Revista Economia Critica 1

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    09-Nov-2015
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Critica económica

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  • Si la ciencia no quiere degenerar en un simple conglomerado de hiptesis ad hoc, debe adquirir rasgos filosficos, y tiene que

    hacerlo a travs de la crtica a sus propios fundamentos

    Alfred North Whitehead (1925): Science and the Modern World, McMillan, Nueva York, p. 25

  • PRESENTACIN

    La presentacin del nmero 1 de la Revista de Economa Crtica supone param, y tambin para todo el colectivo que se encuentra tras este proyecto, un moti-vo de gran satisfaccin. Con este primer nmero comenzamos una andadura y uncompromiso de hacer una revista crtica, cientfica y rigurosa. Este hecho es, poruna parte, una necesidad en un pas en el que todas las publicaciones que existense desenvuelven dentro de la rbita de la economa convencional y en el que elpensamiento crtico no tiene cabida, como si ste no existiera. Pero nada mslejos de la verdad. La aparicin de la revista tiene tras de s un largo camino quese inici en diciembre de 1987 con la celebracin en la Universidad Compluten-se, de la que yo era por entonces decano, de las I Jornadas de Economa Crtica.

    Nos reunimos en aquella ocasin un gran nmero de economistas, bsica-mente profesores de la universidad espaola, que no compartamos los presu-puestos tericos de la economa convencional que domina en el mundo acadmi-co. Pues como dice con gran acierto Alfons Barcel en la introduccin de su libroFilosofa econmica (Icaria, Barcelona, 1992): Es una creencia ampliamenteextendida que la ciencia econmica constituye una disciplina slida, apoyada enpilares robustos y articulada mediante una matematizacin rigurosa. El presentelibro pretende demostrar que tal apreciacin es en buena medida, puro espejismo.Una inspeccin detallada lleva a considerar que gran parte de las proposicionesde la economa terica pueden ser catalogadas como esquemas especulativos sinsostn emprico y sin apoyo en las ciencias vecinas. En consecuencia, si no des-nudo, el Rey anda con muchos rotos y descosidos que no siempre los maquilla-dores profesionales consiguen encubrir. Dicho llanamente: el estado de la econo-ma como ciencia deja mucho que desear.

    Por tanto, con esta disconformidad sobre lo que constituye la vrtebra centralde los estudios de economa actuales se han desarrollado ya ocho Jornadas de Eco-noma Crtica, en las que en todos estos aos se han presentado multitud de ponen-cias y reflexiones, muchas de las cuales han sido de gran altura intelectual. Se hanconstituido sesiones de trabajo especializadas que se han ido consolidando con elpaso del tiempo. A partir de las III Jornadas se han publicado, prcticamente detodas las que se han celebrado, parte de las ponencias presentadas. En unas oca-siones en editoriales, en otras en publicaciones internas de las propias universida-des. Pero la publicacin no ha sido sencilla. En unos casos, por la propia pruden-

  • cia de los diferentes equipos de coordinacin, en los que nos hemos impuesto unnivel de exigencia elevado. En otros casos, por las dificultades que se tienen cuan-do no se comparte los principios predominantes en la economa.

    A este respecto resulta muy ilustrativo lo que dice un premio Nobel de eco-noma, como Myrdal en el libro, en el que se recogen diversos trabajos del autor,Contra la corriente(Ariel, Barcelona, 1980): Uno de los supuestos de mi concep-cin de la ciencia econmica y de su desarrollo es que en cada perodo tiende ahaber un cuerpo de mtodos y teoras que dominan la escena aunque siempre exis-ten algunas desviaciones y, de vez en cuando, algunos rebeldes declarados.

    Aquellos que se adhieren al cuerpo dominante forman la ortodoxia; susobras tienen prestigio, se citan mutuamente y, en general, no mencionan a nadieque no forme parte de este grupo, y menos a los rebeldes- cuando se da el casode algn economista se atreve a poner en tela de juicio mtodos y teoras que tie-nen en comn los economistas ortodoxos. Por ello tienden a quedarse aislados; yno aislados de las otras ciencias sociales. Algunos de los investigadores del gruposon elevados de comn acuerdo a un estado providencial. Pero incluso los milesde compaeros de trabajo menos prominentes alcanzan un estatus por el merohecho de pertenecer a la ortodoxia y trabajar fielmente dentro de sus cauces.

    A la luz de estas palabras, se puede comprender que no resulta fcil la vidaacadmica para los que no pertenecemos a esa ortodoxia, pero an as existimos,aunque intenten acallarnos por todos los medios a su alcance, y lo que ms sor-prende que, aunque seamos minora, sin embargo, parece que molestamos dema-siado, lo que ya es un sntoma de la escasa tolerancia intelectual de la ortodoxia.Sin duda lo ms molesto es que se cuestiona lo establecido, que no tiene unasbases tan firmes como pretenden, por lo que no somos un colectivo nada cmo-do a los conformistas y a los establecidos en el sistema. Por ello, las dificultadesque tambin se dan a la hora de la publicacin, lo que explica la tardanza en sacara la luz una revista de esta naturaleza, pero, sin embargo, necesaria para dar cuen-ta de la diversidad que en el campo de la ciencia econmica se produce.

