José Ingenieros-Por la Unidad Latinoamericana-Homenaje a José Vasconcelos-1922

Click here to load reader

  • date post

    30-Oct-2015
  • Category

    Documents

  • view

    32
  • download

    0

Embed Size (px)

description

Filosofía

Transcript of José Ingenieros-Por la Unidad Latinoamericana-Homenaje a José Vasconcelos-1922

  • HAm

  • PRESENTED TO

    THE LIBRARYBY

    PROFESSOR MILTON A. BUCHANAN

    OF THE

    DEPARTMENT OF ITALIAN AND SPANISH

    1906-1946

  • JOS INGENIEROS

    Por la

    Unin Latino Americana

    Discurso pronunciado el 11 de Octubre de 1922 ofreciendo

    el banquete de los Escritores Argentinos en

    honor de Jos Vasconcelos

    1922

    L. J. ROSSO y Ca., IMPEESORES

    BUENOS AIRK3

  • JOS INGENIEROS

    Por la

    Unin Latino Americana

    Discurso pronunciado el 11 de Octubre de 1922 ofreciendo

    el banquete de los Escritores Argentinos en

    honor de Jos Vasconcelos

    491933

    1922

    f.. J. EOS?0 y Clu., IMPRESOaiiS

    lllENOS AIBF.S

  • Digitized by the Internet Archive

    in 2010 with funding fromUniversity of Toronto

    http://www.archive.org/details/porlauninlatinOOinge

  • POR LA UNIN LATINO AMERICANA

    /. La Renovacin Mexicana

    Los escritores argentino'.s aqu reunidos me han delegadoel honroso encargo de expresaros los fraternales sentimientosque nos inspira el pueblo mexicano, de cuya alta cultura soisel exponente ms calificado.No pretendemos ocultar que es grande, en nuestras latitu-

    des, la ignorancia de cuanto concierne a la gran renovacinpoltica, ideolgica y social, felizmente iniciada en Mxico enlos ltimos aos. De ello, ms que a la distancia, cabe culpara la malsana y tendenciosa informacin que las agencias te-legrficas norteamericanas difunden, para restaros las fuer-zas morales de simpata y de solidaridad que tajito necesitisen nuestro continente. Sabemos, tambin, sin que est a nuestroalcance remediarlo, que el imperialismo capitalista ha vin-culado ya a sus intereses muchos rganos significativos de la]jrensa latinoamericana, consiguiendo que la opinin pblica,en asuntos que os son vitales, se forme a travs de un criterioque no es ciertamente el del pueblo mexicano.A pesar de esas circunstancias adversas, algunos hombres

    de estudio, justamente desconfiados, hemos podido recons-truir el proceso del gran drama social que os ha conmovidodesde la cada del tranquilo despotismo representado porvuestro Porfirio Daz. Hasta l duraban la paz y el orden,una i)az complaciente con los enemigos exteriores y un ordencoercitivo de las conciencias lil)rcs en el interior; una paz decontinuos compromisos y humilhiciones ante la voracidad delcapitalismo en acecho, un orden que era simple sometimientode un puel)lo mudo y encadenado. Cuando los mejores esp-i-iius de Mxico cutre los cuales ya estallis vos, amigo Vas-concelos dieron .su grito revolucionario en demanda de li-liertad poltica y de justicia social, comenzaron horas de in-(luictud V tui-bulcui'ia, inevitables ciertauuMite. intrque el des-

  • 4

    potismo no ha])a educado al pueblo para la prctica de lasinstituciones libres. Hubo errores, pero fueron saludables,por su misma enseanza ; tan hondos eran los problemas plan-teados y tantos los matices de las fuerzas convrfrentes avuestra gran revolucin, desde el sencillo liberalismo radicalhasta el avanzado colectivismo agrario, que hubiera sido his-tricamente absurda la esperanza de que no fuese alterado elviejo orden del rgimen porfirista. No es seguro, en fin, queel gran proceso haya terminado todava; Madero, Carranza,Obregn, han sido etapas sucesivas de un movimiento hist-rico que aun no ha alcanzado su nuevo estado de equilibrio,parecindonos deseable y saludable que el pueblo mexicanocontine la marcha emprendida hacia una meta de mejora-miento y de incesante superacin, aunque para ello deba alte-rar algunos resortes del orden viejo incompatibles con los ne-cesarios para un orden nuevo.

    Una profunda palingenesia espiritual ha acompaado aesa regeneracin poltica, que fu obra de dos generacio-nes y necesitar el concurso de la que vendr. Durante el si-glo pasado imperaban en Mxico las orientaciones del escolas-ticismo tradicional, heredadas del coloniaje, apenas interrum-pidas por espordicos influjos de la escuela fisiocrtica, dela ideologa y del Kantismo. Alcanzaron a sufrir un vigorososacudimiento por la penetracin del positivismo, que tuvo re-presentantes muy distinguidos en las ciencias y en las letras

