La Lámpara Maravillosa

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Ejercicios Espirituales de Don Ramón del Valle-Inclán

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  • LA LAMPARA MARAVILLOSA DE VALLE-INCLAN Y EL HEINRICH VON OFTERDINGEN

    DE NOVALIS O LA POTICA COMO CAMINO DE PERFECCIN

    MERCEDES COMELAS AGUIRREZBAL Universidad de Sevilla

    En carta a Eduardo Gmez de Baquero, Andrenio, de marzo de 1924, consigna Valle-Incln una declaracin sorprendente:

    Las Memorias del Marqus de Bradomn, llenan un vaco de nuestra literatu-ra en el albor romntico. Son Memorias que en Francia las pudo escribir cualquiera, despus de Juan Jacobo. Ni en el estilo, ni en el morbo sentimen-tal, tienen cosa que no pueda hallarse en las Memorias de Ultra-tumba. Como no exista este trnsito en la literatura espaola, tuve que construirlo. Las Comedias [Brbaras^ son novelas escotianas. En Espaa haba existido el in-tento, ciertamente, pero sin estilo [...] Realizados, como me era preciso estos dos modos hace cien aos logrados en las literaturas europeas, creo que podr, si la vida me deja, realizar mi obra'.

    Que Valle declara en diferentes ocasiones su vocacin de autor romn-tico es sabido y el mismo Juan Ramn reconoca aquella voluntaria iden-tidad cuando en el segundo nmero de Helios afirmaba l es un romnti-co. Pero lo que en las lneas citadas llama la atencin es que no parece contentarse con el papel de intrprete del pasado romntico, ni con conju-rar en su obra una resurreccin de aquella edad, sino que pretende convertir-se l mismo en vehculo de una tradicin inexistente e ir cubriendo los huecos del parco romanticismo espaol, creando desde el futuro, su futuro histrico, una tradicin romntica que sirviera de sustento a su modernidad.

    ' Citada por M. Paz DEZ T ABO ADA, Ecos romnticos en Flor de santidad de Va-lle-Incln, en Valle-Incln y su obra. Actas del Primer Congreso Internacional sobre Valle-Incln, Bellaterra, Universidad Autnoma de Barcelona, 1995, 295-306. Ver tam-bin la carta de Valle-Incln a Alfonso Reyes a fines de diciembre de 1923 sealando la influencia de Chateaubriand {Mmoires d'outre-tombe) sobre su Sonata de otoo. En otra carta a Eduardo Gmez de Baquero, Andrenio, en marzo de 1824 insiste en la in-fluencia de Chateaubriand en su primera obra y tambin en la de Scott (esta ltima reproducida por J.M. Prez Carrera, Una carta indita de Valle-Incln, facsmil, Ma-drid, Asociacin de Profesores de Espaol, 1992).

    Rlit, LXIV, 127 (2002), 121-150

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    Precisamente ese fragmento de la cadena histrica para cuyo curso se dispone Valle-Incln a forjar eslabones del pasado, es la misma tradicin desde la que los estudiosos del fin de siglo pretenden desde hace aos emprender una revisin del Modernismo. La reciente investigacin del 98 con motivo del centenario, concluye postulando la necesidad de presentar la literatura espaola en el marco europeo, en un planteamiento compara-tstico que ayude a entender su verdadera novedad, lejos de nacionalismos ideolgicos y evitando esquemas reduccionistas^. En este sentido Cardwell afirma ms concretamente que la literatura finisecular espaola se arraiga en la comn experiencia europea del Romanticismo y [...] se revela como parte y continuacin de varias pautas romnticas, especialmente en lo que a la crisis de conciencia se refiere; y entre los componentes romnticos que considera esenciales en el fin de siglo, el primero se refiere a la bsqueda de nuevas normas intelectuales, espirituales y artsticas, que se manifest por la construccin de una teologa desplazada que sera el Arte Puro o la religin de la Belleza combinado con la investigacin del Mis-terio y el ms all mstico, cabalstico y gnstico. Esa investigacin del Misterio se encuentra en los ensayos y libros del romanticismo alemn (traducidos o adaptados al espaol), en el krausismo, en las traducciones de Guyau y Bergson, [etc.]^. Cardwell viene a insistir, para el caso espa-ol, sobre lo que muchos aos antes, en un libro clsico, Marcel Raymond haba ya formulado para las literaturas europeas en general: quien quiera buscar los orgenes de la poesa de nuestro tiempo y sealar el sentido profundo de sus tentativas, debe remontarse ms all de Baudelaire, de Hugo, de Lamartine, hasta el pre-romanticismo europeo. Y seala cmo a fines del xviii, cuando la filosofa ocupara el lugar de la religin, sin ser capaz de explicar sus misterios, la poesa tom el relevo de la tarea y desde entonces tiende a convertirse en una tica o en no s qu instrumento

    ^ Recogiendo un lugar comn de la crtica, Germn Gulln se haba lamentado aos antes de la pobre imagen habida en el extranjero de las literaturas hispnicas de fin de siglo, resultado de la falta de perspectiva comparatstica. Germn GULLN, La novela moderna en Espaa (1885-1902). Los albores de la modernidad. Madrid, Taurus, 1992, pp. 16 y 49. Por su parte en 1987 Giovanni AUegra insiste en cmo para los hispanistas no espaoles sigue siendo motivo de atencin el que la crtica peninsular ha limitado los caracteres europeos y epocales a unos cuantos influjos de alcance casi personal o privado, cuando toda interpretacin del fenmeno modernista que olvide ese marco europeo est destinada a quedarse en los umbrales de la realidad examinada. G. ALLE-GRA, Catalua como va de penetracin del Modernismo, en El Modernismo espaol e hispanoamericano, ed. de G. Carnero, Crdoba, Diputacin Provincial, 1987, p. 21.

