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Portada Directorio Buscador Álbum Redacción Correo 5 de febrero del 2002 Estética de la vida social Juan Soto Ramírez (*) Desde México. Adiós a los redonditos Es hoy que la cultura light, con todo y sus mayonesas, ha triunfado. Haciendo todo bajo en calorías y rico en vitaminas y hierro. Extirpándole la grasa a los hábitos alimenticios y rebajándoles las calorías al máximo. Y como las calorías son las unidades con las que se miden las cantidades de calor, la supremacía de lo light también ha enfriado la cultura. Mientras todos se saludan con besos y abrazos efusivos las sociedades se enfrían calmadamente y lo superficial gana terreno. La superfluidad, que era innecesaria, se ha vuelto necesaria. Tanto para saludar a las personas por el día, la noche y la mañana, como para estar en reuniones académicas, de negocios o trabajo. Todo mundo se respeta por encimita porque eso es muy democrático mientras se revienta por la espalda. La vida cotidiana ha adquirido un toque de diplomacia cocinada en casa, el tacto y la discreción son sus banderas. Al ocultar las verdades, la hipocresía se ha convertido en el vínculo social de moda. Muchas cosas se han vuelto lights, ligeras y de poca monta. Desde los Sprites hasta el yogurth Yoplait, los pasteles Sara Lee, la leche Alpura y la música que se pone en los lugares en donde se vende todo eso. Los centros comerciales, después de todo, se han convertido en esos recintos sagrados del consumo posmoderno. Cajas, bolsas, envases, etc., antes de llevar un precio de por medio, llevan un envoltorio hecho de publicidad llamado marca que en el fondo parece susurrar al oído: cómprame. La calidad de los productos es garantizada por una firma comercial cuyo prestigio social determina el precio de los mismos. Las marcas libres, que ejemplifican la falta de prestigio, son como fantasmas de la ópera. Son lo feo en donde todo está bonito y bien acomodado. Después de todo lo feo nunca falta donde está lo bonito. Y como casi todo lleva sellos comerciales, lo bonito y lo feo también. El que no mata sus neuronas con lo feo de las drogas o el alcohol, las mata con lo bonito de la moda. Sin embrago, como lo bonito necesita de lo ligero, lo superfluo, lo delgado y lo light, la salud física y mental se han convertido en una obsesión contemporánea. No es fortuito que el control del colesterol sea un problema de vital importancia para muchos. La anorexia y la bulimia, después de ser padecimientos casi exclusivos de bailarines y modelos, se han difundido tanto que en estos momentos usted podría tener al lado una de esas extrañas personas que le rinden tributo a su propio cuerpo casi a manera de religión. Es paradójico, pero mientras más o menos la mitad de la población mundial se muere de hambre, la otra mitad parece empeñarse en estar a dieta. El control del peso corporal es un aspecto central en la vida diaria, tanto que a las horas de trabajo hay que sumarles las horas de gimnasio y a las horas de ocio hay que quitarles con la voluntad, que es otra clase de fuerza, pero subjetiva, las ganas de comer eso que los hábitos culturales piden por naturaleza. Adelgazar el cuerpo engorda el ego porque el ego estrena cuerpo. Por alguna extraña razón ahora, lo gordo es feo y estar gordo, lo es aún más. Porque se supone que lo gordo es ausencia de fuerza de voluntad y baja autoestima, mala distribución de los afectos en la persona. Es lo contrario de mente sana en cuerpo sano. Lo que se opone a la ligereza del mundo contemporáneo. Como no puede flotar en los ambientes sociales, la gordura es hundimiento en sociedad. Más que ser una patología producto de los desórdenes alimenticios o de una predisposición genética, es lo que desencaja con el mundo de las imágenes que están bien ordenadas y acomodaditas. El exceso de grasa ofrece al cuerpo un contorno circular que se opone a la cuadratura de los cuerpos musculosos. Por ello a los gordos se les compara, para agredirlos y denigrarlos, con pelotas, tinacos circunferencias y todo aquello que simule lo redondo y sus derivados. Y en un mundo en donde la cuadratura ha ganado superioridad con respecto a la circularidad, nadie quiere ser redondito. Tanto las canchas donde se practica todo tipo de deporte como los edificios repletos de burócratas, los salones de fiesta, las pantallas de las computadoras, las páginas de un libro y los libros como este, los cuerpos musculosos y hasta el pensamiento formal, son cuadrados. Donde reina la cuadratura no se permite la circularidad. Lo cuadrado siempre lleva rigidez por dentro, los sistemas jerárquicos y de poder son el mejor ejemplo de ello. La rigidez nulifica la creatividad, la innovación y la memoria, por lo que es imposible proponerse ser creativo, inteligente y romántico. Lo que hace flexible y más divertida la vida, lo que reblandece las normas y los conservadurismos, es un extraño compuesto de tres elementos: creatividad, inteligencia y afectividad, que no operan por separado. Un cuadro, más que ser una cosa que puede colgarse en las paredes, es un conjunto de personas que componen una organización mientras que un círculo, más que ser una superficie plana comprendida dentro de una circunferencia, es otro conjunto de personas que se reúnen con un propósito particular o con fines recreativos. Lo cuadrado lleva organización por dentro, lo circular espectáculo. No es cierto que cuando hay un accidente, una pelea o algo por el estilo ¿la gente tiende a formar un círculo para admirarse con el espectáculo que se despliega ante sus incrédulas miradas?. Aunque las canchas sean cuadradas y los deportes que en ellas se practiquen tengan reglas y toda la cosa, los lugares que les contienen, son circulares. Los estadios de fútbol llevan un cuadrado por dentro llamado cancha y más o menos la pasión por este deporte comienza donde las reglas del converted by Web2PDFConvert.com

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Estetica d ela vida real

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  • Portada Directorio Buscador lbum Redaccin Correo

    5 de febrero del 2002

    Esttica de la vida socialJuan Soto Ramrez (*)Desde Mxico.

