Socialización Política

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    11-Apr-2016
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Motivada por la preocupación que le provoca la poca investigación respecto al tema, Pamela Jonstonh Conover explica cómo se dá el conocimiento y el aprendizaje de la política, como práctica humana, en el seno de las relaciones sociales.

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    Socializacin Poltica: En dnde est la Poltica?

    Pamela Johnston Conover

    El subcampo de la socializacin poltica est en problemas, profundos problemas. Cmo

    sabemos esto? Porque ha ocurrido una autntica explosin en el nmero de comentarios que

    nos dice que eso es as (por ejemplo, Conell 1987; Conover y Searing 1987; Cook 1985; Niemi

    y Sobieszek 1977; Rosenberg 1985). Porque el nmero de artculos periodsticos que tratan

    sobre la socializacin poltica ha cado en picada en la ltima dcada (vase Cook 1985).

    Porque los paneles dedicados a la desaparicin del campo abundan en las reuniones

    profesionales mientras que los paneles que lidian con la investigacin emprica se reducen. En

    efecto, se ha llegado al punto en el que los crticos del campo quizs superen bien a los actuales

    practicantes.

    Cmo sucedi esto? Puede hacerse algo al respecto? Debe hacerse algo al respecto? stas

    son cuestiones que yo debo abordar en este escrito. Debo empezar por revisar brevemente los

    puntos lgidos en el desarrollo del subcampo, as como los problemas que eventualmente

    minaron esta investigacin. De ah, debo regresar a mis propias prescripciones para revivir y

    reformar el estudio de la socializacin.

    EL ESTUDIO DE LA SOCIALIZACIN POLTICA

    El Pasado

    Dos tradiciones de investigacin definidas similarmente dieron forma e mpetu a la emergencia

    del subcampo de la socializacin poltica en la dcada de 1960 (vase Kinder y Sears 1985).

    Una tradicin fue iniciada por Herbert Hyman (1959), con la publicacin de Socializacin

    Poltica. Este libro de influencia resumi los descubrimientos en socializacin de otras

    disciplinas, le dio su nombre al subcampo, y sugiri una razn para estudiar la socializacin.

    Hyman (1959) dirigi nuestra atencin al hecho de que el comportamiento poltico es

    comportamiento aprendido y que, para comprender esto, el aprendizaje es importante. En

    particular, l enfoc su atencin en el ciudadano como un votante, y por consiguiente en

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    aprehender el partidismo y otras actitudes directamente relevantes para la participacin en la

    arena electoral.

    La otra tradicin es mejor definida por el trabajo de David Easton y sus colegas (Easton y

    Hess 1962; Easton y Dennis 1969; Hess y Torney 1967), quien coloc las preguntas de Carles

    Merriam (1931) sobre cmo las naciones y los gobiernos transforman a los nios en buenos

    ciudadanos en el contexto de la teora de sistemas. El argumento era simple y poderoso: es

    importante estudiar la socializacin poltica porque provee la base para la estabilidad poltica.

    A la larga, fue la tradicin de Hyman, con su foco sobre la arena electoral y los recursos de la

    participacin poltica, la que tuvo el mayor poder para quedarse. Pero, a su vez, fue la tradicin

    de Easton la que captur la imaginacin de la disciplina, al menos por un periodo breve. La

    subida y cada del enfoque de Easton ha sido cronicada y analizada repetidamente (Cook 1985;

    Connell 1987; Kinder y Sears 1985; Merelmann 1972; Niemi 1973; Niemi y Sobieszek 1977;

    Sears 1975). Tengo poco nuevo que aadir a estas cuentas de la historia. No obstante es una

    historia que amerita la repeticin, aunque sea breve, porque es una historia que provee

    lecciones importantes para nuestro subcampo.

    Estabilidad del Sistema y la Percepcin de los Nios de las Autoridades

    El entusiasmo por el estudio de la socializacin poltica estall en la dcada de 1960 en

    reaccin a una intrigante serie de descubrimientos que trataban con la imagen que tienen los

    nios sobre las autoridades polticas. En 1960, dos artculos, uno de Robert Hess y David

    Easton y el otro de Fred Greenstein, capturaron nuestra atencin con su descubrimiento de

    actitudes extremadamente positivas que los nios sostienen hacia las autoridades polticas.

    Estos descubrimientos fueron rpidamente colocados en el contexto terico de la teora de

    sistemas (vase Easton y Hess 1962; Easton 1965).

    Y este nuevo enfoque terico fue rpidamente puesto a prueba en varios estudios empricos

    clave. El libro de Greenstein apareci en 1965, con ms datos interesantes. Y dos aos ms

    tarde, el primer gran estudio internacional de Hess y Torney (1967) provey evidencia

    aparentemente slida sobre la importancia del aprendizaje temprano. Finalmente, en 1969, se

    public Los nios en el Sistema Poltico de Easton y Dennis. ste fue el ltimo de los estudios

    tempranos, y quizs el mejor. Pero nunca recibi el aprecio completo y el seguimiento que

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    mereca en parte, porque para el tiempo en que fue publicado las bases tericas del campo ya

    estaban bajo ataque.