    La revista como se puede comprender no es un proyecto improvisado, sinoque se encuentra maduro, pues detrs de l se encuentran aos de reflexin, dedebate y de creacin. El ncleo central estar constituido por artculos, sujetos aevaluacin, pero que vendrn acompaados por recensiones de libros, interven-ciones breves que afrontarn temas de actualidad, y citas de grandes economistasque conduzcan a la reflexin y al debate. Los artculos que constituyen este pri-mer nmero son las conferencias que se expusieron el plenario de las VIII jorna-das, celebradas en la universidad de Valladolid a finales de febrero de 2002, yuna seleccin de ponencias, evaluadas por el comit de redaccin, presentadas enlas sesiones especializadas.

    Las intervenciones breves, en este nmero y en los siguientes, estarn deter-minadas, en gran parte, por temticas que no pueden quedar al margen de la dis-cusin de economistas que se consideran crticos, pues estarn referidas cuestio-nes inmediatas y relevantes, como puede ser en estos momentos la guerra contraIrak que quiere perpetrar Estados Unidos, acompaado del Reino Unido y Espa-

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  • a, en una de las ms claras violaciones del derecho internacional y contra la opi-nin mayoritaria de la ciudadana universal. Fuera, por tanto, de la labor ms te-rica o emprica que requiere un trabajo de maduracin a ms largo plazo, se pre-tende no quedar aislados de la realidad ms inmediata, aunque la interpretacinde la misma se encuentre sustentada en un armazn terico y metodolgico cuyabase se asienta en las coordenadas anteriormente expuestas.

    En este nmero, adems, hay un artculo en memoria de Vidal Villa, com-paero recientemente fallecido, que fue no slo uno de los pioneros y puntales delo que ha sido la economa crtica de nuestro pas, sino un referente, tanto por sulabor acadmica, como por su compromiso poltico de lucha y militancia a favorde un mundo ms libre, justo y equitativo.

    Para terminar decir que, como el lector podr comprobar, la economa crti-ca existe en el mundo y en la universidad espaola. Que cuenta, adems, con ungran vigor y atractivo intelectual, pero que no es un bloque monoltico ni muchomenos. Lo que tiene sus indudables ventajas, pero tambin sus inconvenientes.Lo ha puesto de manifiesto Pasinetti en Cambio estructural y crecimiento eco-nmico (Pirmide, Madrid, 1985) y es que mientras la teora econmica margi-nalista tiene una teora unificadora, no sucede lo mismo con lo que pretendenofrecer una alternativa a ese esquema terico. Las alternativas existen, pero no seha conseguido reunirlas a todas ellas en un esquema terico unificador. Por esoes por lo que la economa crtica ofrece tambin sus disparidades y disconformi-dades y dentro de su seno se dan fuertes controversias. Esto tiene sus elementosenriquecedores, debido a que frente al dogmatismo imperante ofrece un ejemplode pluralidad, pero tambin hay que reconocer que frente a la ortodoxia es una desus principales debilidades.

    Carlos BerzosaDirector de la Revista

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  • PONENCIAS

  • Francisco Fernndez Buey*

    DESIGUALDAD Y DIVERSIDAD EN LA GLOBALIZACION

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    Lo caracterstico del capitalismo posmoderno en la poca de la globalizacin ydel imperio nico es que se presenta a s mismo como vencedor de las fuerzas quecausaron el ltimo gran holocausto del siglo XX, pero al mismo tiempo, al afirmarla superioridad de la propia cultura mercantil, quema todo aquello que considera anta-gonista o enemigo, crea otros holocaustos y los presenta ante la propia opinin pbli-ca como necesarios, como respuesta civilizada ante el riesgo de que aparezca en elhorizonte un nuevo Hitler. La paradoja de los nuevos holocaustos es que stos se pre-sentan como una retorsin del principal Holocausto del siglo XX: el capitalismo pos-moderno dice querer hacer modernos a todos los dems, induce en las otras culturasnuevas necesidades y, cuando llega a la conclusin de que estas nuevas necesidadesinducidas no pueden ser satisfechas ms all del mundo de los ricos, quema y des-truye las tradiciones y culturas que no se adaptan a los designios del Imperio.

    Este quemar todo lo otro tiene ahora, en el cambio de siglo y de milenio, dosaspectos: material uno y simblico el otro.

    Materialmente, el Imperio quema todo lo que considera antagnico mediantelas guerras. Identifica reiterativamente lo antagnico con el espectro de Hitler y acontinuacin bombardea todo tipo de instalaciones civiles de aquello que llamaenemigo. As en Bagdad, en Belgrado o en Kabul. En estos bombardeos hanmuerto desde 1991 cientos de miles de personas inocentes, un nmero muchsimomayor que el de los muertos inocentes causados por los distintos tipos de terroris-mo. La ideologa imperial se escandaliza ante los actos brbaros de los otros y ponesordina a las consecuencias de su propia barbarie siempre