amor y anarquia

of 24 /24
1 Errico Malatesta (1853-1932) La palabra anarquía proviene del griego y significa sin gobierno; es decir la vida de un pueblo que se rige sin autoridad constituida, sin gobierno. Antes que toda una verdadera categoría de pensadores haya llegado a considerar tal organización como posible y como deseable, antes de que fuese adoptada como objetivo por un movimiento que en la actualidad constituye uno de los más importantes factores en las modernas luchas sociales, la palabra anarquía era considerada, por lo general, como sinónima de desorden, de confusión, y aún hoy mismo se toma en este sentido por las masas ignorantes y por los adversarios interesados en ocultar o desfigurar la verdad. No hemos de detenemos a profundizar en estas digresiones filológicas, por cuanto entendemos que la cuestión, más bien que de filología, reviste un marcado carácter histórico. El sentido vulgar de la palabra no desconoce su significado verdadero, desde el punto de vista etimológico, sino que es un derivado o consecuencia del prejuicio consistente en considerar al gobierno como un órgano indispensable para la vida social, y que, por tanto, una sociedad sin gobierno debe ser presa y víctima del desorden, oscilante entre la omnipotencia de unos y la ciega venganza de otros. La existencia y persistencia de este prejuicio, así como la influencia ejercida por el mismo en la significación dada por el común sentir a la palabra anarquía, explícanse fácilmente. De igual modo que todos los animales, el hombre se adapta, se habitúa a la condiciones del medio en que vive, y por herencia transmite los hábitos y costumbres adquiridos. Nacido y criado en la esclavitud, heredero de una larga progenie de esclavos, el hombre, cuando ha comenzado a pensar, ha creído que la servidumbre era condición esencial de vida: la libertad le ha parecido un imposible. Así es como el trabajador, constreñido durante siglos a esperar y obtener el trabajo s decir, el pan- de la voluntad, y a veces del humor de un amo, y acostumbrado a ver continuamente su vida a merced de quien posee tierra y capital, ha concluido por creer que era el dueño, el señor o patrono quien le daba de comer. Ingenuo y sencillo, ha llegado a hacerse la pregunta siguiente: "¿Como me arreglaría yo para poder comer si los señores no existieran?". Tal sería la situación de un hombre que hubiese tenido las extremidades inferiores trabadas desde el día de su nacimiento, si bien de manera que le consintiesen moverse y andar dificultosamente; en estas condiciones podría llegar a atribuir la facultad de trasladarse de un punto a otro a sus mismas ligaduras, siendo así que estas no habrían de producir otro resultado que el de disminuir y paralizar la energía muscular de sus piernas. Y si a los efectos naturales de la costumbre se agrega la educación recibida del mismo patrón, del sacerdote, del maestro, etc. - interesados todos en predicar que el gobierno y los amos son necesarios, y hasta indispensables-; si se añaden el juez y el agente de policía, esforzándose en reducir al silencio a todo aquél que de otro modo discurra y trate de difundir y propagar su pensamiento, se comprenderá cómo el cerebro poco cultivado de la masa ha logrado arraigar el prejuicio de la utilidad y de la necesidad del amo y del gobierno. Figuraos, pues, que el hombre de las piernas trabadas, de quien antes hemos hablado, le expone el médico toda una teoría y le presenta miles de ejemplos hábilmente inventados, a fin de persuadirle de que, si tuviera las piernas libres, le sería imposible caminar y vivir; en este supuesto, el individuo en cuestión se esforzaría en conservar sus grillos o ligaduras, y no vacilaría en considerar como enemigos a quienes desearen desembarazarse de ellos.

Embed Size (px)

description

anarquismo comunista

Transcript of amor y anarquia

  • 1Errico Malatesta (1853-1932)

    La palabra anarqua proviene del griego y significa sin gobierno; es decir la vida de un pueblo quese rige sin autoridad constituida, sin gobierno.

    Antes que toda una verdadera categora de pensadores haya llegado a considerar tal organizacincomo posible y como deseable, antes de que fuese adoptada como objetivo por un movimientoque en la actualidad constituye uno de los ms importantes factores en las modernas luchassociales, la palabra anarqua era considerada, por lo general, como sinnima de desorden, deconfusin, y an hoy mismo se toma en este sentido por las masas ignorantes y por losadversarios interesados en ocultar o desfigurar la verdad.

    No hemos de detenemos a profundizar en estas digresiones filolgicas, por cuanto entendemosque la cuestin, ms bien que de filologa, reviste un marcado carcter histrico. El sentido vulgarde la palabra no desconoce su significado verdadero, desde el punto de vista etimolgico, sino quees un derivado o consecuencia del prejuicio consistente en considerar al gobierno como un rganoindispensable para la vida social, y que, por tanto, una sociedad sin gobierno debe ser presa yvctima del desorden, oscilante entre la omnipotencia de unos y la ciega venganza de otros.

    La existencia y persistencia de este prejuicio, as como la influencia ejercida por el mismo en lasignificacin dada por el comn sentir a la palabra anarqua, explcanse fcilmente.

    De igual modo que todos los animales, el hombre se adapta, se habita a la condiciones del medioen que vive, y por herencia transmite los hbitos y costumbres adquiridos. Nacido y criado en laesclavitud, heredero de una larga progenie de esclavos, el hombre, cuando ha comenzado apensar, ha credo que la servidumbre era condicin esencial de vida: la libertad le ha parecido unimposible. As es como el trabajador, constreido durante siglos a esperar y obtener el trabajo sdecir, el pan- de la voluntad, y a veces del humor de un amo, y acostumbrado a ver continuamentesu vida a merced de quien posee tierra y capital, ha concluido por creer que era el dueo, el seoro patrono quien le daba de comer. Ingenuo y sencillo, ha llegado a hacerse la pregunta siguiente:"Como me arreglara yo para poder comer si los seores no existieran?".

    Tal sera la situacin de un hombre que hubiese tenido las extremidades inferiores trabadas desdeel da de su nacimiento, si bien de manera que le consintiesen moverse y andar dificultosamente;en estas condiciones podra llegar a atribuir la facultad de trasladarse de un punto a otro a susmismas ligaduras, siendo as que estas no habran de producir otro resultado que el de disminuir yparalizar la energa muscular de sus piernas.

    Y si a los efectos naturales de la costumbre se agrega la educacin recibida del mismo patrn, delsacerdote, del maestro, etc. - interesados todos en predicar que el gobierno y los amos sonnecesarios, y hasta indispensables-; si se aaden el juez y el agente de polica, esforzndose enreducir al silencio a todo aqul que de otro modo discurra y trate de difundir y propagar supensamiento, se comprender cmo el cerebro poco cultivado de la masa ha logrado arraigar elprejuicio de la utilidad y de la necesidad del amo y del gobierno.

    Figuraos, pues, que el hombre de las piernas trabadas, de quien antes hemos hablado, le exponeel mdico toda una teora y le presenta miles de ejemplos hbilmente inventados, a fin depersuadirle de que, si tuviera las piernas libres, le sera imposible caminar y vivir; en este supuesto,el individuo en cuestin se esforzara en conservar sus grillos o ligaduras, y no vacilara enconsiderar como enemigos a quienes desearen desembarazarse de ellos.

    AMOR Y ANARQUIA

  • 2Ahora bien, puesto que se ha credo que el gobierno es necesario, puesto que se ha admitido quesin gobierno no puede haber otra cosa sino confusin y desorden, es natural y hasta lgico que eltrmino anarqua, que significa la ausencia o carencia de gobierno, venga a significar igualmente laausencia de orden.

    Y cuenta que el hecho no carece de precedentes en la historia de las palabras. En las pocas ypases donde el pueblo ha credo necesario el gobierno de uno solo (monarqua), la palabrarepblica, que significa el gobierno de la mayora, se ha tomado siempre como sinnima deconfusin y de desorden, segn puede comprobarse en el lenguaje popular de casi todos lospases.

    Cambiad la opinin, persuadid al pblico de que no slo el gobierno dista de ser necesario, sinoque es en extremo peligroso y perjudicial... y entonces la palabra anarqua, justamente por eso,porque significa ausencia de gobierno, significar para todos orden natural, armona denecesidades e intereses de todos, libertad completa en el sentido de una solidaridad asimismocompleta.

    Resulta impropio decir que los anarquistas han estado poco acertados al elegir su denominacin,ya que este nombre es mal comprendido por la generalidad de las gentes y se presta a falsasinterpretaciones. El error no depende de nombre sino de la cosa; y la dificultad que losanarquistas encuentran en su propaganda, no depende del nombre o denominacin que se hanadjudicado, sino del hecho de que su concepto choca con todos los prejuicios inveterados queconserva el pueblo acerca de la funcin del gobierno o, como se dice de ordinario, acerca delEstado.Antes de proseguir ser conveniente hacer algunas ligeras indicaciones respecto a estaltima palabra, causa, a nuestro entender, de numerosas interpretaciones errneas.

    Los anarquistas se sirven ordinariamente de la palabra Estado para expresar todo el conjunto deinstituciones polticas, legislativas, judiciales, militares, financieras, etc., por medio de las cuales sesustrae al pueblo la gestin de sus propios asuntos, la direccin de su propia seguridad, paraconfiarlos a unos cuantos que -usurpacin o delegacin se encuentran investidos de la facultad dehacer leyes sobre todo y para todos y de compeler al pueblo a ajustar a ellas su conducta,valindose, al efecto, de la fuerza de todos.

    En este supuesto la palabra Estado significa por tanto como gobierno, o se quiere, la expresinimpersonal, abstracta de este estado de cosas cuya personificacin est representada por elgobierno: las expresiones abolir el Estado, sociedad sin estado, etc., responden, pues,perfectamente a la idea que los anarquistas quieren expresar cuando hablan de la abolicin detoda organizacin poltica fundada en la autoridad y de la constitucin de una sociedad de hombreslibres e iguales fundada en la armona de los intereses y sobre el concurso voluntario de todos, afin de satisfacer las necesidades sociales.

    La palabra Estado tiene, empero, otras muchas significaciones, algunas de ellas susceptibles deinducir a error, sobre todo cuando se trata o discute con hombres que, a causa de su tristeposicin social, no han tenido ocasin de habituarse a las delicadas distinciones del lenguajecientfico 0 cuando -y entonces peor- se trata con adversarios de mala fe, interesados en confundirlos trminos y en no querer comprender las cosas.

    Se toma, por ejemplo, la palabra Estado para indicar una sociedad determinada, tal o cualcolectividad humana reunida en cierto y limitado territorio, constituyendo lo que se llama unapersona moral, independientemente de la forma de agrupacin de los miembros y de las relacionesque entre ellos puedan existir; algunas veces se emplea simplemente como sinnima de sociedad,y a causa de estos y otros diversos significados de la citada palabra, los adversarios creen, ofingen creer, que los anarquistas pretenden la abolicin de todo vnculo de conexin social, de todo

  • 3trabajo colectivo y tratan de reducir el hombre al aislamiento, o sea a una condicin peor que la delos salvajes.

    Por Estado comprndese tambin la administracin superior de un pas, el poder central, distintodel poder provincial y del poder municipal, por lo cual otros estiman que los anarquistas deseanuna simple descentralizacin territorial, dejando intacto el principio gubernamental, lo cual equivalea confundir la anarqua con el cantonalismo y el comunalismo.