    Adis a los redonditosEs hoy que la cultura light, con todo y sus mayonesas, ha triunfado. Haciendo todo bajo en caloras yrico en vitaminas y hierro. Extirpndole la grasa a los hbitos alimenticios y rebajndoles las caloras almximo. Y como las caloras son las unidades con las que se miden las cantidades de calor, lasupremaca de lo light tambin ha enfriado la cultura. Mientras todos se saludan con besos y abrazosefusivos las sociedades se enfran calmadamente y lo superficial gana terreno. La superfluidad, que erainnecesaria, se ha vuelto necesaria. Tanto para saludar a las personas por el da, la noche y la maana,como para estar en reuniones acadmicas, de negocios o trabajo. Todo mundo se respeta por encimitaporque eso es muy democrtico mientras se revienta por la espalda. La vida cotidiana ha adquirido untoque de diplomacia cocinada en casa, el tacto y la discrecin son sus banderas. Al ocultar lasverdades, la hipocresa se ha convertido en el vnculo social de moda.Muchas cosas se han vuelto lights, ligeras y de poca monta. Desde los Sprites hasta el yogurthYoplait, los pasteles Sara Lee, la leche Alpura y la msica que se pone en los lugares en donde sevende todo eso. Los centros comerciales, despus de todo, se han convertido en esos recintossagrados del consumo posmoderno. Cajas, bolsas, envases, etc., antes de llevar un precio de pormedio, llevan un envoltorio hecho de publicidad llamado marca que en el fondo parece susurrar al odo:cmprame. La calidad de los productos es garantizada por una firma comercial cuyo prestigio socialdetermina el precio de los mismos. Las marcas libres, que ejemplifican la falta de prestigio, son comofantasmas de la pera. Son lo feo en donde todo est bonito y bien acomodado. Despus de todo lo feonunca falta donde est lo bonito. Y como casi todo lleva sellos comerciales, lo bonito y lo feo tambin.El que no mata sus neuronas con lo feo de las drogas o el alcohol, las mata con lo bonito de la moda.Sin embrago, como lo bonito necesita de lo ligero, lo superfluo, lo delgado y lo light, la salud fsica ymental se han convertido en una obsesin contempornea.No es fortuito que el control del colesterol sea un problema de vital importancia para muchos. Laanorexia y la bulimia, despus de ser padecimientos casi exclusivos de bailarines y modelos, se handifundido tanto que en estos momentos usted podra tener al lado una de esas extraas personas quele rinden tributo a su propio cuerpo casi a manera de religin. Es paradjico, pero mientras ms omenos la mitad de la poblacin mundial se muere de hambre, la otra mitad parece empearse en estara dieta. El control del peso corporal es un aspecto central en la vida diaria, tanto que a las horas detrabajo hay que sumarles las horas de gimnasio y a las horas de ocio hay que quitarles con la voluntad,que es otra clase de fuerza, pero subjetiva, las ganas de comer eso que los hbitos culturales piden pornaturaleza. Adelgazar el cuerpo engorda el ego porque el ego estrena cuerpo. Por alguna extraa raznahora, lo gordo es feo y estar gordo, lo es an ms. Porque se supone que lo gordo es ausencia defuerza de voluntad y baja autoestima, mala distribucin de los afectos en la persona. Es lo contrario demente sana en cuerpo sano. Lo que se opone a la ligereza del mundo contemporneo. Como no puedeflotar en los ambientes sociales, la gordura es hundimiento en sociedad. Ms que ser una patologaproducto de los desrdenes alimenticios o de una predisposicin gentica, es lo que desencaja con elmundo de las imgenes que estn bien ordenadas y acomodaditas. El exceso de grasa ofrece alcuerpo un contorno circular que se opone a la cuadratura de los cuerpos musculosos. Por ello a losgordos se les compara, para agredirlos y denigrarlos, con pelotas, tinacos circunferencias y todoaquello que simule lo redondo y sus derivados.Y en un mundo en donde la cuadratura ha ganado superioridad con respecto a la circularidad, nadiequiere ser redondito. Tanto las canchas donde se practica todo tipo de deporte como los edificiosrepletos de burcratas, los salones de fiesta, las pantallas de las computadoras, las pginas de un libroy los libros como este, los cuerpos musculosos y hasta el pensamiento formal, son cuadrados. Dondereina la cuadratura no se permite la circularidad. Lo cuadrado siempre lleva rigidez por dentro, lossistemas jerrquicos y de poder son el mejor ejemplo de ello. La rigidez nulifica la creatividad, lainnovacin y la memoria, por lo que es imposible proponerse ser creativo, inteligente y romntico. Loque hace flexible y ms divertida la vida, lo que reblandece las normas y los conservadurismos, es unextrao compuesto de tres elementos: creatividad, inteligencia y afectividad, que no operan porseparado. Un cuadro, ms que ser una cosa que puede colgarse en las paredes, es un conjunto depersonas que componen una organizacin mientras que un crculo, ms que ser una superficie planacomprendida dentro de una circunferencia, es otro conjunto de personas que se renen con unpropsito particular o con fines recreativos. Lo cuadrado lleva organizacin por dentro, lo circularespectculo. No es cierto que cuando hay un accidente, una pelea o algo por el estilo la gente tiendea formar un crculo para admirarse con el espectculo que se despliega ante sus incrdulas miradas?.Aunque las canchas sean cuadradas y los deportes que en ellas se practiquen tengan reglas y toda lacosa, los lugares que les contienen, son circulares. Los estadios de ftbol llevan un cuadrado pordentro llamado cancha y ms o menos la pasin por este deporte comienza donde las reglas del

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  • mismo terminan, es decir, donde la gente grita, se retuerce, llora, re o se pelea, en lo circular. Por esolos jugadores salen de la cancha a festejar los goles, para olvidarse por un momento de las cuadradasreglas del juego y pasar a formar parte de lo circular del espectculo. Lo circular permite el espectculopor contar con un centro de atraccin, sea el juego, el deporte o la violencia. Un centro de atraccin esel lugar donde confluyen las miradas, el sitio generado por la equidistancia de lo que miran. En unmundo en donde la mayor parte de las cosas se han vuelto cuadradas, con pasos a seguir, mtodos einstrucciones, ha quedado muy poco espacio para la circularidad y emociones como la tristeza, cuyaredondez viaja en sus lgrimas.

