El retrato de Dorian Gray- Oscar Wilde

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Transcript of El retrato de Dorian Gray- Oscar Wilde

  1. 1. Basil Hallward es un artista que queda enormemente impresionado por la belleza esttica de un joven llamado Dorian Gray y comienza a encapricharse con l, creyendo que esta belleza es la responsable de la nueva forma de su arte. Basil pinta un retrato del joven. Charlando en el jardn de Basil, Dorian conoce a Lord Henry Wotton, un amigo de Basil, y empieza a cautivarse por la visin del mundo de Lord Henry. Exponiendo un nuevo tipo de hedonismo, Lord Henry indica que lo nico que vale la pena en la vida es la belleza, y la satisfaccin de los sentidos. Al darse cuenta de que un da su belleza se desvanecer, Dorian desea tener siempre la edad de cuando le pint en el cuadro Basil. El deseo de Dorian se cumple, mientras l mantiene para siempre la misma apariencia del cuadro, la figura retratada envejece por l. Su bsqueda del placer lo lleva a una serie de actos de libertinaje y perversin; pero el retrato sirve como un recordatorio de los efectos de cada uno de los actos cometidos sobre su alma, con cada pecado la figura se va desfigurando y envejeciendo.
  2. 2. Oscar Wilde El retrato de Dorian Gray ePUB v2.1 lan_raleigh 13.07.12
  3. 3. Ttulo original: The Portrait of Dorian Gray Oscar Wilde, 20 de junio de 1890. Traduccin: Julio Gmez de la Serna Editor original: lan_raleigh (v1.0 a v2.1) ePub base v2.0
  4. 4. P r e f a c i o El artista es creador de belleza. Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte. El crtico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresin de la belleza. La forma ms elevada de la crtica, y tambin la ms rastrera, es una modalidad de autobiografa. Quienes descubren significados ruines en cosas hermosas estn corrompidos sin ser elegantes, lo que es un defecto. Quienes encuentran significados bellos en cosas hermosas son espritus cultivados. Para ellos hay esperanza. Son los elegidos, y en su caso las cosas hermosas slo significan belleza. No existen libros morales o inmorales. Los libros estn bien o mal escritos. Eso es todo. La aversin del siglo por el realismo es la rabia de Calibn al verse la cara en el espejo. La aversin del siglo por el romanticismo es la rabia de Calibn al no verse la cara en un espejo. La vida moral del hombre forma parte de los temas del artista, pero la moralidad del arte consiste en hacer un uso perfecto de un medio imperfecto. Ningn artista desea probar nada. Incluso las cosas que son verdad se pueden probar. El artista no tiene preferencias morales. Una preferencia moral en un artista es un imperdonable amaneramiento de estilo. Ningn artista es morboso. El artista est capacitado para expresarlo todo. Pensamiento y lenguaje son, para el artista, los instrumentos de su arte. El vicio y la virtud son los materiales del artista. Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el arte del msico. Desde el punto de vista del sentimiento, el modelo es el talento del actor. Todo arte es a la vez superficie y smbolo. Quienes profundizan, sin contentarse con la superficie, se exponen a las consecuencias. Quienes penetran en el smbolo se exponen a las consecuencias. Lo que en realidad refleja el arte es al espectador y no la vida. La diversidad de opiniones sobre una obra de arte muestra que esa obra es nueva, compleja y que est viva. Cuando los crticos disienten, el artista est de acuerdo consigo mismo. A un hombre le podemos perdonar que haga algo til siempre que no lo admire. La nica excusa para hacer una cosa intil es admirarla infinitamente. Todo arte es completamente intil.
  5. 5. OSCAR WILDE
  6. 6. C A P T U L O 1 El intenso perfume de las rosas embalsamaba el estudio y, cuando la ligera brisa agitaba los rboles del jardn, entraba, por la puerta abierta, un intenso olor a lilas o el aroma ms delicado de las flores rosadas de los espinos. Lord Henry Wotton, que haba consumido ya, segn su costumbre, innumerables cigarrillos, vislumbraba, desde el extremo del sof donde estaba tumbado tapizado al estilo de las alfombras persas, el resplandor de las floraciones de un codeso, de dulzura y color de miel, cuyas ramas estremecidas apenas parecan capaces de soportar el peso de una belleza tan deslumbrante como la suya; y, de cuando en cuando, las sombras fantsticas de pjaros en vuelo se deslizaban sobre las largas cortinas de seda india colgadas delante de las inmensas ventanas, produciendo algo as como un efecto japons, lo que le haca pensar en los pintores de Tokyo, de rostros tan plidos como el jade, que, por medio de un arte necesariamente inmvil, tratan de transmitir la sensacin de velocidad y de movimiento. El zumbido obstinado de las abejas, abrindose camino entre el alto csped sin segar, o dando vueltas con montona insistencia en torno a los polvorientos cuernos dorados de las desordenadas madreselvas, parecan hacer ms opresiva la quietud, mientras los ruidos confusos de Londres eran como las notas graves de un rgano lejano. En el centro de la pieza, sobre un caballete recto, descansaba el retrato de cuerpo entero de un joven de extraordinaria belleza; y, delante, a cierta distancia, estaba sentado el artista en persona, el Basil Hallward cuya repentina desaparicin, hace algunos aos, tanto conmoviera a la sociedad y diera origen a tan extraas suposiciones. Al contemplar la figura apuesta y elegante que con tanta habilidad haba reflejado gracias a su arte, una sonrisa de satisfaccin, que quiz hubiera podido prolongarse, ilumin su rostro. Pero el artista se incorpor bruscamente y, cerrando los ojos, se cubri los prpados con los dedos, como si tratara de aprisionar en su cerebro algn extrao sueo del que temiese despertar. Es tu mejor obra, Basil dijo lord Henry con entonacin lnguida, lo mejor que has hecho. No dejes de mandarla el ao que viene a la galera Grosvenor. La Academia es demasiado grande y demasiado vulgar. Cada vez que voy all, o hay tanta gente que no puedo ver los cuadros, lo que es horrible, o hay tantos cuadros que no puedo ver a la gente, lo que todava es peor. La galera Grosvenor es el sitio indicado. No creo que lo mande a ningn sitio respondi el artista, echando la cabeza hacia atrs de la curiosa manera que siempre haca rer a sus amigos de Oxford. No; no mandar el retrato a ningn sitio. Lord Henry alz las cejas y lo mir con asombro a travs de las delgadas volutas de humo que, al salir de su cigarrillo con mezcla de opio, se retorcan adoptando extraas formas.
  7. 7. No lo vas a enviar a ningn sitio? Por qu, mi querido amigo? Qu razn podras aducir? Por qu sois unas gentes tan raras los pintores? Hacis cualquier cosa para ganaros una reputacin, pero, tan pronto como la tenis, se dira que os sobra. Es una tontera, porque en el mundo slo hay algo peor que ser la persona de la que se habla y es ser alguien de quien no se habla. Un retrato como se te colocara muy por encima de todos los pintores ingleses jvenes y despertara los celos de los viejos, si es que los viejos son an susceptibles de emociones. S que te vas a rer de m replic Hallward, pero no me es posible exponer ese retrato. He puesto en l demasiado de m mismo. Lord Henry, estirndose sobre el sof, dej escapar una carcajada. S, Harry, saba que te ibas a rer, pero, de todos modos, no es ms que la verdad. Demasiado de ti mismo! A fe ma, Basil, no saba que fueras tan vanidoso; no advierto la menor semejanza entre ti, con tus facciones bien marcadas y un poco duras y tu pelo negro como el carbn, y ese joven adonis, que parece estar hecho de marfil y ptalos de rosa. Vamos, mi querido Basil, ese muchacho es un narciso, y t, bueno, tienes, por supuesto, un aire intelectual y todo eso. Pero la belleza, la belleza autntica, termina donde empieza el aire intelectual. El intelecto es, por s mismo, un modo de exageracin, y destruye la armona de cualquier rostro. En el momento en que alguien se sienta a pensar, todo l se convierte en nariz o en frente o en algo espantoso. Repara en quienes triunfan en cualquier profesin docta. Son absolutamente imposibles. Con la excepcin, por supuesto, de la Iglesia. Pero sucede que en la Iglesia no se piensa. Un obispo sigue diciendo a los ochenta aos lo que a los dieciocho le contaron que tena que decir, y la consecuencia lgica es que siempre tiene un aspecto delicioso. Tu misterioso joven amigo, cuyo nombre nunca me has revelado, pero cuyo retrato me fascina de verdad, nunca piensa. Estoy completamente seguro de ello. Es una hermosa criatura, descerebrada, que debera estar siempre aqu en invierno, cuando no tenemos flores que mirar, y tambin en verano, cuando buscamos algo que nos enfre la inteligencia. No te hagas ilusiones, Basil: no eres en absoluto como l. No me entiendes, Harry respondi el artista. No soy como l, por supuesto. Lo s perfectamente. De hecho, lamentara parecerme a l. Te encoges de hombros? Te digo la verdad. Hay un destino adverso ligado a la superioridad corporal o intelectual, el destino adverso que persigue por toda la historia los pasos vacilantes de los reyes. Es mucho mejor no ser diferente de la mayora. Los feos y los estpidos son quienes mejor lo pasan en el mundo. Se pueden sentar a sus anchas y ver la funcin con la boca abierta. Aunque no sepan nada de triunfar, se ahorran al menos los desengaos de la derrota. Viven como todos deberamos vivir, tranquilos, despreocupados, impasibles. Ni provocan la ruina de otros, ni la reciben de manos ajenas. Tu situacin social y tu riqueza, Harry; mi cerebro, el que sea; mi arte, cualquiera que sea su valor; la apostura de Dorian Gray: todos vamos a sufrir por lo que los dioses nos han dado, y a sufrir terriblemente. Dorian Gray? Es as como se llama? pregunt lord Henry, atravesando el estudio en direccin a Basil Hallward. S; as es como se llama. No tena intencin de decrtelo. Pero, por qu no? No te lo puedo explicar. Cuando alguien me gusta muchsimo nunca le digo su nombre a nadie.
