Historia de Bejar 2012

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  • 1. EL ESCENARIO DE LOS HECHOS: CONDICIONES GEOGR-FICAS Y AMBIENTALES

    Para exponer el desarrollo de la historia ms antigua de la co-marca de Bjar, se ha prescindido de los argumentos administrati-vos actuales que definen lo que es esta comarca. Naturalmente, ni enla Prehistoria ni en la Historia Antigua tuvieron conciencia de lo quesera la situacin administrativa que ha llegado a nuestros das. Porello he considerado una zona aproximada de 600 km, que sera elrea de influencia general ms inmediata de las gentes que lo habi-taron, considerando su territorio como comn. De la misma formahoy tambin, prescindiendo del concepto administrativo, conside-ramos ese mismo territorio teniendo en cuenta la accesibilidad, laproximidad, el paisaje, los propios habitantes que conocemos en eseespacio,... etc., criterios todos que provocan un sentido de asociacinentre las personas por encima del lmite eminentemente administra-tivo, que no es otra cosa que la forma de organizar el espacio para go-bernarlo.

    Es, pues, necesario establecer previamente de manera cautelarlos lmites geogrficos que van a comprender este trabajo y la justi-ficacin de que sean esos y no otros los elegidos. Evidentemente si-tuar estos lmites es siempre una tarea de alguna forma arbitraria yms an lo es cuando se trata de una forma de intervenir en los tiem-pos ms antiguos, de los que conocemos slo una parte de su conte-nido. Por delimitar nuestro territorio de trabajo con algunajustificacin hemos considerado, en primer lugar, como circunstan-cia diferenciadora el hecho orogrfico, es decir lo montaoso y su es-tricta inmediatez y, por contraposicin, lo que no lo es. Por otra partetambin hemos querido utilizar una circunstancia hipottica, poten-cial y con seguridad criticable, como puede ser el hecho de conside-rar un territorio en el que la comunicacin ms o menos cotidianaentre las zonas no tenga un obstculo espacial demasiado extensotraducible a tiempo, es decir, se ha acotado un territorio en el que loshabitantes se sintieran, suponemos, cercanos unos a otros y unidospor unas circunstancias econmicas, paisajsticas y de vecindad.

    Por el sur y sur-este el lmite sera la enorme barrera fsica que su-pone la Sierra de Candelario-Bjar propiamente y sus estribaciones,separando lo que es la tierra extremea de la Meseta Norte. La zonade Lagunilla, Baos de Montemayor, La Garganta y las alturas de lasierra seran el lmite. Por el oeste, el arco Valdelageve-Colmenar deMontemayor-Cristbal, hasta el extremo norte del Valle de Sangu-sn, en las cercanas de Guijuelo. Por el este nuestro lmite ocuparalas estribaciones de la Sierra de Candelario y sus valles en la zona yaabulense de Becedas, con el valle del ro Becedillas y la desemboca-dura de ste en el Tormes entre los trminos de Junciana y El Tejado.La lnea del ro Tormes, entre la desembocadura del Becedillas y las

    2.1 El tiempo ms antiguo(Del paleoltico al siglo XI)

    Fig. 1. La comarca de Bjar en el mbito geogrfico de la Meseta.

    J. FRANCISCO FABIN GARCACentro de Estudios Bejaranos

    * NOTA: Las figuras de este captulo y de las lminas 6a 9 son obra del autor.

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  • inmediaciones de Guijo de vila completaran finalmente el espaciofsico que abarca este trabajo. El territorio a abordar comprenderapor tanto tierras sobre todo de la actual provincia de Salamanca, perotambin una parte de las de la inmediata provincia de vila.

    1.1. EL MEDIO COMO CONDICIONANTE DEL DESARROLLO HISTRICO

    La historia de las gentes en los lugares es siempre, antes, la per-cepcin de sus condiciones ambientales, la evaluacin premeditadade los recursos que se ofrecen y el condicionamiento posterior questos le impondrn en la utilizacin del territorio. De ah que lo pri-mero que haya que analizar para abordar la Historia ms antigua dela comarca de Bjar sean los condicionamientos geogrficos y los re-cursos econmicos potenciales que a lo largo de los tiempos posibi-litaron y condicionaron la utilizacin y la vida en el territorio.

    La definicin esencial primera que cabe hacer sobre la comarcade Bjar es que se trata de una zona montaosa. Este aspecto por smismo es ya un condicionante econmico y, previsiblemente tam-bin, una circunstancia limitadora de posibilidades con la que las di-ferentes culturas antiguas y modernas se encontraron.