    Por una ecologa del cuerpoComo el mundo se ha llenado de basura, tanto en los mbitos del consumo como en las relacioneshumanas, no resulta extrao que mantener todo limpio sea una preocupacin incandescente de lassociedades contemporneas. Como si la limpieza del afuera simulara la limpieza del adentro: como teves te sientes. Esa excesiva preocupacin por la imagen personal, que si bien ha hecho de la gorduraun problema social, ha propiciado tambin que el cuerpo sea la mscara detrs de la cual miles depersonas ocultan su verdadero yo por lo que el tributo a la delgadez ha pasado a ser la nueva religindel milenio. El ascenso de los hedonismos contemporneos encuentra su base y fundamentacin enuna cultura regida por los designios de la imagen donde la apariencia importa ms que lossentimientos. Como el cuerpo se lleva a todas partes, con diferentes ropajes y estados de nimo, yante la imposibilidad de renunciar a las exigencias del mercado de las apariencias, tuvo que volverse,por fuerza, en algo decorativo. En algo agradable a la vista de los dems. Porque como el cuerpo siguea las personas a donde quiera que vayan y las personas quieren relucir y ser objetos de atencin, puesno hay mejor forma que llevando un cuerpo de culto. Los cuerpos de culto son todos aquellos a los quela ropa ajustada les viene bien. Lo sexy se asoci a lo ajustado y en general a todo aquello que hicieraresaltar algunas partes del cuerpo, sin importar que vayan de acuerdo con los imperativos de la estticadominante. La moda pronto hizo lo suyo: ajust y encogi la ropa para trasladar, de un lado a otro,esos cuerpos entrando y saliendo de diferentes escenarios que sirven como mercados propios de lasexualidad. Ms cuerpo a la vista y menos ropa, pero ms ajustada.El cuerpo lleg a ser el adorno ms inmediato de la persona y la ropa se volvi una segunda piel. Ypara mantenerlo como un museo en donde se recrearan los hedonismos contemporneos se hicieronnecesarias tanto una nueva poltica como una nueva filosofa con orientacin ecolgica cuya finalidadfue la creacin de un derecho incuestionable: el de cautivar y agradar, por lo que la administracin dekilocaloras result ser indispensable. Todo perfectamente dispuesto en porcentajes de IDR (IngestaDiaria Recomendada). El consumo de anfetaminas y sus derivados promovi en buena medida, msque nuevas adicciones como creen los ingenuos, una esttica corporal asociada a lo delgado ymusculoso. El xito de productos como Fattach, Siluet 40 o Fat Away after eating, a los cuales se lesdifunde desde programas de comerciales como CV Directo, se debi en gran medida al fracaso de laspolticas anteriores para el cuidado del cuerpo que eran los ejercicios y las dietas. Sobre todo porqueimplican fuerza y voluntad en un mundo expuesto a las tentaciones del ocio y del placer. No es fortuitoque sus campaas publicitarias inviten a un holgazn consumidor a reducir tallas y medidas: sin dietasni ejercicios. Lo cual no es nada cierto, pero activa la lucha por vulgares utopas que tienen cabida en ladeforme realidad. Poseer un cuerpo decorativo, agradable a la vista de los dems, ha sido la aspiracinde millones de personas desde que los concursos de belleza crearon su modelito de 90-60-90. Lobonito de la cara qued relegado por las medidas del cuerpo. Y obviamente que los sentimientos y lainteligencia han perdido el peso especfico que tenan. De esta manera, en las sociedadescontemporneas la estupidez, la superficialidad y el goce ganan terreno constantemente mientras laafectividad, la inteligencia y la creatividad lo van perdiendo hasta no saber dnde acomodarse.Comer frutas y verduras fue y sigue siendo el lema de la poltica ecolgica de cuidado del cuerpo. Ydespus de que los mdicos insistieron tanto en ello, las cajas de Zucaritas, los productos Branil yalgunos comestibles ms, incorporaron la leyenda en sus envoltorios. Fomentando el consumo de lonatural con letras pequeas porque si la gente hiciera caso de estas polticas inservibles, las firmascomerciales se quedaran sin compradores. Envases y cajas de mayonesas Helmans, NescafClsico, Hot Cakes de la Aunt Jemima y los MUM Botanicals, han incorporado en sus etiquetasconsignas que proclaman por el cuidado del medio ambiente, recomendando al consumidor tirar la cajao el envase vaco a la basura. Los laboratorios Garnier le han puesto a sus productos concentradoactivo de frutas para el mejor cuidado del cabello mientras Rexona le ha quitado el alcohol a susdesodorantes para reducir los riesgos de la irritacin y la lnea Fuller ha sacado una mascarillalimpiadora hecha de pepino que ayuda a retirar las clulas muertas, dejando un cutis fresco. Y as,mientras los olores tratan de ser cada vez ms frescos y los shampoos, las cremas, tratamientos parala piel y tintes para el cabello se hacen ms naturales, la nueva poltica ecolgica de cuidado no slodel cuerpo sino del medio ambiente, viaja en las etiquetas de envases o cajas que ya vacos, terminanen la basura. Es decir, la poltica ecolgica, como las polticas de salud y de desarrollo social quetambin viajan en cajitas, termina en la basura. Lo artificialmente natural ha abierto las puertas a unnovedoso mercado cuya virtud es empaquetar pedazos de naturaleza y venderlos a ingenuosconsumidores vidos de mejorar su integridad fsica, ms que mental.El cuerpo, concebido como ecosistema, requiere de polticas que lo protejan de la grasa, el colesterol ylas caloras. Por ello es bastante obvio pensar que la gordura sea anti natural, porque se contrapone alas polticas de la esbeltez. La gordura es pensada como ese excedente de historia que le sobra alcuerpo y que nadie quiere, que la mayora rechaza. Las polticas ecolgicas de cuidado del cuerpo sonlas dietas balanceadas, los ejercicios y los mtodos reductivos. Lo artificialmente natural ha triunfadocomo industria en donde los afectos y el compromiso escasean y se escabullen como agua en lasmanos de zombies voyeuristas que deambulan por las calles. Sometidos al mercado de la imagen, esesentimiento hueco asociado al orgullo llamado vanidad, tambin se ha puesto de moda, porque lavanidad necesita de los dems para poder despreciarlos. Y como la vanidad est hueca por dentro, nole cuesta mucho despreciar lo pesado. La vanidad es el sentimiento preferido de la cultura light por serhueco, por ser un sentimiento que se llena con una falsa concepcin de s, por ser un producto delvaco y la agona personal. La vanidad, que desciende de lo vano, es una falta. Ya sea de realidad,sustancia o entidad. Es la religin de quienes pretenden hacer de su cuerpo un nicho que lleva uncadver fresco en su interior, aparte sin mucho cerebro.

