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Angélica Rivero López, “La guerra durante el periodo clásico en Oaxaca”

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  • Las imgenes incluidas en este artculo fueron proporcionadas por la autora.

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    revista de CienCias soCiales

    E n este trabajo se presenta de forma general algunas de las manifestaciones materiales localizadas en la regin oaxaquea relacionadas con la guerra durante el pe-riodo Clsico. Se mencionan las caractersticas generales de este periodo, los sitios ms relevantes y la evidencia arqueol-gica o material con que contamos como indicadores arqueo-lgicos de la guerra (armas, monumentos escultricos y urnas entre otros).

    Para el periodo Clsico en Oaxaca, la informacin de que dis-ponemos es bsicamente arqueolgica, con representaciones de temas blicos como guerreros y celebraciones de someti-miento. Los gobernantes manifestaban su poder por medio de estelas en donde se registraban eventos histricos. General-mente se ubicaban en edificios monumentales, que sealaban acontecimientos relevantes en la historia de los dirigentes. Las lpidas tenan como objetivo, promover o legitimar a sus diri-gentes y a su linaje, aunque no se han encontrado escenas de batallas. Los conflictos armados fueron representados icono-grficamente en el Valle de Oaxaca, en la Mixteca y en la Costa.Para Richard Blanton la guerra no siempre constituye un fac-tor determinante en la evolucin cultural, en muchos casos la guerra puede interpretarse como homeosttica. Bajo ciertas condiciones la guerra puede jugar un papel significativo.

    La guerra intensa y orientada hacia las conquistas entre las sociedades de una regin podra dar como resultado una si-

    La guerra fue un aspec-to de vital importancia para la conformacin del rea cultural mesoame-ricana en general y para la regin oaxaquea en particular. Las socie-dades que vivan en la Oaxaca prehispnica se desarrollaron bajo ciertos aspectos sociales y econ-micos, que permitieron el desarrollo de conflictos armados. La guerra es entendida entonces, como la lucha armada de gru-pos sociales, que estn en oposicin de intereses.

    La guerra durante el periodo clsico en Oaxaca

    Anglica Rivero Lpez*

    * Licenciada en arqueologa por la Escuela Nacional de Antropologa e His-toria. Premio Alfonso Caso. Mencin Honorfica en la categora de tesis de li-cenciatura, correspondiente al campo de la arqueologa dentro de los Premios Anuales inah 1997, con la tesis Conjunto Poniente 1: Situacin en el espacio urbano de Monte Albn. Maestra en Antropologa por la unam (ffyl / iia). Actualmente estudia el Doctorado en Antropologa en la unam (ffyl / iia) con el proyecto de investigacin Patrn de asentamiento y poblamiento prehispnico en la zona mixe alta: El caso de santa Mara Tlahuitoltepec Mixe, Oaxaca. Correo: angelicariver1@yahoo.com.mx

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    tuacin en la cual existira una presin se-lectiva y positiva, favorecedora de la cen-tralizacin de la toma de decisiones. Entre ms centralizados estn los sistemas, pue-den organizar mejor a los ejrcitos, y las lites poderosas de dichos sistemas ten-drn ms xito al canalizar los recursos de la sociedad hacia la guerra(Blanton, 1987: 219).

    Los conflictos intercomunitarios son ca-ractersticos de las sociedades agrcolas en general. La competencia por el acceso a los terrenos de primera calidad, al control de las mujeres y a las relaciones de inter-cambio con regiones lejanas provocara el conflicto.

    Los procesos conflictivos continuaron en la etapa urbana, pero a un nivel ms notable. La formacin de ciudades entre 500 a.C. y 200 a.C. marc la emergencia de las socie-dades complejas con estratificacin social, arquitectura monumental, especializacin artesanal y el uso de la escritura. En el Pre-clsico Terminal y el Clsico Temprano, va-rios centros en la Mixteca como Cerro de las Minas, Yucuita, Montenegro y otros fue-ron abandonados. En algunos, como Yu-cuita aparecen partes del centro quema-das, probablemente como expresin de conflictos inter-regionales; sin embargo, en la costa no se manifiestan ni abandonos ni conflictos (Winter, 1990b: 54-56).

    La poca clsica en Oaxaca se centra aproximadamente entre el 300 y el 800 d.C., caracterizndose por una jerarqua de asentamientos encabezada por un centro urbano con una poblacin que se agluti-n en localidades con miles de habitantes, arquitectura monumental, diferenciacin social, el uso del calendario y la escritura. durante el Clsico, tambin se manifest un gran auge en lo artstico como la ela-boracin de urnas de arcilla, lpidas gra-badas, pinturas murales y un desarrollo arquitectnico, civil y religioso. Los centros urbanos se formaron por el crecimiento de la concentracin de la poblacin en algu-nas aldeas y el aumento de poder y control

    de stas sobre otras, hecho que, probablemente, se debi a la posicin estratgica de sus emplazamientos. durante esta etapa, se construyeron grandes centros cvico-ceremoniales (Winter, op.cit.: 55) que en las diversas representaciones, se de-dicaron a la exaltacin del poder de los gobernantes registra-dos en monumentos de piedra. Las representaciones de stos contribuyeron a que se consolidara su status poltico y social dentro de sus comunidades y entre sus gobernados. A nivel interregional, los gobernantes locales, tambin demostraban su poder por medio de grandes tallas en piedra.

