Experimentación en Humanos Ligerezas Éticas y Conductas Criminales - Murillo

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Con interés benévolo, pero sin la consideración debida, se han llevado a cabo en el mundo y en todas las épocas infinidad de experimentos en los que sus máculas solo el ojo avizor de la ética deja al descubierto. De otra parte existe el experimento siniestro en sus fines y en sus medios, en el que la maleficencia es el principio que lo encauza. Experimento, este sí, absolutamente en todo condenable y que lo encarna la experimentación nazi con su misantropía. El análisis de todos estos casos deja reflexiones aleccionadoras y es la razón de ser de la bioética.

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  • EXPERIMENTACIN EN HUMANOS

    LIGEREZAS TICAS

    Y

    CONDUCTAS CRIMINALES

    RAZN DE SER DE LA BIOTICA

    Luis Mara Murillo Sarmiento MD

  • L

    Luis Mara Murillo Sarmiento l.m.murillo@hotmail.com http://luismmurillo.blogspot.com/

    http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/

    Derechos reservados

    Bogot D. C. Abril 2014

  • CONTENIDO

    1. Introduccin 4

    2. Los experimentos del padre de la ginecologa moderna 6

    3. Descuidos ticos de Neisser en el estudio de la sfilis 8

    4. Los experimentos de Mengele y las atrocidades nazis 9

    5. Shir Ishii y la barbaridad japonesa 14

    6. El experimento Tuskegee 15

    7. Caso Willowbrook y los sujetos vulnerables 17

    8. Experimentos con plutonio 19

    9. Violaciones ticas, un listado interminable 23

    10. Hitos en la consolidacin de un marco tico 24

    11. Cdigo de Nremberg (1947) 24

    12. La Declaracin de Helsinki (1964-2013) 25

    13. El informe Belmont (1979) 27

    16. Eplogo 28

    17. Bibliografa 29

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    INTRODUCCIN Solemos intuir en la investigacin cientfica un fin filantrpico y un ideal animado por el bien, sin embargo, ahondar en la historia de la ciencia, que con sus adelantos nos deslumbra, conlleva descubrir que la investigacin cientfica muchas veces con la tica ha sido desdeosa. En su afn de conocer la humanidad ha faltado a la escrupulosidad, ha sido poco sensible y hasta despiadada.

    La euforia por los grandes descubrimientos que han provisto el progreso de la medicina nos embriaga de tal manera que pasamos por alto las circunstancias en que se forjaron. Pero deberamos pensar que buena parte de nuestro bienestar reposa en el sacrificio involuntario de seres humanos que fueron expuestos y martirizados en pos de las conquistas.

    Los tiempos cambian, con ellos el saber, las costumbres y hasta la apreciacin moral de la conducta. Cuntos abusos no habr cometido el hombre en pos de un conocimiento con fines altruistas? Los cambios de hbitos y paradigma hoy nos hacen juzgar con severidad muchos sucesos precursores, siglos atrs, de nuestros adelantos mdicos.

    Las caractersticas peculiares del entorno poltico, social y cientfico mitigan en parte las faltas, pero dejan cierto sabor amargo al imaginar el trato indolente que recibieron los sujetos pasivos de las conquistas de la ciencia. No es fcil juzgar cuando cambiamos el entorno, haciendo que nuestro juicio se trasporte con el conocimiento actual a sucesos acaecidos en pocas tan diferentes que ya vemos lejanas, empero, toda reflexin que hagamos de la conducta humana deja lecciones aplicables al presente y a la posteridad.

    De todas formas si aceptamos que el perjuicio causado por las investigaciones no puede desligarse de la motivacin que las respalda y de la intencionalidad del dao, podremos admitir que mucho va de la investigacin con fin filantrpico al ensayo monstruoso caracterstico de la Alemania nazi. Estos experimentos sern siempre referencia obligada, para muchos la nica, de la investigacin practicada sin

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    restricciones ticas. Pero no fue la primera, tampoco fue la ltima.

    La intencin marca una clara diferencia moral, independiente de ello, hacer del sujeto investigado un simple medio para alcanzarla se constituye en falta. El fin y el medio son, en consecuencia, cruciales en el anlisis de los casos que voy a presentar.

    De una parte, sin claro inters malvolo, pero sin la consideracin debida, se han llevado a cabo en el mundo y en todas las pocas infinidad de experimentos en los que sus mculas solo el ojo avizor de la tica deja al descubierto. Vale la pena conocerlos como elementos aleccionadores, y sin tener, por ello, que derribar de su pedestal a los hombres que con justicia han sido encumbrados por la historia y por la medicina.

    De otra parte existe el experimento siniestro en sus fines y en sus medios, en el que la maleficencia es el principio que lo encauza. Este s, absolutamente en todo condenable. Lo encarna la experimentacin nazi con su misantropa.

    Con los experimentadores nazis la investigacin alcanz un grado de ilicitud y de crueldad insuperable. Ellos rebasaron todos los lmites de lo permitido y todo perjuicio imaginable. No fueron los nicos, tampoco los pioneros. S los que en ms grande escala la efectuaron. Esa fue su defensa, en Nremberg. All expusieron ensayos que muchos aos atrs los precedieron.