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  • Moda fuerte para dbiles mentalesLa banalidad, que es prima hermana de la insustancialidad, tambin ha tomado las riendas de muchasfacetas de la vida cotidiana. Tanto a las conversaciones como a las formas de ser les ha quitadocontenidos de importancia. A la cultura light, para poder flotar, le sobra la sustancia, esa materiafundamental de la cual estn formados todos los cuerpos. Y esa materia se llama, de otro modo:espritu. El reinado de la banalidad no permite sustancia espiritual sino material. Sin embargo, de ellotodos estamos enterados porque podemos comprender con facilidad que nada en esta vida es gratis.Que todo cuesta y lo que no cuesta dinero, cuesta tiempo y esfuerzo. El que quiera azul celeste, quele cueste. La ausencia de sustancia espiritual tiene un mundo preferido. Un mundo digno de los dbilesmentales: el mundo de la moda. La moda, apela al sentido de la exclusividad por medio del poderadquisitivo, quedando claro que hasta verse y ser diferente, cuesta. No obstante para entender la moda,hay que entender primero el estilo.El estilo es algo que caracteriza un espacio social y permite establecer diferencias entre uno y otroconjunto o, ms an, entre los miembros de clases o categoras distintas. Sirve, antes que nada, paradiferenciar lo bueno de lo malo (la poltica); lo bello de lo horrible (la moda); y lo verdadero de lo falso (lapublicidad). Es un lmite que opone izquierda con derecha; delante con detrs; y arriba con abajo, por loque es imposible no ser diferenciado por el lugar que uno ocupa en el espacio. Sin embargo, tambindivide en fracciones, conjuntos ms amplios, es decir, conjuntos en subconjuntos. Formando cmuloshechos de gusto. El buen gusto, por ejemplo, es el gusto dominante cuyas variaciones viajan por lostres continuos mencionados anteriormente, haciendo de los contornos del espacio social, una formacompleta llamada: vida cotidiana. Ms que ser un lmite, el gusto es una barrera que separa lo buenode lo malo otorgndole al espacio, dimensiones polticas.Al ser una barrera, el gusto termina por diferenciar el espacio social en casi todas sus presentaciones ypara hacerlo apela al ms anquilosado y reverberante racismo ya que, de alguna u otra manera, generareglas que versan sobre la buena utilizacin del espacio (por ello existen reglas para casi todo tipo decomportamiento en pblico). La distincin entonces es producto de una tensin que se libera entre loalto y lo bajo; la izquierda y la derecha; o el delante y el detrs, pero debe funcionar de acuerdo con lasvariaciones temporales del gusto dominante y estas, afortunadamente, desaparecen o se modifican conel paso del tiempo. El enemigo pblico nmero uno de la moda, es el tiempo.La moda es una de las peores facetas de la distincin porque no apela ni siquiera a la apropiacin decapital cultural. Mientras la moda y el poder se expanden, la razn se contrae: el tributo a la delgadezdel cuerpo implica el tributo a la delgadez de la razn. Quien slo se preocupa por distinguirse graciasa la moda se convierte en un desecho escatolgico de la publicidad. Estar pasado de moda es quedarfuera del mundo de la publicidad, es decir fuera del mundo de lo banal y lo trivial, de lo simple y de lolight, de lo primitivo y lo inservible. Aunque la moda cumple funciones sociales, no sirve para nada ypodra ser el peor de los inventos de la humanidad.De esta manera, la distincin puede comprenderse como un lmite simblico que define el estilo, peroque slo sirve a ese conjunto de extraos seres que siguen creyendo que el mundo se ha vuelto msbonito gracias a la moda, la poltica o la publicidad, mientras slo ocurre que las sociedades setrivializan y caen en lo ms bajo que podra esperarse de ellas, es decir, en vez de evolucionar,involucionan. La moda, la exclusividad, el buen gusto y, en general, cualquier forma que restrinja lautilizacin del espacio social son buenos ejemplos de que la distincin es el ms trivial de los inventosde la historia y esto ha transformado las relaciones sociales de manera no grata. No obstante ladistincin tambin tiene un enemigo, este se llama juego. Por eso es bastante divertido ver cmo atravs de la moda los de abajo juegan a ser como los de arriba aunque sepan que tienen todo perdido.El juego implica la articulacin de dos cosas de modo que puedan tener cierto movimiento o libertad deaccin (el juego de miradas en la seduccin, por ejemplo). Para entender qu es el juego hay queconvertirse en espectador y acompaar con la mirada, de otra manera la distancia entre el que mira y elque juega acaba con la participacin del espectador. Aquel cuya mirada no tiene juego, jams sedivierte en la vida, es un aburrido. Por ello la risa es una dimensin ldica que no recrea sinodesorganiza la realidad sumergida en un orden aparente. Se juega no para ganar identidad sinoalteridad. As como el soador inventa el escenario onrico donde suea y jams lo selecciona, eljugador inventa escenarios ldicos donde juega que ms all de ser acordes con la lgica de diseo dela realidad social, la desarticulan por medio de la eliminacin del fin: el fin del sueo es soar y el deljuego es jugar. En el juego no se trata de aniquilar al adversario sino de incorporarlo en la dinmica delmismo. La irona, por ejemplo, es el "juego" de la risa en donde slo uno se divierte (tratndose dedos), pero eso ya no puede entenderse como juego, sino como perversin. Cuando el poder se expandeel juego se acaba porque no hay regla que pueda contra l, ni siquiera las reglas de la razn. El poderno se mide con la razn sino con la autoridad. Al poder no se le estudia con la racionalidad sino conlas emociones porque slo se siente. El poder no se guarda, slo se acumula (igual que el capital:quien tiene capital, tiene poder), y se acumula para poder ejercitarlo. El poder es la dimensin porexcelencia de lo invisible porque slo se siente y si no se ejerce, no es poder sino cosa de risa. La risacon poder, se convierte en burla o irona.La visin de los vencidos es aquella mirada que slo reconoce poder en la historia. Quien habla depoder, por lo regular jams lo tiene entre sus manos, de otra forma no tendra de qu hablar o algo aqu oponerse. Quien slo reconoce poder en la historia, es un derrotado y siempre ser atropellado poraquel. Cuando el juego siempre lo gana el mismo, hay que cambiar las reglas o jugar a otra cosa. Porejemplo, cuando las sociedades no dan ms de s, como los matrimonios a punto de romperse o lasrelaciones que devienen altamente destructivas, hay que renovarlas o fundar otras. De ah que cambiarlas reglas del juego o jugar a otra cosa, sea algo as como redistribuir el poder, pero hacerlo no siemprees fcil y en el mundo de la moda menos porque es el mundo de los dbiles mentales.

