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Georg Wilhelm Friedrich Hegel

Saltar a: navegacin, bsquedaG. W. F. Hegel

Hegel segn Jakob Schlesinger, 1831.

NombreGeorg Wilhelm Friedrich Hegel

Nacimiento27 de agosto de 1770 Stuttgart, Ducado de Wurtemberg, Sacro Imperio Romano Germnico

Fallecimiento14 de noviembre de 1831 (61 aos) Berln, Reino de Prusia

Causa de muerteEpidemia de clera

NacionalidadGermana

OcupacinFilsofo

ConocidoporLa teora del idealismo absoluto, la dialctica y la dialctica del amo y el esclavo

Obras

Firma

Georg Wilhelm

ndice [ocultar] Bibliografa 12.1 Sobre Hegel y su obra 13 Enlaces externos

Formacin[editar]al . se nos del arte bello son una y la forma artstica Romnticala escultura, es el arte de la forma artstica clsica. Las esculturas griegas no eran, para los griegos, representaciones del dios sino que eran el ms hay una es el arte a la esttica hegeliana. Hegel nunca habl de una muerte del arte sino que le otorg a ste el carcter de pasado, pasado no entendido como [editar]Hegel expuso extensamente su filosofa de la historia en sus Lecciones sobre la Filosofa En concordancia con su esquema dialctico, Hegel divide el perodo a analizar en tres grandes fases: la de la unidad originaria (la polis de la Grecia clsica), la de la divisin conflictiva pero desarrolladora (Roma, el feudalismo y la edad moderna hasta la Revolucin Francesa) y, finalmente, la vuelta a la unidad, pero ahora enriquecida por el o Adn, y con las mismas consecuencias, no puede dejar de uto del rbol de la un abismo se abre entre la ley divina y la ley humana. Los hombres se individualizan y entran en conflicto unos con otros: la comunidad original se quiebra. As una de las cuales quiere afirmar su ley y sus peculiaridades como universales y busca por ello someter a las dems. La guerra se hace inevitable, pero el Espritu no retrocede ni ante la guerra ni los sufrimientos. Tanto por las divisiones y desgarramientos internos como por los conflictos externos pierden las viejas costumbres su legitimidad natural y espontnea, su validez evidente e incuestionada. La infancia queda as atrs y se entra en la fase de la juventud, activa, desafiante y conflictiva. De esta manera se adentran los hombres en una larga peregrinacin, en un estado social caracterizado por la divisin y el extraamiento. El Espritu entra en el reino de la alienacin.El segundo momento del desarrollo del Espritu es aquel del Espritu extraado de s mismo (Der sich entfremdete Geist). El Espritu se ha hecho extrao a s mismo, la unidad y la totalidad han cedido lugar a la lucha de las divisin social crean un fuerte sentimiento de infelicidad. Es la poca de lo que Hegel llama la conciencia infeliz (unglcklige Bewusstsein), la cual encuentra en el cristianismo su expresin religiosa adecuada por cidad de comprender su propia obra en la idea de un Dios trascendente, inalcanzable e incomprensible. La vida se hace misterio y el misterio pasa a ser la esencia de Dios. Todo esto es doloroso, pero as es el progreso, la realizacin de la razn es trgica tal como lo ensea el sacrificio mismo de Cristo.El conflicto entre el todo y las partes alcanza su forma ms aguda en la lucha que directamente precede la poca de Hegel: la lucha entre la ilustracin y la fe (der kampf der Aufklrung mit dem Aberglauben). La fe, el sentimiento religioso, representa lo general, la totalidad, la especie, pero de una manera mstica. La Ilustracin representa, a su vez, la fuerza analtica del intelecto, la profundizacin por medio de las ciencias especializadas en las singularidades de la existencia, el dominio ilimitado de lo individual y lo particular. En este enfrentamiento triunfa la Ilustracin y la fe se desintegra ante el embate del intelecto. Pero la victoria del intelecto que es la negacin del todo o la unidad es slo temporal y prepara la victoria definitiva de la totalidad, bajo la forma del sistema omniabarcante de la razn del mismo Hegel, que no es sino la negacin de la negacin y con ello la vuelta a la afirmacin original, pero ahora enriquecida por el desarrollo intermedio.El ltimo acto en el drama del Espritu alienado de s mismo es la Revolucin Francesa. En torno a la misma Hegel desarrolla uno de sus anlisis ms notables. La Revolucin Francesa representa para Hegel el intento de instaurar sobre la tierra el reino de lo que l llama la libertad absoluta (die absolute Freiheit). Se trata de la razn individual ensoberbecida que se decide a actuar con plena libertad, sin lmites, como si el mundo pudiese crearse de nuevo y, adems, a su antojo. El cuestionamiento de la fe y la elevacin del intelecto humano al sitial de Dios crean la ilusin de que todo puede ser cambiado de acuerdo al plan de los reformadores revolucionarios. Se trata de la hybris de la razn que, de esta manera, se vuelve contra todo lo existente. Pero la revuelta de la razn revolucionaria o de la libertad absoluta no es para Hegel sino un malentendido trgico, que no poda sino