    ;

    desplazando al escolasticismo, ya minado por filtracioneseclcticas, influy benficamente sobre la cultura mexicana,emancipando las conciencias y preparando el ten-eno para lanueva ideologa de la generacin que llega actualmente a lamadurez. Comprendiendo que las fuerzas morales son palan-cas poderosas en el devenir social, esa generacin ha tenidoideales y los ha sobrepuesto a los apetitos de la generacinanterior, afinnando un idealismo social al que convergen, untanto confusamente, varias corrientes filosficas y literarias.Ese noble idealismo, felizmente impreciso, como oda ideolo-ga de transicin, compensa con su mucha unidad militantecontra lo que no quiere ser, la aun incompleta unidad filos-fica de sus aspectos afirmativos. No quiere ser una vnielta alpasado lejano y por eso huye del neoescolasticismo ; pero tam-poco quiere atarse al pasado inmediato y por eso desea supe-rar el ciclo del positivismo. Movido por ideales de accin, to-dos comprendemos sus aspiraciones comunes. Es. en efecto,idealismo poltico, en cuanto tiende a perfeccionar radical-mente las instituciones ms avanzadas de la democracia ; es

  • 5

    idealismo filosfico, en cuanto niega su complicidad al viejoescolasticismo y anhela satisfacer necesidades morales quedescuid el positivismo; es idealismo social, en cuanto aspiraa remover los cimientos inmoi-ales del parasitismo y del pri-vilegio, difundiendo y experimentando los ms generososprincipios de justicia social.

    De esas corrientes idealistas, no unificadas en un cuerpode doctrina, pero sin duda convergentes en el terreno de laaccin, es Jos Vasconcelos un exponente integral; por esoacudimos a reunimos en torno suyo, viva encarnacin de estageneracin mexicana que merece la simpata de nuestra Am-rica Latina.

    Digamos, empero, que Vasconcelos no es slo un exponente.Es un valor intrnseco y especfico, un altsimo valor personal,por su intelectaalidad desbordante y por su labor fecunda.

    Comprendiendo el sentido liistrico de la hora en que letoc vivir, fu desde 1908 revolucionario; y por haberlo sidocontra el despotismo y contra el privilegio, posee hoy, desdeel gobierno, orientaciones firmes e ideales constructivos. Losgrandes hombres no suelen fonnarse recogiendo migajas enlos festines oficiales de los opresores, sino alzando la voz con-tra todas las formas de la opresin, de la inmoralidad v de lainjusticia. Porque fu revolucionario, Vasconcelos sabe hoyser patriota, en esa noble significacin del patriotismo queconsiste en honrar a la patria con obras buenas y no en ex-plotarla con declamaciones malas. Porque fu revolucionariotiene el vehemente deseo de acrecentar la justicia en la socie-dad, sin encadenar voluntades a ningn dognnatismo de sectao de partido. En la direccin de la Preparatoria, en el rectora-do de la Universidad, en la federalizacin de la Enseanza, enla organizacin de las Bibliotecas Populares, y finalmente enel Ministerio de Instruccin Pblica, ha demostrado ser unespritu nuevo, uno de los pocos espritus, incontaminados porlas pasiones malsanas que dej la giierra europea, que pue-den conteimplar la situacin actual del mundo sin anteojerasgermnicas o aliadas.

    Pero si grande es su labor imblica, no menos meritoria essu produccin intelectual, singnlannente aplicada a las msnobles disciplinas filosficas. Algunos de sus mejores ensayoshan sido editados y comentados en la "Revista de Filosofa",de Buenos Aires; todos los americanos cultos conocen sus li-bros eximios: "Pitgoras", " Kl monismo esttico", "Diva-gaciones literarias", "Prometeo Vencedor" y "Estudios In-dostnicos", cuyo anlisis sera, en este momento inoportuno.

    Por todo clh), los escritores argentinos n

  • 6

    ludamos en el amii^o ilustre y querido eompaero a todcs losliombres de esa greneraein mexicana que ha emprendido laobra mafjna de regenerar las costumjjres polticas, )ara hacercada da ms; efectiva la soberana popular; que ha emprendi-do la i-efornu educacional combatiendo el analfabetismo, di-fundiendo el libro, renovando la vida universitaria y artstica, sufiriendo ideales dip-nifi,eadores del ciudadano; que haemprendido la refoi-ma social sobi'e bases generosas, antepo-niendo los iiitereses sociales del pueblo al e^^osmo individualde pocos privilegiados, afrontando la solucin del problemaagrario por la patritica expropiacin de vastos feudos incul-tos y su adjudicacin posesoria a los que con su trabajo sa-brn convertirlos en fuentes de bienestar y progreso nacional.

    Estas hermosas iniciativas, cuya experimentacin est des-igualmente avanzada en los diver-^os Estados federales, hacenque hoy Mxico merezca, adems de nuestra simpata, nuestroestudio. Convertido en vasto laboratorio social, los pases dela Amrica Latina podremos aprovechar muchas de sus ense-anzas ]M]Vi\ )iuestro i)ropio desenvolvimiento futuro.

    //. Ln deslealtad del Panamericanismo

    Por sobre otros motivos de simpata intelectual y social,nos acercan, a todos los latinoamericanos, razones graves deorden sociolgico y poltico.

    Sera necio callarlas, eomo si ocultndolas dejaran de exis-tir: poder pronunciar ciertas verdades es, por cierto, un pri-vilegio, y hasta una oompentaein, para los que rehumos vo-luntariamente las posiciones oficiales que suelen andar apa-readas con la poltica banderiza.

    Decimos, debemos imperativamente decir, que en los po-cos aos de este siglo, han ocurrido en la Amrica Latina su-cesos que nos obligan a reflexionar con sombra seriedad. Ydesearamos que las i)alabras pronunciadas en este gape fra-ternal de escritores argentinos, en honor de un eompaeromexicano, tuvieran eco en los intelectuales del continente,para que en todos se avivara la inquieta preocupacin delpo