    Blanca Nieves y los siete enanosEste mundo roto, banal y superfluo, tiene sus pecados capitales. Se llaman transparencia, invisibilidad,indiferencia, vaco, vrtigo, incertidumbre y silencio, pero en vez de ser tan feos como en la Biblia, llevan

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  • caras bonitas, firmas comerciales, cuerpos sometidos a las exigencias del mercado y la estticadominante, relucientes sonrisas y peinados altamente estilizados.

    Sobre la transparenciaLa transparencia es algo a travs de lo que puede verse claramente, pero tambin el dominio de loevidente, de lo que slo est ah por estar. Es decir, la transparencia del mundo demanda que todo seaclaro, fcil de entenderse y comprenderse, y tambin lleva ligereza dentro. Pero esta claridad seconstruye sobre las apariencias, sobre una suerte de virtualidad en donde lo que se muestra yrepresenta es una simulacin de lo real. La transparencia es el lugar donde se desvanecen lasesencias y se les pone un recubrimiento especial hecho de apariencia, como el pasto sinttico. Ante laconfusin, es lo que debe aparecer inmediatamente, todos exigen claridad en las cuentas, lossentimientos, los convenios y las negociaciones polticas, por lo que se puede suponer que todo tratoentre personas y situaciones en las que se encuentren, tienen cierto grado de opacidad que debe serahuyentado con la transparencia de las explicaciones, los hechos o las demostraciones. Ese nfasispor tratar de volver claro todo, es lo que lleva a las personas a hablar cuando tienen problemas,altercados o diferencias. Nadie quiere opacidad en sus relaciones ni su pasado. Pero esta bsquedafrentica de transparencia ha liberado un baile de mscaras impresionante porque todos juegan aencubrir su opacidad con otra cara que no es la suya. La transparencia es un mito al que se aspirapara estar a gusto, para sentirse bien cuando todo est mal, descompuesto y a punto de caerse. Laclaridad de las cosas se inventa para que las sociedades no se desintegren.Los enamorados hablan de su situacin sentimental para saber hacia dnde van as como lo hacen lospolticos para decidir sobre el rumbo del pas, unos y otros no quieren que la sociedad se les rompa.Por algo la transparencia ha cobrado importancia, tanta que la han convertido en un valor de lademocracia. Pero ser transparente implica ser como un fantasma y como nadie puede serlo slo sejuega a que todos lo son. Aquel que se preocupa por ser honesto y sincero todo el tiempo jams puedeserlo porque la transparencia se convierte en un tormento. Para ser honesto y sincero simplemente hayque serlo y no estar preocupado por ello.

    Sobre la invisibilidadInvisibles son los fantasmas, el poder, la inteligencia y el amor. En general todo aquello que escapa ala vista y slo se puede narrar, como un cuento, un sentimiento, un sueo o una fantasa. Pero comotodo aquello que no se ve no vale, tiene que demostrarse. La invisibilidad no tiene cabida en estemundo. Es obvio que uno no quiere en kilogramos, metros cbicos o centmetros, pero es comnescuchar que las relaciones tienen peso por el simple hecho de que unas son ms profundas queotras. A quin no le han pedido que especifique cunto quiere a la mujer con la que duerme oestablezca la distancia que le une o le separa de su primer amor?. Es irnico, pero as es. Uno tieneque demostrar con la va lctea, los mares o el infinito del Universo cunto quiere, odia o ama a unapersona, un objeto o su carrera profesional. Mientras el mundo de lo material se mide con toneladas,kilos y gramos, el mundo de lo invisible se mide con lenguaje. Las mediciones subjetivas estn hechasde palabras cuyo significado tiene peso. De ah la necesidad de inventar medidas para lo invisible. Unopuede decir cunto pesa, mide, gana o tiene en los bolsillos, pero no cunto sufre, se divierte, sabe o leduelen las muelas. Y desde que lo invisible comenz a ser una incomodidad, hubo que inventar formasde medirlo con el lenguaje para poder manejarlo, romperlo y tirarlo a la basura, desde entonces unotiene cantidades de trabajo, cargas en la vida, pesadumbre provocada por el cansancio o la flojera y assucesivamenteEsa necesidad de las personas de poner en vdeo todo lo que sea posible, es una necesidad deeliminar lo invisible del suceso. La televisin y el vdeo, las fotografas y las pelculas, han servido paraatrapar lo invisible. Se han convertido en los espejos de la vida cotidiana y han favorecido la capacidadde estar presente significativamente en ms de un lugar a la vez. El yo te vi se ha convertido enevidencia contundente del hacer. Hechos, no palabras es parte de ese mundo visual al que ya estamosacostumbrados, lo reconozcamos o no. La palabra ha dejado de tener la fuerza que se le otorgaba y laimagen ha adquirido el poder que no tena. Palabras dems, en cada evento social, sean quince aos,bautizos, casamientos o reuniones familiares de domingo, el incmodo flash o la indiscreta y morbosalente, no faltan. Si no se pone en foto o se filma, no es real. Por ello la necesidad de fotografiar y filmartodo lo vivido porque sin imgenes, las vivencias son slo palabras que se lleva el viento. No obstante laimagen siempre engaa, nunca es natural, la gente posa para las fotografas con sus caras sonrientesy las espaldas rectas.Por algo los festejos tambin han perdido su naturalidad. La sonrisa natural de la comunin se hacambiado por una sonrisa artificial que simula esa alegra sincera de estar juntos. Por el afn de estaralegres frente a las cmaras, los conductores de televisin siempre tienen un semblante del cual nadiepuede fiarse y las personas juegan a ser los conductores de los que nadie puede fiarse con su sonrisacolgate y su peinado aqua net. Frente a las cmaras, sean de vdeo o fotogrficas, nadie puede estartriste porque a la menor provocacin nunca falta el neurtico que diga: quita esa cara o por favor! Ve ala lente. Frente a una cmara, cualquiera que esta sea, se trata de estar feliz, sonriente, impecable,simulando que el dolor de la vida pasa sin pasar. Decir chis frente a la cmara es una manera demearse de la risa sin que uno est contento, sin que alguien le haga cosquillas. No hay nada msmentiroso que una sonrisa frente a la cmara, sin embargo desde que se inventaron estas formas deregistro visual, uno necesita de una buena cara que mostrar al exterior aunque su interior se estcayendo a pedazos. Despus de todo se cree que como te ves, te sientes y como hablas, piensas. Loque tarde o temprano llev a hacer generalizada la idea de que el interior se ve, aunque siempre seainvisible.Es una idea generalizada que tanto el hambre como el amor surgen de la vista y no del gusto. Losantojos, antes de llevar un sabor a manera de recordatorio, llevan pegada una imagen, se trate de unaDominos Pizza o un cuerpo de mujer envuelto en traje sastre de Chica Palacio. Ver para creer, ese esel dilema. La invisibilidad no tiene cabida en este mundo.