terminar en el terror (der Schrecken). Finalmente, cada lder y cada fraccin revolucionaria trata de imponerle al resto sus utopas y crear un nuevo mundo a su antojo como si fueran dioses. Y estos nuevos dioses feroces, decididos a hacerle el bien a la humanidad aunque le costase la vida a incontables seres humanos, terminaron necesariamente combatindose unos a otros, con aquella ceguera y ensaamiento que slo aquellos que se creen los portadores de la bondad extrema pueden exhibir. La rivalidad y la sospecha mutua se hicieron as la regla y el reino de la llamada voluntad general termin en el despotismo de Robespierre. Ahora bien, el final trgico de la Revolucin Francesa no hace que su evaluacin de conjunto sea negativa para Hegel sino muy por el contrario. Fiel a su lgica historicista, donde incluso la violencia ms repugnante juega su papel, la ve no slo como un momento necesario de la realizacin del Espritu sino como uno de sus grandes momentos. La revolucin fue un intento grandioso de transformar a cada individuo en el dueo del mundo y de su destino, de someter toda objetividad, todo lo dado, a la voluntad transformadora del ser humano. Se cumpla as, radicalmente, el programa de la Ilustracin, aquel que Kant resumi en su famosa definicin de la misma como la salida del hombre de su mayora de edad. Pero al cumplirse de una manera tan radical y absoluta, el programa de la Ilustracin dej claramente de manifiesto sus falacias y problemas. El tribunal de la razn se transform en el tribunal revolucionario, donde no slo se decapit al pasado sino tambin a los propios revolucionarios. En todo caso, el apocalipsis revolucionario fue un hito definitivo para el futuro y posibilit, como la tormenta que despeja el cielo nublado, el paso del Espritu a la fase de su reconciliacin final.Despus del fin sangriento del gran sueo de la libertad absoluta, los individuos volvieron a sus modestos quehaceres cotidianos, pero la Europa posrevolucionaria ya nunca ms podra ser la de antes. Un nuevo principio se haba plasmado y se transformara en el eje de un nuevo Estado, el Estado racional, que no negaba las distinciones anteriores propias de la sociedad civil ni tampoco al individuo sino que los subordinaba a todos en una nueva unidad orgnica, en una armona superior que era as la negacin de la negacin, el fin de la alienacin, la reconciliacin de las partes con el todo y de los individuos con la comunidad. Con ello se pasaba al momento culminante de la realizacin del Espritu, la del Espritu cierto de s mismo (Der seiner selbst gewisse Geist) que alcanza su forma ms adecuada en la filosofa absoluta, que no es otra que la de Hegel. La leccin de la gran revolucin fue verdaderamente decisiva. Para Hegel signific el abandono definitivo de todo sueo utpico entre ellos aquellos sueos juveniles de un restablecimiento de aquel supuesto estado de armona primigenia representado por la polis de la Antigedad para transformarse en el pensador profundamente conservador de su edad madura, aquel pensador que ya no es el filsofo de la revolucin sino de la restauracin. Lo que el fracaso del intento de instaurar el reino de la libertad absoluta mostraba era que los hombres, en realidad, nada tienen que cambiar en lo esencial, que no pueden construir un mundo como les plazca, que el pasado no es una pura sarta de estpidas irracionalidades, que lo que ha existido tiene un sentido y un contenido duraderos, que se trata nada menos que de las expresiones de la razn en sus distintos momentos, todos ellos necesarios para alcanzar su forma adecuada. Detrs del teln del fin de la historia no hay nada ms que la historia misma. Es por ello que lo que resta no es destruir la herencia de los siglos sino reconocerla y darle una forma definitivamente armoniosa o racional, es decir, acorde al conjunto de la Idea ya realizada. Al fin de la historia no queda sino la reconciliacin o la vuelta del Espritu a s mismo.Eurocentrismo[editar]Hegel fue uno de los promotores ms notables de la superioridad europea, ms exactamente del norte de Europa, sobre las dems culturas del mundo. Para l, la Historia Universal nace en Asia, y culmina en Europa. La manifestacin ms alta del pensamiento humano, que aparece con la modernidad, para l, con la Reforma Protestante en Alemania, la Revolucin francesa y la Ilustracin, tambin de cosecha germnica, son los puntos de referencia en donde la subjetividad se reconoce a s misma. Hegel recuerda que Inglaterra se otorg a s misma la misin de expandir la civilizacin por el resto del mundo.Fue un defensor irrestricto del Espritu germnico, que acompaado del cristianismo, sera lo ms avanzado de la humanidad:El Espritu germnico (der germanische Geist) es el Espritu del Nuevo Mundo (neuen Welt), cuyo fin es la realizacin de la verdad absoluta, como autodeterminacin infinita de la libertad, que tiene por contenido su propia forma absoluta. El principio del imperio germnico debe ser ajustado a la religin cristiana. El desti