  8. 8. Es como entregar una parte de esa persona. Con el tiempo he llegado a amar el secreto. Parece ser lo nico capaz de hacer misteriosa o maravillosa la vida moderna. Basta esconder la cosa ms corriente para hacerla deliciosa. Cuando ahora me marcho de Londres, nunca le digo a mi gente adnde voy. Si lo hiciera, dejara de resultarme placentero. Es una costumbre tonta, lo reconozco, pero por alguna razn parece dotar de romanticismo a la vida. Imagino que te resulto terriblemente ridculo, no es cierto? En absoluto respondi lord Henry; nada de eso, mi querido Basil. Pareces olvidar que estoy casado, y el nico encanto del matrimonio es que exige de ambas partes practicar asiduamente el engao. Nunca s dnde est mi esposa, y mi esposa nunca sabe lo que yo hago. Cuando coincidimos, cosa que sucede a veces, porque salimos juntos a cenar o vamos a casa del Duque, nos contamos con tremenda seriedad las historias ms absurdas sobre nuestras respectivas actividades. Mi mujer lo hace muy bien; mucho mejor que yo, de hecho. Nunca se equivoca en cuestin de fechas y yo lo hago siempre. Pero cuando me descubre, no se enfada. A veces me gustara que lo hiciera, pero se limita a rerse de m. No me gusta nada cmo hablas de tu vida de casado, Harry dijo Basil Hallward, dirigindose hacia la puerta que llevaba al jardn. Creo que eres en realidad un marido excelente, pero que te avergenzas de tus virtudes. Eres una persona extraordinaria. Nunca das lecciones de moralidad y nunca haces nada malo. Tu cinismo no es ms que afectacin. La naturalidad tambin es afectacin, y la ms irritante que conozco exclam lord Henry, echndose a rer. Los dos jvenes salieron juntos al jardn, acomodndose en un amplio banco de bamb colocado a la sombra de un laurel. La luz del sol resbalaba sobre las hojas enceradas. Sobre la hierba temblaban margaritas blancas. Despus de un silencio, lord Henry sac su reloj de bolsillo. Mucho me temo que he de marcharme, Basil murmur, pero antes de irme, insisto en que me respondas a la pregunta que te he hecho hace un rato. Cul era? dijo el pintor, sin levantar los ojos del suelo. Lo sabes perfectamente. No lo s, Harry. Bueno, pues te lo dir. Quiero que me expliques por qu no vas a exponer el retrato de Dorian Gray. Quiero la verdadera razn. Te la he dado. No, no lo has hecho. Me has dicho que hay demasiado de ti en ese retrato. Y eso es una chiquillada. Harry dijo Basil Hallward, mirndolo directamente a los ojos, todo retrato que se pinta de corazn es un retrato del artista, no de la persona que posa. El modelo no es ms que un accidente, la ocasin. No es a l a quien revela el pintor; es ms bien el pintor quien, sobre el lienzo coloreado, se revela. La razn de que no exponga el cuadro es que tengo miedo de haber mostrado el secreto de mi alma. Lord Henry ri.
  9. 9. Y, cul es? pregunt. Te lo voy a decir respondi Hallward; pero lo que apareci en su rostro fue una expresin de perplejidad. Soy todo odos, Basil insisti su acompaante, mirndolo de reojo. En realidad es muy poco lo que hay que contar, Harry respondi el pintor, y mucho me temo que apenas lo entenderas. Quiz tampoco te lo creas. Lord Henry sonri y, agachndose, arranc de entre el csped una margarita de ptalos rosados y se puso a examinarla. Estoy seguro de que lo entender replic, contemplando fijamente el pequeo disco dorado con plumas blancas; y en cuanto a creer cosas, me puedo creer cualquiera con tal de que sea totalmente increble. El aire arranc algunas flores de los rboles, y las pesadas floraciones de lilas, con sus plyades de estrellas, se balancearon lnguidamente. Un saltamontes empez a cantar junto a la valla, y una liblula, larga y delgada como un hilo azul, pas flotando sobre sus alas de gasa marrn. Lord Henry tuvo la impresin de or los latidos del corazn de Basil Hallward, y se pregunt qu iba a suceder. Es una historia muy sencilla dijo el pintor despus de algn tiempo. Hace dos meses asist a una de esas fiestas de lady Brandon a las que va tanta gente. Ya sabes que nosotros, los pobres artistas, tenemos que aparecer en sociedad de cuando en cuando para recordar al pblico que no somos salvajes. Vestidos de etiqueta y con corbata blanca, como una vez me dijiste, cualquiera, hasta un corredor de Bolsa, puede ganarse reputacin de civilizado. Bien; cuando llevaba unos diez minutos en el saln, charlando con imponentes viudas demasiado enjoyadas y tediosos acadmicos, not de pronto que alguien me miraba. Al darme la vuelta vi a Dorian Gray por vez primera. Cuando nuestros ojos se encontraron, me not palidecer. Una extraa sensacin de terror se apoder de m. Supe que tena delante a alguien con una personalidad tan fascinante que, si yo se lo permita, iba a absorber toda mi existencia, el alma entera, incluso mi arte. Yo no deseaba ninguna influencia exterior en mi vida. T sabes perfectamente lo independiente que soy por naturaleza. Siempre he hecho lo que he querido; al menos, hasta que conoc a Dorian Gray. Luego, aunque no s cmo explicrtelo. Algo pareca decirme que me encontraba al borde de una crisis terrible. Tena la extraa sensacin de que el Destino me reservaba exquisitas alegras y terribles sufrimientos. Me asust y me di la vuelta para abandonar el saln. No fue la conciencia lo que me impuls a hacerlo: ms bien algo parecido a la cobarda. No me atribuyo ningn mrito por haber tratado de escapar. Conciencia y cobarda son en realidad lo mismo, Basil. La conciencia es la marca registrada de la empresa. Eso es todo. No lo creo, Harry, y me parece que tampoco lo crees t. Fuera cual fuese mi motivo, y quiz se tratara orgullo, porque he sido siempre muy orgulloso, consegu llegar a duras penas hasta la puerta. Pero all, por supuesto, me tropec con lady Brandon. No ir usted a marcharse tan pronto, seor Hallward?, me grit. Recuerdas la voz tan peculiarmente estridente que tiene? S; es un pavo real en todo menos en la belleza dijo lord Henry, deshaciendo la margarita con sus largos dedos nerviosos. No me pude librar de ella. Me present a altezas reales, a militares y aristcratas, y a seoras
  10. 10. mayores con gigantescas diademas y narices de loro. Habl de m como de su amigo ms querido. Slo haba estado una vez con ella, pero se le meti en la cabeza convertirme en la celebridad de la velada. Creo que por entonces algn cuadro mo tuvo un gran xito o al menos se habl de l en los peridicos sensacionalistas, que son el criterio de la inmoralidad del siglo XIX. De repente, me encontr cara a cara con el joven cuya personalidad me haba afectado de manera tan extraa. Estbamos muy cerca, casi nos tocbamos. Nuestras miradas se cruzaron de nuevo. Fue una imprudencia por mi parte, pero ped a lady Brandon que nos presentara. Quiz no fuese imprudencia, sino algo sencillamente inevitable. Nos hubisemos hablado sin necesidad de presentacin. Estoy seguro de ello. Dorian me lo confirm despus. Tambin l sinti que estbamos destinados a conocernos. Y, cmo describi lady Brandon a ese joven maravilloso? pregunt su amigo. S que le gusta dar un rpido resumen de todos sus invitados. Recuerdo que me llev a conocer a un anciano caballero de rostro colorado, cubierto con todas las condecoraciones imaginables, y me confi al odo, en un trgico susurro que debieron or perfectamente todos los presentes, los detalles ms asombrosos. Sencillamente hu. Prefiero desenmascarar a las personas yo mismo. Pero lady Brandon trata a sus invitados exactamente como un subastador trata a sus mercancas. O los explica completamente del revs, o cuenta todo excepto lo que uno quiere saber. Pobre lady Brandon! Eres muy duro con ella, Harry! dijo Hallward lnguidamente. Mi querido amigo, esa buena seora trataba de fundar un saln, pero slo ha conseguido abrir un restaurante. Cmo quieres que la admire? Pero, dime, qu te cont del seor Dorian Gray? Algo as como muchacho encantador, su pobre madre y yo absolutamente inseparables. He olvidado por completo a qu se dedica, me temo que, no hace nada S, s, toca el piano, o es el violn, mi querido seor Gray? Ninguno de los dos pudimos evitar la risa, y nos hicimos amigos al instante. La risa no es un mal principio para una amistad y, desde luego, es la mejor manera de terminarla dijo el joven lord, arrancando otra margarita. Hallward neg con la cabeza. No entiendes lo que es la amistad, Harry murmur; ni tampoco la enemistad, si vamos a eso. Te gusta todo el mundo; es decir, todo el mundo te deja indiferente. Qu horriblemente injusto eres conmigo! exclam lord Henry, echndose el sombrero hacia atrs para mirar a las nubecillas que, como madejas enmaraadas de brillante seda blanca, vagaban por la oquedad turquesa del cielo veraniego. S; horriblemente injusto. Ya lo creo que distingo entre la gente. Elijo a mis amigos por su apostura, a mis conocidos por su buena reputacin y a mis enemigos por su inteligencia. No es posible excederse en el cuidado al elegir a los enemigos. No tengo ni uno solo que sea estpido. Todos son personas de cierta talla intelectual y, en consecuencia, me aprecian. Te parece demasiada vanidad por mi parte? Creo que lo es. Coincido en eso contigo. Pero segn tus categoras yo no debo de ser ms que un conocido. Mi querido Basil: eres mucho ms que un conocido. Y mucho menos que un amigo. Algo as como un hermano, no es cierto? Ah, los hermanos! No me gustan los hermanos. Mi hermano mayor no se muere, y los menores
