INTA - Conservacion de La Biodiversidad en Plantaciones Forestales de Salicaceas Del Bajo Delta....

Click here to load reader

  • date post

    01-Oct-2015
  • Category

    Documents

  • view

    45
  • download

    1

Embed Size (px)

description

INTA - Conservacion de La Biodiversidad en Plantaciones Forestales de Salicaceas Del Bajo Delta. Desafios y Estrategias de Gestion.

Transcript of INTA - Conservacion de La Biodiversidad en Plantaciones Forestales de Salicaceas Del Bajo Delta....

  • EL DELTA BONAERENSE NATURALEZA, CONSERVACIN Y PATRIMONIO CULTURAL 301

    PROBLEMTICA Y ANTECEDENTES. LA CONSERVACIN DE LA BIODIVERSIDAD EN SISTEMAS PRODUCTIVOS

    Durante muchos aos, la conservacin biolgica estuvo focalizada en las reas na-turales protegidas y en catalogar y describir especies que habitan en reas poco ex-ploradas. En la actualidad, sin embargo, la mayor parte de la superficie terrestre posee algn tipo de manejo y las reas de conservacin no son suficientes para conservar la fauna silvestre, lo que fuerza a muchas especies a habitar paisajes alterados por las ac-tividades humanas (Giman et al., 2007), entre las que encontramos a las plantaciones forestales. A su vez, estas plantaciones dependen de los servicios que ofrecen compo-nentes clave de la biodiversidad de los ecosistemas naturales, como microorganismos de suelo y predadores de especies plaga. En este contexto, y desde la aproximacin de la ecologa del paisaje, estos pueden ser productivos y ser diseados y manejados no slo para preservar las especies silvestres, sino tambin, para mantener las funciones

    CONSERVACIN DE LA BIODIVERSIDAD EN PLANTACIONES FORESTALES DE SALICCEAS DEL BAJO DELTA. DESAFOS Y ESTRATEGIAS DE GESTIN

    Natalia Gabriela Fracassi, Adrian Gonzlez y Gerardo Mujica

    E. E. A. Delta del Paran, Instituto Nacional de Tecnologa Agropecuaria (INTA). [email protected]

    Figura 1. reas protegidas en campo forestal. Foto: N. Fracassi.

  • Conservacin de la biodiversidad en plantaciones forestales de salicceas del bajo

    Delta. Desafos y estrategias de gestin

    Conservacin de la biota deltense

    CAPTULO 4

    302 EL DELTA BONAERENSE NATURALEZA, CONSERVACIN Y PATRIMONIO CULTURAL

    ecosistmicas con efectos neutrales o an positivos sobre la produccin agropecuaria y el ambiente (Foley et al., 2005; Scherr y McNeely, 2007). Este nuevo paradigma de la conservacin de la biodiversidad en mosaicos de paisajes naturales y productivos, no puede ser abordado comprensivamente desde una sola disciplina (Simonetti et al., 1992) sino que incluye a la sociologa, la biologa de la conservacin y la silvicultura, entre otros, y requiere de coordinacin poltica y de apoyo estratgico y logstico de las comunidades, gestores, entidades de investigacin, productores y ONGs.

    El Delta del Paran cuenta con al menos 179.636 ha (el 10,5% de su superficie total -Fracassi et al., 2006-) resguardadas bajo alguna categora de proteccin, ya sea, Re-serva de uso Mltiple, Reserva Natural, Reserva de Biosfera MAB - UNESCO, Reserva Natural Integral, Reserva Municipal, Reserva Natural ctica, Parque Nacional o Paisaje Protegido. Sin embargo, de las 14 unidades de conservacin que componen este siste-ma, dos de ellas (la Reserva Natural Otamendi -APN- y la Reserva Provincial Ro Lujn) no se encuentran estrictamente dentro de la regin del Delta del ro Paran, sino dentro de la unidad geomorfolgica de los bajos ribereos (Bonfils, 1962), en tanto que siete, no poseen personal de vigilancia ni planes de manejo (Fracassi et al., 2006). Esta baja representatividad de reas protegidas, as como la falta de implementacin efectiva o de confeccin de planes de manejo especficos, obliga a muchas especies emblem-ticas, amenazadas y/o claves a transitar o utilizar paisajes y ambientes con diferente grado de modificacin, que incluyen las plantaciones de salicceas en sus diferentes modalidades. Trabajar con los actores clave del territorio para mejorar la calidad de las plantaciones como hbitat para estas especies, resulta de vital importancia tanto para la conservacin, como para el mantenimiento de las funciones ecosistmicas asociadas a la biodiversidad y la sustentabilidad de los mismos sistemas productivos.

    CONTEXTO GENERAL DE LAS PLANTACIONES DE SALICCEAS EN EL DELTA. EVOLUCIN Y AVANCE TECNOLGICO

    Las salicceas, principalmente lamos y sauces, son las especies forestales ms di-fundidas en la regin del Delta del Paran. Las caractersticas de las mismas, con respecto a su posibilidad de propagacin por va agmica, su resistencia a perodos de anegamiento, su rpido crecimiento y su capacidad de rebrote, entre otros, las ponen en situacin de ventaja con respecto a cualquier otra alternativa productiva (Borodowski y Suarez, 2004). A su vez, las caractersticas ecolgicas regionales y las de estas especies, promovieron una relacin intensa e histrica entre las salicceas y la poblacin de la zona. Esta relacin y aprovechamiento forestal se inici en el siglo XIX con la utilizacin de las formaciones espontneas del denominado sauce criollo o sauce colorado (Salix humboldtiana). El cultivo forestal con sentido comercial, sin embargo, comenz a mediados del siglo XIX con la introduccin del sauce llo-rn (Salix babylonica), que fue sustituyendo al sauce criollo. En 1920, finalizada la primera guerra mundial, se introduce en el Delta el lamo criollo (Populus nigra) (Borodowski y Suarez, 2004).