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  • Sobre la indiferenciaA la falta de preferencia o inters, lo que est localizado en la punta del ltigo del desprecio, se le llamaindiferencia. Es lo que se experimenta en el grado cero de la emocin, es decir, cuando lossentimientos estn ms fros que calientes. Los cnicos, que mienten con desfachatez, los arrogantesy los soberbios que estiman su s mismo en demasa, son indiferentes porque estn fuera delescenario, porque parece no importarles nada. No estar implicado afectivamente con algo es un armapoderosa para manipular a los otros, al medio y al interior propio. La indiferencia es un lujo afectivoporque el indiferente no sufre con el sufrimiento de los dems. Y as como no sufre tampoco re, sesorprende, grita, llora o patalea. El indiferente no hace lo que todos los dems s y por eso puedetachrsele de aburrido o pedante. Los indiferentes nunca faltan en todas partes porque la indiferenciaflota en el ambiente. Es como el aire que uno respira. Mientras todos se preocupan demasiado por smismos nadie se preocupa por los otros. La indiferencia permite la pobreza, el abuso, la violencia y lafrialdad, por algo las calles se han llenado de basura, mendigos, vagabundos, prostitutas, asaltantes ycorruptos. Como permite el empobrecimiento del espritu, termina por enfriar todo aquello que encuentraa su paso. Es la guerra fra a la que todos juegan quiz sin darse cuenta. Cuando se quiere ser fro, seopta por ser indiferente. Sin embargo, hay dos tipos de indiferencia, la real y la simulada, pero al igualque todas las emociones lleva una suerte de gestualidad que la deja fluir por todo el cuerpo, despusde todo cuando uno se muestra indiferente lo hace completito y no por partes. Es decir, toda emocinsiempre lleva dentro una suerte de actuacin, una estilizacin individual que slo le pertenece a quien laporta. Y esa estilizacin va a todas partes con sus portadores, es como una sombra que no se ve, peroque est pegada a los diferentes modos de ser de cada uno.La indiferencia real, la que no se acta, la que es ms natural que artificial, no necesita de muchaestilizacin porque simplemente brota, como los suspiros o los recuerdos. La simulada, salta concierta intencin de hacer como si nada pasara, niega la vida porque hace como si en la vida no hubierapasado nada. Es una suerte de venganza endulzada con la perversin de hacer sentir al otro que no sesiente. Sin importar la forma en que se presente, al negar la vida, la indiferencia mata, tortura, aniquila,pero no a quien la porta sino a quienes se les aplica. Necesita de los dems para poder despreciarlos.Al ser un escudo protector para el gladiador que la posee, tambin puede servirle de lanza para herir alos dems. Por ello a los indiferentes se les trata de manera distinta porque no estn en comunin conlos otros. La indiferencia es un modo muy particular de negar la comunin de los dems con eldesprecio. A los indiferentes se les permiten las caras largas y endurecidas. Parece que nada lesdivierte y una forma de incorporarlos a la comunidad a la cual niegan es tratarlos bien. Los indiferentesson los aguafiestas de las reuniones porque siempre tienden a negar lo bonito de la comunin y lohacen pasar como algo trivial y superfluo. Sin importancia pues.No obstante la indiferencia es casi una condicin generalizada. En un mundo en el que todos seenamoran cada vez ms de su s mismo, la posibilidad de vivir juntos se desvanece porque en laindiferencia el otro desaparece, con todo y sus emociones. Y no vale nada. Pero como el otrodesaparece, el indiferente tambin se desintegra porque al negar la sociedad a la que pertenece seniega a s mismo y entonces no le queda nada ms que un mundo idealizado o mistificado que lo alejade la realidad en la que vive. Los indiferentes viven en un mundo que han creado para s porque sloimportan ellos, nadie ms. La indiferencia generalizada permite toda clase de abusos desde elincremento de los precios de la leche hasta la violencia sexual. Y a esta sociedad le hace faltaimplicarse ms con su realidad para poder modificarla. Desgraciadamente la indiferencia ha triunfado enun mundo en donde la falta de compromiso es una posicin ms cmoda. Mientras el compromisoexige responsabilidad, la indiferencia slo requiere del cinismo, la soberbia y la arrogancia paraolvidarse que el mundo est roto o a punto de romperse.

    Sobre el vacoEl vaco es lo que llevan los focos por dentro para encenderse, es un espacio en el que se supone noexiste ninguna materia. La ruptura amorosa, la muerte, las despedidas y el desamor, llevan vaco pordentro, de personas y sentimientos. Es un espacio donde las ausencias se divierten como enanos.Vivir en el vaco es como vivir sin oxgeno, como los peces que se mueren fuera del agua, es unaagona lenta provocada por la ausencia de motivos por los cuales vivir. La soledad, por ejemplo, es unaforma materializada del vaco, pero indispensable para entender la vida, un texto o un discurso. Entremomento y momento, entre palabra y palabra, existe un vaco que acaba con la vida o con la ideageneral de lo que se quiere decir. Quien experimenta el vaco est aislado de su sociedad encompletud, fuera de su mundo. Y al estar fuera del mundo no tiene qu experimentar. Al ser expulsadodel mundo, tambin se le expulsa de las emociones contenidas en l. Los espacios vacos sonaquellos en donde no hay personas ni sentimientos ms que uno mismo, pero sin persona ni sensacinalguna. El vaco es la sensacin de no sentir, de ser nada. Esa sensacin aparece cuando uno dicecosas sin sentirlas, desde un te extrao hasta un te amo. Las mentiras son vaco para quienes lasdicen, vivir en la mentira es vivir en el vaco. Por ello cuando las mentiras son descubiertas uno puedeentristecerse profundamente por haber vivido en algo que no llevaba contenido. Uno engaa con el vacode las palabras.En general, las relaciones sociales se han quedado sin contenido, la burocracia discursiva se hacolocado como forma de relacin. Todo mundo responde que est bien cuando no lo est. Y assucesivamente.Los vacos no cuentan con forma de vida posible en su interior. Por eso quien los experimenta no puedesentir que muere siquiera. Sino que ya est muerto por estar fuera de la sociedad. Y como el vaco seincrementa, la carencia de afectos suplida por las formas de consumo, se vuelve una condicinpredominante en las sociedades contemporneas. Algo a lo que se le ahuyenta con la materialidad delos objetos estableciendo una relacin idlica con ellos. La gente se enamora entonces de sus cosasen vez de enamorarse de las personas o se enamora de los objetos como si fueran personas, por elloles pone nombres y termina por humanizarlos. El mundo del intercambio y las exigencias del mercadopermiten que as sea, que mientras las personas se vacan de afectividad, el espacio social se llena dematerialidad, de insustancialidad espiritual. La prctica de cultos religiosos o algo que se le parezca seconfigura como una suerte de compensacin simblica ante la carencia de afecto en un mundo endonde los objetos han triunfado sobre las personas. Es decir, donde hay un culto religioso, hay una