  11. 11. nunca hacen otra cosa. Harry! exclam Hallward, frunciendo el ceo. No hablo del todo en serio. Pero me es imposible no detestar a mi familia. Imagino que se debe a que nadie soporta a las personas que tienen sus mismos defectos. Entiendo perfectamente la indignacin de la democracia inglesa ante lo que llama los vicios de las clases altas. Las masas consideran que embriaguez, estupidez e inmoralidad deben ser exclusivo patrimonio suyo, y cuando alguno de nosotros se pone en ridculo nos ven como cazadores furtivos en sus tierras. Cuando el pobre Southwark tuvo que presentarse en el Tribunal de Divorcios, la indignacin de las masas fue realmente magnfica. Y, sin embargo, no creo que el diez por ciento del proletariado viva correctamente. No estoy de acuerdo con una sola palabra de lo que has dicho y, lo que es ms, estoy seguro de que a ti te sucede lo mismo. Lord Henry se acarici la afilada barba castaa y se golpe la punta de una bota de charol con el bastn de caoba. Qu ingls eres, Basil! Es la segunda vez que haces hoy esa observacin. Si se presenta una idea a un ingls autntico (lo que siempre es una imprudencia), nunca se le ocurre ni por lo ms remoto pararse a pensar si la idea es verdadera o falsa. Lo nico que considera importante es si el interesado cree lo que dice. Ahora bien, el valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad de la persona que la expone. En realidad, es probable que cuanto ms insincera sea la persona, ms puramente intelectual sea la idea, ya que en ese caso no estar coloreada ni por sus necesidades, ni por sus deseos, ni por sus prejuicios. No pretendo, sin embargo, discutir contigo ni de poltica, ni de sociologa, ni de metafsica. Las personas me gustan ms que los principios, y las personas sin principios me gustan ms que nada en el mundo. Cuntame ms cosas acerca de Dorian Gray. Lo ves con frecuencia? Todos los das. No sera feliz si no lo viera todos los das. Me es absolutamente necesario. Extraordinario! Crea que slo te interesaba el arte. Dorian es todo mi arte dijo el pintor gravemente. A veces pienso, Harry, que la historia del mundo slo ha conocido dos eras importantes. La primera es la que ve la aparicin de una nueva tcnica artstica. La segunda, la que asiste a la aparicin de una nueva personalidad, tambin para el arte. Lo que fue la invencin de la pintura al leo para los venecianos, o el rostro de Antinoo para los ltimos escultores griegos, lo ser algn da para m el rostro de Dorian Gray. No es slo que lo utilice como modelo para pintar, para dibujar, para hacer apuntes. He hecho todo eso, por supuesto. Pero para m es mucho ms que un modelo o un tema. No te voy a decir que est insatisfecho con lo que he conseguido, ni que su belleza sea tal que el arte no pueda expresarla. No hay nada que el arte no pueda expresar, y s que lo que he hecho desde que conoc a Dorian Gray es bueno, es lo mejor que he hecho nunca. Pero, de alguna manera curiosa (no s si me entenders), su personalidad me ha sugerido una manera completamente nueva, un nuevo estilo. Veo las cosas de manera distinta, las pienso de forma diferente. Ahora soy capaz de recrear la vida de una manera que antes desconoca. Un sueo de belleza en das de meditacin. Quin ha dicho eso? No me acuerdo; pero eso ha sido para m Dorian Gray. La simple presencia de ese muchacho, porque me parece poco ms que un
  12. 12. adolescente, aunque pasa de los veinte, su simple presencia Ah! Me pregunto si puedes darte cuenta de lo que significa. De manera inconsciente define para m los trazos de una nueva escuela, una escuela que tiene toda la pasin del espritu romntico y toda la perfeccin de lo griego. La armona del alma y del cuerpo, qu maravilla! En nuestra locura hemos separado las dos cosas, y hemos inventado un realismo que es vulgar, y un idealismo hueco. Harry! Si supieras lo que Dorian es para m! Recuerdas aquel paisaje mo, por el que Agnew me ofreci tanto dinero, pero del que no quise desprenderme? Es una de las mejores cosas que he hecho nunca. Y, por qu? Porque mientras lo pintaba Dorian Gray estaba a mi lado. Me transmita alguna influencia sutil y por primera vez en mi vida vi en un simple bosque la maravilla que siempre haba buscado y que siempre se me haba escapado. Eso que cuentas es extraordinario! He de ver a Dorian Gray. Hallward se levant del asiento y empez a pasear por el jardn. Al cabo de unos momentos regres. Harry dijo, Dorian Gray no es para m ms que un motivo artstico. Quiz t no veas nada en l. Yo lo veo todo. Nunca est ms presente en mi trabajo que cuando no aparece en lo que pinto. Es la sugerencia, como he dicho, de una nueva manera. Lo encuentro en las curvas de ciertas lneas, en el encanto y sutileza de ciertos colores. Eso es todo. Entonces, por qu te niegas a exponer su retrato? pregunt lord Henry. Porque, sin pretenderlo, he puesto en ese cuadro la expresin de mi extraa idolatra de artista, de la que, por supuesto, nunca he querido hablar con l. Nada sabe. No lo sabr nunca. Pero quiz el mundo lo adivine; y no quiero desnudar mi alma ante su mirada entrometida y superficial. Nunca pondr mi corazn bajo su microscopio. Hay demasiado de m mismo en ese cuadro, Harry, demasiado de m mismo! Los poetas no son tan escrupulosos como t. Saben lo til que es la pasin cuando piensan en publicar. En nuestros das un corazn roto da para muchas ediciones. Los detesto por eso exclam Hallward. Un artista debe crear cosas hermosas, pero sin poner en ellas nada de su propia existencia. Vivimos en una poca en la que se trata el arte como si fuese una forma de autobiografa. Hemos perdido el sentido abstracto de la belleza. Algn da mostrar al mundo lo que es eso; y sa es la razn de que el mundo no deba ver nunca mi retrato de Dorian Gray. Creo que ests equivocado, pero no voy a discutir contigo. Slo discuten los que estn perdidos intelectualmente. Dime, Dorian Gray te tiene mucho afecto? El pintor reflexion durante unos instantes. Me tiene afecto respondi, despus de una pausa; s que me tiene afecto. Es cierto, por otra parte, que lo halago terriblemente. Hallo un extrao placer en decirle cosas de las que s que despus voy a arrepentirme. Por regla general es encantador conmigo, y nos sentamos en el estudio y hablamos de mil cosas. De cuando en cuando, sin embargo, es terriblemente desconsiderado, y parece disfrutar hacindome sufrir. Entonces siento que he entregado toda mi alma a alguien que la trata como si fuera una flor que se pone en el ojal, una condecoracin que deleita su vanidad, un adorno para un da de verano.
  13. 13. En verano los das suelen ser largos, Basil murmur lord Henry. Quiz te canses t antes que l. Es triste pensarlo, pero sin duda el genio dura ms que la belleza. Eso explica que nos esforcemos tanto por cultivarnos. En la lucha feroz por la existencia queremos tener algo que dure, y nos llenamos la cabeza de basura y de datos, con la tonta esperanza de conservar nuestro puesto. La persona que lo sabe todo: se es el ideal moderno. Y la mente de esa persona que todo lo sabe es una cosa terrible, un almacn de baratillo, todo monstruos y polvo, y siempre con precios por encima de su valor verdadero. Creo que t te cansars primero, de todos modos. Algn da mirars a tu amigo, y te parecer que est un poco desdibujado, o no te gustar la tonalidad de su tez, o cualquier otra cosa. Se lo reprochars con amargura, y pensars, muy seriamente, que se ha portado mal contigo. La siguiente vez que te visite, te mostrars perfectamente fro e indiferente. Ser una pena, porque te cambiar. Lo que me has contado es una historia de amor, habra que llamarla historia de amor esttico, y lo peor de toda historia de amor es que despus tino se siente muy poco romntico. Harry, no hables as. Mientras viva, la personalidad de Dorian Gray me dominar. No puedes sentir lo que yo siento. T cambias con demasiada frecuencia. Ah, mi querido Basil, precisamente por eso soy capaz de sentirlo! Los que son fieles slo conocen el lado trivial del amor: es el infiel quien sabe de sus tragedias. Lord Henry frot una cerilla sobre un delicado estuche de plata y empez a fumar un cigarrillo con un aire tan pagado de s mismo y tan satisfecho como si hubiera resumido el mundo en una frase. Los gorriones alborotaban entre las hojas lacadas de la enredadera y las sombras azules de las nubes se perseguan sobre el csped como golondrinas. Qu agradable era estar en el jardn! Y cun deliciosas las emociones de otras personas! Mucho ms que sus ideas, en opinin de lord Henry. Nuestra alma y las pasiones de nuestros amigos: sas son las cosas fascinantes de la vida. Le divirti recordar en silencio el tedioso almuerzo que se haba perdido al quedarse tanto tiempo con Basil Hallward. Si hubiera ido a casa de su ta, se habra encontrado sin duda con lord Goodboy, y slo habran hablado de alimentar a los pobres y de la necesidad de construir alojamientos modelo. Todos los comensales habran destacado la importancia de las virtudes que su situacin en la vida les dispensaba de ejercitar. Los ricos hablaran del valor del ahorro, y los ociosos se extenderan elocuentemente sobre la dignidad del trabajo. Era delicioso haber escapado a todo aquello! Mientras pensaba en su ta, algo pareci sorprenderlo. Volvindose hacia Hallward, dijo: Acabo de acordarme. Acordarte de qu, Harry? De dnde he odo el nombre de Dorian Gray. Dnde? pregunt Hallward, frunciendo levemente el ceo. No es necesario que te enfades. Fue en casa de mi ta, lady Agatha. Me dijo que haba descubierto a un joven maravilloso que iba a ayudarla en el East End y que se llamaba Dorian Gray. Tengo que confesar que nunca me cont que fuese bien parecido. Las mujeres no aprecian la belleza; al menos, las mujeres honestas. Me dijo que era muy serio y con muy buena disposicin. Al instante me imagin una criatura con gafas y de pelo lacio, horriblemente cubierto de pecas y con enormes pies planos. Ojal hubiera sabido que se trataba de tu amigo. Me alegro mucho de que no fuese as, Harry.
  14. 14. Por qu? No quiero que lo conozcas. No quieres que lo conozca? No. El seor Dorian Gray est en el estudio anunci el mayordomo, entrando en el jardn. Ahora tienes que presentrmelo exclam lord Henry, riendo. El pintor se volvi hacia su criado, a quien la luz del sol obligaba a parpadear. Dgale al seor Gray que espere, Parker. Me reunir con l dentro de un momento. El mayordomo hizo una inclinacin y se retir. Hallward se volvi despus hacia lord Henry. Dorian Gray es mi amigo ms querido dijo. Es una persona sencilla y bondadosa. Tu ta estaba en lo cierto al describirlo. No lo eches a perder. No trates de influir en l. Tu influencia sera mala. El mundo es muy grande y encierra mucha gente maravillosa. No me arrebates la nica persona que da a mi arte todo el encanto que posee: mi vida de artista depende de l. Tenlo en cuenta, Harry, confo en ti hablaba muy despacio, y las palabras parecan salirle de la boca casi contra su voluntad. Qu tonteras dices! respondi lord Henry, con una sonrisa. Luego, tomando a Hallward del brazo, casi lo condujo hacia la casa.