    Por ultimo, Estado significa condicin, modo de ser, rgimen social, etc. As, por ejemplo, decimos:Es menester cambiar el estado econmico de la clase obrera, y otras frases semejantes quepudieran parecer, a primera vista, contradictorias.

    Por estas razones creemos que sera ms conveniente a nuestros propsitos abstenerse, encuanto sea posible, de emplear la frase abolicin del Estado, y sustituirla por esta otra expresinclara y ms concreta: abolicin del gobierno. As nos proponemos obrar por lo que concierne a laredaccin de las pginas siguientes de este estudio.

    Hemos dicho anteriormente, que la Anarqua es la sociedad sin gobierno.

    Ahora bien: es factible la supresin de los gobiernos?, es deseable?, puede preverse?Veamos:

    Qu es el gobierno?

    La tendencia metafsica (que es una enfermedad del espritu por causa de la cual el hombre,despus de haber sufrido una especie de alucinacin, se ve inducido a tomar lo abstracto por real),la tendencia metafsica, decimos, que, no obstante, y a pesar de los triunfos de la ciencia positivatiene todava tan profundas races en el espritu de la mayora de los contemporneos, hace quemuchos conciban el gobierno como una entidad moral, dotada de ciertos atributos de razn, dejusticia, de equidad, independientes de las personas en que encarna.

    Para ellos, el gobierno, o mas bien, el Estado, es el poder social abstracto; es el representante,abstracto siempre, de los intereses generales; es ya la expresin derecho de todos, consideradocomo lmite de los derechos de cada uno. Este modo de concebir el gobierno aparece apoyado porlos interesados, a quienes importa salvar el principio de autoridad y hacerle prevalecer sobre lasfaltas y errores de los que se turnan en el ejercicio del poder.

    Para nosotros el gobierno es la colectividad de gobernantes: reyes, presidentes, ministros,diputados, etc., son aquellos que aparecen adornados de la facultad de hacer las leyes parareglamentar las relaciones de los hombres entre s, y hacer ejecutar estas leyes; debe decretar yrecaudar los impuestos; debe forzar al servicio militar; debe juzgar y castigar las infracciones ycontravenciones a las leyes; debe intervenir y sancionar los contratos privados; debe monopolizarciertos ramos de la produccin y ciertos servicios pblicos, por no decir toda la produccin y todoslos servicios; debe favorecer o impedir el cambio de productos; debe declarar la guerra y ajustar lapaz con los gobernantes de otros pases; debe conceder o suprimir franquicias, etc. Losgobernantes, en una palabra, son los que tienen la facultad en grado ms o menos elevado deservirse de las fuerzas sociales, o sea de la fuerza fsica, intelectual y econmica de todos, paraobligar a todo el mundo a hacer lo que entre en sus designios particulares. Esta facultadconstituye, en nuestro sentir, el principio de gobierno, el principio de autoridad.

    Pero... cual es la razn de ser del gobierno?

    Por qu abdicar en manos de unos cuantos individuos nuestra propia libertad y nuestra propiainiciativa? Por qu concederles la facultad de ampararse, con o en contra de la voluntad de cadauno, de la fuerza de todos y disponer de ella a su antojo? Hllanse, acaso, tan excepcionalmentedotados que puedan, con alguna apariencia de razn, sustituir a la masa y proveer a los intereses

  • 4de los hombres mejor que pudieran efectuarlo los propios interesados? Son, tal vez, infalibles eincorruptibles hasta el punto de que se les pueda confiar, prudentemente la suerte de cada uno y lade todos?

    Y, aun cuando existiesen hombres de una bondad y de un saber infinitos, aun cuando por unahiptesis, irrealizada e irrealizable, el poder gobernar se confiase a los ms capaces y a losmejores, la posesin del poder nada absolutamente agregara a su potencia bienhechora, sino queproducira el resultado de paralizarla, de destruirla por la necesidad en que se encontraran deocuparse de tantas cosas para ellos incomprensibles y por la de malgastar la mejor parte de susenergas y actividades en la empresa de conservar el poder a todo trance, en la de contentar a losamigos, en la de acallar a los descontentos y en la de combatir a los rebeldes.

    Por otra parte, buenos o malos, sabios o ignorantes, qu son los gobernantes? Quin losdesigna y eleva para tan alta funcin? Se imponen ellos mismos por el derecho de guerra, deconquista o de revolucin? Pues entonces, si esto es as, qu garanta tiene el pueblo de quehabrn de inspirar sus actos en la utilidad general? Esto es una pura cuestin de usurpacin; y alos gobernados, si estn descontentos, no les queda otro recurso sino acudir la lucha para librarsedel yugo.

    Son elegidos por una clase o por un partido? Pues entonces sern los intereses y las ideas deesta clase o de este partido los que triunfen, mientras que la voluntad y los intereses de los demssern sacrificados. Se les elige por sufragio universal? En este caso el nico criterio estconstituido por el nmero, cosa que, ciertamente, no significa ni acredita equidad, razn nicapacidad; los que sepan engaar mejor a la masa, sern quienes resulten elegidos, y la minoracompuesta algunas veces de la mitad menos uno, resultar sacrificada; esto sin contar con que laexperiencia demuestra la imposibilidad absoluta de hallar un mecanismo electoral en virtud del cuallos candidatos electos sean, por lo menos, los representantes genuinos de la mayora.

    Numerosas y variadas son las teoras mediante las cuales se ha tratado de explicar y de justificarla existencia del gobierno. Todas, en suma, fndanse en el preconcepto, confesado o tcito, deque los hombres tienen intereses contrarios y de que se necesita una fuerza externa y superior,para obligar a unos a respetar el derecho de los otros, prescribiendo e imponiendo determinadanorma de conducta, que armonizara, en la medida de lo posible, los intereses en pugna y queproporcionara a cada uno la satisfaccin ms grande con el menor sacrificio concebible.

    Dicen los teorizantes del autoritarismo:

    Si los intereses, las tendencias, los deseos de un individuo aparecen en oposicin a los intereses,las tendencias, los deseos de otro individuo o con los de la misma sociedad, quin tendr elderecho y la fuerza de obligar a uno a respetar los intereses de otro? Quin podr impedir a undeterminado ciudadano violar la voluntad general? La libertad de cada uno icen- tiene por lmite lavoluntad de los dems, pero quin habr de establecer este lmite y quin lo har respetar? Losantagonismos naturales de intereses y pasiones crean, pues, la necesidad del gobierno y justificanla existencia de la autoridad, que desempea el papel de moderadora en la lucha social y asignalos lmites de los derechos y de los deberes de todos y de cada uno.

    Tal es la teora, pero las teoras, para ser justas, deben hallarse basadas en los hechos y sersuficientes a explicarlos; y es bien sabido que en economa social se inventan, con sobradafrecuencia, teoras para justificar hechos, es decir, para defender el privilegio y hacerlo aceptartranquilamente por las vctimas del mismo.

    En efecto, recordemos algunos ejemplos:

    En todo el curso de la historia, de igual modo que en la poca actual, el gobierno es, o ladominacin brutal, violenta, arbitraria de algunos sobre la masa, o es un instrumento ordenadopara asegurar la dominacin y el privilegio a aqullos que, por fuerza, por astucia o por herencia,

  • 5han acaparado todos los medios de vida, sobre todo el suelo, de los cuales se sirven paramantener al pueblo en perpetua servidumbre y hacerle trabajar en lugar de y para ellos.

    Oprmese a los hombres de dos maneras: o directamente, por la fuerza bruta, por la violenciafsica, o indirectamente, merced a la privacin de los medios de subsistencia, reducindolos, deesta manera, a la impotencia; el primer modo es el origen del poder, es decir, del privilegio poltico;el segundo es el origen del privilegio econmico.

    Todava puede oprimiese a los hombres actuando sobre su inteligencia y sobre sus sentimientos,modo de obrar que origina y constituye el poder universitario y el poder religioso; pero como elpensamiento no es sino una resultante de fuerzas materiales, el engao y los organismos ocorporaciones instituido para juzgarlo, no tienen razn de ser sino en tanto que resultado de losprivilegios econmicos y polticos, y un medio de defenderlos y consolidarlos.

    En las sociedades primitivas poco numerosas, de relaciones sociales poco complicadas, cuandouna circunstancia cualquiera ha impedido que se establezca hbitos y costumbres de solidaridad oha destruido las preexistentes estableciendo despus la dominacin del hombre por el hombre,vemos que los dos poderes poltico y econmico se encuentran reunidos en las mismas manos.Manos que en ocasiones pueden ser las de una misma persona. Los que por la fuerza han vencidoy amedrentado a los otros, disponen de vidas y haciendas de los vencidos, y les obligan aservirles, a trabajar en su provecho y hacer en todo y por todo su voluntad. As resultan, a la vez,propietarios, legisladores, reyes, jueces y verdugos.

    Pero con el desarrollo y acrecentamiento de la sociedad, con el aumento de las necesidades, conla complicacin de las relaciones sociales, se hace imposible la persistencia de semejantedespotismo. Los dominadores, bien para afianzar su seguridad, bien por comodidad, bien porimposibilidad de obrar de otro modo, se ven en la dura necesidad, por una parte, de buscar elapoyo de una clase privilegiada o el de cierto nmero de individuos cointeresados en sudominacin, y por otra parte, de conducirse de manera que cada uno provea como sepa y comopueda a su propia existencia, reservndose para s el mando y la dominacin suprema, es decir, elderecho de explotar lo ms posible a todo el mundo, al propio tiempo que el medio de satisfacer elansia y la vanidad de mando. As es como a la sombra del poder, con su proteccin y sucomplicidad, y frecuentemente a sus espaldas, por falta de intervencin, se desenvuelve lapropiedad privada, o por mejor decir, la clase de los propietarios; stos concentran poco a poco ensus manos los medios de produccin, las verdaderas fuentes de vida, agricultura, industria,comercio, etc., concluyendo por constituir un poder que, por la superioridad de sus medios y lamultiplicidad de intereses que abraza, llega siempre a someter, ms o menos abiertamente, alpoder poltico, o sea el gobierno, para hacer de l su gendarme.

    Este fenmeno se ha reproducido diversas veces en la historia. Cada vez que en una invasin o enuna empresa militar la violencia fsica y brutal se han enseoreado de una sociedad, han mostradolos vencedores la tendencia a concentrar en sus manos el gobierno y la propiedad. Pero siempre lanecesidad sentida por el gobierno de obtener la complicidad de una clase poderosa, las exigenciasde la produccin, la imposibilidad de vigilarlo y dirigirlo todo, restablecieron la propiedad privada, ladivisin de los poderes y, con ella, la dependencia efectiva de aquellos que han posedo la fuerza,los gobernantes, en provecho de los poseedores de las fuentes de la fuerza, los propietarios. Elgobierno acaba siempre y totalmente por ser el guardin del propietario.

