente, y combinando la observacin con la lgica y la imaginacin, sinolvidar el anlisis, Dupin encontr la carta robada. Te confieso que soy un admiradorincondicional del detective. A lo largo de su vida, le he visto resolver casosincreblemente complicados. No es de extraar que, con el tiempo, Dupin sirviera deinspiracin para otros investigadores, como el famoso Sherlock Holmes o HrculesPoirot. Puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que stos deben su existencia a Dupin,algo de lo que me alegro enormemente.

    Estoy seguro de que eres un vido lector y que, pese a los personajes annimos y lacomplicacin del caso, seguirs perfectamente el hilo de esta historia. Espero que teguste tanto como a m y, por supuesto, que te sorprenda.

    Feliz lectura!

  • Me encontraba en Pars Al anochecer, despus de una tarde ventosa, disfrutaba delplacer de la meditacin y de una pipa de espuma de mar en compaa de mi amigoChevalier Auguste Dupin. Estbamos en su biblioteca del n. 33 de la rue Dunot, en elbarrio de Saint Germain, cuando la puerta se abri y apareci monsieur G, elgobernador de la polica. Vena a pedirle consejo a mi amigo Dupin sobre un asuntooficial que haba levantado mucho revuelo.

    Es un caso muy simple, pero a la vez muy extrao asegur el gobernador.Todos estamos confundidos y perplejos.

    Quiz el misterio sea demasiado sencillo observ Dupin.Pero qu est diciendo! repuso el gobernador, riendo a carcajadas.Demasiado evidente apunt de nuevo Dupin.Ja, ja, ja! Ja, ja, ja! rea el gobernador.Y bien, de qu se trata? pregunt impaciente.

  • Se trata del robo de una importantsima carta contest el gobernador.Sabemos quin la ha robado, pero no dnde la ha escondido. Si esta carta cayera enmanos de cierta persona, cuy o nombre hay que mantener en el anonimato, se veracuestionado el honor de una dama de la ms alta posicin, lo que supondra una grantragedia. El ladrn aclar es el ministro D Vern, la persona a quien fue robada lacarta la haba recibido cuando se encontraba a solas en la habitacin real. Mientras la leaentr otra persona, por lo que intent esconderla apresuradamente en un cajn, aunquesin xito. La carta qued abierta sobre una mesa. En ese momento apareci tambin elministro D

    Es decir, que tenemos a tres personas reunidas en la misma habitacin interrump.

    Efectivamente contest el gobernador, arqueando una ceja. El ministro vio lacarta continu, reconoci la letra y, observando la confusin de la persona que lahaba recibido, adivin su secreto.

    Y cul es el secreto, gobernador? pregunt sin rodeos.Lo nico que puedo decir es que si se descubre esta carta correr peligro la

    mismsima monarqua francesa carraspe el gobernador. Y ahora, si me lo permite,les contar qu hizo el ministro aadi, algo molesto.

    Por favor, prosiga intervino Dupin mirndome de reojo.

  • Despus de tratar algunos asuntos, el ministro sac una carta parecida, fingileerla y la coloc junto a la otra, sobre la mesa. Al despedirse, tom la carta que no erasuya. La persona a quien perteneca la carta lo vio, pero no hizo nada debido a lapresencia del otro personaje, el que haba entrado mientras la lea, y al temor de serdescubierta. En los ltimos meses la carta ha sido usada con fines polticos, y de unamanera sumamente peligrosa, de modo que la persona a quien se la robaron acudi a mpara que la recuperase. Para empezar registr la mansin del ministro. Conoca suscostumbres y esto me otorgaba una gran ventaja. A menudo pasa la noche fuera de sucasa. Los sirvientes no son muchos y duermen lejos de su amo. Como saben, poseollaves que pueden abrir cualquier puerta de Pars. Durante estos tres meses me hededicado noche tras noche a registrar la casa de D Mi honor est en juego y larecompensa que me ofrecen es muy generosa. Por eso no he abandonado la bsquedahasta convencerme del todo de que el ladrn es ms astuto que y o.