    Existe coincidencia en estimar en aproximadamente 20.000 habitantes la poblacin

  • Conservacin de la biodiversidad en plantaciones forestales de salicceas del bajo Delta. Desafos y estrategias de gestin

    Conservacin de la biota deltense

    CAPTULO 4

    EL DELTA BONAERENSE NATURALEZA, CONSERVACIN Y PATRIMONIO CULTURAL 303

    del Delta Bonaerense hacia 1940, punto mximo de su crecimiento. Para 1960 la poblacin fue disminuyendo hasta alcanzar unos 12.200 habitantes en el ao 1980 (CFI, 1985). La fruticultura y la horticultura, que estaban entre los sistemas productivos dominantes y fuertes generadores de empleo en la regin, entran en crisis luego de los `60, y el deterioro de las plantaciones y cultivos por las inundaciones (especialmente la de 1982-83), la difusin de plagas y el costo del flete tornan menos rentable y com-petitivas dichas actividades. Esto, sumado a la escasez de servicios bsicos, llev a una reconversin del resto de las actividades productivas hacia la forestacin en mayores escalas. El punto culminante se alcanza en 1979, cuando se registran aproximadamen-te 110.000 ha forestadas con salicceas, de las cuales 80.000 ha correspondan a sau-ce y 20.000 ha a lamo. Desde esa dcada a la actualidad, tanto los cambios econmi-cos como la sucesin de inundaciones de gran magnitud, hicieron disminuir en parte la superficie forestada y cambiar la tipologa de productor, encontrndose superficies prediales por debajo de la unidad econmica forestal (Borodowski y Surez, 2004).

    Durante muchos aos, la tpica produccin forestal de salicceas era llevada adelan-te desde la unidad familiar (bsicamente en pequeas superficies), donde los lamos se plantaban slo sobre los albardones y los sauces sobre los pajonales, aprovechando las tierras cercanas a los cursos de agua navegables. En los albardones originalmente se desarrollaban bosques de alta diversidad biolgica, denominados localmente Monte Blanco (Burkart, 1957), de los cuales en la actualidad slo quedan relictos debido a su reemplazo por plantaciones y al asentamiento de las actividades frutcolas, recrea-tivas e incluso la construccin de las casas de los pobladores. En sus comienzos, las salicceas no se plantaban hasta ms de 1.000 m hacia el interior de la isla, debido a problemas de faltas de drenaje, ocupando aproximadamente un 30% de la superficie de los campos (INTA, Delta del Paran, 1973). Sin embargo, luego de los `90, un pe-rodo de prdida de competitividad de los pequeos y medianos productores, adems del incremento de la brecha tecnolgica (entre los pequeos y los grandes produc-tores del sector), se pas a otro sistema en el cual los propietarios han tenido que ir incorporando nuevas fuerzas de trabajo para mantener en produccin superficies ms grandes, avanzando tambin hacia el interior de las islas. Esto se evidencia en la uni-dad econmica forestal, que pas de las 150 ha (segn INTA) a fines de la dcada de 1980 (Galafassi, 2005) a las 300 ha para mediados de la presente dcada (Borodowski y Surez, 2005).

    Hoy, en todo el bajo Delta, el 60% de los productores poseen predios con super-ficies de menos de 50 ha y un 30% es propietario de entre 50 y 200 ha (pequeos productores -Borodowski y Surez, 2005-). Slo un 6% posee entre 200 y 1000 ha (productores medianos), en tanto que carca del 2% de los productores posee su-perficies mayores a 1000 ha. Trasladadas a la regin del ncleo forestal (concentrada principalmente entre el cruce de la RN 12 con las islas hacia el norte y el Canal de la Serna hacia el sur), estas cifras se ven modificadas por hallarse un mayor porcentaje de medianos y grandes productores.

    En cuanto al tipo de manejo de las plantaciones, si bien desde sus orgenes para el cultivo de salicceas ya se implementaban sistemas de drenajes y desages, as como

  • Conservacin de la biodiversidad en plantaciones forestales de salicceas del bajo

    Delta. Desafos y estrategias de gestin

    Conservacin de la biota deltense

    CAPTULO 4

    304 EL DELTA BONAERENSE NATURALEZA, CONSERVACIN Y PATRIMONIO CULTURAL

    protecciones ante inundaciones (ej. zanjas, ataja-repuntes y diques/alteos -SAGPyA, 1999-), denominados sistemas abiertos, los sistemas posteriores a los `90 evolucio-naron mayormente hacia endicamientos con cierres de predios completos (sistemas cerrados), que ofrecen mayor seguridad en el tiempo al sistema productivo ante los grandes eventos de inundacin y permiten mayor incorporacin de maquinarias. Ade-ms, estos cerramientos permitieron que muchos de los medianos productores hayan diversificado sus actividades, incorporando por ejemplo la ganadera como comple-mento de sus ingresos forestales (de ms largo plazo) con ingresos anuales (Gonzlez, 2010a). En sntesis, la cuenca forestal, si bien se ha concentrado, ocupa aproximada-mente unas 83.370 ha en total (casi 20% menos que en los aos 60-70), con 60.091 ha para Buenos Aires, y abastece de madera para la fabricacin de productos de cuatro segmentos ind