La Lámpara Maravillosa

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LA LAMPARA MARAVILLOSA DE VALLE-INCLAN Y EL HEINRICH VON OFTERDINGEN DE NOVALIS O LA POÉTICA COMO «CAMINO DE PERFECCIÓN» MERCEDES COMÉELAS AGUIRREZÁBAL Universidad de Sevilla En carta a Eduardo Gómez de Baquero, Andrenio, de marzo de 1924, consigna Valle-Inclán una declaración sorprendente: «Las Memorias del Marqués de Bradomín, llenan un vacío de nuestra literatu- ra en el albor romántico. Son «Memorias» que en Francia las pudo escribir cualquiera, después de Juan Jacobo. Ni en el estilo, ni en el morbo sentimen- tal, tienen cosa que no pueda hallarse en las Memorias de Ultra-tumba. Como no existía este tránsito en la literatura española, tuve que construirlo. Las Comedias [Bárbaras^ son novelas escotianas. En España había existido el in- tento, ciertamente, pero sin estilo [...] Realizados, —como me era preciso— estos dos modos —hace cien años logrados en las literaturas europeas—, creo que podré, si la vida me deja, realizar mi obra»'. Que Valle declara en diferentes ocasiones su vocación de autor román- tico es sabido —y el mismo Juan Ramón reconocía aquella voluntaria iden- tidad cuando en el segundo número de Helios afirmaba «él es un románti- co»—. Pero lo que en las líneas citadas llama la atención es que no parece contentarse con el papel de intérprete del pasado romántico, ni con conju- rar en su obra una resurrección de aquella edad, sino que pretende convertir- se él mismo en vehículo de una tradición inexistente e ir cubriendo los huecos del parco romanticismo español, creando desde el futuro, su futuro histórico, una tradición romántica que sirviera de sustento a su modernidad. ' Citada por M. Paz DÍEZ T ABO ADA, «Ecos románticos en Flor de santidad de Va- lle-Inclán», en Valle-Inclán y su obra. Actas del Primer Congreso Internacional sobre Valle-Inclán, Bellaterra, Universidad Autónoma de Barcelona, 1995, 295-306. Ver tam- bién la carta de Valle-Inclán a Alfonso Reyes a fines de diciembre de 1923 señalando la influencia de Chateaubriand {Mémoires d'outre-tombe) sobre su Sonata de otoño. En otra carta a Eduardo Gómez de Baquero, Andrenio, en marzo de 1824 insiste en la in- fluencia de Chateaubriand en su primera obra y también en la de Scott (esta última reproducida por J.M. Pérez Carrera, Una carta inédita de Valle-Inclán, facsímil, Ma- drid, Asociación de Profesores de Español, 1992). Rlit, LXIV, 127 (2002), 121-150 (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons 3.0 España (by-nc) http://revistadeliteratura.revistas.csic.es

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Ejercicios Espirituales de Don Ramón del Valle-Inclán

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  • LA LAMPARA MARAVILLOSA DE VALLE-INCLAN Y EL HEINRICH VON OFTERDINGEN

    DE NOVALIS O LA POTICA COMO CAMINO DE PERFECCIN

    MERCEDES COMELAS AGUIRREZBAL Universidad de Sevilla

    En carta a Eduardo Gmez de Baquero, Andrenio, de marzo de 1924, consigna Valle-Incln una declaracin sorprendente:

    Las Memorias del Marqus de Bradomn, llenan un vaco de nuestra literatu-ra en el albor romntico. Son Memorias que en Francia las pudo escribir cualquiera, despus de Juan Jacobo. Ni en el estilo, ni en el morbo sentimen-tal, tienen cosa que no pueda hallarse en las Memorias de Ultra-tumba. Como no exista este trnsito en la literatura espaola, tuve que construirlo. Las Comedias [Brbaras^ son novelas escotianas. En Espaa haba existido el in-tento, ciertamente, pero sin estilo [...] Realizados, como me era preciso estos dos modos hace cien aos logrados en las literaturas europeas, creo que podr, si la vida me deja, realizar mi obra'.

    Que Valle declara en diferentes ocasiones su vocacin de autor romn-tico es sabido y el mismo Juan Ramn reconoca aquella voluntaria iden-tidad cuando en el segundo nmero de Helios afirmaba l es un romnti-co. Pero lo que en las lneas citadas llama la atencin es que no parece contentarse con el papel de intrprete del pasado romntico, ni con conju-rar en su obra una resurreccin de aquella edad, sino que pretende convertir-se l mismo en vehculo de una tradicin inexistente e ir cubriendo los huecos del parco romanticismo espaol, creando desde el futuro, su futuro histrico, una tradicin romntica que sirviera de sustento a su modernidad.

    ' Citada por M. Paz DEZ T ABO ADA, Ecos romnticos en Flor de santidad de Va-lle-Incln, en Valle-Incln y su obra. Actas del Primer Congreso Internacional sobre Valle-Incln, Bellaterra, Universidad Autnoma de Barcelona, 1995, 295-306. Ver tam-bin la carta de Valle-Incln a Alfonso Reyes a fines de diciembre de 1923 sealando la influencia de Chateaubriand {Mmoires d'outre-tombe) sobre su Sonata de otoo. En otra carta a Eduardo Gmez de Baquero, Andrenio, en marzo de 1824 insiste en la in-fluencia de Chateaubriand en su primera obra y tambin en la de Scott (esta ltima reproducida por J.M. Prez Carrera, Una carta indita de Valle-Incln, facsmil, Ma-drid, Asociacin de Profesores de Espaol, 1992).

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    Precisamente ese fragmento de la cadena histrica para cuyo curso se dispone Valle-Incln a forjar eslabones del pasado, es la misma tradicin desde la que los estudiosos del fin de siglo pretenden desde hace aos emprender una revisin del Modernismo. La reciente investigacin del 98 con motivo del centenario, concluye postulando la necesidad de presentar la literatura espaola en el marco europeo, en un planteamiento compara-tstico que ayude a entender su verdadera novedad, lejos de nacionalismos ideolgicos y evitando esquemas reduccionistas^. En este sentido Cardwell afirma ms concretamente que la literatura finisecular espaola se arraiga en la comn experiencia europea del Romanticismo y [...] se revela como parte y continuacin de varias pautas romnticas, especialmente en lo que a la crisis de conciencia se refiere; y entre los componentes romnticos que considera esenciales en el fin de siglo, el primero se refiere a la bsqueda de nuevas normas intelectuales, espirituales y artsticas, que se manifest por la construccin de una teologa desplazada que sera el Arte Puro o la religin de la Belleza combinado con la investigacin del Mis-terio y el ms all mstico, cabalstico y gnstico. Esa investigacin del Misterio se encuentra en los ensayos y libros del romanticismo alemn (traducidos o adaptados al espaol), en el krausismo, en las traducciones de Guyau y Bergson, [etc.]^. Cardwell viene a insistir, para el caso espa-ol, sobre lo que muchos aos antes, en un libro clsico, Marcel Raymond haba ya formulado para las literaturas europeas en general: quien quiera buscar los orgenes de la poesa de nuestro tiempo y sealar el sentido profundo de sus tentativas, debe remontarse ms all de Baudelaire, de Hugo, de Lamartine, hasta el pre-romanticismo europeo. Y seala cmo a fines del xviii, cuando la filosofa ocupara el lugar de la religin, sin ser capaz de explicar sus misterios, la poesa tom el relevo de la tarea y desde entonces tiende a convertirse en una tica o en no s qu instrumento

    ^ Recogiendo un lugar comn de la crtica, Germn Gulln se haba lamentado aos antes de la pobre imagen habida en el extranjero de las literaturas hispnicas de fin de siglo, resultado de la falta de perspectiva comparatstica. Germn GULLN, La novela moderna en Espaa (1885-1902). Los albores de la modernidad. Madrid, Taurus, 1992, pp. 16 y 49. Por su parte en 1987 Giovanni AUegra insiste en cmo para los hispanistas no espaoles sigue siendo motivo de atencin el que la crtica peninsular ha limitado los caracteres europeos y epocales a unos cuantos influjos de alcance casi personal o privado, cuando toda interpretacin del fenmeno modernista que olvide ese marco europeo est destinada a quedarse en los umbrales de la realidad examinada. G. ALLE-GRA, Catalua como va de penetracin del Modernismo, en El Modernismo espaol e hispanoamericano, ed. de G. Carnero, Crdoba, Diputacin Provincial, 1987, p. 21.

    ^ Richard CARDWELL, LOS componentes del n de siglo. En el 98 (Los nuevos escritores), ed. de J.C. Mainer y Jordi Gracia, Madrid, Fundacin Duques de Soria-Vi-sor, 1998, p. 174. La irreligin del porvenir de Guyau se traduce en 1904. Muchos frag-mentos de su obra se difundieron a travs de La Revista Blanca. Vid. L. LlTVAK, Musa libertaria. Arte, literatura y vida cultural del anarquismo espaol (1880-1913), Barcelo-na, Antoni Bosch, 1981, p. 303, n. 55.

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    irregular de conocimiento metafsico; le inquieta la necesidad de cambiar la vida, como quera Rimbaud, de cambiar al hombre hacindole tocar lo ms hondo del ser. Aqu lo nuevo no es tanto el hecho como la intencin, que se desprende poco a poco de la inconsciencia, de volver a captar las potencias oscuras tratando de superar el dualismo del yo y del universo"^.

    E L CAMINO DE PERFECCIN DE LA POTICA

    Ese deseo de transformar al hombre desde la poesa es la base del programa romntico que Meyer H. Abrams segn Silver el comparatista que ms ha contribuido a confirmar la teora unificada del Romanticismo despus de Wellek^ expone en su clsico Natural Supernaturalism: Tradition and Revolution in Romantic .Literature (1971). Segn Abrams, Wordsworth reelabor en el Prospectus a The Excursion la psicobiografa agustiniana cuando, tras la desilusin que para muchos signific la Revo-lucin Francesa, el proyecto de construir un mundo mejor tuvo que propo-nerse como va de interiorizacin. En esta versin potica y romntica de las Confesiones, la gracia de la conversin y la salvacin provienen no de Dios, sino de la naturaleza. El camino de perfeccin arranca de una unin inicial con la naturaleza que se corresponde con la infancia y el Gnesis; tras aquel estadio, una dolorosa cada y, finalmente, una reden-cin mediante la reeducacin de la imaginacin por la naturaleza, hacen culminar el proceso en un matrimonio entre la imaginacin y el mundo, por el que la poesa se convirti en nueva herramienta para transformar la humanidad^.

    Convertido el arte en nica va de trascendencia desde el idealismo de Schelling, resulta consecuencia natural que el antiguo gnero de los trata-dos msticos se pueda usar ahora para exposicin de doctrinas estticas, de tal forma que de la autobiografa en clave religiosa de San Agustn se lle-gue a la autobiografa en clave esttica de Wordsworth. Si la potica ro-

    ^ Marcel RAYMOND, De Baudelaire al surrealismo, Mxico-Madrid, FCE, 1983, (1.^ ed. de 1933) p. 9. Ver tambin Manfred FRANK, El dios venidero. Lecciones sobre la Nueva Mitologa, Barcelona, Ediciones del Serbal, 1994, Novena Leccin, pp. 243-283. Alfredo DE PAZ, La revolucin romntica. Poticas, estticas, ideologas, Madrid, Tecnos, 1992, pp. 72-78.

    ^ P. SILVER, Hlderlin, Bcquer y las ruinas del Romanticismo europeo, Sin fron-teras. Ensayos de literatura comparada en homenaje a Claudio Guillen, coord. Daro Villanueva, Antonio Monegal, Enre Bou, Madrid, Castalia-Universidade de Santiago-Universidat Pompen Fabra, 1999, 129-140.

    ^ La obra de Abrams tiene traduccin espaola: El Romanticismo: tradicin y revo-lucin, Madrid, Visor, 1992. Son muy interesantes las objeciones al planteamiento de Abrams que hace Paul DE MAN, The Rhetoric of Romanticism, New York, Columbia University Press, 1984.

