XXX D T O 28 2012 - osma-soria. · PDF filemo al ciego Bartimeo nos ha abierto los ojos del...

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  • INVOCACIN DE LA BENDICIN DE DIOS Mientras se dice esta formula todos se santiguan El Seor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R/ Amn. o bien El Seor omnipotente y misericordioso, Padre, Hijo y Esp-ritu Santo, nos bendiga y nos guarde. R/ Amn Si parece oportuno se canta una plegara a la Virgen, p.e. la Salve o el Himno a la Patrona. Luego se despide al pueblo: En el nombre del Seor, podis ir en paz. R/ Demos gracias a Dios. Despus, hecha la debida reverencia, se retira.

    CELEBRACIN DEL DOMINGO,

    DA DEL SEOR,

    EN ESPERA DE PRESBTERO

    XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

    28 DE OCTUBRE 2012

  • CANTO DE ENTRADA Somos un pueblo que camina y juntos caminando podremos alcanzar, otra ciudad que no se acaba, sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad. Somos un pueblo que camina, que marcha por el mundo buscando otra ciudad. Somos errantes peregrinos en busca de un destino, destino de unidad. Siempre seremos caminante pues slo caminando podremos alcanzar otra ciudad que no se acaba, sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad. RITOS INICIALES En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espritu Santo. R/ Amn SALUDO Hermanos: Os saludo a todos como delegado de vuestro p-rroco. En su ausencia, nos reunimos para celebrar el da del Se-or, alimentando nuestra vida en la Palabra de Dios y en la co-munin de su Cuerpo glorioso, presente en el Sacramento de la Eucarista. Alabemos juntos en nombre del Seor. R/ Bendito seas por siempre, Seor. MONICIN El Seor ha estado grande con nosotros y estamos alegres; esto es lo que cantaremos como respuesta a la Palabra que se nos proclama. Y por qu estamos alegres? El Seor nos ha dado el don de la fe; co-mo al ciego Bartimeo nos ha abierto los ojos del alma para acoger al Seor.

    Porque nos quieres semejantes a ti, santos, perfectos, miseri-cordiosos, segn la imagen de tu Hijo Jesucristo. R/ Gloria al Padre Porque en tu Hijo Jesucristo, el Crucificado, el Resucitado, tienen sentido nuestras penas y alegras, nuestros fracasos y nues-tros xitos. R/ Gloria al Padre Porque la creacin entera gime con dolores de parto, con la esperanza de los cielos nuevos y la tierra nueva, por la redencin de Jesucristo, tu Hijo. R/ Gloria al Padre Breve silencio para que cada uno pueda dar gracias. Se concluye con la oracin despus de la comunin del da OREMOS ORACIN DE POST-COMUNIN

    Lleva a trmino en noso-tros, Seor, lo que significan es-tos Sacramentos para que un da poseamos plenamente cunto ce-lebramos ahora en estos ritos sa-grados. Por Jesucristo nuestro Se-or. RITO DE CONCLUSIN En este momento se hacen, si es necesa-rio y con brevedad, los oportunos anuncios y advertencias al pueblo. Y se anuncia cuando habr celebracin de la Eucarista.

  • Despus toma el copn, se acerca a los que quieren comulgar y, elevando un poco el Cuerpo del Seor, lo muestra a cada uno y dice: El Cuerpo de Cristo. Terminado la distribucin de la Comunin, se lleva el Santsimo al Sagrario y se prosigue con la accin de gracias. ACCIN DE GRACIAS A ti, Padre nuestro, por Jesucristo, tu Hijo, en la unidad del Espritu Santo, te alabamos, te glorificamos, te damos gracias. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espritu Santo. Todos dicen: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espritu Santo. Por todas las cosas que nos has dado y por el espritu e inge-nio que has puesto en el hombre. R/ Gloria al Padre Por el agua y el sol que fecundan la tierra y por las mquinas y las herramientas, producto de nuestras manos. R/ Gloria al Pa-dre Por la semilla que se entierra y germina y por los minerales que extraemos y elaboramos. R/ Gloria al Padre Por la fertilidad de la tierra y por el trabajo del hombre. R/ Gloria al Padre Por el amor de nuestras familias y por la amistad y la solidari-dad social. R/ Gloria al Padre

    Pero el don de la fe no es algo solamente de palabras y de un momento sino que es un estilo de vida. Jess caminaba poco a poco hacia Jerusaln, donde le espera la suerte trgica de los profetas, co-mo l haba predicho en tres ocasiones mientras caminaba hacia la ciudad santa con sus discpulos. Si seguimos a Cristo tenemos que llevar la cruz en pos de l. Celebremos este Domingo escuchando la Palabra y participando en la Comunin eucarstica, orando por no-sotros, para que crezcamos en el fe y para que todos puedan tener la gracia de esta fe. ACTO PENITENCIAL Hermanos: Para participar con fruto en esta celebracin, reconozcamos nuestros pecados. Se hace una breve pausa en silencio T que eres la Luz del mundo: SEOR, TEN PIEDAD. T que nos invitas a seguirte: CRISTO, TEN PIEDAD. T que eres la alegra de nuestros corazones : SEOR, TEN PIEDAD. Terminado, el moderador dice: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdo-ne nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