    Sin embargo, reunindolos todos, los estudios exploratorios de la dcada han dispuesto en el

    imaginario de la profesin dos descubrimientos dramticos y un razonamiento importante. Los

    descubrimientos fueron que los nios personalizaron al gobierno hasta un nivel

    extraordinario y, a un nivel an ms extraordinario, ellos idealizaron lo que vean,

    particularmente al presidente, a quien Greenstein (1960) caracteriz como El Lder

    Benevolente.

    Estos sentimientos, adems, parecan ser lazos firmes enraizados en profundas necesidades y

    ansiedades en torno a figuras de autoridad. Y ellas parecieron ser polticamente significativas

    como una base para un soporte difuso al sistema, presumiblemente un recurso crtico de

    estabilidad poltica. El supuesto importante era persistencia: la socializacin era completada

    probablemente hacia el final de la escuela primaria; o, si no completada, al menos el

    aprendizaje posterior sera modesto para la mayora de la gente y no de gran significancia para

    sus orientaciones bsicas.

    Pero, para la dcada de 1970, esta tradicin de investigacin sobre la socializacin estaba

    incendindose, mientras que eventos dramticos y nuevos datos comenzaron a destrozar la

    confianza de la profesin en su esfuerzo completo. Como lo seal Fred Greenstein (1975,

    1973), estos eventos de finales de los sesenta e inicios de los setenta involucrando a los nios

    ahora en edad de preparatoria de los estudios tempranos sobre la socializacin parecan

    perversamente diseados para desacreditar la tesis de la idealizacin: protestas por Vietnam,

    insurrecciones en ghettos, protestas durante los ltimos aos del Presidente Johnson y,

    entonces, la negativa del Presidente Nixon tras Watergate. La idealizacin temprana de las

    autoridades pareca haberse evaporado.

    O quizs nunca existi en primer lugar al menos para algunos nios. Es decir, tan

    inquietantes como los eventos anteriores fueron los numerosos estudios de sondeo que

    demostraron que la idealizacin de los nios sobre las autoridades polticas no era un

    fenmeno universal: los nios de los Apalaches (Jaros, Hirsch y Fleron 1968), los nios negros

    (Greenberg 1970; Sears y McConahay 1973; Abramson 1977), los nios americano-mexicanos

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    (Garca 1973), y los nios britnicos, tambin (Stradling y Zurick 1971; Greenstein et. al. 1974),

    todos demostraron visiones menos idealistas de las autoridades polticas. Unos quince aos

    despus, voces de calma (Kinder y Sears 1985) sugeriran que era difcil evaluar las

    implicaciones de estas protestas, que eran quizs inusuales, y de los datos, que estaban

    altamente correlacionados con el partidismo.

    En retrospectiva, la tesis de la idealizacin simplemente pudo haberse debilitado sin que se

    invalidase su principal afirmacin (i.e., que la idealizacin temprana afectar posteriormente los

    sentimientos de apoyo para cuando los nios se vuelvan adultos). Pero, mientras tanto, el

    efecto prevaleciente de estos eventos era crear desilusin respecto al estudio de la socializacin

    en la infancia (vase Niemi y Sobieszek 1977).

    Esta desilusin se profundiz mientras que el razonamiento terico para estudiar la

    socializacin en la infancia el supuesto de la persistencia se volvi ms y ms problemtico.

    Como Dolnld Kinder y David Sears (1985, 719-20) sucintamente anotaron: La importancia de

    la socializacin poltica preadulta recae primeramente en el impacto que sus residuos tienen en

    las actitudes y el comportamiento adulto.

    Para tener ese impacto deben por supuesto persistir en y a travs de la adultez en una u otra

    forma. Pero en realidad persisten? A pesar de que exista alguna evidencia que sugera la

    estabilidad de ciertos tipos de orientaciones polticas, como el partidismo y las actitudes raciales

    (vase Kinder y Rhodebeck 1982; Miller y Sears 1986; Sears 1975), por mucho la mayor parte

    de la evidencia min la confianza en el supuesto de la persistencia (Jennings y Niemi 1981;

    Marsh 1971; Searing et. al. 1973, 1976). La evidencia ms persuasiva vino de estudios

    longitudinales que demostraron un cambio considerable en las actitudes polticas (incluyendo

    el partidismo) tras la infancia (e.g., Jennings y Niemi 1981).

    Como si el colapso de la socializacin en la infancia y la hiptesis de la persistencia no fuese

    suficiente, hubo tambin crticas metodolgicas que amenazaron con clausurar el estudio de la

    socializacin en la infancia. El uso de investigacin de sondeo entre nios jvenes cay en

    fuego ardiente mientras que la evidencia mostraba que las respuestas de los nios al sondeo

    eran muy inestables (Conelll y Goot, 1972/1973; Vaillancourt 1973) y especialmente propensas

    a respuestas parcialmente prefabricadas (Kolson y Green 1970). Para estar seguros, por la

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