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    mntica es una potica del yo, y ms que una respuesta al papel del arte o su resultado, un cuestionamiento del proceso psquico (desde Shaftesbury la teora literaria se haba centrado en aquellos mecanismos de la creacin) ,^ es lgico que la va ms conveniente para su exposicin sea la misma que los tratados esotricos y msticos emplearon para bucear en el mismo mbito oscuro. Las poticas msticas representan una nueva forma de presentacin de los contenidos estticos que se aade a otras frmulas sancionadas por la tradicin (epistolares, satricas, didcticas, expositivas). La tradicin del nuevo gnero tiene en Sv^edenborg y en el fragmentarismo de la Esthtica in nuce de Hamann^ sus modelos originales de referencia, y en el primer romanticismo alemn encuentra forma lrico-narrativa con el Heinrich von Ofterdingen de Novalis.

    En esta tipologa de exposicin potica se renen: el nuevo imperativo de Schiller (comprtate estticamente^), la teologa desplazada que se-ra el Arte Puro o la religin de la Belleza combinado con la investigacin del Misterio de la que hablaba Cardwell, la poesa como instrumento irregular de conocimiento metafsico que pretende cambiar la vida del hombre a la que se refera Raymond, el proyecto romntico de salvacin segn lo reconoce Abrams y el gnero de la Bildungsroman reinterpretado como camino de perfeccin.

    BILDUNGSROMAN Y VIAJE ESTTICO

    Es conocida la importancia que el Wilhelm Meister, modelo cardinal del gnero de la Bildungsroman, tuvo para la generacin de Jena'^. Entre

    ^ Peter Szondi ha estudiado el acabamiento por el Romanticismo de la potica del efecto de ascendencia aristotlica, que cifraba sus intereses en la respuesta del receptor a la comunicacin literaria (P. SzONDl, Potica y filosofa de la histora I: antigedad clsica y modernidad en la esttica de la poca de Goethe: la teora hegeliana de la poesa, Madrid, Visor, 1992, p. 34). M. H. ABRAMS, El espejo y la lmpara. Teora romntica y tradicin crtica, Barcelona, Barrai, 1975, pp. 164-6: la pregunta que se hacen los nuevos tericos no es 'qu es el arte', sino 'cmo surge el arte del genio artstico', por medio de qu procesos mentales. Hugh HONOUR, El Romanticismo, Ma-drid, Alianza, 1996, p. 20: las teoras estticas que proliferaron en esta poca intenta-ban, ms que influir en las obras de arte, dar una respuesta filosfica a los problemas que atenazaban a los artistas.

    ^ Traduccin espaola de Vicente Jarque en A. G. BAUMGARTEN, J. J. WiNCKELMANN, M. MENDELSSOHN y J. G. HAMANN, Belleza y verdad. Sobre la esttica entre la Ilus-tracin y el Romanticismo, Madrid, Alba, 1999, pp. 273-301.

    ^ Segn Gadamer, Schiller convirti la idea trascendental del gusto [...] en una exi-gencia moral y se formula como imperativo. H. G. GADAMER, Verdad y mtodo. Salamanca, Sigeme, 1977, p. 121.

    ' Para F. Schlegel las tres marcas de la nueva edad eran la Revolucin Francesa, la Wissenschaftslehre de Fichte y el Wilhelm Meister de Goethe (nr. 216 de los Fragmen-

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    sus ms devotos entusiastas encontramos a Novalis, autor de uno de los ttulos que pueden considerarse claves en la tradicin de las poticas en clave de peregrinaje mstico a la que nos referamos antes, el Heinrich von Ofterdingen, y que se concibi precisamente como respuesta romntica a la obra de Goethe despus de que aquel primer entusiasmo se trocara en el juicio riguroso que declara en carta a Karoline von Schlegel (de 27 de febrero de 1799), donde califica la novela de Goethe como poetisierte biirgerliche und husliche Geschichte (poetizacin de una historia burguesa y domstica). Frente al Evangelium der Oeconomie que acab signifi-cando para Novalis el Wilhelm Meister por su compromiso racional con la realidad ' * y los estrictos lmites que impona a la ficcionalidad, su Heinrich von Ofterdingen quiso proponerse como la Apothose der Posie. Lo que distingue esencialmente la obra de Novalis de la de Goethe es que el pri-mero entiende romnticamente que la Poesa es la materia original de la vida, su encarnacin absoluta, y no slo un ejercicio intelectual para el que la experiencia social pueda prepararnos, como en el Meister ^ ^. Solger, cuya lectura de Heinrich von Ofterdingen tuvo enorme efecto, vio en la obra el novedoso intento de convertir la poesa a la vida a travs de un relato mstico, de un descubrimiento de los velos del misterio que permita sos-tener lo finito de nuestro mundo en la infinitud divina; en fin, una mitolo-ga verdadera hecha real en el espritu de un hombre ^^

    te; en F. SCHLEGEL, Werke, Berlin und Weimar, Aufbau Verlag, 1988, vol. I, p. 214). Para Szondi {Potica y filosofa de la historia, pp. 74-5)el ber das Studium der Griechischen Posie de Schlegel se destina sobre todo a la propagacin de las obras del Goethe de Weimar. Y Gerhart HOFFMEISTER (Der romantische Roman, en Helmut SCHANZE (d.): Romantik- Handbuch, Stuttgart, Kroner, 1994, p. 207) afirma: Die Lehrjahre waren zur Bibel der Romantik geworden. Ohne sie htte weder F. Schlegel sein epochales Programm der progressiven Universalpoesie entwerfen konnen, noch ware der Roman in Thorie und Praxis zum Paradigma der romantischen Kunst aufgestiegen. Su importancia es fundamental en la concepcin romntica de la novela: [Die Lehrjahre] konnten das Hauptbuch der Romantik werden, weil sie eine freie Aussicht auf den romantischen Roman eroffneten (p. 235).

    ' La mxima n. 510 de Goethe Aus Wilhelm Meisters Wanderjahren seala que la presentacin potica es ms perfecta cuanto ms compita con la realidad (wenn sie mit der Wirklichkeit wetteifert). Traduccin en GOETHE, Mximas y reflexiones, ed. de Juan del Solar, Barcelona, Edhasa, 1996, p. 131: El poeta est supeditado a la repre-sentacin. Llega sta a su apogeo cuando rivaliza con la realidad.

    '^ Sin embargo, Novalis haba aprendido ya para entonces valores muy importantes de los Lehrjahre que no querr admitir, pero que preparan el camino a su modelo: das transzendentale Zugleich von Introspektion und Beobachtung der AuBenwelt. Gerhart HOFFMEISTER, Der romantische Roman, p. 207.

    '^ einen neuen und uBerst khnen Versuch, die Posie durch das Leben darzustellen, die Idee einer mystischen Geschichte, einer ZerreiBung des Schleiers, welchen das Endliche auf dieser Erde um das Unendliche halt, einer Erscheinung der Gottheit auf Erden, eines wahren Mythos, der sich aber hier in dem Geiste eines einzelnen Mannes bilde, segn explica el propio SOLGER {Nachgelassene Schriften und Briefwechsel, ed.

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    Ambos ttulos, Meister y Ofterdingen, matrices de dos lneas enfrenta-das de pensamiento esttico, corresponden sin embargo, a una misma tipologa entre las tres que Leonardo Romero Tobar singulariza en el polimorfismo del gnero de viajes y que se distinguen en funcin de la participacin personal que el escritor y el lector del texto tienen en el proceso que se relata '^^ . De entre ellas (viaje informativo, viaje formativo y viaje performativo), la segunda tipologa que tiene fuentes ltimas en el papel que ya conceda Homero en la Telemaquia a los viajes en la edu-cacin de los jvenes es la que incluye la Bildungsroman y su modelo privilegiado, el Meister de Goethe ^^ . Pero es tambin esta tipologa la que comprende los viajes iniciticos de tradicin religiosa y que en el con-texto de la secularizacin moderna han sido entendidos como un viaje al centro del escritor o del acto mismo de escribir '^ . El paso del viaje como conocimiento del exterior al viaje esttico e interior podra simboli-zarse en el Kuhla Khan de Coleridge (1798, ed. en 1816) que surgi^ se-gn cuenta el propio autor, de la lectura del libro de viajes de Samuel Purchase, A Pilgrimage or Relations of the World (1617) y de un sueo que a raz de su lectura tuvo, cuyas visiones intent llevar del inconscien-te al texto. Con aqullas construye su oda fragmentaria que tiene por tema central la imaginacin potica en clave rfica, por la que se logra reunir la Unidad y la Totalidad y construirlas como un cntico.

    Bildungsroman y viaje inicitico en su versin moderna de viaje est-tico comparten por tanto cierta identidad de gnero para distanciarse sin embargo en las propuestas: aunque en principio Novalis quera usar el mismo formato que Goethe en su Meister y de hecho ste permanece siempre reconocible en su estructura*^, el viaje de Heinrich no se redu-

    de L. Tieck y F. von Raumer, Leipzig, 1826) y comenta HEGEL en su Solger-Rezension de 1828, ed. de Walter Jaeschke, Der Streit um die Grundlagen der sthetik (1795-1805), Hamburg, Felix Meiner, 1999, pp. 403-442; cita de p. 408.

    "^ Leonardo ROMERO TOBAR, Viaje y gneros literarios, Valle-ncln (1898-1998): Escenarios, Universidad de Santiago de Compostela, 2000, pp. 221-238; p. 230. La Bildungsroman es el resultado de aplicar el Yo al gnero de los viajes: La irrupcin de la perspectiva del yo en el relato informativo ... modifica sustancialmente la natu-raleza y el sentido del viaje (p. 232).

    '^ G. Lukcs considera que esta obra is the most significant product of the transition in the history of fiction between the eighteenth and nineteenth century. It contains the characteristics of both of these periods in the development of the modern novel, ideologically as well as artistically. G. LUKCS, Wilhelm Meisters Lehrjahre, en V. LANGE (d.), Goethe. A collection of critical essays, New Jersey, Prentice-Hall, 1968, 86-98, p. 86.

    '^ Leonardo ROMERO TOBAR, Viaje y gneros literarios, p. 239. '^ H. J. BECK, Friedrich von Hardenberg Oeconomie des Styls. Die Wilhelm Meister

    Rezeption im Heinrich von Ofterdingen, Bonn, Bouvier-Grundmann, 1976. Sobre la influencia del Meister en las novelas de artista del Romanticismo, ver Gerhart HOFF-MEISTER, Der Knstlerroman in der Wilhelm-Meister-Nachfolge, Romantik-Handbuch, pp. 218-229.

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    ce como el de Wilhelm a un progresivo desarrollo de la conciencia a tra-vs del conocimiento del mundo exterior; por el contrario, elige desde su salida la direccin opuesta: es un viaje hacia el interior de la conciencia y an ms all de la conciencia, a las fuentes irracionales de la vida anmica, que son las de la ontologa potica. Respondiendo al clasicismo goetheano y a su confianza en las posibilidades de la objetividad ^^ , la intencin idea-lista de Novalis es la de mantener la tensin hacia aquel unendlichen Progress que Fichte proyecta como encarnacin del futuro'^. El yo debe avanzar en una senda hacia la Totalidad en la que se renen naturaleza y espritu: Heinrich no pretende como Wilhelm er sich die Welt erschlieBen (descifrar el mundo), sino convertirse l mismo en clave para el mundo ^ y la novela de la que es protagonista mostrar cmo el idealismo mgico del sacerdote potico salva el mundo, lo romantiza y lo transforma en aquel que fue en la Edad de Oro^^

    La gran cuestin de la esttica romntica es la de la relacin del ar-tista moderno (vctima de la alienacin que se desprende de su ausencia social) con el mundo ^^ ; de ah que la teora de aquella edad se articule bsicamente en obras que concluyen afirmando la unin ltima de lo indivi-dual y lo general, del ser esencial del hombre como microcosmos idntico al macrocosmos del universo ^ ^ Goethe y Novalis responden a ese intento unificador proponiendo modelos contrarios: en el primer caso dicha rela-cin se resuelve hacia el exterior y en el segundo hacia el interior. Goethe

    '^ Vase nuestro trabajo sobre La teora literaria de Goethe Tropelas. Revista de Teora de la literatura y literatura comparada, n.^ 9 y 10, 1998-9, pp. 141-156.