    Jams se ha acentuado tanto este fenmeno como en nuestros das. El desarrollo de laproduccin, la expansin inmensa del comercio, la potencia desmesurada adquirida por elnumerario y todos los hechos econmicos provocados por el descubrimiento de Amrica, por lainvencin de las mquinas, etc., han asegurado una tal supremaca a la clase capitalista, que, nocontenta con disponer del apoyo gubernamental, ha pretendido que el gobierno que reconociesepor origen el derecho de conquista (de derecho divino, segn dicen los reyes y sus partidarios), pormucho que las circunstancias parecieran someterle a la clase capitalista, conservaba siempre unaactitud altanera y desdeosa hacia sus antiguos esclavos enriquecidos, y ofreca en toda ocasin

  • 6rasgos y veleidades de independencia y de dominacin. Esta clase de gobierno era, ciertamente eldefensor, el gendarme de los propietarios; pero, as y todo, era un gendarme que se estimaba enalgo y se permita ciertas arrogancias con las personas a quienes deba acompaar y defender,salvo en los casos en que stas se desembarazaban de l a la vuelta de la primera esquina. Laclase capitalista ha sacudido y contina sacudiendo su yugo, empleando medios ms o menosviolentos, a fin de substituir el referido gobierno por otro elegido por ella misma, compuesto deindividuos de su clase, sujeto continua y directamente a su intervencin e inspeccin y de modoespecial organizado para la defensa contra posibles reivindicaciones de los desheredados. Deaqu el origen del sistema parlamentario moderno.

    Hoy da, el gobierno, compuesto de propietarios y de gentes puestas a su servicio, hllase del todoa disposicin de los propietarios, hasta el punto de que los ms ricos llegan hasta a desdear elformar parte de l. Rothschild no tiene necesidad ni de ser diputado ni de ser ministro; le bastasimplemente con tener a su disposicin a los ministros y a los diputados.

    En multitud de pases el proletariado obtiene nominalmente una mayor participacin en la eleccindel gobierno. Es sta una concesin hecha por la burguesa, sea para obtener el concurso delpueblo en la lucha contra el poder real o aristocrtico, sea para apartar al pueblo de la idea deemanciparse concedindole una apariencia o sombra de soberana.

    Hyalo o no previsto la burguesa, desde que ha concedido al pueblo el derecho de sufragio, locierto es que tal derecho ha resultado siempre, en toda ocasin y en todo lugar, ilusorio y buenotan slo para consolidar el poder de la burguesa, engaando a la parte ms exaltada delproletariado con la esperanza remota de poder escalar las alturas del poder.

    Aun con el sufragio universal, y, hasta podramos decir: sobre todo con el sufragio universal, elgobierno ha continuado siendo el gendarme de la burguesa. Si fuera cosa distinta, si el gobiernoadoptase una actitud hostil, si la Democracia pudiera ser otra cosa que un medio de engaar alpueblo, la burguesa, amenazada en sus intereses, se aprestara a la rebelin sirvindose de todala fuerza y toda la influencia que la posesin de la riqueza le proporciona para reducir al gobierno ala funcin de simple gendarme puesto a su servicio.

    En todo lugar y tiempo, sea cualquiera el nombre ostentado por el gobierno, sean cualesquiera suorigen y organizacin, su funcin esencial vemos que es siempre la de oprimir y explotar a lasmasas, la de defender a los opresores y a los acaparadores; sus rganos principales,caractersticos, indispensables, son el gendarme y el recaudador de contribuciones, el soldado y elcarcelero, a quienes se unen indefectiblemente el tratante de mentiras, cura o maestro, pagados yprotegidos por el gobierno para envilecer las inteligencias y hacerlas dciles al yugo.

    Cierto que a estas funciones primordiales, a estos organismos esenciales del gobierno, aparecenunidos en el curso de la historia otras funciones y otros organismos. Admitimos de buen grado, portanto, el que nunca o casi nunca ha existido en un pas algo civilizado, un gobierno que, ademsde sus funciones opresoras y expoliadoras, no se haya asignado otras tiles o indispensables a lavida social, pero esto no impide que el gobierno sea, por su propia naturaleza, opresivo yexpoliador, que est forzosamente condenado, por su origen y su posicin a defender y confortar ala clase dominante; este hecho confirma no slo lo que antes hemos dicho, sino que lo agravams.

    En efecto, el gobierno toma sobre s la tarea de proteger, en mayor o menor grado, la vida de losciudadanos contra los ataques directos y brutales. Reconoce y legaliza un cierto nmero dederechos y deberes primordiales y de usos y costumbres, sin los cuales la vida en sociedadresultara imposible. Organiza y dirige algunos servicios pblicos como son los correos, caminos,higiene pblica, rgimen de las aguas, proteccin de los montes, etc... Crea orfelinatos y hospitalesy se complace en aparecer, y esto se comprende, como el protector y el bienhechor de los pobresy de los dbiles. Pero basta con observar cmo y por qu desempea estas funciones paraobtener la prueba experimental, prctica, de que todo lo que el gobierno hace est inspirado

  • 7siempre en el espritu de dominacin y ordenado para la mejor defensa, engrandencimiento yperpetuacin de sus propios privilegios, as como los de la clase por l defendida y representada.

    Un gobierno no puede existir mucho tiempo sin desfigurar su naturaleza bajo una mscara opretexto de utilidad general; no hay posibilidad de que haga respetar la vida de los privilegiados sinfingir que trata o procura hacer respetar la de todos; no puede exigir la aceptacin de los privilegiosde unos pocos sin aparentar que deja a salvo los derechos de todos. La ley -dice Kropotkin- o sealos que la hacen, el gobierno, ha utilizado los sentimientos sociales del hombre para hacer cumplir,con los preceptos de moral que el hombre aceptaba, rdenes tiles a la minora de losexpoliadores, contra los cuales l se habra, seguramente, rebelado.

    Un gobierno no puede pretender que la sociedad se disuelva, porque entonces desaparecera paral y para la clase dominante la materia explotable. Un gobierno no puede permitir que la sociedadse rija por s misma, sin intromisin alguna oficial, porque entonces el pueblo advertir bien prontoque el gobierno no sirve para nada, si se excepta la defensa de los propietarios que lo esquilman,y se preparara a desembarazarse de unos y del otro.

    Hoy da, ante las reclamaciones insistentes y amenazadoras del proletariado, muestran losgobiernos la tendencia de interponerse en las relaciones entre patronos y obreros. Ensayandesviar de este modo el movimiento obrero e impedir, por medio de algunas falaces reformas, elque los pobres tomen por su mano todo aquello de lo cual necesiten, es decir, una parte delbienestar general, igual a aquella de que los otros disfrutan.

    Es menester adems no olvidar, por una parte, que los burgueses, los proletarios, estn ellosmismos preparados en todo momento para declararse la guerra, para comerse unos a otros, y, porotra parte que el gobierno, aunque hijo, esclavo y protector de la burguesa, tiende, como todosiervo, a emanciparse, y como todo protector, tiende a dominar al protegido. De aqu este juego decomponendas, de tira y afloja, de concesiones hoy acordadas y maana suprimidas, esta busca dealiados entre los conservadores contra el pueblo, y entre el pueblo contra los conservadores, juegoque constituye la ciencia de los gobernantes y que es la ilusin de cndidos y holgazanesacostumbrados a esperar el man que ha de caer de lo alto.

    Con todo esto, el gobierno no cambia, sin embargo, de naturaleza; si el gobierno se aplica aregular y a garantizar los derechos y deberes de cada uno, pronto pervierte el sentimiento dejusticia, calificando de crimen y castigando todo acto que ofenda o amenace los privilegios de losgobernantes y de los propietarios; as es como declara justa, legal, la ms atroz explotacin de losmiserables, el lento y continuo asesinato moral y material perpetrado por los poseedores endetrimento de los desposedos.

    Si se asigna el papel de administrador de los servicios pblicos, no Olvida ni desatiende enningn caso los intereses de los gobernantes ni de los propietarios, y tan slo se ocupa de los dela clase trabajadora en tanto que esto puede ser indispensable para obtener como resultado final elque la masa consienta en pagar. Cuando ejerce el papel de maestro impide la propaganda de laverdad y tiende a preparar el espritu y el corazn de la juventud para que de ella salgan los tiranosimplacables o esclavos dciles, segn sea la clase a que pertenezcan. Todo en manos delgobierno se convierte en medio de explotacin, todo se reduce a instituciones de polica para tenerencadenado al pueblo.

    Y en verdad que no puede ser de otro modo. Si la vida humana es lucha entre hombres, tiene quehaber naturalmente vencedores y vencidos, y el gobierno -que es el premio de la lucha o un mediopara asegurar a los vencedores los resultados de la victoria y perpetuarlos- no estar jams, estoes evidente, en manos de los vencidos, bien que la lucha haya tenido efecto en el terreno de lafuerza fsica o intelectual, bien que se haya realizado en el terreno econmico. Los que hanluchado para vencer, para asegurarse mejores condiciones, para conquistar privilegios, mando opoder, una vez obtenido el triunfo, no habrn de servirse de l, ciertamente, para defender los

  • 8derechos de los vencidos, s para poner trabas y limitaciones a su propia voluntad y a la de susamigos y partidarios.

    El gobierno, o como se llama, el Estado justiciero, moderador de las luchas sociales, administradorimparcial de los intereses pblicos, es una mentira, una ilusin, una utopa jams realizada y jamsrealizable.

    Si los intereses de los hombres debieran ser contrarios unos a otros, si la lucha entre los hombresfuese una ley necesaria de las sociedades humanas, si la libertad de unos hubiera de constituir unlmite a la libertad de los otros, entonces, cada uno tratara siempre de hacer triunfar sus propiosintereses sobre los de los dems; cada uno procurara aumentar su libertad en perjuicio de lalibertad ajena. Si fuera cierto que debe existir un gobierno, no porque sea ms o menos til a latotalidad de los miembros de una sociedad, sino porque los vencedores quieren asegurar los frutosde la victoria sometiendo fuertemente a los vencidos, eximindose de la carga de estarcontinuamente a la defensiva, encomendando su defensa a hombres que de ello hagan suprofesin habitual, entonces la humanidad estara destinada a perecer o a debatirse eternamenteentre la tirana de los vencedores y la rebelin de los vencidos.

    Felizmente, el porvenir de la humanidad es mas sonriente, porque la norma que la orienta es mssaludable. Esta norma es la de la solidaridad.

    El hombre posee, a manera de propiedad fundamental, necesaria, el instinto de su propiaconservacin, sin el cual ningn ser viviente podra existir, y el instinto de conservacin de laespecie, sin el cual ninguna especie hubiera podido formarse ni persistir. El hombre se ve, pues,naturalmente forzado a defender su existencia y su bienestar, as como la existencia y el bienestarde su descendencia contra todo y contra todos.

    Los vivos tienen, en la naturaleza, dos maneras de asegurarse la existencia y de hacerla msapacible; por un lado, la lucha individual contra los elementos y contra los otros individuos de lamisma especie y de especies diferentes; por el otro, el apoyo mutuo, la cooperacin, que pudierarecibir el hombre de su asociacin para la lucha contra todos los factores y agentes naturalescontrarios a la existencia, al desarrollo y al bienestar de los asociados.

    No podramos, en el limitado espacio de este estudio, indicar siquiera la participacin respectiva deambos principios en la evolucin de la vida orgnica, la lucha y la cooperacin. Basta a nuestroobjetivo hacer constar cmo en la humanidad, la cooperacin -forzosa o voluntaria- se haconvertido en el nico medio de progreso, de perfeccionamiento, de seguridad, y cmo la luchainvertida en atvica- ha venido a resultar completamente inepta para favorecer el bienestar de losindividuos y causa, por el contrario, de males para todos, lo mismo vencedores que vencidos.