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  • sociedad a punto de vaciarse que le rinde tributo a un hueco producido por la falta de espritu. Ysociedades en donde se engaa y se miente con facilidad, siempre es necesaria una religin queexima de sus culpas a los pecadores. La ventaja de la religin cristiana es que despus de la confesinuno est listo para volver a pecar. En las sociedades del alto vaco es fcil recurrir a los dominios delmundo espiritual para sentirse a gusto, sin importar que despus de misa uno vaya de compras alPalacio de Hierro o a comerse una hamburguesa a Mc Donalds.

    Sobre el VrtigoEl vrtigo es la sensacin de prdida de equilibrio en el espacio, es decir, la prdida de referentes, elriesgo de perder la identidad personal, por eso da miedo y obliga a la construccin de smbolos yreferentes culturales. Hoy en da, cuando todos saben de todo, cuando el mundo se ha convertido en unmundo de expertos y especialistas para todo, se hace ms evidente que el vrtigo es otra de lascondiciones reinantes en la sociedad. Y especialistas hay para todo. Desde especialistas para losojos, nariz y garganta, hasta los especialistas en ftbol, vinos, msica, cine, literatura, teatro, danza,etc. Porque su especialidad les permite ser alguien en un dominio especfico y particular de la vida. Sinsu especialidad no son alguien, no pueden ocupar un lugar en el espacio digno de reconocimiento. Noes fortuito que los investigadores digan que son especialistas en algo porque eso los diferencia detodos los dems investigadores que tambin son especialistas en otras cosas. La diferencia elimina elvrtigo porque dota de una nueva identidad a quien ya se le rompi. Ser alguien en la vida implica serdiferente, pero como todos luchan ms o menos por lo mismo, muchos terminan siendo iguales.Preocupados por diferenciarse, la mayora de los individuos termina siendo vctima de su preocupaciny no alcanza la diferencia como atributo personal. Sin embargo, en este mundo donde la extremaindividualizacin apremia, tambin todos se creen diferentes, con un estilo propio y manerasparticulares de ser. Se apela a la diferencia por medio del discurso, el estilo, el gusto, la forma de viday de escritura, es decir, por medio de la segregacin y la exclusin, porque la construccin de laidentidad personal en el fondo es egosmo puro. Es la aspiracin al reconocimiento individual a travsde la objetivacin de lo novedoso. El hecho de que todos quieran enterarse de todo para platicar de todocon todos se ha convertido tambin en una actitud frentica. Qu sentido tiene saber mucho cuando aveces se sufre ms as?. Ser diferente tiene un valor porque es una forma de darle particularidad a laidentidad personal, porque es una manera de ahuyentar el vrtigo de la competencia o no quedarse enel olvido.Y el vrtigo se incorpora como una forma de vida cuando donde todo se vuelve vertiginoso. Una y otravez se escucha que la gente tiene mucho trabajo, como si no tener trabajo careciera de valor. Entreacadmicos es demasiado notorio, sobre todo cuando se comunican entre s porque una de lasprimeras cosas que sale a la conversacin es el vrtigo provocado por las cargas de trabajo. Y como lasociedad se ha vuelto en extremo vertiginosa, nadie quiere estar fuera de ese vrtigo porque la falta devrtigo es sinnimo de inutilidad, improductividad y, en el ltimo de los casos, de ser uno mismo.Aunque el vrtigo atenta en contra de la identidad, tambin la reafirma y slo se le puede enfrentarestando ah, en su seno. En el vrtigo uno reafirma su identidad vencindolo, por ello se convierte enuna prueba para s, en una eterna lucha consigo mismo. Y para que a las personas no se les borre suidentidad se ponen pruebas a corto y mediano plazo. No es cierto que uno llega hasta donde quiere?.Es absurdo, pero la gente pelea y lucha por su pedacito de vrtigo para ser reconocido como alguienque alcanza todo lo que se propone. En las sociedades donde todo es vertiginoso, la mediocridad notiene cabida y se lucha por ser alguien en la vida.Pero tampoco cabe la lentitud del compromiso y la contemplacin de lo bello. Ni siquiera se permite lalentitud en el pensamiento. El vrtigo ha modificado la forma de estar en el mundo de tal modo quenada est en paz porque todo se mueve y se agita. Y ese movimiento y esa agitacin porvocan unaexcitacin que no deja vivir en paz a las personas que creen que teniendo mucho trabajo odomesticando las formas vertiginosas de ser de la realidad pueden diferenciarse y ser reconocidos.Ms que enriquecer, empobrece a las personas porque dejan de ser ellas mismas para ser lo que elmovimiento y la velocidad social les exige. No es fortuito que la gente se busque sus espacios paravacaciones o momentos de quietud en la comodidad de su hogar ante un bamboleo exorbitante. Laadministracin del ocio y el tiempo libre se han convertido en un valor que contrarresta este movimientosinfn. La gente se premia con quietud despus de tanto ir y venir. Burcratas, acadmicos y ejecutivosde alto nivel, perfectamente entrenaditos ideolgicamente, lo entienden muy bien. El derecho avacaciones es el derecho a la renuncia de la esclavizacin provocada por la velocidad social. Al fin y alcabo, despus de la tempestad, viene la calma. El vrtigo se ha convertido en un espacio para larealizacin personal cuando todos intentan demostrar que pueden domesticarlo.