    ^ Richard CARDWELL, LOS componentes del n de siglo. En el 98 (Los nuevos escritores), ed. de J.C. Mainer y Jordi Gracia, Madrid, Fundacin Duques de Soria-Vi-sor, 1998, p. 174. La irreligin del porvenir de Guyau se traduce en 1904. Muchos frag-mentos de su obra se difundieron a travs de La Revista Blanca. Vid. L. LlTVAK, Musa libertaria. Arte, literatura y vida cultural del anarquismo espaol (1880-1913), Barcelo-na, Antoni Bosch, 1981, p. 303, n. 55.

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    irregular de conocimiento metafsico; le inquieta la necesidad de cambiar la vida, como quera Rimbaud, de cambiar al hombre hacindole tocar lo ms hondo del ser. Aqu lo nuevo no es tanto el hecho como la intencin, que se desprende poco a poco de la inconsciencia, de volver a captar las potencias oscuras tratando de superar el dualismo del yo y del universo"^.

    E L CAMINO DE PERFECCIN DE LA POTICA

    Ese deseo de transformar al hombre desde la poesa es la base del programa romntico que Meyer H. Abrams segn Silver el comparatista que ms ha contribuido a confirmar la teora unificada del Romanticismo despus de Wellek^ expone en su clsico Natural Supernaturalism: Tradition and Revolution in Romantic .Literature (1971). Segn Abrams, Wordsworth reelabor en el Prospectus a The Excursion la psicobiografa agustiniana cuando, tras la desilusin que para muchos signific la Revo-lucin Francesa, el proyecto de construir un mundo mejor tuvo que propo-nerse como va de interiorizacin. En esta versin potica y romntica de las Confesiones, la gracia de la conversin y la salvacin provienen no de Dios, sino de la naturaleza. El camino de perfeccin arranca de una unin inicial con la naturaleza que se corresponde con la infancia y el Gnesis; tras aquel estadio, una dolorosa cada y, finalmente, una reden-cin mediante la reeducacin de la imaginacin por la naturaleza, hacen culminar el proceso en un matrimonio entre la imaginacin y el mundo, por el que la poesa se convirti en nueva herramienta para transformar la humanidad^.

    Convertido el arte en nica va de trascendencia desde el idealismo de Schelling, resulta consecuencia natural que el antiguo gnero de los trata-dos msticos se pueda usar ahora para exposicin de doctrinas estticas, de tal forma que de la autobiografa en clave religiosa de San Agustn se lle-gue a la autobiografa en clave esttica de Wordsworth. Si la potica ro-

    ^ Marcel RAYMOND, De Baudelaire al surrealismo, Mxico-Madrid, FCE, 1983, (1.^ ed. de 1933) p. 9. Ver tambin Manfred FRANK, El dios venidero. Lecciones sobre la Nueva Mitologa, Barcelona, Ediciones del Serbal, 1994, Novena Leccin, pp. 243-283. Alfredo DE PAZ, La revolucin romntica. Poticas, estticas, ideologas, Madrid, Tecnos, 1992, pp. 72-78.

    ^ P. SILVER, Hlderlin, Bcquer y las ruinas del Romanticismo europeo, Sin fron-teras. Ensayos de literatura comparada en homenaje a Claudio Guillen, coord. Daro Villanueva, Antonio Monegal, Enre Bou, Madrid, Castalia-Universidade de Santiago-Universidat Pompen Fabra, 1999, 129-140.

    ^ La obra de Abrams tiene traduccin espaola: El Romanticismo: tradicin y revo-lucin, Madrid, Visor, 1992. Son muy interesantes las objeciones al planteamiento de Abrams que hace Paul DE MAN, The Rhetoric of Romanticism, New York, Columbia University Press, 1984.

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    mntica es una potica del yo, y ms que una respuesta al papel del arte o su resultado, un cuestionamiento del proceso psquico (desde Shaftesbury la teora literaria se haba centrado en aquellos mecanismos de la creacin) ,^ es lgico que la va ms conveniente para su exposicin sea la misma que los tratados esotricos y msticos emplearon para bucear en el mismo mbito oscuro. Las poticas msticas representan una nueva forma de presentacin de los contenidos estticos que se aade a otras frmulas sancionadas por la tradicin (epistolares, satricas, didcticas, expositivas). La tradicin del nuevo gnero tiene en Sv^edenborg y en el fragmentarismo de la Esthtica in nuce de Hamann^ sus modelos originales de referencia, y en el primer romanticismo alemn encuentra forma lrico-narrativa con el Heinrich vo