    La experiencia, acumulada y transmitida de una a otra por generaciones sucesivas, ensea que elhombre que se une a otros asegura mejor su conservacin y favorece su bienestar. As, comoconsecuencia de la lucha misma por la existencia emprendida contra el medio ambiente y contralos individuos de una especie, se ha desarrollado entre los hombres el instinto de la sociabilidad,que ha transformado de modo completo las condiciones de su existencia. Por la fuerza de esteinstinto el hombre pudo salir de la animalidad, adquirir una gran fuerza y elevarse mucho sobre elnivel de los dems animales, de modo que los filsofos espiritualistas han credo indispensableinventar, para explicarla el alma inmaterial e inmortal.

    Numerosas causas concurrentes han contribuido a la formacin de este instinto social, que,partiendo de la base animal del instinto de la conservacin de la especie sea el sentido socialrestringido a la familia natural- ha llegado a un grado eminente de intensidad y de extensin paraconstituir, en lo sucesivo, el fondo mismo de la naturaleza moral del hombre.

    El hombre, salido de los tipos inferiores de la animaldad, hallbase dbil y desarmado para lalucha individual contra los animales carnvoros; pero dotado de un cerebro capaz de notable

  • 9desarrollo, de un rgano bucal apto para expresar por sonidos diversos las diferentes vibracionescerebrales, y de manos especialmente adaptadas para dar forma deseable a la materia, debasentir bien pronto la necesidad y calcular las ventajas de la asociacin; puede decirse que sali dela animalidad cuando se hizo sociable y cuando adquiri el uso de la palabra, consecuencia yfactor potentsimo, a la vez, de la sociabilidad.

    En los comienzos de la humanidad el nmero de hombres era por dems restringido; la lucha porla existencia, entablada de hombre a hombre, era menos spera, menos continuada, hasta menosnecesaria, incluso fuera de la asociacin, lo cual deba favorecer en sumo grado el desarrollo delos sentimientos de simpata y permitir contrastar y apreciar el valor y utilidad del apoyo mutuo.

    En fin, la capacidad adquirida por el hombre, merced a sus primitivas cualidades aplicadas, encooperacin con un nmero mayor o menor de asociados, a la tarea de modificar el medioambiente y de adaptarlo a sus necesidades; la multiplicacin de los deseos crecientes a la par quelos medios de satisfacerlos y convirtindose poco a poco en necesidades; la divisin del trabajo,que es la consecuencia de la explotacin metdica de la naturaleza en provecho del hombre, hanhecho de la vida social el medio ambiente indispensable al hombre, fuera del cual le es imposiblela vida, si no quiere caer en un estado de bestialidad.

    Y por el refinamiento de la sensibilidad, consecuencia de la multiplicidad de relaciones; por lacostumbre adquirida en la especie, merced a la transmisin hereditaria durante miles y miles deaos, esta necesidad de vida social, de cambio de pensamientos y de afecciones entre loshombres, ha llegado a convertirse en un modo de ser, necesario e indispensable, a nuestroorganismo. Se ha transformado en simpata, en amistad, en amor, y subiste con independencia delas ventajas materiales que la asociacin produce, hasta tal extremo que, por satisfacerlas, seafronta toda suerte de penalidades y de sufrimientos, incluso la muerte.

    En suma, las enormes ventajas que la asociacin aporta al hombre; el estado de inferioridad fsica(no proporcionada a su superioridad intelectual) en que se halla con relacin al animal, sipermanece en el aislamiento; la posibilidad para el hombre de asociarse a un nmero siemprecreciente de individuos, en relaciones cada da mas ntimas y complejas, hasta llegar a extender laasociacin a toda la humanidad, a toda la vida; la posibilidad, sobre todo, de producir trabajandoen cooperacin con sus semejantes, ms de lo indispensable para la vida; los sentimientos deafeccin, en fin, que todo ello se derivan, han dado a la lucha por la existencia, entre la especiehumana, un carcter enteramente distinto del que reviste la lucha por la existencia entre los demsanimales.

    Sea ello lo que quiera, hoy da se sabe -y las investigaciones de los naturalistas contemporneosaportan sin cesar nuevas pruebas- que la cooperacin ha tenido y tiene, en el desenvolvimiento delmundo orgnico, una importante participacin. tan importante que ni siquiera sospecharan los quetratasen de justificar, a duras penas por cierto, el reino de la burguesa por medio de las teorasdarwinistas, porque la distancia entre la lucha humana y la lucha animal aparece enorme yproporcional a la distancia que separa al hombre de los dems animales.

    Estos ltimos combaten, sea individualmente, sea en pequeos grupos, permanentes otransitorios, contra toda la naturaleza, incluso contra el resto de los individuos de su propiaespecie. s animales, aun comprendiendo los ms sociales, como las hormigas, las abejas, etc.,son solidarios entre los individuos del mismo hormiguero o la misma colmena, pero sonindiferentes con relacin a las otras comunidades de su misma especie, si es que no las combaten,como con frecuencia ocurre. La lucha humana, por el contrario, tiende siempre a extender ms yms la asociacin entre los hombres, a solidarizar sus intereses, a desarrollar el sentimiento deamor de cada hombre hacia todos los dems, a vencer y a dominar la naturaleza exterior con lahumanidad. Toda lucha directa para conquistar ventajas, independientemente de los demshombres o contra ellos, es contraria a la naturaleza social del hombre moderno y le aproxima a laanimalidad.

  • 10

    La solidaridad, es decir, la armona de intereses y de sentimientos, el concurso de cada uno al biende todos y todos al bien de cada uno, es la nica posicin por la cual el hombre puede explicar sunaturaleza y lograr el ms alto grado de desarrollo y el mayor bienestar posible. Tal es el fin haciael que marcha sin cesar la humanidad en sus sucesivas evoluciones, constituyendo el principiosuperior capaz de resolver todos los actuales antagonismos, de otro modo insolubles, y deproducir como resultado el que la libertad de cada uno no encuentre lmite, sino el complemento ylas condiciones necesarias a su existencia, en la libertad de los dems.

    Nadie -deca Miguel Bakunin- puede reconocer su propia humanidad, ni por consiguienterealizarla en su vida, si no reconocindola en los dems y cooperando a la realizacin por los otrosemprendida. Ningn hombre puede emanciparse, si no emancipa con l, a su vez, a todos loshombres que tenga a su alrededor. Mi libertad es la libertad de todos, puesto que yo no soyrealmente libre -libre no slo en potencia, sino en acto- ms que cuando mi libertad y mi derechohallan su conformacin y su sancin en la libertad y en el derecho de todos los hombres, misiguales.

    La situacin de los otros hombres me importa mucho, porque, por independiente que me parezcami posicin social, sea yo papa, zar, emperador o primer ministro, soy siempre el producto de loque sean los ltimos de estos hombres; si son ignorantes, miserables, esclavos, mi existenciaestar determinada por su ignorancia, por su miseria o por su esclavitud. Yo, hombre inteligente yavisado, por ejemplo, ser estpido por estupidez; yo, valeroso, ser esclavo por su esclavitud; yo,rico, temblar ante su miseria; yo, privilegiado, palidecer ante su injusticia. Yo, que deseo serlibre, no puedo serlo, porque a mi alrededor todos los hombres no quieren ser libres todava, y alno quererlo resultan, para m, instrumentos de opresin.

    La solidaridades, pues, la condicin en cuyo seno alcanza el hombre el ms alto grado deseguridad y de bienestar; por consecuencia, el egosmo mismo, o sea la consideracin exclusivade su propio inters, conduce al hombre y a la sociedad hacia la solidaridad, o, dicho de otromodo, egosmo y altruismo Consideracin de los intereses de los otros- se confunden en un solosentimiento, de igual modo que un solo inters se confunden el de individuo y el de la sociedad.

    Pero el hombre no poda pasar en seguida de la animalidad a la humanidad, de la lucha brutal dehombre a hombre, a la lucha solidaria de todos los hombres, fraternalmente unidos contra lanaturaleza exterior.

    Guiado por las ventajas que ofrecen la asociacin y la divisin del trabajo resultante de ella, elhombre iba evolucionando hacia la solidaridad, pero esta evolucin se ha visto interrumpida por unobstculo que la ha obligado a cambiar de direccin, desvindola, todava hoy mismo, de suverdadero fin. El hombre descubri que poda, hasta cierto punto, y para las necesidadesmateriales y primordiales, nicas hasta entonces sentidas por l, realizar y aprovecharse de lasventajas de la cooperacin, sometiendo a los dems hombres a su capricho en lugar de asociarsecon ellos, y como los instintos feroces y antisociales, heredados de antepasados simiescos, latanpotentes todava en l, forz a los ms dbiles a trabajar en su provecho, dando preferencia a ladominacin sobre la asociacin. Pudo suceder, y en la mayora de los casos sucedi, queexplotando a los vencidos se dio cuenta el hombre por primera vez de las ventajas que laasociacin podra aportarle, de la utilidad que el hombre podra obtener del apoyo del hombre.

    El conocimiento de la utilidad de la cooperacin que deba conducir al triunfo de la solidaridad entodas las relaciones humanas, condujo, por el contrario, a la propiedad individual y al gobierno, esdecir, a la explotacin del trabajo de todos por un puado de privilegiados.

    Esto ha sido siempre la asociacin, la cooperacin, fuera de la cual es imposible la vida humana,pero esto era una especie de cooperacin impuesta y regulada por unos cuantos en intersparticular suyo.

  • 11

    De este hecho se deriva la gran contradiccin, que ocupa por completo las pginas de la historiade los hombres, entre la tendencia a asociarse y fraternizar para la conquista y la adaptacin delmundo exterior a las necesidades del hombre y para la satisfaccin de los sentimientos efectivos yla tendencia a dividirse en tantas unidades separadas y hostiles por parte de los gruposdeterminados por las condiciones geogrficas y etnogrficas, las posiciones econmicas, loshombres que logrando conquistar una ventaja tratan de asegurarla y aumentarla, los que esperanobtener un privilegio y los que, victimas de una injusticia, se rebelan y tratan de sacudir el yugo.

    El principio de cada uno para s, que es la guerra de todos contra todos, ha venido, en el curso dela historia, a complicar, a desviar y paralizar la lucha de todos contra la naturaleza, nica capaz deproporcionar el bienestar a la humanidad, por cuanto sta no puede alcanzar su perfeccincompleta sino basndose en el principio de todos para cada uno y uno para todos.

    La humanidad ha experimentado males inmensos por consecuencia de la intromisin, ladominacin y a explotacin en el seno de la asociacin humana. Pero no obstante la opresinatroz a que las masas han sido sometidas, la miseria, los vicios, los delitos, la degradacin que lamisma miseria y la esclavitud producan entre los esclavos y entre los amos, las ansiasacumuladas, las guerras exterminadoras, y el antagonismo de los intereses artificialmente creados,el instinto social ha logrado sobreponerse y desarrollarse. Siendo siempre la cooperacin lacondicin necesaria para que el hombre pueda luchar con xito contra la naturaleza exterior, hapermanecido tambin como la causa permanente de la aproximacin de los hombres y deldesenvolvimiento del sentimiento de simpata entre ellos. Merced a la fuerza de la solidaridad, mso menos extendida, que entre los oprimidos ha existido en todo tiempo y lugar, es como stos hanpodido soportar la opresin, y como la humanidad ha resistido los grmenes mortales introducidosen su seno.