    '^ Es la tesis principal en la lectura de J. MAHR, bergang zum Endlichen. Der Weg des Dichters in Novalis Heinrich von Ofterdingen, Mnchen, Fink, 1970.

    ^^ Gerhart HOFFMEISTER, Deutsche und europaische Romantik, Stuttgart, Metzler, 1990, p. 176.

    '^ Novalis adopta el lugar de la edad de oro del holands Franz Hemsterhuis, para quien todava conservamos la intimidad de nuestro inconsciente el recuerdo ntimo de aquel tiempo potico. Hans-Joachim MHL, Die Idee des goldenen Zeitalters im Werk des Novalis. Studien zur Wesensbestimmung der frhromantischen Utopie und zu ihren ideengeschichtlichen Voraussetzungen, Heidelberg, Winter, 1965. Sobre el idealismo mgico vase Karl HEINZ VOLKMANN-SCHLUCK, Novalis' magischer Idealismus, Die deutsche Romantik. Poetik, Formen und Motive, ed. de Hans Steffen, Gottingen, Vanden-hoeck & Ruprecht, 1989, 45-54: con la expresin de magischer Idealismus Novalis pre-tende responder al transzendentalen Idealismus de Kant y Fichte, al que considera paso anterior al de su propia posicin metafsica.

    ^^ Bruce E. FLEMING, Modernism and its Discontents. Philosophical Problems of Twentieth-Century Literary Theory, New York, etc., Peter Lang, 1995, p. 7 y 12. Bruce parte de la opinion de Walter Jackson Bate cuando afirmaba que most German theory, such as that of the Schlegels or Schelling, is concerned primarily with the relation of the work to the world. W. J. BATE (d.), Criticism: The Major Texts, New York, Harcourt, Brace, 1952, p. 302.

    2^ F. SCHLEGEL, Ideen 25 y 81 (en F. Schlegel, Werke, Berlin und Weimar, Aufbau Verlag, 1988, vol. I).

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    abre con el Meister la lnea del Bildungsroman que conduce a Thomas Mann, y que concentra el problema en la relacin del arte con la sociedad burguesa. Novalis es punto de partida de otra lnea: la que conecta con el esoterismo decadentista y modernista y que nos conduce hasta el Narzifi und Goldmund (1930) de Hermann Hesse '^^ ; esta otra versin hace del pro-blema un conflicto recndito e intestino, cuyas races se alojan en la con-ciencia subjetiva y cuya solucin pasa por la romantizacin del mundo por la poesa.

    El valor de la poesa como clave de la del mundo nos sita ante la ver-dadera dimensin de la obra de Novalis, que es la potica. Al lado de los gneros que fundamentaron la tradicin romntica y que relacionaba Valle-Incln en la cita anterior las memorias y la novela histrica, expresiones del sentimentalismo del yo y de la nueva perspectiva historicista, tiene un lugar principal este otro de las poticas, convertidas en asunto ntimo a partir del momento en que sus contenidos no pertenecen ya a una precep-tiva erudita, sino a la propia reflexin del creador ^^ El inters fundamental de Novalis es hacer en el Heinrich von Ofterdingen una exposicin de la teora literaria protorromntica^^.

    LA LMPARA MARAVILLOSA Y NOVALIS

    Si Valle-Incln quiso inventar una tradicin moderna para la literatura espaola, necesitaba tambin una potica mstica, una teologa lrica hetero-doxa que hermanara Arte puro y Misterio y conectara adems con aquella pasin ocultista del gallego puesta de relieve por la crtica ^^ . Sin duda debi

    ^^ Sobre Hesse llama la atencin G. ALLEGRA, Mystizismus, 'Okkultismus' und romantisches Erbe in Valle-Inclns Asthetik, en Harald WENTZLAFF-EGGEBERT, Ramn del Valle-Incln (1866-1936). Akten des Bamberger Kolloquiums vom 6.-8. November 1986, Tubingen, Max Niemeyer Verlag, 1988, p. 8.

    ^^ SZONDI, Potica y filosofa de la historia I, p. 15; L. DOLEZEL, Historia breve de la potica, Madrid, Sntesis, 1997, p. 86: con el Romanticismo la potica adquiere un nuevo comportamiento reflexivo, acercndose a la teorizacin y autoanlisis, se hace filosfica.

    ^^ Precisamente por esa mezcla de viaje hacia el conocimiento y presentacin en clave de una potica, se viene planteando desde muy temprano el debate de los historiadores de la literatura sobre si el Heinrich von Ofterdingen es o no una Bildungsroman.

    "^^ La bibliografa sobre las claves ocultistas y teosficas de La lmpara maravillosa es muy abundante. Pueden citarse entre otros los trabajos de G. ALLEGRA, Sobre unas claves 'histricas' y tericas de la gnosis modernista; The Sixth Louisiana Conference on Hispanic Languages & Literatures, en Gilbert PAOLINI (d.), La Chispa '85: Selected Proceedings, New Orleans, Tulane Univ., 1985, 27-38 y Mystizismus, 'Okkultismus' und romantisches Erbe in Valle-Inclns Asthetik, op. cit.; Robert Lima, Renaissance Esotrica in Valle Incln's La lmpara maravillosa. Romance Languages Annual (1991) 3, 484-87 y The Gnostic Flight of Valle Incln, Neophilologus (1994), 78:2, 243-50;

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  • VALLE-INCLN Y NOVAOS RLit, LXIV, 127, 2002 129

    de encontrarse plenamente identificado con esa potica convertida en doc-trina mgica, hermana de la mstica, cuya mxima pretensin es demos-trar la calidad sublime del objeto artstico, elevarlo sobre la circunstancia temporal y social ahora que el cncer de la temporalidad pareca ame-nazar ms que nunca todo constructo humano y asentar la obra de arte ms all de los acontecimientos, en la eternidad. Una potica que, como la de Novalis para el Romanticismo, solucionase lo que todava era la mxi-ma pretensin de los esfuerzos modernistas: el doloroso fragmentarismo; una potica que consiguiera exponer la ntima unidad de todas las cosas y superase la distancia entre el artista y el mundo, entre la palabra y la cosa significada. Valle-Incln se decide a escribir una potica inexistente en la tradicin espaola, con idntico propsito al que haba movido a Novalis en el contexto romntico y utilizando el marco genrico que le prestaba la reelaboracin romntica de las Confesiones, desde Novalis a Wordsworth ^^ El resultado fue su Lmpara maravillosa^^:

    Yo he querido, bajo los msticos cielos de la belleza, convertir las normas estticas en caminos de perfeccin para alcanzar la mirada inefable que hace a las almas centros, y mi vida ha venido a cifrarse en un adoctrinamiento por donde acercar la conciencia a la suprema comprensin que se abre bajo el arco de la muerte (P II, 160) 3.

    Las fuentes ltimas de la luz de su lmpara las encontramos, como queran para el Modernismo en general Cardwell, Allegra, Gmez Montero,

    Virginia M. GARLITZ, LOS ocultistas franceses y La lmpara maravillosa, en John P. GABRIELE (d.), Suma valleinclaniana, Barcelona-Santiago de Compostela, Anthropos-Consorcio de la Ciudad de Santiago de Compostela, 1992, 209-21 y Fuentes del ocul-tismo modernista en La Lmpara Maravillosa, en Genio y virtuosismo de Valle-Incln, ed. de J.P. Gabriele, Madrid, Orgenes, 1987, 115-124; Carlos GMEZ AMIG, La teo-sofa en La Lmpara Maravillosa, en Valle-Incln y su obra. Actas del Primer Con-greso Internacional sobre Valle-Incln, Bellaterra, Universidad Autnoma de Barcelona, 1995, 197-205.

    ^^ Para Clara Luisa BARBEITO (pica y tragedia en la obra de Valle-Incln, Madrid, Fundamentos, 1985, p. 114), La lmpara maravillosa se construye como un ensayo estructurado en forma de confesin.

    ^^ El subttulo de la obra, Ejercicios espirituales, advierte que no puede concebirse slo como exposicin esttica, sino al tiempo como tratado mstico, lo que la convierte, como han sealado los crticos en frecuentes ocasiones, en un caso aislado en Espaa (G. ALLEGRA, Mystizismus, 'Okkultismus' und romantisches Erbe in Valle-Inclns sthetik, p. 16) o texto inslito de nuestra literatura (Fernndez Ripoll, Breve aproxi-macin al smbolo de la luz en La lmpara maravillosa, en Valle-Incln y su obra, op. cit., 179-216, p. 180). Tambin G. SOBEJANO, Valle-Incln frente al realismo espaol, en Valle-Incln. An appraisal of this life and works, ed. de Anthony N. Zahareas, NY, Las Americas, 1968, p. 161.

    ^ Las referencias a La lmpara maravillosa siguen la edicin de Javier Blasco, Ma-drid, Espasa-Calpe, 1995. Tras las citas se sealan con siglas el captulo, el fragmento y la pgina.

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  • 130 RLit, LKIV, 127, 2002 MERCEDES COMELLAS AGUIRREZBAL

    Dolores Romero y tantos otros, en la escuela de Jena, y yo propongo que en particular, en el Heinrich von Ofterdingen.

    Valle bien pudo conocer la obra del alemn en alguna de las ediciones y traducciones que se editaron a comienzos del siglo XX. Novalis haba sido prcticamente un desconocido tanto para la prensa literaria como en las bibliotecas espaolas hasta estas fechas: su nombre apenas aparece en las abundantes publicaciones peridicas del Romanticismo espaol dedica-das a asuntos literarios (en las que estuvieron tan presentes sin embargo los nombres de Goethe, Schiller o Hoffmann), y la Biblioteca Nacional de Madrid conserva un nico ejemplar de la famosa edicin alemana que pre-pararon Ludwig Tieck y Friedrich Schlegel de sus Schriften (Stuttgart, 1837). Desde aquella no se encuentra ningn otro ttulo del autor (ni ori-ginal ni vertido al castellano) en ninguna de las principales bibliotecas espaolas hasta las varias traducciones finiseculares al francs, italiano y cataln que debieron leer sin dificultad los escritores de la poca y cuyo elevado nmero demuestra el despertar del inters por la obra de Novalis. Tras esta abundancia de ediciones se abre un nuevo y significativo parn-tesis en el mbito espaol hasta que durante los aos 70 y 80 del siglo xx vuelva a ser Novalis motivo de inters de poetas, traductores y editores. Esta cronologa parece confirmar que el periodo modernista cont con autores, investigadores y lectores interesados en la literatura alemana, al-gunos de los cuales mantenan contacto con los crculos teosficos y otros cenculos esotricos (no en vano Alemania es la patria de rosacruces y antropsofos y vive precisamente en esta poca un momento de revitaliza-cin de las escuelas hermticas)^' y que debieron encontrar en la obra de nuestro autor ingredientes muy sugestivos.

    Entre las ms difundidas de las ediciones de Novalis durante estos aos, y al lado de otras francesas y varias italianas, cuya presencia en los fon-dos de la BNM deja constancia de la difusin del poeta alemn ^^ , encon-

    '^ Referencias y bibliografa en Peter WASHINGTON, El mandril de Madame Blavatsky. Historia de la Teosofa y del gur occidental, Barcelona, Destino, 1995, pp. 170-183. La Teosofa de Rudolf Steiner fue traducida al espaol por Rafael Urbano, que tambin prologa y anota la obra (Madrid, [Segovia, Imprenta El Adelantado], s.a.) La primera traduccin espaola de Las afinidades electivas de Goethe fue obra de Luis Jimnez Garca de Luna, en 1901; hasta entonces la obra slo haba sido conocida en Espaa a travs de sus versiones francesas. Urbano Gonzlez Serrano publica unos Ensayos crti-cos sobre Goethe (Madrid, 1900), y fue uno de los primeros autores espaoles en traba-jar sobre el alemn.