  15. 15. C A P T U L O 2 Al entrar, vieron a Dorian Gray. Estaba sentado al piano, de espaldas a ellos, pasando las pginas de Las escenas del bosque, de Schumann. Tienes que prestrmelo, Basil exclam. Quiero aprendrmelas. Son encantadoras. Eso depende de cmo poses hoy, Dorian. Estoy cansado de posar, y no quiero un retrato de cuerpo entero respondi el muchacho, volvindose sobre el taburete del piano con un gesto caprichoso y malhumorado. Al ver a lord Henry, se le colorearon las mejillas por un momento y procedi a levantarse. Perdname, Basil, pero no saba que estuvieras acompaado. Te presento a lord Henry Wotton, Dorian, un viejo amigo mo de Oxford. Le estaba diciendo que eres un modelo muy disciplinado, y acabas de echarlo todo a perder. Excepto el placer de conocerlo a usted, seor Gray dijo lord Henry, dando un paso al frente y extendiendo la mano. Mi ta me ha hablado a menudo de usted. Es uno de sus preferidos y, mucho me temo, tambin una de sus vctimas. En el momento actual estoy en la lista negra de lady Agatha respondi Dorian con una divertida expresin de remordimiento. Promet ir con ella el martes a un club de Whitechapel y lo olvid por completo. bamos a tocar juntos un do, ms bien tres, segn creo. No s qu dir. Me da miedo ir a visitarla. Yo me encargo de reconciliarlo con ella. Siente verdadera devocin por usted. Y no creo que importara que no fuese. El pblico pens probablemente que era un do. Cuando ta Agatha se sienta al piano hace ruido suficiente por dos personas. Eso es una insidia contra ella y tampoco me deja a m en muy buen lugar respondi Dorian, riendo. Lord Henry se lo qued mirando. S; no haba la menor duda de que era extraordinariamente bien parecido, con labios muy rojos debidamente arqueados, ojos azules llenos de franqueza, rubios cabellos rizados. Haba algo en su rostro que inspiraba inmediata confianza. Estaba all presente todo el candor de la juventud, as como toda su pureza apasionada. Se senta que aquel adolescente no se haba dejado manchar por el mundo. No era de extraar que Basil Hallward sintiera veneracin por l. Sin duda es usted demasiado encantador para dedicarse a la filantropa, seor Gray lord Henry se dej caer en el divn y abri la pitillera. El pintor haba estado ocupado mezclando colores y preparando los pinceles. Pareca preocupado y, al or la ltima observacin de lord Henry, lo mir, vacil un instante y luego dijo: Harry, quiero terminar hoy este retrato. Me juzgars terriblemente descorts si te pido que te
  16. 16. vayas? Lord Henry sonri y mir a Dorian Gray. Tengo que marcharme, seor Gray? pregunt. No, por favor, lord Henry. Ya veo que Basil est hoy de mal humor, y no lo soporto cuando se enfurrua. Adems, quiero que me explique por qu no debo dedicarme a la filantropa. No estoy seguro de que deba decrselo, seor Gray. Se trata de un asunto tan tedioso que habra que hablar en serio de ello. Pero, desde luego, no saldr corriendo despus de haberme dicho usted que me quede. No te importa demasiado, verdad Basil? Me has dicho muchas veces que te gusta que tus hermanas tengan a alguien con quien charlar. Hallward se mordi los labios. Si Dorian lo desea, claro que te puedes quedar. Los caprichos de Dorian son leyes para todo el mundo, excepto para l. Lord Henry recogi su sombrero y sus guantes. Eres muy insistente, Basil, pero, desgraciadamente, debo irme. Promet reunirme con una persona en el Orleans. Hasta la vista, seor Gray. Venga a verme alguna tarde a Curzon Street. Casi siempre estoy en casa a las cinco. Escrbame cuando decida ir, sentira mucho perderme su visita. Basil exclam Dorian Gray, si lord Henry Wotton se marcha, me ir yo tambin. Nunca despegas los labios cuando pintas, y es muy aburrido estar de pie en un estrado y tratar de parecer contento. Pdele que se quede. Insisto. Qudate, Harry, para complacer a Dorian y para complacerme a m dijo Hallward, sin apartar los ojos del cuadro. Es muy cierto que nunca hablo cuando estoy trabajando, y tampoco escucho, lo que debe de ser increblemente tedioso para mis pobres modelos. Te suplico que te quedes. Y qu va a ser del caballero que me espera en el Orleans? El pintor se ech a rer. No creo que eso sea un problema. Sintate otra vez, Harry. Y ahora, Dorian, sube al estrado y no te muevas demasiado ni prestes atencin a lo que dice lord Henry. Tiene una psima influencia sobre todos mis amigos, sin otra excepcin que yo. Dorian Gray subi al estrado con el aspecto de un joven mrtir griego, e hizo una ligera mueca de descontento dirigida a lord Henry, que le inspiraba ya una gran simpata. Era tan distinto de Basil! Producan un contraste muy agradable. Y tena una voz muy bella. Es cierto que ejerce usted una psima influencia, lord Henry? le pregunt al cabo de unos instantes. Tan mala como dice Basil? Las buenas influencias no existen, seor Gray. Toda influencia es inmoral; inmoral desde el punto de vista cientfico. Por qu? Porque influir en una persona es darle la propia alma. Esa persona deja de pensar sus propias ideas y de arder con sus pasiones. Sus virtudes dejan de ser reales. Sus pecados, si es que los pecados existen, son prestados. Se convierte en eco de la msica de otro, en un actor que interpreta un papel que no se ha escrito para l. La finalidad de la vida es el propio desarrollo. Alcanzar la
  17. 17. plenitud de la manera ms perfecta posible, para eso estamos aqu. En la actualidad las personas se tienen miedo. Han olvidado el mayor de todos los deberes, lo que cada uno se debe a s mismo. Son caritativos, por supuesto. Dan de comer al hambriento y visten al desnudo. Pero sus almas pasan hambre y ellos mismos estn desnudos. Nuestra raza ha dejado de tener valor. Quiz no lo haya tenido nunca. El miedo a la sociedad, que es la base de la moral; el miedo a Dios, que es el secreto de la religin: sas son las dos cosas que nos gobiernan. Y, sin embargo Vuelve la cabeza un poquito ms hacia la derecha, Dorian, como un buen chico dijo el pintor, enfrascado en su trabajo, slo consciente de que en el rostro del muchacho haba aparecido una expresin completamente nueva. Y, sin embargo continu lord Henry, con su voz grave y musical, y con el peculiar movimiento de la mano que le era tan caracterstico, y que ya lo distingua incluso en los das de Eton , creo que si un hombre viviera su vida de manera total y completa, si diera forma a todo sentimiento, expresin a todo pensamiento, realidad a todo sueo, creo que el mundo recibira tal empujn de alegra que olvidaramos todas las enfermedades del medievalismo y regresaramos al ideal heleno; puede que incluso a algo ms delicado, ms rico que el ideal heleno. Pero hasta el ms valiente de nosotros tiene miedo de s mismo. La mutilacin del salvaje encuentra su trgica supervivencia en la autorrenuncia que desfigura nuestra vida. Se nos castiga por nuestras negativas. Todos los impulsos que nos esforzamos por estrangular se multiplican en la mente y nos envenenan. Que el cuerpo peque una vez, y se habr librado de su pecado, porque la accin es un modo de purificacin. Despus no queda nada, excepto el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de un remordimiento. La nica manera de librarse de la tentacin es ceder ante ella. Si se resiste, el alma enferma, anhelando lo que ella misma se ha prohibido, deseando lo que sus leyes monstruosas han hecho monstruoso e ilegal. Se ha dicho que los grandes acontecimientos del mundo suceden en el cerebro. Es tambin en el cerebro, y slo en el cerebro, donde se cometen los grandes pecados. Usted, seor Gray, usted mismo, todava con las rosas rojas de la juventud y las blancas de la infancia, ha tenido pasiones que le han hecho asustarse, pensamientos que le han llenado de terror, sueos y momentos de vigilia cuyo simple recuerdo puede teirle las mejillas de vergenza Basta! balbuce Dorian Gray; basta! Me desconcierta usted. No s qu decir. Hay una manera de responderle, pero no la encuentro. No hable. Djeme pensar. O, ms bien, deje que trate de pensar. Durante cerca de diez minutos sigui all, inmvil, los labios abiertos y un brillo extrao en la mirada. Era vagamente consciente de que influencias completamente nuevas actuaban en su interior, aunque, le pareca a l, procedan en realidad de s mismo. Las pocas palabras que el amigo de Basil le haba dicho, palabras lanzadas al azar, sin duda, y caprichosamente paradjicas, haban tocado alguna cuerda secreta, nunca pulsada anteriormente, pero que senta ahora vibrar y palpitar con peculiares estremecimientos. La msica le afectaba de la misma manera. La msica le haba conmovido muchas veces. Pero la msica no era directamente inteligible. No era un mundo nuevo, sino ms bien otro caos creado en nosotros. Palabras! Simples palabras! Qu terribles eran! Qu claras, y qu agudas y crueles! No era posible escapar. Y, sin embargo, qu magia tan sutil haba en ellas! Parecan tener la virtud de
  18. 18. dar una forma plstica a cosas informes y poseer una msica propia tan dulce como la de una viola o de un lad. Simples palabras! Haba algo tan real como las palabras? S; hubo cosas en su infancia que nunca entendi, pero que ahora entenda. La vida, de repente, adquiri a sus ojos un color rojo encendido. Le pareci que haba estado caminando sobre fuego. Por qu no lo haba sabido antes? Con una sonrisa sutil lord Henry lo observaba. Saba cul era el momento psicolgico en el que no haba que decir nada. Estaba sumamente interesado. Sorprendido de la impresin producida por sus palabras y, al recordar un libro que haba ledo a los diecisis aos, un libro que le revel muchas cosas que antes no saba, se pregunt si Dorian Gray estaba teniendo una experiencia similar. l no haba hecho ms que lanzar una flecha al aire. Haba dado en el blanco? Qu fascinante era aquel muchacho! Hallward pintaba sin descanso con aquellas maravillosas y audaces pinceladas suyas que tenan el verdadero refinamiento y la perfecta delicadeza que, al menos en el arte, proceden nicamente de la fuerza. No haba advertido el silencio. Basil, me canso de estar de pie exclam Gray de repente. Quiero salir al jardn y sentarme. Aqu el aire es asfixiante. Tendrs que perdonarme. Cuando pinto me olvido de todo lo dems. Pero nunca habas posado mejor. Has estado completamente inmvil. Y he captado el efecto que quera: los labios entreabiertos, y el brillo en los ojos. No s qu te habr dicho Harry para conseguir esta expresin maravillosa. Imagino que te halagaba la vanidad. No debes creer una sola palabra de lo que diga. Desde luego no me halagaba la vanidad. Tal vez por eso no he credo nada de lo que me ha dicho. Reconozca que se lo ha credo todo dijo lord Henry, lanzndole una mirada soadora y lnguida. Saldr al jardn con usted. Hace un calor horrible en el estudio. Basil, ofrcenos algo helado para beber, algo que tenga fresas. Por supuesto, Harry. Basta con que llames; en cuanto venga Parker le dir lo que quieres. He de trabajar el fondo; me reunir despus con vosotros. No retengas demasiado tiempo a Dorian. Nunca me he sentido tan en forma para pintar como hoy. Va a ser mi obra maestra. Ya lo es, tal como est ahora. Lord Henry sali al jardn y encontr a Dorian Gray con el rostro hundido en las grandes flores del lilo, bebiendo febrilmente su perfume fresco como si se tratase de vino. Se le acerc y le puso una mano en el hombro. Est usted en lo cierto al hacer eso murmur. Nada, excepto los sentidos, puede curar el alma, como tampoco nada, excepto el alma, puede curar los sentidos. El muchacho se sobresalt, apartndose. Llevaba la cabeza descubierta, y las hojas del arbusto le haban despeinado, enredando las hebras doradas. Haba miedo en sus ojos, como sucede cundo se despierta a alguien de repente. Le vibraron las aletas de la nariz y algn nervio escondido agit el rojo de sus labios, hacindolos temblar. S prosigui lord Henry; se es uno de los grandes secretos de la vida: curar el alma por medio de los sentidos, y los sentidos con el alma. Usted es una criatura asombrosa. Sabe ms de lo
