ELIAS, NORBERT - Deporte y Violencia

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Libro:ELIAS, NORBERT - Deporte y Violencia

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  • C. \RIGHT MILIS, M. FOUCAULT,M. POLLAK, H. MARCUSE,J. HABERMAS,N. ELIAS, P. BOURDIEU, E. GOFFMAN,

    B. BERNSTEIN y R. CASTEL

    MATERIALES DE SOCIOLOGIACRITICA

    Edicin y PreserttacinFernando Alvarez-Ura y Julia Varela

  • DEPORTE Y VIOLENCIANorbert Elias

    Un gran nmero de deportes que se practican en laactualidad de un modo casi idntico en todo el mundoproceden de Inglaterra. Desde este pas se han difundido atras naciones principalmente durante la segunda mitad delsiglo XIX y la primera mitad del XX: entre ellos estn lascaireras de caballos, la lucha libre, el boxeo, el tenis, la cazadel zorro, el remo, el croquet y el atletismo' Sin embargo,ninguno de estos deportes ha conocido la amplia y rpidadifusin que conoci el ftbol, deporte que fue adoptado yasimilado por los distintos Peses y que ha gozado de unapopularidad muy superior al resto de los deportes (el ftbols conocido en Inglaterra con el nombre de

  • t46 Norbert Elias

    la atencin en el exrranjero que en la propia Inglaterra2; eltrmino ingls

  • =---

    r48 Norbert Elias

    frecuencia tras modificaciones apropiadas, en otras lenguas.En Francia conserv su forma original. En Alemania setransform sin gran dificultad en . En Espaa seconvirti en ftbol con derivados tan significativos como y

  • -1t0 Norbert Elias Deporte y uiolencia

    religiosas de la Edad Media estaban frecuentemente acom-paadas por juegos de pelota bastante violentos entreciudades o corporaciones rivales. Prefiguran los grandesdeportes-espectculo del siglo XX: ftbol, beisbol, tenis,ftbol americano, etc. Con la revolucin industrial demediados del siglo XVIII y Ia introduccin posterior de losdeportes entre las actividades regulares fuera de las horas deestudio en las Public Schools por Thomas Arnold (hacia1830) se produce un impulso que conduce al gran desarro-llo del deporte durante la dcada victoriana en Inglaterra. Elrestablecimiento de los Juegos Olmpicos en Atenas en 1896corona el renacimiento atltico del siglo XIX. A comienzosdel siglo XX el inters por los deportes cmpetitivosalcanza una nueva cima, y pese a las dos guerras mundiales ya orros numerosos conflictos, este inters contina cre-ciendo>.

    Como puede comprobarse, este resumen expone undeterminado nmero de hechos concretos y ocasionalmen-te hace alusin a una explicacin: el fomento del deportegracias a la iniciativa de Thomas Arnold. Pero no sirvedemasiado parc aclanr los numerosos problemas noresueltos que permanecen subyacentes. Cmo explicar, porejemplo, la

  • 152 Norbe't Elias

    Antigedad que, desaparecido durante la Edad Media,reaparece en nuestra poca por razones desconocidas? Losjuegos de competicin de la Antigedad manifiestan, comolos actuales, una sensibilidad relativamente elevada, alprohibir que los adversarios se inflinian mutuamenteheridas graves para placer del pblico? O ms bien latendencia a presenrar el movimiento deportivo modernocomo heredero de la Antigedad no es ms que una de esasleyendas ideolgicas que sirven para reforzar la unidad de unmovimiento lleno de tensiones y de conflictos y realzar assu atractivo y su prestigio? Un estudio especfico de lascondiciones concretas que expliquen la gnesis y lastransformaciones del movimiento deportivo contempor-neo mostrara, sin duda, que los juegos de competicin decarcter deportivo, del mismo modo que los Estadosindustriales en los que se inscriben, ofrecen determinadascaractersticas especficas.

    El grado de violencia legtima

    Profundizando un poco ms, se puede comprobar fcil-mente que los juegos de competicin de la Antigedadclsica, que suelen presentarse como el paradigma de losdeportes, se diferencian notablemente de nuesrras competi-ciones deportivas y se han desarrollado en condiciones muydiferentes. Aunque la mayor parte de los textos modernostienden a minimizar las diferencias y a subrayar las seme-ianzas, imponindonos as una visiri deformada de nuestrasociedad, de la sociedad griega y de lo que las une, el ethos delos participantes, los criterios rnediante los que eranjuzgados, las reglas de las competiciones y los propiosresultados son muy diferentes. En la medida en que renemostendencia a considerar lqs competiciones de la Antigedadcomo la encarnacin del ideal deportivo contemporneo ysobre todo en la medida en que esperamos ver confirmadaesta hiptesis en los textos antiguos, tendemos a descuidarlos datos que la contradicen o a tratarlos sistemticamen-te como casos excepcionales. Bastar subrayar un rasgo que

    DePorte Y aiolencia I53

    ilustra especialmente bien las diferencias de estructura entrelos iuegos de competicin de la Antigedad clsica y los dei;; ;;;ilxix v xx. Las reglas de ls.encuentros atlticosuru, tales cbmo el boxeJo la lucha libre' toleraban en laA;;il on ltuao de violencia fsica mucho ms elevadoo,r" ?l admitid por las reglas mucho ms detalladas yiiferenciadas de Is correspondientes deportes contempo-rneos. Y, por otra Parte, stas ltimas. no 'son costumbresri""-t.gf"t^ escritas, sometidas. explcitamente a crticasrazonadas y u aorr...iones' Leios e.constituir un hechoJrl";,