    ^^ Entre otras ediciones: Novalis, a cura di G. Prezzolini, con ornamenti di Cb. Doudelet, Milano, Libreria Editrice Lombarda, 1905, Colecc: Poetae Philosophi et Philosophi Minores, 238 pp., signatura 4/137409; Henri d'Ofterdingen, Traduit e annot par Georges Polti e Paul Morisse. Preface de Henri Albert. Pars-Poitiers-Blais, Roy, 1908, 10^ d.; signatura 2/83549; Inni a la notte o Canti spirituali. Traduzione e introduzione di Augusto Hermet. Lanciano, R. Carabba, 1912, 125 pp.; signatura 7/102469.

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  • VALLE-INCLN Y NOVALIS RLit, LXIV, 127, 2002 131

    tramos la que prologara en un famoso estudio Maeterlinck^^, autor a su vez bien conocido de los modernistas espaoles, hasta el punto de que, segn escribe Prez de Ayala en La Lectura de 1903, compone, junto a Ibsen y Tolstoi, la Santsima Trinidad de los cultos literarios '^*.

    Por su parte, Joan Maragall traduce primero en 1904 y despus en 1907 para la Biblioteca Popular de L'Aven lo que hace imaginar una tirada considerable, el Heinrich von Ofterdingen, del que guarda la BNM dos ejemplares ^^ . La traduccin de Maragall vuelve a situarlo como principal introductor de las obras del Romanticismo alemn en Espaa y ntese que no escribimos Catalua ^^ . Junto a Unamuno, Maragall haba trado a la literatura de fin de siglo la obra de Jakob Bhme, fuente a su vez de gran influencia en el primer Romanticismo alemn, especialmente en Novalis, Schelling, Baader, Hegel y Tieck entre otros. La Aurora (1612) de Bhme, uno de los frutos de la corriente que iniciaran las profecas de Joaquim da Fiore condenadas en el Concilio de Letrn (1215), predicaba como aqul la comunin pseudo-pantesta del hombre con la naturaleza y al cabo converta al hombre en dios, pues como ser de la naturaleza, po-see en s los elementos de la Trinidad y el bien y el mal, a diferencia de los ngeles ^ .^ La mstica de Bhme revivida por los romnticos de Jena en su NaturphiloSophie y la potica en clave de peregrinaje de Novalis se convierten pues, gracias a Maragall, en fuentes de la revisin modernista del romanticismo alemn. La proximidad del cataln especialmente en

    Ms tarda es la titulada Journal intime suivi des Hymnes a la nuit et de Fragments indits, traduit de Vallemand par G. Claretie et S. Joachim-Chaigneau, Introduction de Germane Claretie. Paris, Librairie Stock L. Lagny, 1927.

    '^^ Les disciples a Sais et les Fragments de Novalis, traduits de l'allemand et prcds d'une introduction par Maurice Maeterlinck, Bruxelles, Paul Lacomblez, conoci mu-chas ediciones entre 1890 a 1915; la 3 ,^ de 1895, es la que se conserva en la BNM. Que segua siendo un texto bien conocido en Espaa lo demuestra la resea de Hoyos y Vinent en El Da, n 13.184, 9 de diciembre de 1916, p. 6: Mauricio Maeterlinck. El filsofo y el poeta, muy elogiosa tanto para con el alemn como para el estudio-prlo-go del poeta belga.

    "^^ La referencia la tomo de Luis FERNNDEZ ClFUENTES, Teora y mercado de la novela en Espaa, del 98 a la Repblica, Madrid, Gredos, 1982, p. 97.

    ^^ Enric d'Ofterdingen. Tradcelo de Joan Maragall, Barcelona, Tipografa L'Aven, Biblioteca Popular de L'Aven, 1907, 2 vols.; signaturas 1/331073 y 7/110291.

    ^^ Se quejaba Allegra de que para el hispanismo nacional sigue tcitamente en pie la tendencia a considerar separados, casi impermeables entre s, dos focos literarios y culturales que se dieron en el mismo Estado, prosperaron en los mismos aos, bebieron en las mismas fuentes y a menudo se expresaron en la misma lengua: el Modernismo espaol y el Modernisme cataln. ALLEGRA, Catalua como va de penetracin del modernismo, op. cit., p. 21.

    " Vase el interesante trabajo de M. Teresa Jou, quien trata tambin de las traduc-ciones de Maragall: Romanticismo y mito del progreso. Consideraciones desde la pers-pectiva actual, en Gabriel OLIVER, Helena PUIGDOMNECH, Marisa SIGUAN (coords.), Romanticismo y fin de siglo, Barcelona, PPU, 1992, pp. 203-212.

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  • 132 RLit, LXIV, 127, 2002 MERCEDES COMELLAS AGUIRREZBAL

    SUS Elogi de la pranla y Elogi de la poesa a las doctrinas del Schelling de La relacin de las artes figurativas con la naturaleza, versin filosfi-ca de las propuestas de Novalis, ha sido estudiada por Eugenio Tras ^^ , que seala tambin cmo la huella de aquellas lecturas del idealismo ale-mn est filtrada en Maragall a travs de los escritores anglosajones, como Carlyle y Emerson ^^ . Por su parte Carlyle haba sido autor de un pene-trante ensayo sobre Novalis que encontr sobre todo efecto, como otros textos suyos, en los aos finales del siglo xix"^ .

    No puede obviarse tampoco la conexin inglesa que supuso el prerrafae-lismo: el mensaje de Ruskin pretende aunar naturaleza-esttica y moral en una mstica del arte, y su Theora se propone como una va contempla-tiva primero de la Naturaleza, obra divina, para continuarla luego en la misma Belleza de la obra artstica, que ha de reproducir el arquetpico gesto divino: la creacin. La contemplacin de la belleza no es slo un placer accidental, sino que en tal acto queda implicada la naturaleza moral del hombre. Traza, pues, un camino de perfeccin al probar que una respuesta adecuada a la belleza sensible debera llevar a una aprehensin religiosa del universo. Las ideas de Ruskin y los prerrafaelistas se difundieron en Espaa desde Catalua, cuyo Modernisme es lo ms cercano a la herman-dad inglesa, sobre todo en la intencin de interrelacionar las artes y en el reformismo sociopoltico'^^ Con ocasin de la muerte del terico ingles en 1900, Joan Maragall, gran admirador suyo, publica una necrolgica en el Diario de Barcelona donde afirma: Novalis, Emerson, Carlyle, Ruskin, son los padres de un neo-idealismo y hasta de un neo-misticismo [...] cuya existencia es evidente.

    ^^ Eugenio TRAS, El pensamiento cvico de Joan Maragall, Barcelona, Pennsula, 1985, p. 69.

    ^^ Charles F. HARROLD, Carlyle and German Thought, 1819-1934, New Haven, Yale University Press, 1934, trata de las doctrinas el Romanticismo alemn esotrico como fuente bsica de la que parte el pensamiento de Carlyle. Para la presencia de Carlyle en Maragall E. Tras remite a M. REVENTS, Maragall, correo y vehculo, en MARAGALL, Obres completes, Barcelona, Selecta, 1960. Ver tambin Llus QUINTANA TRAS, La veu misteriosa: la teora literaria de Joan Maragall, Barcelona, Publicacions Abada Mont-serrat, 1996.

    ^^ Gerhart HOFFMEISTER, Deutsche und europaische Romantik, p. 89. Otra opinin de la intermediacin de Carlyle tiene R. WELLEK, Confrontations. Studies in the intellectual and literary relations between Germany, England, and the United States during the 19. century, Princeton, Princeton Univ. Press, 1965, pp. 3-33.

    "*' CERDA I SURROCA, Mara ngela, Influencias inglesas en la gnesis del Moder-nismo: Ruskin y Morris, El Modernismo espaol e hispanoamericano, op. cit., 53-68, p. 54.

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  • VALLE-INCLN Y NOVALIS RUt, LXIV, 127, 2002 133

    CUESTIONES DE GNERO. LA AUTOBIOGRAFA ESPIRITUAL

    El Heinrich von Ofterdingen expone en clave la potica de los Frhro-mantiker, como Valle-Incln expone en clave la potica modernista. Am-bos autores presentan su discurso esttico como un peregrinaje autobiogr-fico en el que la peripecia personal acaba siendo reflexin mstica de carcter universal'^ .^ El personaje del extranjero en el comienzo del Heinrich von Ofterdingen y la madrina de La lmpara cumplen un equivalente pa-pel inductor en el comienzo de ambos peregrinajes: uno y otro se presen-tan como relatores de onricas leyendas a sendos nios (los futuros anda-riegos poetas de las respectivas obras) que descubren en aquella fabulacin mtica la existencia de ese secreto cuyo desvelamiento se convertir en objetivo y motor de su viaje {HvO I, 67s., y LM, QE VIII, 150-1)^1 Como el Wordsworth de The Prelude, ambos poetas persiguen los recuerdos de niez para recuperar en ellos las experiencias que conformaron su ser y las races de la imaginacin'^ '^ .

    El perfeccionamiento para Novalis pasa por abrir gradualmente odos, ojos, mente y corazn'* ,^ igual que para Valle el despertar de todos los sentidos y emociones y su progreso ms all de sus estrictos lmites con-duce a entrever en el aparente rodar de las horas, la responsabilidad eterna(AG VII, 84)^ .^ Los dos viajeros viven sucesivos encuentros con distintos personajes y paisajes que constan como marcas de su crecimiento espiritual. A su vez, todos aquellos encuentros y experiencias sirven para demostrar que la dualidad y la multiplicidad son fenmenos secundarios y que slo la conciencia de unidad universal fundamenta el avance "^^ Pero

    ^'^ Risley llama a La lmpara maravillosa novela simbolista, por su elemento autobiogrfico. William R. RiSLEY, Hacia el simbolismo en la prosa de Valle-Incln, en Waiting for Pegasus: Studies in the Presence of Symbolism and Decadence in Hispanic Letters. An Essay in Literature Book; ed. de Roland Grass y W.R. Risley, Macomb, Western Illinois University Press, 1979, pp. 45-89.

    "^^ Seguimos la edicin del Heinrich von Ofterdingen de Helmut Pfotenhauer, Augsburg, etc., Goldmann Verlag, 1994, pero las citas y numeracin de pginas remiten para mayor comodidad a la traduccin espaola de Eustaquio Barjau, Madrid, Editora Nacional, 1981.

    "^^ Vase S. CORUGEDO y J.L. CHAMOSA, prlogo a W. WoRDSWORTH y S. T. COLERIDGE, Baladas lricas, Madrid, Ctedra, 1994, p. 41.

    ^^ Gerhard SCHULZ, Romanexperimente 1797-1804. Novalis' Heinrich von Ofterdin-gen, Die deutsche Literatur zwischen Franzosischer Revolution und Restauration (1789-1830), 2 vols., Mnchen, C. H. Beck'sche Verlagsbuchhandlung, 1983, vol. I, p. 422.

    "^^ Comprese con la teora de la percepcin potica del formalismo ruso, en concre-to con Victor SHKLOVSKI, El arte como artificio, traducido en Teora de la literatura de los formalistas rusos, antologa de T. Todorov, Madrid, siglo XXI, 1991, 55-70.

    "^^ Para Novalis lo estudia G. SCHULZ, Poetik des Romans bei Novalis, en Deutsche Romantheorien: Beitrage zu einer historischen Poetik des Romans in Deutschland, ed. de R. Grimm, Frankfurt a. M., Athenaum,1974, vol. I, pp. 125-154. A esta conviccin de Valle-Incln hacen alusin casi todos los estudios de La lmpara maravillosa.

