Como cocinaban las abuelas

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Es una compilación sobre como cocinaban las abuelas. Esta es la versión digital en la que participe, el libro impreso parece que ya está agotado.

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  • TEJEDORA DE HISTORIAS

    De cmo cocinaban las abuelas

  • De cmo cocinaban las abuelas

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    De cmo cocinaban las abuelas

    Laura Athi, Tejedora de historias

  • A Fernando, mi padre,tejedor con barba,

    mejor contador de historias no he conocido.

    A Laura, mi madre cocinera,orqudea sutil y silenciosa.

    Aqu, conmigo,en su constante ausencia.

    Y siempre Abril, mi hija luz,mariposa morena y bailarina.

  • Contenido

    IntroduccinEliana Yunes

    Directora de la Ctedra unesco de Lectura PontificiaUniversidad Catlica de Ro, Brasil

    Entradas y guarniciones

    La mujer de rojo: empanadas de pino al hornoMara Antonieta Vega, Santiago de Chile

    Memoria de una abuela, su rmora y redencin: empanadas fritas de machasJohann Todorovic, Santiago de Chile

    Mi abuelo es la desmemoria: tofu con napa y chorizo chino Adriana Sing, Mexicali, Baja California

    Sopas y pastas

    La sazn de Carmelita: crema de zanahoriaDafne Diana Pea Vera, Ciudad de Mxico

    La Reina de la sartn: espagueti con pprikaKarla Yolanda Daniella Almazn Olachea, Ensenada, Baja California

    Las recetas de mam Monina: espagueti con camarones al ajilloAlberto Manuel Athi Gallo, ciudad de Mxico

    Fernando Fernndez Edicin

    Efrn CallejaGestin de contenido

    Laura Irene GonzlezCorreccin

    Mireya Guerrero CercosDiseo

    Ricardo FigueroaIlustracin Laura Athi, Tejedora de historiaswww.tejedoradehistorias.com

    Certificado de Derechos de Autor: 03-2011-011313200

  • Nochevieja con la Yaya: canelonesJosefa Osuna Mrquez, Hermosillo, Sonora

    Plato fuerte

    La cocina de la casa de Ma: alubias Ana Mnica vila Gonzlez, Xalapa, Veracruz

    Mi abuelo Jess y su compadre Piporro: birria estilo JaliscoJess Adolfo Soto Curiel, Mexicali, Baja California

    Los paseos por el mercado: tinga de pollo Alejandra Torres de la Riva, Mexicali, Baja California

    El gancho de crochet y las historias de Margarita: pollo con papas en vinagreClaudia Margarita Reyes Athi, ciudad de Mxico

    Las tres Pepitas: croquetas de pollo Mara Jos Soto Osuna, Hermosillo, Sonora

    Nina y Toto: pepinRoco de Aguinaga Vzquez, Guadalajara, Jalisco

    Pociones que son pasiones: carbonada criollaCecilia Mata, Buenos Aires

    Una mujer fuera de poca: tinga de res Beatriz Ugalde Paniagua, ciudad de Mxico

    Consuelo soaba que era pluma en el aire: picadillo con chcharosHaydee Ramos Cadena, ciudad de Mxico

    Recuerdos de mi abue Josefina: tamalitos pantruquesJudith Cruz Lepe, Puebla, Puebla

    Para acompaar

    El recetario de ladrillo: pur de camote con manzana y ciruela Ricardo Rivas Fonseca, ciudad de Mxico

    El secreto de Josefina: tortillas de harina de trigo saladasLaura Aguirre Lass de Lamont, ciudad de Mxico

    Ah, cmo muele doa Toa!: tortillas de mazArcelia Serrano Vargas, Teziutln, Puebla

    Postres

    Fes-ho ben fet (hacerlo bien hecho): confitura de sanda Alba Martnez Oliv, Ciudad de Mxico

    Con meln o con sanda?: crema catalana Mireya Viadiu Ilarraza, Mazunte, Oaxaca

    Tejiendo fino: postre de frijol Josefina Morfn y Lpez, Guadalajara, Jalisco

    Rompiendo el molde: gelatina en tres capasGina Gonzlez Leyva y Roco Leyva, ciudad de Mxico

    Golosinas intelectuales de supervivencia: gelatinas de vainilla y cocoaRebeca Analupe Aramoni Serrano, ciudad de Mxico

    Mi aby, mi Carmelita: pan de elote Dulce Corina Martnez Casteln, Estado de Mxico

    La tradicin del pan: challach Sarah Corona Berkin, Guadalajara, Jalisco

    La precisin de Pita: fruit cake Sarah Bak-Geller Corona, Guadalajara, Jalisco

    Para seguir saboreando

    Mambo nmero 8Laura Athi, ciudad de Mxico

    Los autores

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    Introduccin

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    rase una vez una tejedora...

    Tejer es una actividad antigua que corresponde principalmente a las mujeres. No se sabe bien por qu. Tal vez por la habilidad con las manos para ciertas delicadezas, tal vez por la paciencia que demanda separar las fibras, enredar los hilos y despus imaginar formas y diseos posibles para crear con ellos! El tejido aparece mgicamente entre las agujas y los dedos y toma la forma de lo deseado: unos guantes?, una cobija?, una bufanda?, un mantel?... Despus, el milagro de los puntos cruzados da lugar a un continuo que se antoja a la contemplacin como un todo que estuviese ah, desde siempre, creado as. A las mujeres antiguas, mientras bordaban y tejan, les fue permitido escuchar, en la voz de adolescentes, la narracin de novelas, cuentos y poemas cuidadosamente seleccionados. Mucho tiempo despus, les fue dada la palabra en pblico.