    Monte Albn fue el primer centro urbano y el ms grande en Oaxaca. No se desarroll al margen porque alrededor del ao 300 d.C. en casi todas las regiones de Oaxaca, Mixteca Alta, Baja y Costa, surgieron otras ciudades, tras la fundacin de Mon-te Albn, que llegaron a tener entre 2.000 y 3.000 habitantes, como: Tequixtepec, Cerro de las Minas, diquiy, Huamelulpan, Eloxochitln, Huautla, Quiotepec, Tepeusila, Yucuudahui, Yucuita, Monte Negro, Cerro de la Campana, Yucuini, Ixtepe-ji, dainz, Lambityeco, Jalieza, Luvina, Atepec, Ayotzintepec, Ro Manzo, Juquila Mixes, La Ladrillera, El Guexe, Nopala, Ro Grande y Ro Viejo. Tambin se han detectado ocupaciones del Clsico en la Sierra Zapoteca en los sitios Atepec y San Pedro Nexicho; en la Sierra Mazateca, los sitios de Huautla y Eloxo-chitln; en la Chinantla Baja, en Ayozintepec y en el extremo este del Istmo en Zanatepec, existiendo una variacin regional y demostrando que los distintos grupos del Clsico en Oaxaca no vivan de forma aislada, sino que hubo intercambio y tam-bin conflictos entre algunos grupos (Winter, 1990b).

    durante la etapa urbana tarda, los asentamientos se movan y se establecieron muchos centros grandes encima de cerros y montaas como Jalieza y Mixtepec en el Valle de Oaxaca, Yucuudahui en la Mixteca Alta, y Tepeusila en la Caada. La eleccin de estas localidades pudo haber sido la defensa o proteccin (Winter, op.cit.: 77).

    vaLLes centraLes

    La poca Clsica en los Valles Centrales se subdivide en tem-prana o poca Monte Albn iiia (300500 d.C.) y tarda o poca Monte Albn iiib (500-750 d.C.) y iv (750950 d.C.), (Cuadro1).

    Los zapotecas empezaban a perder muchas de las provincias exteriores que haban colonizado o conquistado durante Mon-te Albn II. En aquel entonces el sitio de Monte Negro, ubicado en la cima de una montaa, se hallaba en gran parte abando-nado, tambin se renunciara a la Fortaleza de Quiotepec, en la Caada de Cuicatln. Al norte y al oeste los mixtecos se ha-llaban en proceso de construir sus propios centros principales

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    en lugares como Yucuudahui (Marcus y Flannery, 2001: 278).Hacia finales de la poca ii (200 a.C.) y durante la fase iiia (300500 d.C.) Monte Albn mantuvo relaciones polticas y econ-micas con Teotihuacan, establecindose, alrededor de 200 a.C., un barrio zapoteco en dicha ciudad.

    En la poca iiia la capital zapoteca de Monte Albn, mantuvo un contacto estrecho con la ciudad de Teotihuacan ubicada en el Altiplano Central, una de las evidencias de este contacto se observa en la plataforma sur donde se encontraron lpidas grabadas con personajes teotihuacanos que llevan copal y van desarmados a visitar a un seor zapoteca. Existe una piedra grabada, encontrada en el Montculo x, conocida como Lapida de Bazn, en la se presenta una escena integrada por jeroglfi-cos que enmarcan a dos personajes de alto rango, realizando una ceremonia; a la derecha el gobernante zapoteca, vestido como jaguar, luce un gran penacho con una serpiente, su nom-bre es 3 Turquesa y sostiene una bolsa de copal. Ambos perso-najes estn sobre plataformas que corresponden al glifo que significa lugar. No existen evidencias de que hubiera con-flictos entre Monte Albn y Teotihuacan, por el contrario esta lpida nos seala que existan relaciones diplomticas entre ambas ciudades. Asimismo, en esta fase tambin se observa un inters en establecer genealogas reales zapotecas, a travs de representaciones en las que se destaca el motivo Fauces del cielo. Las capitales de distrito fueron Xoxocotln, Zaachila, Cuilapan y Santa Ins Yatzeche.

    En la poca iiia (de 300 a 500 d.C.) en la que se inicia el esplendor de Monte Albn las urnas adquieren mayor desarrollo y expre-sin, representndose ms deidades que en la poca anterior. La actividad comercial au-ment, principalmente con otras reas de Mesoamrica, muestra de ello son los ob-jetos de jade, obsidiana, cermica y de or-namentacin de diferentes materiales que llegaron a Monte Albn trados por merca-deres o como tributo. Los programas narra-tivos de la Plataforma Sur de la poca iiia se refieren a las conquistas efectuadas por los seores de Monte Albn, donde se mues-tran a los cautivos humillados en el momen-to de su ejecucin o en el momento de ser presentados ante el lder. Las inscripciones estn relacionadas con la historia poltica y del poder de los gobernantes de la ciudad (Caso, 1947, Marcus, 1980, 1983; Pia Chan 1993; Urcid 1994). Los datos indican que los zapotecas del periodo iiia haban dejado de extenderse fuera de sus fronteras y que se conformaban con consolidar su dominio sobre el Valle de Oaxaca. Las lpidas gra-badas sugieren que a