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  • 134 RLit, LXIV, 127, 2002 MERCEDES COMELLAS AGUIRREZBAL

    sobre todo su itinerario demuestra que la poesa es la materia original de la vida, su encarnacin absoluta (y sta era precisamente la idea clave que diferenciaba la concepcin de Novalis de la de Goethe, segn se sealaba antes). La misma identidad entre vida y poesa es la base de La lmpara maravillosa, que sostiene, como las Lectures of the English Poets (1818) de William Hazlitt:

    [Poetry] is not a branch of authorship; it is the stuff of which our Ufe is made. [...] Fear is poetry, hope is poetry, love is poetry"* .^

    Potica mstica, novela de artista, libro de viaje, peregrinacin esttica, el Heinrich von Ofterdingen difundi, como en general la esttica del gru-po de Jena, una imagen del poeta creador que encuentra su salvacin por el arte y se enfrenta a sus demonios en una bsqueda personal, ntima. Como tambin ocurri en la obra de Wackenroder, para Novalis dicha bsqueda se planteaba en trminos religiosos e incluso msticos, y el pro-ceso creador como una inspiracin divina y misteriosa, conectada con un sistema de piedad y esplritualismo; de igual manera Franz Sternbald (pro-tagonista de la obra del mismo ttulo de Tieck) estuvo obligado a superar una fase de prueba asctica en la enseanza del amor, que le pondr en camino hacia un nuevo ideal artstico. El entusiasmo con que estos hroes emprenden sus rutas les conduce al espacio de las impresiones interiores, al retraimiento, y de ah a la frontera con la prdida del propio yo, por una negacin necesaria y previa al descubrimiento de la creatividad"^ .^ (Re-curdese que la va asctica en La lmpara maravillosa es tambin parte ineludible del recorrido esttico: es la purificacin de la Disciplina Esttica a la que se somete el peregrino en AG I, 70: Azot sobre el alma desnuda y sangrienta con cngulo de hierro).

    El viaje tiene como destino el reino interior y por tanto es tambin solitario, como el peregrino de Valle-Incln declara en el arranque de su trayectoria (AG I, 70): Am la soledad y como los pjaros, cant slo para m. La esttica se descubre va oculta y no una explicacin, como en Goethe, de la relacin entre artista y mundo burgus. Este individualis-mo no implica, sin embargo, egocentrismo, a pesar de que la lectura de muchos de los detractores de uno u otro poeta as lo sostenga. Antes al contrario, constituye un primer paso de la salida del yo hacia el Amor y los otros. Valle-Incln lo confirma: aprend que los caminos de la belleza son msticos caminos por donde nos alejamos de nuestros fines egostas para transmigrar en el Alma del Mundo (AG IV, 76)^.

    "^^ William HAZLITT, Lectures of the English Poets, ed. de Walter J. Bate en Criticism: The Major Texts, op. cit., p. 304.

    '^^ Gerhart HOFFMEISTER, Deutsche und europaische Romantik, p. 176s. -^ MARCUSE defendi en Der deutsche Knstlerroman (1922) que el Heinrich von

    Ofterdingen no es obra, como critic Goethe, que escape de la realidad para concluir en

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  • VALLE-INCLN Y NOVALIS RLit, LXIV, 127, 2002 135

    Como peregrinajes que van trazando su recorrido en el avance mismo, el Heinrich von Ofterdingen y La lmpara maravillosa son obras experi-mentales: si la experimentacin es para Novalis la clave fundamental del ejercicio potico ^^ para Valle-Incln la transformacin continua fue una de las claves de [su] triunfo y [su] eterna juventud literarios ^^ . Tambin en ambos casos dicha experimentacin concluye en una frmula literaria novedosa y triunfante: si Heinrich gana en Wartburg en un combate poti-co a la Unposie, el peregrino poeta de La lmpara maravillosa comba-te la ficcin agotada ofreciendo una nueva orientacin e impulso ^ ^ que tambin como en Novalis surge de la investigacin sobre los mitos y le-yendas nacionales y las posibilidades estticas que ofrecen. Para ambos, al tiempo destructores de una potica y constructores de un nuevo lenguaje '^^ , el problema de la vieja tradicin y el que la inutilizaba para sus renovado-res fines era la esclerosis de la palabra: el tiempo la haba fijado como algo absoluto e inamovible, abortando las posibilidades de significacin y la elasticidad y riqueza de la ambigedad (MM, I)^^. Novalis construye una el egotismo narcisista: su misin es precisamente atravesar la realidad, penetrarla y en el encuentro consigo mismo, encontrar tambin la universalidad y a los otros (MARCUSE, Der deutsche Knstlerroman, Frankfurt am Main, Suhrkamp, 1978). Es la defensa que tuvo que hacer explcita Rubn sobre su propia obra en Yo soy aquel...; vase la in-terpretacin de Alfonso GARCA MORALES, Relectura de Yo soy aquel.... El autorretra-to de Daro, Identidad y alteridad: aproximacin al tema del doble, ed. de J. Bargall, Sevilla, Alfar, 1994, 295-310.

    ^^ Segn SCHULZ, Novalis nherte sich seiner Aufgabe durchaus ais Wissenschaftler und Experimentator. Gerhard SCHULZ, Romanexperimente 1797-1804. Novalis' Heinrich von Ofterdingen, p. 422.

    ^^ C. S. MAIER, La lmpara maravillosa de Valle Incln y la invencin continua como una constante esttica; en A. D. KOSSOFF, J. AMOR y VZQUEZ, R. H. KOSSOFF y G. W. RiBBANS (eds.). Actas del VIH Congreso de la Asociacin Internacional de His-panistas, IL Madrid, Istmo, 1986, 237-245; p. 237.

    ^^ MAIER, La lmpara maravillosa de Valle Incln y la invencin continua ..., p. 238.

    ^^ Gerard Cox FLYNN (La "Bagatela" de Ramn del Valle-Incln, Hispanic Review 32, n. 2 (1964), 135-141) y Humberto A. MALDONADO MACAS {Valle-Incln, gnstico y vanguardista, Mxico, UN AM, 1980), defienden que la esttica de La lmpara mara-villosa es destructiva. Maier {La lmpara maravillosa de Valle Incln y la invencin continua ..., p. 239, n. 4) no los niega, pero tambin considera que en vez de ser una destruccin que preceda a la edificacin, son las dos fuerzas [destruccin y edificacin] elementos integrantes (y simultneos) de la misma transformacin. Podra recordarse al respecto que la propia Lmpara propone una superacin de los antagonismos por la ar-mona: El principio de accin busca al principio de negacin (ET, V, p. 120). La ac-cin simultneamente destructora y constructora de Novalis la define su propio magischer Idealismus. Karl HEINZ VOLKMANN-SCHLUCK, Novalis' magischer Idealismus, 45-54.

    ^^ MAIER, La lmpara maravillosa y la invencin..., 239. Tambin para Francisco UMBRAL {Valle-Incln. Los botines blancos de piqu, Barcelona, Planeta, 1998, p. 78) Toda su esttica [de Valle-Incln, obviamente] est en tratar la palabra como cosa, pero como cosa viva que se dice a s misma.

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  • 136 RLit, LXIV, 127, 2002 MERCEDES COMELLAS AGUIRREZBAL

    teora del lenguaje potico que convierte a la palabra en mgica cifra de lo absoluto, pero slo una vez que se ha consagrado la ruptura de la arbi-trariedad del signo: entonces surge la palabra secreta (geheime Wort), cuya consonancia imaginativa entre significante y significado la convierte no en signo de la realidad, sino en su tono^^. Valle-Incln, siguiendo la estela que haba abierto el romntico, construye una potica musical y se declara simbolista ^^ .

    POTICA Y FILOSOFA

    La investigacin sobre las capacidades creativas de la palabra potica necesariamente concluye en lo metafsico. Precisamente entre los ingredien-tes de la obra de Valle-Inclp que coinciden con la de Novalis se cuenta esa identificacin entre filosofa, poesa y religin que predicaron los au-tores de Jena y por la que, como en el verso de Santayana, la Tierra del poeta encuentra emplazamiento en la lnea de convergencia entre poesa y filosofa, entendida sta, ms all de la especulacin lgica, como re-flexin sobre el hombre y su trascendencia en la que cabe tambin lo re-ligioso. Ya Etreros haba observado que las categoras filosficas sobre las que Valle-Incln est construyendo su obra (percepcin, verdad, alteridad, hermenutica), simultneamente estn siendo punto de mira de las distin-tas tendencias filosficas con las que se abre el siglo XX ^^ . De hecho su punto de partida implcito es la mxima absolutamente romntica y novaliniana de Nietzsche: nicamente con el ojo del arte puede el pensador penetrar en el corazn del mundo ^^ . No en vano Antonio Ma-chado escribe a Valle tras recibir La lmpara maravillosa: Tngole a usted por un poeta filsofo o, lo contrario ^.

    ^^ Sobre la teora de la palabra potica en Novalis, vase Silvio ViETTA, Sprache und Sprachreflexion in der modernen Lyrik, Bad Homburg V.D.H. Gehlen, 1970, pp. 22-56.

    "^^ Sobre los valores de los trminos cifra, enlace, smbolo, y en general sobre la teora simbolista de La lmpara maravillosa, vase Carol S. MAIER, La lmpara ma-ravillosa de Valle Incln y la invencin continua como una constante esttica, op. cit.

    ^^ Mercedes ETREROS, Sub specie aeternitatis. Estudio de las ideas estticas de Va-lle-Incln, Fundacin Conde de Penosa, 1995, p. 28.

    ^^ Un comentario de la misma en Eugen FlNK, La filosofa de Nietzsche, Madrid, Alianza Universidad, 1976, p. 20 y 26.

    "^ Sera interesante conectar las vas que propone Valle-Incln en la construccin de su potica con los tres caminos que Schopenhauer investiga para librarse de la esclavi-tud de la Voluntad: arte, compasin y ascetismo. Para Schopenhauer el arte usa el m-todo contemplativo y se basa en la Idea, esto es, lo que no est subyugado ni al tiempo ni a la diversidad. Por ello es necesario excluir de sus obras todo lo que sea prctico y realista (fue la reaccin de Novalis frente al Meister de Goethe que contina Valle), y presentarlas como un ofrecimiento totalmente desinteresado que trascienda el mundo real. Compasin y ascetismo son ingredientes claramente visibles en La lmpara maravillosa.

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  • VALLE-INCLN Y NOVALIS RLit, LXIV, 127, 2002 137

    Pero en nuestros autores la metafsica es tambin una mstica y sus enseres las formas de conocimiento irracionales. En exposicin de Maragall, que sigue directamente Novalis, lo divino se revela en un proceso a dos fases: revelacin espontnea de la verdad en la naturaleza y revelacin consciente de la verdad, a partir de la naturaleza, trascendindola e inte-grndola en el hombre^'. La introduccin (Gnosis) de La lmpara mara-villosa comienza precisamente proponiendo dos maneras de conocer: la Meditacin aquel enlace de razonamientos por donde se llega a una ver-dad y la Contemplacin la misma verdad deducida cuando se hace sustancia nuestra, olvidado el camino que enlaza razones a razones y pen-samientos con pensamientos (G, 65).