    Hoy sabemos que el lenguaje es un tejido ricamente tramado con hilos que asocian memoria, experiencia, sentimientos, reflexin, que van vistiendo el mundo de sentido, este mundo sorprendente, aparentemente catico, en el que entramos al nacer. En la medida en que organizamos el discurso sobre las cosas, ellas se organizan en un orden, en principio, compartido con otros y, poco a poco, toman los colores y los nfasis de nuestro propio ritmo, de las imgenes que vamos construyendo como bordados sobre el bastidor en blanco del origen de las cosas humanas. El lenguaje y sus tonos de expresin, que se tornan cada vez ms personales, curiosamente van tejiendo el mundo y a nosotros mismos. Cuando hablamos el mundo toma forma, pero tambin nos dibujamos frente a l, porque lo que vemos y hablamos trae nuestra mirada, nuestro corazn, y nos expone.

    As, cada persona recordemos que persona equivale en griego a la palabra mscara y que en latn es persna (que suena a travs de la mscara) tiene en su corazn las marcas de la mirada que recort del mundo. Siendo una experiencia nica y particular, esta riqueza no debera mantenerse encerrada por una lengua, por una palabra enmudecida. Los tesoros del alma se ven en la ficcin: cuando llegan al pblico, encuentran quin los transforme en otras joyas, pues al pasar de mano adquieren otro uso, otro acomodo que los renueva.

    Imaginar que alguien pueda tener esta fantstica vocacin para descubrir tesoros, darles composicin de joyas y devolverlas a su dueo original como creacin suya, parece algo completamente nuevo. La vida y el lenguaje que fueron tejidos inseparables se revelan por el arte y sensibilidad de otro que retira del silencio la trama que estaba guardada en una memoria y da a leer la narrativa que rescata un tiempo, una historia, un sujeto. Atrs de la mscara se asoma un rostro, un gesto, una percepcin de las cosas que tenan lugar en la arena del mundo y andaba fuera de escena, como si ah no hubiera escenificacin posible. Alguien tom cuerpo en la escucha y se hizo verbo, pasando como un demiurgo-tejedor, que en este caso usa falda y lpiz labial.

    Todos somos tejedores y no lo sabemos. Bordamos la vida por el reverso y con frecuencia no tenemos idea de los riesgos que vamos trazando. Encontrar a alguien disponible a esta ternura, profesando la fe en la palabra que es testimonio de otro y de su propia vida, es, por lo menos, original. Y se reviste de una belleza que tiene compromiso con la tica, con el ceder la voz y darle una oportunidad a quien calla su misterio por el desencuentro cotidiano que se crea entre vivir y narrar. El gesto generoso de esta tejedora de historias ajenas es el de tornarlas personas, mscaras por donde finalmente hace eco la palabra que les da identidad, que les da un nombre, que les devuelve la vida como palabra hablada.

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    Sin embargo, mucho ms se configura en el gesto generoso de prestar su habilidad al cuerpo, al corazn de otro: la historia rescatada del silencio se convierte en libro Un libro con firma propia! Aquel que no se crea capaz de hablar, de contar, gana, despus de la voz, un texto escrito. Se adelanta a muchos que, hablando, leyendo, nunca escribirn.

    El trabajo de esta tejedora, Laura Athi, que lidia amorosamente con las historias de otros, es como el de una bordadora antigua y moderna al mismo tiempo, que recoge los hilos dispersos en una canasta de memorias ajenas y poco a poco jala del caos enmaraado de vivencias para ofrecer un tejido artesanal, nico, una narrativa en que el otro se reconoce y gana identidad propia. Con l viene una familia, un lugar, una poca, que permanecera en la oscuridad si no fuera por esta sonrisa gentil y confiable de Laura que acoge y recoge la timidez, la duda, los temores, los deseos, y los trae a la luz.

    Slo mucha sensibilidad adems de conocimiento efectivo de quien repiensa el mundo por la palabra, de quien se reconoce porque sabe qu tanto hay de creacin de s y del mundo en el verbo, en la historia de los hombres podra dar espacio a un acontecimiento de esta naturaleza: garantizar un tiempo, una escucha y escribir para alguien que slo so con libros ajenos y que puede as soar con su propia ficcin de verdad. Esto sera, verdaderamente, la prctica de la enseanza en su integridad.

    A partir de esta labor de cosecha, Laura invit aqu a los otros para que confiaran a sus plumas sus recuerdos; su escritura, sus sueos, olores, sabores, la vida vivida por la palabra que uno deja en registro para que odos lejanos escuchen con los ojos, como dice Eduardo Galeano que es la funcin del lector. Esta tarea voluntaria de ponerse adems como pro-vocadora de historias ajenas, y en comunin con ellas tejer la narrativa de lo suyo ms personal, corresponde, casi a modo de un preceptor, a cierta misin de entusiasmar para el goce de la invencin de uno mismo.

    La alegra, la esperanza, el alma de este proyecto que ahora edita su primer libro hacen de Laura la escritora que, buscando dar expresin ms que a lo dicho o no dicho de algunas vidas, da paso a los ficcionistas que dorman en cada quien y, bajo el reto de bordar lo ajeno, crea simultneamente una imagen genuinamente suya como mentora de muchas voces.

    Larga vida a Laura!

    Eli