    Hoy da, el inmenso desarrollo alcanzado por la produccin, el acrecentamiento de lasnecesidades que no pueden ser satisfechas sino mediante el concurso de gran nmero dehombres residentes en distintos pases, los medios de comunicacin, la costumbre y frecuencia delos viajes, la ciencia, la literatura y el comercio, han reducido y continan reduciendo a lahumanidad en un solo cuerpo cuyas partes, solidarias entre s, no encuentran su plenitud ni lalibertad de desarrollo debidas, sino en la salud de las otras partes y en la del todo.

    El habitante de Npoles se halla tan interesado en el saneamiento de las lagunas de sus ciudadcomo en el mejoramiento de las condiciones higinicas de los pueblos situados en las orillas delGanges, de donde le viene el clera morboso. La libertad, el bienestar, el porvenir de un montasperdido entre los desfiladeros de los Apeninos, no dependen nicamente del bienestar o de lamiseria en que los vecinos de su aldea se hallen, ni de las condiciones generales del puebloitaliano, sino que dependen tambin de los trabajadores de Amrica, de Australia, deldescubrimiento de un sabio sueco, de las condiciones morales y materiales de los chinos, de laguerra o de la paz existentes en el continente africano, en suma, de todas las circunstanciasgrandes o pequeas que, en un punto cualquiera del globo terrqueo, ejerzan su influencia sobreun ser humano.

    En las condiciones actuales de la sociedad, esta solidaridad, que une a todos los hombres, es engran parte inconsciente, puesto que surge espontneamente de los conflictos de interesesparticulares, al paso que los hombres preocpense poco o nada de los intereses generales. Estonos ofrece la ms evidente prueba de que la solidaridad es la norma natural de la humanidad, quese explica y se impone, a pesar de todos los antagonismos creados por la constitucin socialactual.

    Por otra parte, las masas oprimidas, que nunca han estado, ni pueden estar, completamenteresignadas a la opresin y a la miseria, y hoy menos que nunca, se muestran vidas de justicia, delibertad, de bienestar y comienzan a comprender que slo es posible emanciparse por medio de launin, por medio de la solidaridad con todos los oprimidos, con todos los explotados del mundoentero. Han llegado a comprender, por fin, que la condicin sine qua non de su emancipacin es la

  • 12

    posesin de los medios de produccin, del suelo y de los instrumentos de trabajo, en una palabra,la abolicin de la propiedad individual. La ciencia, la observacin de los fenmenos sociales,demuestran que esta abolicin sera de inmensa utilidad para los mismos privilegiados actuales acambio de que se avinieran solamente a renunciar a sus instintos de dominacin y a concurrircomo todos al trabajo para el bienestar comn.

    Ahora bien, si un da las masas oprimidas se negasen a trabajar para los dems, si despojasen alos propietarios de la tierra y de los instrumentos de trabajo a fin de servirse de ellos por su cuentay en su beneficio, es decir, en provecho o beneficio de todos; si deseasen emanciparse de ladominacin, del imperio de la fuerza bruta y del privilegio econmico; si la fraternidad entre lospueblos, el sentimiento de solidaridad humana robustecido por la comunidad de intereses lograsenponer fin a las guerras y a las conquistas, cul sera, llegado el caso, la razn de ser de ungobierno?

    Una vez abolida la propiedad individual, el gobierno, que es su defensor, debera desaparecer, y sisobreviviese verase continuamente obligado a reconstruir, bajo una forma cualquiera, una claseprivilegiada y opresiva.

    La abolicin del gobierno no significa ni puede significar destruccin de la cohesin social, sinoque, por el contrario, la cooperacin que actualmente resulta forzada, que actualmente existe tansolo en provecho de unos cuantos, ser libre, voluntaria y directa, existir en beneficio de todos yresultara para ellos intensa y eficaz en grado SUMO.

    El instinto social, el sentimiento de solidaridad, se desarrollar en el ms alto grado; cada hombrehar todo cuanto pueda en el bien de sus semejantes, no solo para dar satisfaccin a sussentimientos efectivos, sino por inters propio bien comprendido.

    Del libre concurso de todos, merced a la agrupacin espontnea de los hombres, segn susnecesidades y sus simpatas, de abajo arriba, de lo simple a los compuesto, partiendo de losintereses ms inmediatos para llegar a los ms generales, surgir una organizacin social cuyoobjeto sea el mayor bienestar y la mayor libertad de todos, que reunirn toda la humanidad enfraternal comunidad; que se modificar y se mejorar segn las circunstancias y las enseanzasde la experiencia.

    Esta sociedad de hombres libres, esta sociedad de personas solidarias y fraternas, esta sociedadde amigos, es lo que representa la Anarqua.

    Hasta aqu hemos considerado al gobierno tal cual es, tal cual debe necesariamente ser en el senode una sociedad fundada en el privilegio, en la explotacin y en la opresin del hombre por elhombre, basada en el antagonismo de intereses, en la lucha intersocial, en una palabra, en lapropiedad individual.

    Hemos visto como este estado de lucha, lejos de ser una condicin necesaria de la vida de lahumanidad, es contrario a los intereses de los individuos y de la especie humana; hemos vistocomo la cooperacin, la solidaridad, es la norma del progreso humano y hemos sacado enconsecuencia de todo ello, que mediante la abolicin de la propiedad individual y de todopredominio del hombre sobre el hombre, el gobierno perdera toda razn de ser y deberadesaparecer. Pero -podra objetrsenos- cambiad el principio sobre el que actualmente se fundala organizacin social, sustituid con la solidaridad la lucha, con la propiedad comn la propiedadprivada, y no habris hecho sino cambiar la naturaleza del gobierno que, en lugar de ser elprotector y el representante de los intereses de una clase, sera -supuesto que las clases nohabran de existir- el representante de los intereses de toda la sociedad, con la misin de asegurary de regularizar, en intereses de todos, la cooperacin social, de desempear los serviciospblicos de una importancia general, de defender a la sociedad contra las posibles tentativasencaminadas a restablecer los privilegios, de prevenir los atentados cometidos por algunos contrala vida, el bienestar o la libertad de cada uno.

  • 13

    Existen en la sociedad funciones muy necesarias que reclaman gran dosis de constancia y mucharegularidad para poder dejarlas abandonadas a la libre iniciativa y voluntad de los individuos, sinriesgo de ver caer todo en la confusin ms deplorable.

    Quin organizar y quin asegurar, sin gobierno, el servicio de alimentacin, de distribucin, dehigiene, de correos, de telgrafos, de ferrocarriles, etc.? Quin tomar a su cargo la instruccinpblica? Quin emprender esos y trabajos de exploracin, de saneamiento y de investigacincientfica que transforman la faz de la tierra y centuplican las fuerzas del hombre?

    Quin velar por la conservacin y el aumento de capital social, a fin de transmitirlo mejorado ala humanidad futura?

    Quin impedir la devastacin de los montes, la explotacin y el aprovechamiento irracional ycodicioso, que puede dar por consecuencia el agotamiento de suelo?

    Quin tendr el encargo y la autoridad necesarias para prevenir y reprimir los delitos, es decir,los actos antisociales?

    Y aquellos que, faltando a la norma de la solidaridad social, no quisieran trabajar?

    Y aquellos que propagasen en un pas una epidemia, rehusando someterse a las prescripcioneshiginicas, reconocidas tiles por la ciencia?

    Y si hubiera individuos que, locos o no locos, quisieran arrasar las cosechas, violar a las nias oabusar de su fuerza fsica en perjuicio de los dbiles?

    Destruir la propiedad individual y abolir los gobiernos existentes sin reconstruir un gobierno queorganice la vida colectiva y asegure la solidaridad social, no sera abolir los privilegios yproporcionar al mundo la paz y el bienestar: sera destruir todo vnculo social, hacer retroceder lahumanidad hacia la barbarie, hacia el reinado de cada uno para s que representa el triunfo de lafuerza bruta, como primera consecuencia y el del privilegio econmico como segunda.

    Tales son las objeciones que nos oponen los autoritarios, incluso los socialistas, es decir, los quedebieran tratar de abolir la propiedad individual y el gobierno de clases, derivado de ella.

    A ellas las respondemos con lo siguiente:

    En primer lugar, no es cierto que por consecuencia del cambio de las condiciones sociales, hubierade cambiar el gobierno de naturaleza y de funcin. rgano y funcin son trminos inseparables.Despojad a un rgano de su funcin, y o bien el rgano muere o bien la funcin se restablece;introducid un ejrcito en un pas donde no exista motivo ni razn de guerra interior o exterior y elejrcito provocara la guerra o caso de no lograrlo, se disolver. Una polica all donde no halladelitos que descubrir o delincuentes a quienes aprehender, provocar su realizacin o inventarlos unos y los otros y en caso contrario, que a causa de esta institucin dejar de existir.

    Funciona en Francia, desde hace varios siglos, una institucin actualmente adjunta a laAdministracin de Montes, denominada la Louveterie, cuyos funcionarios estn encargados depromover y realizar la destruccin de los lobos y otros animales dainos. Pues bien, nadie seextraar si decimos que a causa de esta institucin es por lo que existen lobos en Francia, dondeen las estaciones rigurosas ocasionan numerosas vctimas. El pblico se preocupa poco de loslobos, puesto que existen funcionarios encargados de su persecucin. Estos practican su caza,pero de modo tan inteligente, que dan las batidas con tiempo suficiente para permitir su incesantereproduccin, pues sera lstima que la especie se extinguiera; as resulta que los campesinosfranceses tienen poca fe en la eficacia de estos funcionarios de la Administracin, a quienes

  • 14

    consideran como conservadores de lobos, y se comprende: qu iba a ser de ellos si los lobosdesaparecieran totalmente?

    Un gobierno, es decir un cierto nmero de personas encargadas de hacer las leyes, ejercitadas enservirse de la fuerza de todos para obligar a cada uno a respetarlas, constituyen ya, de por s, unaclase privilegiada y separada del pueblo. Clase que habr de buscar intuitivamente, como todocuerpo constituido, el aumento de sus atribuciones, el sustraerse a la intervencin y fiscalizacinde las masas, el imponer sus tendencias y el hacer prevalecer sus intereses particulares. Colocadoen una posicin privilegiada, el Gobierno se halla en antagonismo con el resto de pas, cuya fuerzautiliza diariamente.

    Por lo dems, el gobierno, an cuando l mismo tratase de conseguirlo, no lograra contentar atodo el mundo; si se limitase a dar satisfaccin a algunos, se vera obligado a ponerse en guardiacontra los descontentos y a cointeresar, por tanto a una parte del pueblo, para obtener su apoyo.De este modo se reanudara la vieja historia de la clase privilegiada constituida con la complicidaddel Gobierno que, si esta vez no se haca propietaria del suelo, acaparara, ciertamente, posicionesventajosas creadas al efecto y no sera ni menos opresora ni menos expoliadora que lo es la actualclase capitalista.