    Los errores y las infracciones se han conocido por la suspicacia de la prensa, pero tambin por las alarmas que se prendieron desde el mundo mdico; de esa voz crtica que purifica la disciplina desde adentro. Jean Heller y Eileen Welsome representan la primera, el doctor Henry Beecher (1904-1976) la segunda.

    Este anestesilogo, profesor de Harvard, describi en Ethics and Clinical Research (New England Jornal of Medicine, de junio de 1966) conductas que en 22 experimentos haban

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    violado requisitos ticos; el consentimiento y el derecho de los sujetos investigados a recibir tratamiento, por ejemplo. Sus colegas lo criticaron al considerar que su artculo haca parecer como proceder general lo que era una excepcin. Adalid del consentimiento informado y de pautas para la experimentacin fue objetado, elogiado, desacreditado y respaldado; y es ejemplo de las tantas preocupaciones que han contribuido al avance de la biotica.

    Los juicios no son fciles. Juzgar los aciertos y los errores de la ciencia, no es tarea menuda. No todo es tan manifiesto y tan sencillo como en el holocausto nazi. En esta tarea, le corresponde a la tica el anlisis aleccionador, que ante todo previene.

    Valgmonos, entonces, de los casos que he incluido en este documento para realizar el ejercicio que nos permita diferenciar entre lo incierto y lo evidente, entre lo sencillo y lo complejo, entre lo reprochable y lo justificable, y que nos lleve a sacar lecciones prcticas de tantas experiencias.

    LOS EXPERIMENTOS DEL PADRE DE LA GINECOLOGA MODERNA Los experimentos del considerado padre de la ginecologa moderna, James Marion Sims, son razn de jbilo para la medicina, pero tambin motivo de controversia tica.

    El afamado mdico estadounidense vivi entre 1813 y 1883, y fue uno de los ms importantes cirujanos de su siglo. De la trascendencia de sus innovaciones dan cuenta los elementos y tcnicas que perpetan su nombre. La posicin de Sims, el espculo de Sims, y particularmente su exitosa tcnica quirrgica para la correccin de las fstulas vsico-vaginales.

    Los partos difciles de aqulla poca fueron causa habitual de este tipo de fstulas, que no encontraban reparacin posible pese a los intentos reiterados. Empeado en descubrir la cura, Sims invirti sus recursos en conseguir una docena de negras aquejadas de tal padecimiento. Construy una enfermera y practic un centenar de intervenciones. Una sola

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    esclava, Anarcha, soport treinta procedimientos. El xito coron su empeo. En 1849 su ensayo conclua, cuatro aos despus de haberlo comenzado. Con una nueva sutura de hilos de plata haba conseguido derrotar las recurrentes infecciones. Entonces, en 1852, cuando el xito estaba asegurado, comenz a intervenir pacientes blancas, auxiliado, adems, por la anestesia.

    No debemos, ni siquiera, preguntar por qu en poca de esclavitud fueron las de la experimentacin pacientes negras. Pero al menos dolor no hubieran soportado. Fue este motivo de reproche. De todas maneras juzgar no es cosa fcil. Sims, se dice, les administraba opio a las esclavas al final de las intervenciones. La anestesia, en 1846 apenas descubierta, no era, entonces, una tcnica suficientemente conocida y aceptada. Treinta intervenciones en una sola enferma y en tales condiciones, y el sometimiento a Infecciones que pudieron poner a las pacientes al borde de la muerte, dejan, sin embargo, en entredicho la humanidad de la experiencia.

    Pero admitamos que desdibujados por el tiempo surgen debates bioticos en torno de datos imprecisos. El principio de autonoma es muy moderno, pero contara Sims con la voluntaria aceptacin de las esclavas? Porque bastaba entonces el consentimiento dado por los amos. De todas maneras parece que la fuerza brutal fue necesaria para dominar a las negras en las intervenciones. Son evidentes el abuso y la discriminacin, pero a nuestros ojos, reacios a toda servidumbre; acostumbrados a un mundo libre y no de esclavos.

    La condenacin de Sims no la pretendo, por el contrario, trato de entender sus circunstancia y su tiempo. Su corazn, se afirma, lo acerc a los pobres y lo llev a realizar obras piadosas. Debi existir, por tanto, buena intencin en sus motivos.

    Pero en esta era de ciencia y de biotica, no solo interesan de los genios las victorias, tambin la condicin moral de las acciones; con nimo aleccionador por supuesto- y no punible.

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    DESCUIDOS TICOS DE NEISSER EN EL ESTUDIO DE LA SFILIS Albert Neisser, famoso mdico alemn, descubridor en 1879 de la Neisseria gonorrhoeae, microorganismo causante de la blenorragia, tambin llev a cabo, en 1872, estudios para el tratamiento de la sfilis.

    Ocho mujeres, entre menores de edad y prostitutas, hospitalizadas por enfermedades de la piel sirvieron a su propsito. Neisser, quien era dermatlogo, no cont con el consentimiento de ninguna.

    Animado por el deseo de obtener una vacuna les inyect suero de pacientes sifilticos. Tiempo despus cuatro de las prostitutas desarrollaron la enfermedad. El cientfico salv su responsabil