Jose Agustin - La Panza del

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    La panza del Tepozteco

    Jos Agustn

    EN ESTA EDICIN ELECTRNICA (ENERO 2009) EL TEXTO INTEGRO CON SUS ILUSTRACIONES CONSTA DE 98 PGINAS TAMAO CARTA, LA VERSIN EN LIBRO IMPRESO ES DE 118 PGINAS.

  • 3

    I

    Mira noms, esto est llensimo! exclam Yanira, con un mohn, les dije que comprramos los boletos desde ayer!

    S, qu barbaridad dijo el gordo Tor, bufando.

    Los seis muchachos acababan de llegar a la

    Terminal de Autobuses del Sur, que se hallaba infestada de paseantes.

    Es por el puente explic rika, con aire serio. Los das estn muy bonitos, y todos dicen vmonos de la ciudad!

    Hjole desliz Alan, habr boletos?

    Los seis se miraron y caminaron con prisa, cargando sus maletines, entre la muchedumbre que haca largas colas en cada mostrador. Homero iba hasta atrs, oyendo su walkman. Llegaron a un extremo de la terminal, donde se vendan los boletos de los omnibuses Cristbal Coln.

    Chin! exclam Yanira, mira qu cola.

    S, est largusima dijo rika, hay que formarse mientras preguntamos a qu horas estn saliendo los camiones. Selene, t frmate indic a la nia ms pequea del grupo, de ocho aos de edad.

    Yo? Solita? pregunt Selene, viendo los gentos.

    Yo me quedo con ella avis Tor, yo la cuido. Yo te cuido, manita.

    Selene asinti, satisfecha, y procedi a desenvolver un chicle.

    Quieres? le dijo al gordo.

    Claro.

    Yo voy a preguntar a qu horas salen los camiones dijo Alan.

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    No, yo voy asent rika.

    Vamos los dos concluy Alan.

    Ambos avanzaron entre la gente que haca cola y lograron llegar al mostrador.

    A qu horas...

    . . .salen los autobuses a Tepoztln? termin de decir Erika, quitndole la palabra a Alan.

    A las doce y media respondi, hosco, el dependiente, sin verlos.

    A las doce y media? repitieron a coro rika y Alan, asombrados.

    O ms tarde, si no se forman ahorita repiti el empleado. Frmense, chamacos, porque luego se suspenden las corridas y ya no van a poder salir.

    Pero si apenas son las ocho de la maana, faltan tres horas para las doce y media se quej Erika.

    Cuatro horas corrigi Alan.

    Frmense si quieren, escuincles.

    rika y Alan regresaron, con paso lento, a la cola, donde se hallaban los dems.

    Qu creen? empez a decir Alan.

    Hay boletos hasta las doce y media concluy Erika.

    Hasta las doce y media? Repiti Tor, incrdulo, no se hagan los chistosos.

    No es chiste...

    Qu hacemos? intervino rika, si esperamos aqu cuatro horas vamos a llegar a Tpoz quin sabe cundo.

    A las dos de la tarde precis Alan.

    Cuatro horas? repiti Tor.

    Qu hacemos? insisti rika, desazonada.

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    Vamos a hablarle a mi pap propuso Tor, me dijo que le hablramos si tenamos problemas.

    Ay, el beb dijo rika, no puede hacer nada sin su papito.

    Bueno, pues, a ver t di entonces, qu hacemos?

    Y Homero?

    Ah est atrs, clavado con los audfonos.

    No quieres un bubble yum, rika? le invit Selene, quien logr avanzar cinco centmetros de la cola largusima.

    A ver acept rika.

    Oigan! Prense! casi grit Yanira, quien apareci entre la gente.

    Y t, dnde andabas? le pregunt Alan.

    Te puedes perder... agreg rika.

    Esta siempre se desaparece dijo Tor.

    Es la Yanira Solitaria aadi Homero.

    Cllense, n? Djenme hablar!

    S, pero no grites.

    Miren, en lo que ustedes estaban paradotes yo ya fui y averig lo que vamos a hacer.

    Todos se le quedaron mirando unos, instantes, y Yanira se hinch de satisfaccin al verlos muy atentos.

    Cmo, pues? pregunt rika, impaciente.

    Qu me dan si les digo?

    Ay cmo la haces de emocin...

    Bueno. Nos vamos a ir en combi.

    En combi? Cul combi? Ests loca!dijo Alan.

  • 6

    Salen all afuera, abajo de las escaleras de entrada al metro. Van a Tepoztln, a Oaxtepec y a Cuautla. Salen nada ms que se llenan. Y cuestan veinte pesos por cabeza, eh? inform Yanira con una sonrisa radiante.

    Todos se quedaron pasmados.

    Ah, y no son combis-combis, son microbuses, como los que ahora hay por todas partes.

    Ests segura de todo eso? pregunt Erika.

    Claro.

    Cmo te enteraste? intervino Alan.

    Porque o que unos seores estaban platicndolo en la cola. Luego les pregunt y me explicaron todo. Ellos ya se fueron a las combis. Vamos, no?

    Vamos dijo Tor, enftico.

    Momento aadi Alan. Qu tal si son puros cuentos? Que alguien se quede aqu en la cola, para no perder el lugar.

    Pa qu protest Yanira, en las combis s hay lugar, y salen orita mismo.

    Que se queden Selene, Homero, Indra, el gordo y Yanira y t indic rika, sin hacerle caso a Yanira. Yo voy a ver.

    No, yo voy dijo Alan.

    Vamos los dos.