    Sobre la incertidumbreLa incertidumbre es una falta, como un agujero en cualquier parte. Es la ausencia de seguridad yclaridad al mismo tiempo. Aquello que le da de vueltas a los amnsicos cuando recuperan elconocimiento. La falta de certeza es la prdida de un trozo de sociedad medida con el tiempo, unasuspensin espacial y temporal en la que cae el espritu. La incertidumbre pasea por las sociedadescomo lo hace el aire que respiramos. Estar en incertidumbre es como entrar en estado de coma, esdecir, en un estado en donde se pierde la motricidad y la conciencia conservando las funcionesvegetativas. La incertidumbre, por tanto, es una probadita de muerte en vida y puede adoptar la formade pasado, presente y futuro. Quien no sabe que pas, qu pasa o qu pasar, tiene incertidumbre. Deuna u otra forma todos la hemos experimentado y es bastante incmoda, es como los invitados que secuelan a las fiestas y que nadie quiere que estn ah. Acostumbrados a confiar en el mundo en quevivimos, la incertidumbre se convierte en el dominio predilecto de la inseguridad. Cuando uno sale de sucasa no duda en encontrarla al regreso, mucho menos espera que le caiga una bomba o se incendieporque es ms cmodo as. En los dominios de la incertidumbre las certezas no existen y como nocontamos con estrategias que permitan manejarla ni reducirla, termina por asustar a cualquiera. Laprecaucin se ha convertido en la mejor arma para ahuyentarla y en un mundo repleto de incertidumbretodos tratan de ser precavidos: hombre precavido, vale por dos.Al irse esfumando la confianza y la familiaridad con las cosas, la incertidumbre gana terreno a la

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  • seguridad. No es fortuito que uno de los problemas imperantes en muchas sociedades sea la seguridadpblica, es decir, la dimensin poltica ms visible de la incertidumbre. Pero en lo privado aparecetambin como un enemigo a vencer porque las viejas solidaridades se estn cayendo a pedazos y laexcesiva atomizacin obliga a la reconversin de la intimidad, por ejemplo. El desencanto marcado enlas sociedades ha obligado a que la excesiva atomizacin se convierta en una forma de proteccin, esdecir, cuando la gente ya no tiene qu proteger, protege su intimidad. Lo que obliga a pensar que nisiquiera en la intimidad se puede estar seguro. Tambin por ello la gente termina por asegurar todo, susautos, su vivienda, su educacin, su cuerpo, sus negocios y hasta su vida. La prdida de esperanza enel futuro permite que la reduccin de incertidumbre se ate a promesas. Donde reina la incertidumbrereinan las promesas, lo cual es un claro reflejo de que a nadie le gusta el mundo en que vive o slo legusta una parte. No saber lo que pasa, pero estar conscientes de que eso es precisamente lo quepasa, es la incertidumbre.La prdida de confianza, que es la prdida del nimo, el aliento y el vigor, todo al mismo tiempo,implica la aniquilacin simblica del s mismo y del otro conjugados, lo complicado del asunto es quela solidaridad no se puede imponer y por ello se inventan formas inservibles que alienten la confianza.Los compromisos sirven para eso, para jugar a que se puede confiar en uno mismo y en el otro. Sonuna manera de encarar la incertidumbre y ganarle terreno con la certeza simulada, puesta en contratoscon reglas, apartados y artculos por todos lados. Los contratos, que son siempre colectivos aunquesean de dos, sirven de intermediarios a quienes pretenden materializar las promesas entre ellos, perohacen evidente que se les necesita donde la incertidumbre merodea, donde vuela como ave de rapiaen espera de comer carroa, es decir, sociedad en estado de descomposicin. La incertidumbregeneralizada, que se divierte como nio en los columpios de lo poltico, lo econmico y lo social, msque ser un problema es un desafo, pero tambin una herida profunda que sangra y nadie sabe quhacer al respecto.

    Sobre el silencioEl silencio es lo que est entre nota y nota, entre palabra y palabra, pero tambin entre las personas.Es lo que las aleja de la realidad porque permite la sumisin y el conformismo, es decir, la expansinde los mercados en el mbito de las relaciones sociales. Lo silencioso es lo que no hace ruido y es elestado perfecto para las dictaduras porque no permite la protesta, la crtica ni la inconformidad. Dondehay silencio no hay conversacin, es decir, forma alguna de reconstruir la realidad aunque sea parareinventarla lingsticamente. Pero el silencio se ha convertido en un valor porque se cree que va de lamano con la quietud y la calma que son como las primas hermanas de la paz. Por algo el silencio debeser roto cuando se ha convertido en una forma de relacin permanente. La gente rompe el silencio parahablar de sus problemas tal como lo hacen los polticos de bandos opuestos. Porque el silencio mata,no permite conocer lo que el otro piensa o siente y eso es una amenaza. El silencio est asociado a lamuerte. Cuando alguien muere se le conmemora con un minuto de silencio, se trate de una democraciao una persona. Da igual.Las sociedades se han llenado de espacios silenciosos como los museos y las bibliotecas, porque elarte y el conocimiento son escandalosos, permiten la crtica, la protesta y la inconformidad con elmundo en que se vive. En las sociedades contemporneas el silencio es una forma de comunicacin yuna manera cmoda de salir de situacin, de escena. Un modo de legitimar la violencia generalizada,como hacer que eso que pasa no pasa. Y tambin la prdida de solidaridad hace evidente la expansindel silencio en nuestra sociedad, porque gran parte de las actividades, como escribir un ensayo, ir altrabajo, robar, engaar o seducirse, se hacen en silencio. El silencio permite el ocultamiento as comovivir las bajezas del mundo con disimulo. Es la materia prima de la que estn hechas los secretos ysus sociedades. Y en un mundo lleno de bajezas, de formas silenciosas de comunicacin resulta difcilentender que la libertad individual sea un compromiso con los dems. La libertad est en el lenguaje yla conversacin y no en el conformismo y la sumisin. Las sociedades silenciosas necesitan del ruidopara modificarse. Sin embargo no basta con saberlo. Despus de todo el silencio es un lecho en dondeuno muere despus de tanto hablar.

    (*) Profesor e Investigador de tiempo completo de la Universidad Autnoma Metropolitana -Iztapalapa,Mxico, D.F. y colaborador del diario La Jornada. Depto. de Sociologa. Psicologa Social.

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