  19. 19. que cree saber, pero menos de lo que quiere. Dorian Gray frunci el ceo y apart la cabeza. Le era imposible dejar de mirar con buenos ojos a aquel joven alto y elegante que tena al lado. Su rostro moreno y romntico y su aire cansado le interesaban. Haba algo en su voz, grave y lnguida, absolutamente fascinante. Sus manos blancas, tranquilas, que tenan incluso algo de flores, posean un curioso encanto. Se movan, cuando lord Henry hablaba, de manera musical, y parecan poseer un lenguaje propio. Pero lord Henry le asustaba, y se avergonzaba de sentir miedo. Cmo era que un extrao le haba hecho descubrirse a s mismo? Conoca a Hallward desde haca meses, pero la amistad entre ambos no lo haba cambiado. De repente, sin embargo, se haba cruzado con alguien que pareca descubrirle el misterio de la existencia. Aunque, de todos modos, qu motivo haba para sentir miedo? l no era un colegial ni una muchachita. Era absurdo asustarse. Sentmonos a la sombra dijo lord Henry. Parker nos ha trado las bebidas, y si se queda usted ms tiempo bajo este sol de justicia se le echar a perder la tez y Basil nunca lo volver a retratar. No debe permitir que el sol lo queme. Sera muy poco favorecedor. Qu importancia tiene eso? exclam Dorian Gray, riendo, mientras se sentaba en un banco al fondo del jardn. Toda la importancia del mundo, seor Gray. Por qu? Porque posee usted la ms maravillosa juventud, y la juventud es lo ms precioso que se puede poseer. No lo siento yo as, lord Henry. No; no lo siente ahora. Pero algn da, cuando sea viejo y feo y est lleno de arrugas, cuando los pensamientos le hayan marcado la frente con sus pliegues y la pasin le haya quemado los labios con sus odiosas brasas, lo sentir, y lo sentir terriblemente. Ahora, dondequiera que vaya, seduce a todo el mundo. Ser siempre as? Posee usted un rostro extraordinariamente agraciado, seor Gray. No frunza el ceo. Es cierto. Y la belleza es una manifestacin de genio; est incluso por encima del genio, puesto que no necesita explicacin. Es uno de los grandes dones de la naturaleza, como la luz del sol, o la primavera, o el reflejo en aguas oscuras de esa concha de plata a la que llamamos luna. No admite discusin. Tiene un derecho divino de soberana. Convierte en prncipes a quienes la poseen. Se sonre? Ah! Cuando la haya perdido no sonreir La gente dice a veces que la belleza es slo superficial. Tal vez. Pero, al menos, no es tan superficial como el pensamiento. Para m la belleza es la maravilla de las maravillas. Tan slo las personas superficiales no juzgan por las apariencias. El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo que no se ve S, seor Gray, los dioses han sido buenos con usted. Pero lo que los dioses dan, tambin lo quitan, y muy pronto. Slo dispone de unos pocos aos en los que vivir de verdad, perfectamente y con plenitud. Cuando se le acabe la juventud desaparecer la belleza, y entonces descubrir de repente que ya no le quedan ms triunfos, o habr de contentarse con unos triunfos insignificantes que el recuerdo de su pasado esplendor har ms amargos que las derrotas. Cada mes que expira lo acerca un poco ms a algo terrible. El tiempo tiene celos de usted, y lucha contra sus lirios y sus rosas. Se volver cetrino, se le hundirn las mejillas y sus ojos perdern el brillo. Sufrir horriblemente Ah! Disfrute
  20. 20. plenamente de la juventud mientras la posee. No despilfarre el oro de sus das escuchando a gente aburrida, tratando de redimir a los fracasados sin esperanza, ni entregando su vida a los ignorantes, los anodinos y los vulgares. sos son los objetivos enfermizos, las falsas ideas de nuestra poca. Viva! Viva la vida maravillosa que le pertenece! No deje que nada se pierda. Est siempre a la busca de nuevas sensaciones. No tenga miedo de nada Un nuevo hedonismo: eso es lo que nuestro siglo necesita. Usted puede ser su smbolo visible. Dada su personalidad, no hay nada que no pueda hacer. El mundo le pertenece durante una temporada En el momento en que lo he visto he comprendido que no se daba usted cuenta en absoluto de lo que realmente es, de lo que realmente puede ser. Haba en usted tantas cosas que me encantaban que he sentido la necesidad de hablarle un poco de usted. He pensado en la tragedia que sera malgastar lo que posee. Porque su juventud no durar mucho, demasiado poco, a decir verdad. Las flores sencillas del campo se marchitan, pero florecen de nuevo. Las flores del codeso sern tan amarillas el prximo junio como ahora. Dentro de un mes habr estrellas moradas en las clemtides y, ao tras ao, la verde noche de sus hojas sostendr sus flores moradas. Pero nosotros nunca recuperamos nuestra juventud. El pulso alegre que late en nosotros cuando tenemos veinte aos se vuelve perezoso con el paso del tiempo. Nos fallan las extremidades, nuestros sentidos se deterioran. Nos convertimos en espantosas marionetas, obsesionados por el recuerdo de las pasiones que nos asustaron en demasa, y el de las exquisitas tentaciones a las que no tuvimos el valor de sucumbir. Juventud! Juventud! No hay absolutamente nada en el mundo excepto la juventud! Dorian Gray escuchaba, los ojos muy abiertos, asombrado. El ramillete de lilas se le cay al suelo. Una sedosa abeja zumb a su alrededor por un instante. Luego empez a trepar con dificultad por los globos estrellados de cada flor. Dorian Gray la observ con el extrao inters por las cosas triviales que tratamos de fomentar cuando las ms importantes nos asustan, o cuando nos embarga alguna nueva emocin que no sabemos expresar, o cuando alguna idea que nos aterra pone repentino sitio a la mente y exige nuestra rendicin. Al cabo de algn tiempo la abeja alz el vuelo. Dorian Gray la vio introducirse en la campanilla de una enredadera. La flor pareci estremecerse y luego se balance suavemente hacia adelante y hacia atrs. De repente, el pintor apareci en la puerta del estudio y, con gestos bruscos, les indic que entraran en la casa. Dorian Gray y lord Henry se miraron y sonrieron. Estoy esperando exclam Hallward. Vengan, por favor. La luz es perfecta; triganse los vasos. Se levantaron y recorrieron juntos la senda. Dos mariposas verdes y blancas se cruzaron con ellos y, en el peral que ocupaba una esquina del jardn, un mirlo empez a cantar. Se alegra de haberme conocido, seor Gray dijo lord Henry, mirndolo. S, ahora s. Me pregunto si me alegrar siempre. Siempre! Terrible palabra. Hace que me estremezca cuando la oigo. Las mujeres son tan aficionadas a usarla. Echan a perder todas las historias de amor intentando que duren para siempre. Es, adems, una palabra sin sentido. La nica diferencia entre un capricho y una pasin para toda la vida es que el capricho dura un poco ms. Al entrar en el estudio, Dorian Gray puso una mano en el brazo de lord Henry.
  21. 21. En ese caso, que nuestra amistad sea un capricho murmur, ruborizndose ante su propia audacia; luego subi al estrado y volvi a posar. Lord Henry se dej caer en un gran silln de mimbre y lo contempl. El roce del pincel sobre el lienzo era el nico ruido que turbaba la quietud, excepto cuando, de tarde en tarde, Hallward retroceda para examinar su obra desde ms lejos. En los rayos oblicuos que penetraban por la puerta abierta, el polvo danzaba, convertido en oro. El intenso perfume de las rosas pareca envolverlo todo. Al cabo de un cuarto de hora Hallward dej de pintar, mir durante un buen rato a Dorian Gray, y luego durante otro buen rato al cuadro mientras morda el extremo de uno de sus grandes pinceles y frunca el ceo. Est terminado exclam por fin; agachndose, firm con grandes trazos rojos en la esquina izquierda del lienzo. Lord Henry se acerc a examinar el retrato. Era, sin duda, una esplndida obra de arte, y el parecido era excelente. Mi querido amigo dijo, te felicito de todo corazn. Es el mejor retrato de nuestra poca. Seor Gray, venga a comprobarlo usted mismo. El muchacho se sobresalt, como despertando de un sueo. Realmente acabado? murmur, bajando del estrado. Totalmente dijo el pintor. Y hoy has posado mejor que nunca. Te estoy muy agradecido. Eso me lo debes enteramente a m intervino lord Henry. No es as, seor Gray? Dorian, sin responder, avanz con lentitud de espaldas al cuadro y luego se volvi hacia l. Al verlo retrocedi, las mejillas encendidas de placer por un momento. Un brillo de alegra se le encendi en los ojos, como si se reconociese por vez primera. Permaneci inmvil y maravillado, consciente apenas de que Hallward hablaba con l y sin captar el significado de sus palabras. La conciencia de su propia belleza lo asalt como una revelacin. Era la primera vez. Los cumplidos de Basil Hallward le haban parecido hasta entonces simples exageraciones agradables, producto de la amistad. Los escuchaba, se rea con ellos y los olvidaba. No influan sobre l. Luego se haba presentado lord Henry Wotton con su extrao panegrico sobre la juventud, su terrible advertencia sobre su brevedad. Aquello le haba conmovido y, ahora, mientras miraba fijamente la imagen de su belleza, con una claridad fulgurante capt toda la verdad. S, en un da no muy lejano su rostro se arrugara y marchitara, sus ojos perderan color y brillo, la armona de su figura se quebrara. Desaparecera el rojo escarlata de sus labios y el oro de sus cabellos. La vida que haba de formarle al alma le deformara el cuerpo. Se convertira en un ser horrible, odioso, grotesco. Al pensar en ello, un dolor muy agudo lo atraves como un cuchillo, e hizo que se estremecieran todas las fibras de su ser. El azul de sus ojos se oscureci con un velo de lgrimas. Sinti que una mano de hielo se le haba posado sobre el corazn. No te gusta? exclam finalmente Hallward, un tanto dolido por el silencio del muchacho, sin entender su significado. Claro que le gusta dijo lord Henry. A quin podra no gustarle? Es una de las grandes obras del arte moderno. Te dar por l lo que quieras pedirme. Debe ser mo.