  • Podemos descartar que el ministro lleve la carta encima? pregunt.Completamente dijo el gobernador. He ordenado asaltarlo dos veces por

    falsos atracadores y he visto cmo lo registraban.Poda haberse ahorrado ese trabajo asegur mi amigo Dupin. Imagino que

    D no es un insensato y con toda seguridad habr deducido que esos atracos eran falsos.Puede que no sea un perfecto insensato dijo G, pero es un poeta, lo que en

    mi opinin viene a ser lo mismo.Por qu no nos detalla su investigacin? pregunt.Pues bien, revis la mansin, habitacin por habitacin. Primero examin los

    muebles: abrimos todos los cajones. Luego las sillas. Tambin atravesamos los coj inescon finas y largas agujas. Levantamos las tablas de las mesas porque, a menudo, cuandouna persona desea esconder algo levanta la tapa de una mesa, hace un agujero en lapata, esconde el objeto y vuelve a poner la tapa en su sitio. Examinamos adems lostravesaos de las sillas y las juntas de todos los muebles, con una lupa de grandesdimensiones. Cualquier indicio de manipulacin nos habra saltado a la vista.

    Supongo que miraron en los espejos, en las camas, las cortinas y las alfombras.

  • Por supuesto, y luego pasamos a la propia casa. Dividimos su superficie encompartimentos y los registramos pulgada por pulgada; y lo mismo con las dos casascercanas, utilizando la lupa.

    Examinaron tambin los terrenos? pregunt.S. Todos los terrenos estn pavimentados con ladrillos. No nos dio demasiado

    trabajo, pues examinamos el musgo entre los ladrillos y lo encontramos intacto.Miraron entre los papeles de D y en los libros de la biblioteca?Desde luego. Hojeamos cuidadosamente cada libro. Examinamos tambin las

    cubiertas con la lupa. Si se hubiera ocultado un papel, lo habramos encontrado.Exploraron el suelo debajo de las alfombras y el papel de las paredes? Buscaron

    en los stanos?

  • Sin duda contest el gobernador, pero ni rastro de la carta. Y bien, despus detodo lo que acabo de contar, qu me aconseja? pregunt mirando fijamente a Dupin.

    Registrar de nuevo la casa respondi mi amigo, seguro de s mismo. Porcierto, supongo que tendr una descripcin de la carta.

    Ya lo creo! exclam el gobernador y nos ley un informe del aspecto delsobre y de la propia carta. Poco despus, se despidi de nosotros, muy desanimado.

    Un mes ms tarde nos hizo otra visita.Y bien, G dije, qu pas con la carta robada? Supongo que se habr

    convencido de que no es fcil atrapar al ministro.Maldita sea! Volv a registrar la casa, pero fue en vano explic el gobernador

    . Ahora mismo firmara un cheque por cincuenta mil francos a cualquiera que meencontrara esa carta.

    En este caso replic Dupin, abriendo un cajn y sacando un talonario decheques, puede extenderme un cheque por esa cantidad y le entregar la carta quebusca.

  • Me qued estupefacto. El gobernador, a su vez, miraba a mi amigo Dupin con laboca abierta, incapaz de articular ni una palabra. Recobrndose un poco, firm el chequey se lo entreg a Dupin. Entonces mi amigo sac una carta de su escritorio y se la dio algobernador, quien la tom con gran alegra y se march sin pronunciar una slaba.

    En cuanto se hubo marchado, Dupin me lo explic todo.Cuando nos cont su manera de registrar la mansin de D dijo, el

    gobernador estaba convencido de haber llevado a cabo una investigacin excelente. Lasmedidas eran inmejorables aadi, pero no podan aplicarse a ese caso ni alministro en cuestin. Siempre que buscan un objeto oculto, el gobernador y sus hombresslo tienen en cuenta la manera como ellos lo habran escondido. Recordars que Gestaba seguro de que el lugar donde cualquiera esc