El azar y la necesidad Jaques Monod 2020. 5. 8.آ  El azar y la necesidad Jaques Monod...

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  • El azar y la necesidad www.librosmaravillosos.com Jaques Monod

    Colaboración de Sergio Barros 1 Preparado por Patricio Barros

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    Colaboración de Sergio Barros 2 Preparado por Patricio Barros

    Reseña

    Cuando El azar y la necesidad se publicó en Francia, en 1970,

    hacía exactamente cinco años que su autor, Jacques Monod, había

    recibido el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Pero su éxito

    mundial se debió al escándalo que suscitó no sólo entre científicos,

    sino también entre filósofos, pensadores y —fenómeno aún más

    insospechado— políticos. Quizá la clave resida en las propias

    palabras de Monod:

    «Resulta hoy día imprudente, por parte de un hombre, el empleo

    de la palabra filosofía. (…) Tengo una sola excusa que

    considero, sin embargo, legítima: el deber que la actualidad

    impone a los hombres de ciencia de pensar su disciplina en el

    conjunto de la cultura moderna para enriquecerla así, no sólo

    con importantes conocimientos técnicos, sino también con ideas

    arraigadas en su ciencia particular que puedan considerarse

    humanamente significativas. La misma ingenuidad de una

    mirada virgen (y la de la ciencia lo es siempre) pueden alumbrar

    con una luz nueva viejos problemas… (…) Asumo por entero la

    plena responsabilidad de los desarrollos de orden ético, y hasta

    tal vez político, que no he querido evitar por peligrosos que

    fuesen, o ingenuos, o demasiado ambiciosos que pudiesen

    parecer: la modestia conviene al sabio, pero no a las ideas que

    lo habitan y que debe defender».

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    Colaboración de Sergio Barros 3 Preparado por Patricio Barros

    Este ensayo se elaboró a partir de una serie de conferencias

    pronunciadas por Monod, en febrero de 1969, en el Pomona College,

    California, y que fueron también motivo de un curso en el Collège de

    France entre 1969 y 1970.

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    Colaboración de Sergio Barros 4 Preparado por Patricio Barros

    Presentación

    Todo lo que existe en el Universo

    es fruto del azar y de la necesidad

    Demócrito

    En ese instante sutil en que el hombre vuelve sobre su vida,

    Sísifo, regresando a su roca, contempla esa serie de actos

    inconexos que devienen su destino, creado por él, unido bajo

    la mirada de su memoria y en seguida sellado por su

    muerte. Así, persuadido del origen completamente humano

    de todo lo que es humano, ciego que desea ver y que sabe

    que la noche no tiene fin, está siempre en marcha. La roca

    todavía rueda. ¡Abandono a Sísifo al pie de la montaña!

    Siempre toma a encontrar su fardo. Más Sísifo enseña la

    fidelidad superior que niega los dioses y conmueve las rocas.

    El mismo juzga que todo está bien. Ese universo, en adelante

    sin dueño, no le parece ni estéril ni fútil. Cada grano de esa

    roca, cada destello mineral de esa montaña, plena de noche,

    para él forma un mundo. La propia lucha hacia la cumbre

    basta para henchir el corazón de un hombre. Hay que

    imaginar a Sísifo dichoso.

    ALBERT CAMUS

    Le mythe de Sisyphe

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    Colaboración de Sergio Barros 5 Preparado por Patricio Barros

    Índice

    Prefacio

    1. Extraños objetos

    2. Vitalismos y animismos

    3. Los demonios de Maxwell

    4. Cibernética microscópica

    5. Ontogénesis molecular

    6. Invariancia y perturbaciones

    7. Evolución

    8. Las fronteras

    9. El reino y las tinieblas

    Apéndices

    Autor

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    Colaboración de Sergio Barros 6 Preparado por Patricio Barros

    Prefacio

    La biología ocupa, entre las ciencias, un lugar a la vez marginal y

    central. Marginal en cuanto que el mundo viviente no constituye

    más que una parte ínfima y muy «especial» del universo conocido,

    de suerte que el estudio de los seres vivos no parece poder lograr

    jamás la revelación de unas leyes generales, aplicables fuera de la

    biosfera. Pero si la ambición última de la ciencia entera es

    fundamentalmente, como creo, dilucidar la relación del hombre con

    el Universo, entonces es justo reconocer a la biología un lugar

    central puesto que es, entre todas las disciplinas, la que intenta ir

    más directamente al centro de los problemas que se deben haber

    resuelto antes de poder proponer el de la «naturaleza humana», en

    unos términos que no sean metafísicos.