  22. 22. No soy yo su dueo, Harry. Quin es el propietario? Dorian, por supuesto respondi el pintor. Es muy afortunado. Qu triste resulta! murmur Dorian Gray, los ojos todava fijos en el retrato. Me har viejo, horrible, espantoso. Pero este cuadro siempre ser joven. Nunca dejar atrs este da de junio Si fuese al revs! Si yo me conservase siempre joven y el retrato envejeciera! Dara, dara cualquier cosa por eso! Dara el alma! No creo que te gustara mucho esa solucin, Basil exclam lord Henry, riendo. Sera bastante inclemente con tu obra. Me opondra con la mayor energa posible, Harry dijo Hallward. Dorian Gray se volvi para mirarlo. Estoy seguro de que lo haras. Tu arte te importa ms que los amigos. Para ti no soy ms que una figurilla de bronce. Ni siquiera eso, me atrevera a decir. El pintor se lo qued mirando, asombrado. Dorian no hablaba nunca as. Qu haba sucedido? Pareca muy enfadado. Tena el rostro encendido y le ardan las mejillas. S continu el joven: para ti soy menos que tu Hermes de marfil o tu fauno de plata. sos te gustarn siempre. Hasta cundo te gustar yo? Hasta que me salga la primera arruga. Ahora ya s que cuando se pierde la belleza, mucha o poca, se pierde todo. Tu cuadro me lo ha enseado. Lord Henry Wotton tiene razn. La juventud es lo nico que merece la pena. Cuando descubra que envejezco, me matar. Hallward palideci y le tom la mano. Dorian! Dorian! exclam, no hables as. Nunca he tenido un amigo como t, ni tendr nunca otro. No me digas que sientes celos de las cosas materiales. T ests por encima de todas ellas! Tengo celos de todo aquello cuya belleza no muere. Tengo celos de mi retrato. Por qu ha de conservar lo que yo voy a perder? Cada momento que pasa me quita algo para drselo a l. Ah, si fuese al revs! Si el cuadro pudiera cambiar y ser yo siempre como ahora! Para qu lo has pintado? Se burlar de m algn da, se burlar despiadadamente! Los ojos se le llenaron de lgrimas ardientes; retir bruscamente la mano y, arrojndose sobre el divn, enterr el rostro entre los cojines, como si estuviera rezando. Esto es obra tuya, Harry dijo el pintor con amargura. Lord Henry se encogi de hombros. Es el verdadero Dorian Gray, eso es todo. No lo es. Si no lo es, qu tengo yo que ver con eso? Deberas haberte marchado cuando te lo ped murmur. Me qued cuando me lo pediste fue la respuesta de lord Henry. Harry, no me puedo pelear al mismo tiempo con mis dos mejores amigos, pero entre los dos me habis hecho odiar la ms perfecta de mis obras, y voy a destruirla. Qu es, despus de todo,
  23. 23. excepto lienzo y color? No voy a permitir que un retrato se interponga entre nosotros. Dorian Gray alz la rubia cabeza del cojn y, con el rostro plido y los ojos enrojecidos por las lgrimas lo mir, mientras Hallward se diriga hacia la mesa de madera situada bajo la alta ventana con cortinas. Qu haba ido a hacer all? Los dedos se perdan entre el revoltijo de tubos de estao y pinceles secos, buscando algo. S, el largo cuchillo apaletado, con su delgada hoja de acero flexible. Una vez encontrado, se dispona a rasgar la tela. Ahogando un gemido, el muchacho salt del divn y, corriendo hacia Hallward, le arranc el cuchillo de la mano, arrojndolo al otro extremo del estudio. No, Basil, no lo hagas! exclam. Sera un asesinato! Me alegro de que por fin aprecies mi obra, Dorian dijo framente el pintor, una vez recuperado de la sorpresa. Haba perdido la esperanza. Apreciarla? Me fascina. Es parte de m mismo. Lo noto. Bien; tan pronto como ests seco, sers barnizado y enmarcado y enviado a tu casa. Una vez all, podrs hacer contigo lo que quieras cruzando la estancia toc la campanilla para pedir t. Tomars t, como es lgico, Dorian? Y t tambin, Harry? O ests en contra de placeres tan sencillos? Adoro los placeres sencillos dijo lord Henry. Son el ltimo refugio de las almas complicadas. Pero no me gustan las escenas, excepto en el teatro. Qu personas tan absurdas sois los dos! Me pregunto quin defini al hombre como animal racional. Fue la definicin ms prematura que se ha dado nunca. El hombre es muchas cosas, pero no racional. Y me alegro de ello despus de todo: aunque me gustara que no os pelearais por el cuadro. Ser mucho mejor que me lo des a m, Basil. Este pobre chico no lo quiere en realidad, y yo en cambio s. Si se lo das a otra persona, no te lo perdonar nunca! exclam Dorian Gray; y no permito que nadie me llame pobre chico. Ya sabes que el cuadro es tuyo, Dorian. Te lo di antes de que existiera. Y tambin sabe usted, seor Gray, que se ha dejado llevar por los sentimientos y que en realidad no le parece mal que se le recuerde cun joven es. Me hubiera parecido francamente mal esta maana, lord Henry. Ah, esta maana! Ha vivido usted mucho desde entonces. Se oy llamar a la puerta, entr el mayordomo con la bandeja del t y la coloc sobre una mesita japonesa. Se oy un tintineo de tazas y platillos y el silbido de una tetera georgiana. Entr un paje llevando dos fuentes con forma de globo. Dorian Gray se acerc a la mesa y sirvi el t. Los otros dos se acercaron lnguidamente y examinaron lo que haba bajo las tapaderas. Vayamos esta noche al teatro propuso lord Henry. Habr algo que ver en algn sitio. He quedado para cenar en White's, pero slo se trata de un viejo amigo, de manera que le puedo mandar un telegrama diciendo que estoy enfermo o que no puedo ir en razn de un compromiso ulterior. Creo que sera una excusa bastante simptica, ya que contara con la sorpresa de la sinceridad. Es tan aburrido ponerse de etiqueta! murmur Hallward. Y, cuando ya lo has hecho, se tiene un aspecto tan horroroso! S respondi lord Henry distradamente, la ropa del siglo XIX es detestable. Tan sombra,
  24. 24. tan deprimente. El pecado es el nico elemento de color que queda en la vida moderna. No deberas decir cosas como sa delante de Dorian, Harry. Delante de qu Dorian? El que nos est sirviendo el t o el del cuadro? De ninguno de los dos. Me gustara ir al teatro con usted, lord Henry dijo el muchacho. Venga, entonces; y t tambin, Basil. La verdad es que no puedo. Ser mejor que no. Tengo muchsimo trabajo. Bien; en ese caso, iremos usted y yo, seor Gray. Encantado. El pintor se mordi el labio y, con la taza en la mano, se acerc al cuadro. Me quedar con el verdadero Dorian dijo tristemente. Es se el verdadero Dorian? exclam el original del retrato, acercndose a Hallward. Soy realmente as? S; exactamente as. Maravilloso, Basil! Tienes al menos el mismo aspecto. Pero l no cambiar suspir Hallward. Eso es algo. Qu obsesin tienen las personas con la fidelidad! exclam lord Henry. Incluso el amor es simplemente una cuestin de fisiologa. No tiene nada que ver con la voluntad. Los jvenes quieren ser fieles y no lo son; los viejos quieren ser infieles y no pueden: eso es todo lo que cabe decir. No vayas esta noche al teatro, Dorian dijo Hallward. Qudate a cenar conmigo. No puedo, Basil. Por qu no? Porque he prometido a lord Henry Wotton ir con l. No mejorar su opinin de ti porque cumplas tus promesas. l siempre falta a las suyas. Te ruego que no vayas. Dorian Gray ri y neg con la cabeza. Te lo suplico. El muchacho vacil y mir hacia lord Henry, que los contemplaba desde la mesita del t con una sonrisa divertida. Tengo que ir, Basil respondi el joven. Muy bien dijo Hallward; y, alejndose, deposit su taza en la bandeja. Es bastante tarde y, dado que tienes que vestirte, ser mejor que no pierdas ms tiempo. Hasta la vista, Harry. Hasta la vista, Dorian. Ven pronto a verme. Maana. Desde luego. No lo olvidars? No, claro que no! exclam Dorian. Y, Harry! S, Basil? Recuerda lo que te ped cuando estbamos esta maana en el jardn.
  25. 25. Lo he olvidado. Confo en ti. Quisiera poder confiar yo mismo dijo lord Henry, riendo. Vamos, seor Gray, mi coche est ah fuera, le puedo dejar en su casa. Hasta la vista, Basil. Ha sido una tarde interesantsima. Cuando la puerta se cerr tras ellos el pintor se dej caer en un sof y apareci en su rostro una expresin de sufrimiento.