    En este como en otros puntos de la articulacin de su sistema, la filo-sofa expresada en La lmpara maravillosa exactamente igual que el Heinrich von Ofterdingen sigue en sus puntos fundamentales la Naturphi-losophie de Schelling, muchos de cuyos ingredientes procedan de la tradi-cin hermtica de Fiore-Bohme, difundidos por el franciscanismo y la mstica del Renacimiento^^. No hace falta imaginar que Valle pudiera ha-ber ledo los ttulos en los que Schelling articul su teora sobre la conci-liacin de las oposiciones entre el Yo y la naturaleza a travs del arte (sobre todo el ber das Verhaltnis der bildenden Knste zu der Natur y el System des transzendentalen Idealismus de 1800), aunque el pensador haba sido traducido en el volumen cuarto de la treintena que conforman la difundida Biblioteca Filosfica (Madrid, Imprenta de Enrique Teodoro, 1880-1904) y de nuevo en 1910 se traduce su Bruno o del principio divino y natural de las cosas (Madrid, Bailly-Baillre). Pero estas influencias por lecturas di-rectas que el comparatismo positivista exiga para dar por buenas las filia-ciones, no son las nicas que tienen un papel importante en la formacin de nuestros modernistas: como afirma AUegra, es la modernista una edad en que influjos e inducciones se reciben no por hondos estudios textuales ni por ediciones crticas, sino por lecturas un poco al azar, digamos por imgenes. Es el tiempo de los llamados "directores de conciencias" ^^ A travs de vas menos fciles de perseguir (en las que Maragall, director de conciencias tendra un papel no pequeo) y una vez que esa Naturphi-losophie ya se haba encarnado en la literatura, tuvo que haberla conocido Valle-Incln^" .^ Con ella coincide plenamente el animismo pantesta de La

    '^ Eugenio TRAS, El pensamiento cvico de Joan Maragall, Barcelona, Pennsula, 1985, p. 69.

    ^^ Vase Robert LIMA, Renaissance Esotrica in Valle Incln's La lmpara mara-villosa, Romance Languages Annual (1991) 3, 484-87.

    ^^ ALLEGRA, Catalua como va de penetracin del modernismo, p. 21. "^^ Sobre todo la Naturphilosophie y su teora de las correspondencias haba conocido

    ya una larga e intensa difusin literaria a travs de las obras del romanticismo alemn y en el simbolismo francs como en sus representaciones espaolas que no poda

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  • 138 RLit, LXIV, 127,2002 MERCEDES COMELLAS AGUIRREZBAL

    lmpara maravillosa y su conviccin de la participacin de la naturaleza en la creacin artstica, no ya como marco o escenario, sino como fuerza activa cuyos reflejos sonoros puede el poeta convertir en palabra mgica: la obra es el resultado de aquel dilogo con la naturaleza esencial.

    RELIGIN

    Por otra parte, el idealismo filosfico propiciaba la fundacin de un tercer polo de convergencia en la nueva perspectiva poetolgica: el reli-gioso. Despus de que la Crtica del juicio kantiana liberase al arte de su finalidad moral, el primer Romanticismo asociara arte y religin, con vo-luntad que en nada se semeja a la finalidad didctica o moralista de po-cas anteriores; ahora se propone para el arte una capacidad salvadora in-trnseca de carcter amoroso, incluso ertico ^^ , por cuya gracia queda no slo garantizada la trascendencia del espritu, sino tambin superada la terrible dicotoma fichteana entre el no-yo y el yo. Schlegel haba enlaza-do religin, revolucin, arte y ertica en una amalgama sinttica que queda lejos de la analtica kantiana. [...] El arte es una religin y la religin es el arte consciente de s. Su transmisin al resto de la humanidad sigue una va ertica en sentido platnico de contacto ^^ .

    Las poticas del Romanticismo buscaron en la tradicin mstica una aliada en la experimentacin epistemolgica y en el ensayo de esas nuevas vas de conocimiento e interpretacin de la realidad. Ambas, potica ro-mntica y mstica, sufran el mismo problema expresivo: la inefabilidad, la necesidad de reinventar un lenguaje mgico que superase la vacuidad del signo lingstico; y ambas buscan en el smbolo la nueva herramienta de representacin^^. (Aunque no hay aqu espacio para detenerse en el asunto, sera tambin interesante considerar el tratamiento paralelo de los

    ser en absoluto ajena a nuestro autor. Sobre la Naturphilosophie en Bcquer, vase nuestro trabajo en colaboracin con Helmut FRICKE, El poeta, la naturaleza y el pantesmo. Ecos de Schelling y la Naturphilosophie en las Leyendas de G. A. Bcquer, La memo-ria romntica, coord, por Diego Romero de Sols y Juan Bosco Daz-Urmeneta, Sevilla, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1997, 25-53.

    ^^ Vase Manuel ASENSI, La teora fragmentaria del Crculo de lena. Valencia, Amos Belinchn, 1991, p. 68-9.

    ^^ Ibidem. "^^ Como ya explic F. Schlegel en la revista Europa y despus Dilthey en su difun-

    dido trabajo sobre Novalis {Das Erlebnis und die Dichtung), los ingredientes ms signi-ficativos para la interpretacin de la obra son la mitologa y el smbolo. Ernst BEHLER, Frhromantische Dichtung in der erzahlenden Gattung. Der Heinrich von Ofterdingen des Novalis, Frhromantik, Berlin-New York, De Gruyter, 1992, 214-238; p. 232. So-bre la potica simbolista de Valle vase especialmente Carol S. MAIER, Symbolist Aesthetics in Spanish: The Concept of Language in Valle Inclan's La lmpara mara-villosa, en Waiting for Pegasus, op.cit., 77-87.

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  • VALLE-INCLN Y NOVALIS RLit, LXIV, 127, 2002 139

    smbolos en Novalis y Valle: ste comparte con la simblica de Jena algu-nos de los ms importantes, especialmente aquellos que los autores del Crculo haban aprovechado de las doctrinas esotricas para la construc-cin de su nueva mitologa: Cristo, el Andrgino, Prometeo, el Azul, etc.)

    La relacin estudiada por Lilian R. Furst entre la teora de la imagi-nacin y la tradicin hermtica explica cmo bajo las ideas de Blake, Coleridge y Novalis late siempre una fuente comn: la del pensamiento hermtico de los siglos xvi y xvii, que mantiene que la verdad es inde-pendiente de la realidad sensible y slo perceptible por la intuicin msti-ca ^ ^ Como resultado, las poticas romnticas aprovecharn todos los in-gredientes de la doctrina esotrica: las leyes de la nueva esttica, son, al decir de Shelley en su Defensa de la poesa, semejantes a las que rigen la ciencia alqumica, y la Poesa misma se comporta como piedra filosofal, pues

    trasmuta cuanto toca, y toda forma que se mueve dentro del radio de su pre-sencia, se trueca por maravillosa simpata en encarnacin del espritu que alien-ta en ella: su secreta alquimia cambia en oro las ponzoosas aguas que fluyen de la muerte a travs de la vida; arranca del mundo el velo de la costumbre y muestra pura la desnuda y dormida belleza, que es el espritu de sus formas ^^ .

    Tambin para Valle-Incln el arte acta como resorte alqumico, y del mismo modo que la piedra del sabio puede trasmutar otras materias en oro, as tambin el arte puede transformar el mundo ^.

    El empleo de los distintos elementos de la literatura mstica en La lm-para maravillosa obedece a las mismas razones que guiaron a los romn-ticos ^^ no puede en absoluto interpretarse como una simple adecuacin a la moda de la poca ^ ,^ ni el ocultismo leerse como lenguaje vacuo: la elec-

    ^^ Lilian R. FURST, The Role of Imagination, Romanticism in Perspective, London, MacMillan, 1979, 119-135; en especial pp. 151-2.

    ^^ SHELLEY, Defensa de la poesa, d. bilinge de Jos Vicente Selma, Barcelona, Ediciones Pennsula, 1986, p. 61.

    "^ GARLITZ, El ocultismo en La Lmpara Maravillosa, en Clara Luisa BARBEITO (d.), Valle-Incln: nueva valoracin de su obra (Estudios crticos en el cincuentenario de su muerte), Barcelona, PPU, 1988, 116.

    '^ As se observa desde la estructura construccin y ordenacin de la obra en forma de tringulo pitagrico que describe Giovanni ALLEGRA, Mystizismus, 'Okkultismus' und romantisches Erbe in Valle-Inclns Asthetik, op. cit., p. 14. Puede apuntarse, aun-que requiere de anlisis ms pormenorizado, que tambin los Himnos a la noche de Novalis repiten esa estructura triangular, pitagrica.

    ^^ Como parece creerlo Etreros {Sub specie aeternitatis, p. 33). Por el contrario, Luis Miguel Fernndez Ripoll (Breve aproximacin al smbolo de la luz en La lmpara ma-ravillosa, pp. 182-3) opina que aunque los conocimientos de Valle-Incln acerca de estas filosofas estn inspirados por su pasin por lo maravilloso y no por un sentimien-to sectario concreto, Valle consideraba legtima una lectura hermtica y rfica de su

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  • 140 RLit, LXIV, 127, 2002 MERCEDES COMELLAS AGUIRREZBAL

    cin de significante comporta un significado, una intencin ulterior. En primer lugar, la tradicin hermtica representaba, desde el Romanticismo, para el simbolismo y en el modernismo hispnico, valiosa herramienta con que urdir la rebelin contra el imperio del materialismo y la razn; en segundo lugar la tradicin romntico-visionaria, al recordar esas estrechas relaciones entre el estado potico y la conciencia mstica de las que tra-t Cari Jung^ ,^ cuyas investigaciones estaban siendo aprovechadas por la teosofa y que vinculaban profetas y poetas, haba encontrado apoyo en la rama heterodoxa de la tradicin platnica e idealista, en las imgenes de la alquimia, la cabala, los rosacruces y otras tradiciones esotricas, para convertir el quehacer potico en prctica de carcter religioso '^^ .

    La teologa heterodoxa result ya para los romnticos particularmente til por dos razones: primera y principal porque el ocultismo es bsica-mente un mtodo que pretende comunicar el mundo visible y el mundo invisible antes de su reconciliacin definitiva en la vida despus de la muerte. Pero tambin porque, segn la tradicin esotrica, el Poeta, intui-tivo supremo, actuara como Faro de la Humanidad', es un ser superior, un mstico al que le est permitido acceder a la contemplacin divina y el sentido oculto del mundo. La argumentacin romntica se repetira en los tesofos modernistas que, como Roso de Luna en la introduccin a su Biblioteca y en Hacia la Gnosis, identifican, segn la antigua etimologa, vates y profetas: Hablar de artistas geniales es hablar de verdaderos adivinos ^^ ; o como Rafael Urbano, que en el artculo Las puertas del misterio, basado en Africanus Spir, nombra a la poesa, la msica y el arte como caminos especiales a lo ms all, va de vuelta al Uno, el

    libro. Giovanni Allegra (Mystizismus, 'Okkultismus' und romantisches Erbe in Valle-Inclns sthetik, p. 14), recuerda que Valle-Incln no es ocultista 'oficial' ni un ide-logo. Le interesa la literatura, no el adoctrinamiento. Igual que en el caso de Baudelaire, Mallarm, Yeats, Hesse o Pessoa, que tampoco fueron estrictamente ocultistas, Valle-Incln no cifra en el ocultismo su objetivo, sino que lo emplea como herramienta para llegar a la fuerza mgica potica.

    ^^ Cari Gustav JUNG, cap. 1 de Synchronizitat ais Prinzip akausaler Zusammenhange (Zurich, 1952).

    "^^ DAZ-PLAJA, Las estticas de Valle-Incln, Madrid, Credos, 1965, p. 111; V. CARLITZ, El ocultismo en La Lmpara Maravillosa, p. l l ln . y Valle-Incln y el ocultismo: la conexin gallega, en El Modernismo. Renovacin de los lenguajes poti-cos, coord, por T. Albaladejo, Javier Blasco y R. de la Fuente, Univ. de Valladolid, 1990, 61-80.

    ^^ Roso DE LUNA en Hacia la Gnosis, Madrid, 1909, p. 235 y Ciencia y Teosofa 1 (1916), OC, vol. I, Madrid, Pueyo, 1921, 2.^ d., pp. XXI-XXXIX. Ver V. GARLITZ, El concepto de karma en dos magos espaoles: don Ramn del Valle-Incln y don Mario Roso de Luna, en ngel L. Loureiro (coord.): Estelas, laberintos, nuevas sendas: Unamuno, Valle-Incln, Garca Lorca, la guerra civil. Barcelona, Anthropos, 1988, 137-149. La cita de Roso est tomada de Carlos Gmez Amig, La teosofa en La lmpara maravillosa, op. cit.