    Los gobernantes, habituados al mando, no se avendran a verse confundidos y englobados con lamultitud; si no pudieran conservar el poder, se aseguraran, por lo menos, posiciones privilegiadaspara el caso en que se vieran forzados a entregar el poder a otros. Usaran todos los medios queel mando proporciona para hacer elegir como sucesores a sus propios amigos, a fin de serapoyados y protegidos por estos a su vez. El gobierno se transmitira recprocamente de unas aotras manos, y la democracia, que es el pretendido gobierno de todos, acabara como siempre enuna oligarqua, que es el gobierno de algunos, el gobierno de una clase.

    Qu oligarqua tan omnipotente, tan opresora, tan absorbente, no sera, pues la que tuviera a sucargo, es decir, a su disposicin, todo el capital social, todos los servicios pblicos, desde laalimentacin hasta la fabricacin de fsforos, desde las universidades hasta los teatros deopereta!.

    Mas supongamos que el gobierno no constituye en s una clase privilegiada y que puede vivir sincrear a su alrededor una nueva clase de privilegiados, siendo nicamente el representante, elesclavo, si se quiere, de toda la sociedad. En qu y cmo aumentara la fuerza, la inteligencia, elanhelo de solidaridad, el cuidado de bienestar de todos de la humanidad futura, que endeterminado momento existieran en la sociedad?

    Se repite siempre la antigua historia del hombre encadenado, que habiendo logrado vivir a pesarde las cadenas, las considera como condicin indispensable de su existencia.

    Estamos acostumbrados a vivir bajo un gobierno que acapara todas las fuerzas, todas lasinteligencias, todas las voluntades que puede dirigir para sus fines, y crea obstculos, suprimeaqullos que pueden serle hostiles o, por lo menos, intiles, y nosotros nos imaginamos quecuanto se ha hecho en la sociedad es obra de los gobernantes, y que sin gobierno no quedara a lasociedad ni fuerza, ni inteligencia, ni buena voluntad. As (ya lo hemos dicho anteriormente) elpropietario que se ha apoderado del suelo, lo hace cultivar en provecho particular suyo, no dejandoal trabajador sino lo estrictamente necesario para que pueda y quiera seguir trabajando y eltrabajador servil piensa que no podra vivir sin el patrn, como si ste hubiera creado la tierra y lasfuerzas de la naturaleza.

    Qu es lo que el gobierno puede aadir a las fuerzas morales y materiales existentes en unasociedad? Ser el gobierno, por casualidad, como el dios de la Biblia, y podr sacar cosa algunade la nada? Puesto que nada ha sido creado en el mundo comnmente denominado material,nada se crea tampoco en esta forma ms compleja del mundo material que se llama mundo social.Por esto los gobiernos no pueden disponer sino de fuerzas ya existentes en el seno de la

  • 15

    sociedad, excepcin hecha de las grandes fuerzas que paralizan y destruyen por efecto de sumisma accin, las fuerzas rebeldes, las fuerzas perdidas en los frotamientos y choques,necesariamente muy numerosos, en un mecanismo artificial en tan sumo grado.

    Y si ellos dan de s alguna cosa, esto ocurre en tanto que son hombres, y no porque seangobierno. En fin, de todas las fuerzas materiales y morales que quedan a disposicin del gobierno,slo una parte se emplea de modo verdaderamente til a la sociedad. El resto se almacena parapoder refrenar las fuerzas rebeldes. O se le aparta del fin de utilidad general, emplendolas enprovecho de unos cuantos y en perjuicio de la mayora.

    Larga y detenidamente se ha disertado acerca de la participacin respectiva que tiene en la vida yen el progreso de la sociedades humanas la iniciativa individual y la accin social; y se ha llegado,con los artificios habituales del lenguaje metafsico, a embrollar de tal manera las cosas, que hastahan parecido audaces aqullos que han afirmado que todo se rige y todo marcha en el mundohumano mediante la iniciativa individual. En realidad, esto es una verdad de sentido comn queaparece evidente tan luego como trata uno de darse cuenta de las cosas representadas por laspalabras. El ser real es el hombre, es el individuo; la sociedad o colectividad y el Estado o gobiernoque pretende representarlas, si no son abstracciones vacas de sentido, tienen que consistir enagregaciones de individuos. Y en el organismo de cada individuo es donde tienen necesariamentesu origen todos los pensamientos y todos los actos humanos, los cuales de individuales seconvierten en pensamientos y en actos colectivos, una vez que son o se hacen comunes a variosindividuos. La accin social, pues, no consiste en la negacin ni es el complemento de la iniciativaindividual, sino en la resultante de las iniciativas, de los pensamientos y de las acciones de todoslos individuos que componen la sociedad, resultante que, como todo, es ms o menos grandesegn que todas las fuerzas concurran al mismo objeto o sean divergentes u opuestas.

    Si, por el contrario, con los autoritarios, por accin social se entiende la accin gubernamental,todava sigue siendo sta la resultante de las fuerzas individuales, bien que slo de los individuosque forman parte del gobierno o que por su posicin, pueden influir en la conducta de ste ltimo.

    De aqu que en la distincin secular entre la libertad y la autoridad, o en otros trminos, entre elsocialismo libertario y el Estado clase, no se trate de aumentar la independencia individual endetrimento de la ingerencia social, o de sta en detrimento de aquella, sino ms bien de impedirque algunos individuos puedan oprimir a los otros; de conceder los mismos derechos y los mismosmedios de accin, y de sustituir con la iniciativa de todos, que debe producir, naturalmente,ventajas a todos, la iniciativa de algunos que necesariamente produce la opresin de todos losdems; se trata siempre, en una palabra, de destruir la dominacin y la explotacin del hombre porel hombre, de tal forma que todos resulten interesados en el bienestar comn, y las fuerzasindividuales, en lugar de ser suprimidas o de ser combatidas, destruyndose una y otras, hallen laposibilidad de un desarrollo completo y se asocien entre s para mayores ventajas de todos.

    De lo anterior resulta que la existencia de un gobierno, aun cuando fuera -segn nuestra hiptesis-el gobierno de los socialistas autoritarios, lejos de producir un aumento de las fuerzas productivasorganizadoras y protectoras de la sociedad, dara por resultado su considerable aminoracin,restringiendo la iniciativa a unos cuantos y concediendo a unos pocos el derecho de hacerlo todo,sin poder, naturalmente, otorgarles el don de la omniscencia.

    En efecto, si se separan de la legislacin, los actos y las obras de un gobierno, todo lo relativo a ladefensa de los privilegios y todo lo que representa la voluntad de los mismos privilegiados qurestara que no fuese el resultado de la actividad de todos?

    El Estado -deca Sismondi- es siempre un poder conservador que autentiza, regulariza y organizalas conquistas del progreso (y la historia aade que siempre las encamina en beneficio de lasclases privilegiadas) pero no las aplica jams si dichas iniciativas parten siempre de abajo, nacenen el fondo de la sociedad, del pensamiento individual que en seguida se divulga, se convierte en

  • 16

    opinin, en mayora, pero se ve forzado en todo caso a volver sobre sus pasos, y a combatir en lospoderes constituidos la tradicin, la rutina y el privilegio del error.

    Por lo dems, para comprender cmo una sociedad puede vivir sin gobierno, basta observar unpoco a fondo la sociedad actual y se ver en realidad que la mayor parte, la esencia de la vidasocial, se realiza, aun hoy da, con independencia de la intervencin del gobierno y cmo elgobierno no se entremete sino para explotar a las masas, para defender a los privilegiados y parasancionar, bien que intilmente, todo cuanto se hace sin l y aun contra l. Los hombres trabajan,cambian, estudian, viajan, observan como quieren las reglas de la moral y de la higiene,aprovechan los beneficios del progreso de las ciencias y de las artes, sostienen entre s relacionesinfinitas, sin sentir necesidad de que nadie les imponga la manera de conducirse. Y justamente sonlas cosas en que el gobierno no se entremete las que menos diferencias y litigios ocasionan, lasque se acomodan a la voluntad de todos, de modo que todos hallan en ellas su utilidad y suagrado.

    El gobierno no es tampoco indispensable ni necesario para las grandes empresas, para esosservicios pblicos que requieren el concurso regular de mucha gente, de pases y condicionesdiversos. Mil empresas de este orden son, actualmente, obra de asociaciones privadas, librementeconstituidas, y realizan sus fines, segn todo el mundo confiesa, del mejor modo posible y con losms satisfactorios resultados. No hablemos de las asociaciones de capitalistas, organizadas con elfin de explotacin, ni recordemos cmo demuestran prcticamente la posibilidad y el podero de lalibre asociacin, ni hagamos alto en cmo esta ltima puede extenderse hasta comprender gentesde todos los pases e intereses inmensos y por extremo variados.

    Hablamos nicamente de las asociaciones que, inspiradas por el amor a nuestros semejantes, opor la pasin de la ciencia o slo por el deseo de divertirse o de hacerse aplaudir, representanmejor las agrupaciones tal cual habrn de ser en el seno de una sociedad donde la propiedadindividual y la lucha entre los hombres se encuentren abolidas y casa uno halle su inters en elinters de todos y su mayor satisfaccin en practicar el bien en obsequio de sus semejantes.

    Las sociedades y los congresos cientficos, la asociacin internacional de salvamento, laasociacin de la Cruz Roja, las sociedades geogrficas, las organizaciones obreras, los cuerposde voluntarios que acuden a prestar su concurso y su socorro en todas las grandes calamidadespblicas, son algunos ejemplos entre mil que podramos citar de la fuerza que hay en la asociacinque se manifiesta siempre que se trata de una necesidad o de una pasin verdaderamentesentida; y los medios no faltan nunca. Si la asociacin voluntaria no impera de modo general sobrela faz de la tierra, ni abraza todas las ramas de la actividad material y moral, es a causa de losobstculos creados por los gobiernos, de los antagonismos suscitados por la propiedad privada, dela impotencia y del envilecimiento a que la gran mayora de los hombres se ve reducida porconsecuencia del acaparamiento de la riqueza por parte de unos cuantos. El gobierno se encarga,por ejemplo, del servicio de correos, ferrocarriles etctera, pero en qu forma y en qu medidaacude realmente en su auxilio? Cuando el pueblo, colocado en disposicin de gozar de ellos,siente su necesidad, decide organizarlos y los tcnicos no tienen necesidad de una patente delgobierno para dar comienzo a la obra. Cuando ms general y ms urgente es la necesidad, msabundan los voluntarios para satisfacerlas. Si el pueblo tiene la facultad de pensar en la producciny en la alimentacin, nadie tema que se deje morir de hambre esperando que el gobierno dicteleyes sobre el asunto. Si el gobierno debiera ser restablecido, todava estara forzado a esperarque el pueblo haya organizado prima facie, para venir, mediante leyes, a sancionar y explotar loque ya hecho. Demostrando est que el inters privado es el gran mvil de toda accin. Ahorabien, cuando el inters de todos sea el inters de cada uno -y esto ocurrira necesariamente si noexistiera la propiedad privada- todos obrarn; si las cosas se hacen ahora que no interesan sino aalgunos, se haran entonces tanto ms y tanto mejor puesto que interesaran a todo el mundo.Difcilmente se comprende que existan gentes que crean que la ejecucin y la marcha regular delos servicios pblicos, indispensables a la vida social, se hallan mejor asegurados si sedesempean por empleados del gobierno y no directamente por los trabajadores dedicados a este

  • 17

    gnero de labor, mediante su espontnea iniciativa o de acuerdo con los dems, y que la realizanbajo la participacin directa e inmediata de todos los interesados.