  26. 26. C A P T U L O 3 A las doce y media del da siguiente lord Henry Wotton fue paseando desde Curzon Street hasta el Albany para visitar a su to, lord Fermor, un viejo soltern, cordial pero un tanto brusco, a quien en general se tachaba de egosta porque el mundo no obtena de l beneficio alguno, pero al que la buena sociedad consideraba generoso porque daba de comer a la gente que le diverta. Su padre haba sido embajador en Madrid cuando Isabel II era joven y nadie haba pensado an en el general Prim, pero abandon la carrera diplomtica caprichosamente por el despecho que sinti al ver que no le ofrecan la embajada de Pars, puesto al que crea tener pleno derecho en razn de su nacimiento, de su indolencia, del excelente ingls de sus despachos y de su desmesurada pasin por los placeres. El hijo, que haba sido secretario de su padre, y que present tambin la dimisin, gesto que por entonces se consider un tanto descabellado, sucedi a su padre en el ttulo unos meses despus, y se consagr a cultivar con seriedad el gran arte aristocrtico de no hacer absolutamente nada. Aunque posea dos grandes casas en Londres, prefera vivir en habitaciones alquiladas, que le causaban menos molestias, y haca en su club la mayora de las comidas. Se preocupaba algo de la gestin de sus minas de carbn en las Midlands, y se excusaba de aquel contacto con la industria alegando que poseer minas de carbn otorgaba a un caballero el privilegio de quemar lea en el hogar de su propia chimenea. En poltica era conservador, excepto cuando los conservadores gobernaban, periodo en el que los insultaba sistemticamente, acusndolos de ser una pandilla de radicales. Era un hroe para su ayuda de cmara, que lo tiranizaba, y un personaje aterrador para la mayora de sus parientes, a quienes l, a su vez, tiranizaba. Era una persona que slo poda haber nacido en Inglaterra, y siempre afirmaba que el pas iba a la ruina. Sus principios estaban anticuados, pero se poda decir mucho en favor de sus prejuicios. Cuando lord Henry entr en la habitacin de su to lo encontr vestido con una tosca chaqueta de caza, fumando un cigarro habano y refunfuando mientras lea The Times. Vaya, Harry dijo el anciano caballero, qu te ha hecho salir tan pronto de casa? Crea que los dandis no se levantaban hasta las dos y que no aparecan en pblico hasta las cinco. Puro afecto familiar, to George, te lo aseguro. Quiero pedirte algo. Dinero, imagino respondi lord Fermor, torciendo el gesto. Bueno; sintate y cuntamelo todo. En estos tiempos que corren los jvenes se imaginan que el dinero lo es todo. S murmur lord Henry, colocndose mejor la flor que llevaba en el ojal de la chaqueta; y cuando se hacen viejos no se lo imaginan: lo saben. Pero no quiero dinero. Slo las personas que pagan sus facturas necesitan dinero, to George, y yo nunca pago las mas. El crdito es el capital de un segundn, y se vive agradablemente con l. Adems, siempre me trato con los proveedores de Dartmoor y, en consecuencia, nunca me molestan. Lo que quiero es informacin: no informacin til,
  27. 27. por supuesto; informacin perfectamente intil. Te puedo contar todo lo que contiene cualquier informe oficial, aunque quienes los redactan hoy en da escriben muchas tonteras. Cuando yo estaba en el cuerpo diplomtico las cosas iban mucho mejor. Pero, segn tengo entendido, ahora les hacen un examen de ingreso. Hay que extraarse del resultado? Los exmenes, seor mo, son pura mentira de principio a fin. Si una persona es un caballero, sabe ms que suficiente, y si no lo es, todo lo que sepa es malo para l. El seor Dorian Gray no tiene nada que ver con el mundo de los informes oficiales, to George dijo lord Henry lnguidamente. El seor Dorian Gray? Quin es? pregunt lord Fermor, frunciendo el espeso entrecejo cano. Eso es lo que he venido a averiguar, to George. Debo decir, ms bien, que s quin es. Es el nieto del ltimo lord Kelso. Su madre era una Devereux, lady Margaret Devereux. Quiero que me hables de su madre. Cmo era? Con quin se cas? Trataste prcticamente a todo el mundo en tu poca, de manera que quiz la hayas conocido. En el momento actual me interesa mucho el seor Gray. Acaban de presentrmelo. Nieto de Kelso! repiti el anciano caballero. El nieto de Kelso Claro Conoc muy bien a su madre. Creo que asist a su bautizo. Era una joven extraordinariamente hermosa, Margaret Devereux, y volvi loco a todo el mundo escapndose con un joven que no tena un cntimo, un don nadie, seor mo, un suboficial de infantera o algo por el estilo. Ya lo creo. Lo recuerdo todo como si hubiera sucedido ayer. Al pobre infeliz lo mataron en un duelo en Spa pocos meses despus de la boda. Una historia muy fea. Dijeron que Kelso se agenci un aventurero sin escrpulos, un animal belga, para que insultara en pblico a su yerno; le pag, seor mo, para que lo hiciera; le pag y luego aquel individuo ensart al suboficial como si fuera un pichn. Echaron tierra sobre el asunto, pero, cielo santo, Kelso comi solo en el club durante cierto tiempo despus de aquello. Recogi a su hija, segn me contaron, pero la chica nunca volvi a dirigirle la palabra. S, s, un asunto muy feo. Margaret tambin se muri, en menos de un ao. De manera que dej un hijo, no es eso? Lo haba olvidado. Cmo es el chico? Si es como su madre debe de ser bien parecido. Es bien parecido asinti lord Henry. Espero que caiga en buenas manos prosigui el anciano. Heredar un montn de dinero si Kelso se ha portado bien con l. Su madre tambin tena dinero. Le correspondieron todas las propiedades de Selby, a travs de su abuelo. Su abuelo odiaba a Kelso, lo consideraba un tacao de mucho cuidado. Y no se equivocaba. Fue a Madrid en una ocasin cuando yo estaba all. Cielo santo, logr que me avergonzase de l. La reina me preguntaba quin era el noble ingls que siempre se peleaba con los cocheros por el precio de las carreras. Menuda historia. Pas un mes sin aparecer por la Corte. Confo en que tratara a su nieto mejor que a los cocheros de alquiler. No lo s respondi lord Henry. Imagino que al chico no le faltar de nada. Todava no es mayor de edad. S que Selby es suyo: lo s porque me lo ha dicho l. Y, su madre, entonces, era muy hermosa? Margaret Devereux era una de las criaturas ms encantadoras que he visto nunca, Harry. Qu la impuls a comportarse como lo hizo es algo que nunca entender. Podra haberse casado con quien
  28. 28. hubiera querido. Carlington estaba loco por ella. Pero era una romntica. Todas las mujeres de esa familia lo han sido. Los hombres no valan nada, pero, cielo santo, las mujeres eran maravillosas. Carlington se declar de rodillas. Me lo dijo l mismo. Margaret Devereux se ri de l, y no haba por entonces una chica en Londres que no quisiera pescarlo. Y, por cierto, Harry, hablando de matrimonios estpidos, qu es esa patraa que me cuenta tu padre de que Dartmoor se quiere casar con una americana? Es que las chicas inglesas no son lo bastante buenas para l? Ahora est bastante de moda casarse con americanas, to George. Yo apoyo a las mujeres inglesas contra el mundo entero, Harry dijo lord Fermor, golpeando la mesa con el puo. Todo el mundo apuesta por las americanas. No duran, segn me han dicho murmur su to. Las carreras de fondo las agotan, pero son inigualables en las de obstculos. Lo saltan todo sin pestaear. No creo que Dartmoor tenga la menor posibilidad. Quines son sus padres? gru el anciano. Acaso los tiene? Lord Henry neg con la cabeza. Las jvenes americanas son tan inteligentes para esconder a sus padres como las mujeres inglesas para ocultar su pasado dijo lord Henry, levantndose para marcharse. Sern chacineros, supongo. Eso espero, to George, por el bien de Dartmoor. Me dicen que la chacinera es una de las profesiones ms lucrativas de los Estados Unidos, despus de la poltica. Es bonita esa muchacha? Se comporta como si fuese hermosa. La mayora de las americanas lo hacen. Es el secreto de su encanto. Por qu no se quedan en su pas? Siempre nos estn diciendo que es el paraso de las mujeres. Lo es. sa es la razn de que, como Eva, estn tan excesivamente ansiosas de abandonarlo dijo lord Henry. Adis, to George. Gracias por darme la informacin que quera. Me gusta saberlo todo sobre mis nuevos amigos y nada sobre los viejos. Dnde almuerzas hoy, Harry? En casa de ta Agatha. He hecho que me invite, junto con el seor Gray, que es su ltimo protg. Umm! Dile a tu ta Agatha, Harry, que no me moleste ms con sus empresas caritativas. Estoy harto. Caramba, la buena mujer cree que no tengo nada mejor que hacer que escribir cheques para sus estpidas ocurrencias. De acuerdo, to George, se lo dir, pero no tendr ningn efecto. Las personas filantrpicas pierden toda nocin de humanidad. Se las reconoce por eso. El anciano caballero gru aprobadoramente y llam para que entrara su criado. Lord Henry atraves unos soportales de poca altura para llegar a Burlington Street, y dirigi sus pasos en direccin a la plaza de Berkeley. Aqulla era, por tanto, la historia familiar de Dorian Gray. Pese a lo esquemtico del relato, le haba impresionado porque haca pensar en una historia de amor extraa, casi moderna. Una mujer
  29. 29. hermosa que se arriesga a todo por una loca pasin. Unas pocas semanas de felicidad sin lmite truncadas por un crimen odioso, por una traicin. Meses de silenciosos sufrimientos, y luego un hijo nacido en el dolor. La madre arrebatada por la muerte, el nio abandonado a la soledad y a la tirana de un anciano sin corazn. S; unos antecedentes interesantes, que situaban al muchacho, que le aadan una nueva perfeccin, por as decirlo. Detrs de todas las cosas exquisitas hay algo trgico. Para que florezca la ms humilde de las flores se necesita el esfuerzo de mundos Y, qu encantador haba estado durante la cena la noche anterior, cuando, la sorpresa en los ojos y los labios entreabiertos por el placer y el temor, se haba sentado frente a l en el club, las pantallas rojas de las lmparas avivando el rubor despertado en su rostro por el asombro! Hablar con l era como tocar el ms delicado de los violines. Dorian responda a cada toque y vibracin del arco Haba algo terriblemente cautivador en influir sobre alguien. No exista otra actividad parecida. Proyectar el alma sobre una forma agradable, detenerse un momento; emitir las propias ideas para que las devuelva un eco, acompaadas por la msica de una pasin juvenil; transmitir a otro la propia sensibilidad como si se tratase de un fluido sutil o de un extrao perfume; all estaba la fuente de una alegra verdadera, tal vez la ms satisfactoria que todava nos permite una poca tan mezquina y tan vulgar como la nuestra, una poca zafiamente carnal en sus placeres y enormemente vulgar en sus metas Aquel muchacho a quien por una extraa casualidad haba conocido en el estudio de Basil encarnaba adems un modelo maravilloso o, al menos, se le poda convertir en un ser maravilloso. Suyo era el encanto, y la pureza inmaculada de la adolescencia, junto a una belleza que slo los antiguos mrmoles griegos conservan para nosotros. No haba nada que no se pudiera hacer con l. Se le poda convertir en un titn o en un juguete. Qu lstima que semejante belleza estuviera destinada a marchitarse! Y Basil? Desde un punto de vista psicolgico, qu interesante era! Un nuevo estilo artstico, un modo nuevo de ver la vida, todo ello sugerido de manera tan extraa por la simple presencia de alguien que era todo eso de manera inconsciente; el espritu silencioso que mora en bosques sombros y camina sin ser visto por campos abiertos, mostrndose, de repente, como una drade, y sin temor, porque en el alma que la busca se ha despertado ya esa singular capacidad a la que corresponde la revelacin de las cosas maravillosas; las simples formas, los simples contornos de las cosas que se estilizaban, por as decirlo, adquiriendo algo semejante a un valor simblico, como si fuesen a su vez el esbozo de otra forma ms perfecta, a cuya sombra dotaban de realidad: qu extrao era todo! Recordaba algo parecido en la historia del pensamiento. No fue Platn, aquel artista de las ideas, quien lo haba analizado por vez primera? No haba sido Buonarotti quien lo esculpi en el mrmol multicolor de una sucesin de sonetos? Pero en nuestro siglo era extrao S; tratara de ser para Dorian Gray lo que l, sin saberlo, haba sido para el autor de aquel retrato maravilloso. Tratara de dominarlo; en realidad ya lo haba hecho a medias. Hara suyo aquel espritu maravilloso. Haba algo fascinante en aquel hijo del Amor y de la Muerte. De repente, lord Henry se detuvo y contempl las casas que lo rodeaban. Se dio cuenta de que haba dejado atrs la de su ta y, sonriendo, volvi sobre sus pasos. Cuando entr en el vestbulo, un tanto sombro, el mayordomo le hizo saber que los comensales ya se haban sentado a la mesa. Entreg el sombrero y el bastn a uno de los lacayos y pas al comedor. Tarde como de costumbre exclam su ta, reprendindolo con un movimiento de cabeza.