    A pesar de la aparente unidad ambiental que presenta en con-junto el territorio de la comarca de Bjar, con su carcter serrano pre-dominante, mediatizado hacia el norte por la presencia de la llanuraque se vislumbra a poco de descender el puerto de Vallejera, puedendistinguirse diversas subunidades con clara personalidad paisajs-tica y econmica, que sin duda no pasaron desapercibidas para laspoblaciones de la antigedad. En conjunto hay tres subunidades: laalta montaa, las sierras de mediana altitud con sus correspondien-tes valles y crestas que los definen y las zonas de transicin a las tie-rras llanas del norte. La alta montaa, constituida por las Sierras deCandelario-Bjar y sus prolongaciones por el este hacia Becedas yBarco de vila, no debi ser sin duda un hbitat propicio estable enninguna de las etapas ms antiguas de la Historia de la comarca.Aunque esta consideracin no puede darse del todo por segura, esposible que en pocas tan antiguas esos territorios, por s mismos in-hspitos para ser habitados de continuo, slo fueran utilizados comoreservas circunstanciales, como por ejemplo para el aprovechamientoganadero de pastos en zonas favorables durante la poca estival, talvez tambin para determinada caza y es posible as mismo que liga-dos tambin a las creencias, puesto que la altura puede identificarsecomo la proximidad a la morada de las divinidades. Slo a cotas entorno a la que se asienta Candelario o poco ms, pudieron darse con-diciones propicias para la habitacin, teniendo en cuenta la calidadde los espacios domsticos en la antigedad. Aunque lo considere-mos slo como probable, es necesario tener en cuenta adversidadestales como la propia orografa, la vegetacin supuestamente abun-dante y lo limitado de los recursos para que fuera un espacio de vidacontinuada y habitual. Por otro lado no parece probable que hubierauna presin muy fuerte por el territorio en todo el mbito como paraque fuera necesario habitar en zonas un tanto extremas. El hallazgocasual de un hacha de bronce mientras se construa una carretera, en

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  • algn lugar a medio camino entre el pueblo de La Hoya y La Cova-tilla, supone una prueba a tener en cuenta de la utilizacin de esazona en la segunda mitad del II milenio A.C., en la Edad del Bronce.Lo que no conocemos es en qu pudo basarse esa utilizacin, es decirsi fue econmica o de otro tipo, por ejemplo la simblico-ritual. Mu-chos pueblos mitifican, adoran o asocian con divinidades las cum-bres ms altas de su territorio, creando mitos que se han transmitidohasta la actualidad. No pueden negarse tampoco los recursos cine-gticos que esta zona supondra, aunque resulta difcil considerarque fuera necesario subir tan alto para cazar, habiendo de transpor-tar la caza despus. En este sentido no debe olvidarse que la cazahubo de ser suficientemente abundante en zonas de ms fcil accesocomo para no precisarse un desplazamiento tan lejano. Tampocopueden descartarse batidas para alejar o cazar animales con peligropotencial para las poblaciones prximas.

    Las sierras de mediana altitud y los valles que se forman entreellas, suponen un medio mucho ms propicio que la alta montaapara desarrollar una vida sedentaria. Este tipo de paisaje tiene lugaral pie de la alta montaa como una degradacin de aquel, con dife-rencias de altitud en torno a 1.000 m. Los llamados Picos de Valde-sangil, el reborde oeste del valle de Sangusn, el propio valle deSangusn, la sierra de Neila y Gilbuena con el valle del Becedillas, elvalle del arroyo Valvanera, con los trminos de Sorihuela y Santib-ez de Bjar y el pequeo valle donde est enclavado el trmino deNavacarros, estaran en este ambiente geogrfico. Es una zona en laque se combina lo moderadamente escarpado de algunas altitudescon valles de diverso tamao, cuyas posibilidades de explotacin sonesencialmente ganaderas en los casos de los valles de San Gil, San-gusn y Valvanera y agrcola en el del Becedillas, en la zona de Bece-das, Gilbuena, Neila, San Bartolom, Palacios y Junciana.

    El tercer conjunto es el que implica, desde el paisaje anterior, latransicin misma a las tierras llanas ms puramente mesetarias, esdecir la zona de contacto entre las ltimas estribaciones montaosasy la levemente ondulada, ya al pie mismo de la llanura, que es el Valledel Duero. Se trata de tierras con menor presencia rocosa, en las queafloran de vez en cuando cerros testigo o cadenas de cerros que re-presentan el arrasamiento antiguo de ancestrales estribaciones mon-taosas. Las zonas de Cabeza de Bjar, El Tejado, Puente del Congostoy La Nava de Bjar representaran a este conjunto geogrfico. En l seencuentra enclavado el imponente yacimiento del Cerro del Berrueco,en el que estn representados de forma continuada nada menos queunos 10.000 aos de Historia. A este territorio le corresponde un apro-vechamiento potencial de base fundamentalmente ganadera.

    En todo este ambiente descrito las altitudes oscilan entre los2.425 m., la ms alta, correspondiente al Calvitero, en la Sierra deCandelario-Bjar y en torno a los 850 m., las ms bajas, ya en los l-mites de la comarca por el norte. Puede decirse que la altitud mediade los asentamientos humanos desde la Prehistoria hasta nuestrosdas en la zona de estudio est en torno a los 900-1.000 m., circuns-tancia que tiene relacin directa con las condiciones de utilizacin yexplotacin del territorio.

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    Fig. 2. Relieve de la comarca de Bjar como condicionante.

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