  • ORACIN COLECTA OREMOS Pequeo silencio. Sin extender las manos se dice la ORACIN COLECTA Dios todopoderoso y eterno: aumenta nuestra fe, esperanza y ca-ridad, y -para conseguir tus promesas- concdenos amar tus precep-tos. Por nuestro Seor Jesucristo LITURGIA DE LA PALABRA (Leccionario) PRIMERA LECTURA: el lector va al ambn y la lee como de costumbre; todos la escuchan sentados. SALMO (a poder ser, cantado) SEGUNDA LECTURA Canto del Aleluya EVANGELIO (dice) Escuchad, hermanos, el santo Evangelio segn san N. Al final dice: PALABRA DEL SEOR. REFLEXIN HOMILTICA (Moderador)

    Jess inici desde Jeric la ltima parte del viaje que le llevara

    de Galilea a Jerusaln para cumplir con su destino redentor en favor de la humanidad. Es una etapa dura, es una premonicin de la subida al Calvario. Los antiguos profetas, como Jeremas, anunciaban la obra del Mesas como una reunin festiva de todas las tribus de Israel, que hab-an sido dispersadas por las guerras y las deportaciones.

    T, sentado a la diestra del Padre, eres el Rey de la gloria. R/ Te alabamos Creemos que has de volver como Juez y Seor de todo y de todos. R/ Te alabamos Ven en ayuda de tus fieles, a quienes redimiste con tu pre-ciosa sangre. R/ Te alabamos Haz que en la gloria eterna nos asociemos a tus santos. R/ Te alabamos PADRE NUESTRO Despus, de pie, inicia la oracin dominical y dice: Fieles a la recomendacin del Salvador y siguiendo su di-vina enseanza, nos atrevemos a decir: Padre nuestro Concluido el Padre nuestro, invita a los fieles a darse la paz diciendo: Daos fraternalmente la paz. A continuacin, hace genuflexin, toma el Cuerpo del Seor y, elevndola un poco sobre el copn, lo muestra al pueblo diciendo: ste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; dichosos los invitados a la cena del Seor. Y todos dicen: Seor, no soy digno de que entres en mi casa pero una pala-bra tuya bastar para sanarme.

  • RITO DE LA COMUNIN Acabada la oracin de los fieles y la colecta se acerca al lugar en el que se guar-da la Eucarista, toma el copn con el Cuerpo del Seor, lo pone sobre el altar y hace una genuflexin. Breve silencio de oracin y adoracin Luego, ante el Seor en la Eucarista, se hace la accin de gracias con adora-cin. Una vez puestos todos de rodillas se entona un himno eucarstico o de alabanza dirigida a Cristo presente en la Eucarista. CANTO DE ADORACIN: Altsimo, Seor Altsimo Seor que supiste juntar a un tiempo en el altar ser cordero y pastor; quisiera con fervor amar y recibir a quien por m qui-so morir. Venid, hijos de Adn, al convite de amor que hoy nos da el Seor es-te divino Pan de tan dulce sabor, de tal gracia y virtud que da alegra y salud. (Se prosigue con esta plegaria) A ti, Jess, te dirigimos nuestra plegaria: Te alabamos, te bendecimos, te damos gracias. R/ Te alabamos. T eres el Hijo nico del Padre: R/ Te alabamos T, para librarnos, aceptaste nuestra condicin humana sin desdear el seno de la Virgen. R/ Te alabamos T, rotas las cadenas de la muerte, abriste a los creyentes el reino eterno. R/ Te alabamos

    En aqul da feliz, los redimidos marcharan hacia Jerusaln des-de todos los confines de la tierra; es una marcha de pobres y afligidos: Entre ellos hay ciegos y cojos, preadas y paridas: una gran multitud retor-na (Jr 31, 8).

    Por todo ello, para los acompaantes del Seor, se trataba de un

    camino alegre, lleno de esperanza. No faltaban seales alentadoras: acaso el ciego de Jeric no recobr la vista y sigui a Jess por el cami-no? (Mc 10, 52). La comitiva del Mesas estaba formada por hombres y mujeres que haban sido curados en su cuerpo o en su espritu, que hab-an visto la luz o fueron librados del poder de Satans. Otros eran sim-ples curiosos o gente engaada por falsas esperanzas de un reino de este mundo; pero la fe inmadura de todos ellos iba a ser profundamente pro-bada en la pasin y muerte de su amado Maestro. En su entusiasmo, los discpulos no queran que el pobre Bartimeo entretuviese a Jess, pero l no pas de largo y lo hizo llamar. Los acompaantes se convirtieron repentinamente en evangelizadores; es lo mismo que hemos de decir a todos los que sufren: nimo, Jess te llama (Mc 10, 49)

    No en vano los Hechos de los Apstoles llaman a la vida cristia-

    na camino (9, 2). La senda de Jess es nuestro camino: fuimos ciegos, mudos y sordos para las cosas de Dios, pero l abri nuestros sentidos en la iniciacin cristiana; por eso podemos seguir a Jess y responde-mos al Salmo 125 cantando: El Seor ha estado grande con nosotros y esta-mos alegres. Atrs van quedando las penas, asumidas por el triunfo de Cristo, y con l, utilizando las mismas palabras de los que volvan del destierro de Babilonia, decimos: al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas. Los que escuchamos la Pala-bra de Dios -cada uno de nosotros- estamos caminando con una ruta propia, posiblemente a solas y sin tener muy claras la