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  • VALLE-INCLN Y NOVALIS RLit, LXIV, 127, 2002 141

    Todo^^. Valle aprovecha con entusiasmo esa imagen sacerdotal y cuasi divinizada del artista que, segn expres en su crtica al cuadro Divaga-ciones de Jos M. Rodrguez Acosta: habr de ser como el profeta de esa verdad ms honda que duerme en todas las cosas, y revelarla al que no pueda verla por s, a ese vulgo ciego al que debe guiar ^ .^ Insiste en La lmpara maravillosa:

    El poeta, como el mstico, ha de tener percepciones ms all del lmite que marcan los sentidos. [...] El inspirado ha de sentir las comunicaciones del mundo invisible (Anillo VII). En este mundo de las evocaciones slo pene-tran los poetas, porque para sus ojos todas las cosas tienen una significacin religiosa, ms prxima a la significacin nica. All donde los dems hombres slo hallan diferenciaciones, los poetas descubren enlaces luminosos de una armona oculta (Anillo VI, 82).

    AMOR

    El pilar central de toda esta interpretacin religiosa del arte es la doc-trina del amor, que no significa ahora sentimiento a la manera heredada del XVIII, ni simple deseo emocional, sino va ertica por la que el hom-bre puede acceder al Todo, al Absoluto que se le resistira desde la razn; por el Amor se cierra el tringulo mgico de poesa, filosofa y religin, y todo adquiere un significado prstino y trascendente. La belleza slo puede ser resultado del descubrimiento amoroso. Novalis recoga con esta identi-ficacin de Amor y Belleza la propuesta de salvacin frente a la disgre-gacin de procedencia platnica, propuesta que conoci en el Romanticismo las reelaboraciones de Schiller, Hlderlin, Schleiermacher, Hegel, Colerid-ge, Wordsworth, Yeats, Blake o Shelley, que en su Defensa de la poesa afirma:

    El gran secreto de la moral es el amor: o sea una expansin de nuestra na-turaleza, y una identificacin de nosotros mismo con lo bello [...] El gran instrumento de la buena moral es la imaginacin: y la Poesa contribuye a este efecto, obrando sobre la causa. [...] La Poesa fortalece la facultad que es rgano de la naturaleza moral del hombre, de la misma manera que el ejerci-cio fortalece un miembro ^^ .

    ^^ V. GARLITZ, El ocultismo en La Lmpara Maravillosa, p. 110. " Cit. por ETREROS, Sub specie aeternitatis, p. 45. ^^ SWEUJY, Defensa, 35-6. Meyer H. Abrams repasa algunos de los testimonios ro-

    mnticos ms significativos de esta corriente en El Romanticismo: tradicin y revolu-cin, Madrid, Visor, 1992, pp. 292-3, cuya semejanza con otras tantas mximas de La lmpara es llamativa. Sobre Amor y la constitucin del Ser en el Romanticismo vase R. ARGULLOL, El Hroe y el nico. El espritu trgico del Romanticismo, Barcelona, Destinolibro, 1990, pp. 96ss.

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  • 142 RLit, LXrV, 127, 2002 MERCEDES COMELLAS AGUIRREZBAL

    Y para Novalis, la flor azul con la que suea Heinrich von Ofterdingen simboliza la unidad del Amor como eslabn definitivo de unin, como fuerza mgica ertica y potica que transfigura lo real y nos devuelve al seno himen, deca Valle-Incln de Dios ^ .^ El ncleo fundamental de la obra alemana es el cuento narrado por el poeta Klingsohr (en el ltimo captulo de la primera parte) y que acaba cuando Arctur y Sofa entregan el reino universal a Eros y Freya, diosa germnica del amor, cuyo trono ser eterno lecho nupcial y con cuyo imperio comenzar la definitiva Edad de Oro. La Redencin se muestra en el Heinrich von Ofterdingen igual que en los Himnos a la Noche, una obra esencialmente potica y amo-rosa, pues slo la Poesa conduce a la reconciliacin del mundo de la materia con su seno divino. Por eso el Poeta, ser semidivino y semihumano, tiene por modelo a Cristo, el hijo de la Noche en los Himnos ^ ^.

    En la Exegesis trina de La lmpara se presenta precisamente la fi-gura de Cristo como enlace de contrarios, figura puente, dual, andrgina, superadora de contradicciones, goce de la unidad. A su semejanza el poeta supera todas las oposiciones, y logra la visin armnica del Todo, del mundo como unidad que es la meta de esta esttica del Amor, o mstica de la Belleza.

    Poesa y amor quedan as tambin unidos en Valle-Incln: el camino hacia la poesa es el mismo que conduce al amor universal que todo lo explica y todo lo rene y que es la fuerza genital de la Gnosis (al amor de todas las cosas es la cifra de la suma belleza, G, 66)^'. Como resul-tado, en su Lmpara, como en el Heinrich von Ofterdingen, las connota-ciones erticas cobran una fuerza extraordinaria en el plano trascendente. Si para Valle-Incln en todas las cosas duerme un poder de evocaciones erticas (AG, VI, p. 82) o el erotismo anima como un numen las nor-mas de aquel momento esttico donde la voz del sexo es la voz del futu-ro (ET, VI, p. 123), Novalis, muy cercano en esto al Friedrich Schlegel de Lucinde, entiende el erotismo como fuerza superior que conduce a la Unidad Total. El grado supremo de unin de la realidad con su trascen-dencia significativa se lograr en las bodas celestes, tpico de Swedenborg aplicado a lo literario por Novalis, con el que se inicia una tradicin que

    ^^ SCHULZ, Romanexperimente 1797-1804. Novalis' Heinrich von Ofterdingen, p. 427.

    ^ Madre me mand, ..., a que poblara el mundo, a que lo santificara por el Amor, para que el universo se convirtiera en un monumento de eterna contemplacin. NOVALIS, Himnos, ed. de de Eustaquio Barjau, Madrid, Editora Nacional, 1981, 50-1.

    '^ En muchos otros pasajes de La lmpara maravillosa encontramos mximas que reiteran la misma conviccin: La belleza es la posibilidad que tienen todas las cosas para crear y ser amadas (MM VI, 101); Ser bello es hacerse centro de amor y morar otra vez en el himen divino (MM VII, 103); peregrin mi alma a travs de vidas y formas para hacerse unidad de amor con el Todo (QE V, 144).

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  • VALLE-INCLN Y NOVALIS RLit, LXIV, 127, 2002 143

    conocer abundantes versiones en la literatura posrromntica y el fin de siglo ^^ .

    UNIDAD Y SUPERACIN DE LMITES ESPACIO-TEMPORALES

    Novalis afirm haber logrado en su teora potica la reconciliacin de todas las cosas en la Unidad, die entferntesten und verschiedenartigsten Sagen und Begebenheiten verknpft. Dies ist eine Erfindung von mir^^ La potica de Jena cifra sus ambiciones en lograr esa obra de arte que conjure la doliente tensin emocional e intelectual que se deriva de la moderna experiencia fragmentaria y dialctica del universo, hecha carne desconsolada en la literatura. En palabras de F. Schlegel,

    las poesas ms acertadas de la modernidad, cuya gran fuerza y arte piden respeto, en no pocas ocasiones unen el espritu slo para volverlo a desgarrar ms dolorosamente. Dejan una espina hiriente en el alma y toman ms de lo que dan. La satisfaccin se encuentra slo en el goce completo, en el que se cumple toda la esperanza que fuera despertada, donde se calma la menor in-tranquilidad, donde calla todo anhelo. [Eso es lo que le falta a la poesa de nuestra poca! "^^

    Esa haba sido la gran aspiracin romntica como lo fue de la teora literaria modernista, cuyo punto de partida reiter aquella voluntad which makes the artwork the agent of fusion between the individual and the world ^^ . Tambin esa fusin, clave en la esttica kantiana, cuya Crtica del juicio potencia la idea de belleza como intuicin de la unidad del ser, gui la andadura de Ofterdingen como de La lmpara maravillosa. La Belleza del amor es tambin para Valle-Incln, intuicin de la unidad (Anillo IV), y pasamos con ello a un nuevo elemento que comparte La lmpara maravillosa con el Heinrich von Ofterdingen y ambos con la tradicin mstica ^ :^ la necesidad de superar las dimensiones espacio-tem-

    ^^ Vase R. GULLN, Eros y Thanatos en el Modernismo, AA.VV., Palabra de escndalo, ed. de Julio Ortega, Barcelona, Tusquets, 1974, pp. 339-425.

    ^^ Paralipomena de Novalis al Heinrich von Ofterdingen, ed. cit. de H. Pfotenhauer, p. 223.

    "^^ F. SCHLEGEL, ber das Studium der Griechischen Posie, Schriften und Fragmen-te, ed. de E. Behler, Stuttgart, Crner, 1956, 3 vols., vol I, p. 87. La traduccin es ma.

    ^^ Bruce E. FLEMING, Modernism and its Discontent, p. 7. Insiste Fleming en que, aunque resulte una obviedad, es importante recordar que la teora modernista no repre-senta, a diferencia de la romntica, un nuevo comienzo (new beginning), sino una con-tinuacin con respecto a los presupuestos del romanticismo (p. 11). Lo ha estudiado para Rubn Daro Cathy L. JRADE, Rubn Daro and the Romantic Search for Unity, Austin, University of Texas Press, 1983.

    ^^ Etreros remite a algunos ejemplos de S. Agustn {Confesiones XI, XX) y el maes-tro Eckhart (Etreros, Sub specie aeternitatis, pp.46 y 57).

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  • 144 RLit, LKIV, 127, 2002 MERCEDES COMELLAS AGUIRREZBAL

    porales en esa bsqueda de la amorosa unidad definitiva, del punto central del crculo.

    Valle se sinti satisfecho de su Lmpara, como Novalis del Ofterdingen, precisamente porque la perspectiva contemplativa le proporciona altura suficiente para superar la contingencia temporal. Segn publica una entre-vista de El Heraldo de Mxico de 21 de septiembre de 1921, no sin mo-tivo elige este ttulo para encabezar sus Obras Completas:

    ste es el libro del cual estoy ms satisfecho, tanto por la forma porque me parece que logr la idea que tena, de que l despertara en los lectores una emocin diversa y que, como los antiguos libros de las escuelas iniciticas de Alejandra, pudiera tener verdades de eterna belleza; siempre nuevas, porque cada quien las siente, puede interpretarlas.

    En la potica romntica de Shelley, la profeca es atributo de la Poesa porque el poeta tiene parte pn lo eterno, en lo infinito, en lo nico; en cuanto se refiere a sus concepciones, tiempo, lugar y nmero no existen ^^ . Si la concepcin historicista hace sentir la recin inaugurada modernidad como un devenir agitado, en cuyo seno ningn concepto permanece invul-nerable, y los nacionalismos contribuyeron an a la sensacin de cosmos en constante fragmentacin, la poesa romntica hubo de buscar la eterni-dad ms all de aquellas lneas histricas y geogrficas que la amenaza-ban de muerte.

    El orden de las cosas ya no es tiempo y espacio, porque aqu el Porvenir y el Pasado se juntan. Empieza ya el imperio del Amor (HvO 251),

    escribe Novalis en el Heinrich von Ofterdingen. Como en los Himnos, el espacio y el tiempo nos contienen en el reino de la Luz; la Noche el espritu significa la superacin definitiva de esos lmites. El poeta debe sumergir su creacin en la tiniebla infinita hasta alcanzar esa perspectiva area que asume Novalis (sobre el paisaje, suspendido en el aire, flotaba mi espritu, libre de ataduras, nacido de nuevo HvO 11) y que es idntica a la posicin vertical en la que se instala Valle en su ascenso mstico. Segn Daz-Plaja, puede decirse que todo el tratado esttico de Valle-Incln gira en torno de esta necesidad de la criatura humana de detener la marcha de las horas, para sumergirse en el quietismo de la perfeccin divina ^^ ; y en efecto podran recordarse muchos lugares que lo confirman:

    Dios es la eterna quietud, y la belleza suprema est en Dios. Satn es el estril que borra eternamente sus huellas sobre el camino del Tiempo; (AG VI, 83)

    ^^ SHELLEY, Defensa, p. 28. ^^ DAZ-PLAJA, Las estticas de Valle-Incln, p. 117.