    Así, la biología es, para el hombre, la más significativa de todas las

    ciencias; es la que ha contribuido ya, sin duda, más que ninguna

    otra, a la formación del pensamiento moderno, profundamente

    trastornado y definitivamente marcado en todos los terrenos:

    filosófico, religioso y político, por el advenimiento de la teoría de la

    evolución. Sin embargo, por segura que estuviese desde el fin del

    siglo XIX de su validez fenomenológica, la teoría de la evolución,

    aunque dominando la biología entera, permanecía como suspendida

    mientras no se elaborara una teoría física de la herencia. La

    esperanza de conseguirla rápidamente parecía casi quimérica hace

    treinta años a pesar de los éxitos de la genética clásica. Sin

    embargo, es esto lo que hoy aporta la teoría molecular del código

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    Colaboración de Sergio Barros 7 Preparado por Patricio Barros

    genético. Interpreto aquí la «teoría del código genético» en un sentido

    amplio, para incluir no solamente las nociones relativas a la

    estructura química del material hereditario y de la información de la

    que es portador, sino también los mecanismos moleculares de

    expresión, morfogenética y fisiológica de esta información. Definida

    así, la teoría del código genético constituye la base fundamental de

    la biología. Lo que no significa, desde luego, que las estructuras y

    funciones complejas de los organismos puedan ser deducidas de la

    teoría, ni siquiera que sean siempre analizables directamente a

    escala molecular. (No se puede predecir ni resolver toda la química

    con la ayuda de la teoría cuántica, que sin duda constituye, no

    obstante, la base universal.)

    Pero si la teoría molecular del código no puede hoy (y sin duda no

    podrá jamás) predecir y resolver toda la biosfera, constituye desde

    ahora una teoría general de los sistemas vivientes. No había nada

    parecido en el conocimiento científico anterior al advenimiento de la

    biología molecular. El «secreto de la vida» podía entonces parecer

    inaccesible en su mismo principio. Hoy está en gran parte

    desvelado. Este considerable acontecimiento parece debería influir

    enormemente en el pensamiento contemporáneo desde el momento

    en que la significación general y el alcance de la teoría fuesen

    comprendidos y apreciados más allá del círculo de los especialistas

    puros. Espero que el presente ensayo contribuya a ello. Antes que

    las nociones mismas de la biología moderna, es su «forma» lo que he

    intentado destacar, así como explicar sus relaciones lógicas con

    otros terrenos del pensamiento.

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    Colaboración de Sergio Barros 8 Preparado por Patricio Barros

    Resulta imprudente hoy en día, por parte de un hombre de ciencia,

    emplear la palabra «filosofía», aun siendo «natural» en el título (o

    incluso en el subtítulo) de una obra. Se tiene la seguridad de que

    será acogida con desconfianza por los científicos y, a lo mejor, con

    condescendencia por los filósofos. No tengo más que una excusa,

    pero la creo legítima: el deber que se impone, hoy más que nunca, a

    los hombres de ciencia de considerar a su disciplina dentro del

    conjunto de la cultura moderna, para enriquecerla no sólo de

    conocimientos técnicos importantes, sino también de las ideas

    salidas de su ciencia, que puedan considerarse humanamente

    significativos. La ingenuidad misma de una visión nueva (la de la

    ciencia siempre lo es) puede a veces iluminar con un nuevo día

    antiguos problemas.

    Desde luego hay que evitar toda confusión entre las ideas sugeridas

    por la ciencia y la ciencia misma; pero hay que llevar hasta sus

    límites las conclusiones que la ciencia autoriza, a fin de revelar su

    plena significación. Ejercicio difícil. Yo no pretendo haber realizado

    la empresa sin caer en errores. Digamos que la parte estrictamente

    biológica de este ensayo no es en absoluto original. No he hecho

    más que resumir nociones consideradas como establecidas por la

    ciencia contemporánea. La importancia