    "i uyo, grado de violecia fsica de los juegos de.la

    ;;tg.;J ,.nuj" a las formas especficas de organizacin. ito.i"ad' griega y, en concre, al.nivel de desarrollo;q;;6 po, lJqu uctuulmente denominados or,ganzacinestltal, u.i.o*o por la monopolizacin de la violencia fsica

    -i-m|l U.u ,not'opoiitucin y. un control de la.iiolenciu relativamente fuertes y estables si los compara-;;; .;" los existentes en las Ciudades-Estados griegas1"". .L monopolio y el control-institucional de la violen-;; Jrti* eran' rudimentarios' Se podra Pensar que laior-u.in del Estado, la formacin e la conciencia moral';i ;;. el nivel de violencia fsica admisible y el um.bral de,apugrr"ttai" para emplearla o enfrentarse con ella sondiferentes y mantienn relaciones especficas segn losJii"t..,.t Lstadios de desarrollo de las sociedades; essorpr.nd.rrte constatar hasta qu .Punto se cumplen estaslip?i.tit en el caso de la Greci clsica siguiendo:l -99t1:;;;;;;i.;"do por la teora de los procesos de civilizacin8'

    El sentimiento segn el cual l valor humano de unasociedad disminuye iuando se admite que el nivel de,i.i".i" fsica toierado en ella es elevado y que el senti-;i;;,; de repulsin hacia espectculos en los que las;;;;;"t-;. hran o se mataban entre s' es menor que elnuestro, suPone un importante. obstculo para comPren-il; i;t dife'rencias del iesarrollo histrico' uno de cuyos;t.l.t it constituye la comparacin entre los iuegos de

    E N. ELf^s, tJber den Prozess der Ziuilisatiott'1939\.

    1976 (1.^ ed., Bale,

  • 154 Norben Elia.r Deporte y uiolencia lttlas exigencias a que se ven sometidos dado que no existe unamonopolizacin efectiva y un control de la violencia fsica enlas relaciones entre los diferentes Estados. De aqu se derivaun desdoblamiento de la moral y una escisin de Iaconciencia contempornea.

    Contradicciones de este tipo pueden observarse tambinen otros estadios del desarrollo de las sociedades; en elestadio tribal el control de la violencia es casi siempre msfuerte en el interior de los grupos sociales que entre losgrupos, a diferencia de Io que ocurra en las Sociedades-Estados griegas en donde la diferencia entre estos dosniveles era relativamente escasa si la comparamos con hoy.Numerosos indicios sugieren que la disparidad existenteentre, por una parte, el nivel de seguridad fsica, de controlsocial e individual de las pulsiones violentas y de laconciencia adquirida hoy en los Estados I, por otra, el nivelde seguridad fsica y de regulacin social de los sentimientos

    -ypor intermitencia- de los actos de violencia entre losEstados es actualmente mayor que nunca. La inseguridadentre los Estados no ha decrecido aunque haya quien estdispuesto a pensar que el nivel de seguridad fsica entiempos normales es mayor en los Estados industriales queen otras sociedades menos . En el estadioactual del desarrollo social los conflictos violentos entreEstados siguen siendo incontrolables para los que estnimplicados en ellos; debido a esto las normas del com-portamiento civilizado son relativamente dbiles y la inte-riorizacin de los tabs sociales relativos a la violenciafsica, la formacin de la consciencia, son momentneos ypoco slidos. Y si bien los conflictos y las tensiones en elinterior de los Estados industriales han llegado a ser, salvoexcepciones, menos violentos y en cierto modo ms fcilesde controlar esto se debe al resultado de un desarrollo noplanificado y no al mrito de las generaciones actualesincluso si stas tienen tendencia a considerarlo positivo y ajuzgar a las generaciones pasadas, cuyo umbral de repul-sin hacia la violencia fsica era ms alto (por ejemplo, enlas relaciones entre dirigentes y dirigidos), como si el decre-cimiento de su propio umbral de repulsin fuese una

    competicin antiguos y contemporneos. En el caso de laLrrecra ctslca parece difcil poder conciliar el alto valornumano que tradicionalmente se confiere a sus realizacio_nes en el- campo de la filosofa,las ciencias, t",

    "r,..1-tupoesa y la . lu9 para nosorros supone su dbilrepulsin hacia las violencias fsicas. Es precisamente la in_correca comprensin del proceso de civi-lizacin, la ,.n..,-cia dominante a emplear trminos tales como ", expresin de juicios de uuloi .r;;;;;;iaDsoluros y detrnitivos, lo que puede conducir a contradic_ciones aparenremente irreiolutles como Ia anterior. Alhaber sido educados en conformidad con lu organizu,ci!social y en el control especfico de los i.r.tru.,.rr,o" .violencia caractersticos de los nrruJr-irraurrriul.r-ul,*t.JI-rt:g:.^"3._*ls,particulares de autocontrol.., io ;;rerere a las pulsiones violentas, aplicamo, uuto_ticu_mente estos criterios para. juzgar las transgresiones, ya seproduzcan en nu..trJ socida o ," huy"r, producido enotras situadas en otros estadios de desairoll. Una ,..,ri_bilidad acenruada res