    Yo quiero ir pidi Selene, ya me cans.

    No, Selene, t ests muy chiquita, t qudate aqu dijo Erika.

    Que no. Yo quiero ir.

    Que venga decidi Alan, total, yo la cuido.

    Erika suspir, resignada. Alan tom a la niita de la mano y los tres se deslizaron entre la muchedumbre en direccin de la calle.

    Siguen llegando, te fijas? coment Alan.

    Por qu hay tanta gente, Alas? le pregunt Selene.

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    Es por el puente explic Alan.

    Por qu?

    Ay Selene, no te explicaron en la escuela? pregunt Erika, impaciente. Ya estaban afuera, entre los numerosos autos y autobuses que pasaban, muy despacio, frente a la terminal, y se dirigan a las bases de combis que llenaban los alrededores del metro Taxquea.

    Porque el quince y el diecisis de septiembre son los das de la Independencia, que caen en jueves y viernes explic Alan, y luego viene el sbado y el domingo, as es que no hay clases en cuatro das y por eso todos se van a pachanguear a donde pueden.

    Igual que nosotros, mensa dijo rika.

    Ya estaban frente a un grupo de microbuses estacionados, en torno de muchos otros y de las incontables camionetas que llevaban al pasaje hacia numerosos puntos de la ciudad de Mxico. Ros de gente suban y bajaban las escaleras que llevaban al metro. Efectivamente, esos micros salan tan pronto se llenaban e iban a Cuautla y a Oaxtepec; no entraban en Tepoztln, pero los podan dejar en la caseta.

    S, all siempre hay coches o combis que llevan al pueblo! exclam rika. Nos vamos. Somos siete agreg, mientras sacaba dinero de su bolsa y contaba los billetes con cuidado antes de entregrselos al conductor del microbs. T jlate por los dems, Alan. T te quedas conmigo, Selene.

    Alan dud unas fracciones de segundo, le fastidiaba seguir rdenes, y ms las de rika, pero despus sali corriendo entre la gente, los autos y los autobuses que llenaban de humo la maana.

    rika y Selene subieron al microbs, en el que ya haba alguna gente. Un matrimonio que pareca tener un puesto en un mercado, otro como de maestros pobres, imagin rika, y varios seores de distinto tipo, ms bien viejos; uno de ellos hablaba y hablaba y otro lo escuchaba. Erika y Selene se acomodaron en dos bancas, y estn ocupadas, decan a los que seguan subindose al camin y queran ocuparlas; s, esas nias pagaron siete lugares, deca el chofer que cobraba los pasajes en la puerta.

    rika mir al joven conductor con aire desafiante. Le fastidiaba que le dijeran nia, simplemente, se deca, porque ya no lo era, ya tena trece aos, ya estaba en segundo de secundaria, ya estaba en sus teens, como deca su mam, y si se

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    pintaba y se pona los taconzotes de su hermana Myriam la dejaban entrar en donde fuera.

    El microbs se haba llenado, a excepcin, claro, de las dos bancas apartadas por Erika y Selene, pero no apareca ni Alan, ni Tor, Indra, Homero, ni Yanira. Ya vmonos, decan algunos de los pasajeros, impacientes. Se est haciendo muy tarde.S, vmonos, ya vmonos, chofer.

    No! Esprense! clam rika, angustiada.

    Voy a buscarlos, rika? le dijo Selene.

    T? Ests chiflada? Te pierdes! Mejor voy yo.

    Vmonos!

    T? Y si no regresas?

    Cmo que no regreso? Claro que regreso. Ay malditos, los odio, qu les habr pasado, t? Por qu no llegan?

    Ya vmonos, insistan otros pasajeros, pero el chofer, ya instalado al volante, no les haca caso y miraba impasiblemente al intenso movimiento de gente y combis en el metro y la terminal.

    Selenita, voy a ir a buscarlos, t esprame aqu, prtate de lo ms tranquila y no pasa nada, los seores te cuidan, y yo voy como rayo a ver qu pasa...

    rika se interrumpi porque en ese momento se oy un gran alboroto, y Alan subi en el microbs.

    Ya llegamos! exclam Alan.

    Qu relajo! dijo Homero.

    Fue por culpa de Indra! acus Tor.

    Yo no tuve la culpa, qu!

    Shhhhh!

    Les dije que para qu nos quedbamos a hacer cola! Era de lo ms idiota, bamos a irnos en la combi de cualquier manera!

    Ya cllense!

    Escuincles tardados!

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    Vmonos!

    Sintense, ya no hagan tanto ruido dijo el chofer.

    Todos gritaron uuuuuh!, entre risas, pero el chofer no les hizo caso, arranc el motor del microbs y se meti como pudo entre la hilera de vehculos que avanzaba a vuelta de rueda frente a la terminal del sur. Cada vez llegaba ms y ms gente.

    Ay Dios! exclam Indra, yo cre que ah nos bamos a quedar...

    Pero ya ves que no dijo Alan.

    Les dije que nos viniramos todos juntos a la combi recrimin Yanira, no tena caso quedarnos all.

    No es combi, es micro corrigi Alan.

    Oye Hmer, presta el walkman pidi Tor.

    Ni te oye le record Indra, adems t tienes el tuyo.

    S, pero est guardado...

    Bueno, y por qu se tardaron tanto, se puede saber? pregunt Erika.

    . . .y adems el suyo est ms picudo.

    Es que la mensa de Indra se fue a hablar por telfono explic YaniraYo le dije que no se fuera, pero siempre