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  • VALLE-INCLN Y NOVALIS RLit, LXIV, 127, 2002 145

    (Todava Hesse lleva a la prctica la misma magische Doktrin, superadora de cualquier particin temporal o cualquier relacin con el tiem-po en Narzifi und Goldmund de 1930; como en La lmpara maravillosa, tambin en esta novela se autodescubre el yo a travs del recuerdo y la va meditativa queda abolida frente a la intuicin, nica frmula de cono-cimiento).

    Valle, como Maragall, toma de la filosofa idealista alemana, encarna-da en la literatura de Novalis, el concepto del alma como crisol de toda la realidad: para todos ellos el alma, en efecto, es de algn modo todas las cosas: cada alma singular es una letra iluminada; todas juntas compo-nen la estructura misma del logos, [...] Y bien, en el alma del poeta se reencuentra esa significacin unitaria, esa correspondencia y armona entre los seres, de manera que esas letras quebradas comienzan a componer es-tructuras, sintagmas, frases inteligibles, en donde late la emocin misma de un escribir originario que es de hecho y de derecho crear y producir. El alma del poeta recoge en su expresin todas las cosas, convocndo-las en su unidad, y tambin as aquel alma se convierte y metamorfosea en cada una de ellas, siendo por consiguiente monte, ro, roble, valle, montaa ^^ .

    Ofterdingen y Lmpara maravillosa concluyen en la victoria y el triunfo: al fusionar deseo, sueo y percepcin superreal, se borran las fronteras temporales en un presente espiritual.

    El ideal romntico se ha recuperado en la sensibilidad modernista que

    rechaza lo medido, se resiste a aceptar las nociones de uso comn del tiem-po o del espacio. El tiempo cronolgico dejar de ser la medida del transcu-rrir humano, vindose sustituido por la dure, el tempo, el tiempo subjetivo, cuyo uso en castellano legitim Azorn, y siendo universalmente famoso por la obra de Marcel Proust .... De igual manera, el espacio pierde sus con-tornos definidos y se abre como en los cuentos de hadas. En fin, la sensibili-dad modernista crea mundos a su medida, una que huelga en el uso del reloj y del metro de medir ^^ .

    CONCLUSIONES

    La lmpara maravillosa es, como quera Valle para hacerla eterna, susceptible de mltiples y hasta contradictorias lecturas. Precisamente la irona romntica fue el arma que crearon los protorromnticos de Jena para combatir la amenaza de durabilidad: fragmentarismo y ambigedad, re-flexin y contradiccin, tensin infinita, son todos ingredientes que impi-

    ^^ Estas palabras de Eugenio Tras {El pensamiento cvico de Joan Maragall, p. 95) referidas a Novalis y Maragall, pueden aplicarse ntegramente a La lmpara maravillosa.

    ^ GULLN, La novela moderna en Espaa, p. 24.

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  • 146 RLit, LXIV, 127, 2002 MERCEDES COMELLAS AGUIRREZBAL

    den agotar el producto esttico en una interpretacin temporal y definitiva. La aplicacin de dicho juego en La lmpara maravillosa la ha convertido en ncleo de las ms importantes controversias crticas sobre Valle ^ ^ Esta lectura que proponemos en conexin con Novalis no pretende desvestirla de su ambigedad proponiendo un anlisis unvoco a travs de sus elemen-tos particulares^^, sino observarla como recuperacin de esa rama del Ro-manticismo visionario dentro de un gnero particular, puesto que es el problema del gnero uno de los que ms ha desconcertado a la crtica en sus aproximaciones a la obra^^ Con ello slo cabe confirmar las interpre-taciones de G. Allegra opina que Valle-Incln fue uno de los escritores que supieron captar el ncleo mgico del romanticismo europeo, la de Gmez Montero '^* o la que propona M. Santos Zas en la revisin sobre el estado de la cuestin en 1991:

    acaso un camino para aproximarse a la obra de Valle sea enmarcarlo en la esttica contempornea la modernidad, [...] que hunde sus ms profundas races en el agotamiento del racionalismo dieciochesco y se abre paso a tra-vs del Romanticismo europeo para adquirir en el ltimo tercio del XIX, el carcter de una bsqueda o reconstruccin de la perdida armona del Yo, [...] conjurando as la desarmona o cobrando conciencia de la misma ^^ .

    '^ Carol S. MAIER estudia los usos de la irona en La lmpara maravillosa: Literary Re Creation, the Creation of Readership, and Valle Inclan's La lampara maravillosa, Hispania, Greeley, CO, 1988 May, 71:2, 217-227.

    ^^ Tampoco pretende restar importancia a la principal fuente declarada por VALLE, la Gua Espiritual de Miguel de Molinos, reeditada por Rafael Urbano y de la que La lmpara maravillosa es evidente deudora. Valga sin embargo recordar la intencin dife-rente que tienen ambas obras: la verdad de los tratados de mstica se identifica con Dios y el conocer en Valle-Incln se refiere al yo\ sta es precisamente la diferencia entre la gnosis ortodoxa, que persigue conocer a Dios por las vas aceptadas, y el gnosticismo heterodoxo, que intenta el auto-descubrimiento, la revelacin del propio yo para as co-nocer la verdad del mundo.

    ^^ Jorge CHEN SHAM, Autobiografa y relato de formacin en La lmpara maravi-llosa. Revista de Filologa y Lingstica de la Universidad de Costa Rica, (1995) 21:1, pp. 7-15; pp. 8-9: defiende que estamos ante una autobiografa, un relato de formacin de personaje, en el cual la pregunta de los orgenes se integra a esa necesidad de per-feccin del sujeto, pero no llega a conectar el ttulo de Valle con el gnero de la Bildungsroman.

    ^^ GMEZ MONTERO (La lrica de R.M. del Valle-Incln ante el discurso potico de la modernidad. Anales de Literatura Espaola Contempornea 25 (2000), 99-145; 102) en-cuentra tres ncleos fundamentales de reflexin en La Lmpara Maravillosa que se remon-tan a la poetologa protorromntica: el valor de la contemplacin como forma suprema de conocimiento esttico, la excelencia del lenguaje potico para captar el ritmo del universo y la concepcin de la imagen potica como recurso para expresar la inefable autoexperiencia esttica del sujeto transcendental y lo irrepresentable; indica adems cmo el smbolo de la lmpara fue ya emblema protorromntico del conocimiento, pues ilumina el mundo exterior y proyecta sobre l, subjetivamente, su propia forma.

    ^^ Margarita SANTOS ZAS, Estticas de Valle-Incln: balance crtico, nsula 531, marzo 1991, 10.

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  • VALLE-INCLN Y NOVALIS RLit, LXIV, 127, 2002 147

    Quiz pueda servir tambin esta interpretacin para apoyar a Garlitz cuando concibe la obra como eje sobre el que se articula y que explica toda la produccin del autor^ ,^ frente a la tesis de Daz Plaja, para quien La Lmpara Maravillosa es libro fundamental como definicin de la est-tica de Valle y de la esttica modernista en general, de la que tambin es cierre definitivo ^^ . Por consiguiente, nuestra lectura confirmara una de las posiciones crticas sobre la trayectoria valleinclaniana que, segn se consi-dere La Lmpara Maravillosa el final de una etapa o el eje de conexin de la obra valleinclaniana, se suelen distinguir: si Daz Plaja e Iris Zavala, seguidos por una larga nmina de estudiosos, dividen en dos su produc-cin, Allegra, Maier, Risco, Garlitz, Cattaneo y algunos otros, intentan leer la obra de Valle-Incln como un continuum, superando esa visin dico-tmica que separaba en la fecha clave de 1920 a un Valle-esteticista del Valle-comprometido^^. El punto de vi^ta que se impone al observar La lmpara maravillosa desde sus conexiones con la potica de Jena y el Heinrich von Ofterdingen, impide acatar esa dicotoma entre compromiso esttico del compromiso moral, poltico o cvico que, desde Schiller, son imposibles de separar, especialmente cuando la poesa, involucrada en la bsqueda de la verdad y del bien, retoma su primigenio papel de va reli-giosa^ .^ La declaracin de Valle-Incln En la tica futura se guardan las normas de la futura esttica, MM V, p. 98) da la razn a Manuel Aznar cuando opina que para Valle-Incln los problemas polticos se interpretan como problemas estticos '. (As ocurra tambin en el Novalis cuya teo-ra de la fe cristiana pretendi ser solucin mstico-esttica a los proble-mas polticos europeos)''.

    ^^ GARLITZ, El concepto de karma en dos magos espaoles: don Ramn del Valle-Incln y don Mario Roso de Luna, 137-149 y El ocultismo en La Lmpara Maravillo-sa, p. 118.

    ^^ La Lmpara Maravillosa significa exactamente la recapitulacin terica de toda la etapa inicial de su obra, justo cuando va a iniciarse un fundamental cambio de rum-bo, el que abre el camino de su visin irnica. DAZ-PLAJA, Las estticas de Valle-Incln, p. 98.

    ^^ Margarita SANTOS ZAS, Estticas de Valle-Incln: balance crtico, 9-10. ^^ As creo que Francisco Ayala se equivoca al recriminar a Valle-Incln por some-

    ter todos sus valores a los valores estticos: Valle-Incln saw the world through aesthetic values; all other values were to him less compelling and therefore subject to artistic intervention [...] his political opinions and actions were arbitrary or whimsical, but because his reactions to national affairs were conditioned wholly by his particular aesthetic values (F. AYALA, Man and mask, en Zahareas, ANTHONY N . (d.): Ramn del Valle-Incln. An appraisal of his life and works. New York, Las Americas, 1968, 40-2; p. 40).

    Manuel AZNAR, El modernismo de Valle-Incln joven. En el 98 (Los nuevos escritores), op. cit., p. 68.

    '' Ver las pginas que dedica a su pensamiento poltico Richard BRINKMANN, Deutsche Friihromantik und franzsische Revolution, en Deutsche Literatur und franz-sische Revolution. Sieben Studien, Gttingen, Vandenhoeck, 1974, 172-191.

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  • 148 RLit, LKIV, 127, 2002 MERCEDES COMELLAS AGUIRREZBAL

    Las dudas y las crticas proceden de la postura, ya contempornea a Novalis, de los que no aceptaron esa articulacin entre lo filosfico, lo religioso y lo esttico recurdense las de Goethe a las posturas de Schiller ' .^ Y as como Valle tuvo que sufrir las opiniones negativas, entre otros de Juan Ramn Jimnez o Guillermo de Torre, para quien su Lm-para desprenda ms humo que luz ^^ , la obra de Novalis sufri duros ata-ques de Goethe y Hegel, que la consideraron demostracin de escapismo. En concreto Hegel desaprueba la concepcin del arte de Novalis porque no conduce a nada y se demuestra incapaz de enfrentarse a la realidad: die hohlen Gestalten und Situationen schrecken vor der Wirklichkeit zusammen, der sie zugehen sollten''*. Baluarte ltimo de la tradicin goetheana, Thomas Mann conden a Novalis por su Heinrich von Ofterdin-gen, entregndole el estandarte del republicanismo conservador.

    La polmica se haba servido durante muchos aos a travs de las no-velas de artista con las que conecta el Ofterdingen (el Joseph Berglinger de Wackenroder, las Franz Stembalds Wanderungen de Tieck) y que tie-nen en Muerte en Venecia otro de sus ttulos seeros. Muerte en Venecia es la respuesta desilusionada que en 1913 da T