    Seguramente que en todo gran trabajo colectivo se requiere la prctica de la divisin del trabajo, laexistencia de direccin tcnica, de administracin, etc., pero los autoritarios juegan maliciosamentecon los vocablos, para deducir la razn de ser del gobierno, de la necesidad, bien real, deorganizar el trabajo.

    El gobierno, repetimos una vez ms, es el conjunto de individuos que han recibido o que se hanarrogado el derecho y los medios de hacer las leyes, as como la facultad de forzar a las gentes asu cumplimiento; el administrador, el ingeniero, etc., son, por el contrario, hombres que reciben oasumen la carga de realizar un trabajo y lo realizan. Gobierno significa delegacin del poder, o sea,abdicacin de la iniciativa y de la soberana de todos en manos de algunos. Administracinsignifica delegacin de trabajo,o sea carga confiada y aceptada, cambio libre de servicios, fundadoen pacto libremente ajustado. El gobernante es un privilegiado, puesto que le asiste el derecho demandar a los dems y el de servirse de sus fuerzas para hacer triunfar sus ideas y sus deseospersonales. El administrador, el director tcnico, etc., son trabajadores como los otros, cuando setrata, claro es, de una sociedad donde todos tienen medios iguales de desenvolverse, donde todosson o pueden ser trabajadores intelectuales y manuales, donde todos los trabajos, todas lasfunciones otorgan un derecho igual a disfrutar de las ventajas sociales. Es menester no confundirla funcin de gobierno con la funcin de administracin, que son esencialmente diferentes, porquesi hoy da se hallan confundidas, es slo a causa del privilegio econmico y poltico.

    Detengmonos, adems, en el examen de las funciones con respecto a las que el gobierno esconsiderado por todos los que no profesan el ideal anarquista, como verdaderamenteindispensable: la defensa externa e interna de una sociedad, es decir, la guerra, la polica y lajusticia.

    Suprimidos los gobiernos y puesta la riqueza social a disposicin de todo el mundo, bien prontodesapareceran los antagonismos existentes entre los diferentes pueblos y la guerra no tendrarazn de ser. Diremos, adems, que en el estado actual de la sociedad, cuando la revolucinestalle en un pas, si no halla inmediatamente eco en todas partes, encontrar seguramente tantassimpatas que un gobierno no osar enviar tropas al exterior corriendo el riesgo de ver estallar larevolucin en su propia casa. Admitamos, sin embargo, que los gobiernos de los pases todava noemancipados quisieran y pudieran intentar reducir a la esclavitud a un pueblo libre. Tendra ste,por ventura, necesidad de un gobierno para defenderse? Para hacer la guerra se requierenhombres que posean los conocimientos tcnicos y geogrficos del caso y sobre todo, masasprontas a batirse. Un gobierno no puede aumentar la capacidad de aqullos ni la voluntad y elvalor de stas. La experiencia histrica nos ensea cmo un pueblo que desea vivamentedefender su propio pas, es invencible. En Italia, todo el mundo sabe cmo, ante los cuerpos devoluntarios (formacin anrquica) se bambolean los tronos y se desvanecen los ejrcitosregulares, compuestos de hombres forzados o asalariados.

    La polica? La justicia? Muchos se imaginan que si no hubiera gendarmes, policas y jueces,casa uno sera libre de matar, de violar y de vejar a su prjimo; que los anarquistas, en nombre desus principios, desearan el respeto para esta especial libertad que viola y destruye la libertad y lavida ajenas; estn casi persuadidos de que, despus de haber destruido al gobierno y a lapropiedad privada, consentiramos impasibles la reconstitucin de uno y de otra por respeto a lalibertad de quienes experimentaran la necesidad de ser gobernantes y propietarios. Extraamanera, en verdad, de comprender nuestros ideales! Es cierto que discurriendo de este modo sellega ms fcilmente a desentenderse, merced a un encogimiento de hombros, del trabajo derefutarlos seriamente.

    La libertad que los anarquistas queremos para nosotros mismos y para los dems, no es libertadabsoluta, abstracta, metafsica, que se traduce fatalmente en la prctica, en la opresin de losdbiles, sino la libertad real, la libertad posible que es la comunidad consciente de los intereses, la

  • 18

    solidaridad voluntaria. Proclamamos la mxima: Haz lo que quieras, y resumimos, por asdecirlo, en ella, nuestro programa, porque -fcil es de comprender- estamos persuadidos de queen una sociedad sin gobierno y sin propiedad, cada uno querr aquello que deba querer.

    Mas si, por consecuencia de la educacin heredada de la sociedad actual, de malestar fsico o decualquiera otra causa, alguien quisiera algo perjudicial a nosotros o a cualquiera, emplearamos -estese cierto de ello- todos los medios disponibles para impedirlo. En efecto, desde el instante enque sabemos que el hombre es la consecuencia de su propio organismo y del ambiente csmico ysocial en que vive; desde que distinguimos perfectamente el derecho inviolable de la defensa delpretendido y absurdo derecho de castigar; desde que en el delincuente, es decir, en el que cometeactos antisociales, no vemos al esclavo rebelde, como ven los jueces de nuestros das, sino a unhermano enfermo necesitado de cuidados, no hemos de ensaarnos en la represin, sino quehabremos de esforzarnos en no extremar la necesidad de la defensa, dejando de pensar envengarnos, para ocuparnos en cuidad, atender y regenerar al desgraciado con todos los recursosque la ciencia ponga a nuestra disposicin.

    En todo caso, y cualquiera que sea el modo que de entenderlo tenga los anarquistas -quienes,como todos los teorizantes, pueden perder de vista la realidad para correr tras un fantasmas delgica- es lo cierto que el pueblo no consentir jams que se atente impunemente a su libertad ni asu bienestar, y si la necesidad surgiese sabra atender a su propia defensa contra las tendenciasantisociales de algunos extraviados. Mas para esto es indispensable la existencia de esas gentesque tienen por oficio la fabricacin de leyes? Ni la de esas otras que slo se ocupan en descubriro en inventar contraventores a ellas? Cuando el pueblo repruebe verdadera y seriamente una cosay la encuentre perjudicial, sabr lograr impedirlas mejor que todos los legisladores, todos losgendarmes y todos los jueces de profesin. Cuando en las rebeliones el pueblo ha querido hacerrespetar la propiedad privada, lo ha conseguido mejor que pudiera haberlo hecho un ejrcito degendarmes.

    Las costumbres se acomodan siempre a las necesidades y a los sentimientos de la generalidad, yson tanto ms respetadas cuanto menos sujetas de hallan a la sancin de la ley, porque todos venen ellas y comprenden su utilidad, y los interesados, que no se hacen ilusiones acerca de laproteccin del gobierno, se proponen hacerlas respetar por s mismos. Para una caravana queviaja por los desiertos africanos, la bien entendida economa del agua es una cuestin de vida omuerte para todos, y el agua, en tal circunstancia, convirtase en cosa de gran valor: nadie sepermite abusar de ella. Los conspiradores tienen necesidad de rodearse del secreto; el secreto esguardado, o la nota de infamia cae sobre quien lo viola. Las casas de juego no estn garantizadaspor la ley, y, entre jugadores, quien no paga es desconsiderado por todos y l mismo se consideradeshonrando.

    El que no se cometa mayor nmero de homicidios puede se debido a la existencia de losgendarmes? La mayor parte de los pueblos de Italia no ven a estos agentes sino muy de tarde entarde; millones de hombres van por montes y por valles, lejos de los ojos tutelares de la autoridad,de suerte que se les podra atacar sin el menor riesgo de castigo, y, sin embargo, caminan con laseguridad que podran disfrutar en los centros de mayor poblacin. La estadstica demuestra queel nmero de criminales es afectado muy poco por efecto de medidas represivas, y, en cambio,vara sensiblemente y a comps de las variaciones que experimentan las condiciones econmicasy el estado de la opinin pblica.

    Las leyes represivas, por lo dems, slo hacen relacin a los hechos extraordinarios,excepcionales. La vida cotidiana se desliza fuera del alcance del cdigo, y est regulada, casiinconscientemente, por el asentimiento tcito o voluntario de todos, por una suma de usos ycostumbres, bastante ms importantes para la vida social que los artculos del cdigo penal ybastante ms y mejor respetados, aunque se hallan desprovistos de toda sancin que no sea lanatural del desprecio en que incurren los infractores y la del mal resultante de tal desprecio.

  • 19

    Cuando surgen diferencias entre los hombres, ocurre acaso que el rbitro voluntariamenteaceptado o la presin de la opinin pblica, no seran ms a propsito para dar la razn a quien latenga que una magistratura irresponsable, facultada para juzgar sobre todo y sobre todos, quenecesariamente tiene que ser incompetente, y por ende injusta?

    De igual modo que el gobierno no sirve, en general, sino para la proteccin de las clasesprivilegiadas, la polica y la magistratura no sirven sino para la represin de estos delitos, que noson considerados tales por el pueblo y que ofenden tan slo los privilegios de los gobernantes y delos propietarios. Para la verdadera defensa social, para la defensa del bienestar y de la libertad detodos, no hay nada tan perjudicial como la formacin de estas clases, que viven con el pretexto dedefendemos a todos y se habitan a considerar a todo hombre como un jabal bueno para recluirloen una jaula, y le maltratan, sin saber por qu, por orden de un jefe, como asesinos inconscientesy mercenarios.

    Y bien, sea -se dice- la anarqua puede ser una forma perfecta de vida social, pero no queremosdar el salto a las tinieblas. Explquesenos, pues, en detalle, cmo habr de organizarse la sociedadfutura. Sigue despus una serie de preguntas por dems interesantes, si se trata de estudiar losproblemas que han de imponerse a la sociedad emancipada, pero que son intiles, absurdas oridculas si se pretende obtener de nosotros una solucin definitiva.

    Por qu mtodos se llevar a cabo la educacin de los nios? Cmo se organizarn laproduccin y la distribucin? Existirn, entonces, grandes ciudades, o bien la poblacin sedistribuir de una manera igual sobre la redondez de la tierra? Y si todos los habitantes de Siberiaquisieran pasar el invierno en Niza? Y si todos quisieran comer perdices o beber vinos de primeracalidad? Qu harn los mineros y los marinos? Quin limpiar las letrinas y las alcantarillas?Los enfermos, sern asistidos a domicilio o en el hospital? Quin establecer el horario deferrocarriles? Qu se har si el mecnico o maquinista le da un clico estando el tren enmarcha?... Y as, por el estilo, hasta llegar a pretender que poseamos toda la ciencia y laexperiencia del porvenir, y que en nombre de la anarqua hayamos de prescribir a los hombresfuturos la hora a que deban acostarse y los das en que deban cortarse las uas de los pies.

    En verdad que si nuestros lectores esperan ver a continuacin una respuesta a tales preguntas o alo menos a aqullas ms serias o ms importantes distinta de nuestra opinin personal delmomento- tal cosa significara que no hemos logrado explicar en las anteriores pginas lo que poranarqua debe entenderse. Nosotros nos somos ms profetas que el resto de la humanidad; sinosotros pretendiramos dar solucin definitiva a todos los problemas que se presentarnseguramente en la sociedad futura, entenderamos la abolicin del gobierno de una manera bienextrema, como que nos constituiramos sin querer, en gobernantes y prescribiramos, a manera delos legisladores religiosos, un cdigo universal para el presente y para el porvenir! Gracias a que,careciendo de hogueras y de prisiones para imponer nuestra Biblia, la humanidad podra rerseimpunemente de nuestra pretensiones.

    Nosotros nos preocupamos mucho de todos los problemas de la vida social, sea en inters de laciencia, sea que contemos con ver realizarse la anarqua y concurrir en la medida de nuestrasfuerzas a la organizacin de la nueva sociedad - Tenemos, pues soluciones propias y originales,que, segn los casos, aplicaramos de modo definitivo o de modo transitorio, y expondramos aqualgo acerca de ellas si la carencia de espacio no nos lo impidiera.

    Mas el hecho de que hoy da, con los antecedentes que poseemos, pensamos de tal o cual modoacerca de determinada cuestin, no significa que as haya de suceder en el da de maana.Quin puede prever las actividades que se desarrollarn en la humanidad cuando sta hayalogrado emanciparse de la miseria y de la opresin? Cuando no haya ni esclavos ni amos y lalucha contra los dems hombres, y el odio y los rencores de ella derivados no constituyan unanecesidad de la existencia? Quin puede prever los progresos de la ciencia, los nuevos mediosde produccin, de comunicacin, etc.?

  • 20

    Lo esencial es esto: que se constituya una sociedad donde la explotacin y la dominacin delhombre por el hombre resulten imposibles: donde todos tengan la libre disposicin de los mediosde existencia, de desarrollo y de trabajo, donde todos puedan concurrir como deseen y comosepan a la organizacin de la vida social.

    En una sociedad semejante todo se har necesariamente de manera que satisfaga del mejor modolas necesidades de todos, dados los conocimientos y las posibilidades del momento; todo setransformar en direccin a lo bueno, lo mejor, a medida que aumenten y se ensanchen losconocimientos y los medios.

    En el fondo, un programa relacionado con las bases de la constitucin social no puede hacer otracosa que indicar un mtodo. Y el mtodo es, principalmente, lo que diferencia y separa a losmovimientos determinando, adems, su importancia en la historia. Abstraccin hecha del mtodo(todos dicen que desean el bien de la humanidad, y muchos lo desean realmente), los movimientosdesaparecen y con ellos desaparece, tambin, toda accin organizada con un determinado fin. Esmenester, pues, considerar a la anarqua como un mtodo.

    Los mtodos de que los diversos movimientos no anarquistas esperan o dicen esperar el mayorbienestar de todos y cada uno, pueden reducirse a dos: el autoritario y el llamado liberal. Elprimero confa a unos cuantos la direccin de la vida social y conduce a la explotacin y a laopresin de la masa por parte de unos pocos. El segundo lo confa a la libre iniciativa de losindividuos y problema, si no la abolicin, al menos la reduccin del gobierno al mnimo posible deatribuciones. Como quiera que respeta la propiedad individual, que funde por completo en elprincipio de cada uno para s, y, por ende, en la concurrencia entre los hombres, su libertad no essino la libertad para los fuertes y para los propietarios, de oprimir y explotar a los dbiles, a los queno poseen nada; lejos de producir la armona tiende siempre a aumentar la distancia entre ricos ypobres y conduce lgicamente a la explotacin y a la dominacin, o sea a la autoridad.

    Este segundo mtodo, es decir, el liberalismo, viene a ser tericamente una especie de anarquasin socialismo, y por tanto no es ms que una mentira, un engao, puesto que la libertad no puedeexistir sin la igualdad; la anarqua verdadera es inconcebible fuera de la solidaridad, fuera delsocialismo. La crtica que los liberales hacen del gobierno se reduce a querer despojarle de uncierto nmero de atribuciones, pero no pueden atacar las funciones represivas que son de suesencia, por cuento sin gendarmes el propietario no podra existir y hasta la fuerza represiva delgobierno debe siempre crecer a medida que crecen, por efecto de la libre concurrencia, ladesarmona y la desigualdad.

    Los anarquistas presentan un mtodo nuevo: La iniciativa libre de todos y libre pacto, despusde que la propiedad privada individual, abolida revolucionariamente, todos hayamos sido puestosen condiciones iguales de poder disponer de la riqueza social. No dando pie este mtodo a lareconstruccin de la propiedad individual, debe conducir por el camino de la libre asociacin altriunfo completo del principio de solidaridad.

    Considerando las cosas desde este punto de vista, se ve que todos los problemas que se suscitana fin de combatir las ideas anarquistas son, por el contrario, un argumento ms a favor de laanarqua, puesto que sta indica por s sola el camino que debe seguirse para hallarexperimentalmente la solucin que mejor responda a los postulados de la ciencia y a lasnecesidades y sentimientos de todos.

    Cmo se educar a los nios?... No lo sabemos ni necesitamos saberlo. Los padres, lospedagogos y todos cuantos se interesen por la suerte de las futuras generaciones, se reunirn;discutirn, y unidos o divididos en diversas opiniones pondrn en prctica los sistemas deenseanza que estimen ms convenientes; y constatado por la experiencia el sistema mejorconcluir por triunfar.

    Esto mismo es aplicable a cuantos problemas puedan presentarse.

  • 21

    Resulta de aqu lo que ya hemos dicho antes, que la anarqua, tal cual la concibe el movimientoanarquista y tal como puede ser comprendida, se basa en el socialismo. Y si no existieranescuelas socialistas que escinden artificiosamente la unidad natural de la cuestin social,considerando slo algunas partes o aspectos de ellas, si no existieran los equvocos por medio delos cuales se trata de cortar el paso a la revolucin social, podramos afirmar que anarqua essinnimo de socialismo, puesto que una y otro significan la abolicin de la dominacin y de laexplotacin del hombre por el hombre, practquense por medio de los engaos, por la fuerza de lasbayonetas o por medio del acaparamiento de los medios de existencia.

    La anarqua, de igual modo que el socialismo, tiene como base, como punto de partida y comomedio necesario, la igualdad de condiciones, por faro la solidaridad y por mtodo la libertad. Laanarqua no es la perfeccin, no es el ideal absoluto que, como el horizonte, se aleja a medida queavanzamos; pero es ciertamente el camino abierto a todos los progresos, a todos losperfeccionamientos, realizables en inters de todos.

    Establecido ya que la anarqua es el solo modo de vida social que conduce y facilita el mayorbienestar para todos los hombres, por ser el nico capaz de destruir toda clase interesada enmantener oprimida y en msera condicin a la masa humana; demostrado que la anarqua esposible, desde el momento en que se limita, en resumen, a desembarazar a la humanidad delobstculo gobierno contra el que siempre ha tenido que luchar para avanzar en su penoso trabajo;establecido todo esto, hagamos constar que los autoritarios de la libertad y de ajusticia, tienenmiedo a la libertad y no saben decidirse a concebir una humanidad viviendo y marchando sintutores y sin pastores. Estrechados de cerca por la verdad, solicitan estos individuos elaplazamiento indefinido de la solucin del asunto. He aqu la substancia de los argumentos que senos oponen al llegar a este punto concreto de la discusin.

    Esta sociedad sin gobierno que se rige por medio de la cooperacin libre y voluntaria; estasociedad que se confa de modo absoluto a la accin espontnea de los intereses y que se hallaenteramente fundada en la solidaridad y en el amor, es, en verdad, un ideal muy bello, pero que,como todos los ideales, permanece en el estado de nebulosidad. Nos hallamos en el seno de unahumanidad siempre dividida en oprimidos y opresores; stos imbudos del espritu de dominacin ymanchados con todos los vicios de los tiranos; aquellos habituados al servilismo y encenagados enlos todava ms vergonzosos vicios que la esclavitud engendra. El sentimiento de la solidaridaddista mucho de ser el que impera entre los hombres del da, y si es cierto que los destinos de loshombres son y se hacen cada da ms solidarios entre s, no es menos cierto que lo que mejor sepercibe y mejor caracteriza la naturaleza humana es la lucha por la existencia que diariamentesostiene cada uno contra todos; es la concurrencia que acorrala de cerca a obreros y a patronos, yque hace que cada hombre sea el lobo de otro hombre. Cmo podrn ellos, hombres cuyaeducacin la han adquirido en el seno de una sociedad basada en el antagonismo de clases y enel de individuos, transformarse de repente y resultar capaces de vivir en una sociedad donde cadauno habr de hacer lo que quiera y deba, sin coaccin exterior alguna, por impulso de su propianaturaleza, querer el bien ajeno? Con qu discernimiento podra confiarse la suerte de larevolucin, la suerte de la humanidad, a una turba ignorante, anmica de miseria, embrutecida porel cura, que hoy ser estpidamente sanguinaria y maana se dejar engaar groseramente porcualquiera o doblar humildemente la cabeza ante el primer guerrero que ose proclamarse dueo?No sera ms prudente marchar hacia el ideal anarquista, pasando primero por una repblicademocrtica y socialista? No sera conveniente un gobierno compuesto de los mejores parapreparar la generacin de las ideas futuras?.

    Estas objeciones no tendran razn de ser si hubiramos llegado a conseguir hacer comprender allector, y convencerle de lo anteriormente expuesto, pero, aun cuando sea incurrir en repeticiones,no por eso habremos de dejarlas incontestadas.

    Nos hallamos siempre en presencia del prejuicio de que el gobierno es una fuerza nueva, salida nose sabe de dnde, que aade de por s misma algo a la suma de fuerzas y de capacidades de

  • 22

    aquellos que la componen y de aquellos que la obedecen. Por el contrario, todo lo que se hace enla humanidad se hace por hombres, y el gobierno, como tal, slo aporta de su parte, por un lado, latendencia a constituir un monopolio de todo en provecho de una determinada parte o de unadeterminada clase, y por otro, la resistencia a toda iniciativa que nazca fuera de su camarilla.

    Abolir la autoridad, abolir el gobierno, no significa destruir las fuerzas individuales y colectivas quese agitan en el seno de la humanidad, o a las miles de influencias que los hombres ejercenmutuamente los unos sobre los otros; esto sera reducir la humanidad a un amasijo de tomosseparados unos de otros e inertes, cosa imposible, y que de ser posible dara por resultado ladestruccin de toda la sociedad, es decir la muerte de la humanidad.

    Abolir la autoridad significa abolir el monopolio de la fuerza y de la influencia; abolir la autoridadsignifica abolir este estado de cosas en que la fuerza social, o sea la fuerza de todos, es elinstrumento del pensamiento, de la voluntad y de los intereses de un pequeo nmero deindividuos, quienes mediante la fuerza suprimen, en su propio provecho y en el de sus particularesideas, la libertad de cada uno.

    Abolir la autoridad significa destruir una forma de organizacin social por la cual el porvenir resultaacaparado de una a otra revolucin, en beneficio de aquellos que fueron los vencedores de unmomento.

    Miguel Bakunin, en un escrito publicado en 1872, despus de decir que los grandes medios deaccin de la Internacional eran la propaganda de sus ideas y la organizacin de la accin naturalde sus miembros sobre las masas, aade:

    A quien pretendiera que una accin as organizada constituira un atentado a la li