  30. 30. Lord Henry invent una excusa banal y, despus de acomodarse en el sitio vaco al lado de lady Agatha, mir a su alrededor para ver a los invitados. Dorian Gray le hizo una tmida inclinacin de cabeza desde el extremo de la mesa, apareciendo en sus mejillas un rubor de satisfaccin. Frente a l tena a la duquesa de Harley, una dama con un carcter y un valor admirables, muy querida por todos los que la conocan, y con las amplias proporciones arquitectnicas a las que los historiadores contemporneos, cuando no se trata de duquesas, dan el nombre de corpulencia. A su derecha estaba sentado sir Thomas Burdon, miembro radical del Parlamento, que segua a su lder en la vida pblica y a los mejores cocineros en la privada, cenando con los conservadores y pensando con los liberales, segn una regla tan prudente como bien conocida. El asiento a la izquierda de la duquesa estaba ocupado por el seor Erskine de Treadley, anciano caballero de considerable encanto y cultura, que haba cado sin embargo en la mala costumbre de guardar silencio, puesto que, como explic en una ocasin a lady Agatha, todo lo que tena que decir lo haba dicho antes de cumplir los treinta. A la izquierda de lord Henry se sentaba la seora Vandeleur, una de las amigas ms antiguas de su ta, santa entre las mujeres, pero tan terriblemente poco atractiva que haca pensar en un himnario mal encuadernado. Afortunadamente para l, la seora Vandeleur tena a su otro lado a lord Faudel una mediocridad muy inteligente, de ms de cuarenta aos y calva tan rotunda como una declaracin ministerial en la Cmara de los Comunes, con quien conversaba de esa manera tan intensamente seria que es el nico error imperdonable, como l mismo haba sealado en una ocasin, en el que caen todas las personas realmente buenas y del que ninguna de ellas escapa por completo. Estamos hablando del pobre Dartmoor, lord Henry exclam la duquesa, hacindole, desde el otro lado de la mesa, un gesto amistoso con la cabeza. Cree usted que se casar realmente con esa joven tan fascinante? Creo que la joven est decidida a pedir su mano, duquesa. Qu espanto! exclam lady Agatha. Alguien debera tomar cartas en el asunto. Me han informado, de muy buena tinta, que su padre tiene un almacn de ridos dijo sir Thomas Burdon con aire desdeoso. Mi to ha sugerido y a que se trata de chacinera, sir Thomas. ridos! Qu mercancas son sas? pregunt la duquesa, alzando sus grandes manos en gesto de asombro y acentuando mucho el verbo. Novelas americanas respondi lord Henry, mientras se serva una codorniz. La duquesa pareci desconcertada. No le haga caso, querida susurr lady Agatha. Mi sobrino nunca habla en serio. Cuando se descubri Amrica intervino el miembro radical de la Cmara de los Comunes, procediendo a enumerar algunos datos aburridsimos. Como todas las personas que tratan de agotar un tema, logr agotar a sus oyentes. La duquesa suspir e hizo uso de su posicin privilegiada para interrumpir. Ojal nunca la hubieran descubierto! exclam. A decir verdad, nuestras jvenes no tienen ahora la menor oportunidad. Es una gran injusticia. Quiz, despus de todo, Amrica nunca haya sido descubierta dijo el seor Erskine; yo dira ms bien que fue meramente detectada.
  31. 31. S, s, pero yo he visto especmenes de sus habitantes respondi vagamente la duquesa. He de confesar que la mayora de las mujeres son extraordinariamente bonitas. Y adems visten bien. Compran toda la ropa en Pars. Me gustara poder permitrmelo. Dicen que cuando mueren, los americanos buenos van a Pars ri entre dientes sir Thomas, que tena un gran armario de frases ingeniosas ya desechadas. De verdad? Y, adnde van los malos? quiso saber la duquesa. Van a los Estados Unidos murmur lord Henry. Sir Thomas frunci el ceo. Me temo que su sobrino tiene prejuicios contra ese gran pas le dijo a lady Agatha. He viajado por todo el territorio, en coches suministrados por los directores, que son, en esas cuestiones, extraordinariamente hospitalarios. Le aseguro que es muy instructivo visitarlos Estados Unidos. De verdad tenemos que ver Chicago para estar bien educados? pregunt el seor Erskine quejumbrosamente. No me siento capaz de emprender ese viaje. Sir Thomas agit la mano. El seor Erskine de Treadley tiene el mundo en las estanteras de su biblioteca. A nosotros, los hombres prcticos, nos gusta ver las cosas, no leer su descripcin. Los americanos son un pueblo muy interesante. Y totalmente razonable. Creo que es la caracterstica que los distingue. S, seor Erskine, un pueblo totalmente razonable. Le aseguro que los americanos no se andan por las ramas. Terrible! exclam lord Henry. No me gusta la fuerza bruta, pero la razn bruta es totalmente insoportable. No est bien utilizarla. Es como golpear por debajo del intelecto. No le entiendo dijo sir Thomas, enrojeciendo considerablemente. Yo s, lord Henry murmur el seor Erskine con una sonrisa. Las paradojas estn muy bien a su manera intervino el baronet. Era eso una paradoja? pregunt el seor Erskine. No me lo ha parecido. Quiz lo fuera. Bien, el camino de las paradojas es el camino de la verdad. Para poner a prueba la realidad, hemos de verla en la cuerda floja. Cuando las verdades se hacen acrbatas podemos juzgarlas. Dios del cielo! dijo lady Agatha, cmo discuten ustedes los hombres! Estoy segura de que nunca sabr de qu estn hablando. Por cierto, Harry, estoy muy enfadada contigo. Por qu tratas de convencer a nuestro Dorian Gray, una persona tan encantadora, para que renuncie al East End? Te aseguro que sera inapreciable. A nuestros habituales les hubiera encantado orle tocar. Quiero que toque para m exclam lord Henry sonriendo. Cuando mir hacia el extremo de la mesa capt como respuesta un brillo en la mirada de Dorian. Pero en Whitechapel la gente es muy desgraciada protest lady Agatha. Soy capaz de simpatizar con cualquier cosa menos con el sufrimiento dijo lord Henry, encogindose de hombros. Hasta eso no llego. Es demasiado feo, demasiado horrible, demasiado angustioso. Hay algo terriblemente morboso en la simpata de nuestra poca por el dolor. Debemos interesarnos por los colores, por la belleza, por la alegra de vivir. Cuanto menos se hable de las miserias de la vida, tanto mejor. De todos modos, el East End es un problema muy importante seal sir Thomas, con un
  32. 32. grave movimiento de cabeza. Muy cierto respondi el joven lord. Es el problema de la esclavitud, y tratamos de resolverlo divirtiendo a los esclavos. El poltico le mir con mucho inters. Qu cambio propone usted, en ese caso? pregunt. Lord Henry se ech a rer. No deseo cambiar nada en Inglaterra, a excepcin del clima respondi. Me basta y me sobra con la contemplacin filosfica. Pero como el siglo XIX se ha arruinado por un excesivo gasto de simpata, sugiero que se acuda a la ciencia para solucionarlo. La ventaja de las emociones es que nos llevan por el mal camino, y la ventaja de la ciencia es que excluye la emocin. Pero tenemos gravsimas responsabilidades aventur tmidamente la seora Uandeleur. Sumamente graves se hizo eco lady Agatha. Lord Henry mir con detenimiento al seor Erskine. La humanidad se toma demasiado en serio. Es el pecado original del mundo. Si los caverncolas hubieran sabido rer, la historia habra sido distinta. No sabe cunto me consuela orle gorje la duquesa. Siempre me siento muy culpable cuando vengo a ver a su querida ta, porque no me intereso en absoluto por el East End. En el futuro podr mirarla a la cara sin sonrojarme. Sonrojarse es muy favorecedor, duquesa seal lord Henry. Slo cuando se es joven respondi ella. Cuando una anciana como yo se sonroja, es muy mala seal. Ah, me gustara que me dijera usted cmo volver a ser joven! Lord Henry medit unos instantes. Recuerda usted algn gran error que cometiera en sus primeros tiempos, duquesa? pregunt mirndola desde el otro lado de la mesa. Muchos, por desgracia exclam ella. Pues vuelva a cometerlos dijo l con gravedad. Para recuperar la juventud, basta con repetir las mismas locuras. Deliciosa teora! exclam ella. He de ponerla en prctica. Una teora peligrosa! dijo sir Thomas, la boca tensa. Lady Agatha movi desaprobadoramente la cabeza, pero la idea le pareci de todos modos divertida. El seor Erskine escuchaba. S continu el joven lord; se trata de uno de los grandes secretos de la vida. En la actualidad la mayora de la gente muere de una indigestin de sentido comn y descubre cuando ya es demasiado tarde que lo nico que nunca lamentamos son nuestros errores. Se oyeron risas en torno a la mesa. Lord Henry jug con la idea, animndose cada vez ms; la lanz al aire y la transform; la dej escapar y volvi a capturarla; la adorn con todos los fuegos de la fantasa y le dio alas con la paradoja. El elogio de la locura, mientras lord Henry prosegua, se elev hasta las alturas de la filosofa, y la filosofa misma se hizo joven y, contagiada por la msica desenfrenada del placer, vestida, cabra imaginar, con su tnica manchada de vino y una guirnalda de hiedra, danz como una bacante sobre las colinas de la vida y se burl del plcido Sileno por su sobriedad. Los hechos
  33. 33. huyeron ante ella como asustados animalitos del bosque. Sus pies alabastrinos pisaron el enorme lagar donde sienta sus reales el sabio Omar, hasta que el zumo rosado de la vid se elev en torno a sus extremidades desnudas en oleadas de burbujas moradas, o se desliz en espuma por las negras paredes inclinadas de la cuba. Fue una extraordinaria improvisacin. Lord Henry senta fijos en l los ojos de Dorian Gray, y saber que haba entre quienes lo escuchaban alguien a quien deseaba fascinar pareca dar mayor agudeza a su ingenio y prestar colores ms vivos a su imaginacin. Se mostr brillante, fantstico, irresponsable. Encant a sus oyentes haciendo que se olvidaran de s mismos, y que siguieran, riendo, la meloda de su caramillo. Dorian Gray nunca apart de l los ojos, y permaneci inmvil como si estuviera encantado, sucedindose las sonrisas sobre sus labios, mientras el asombro, en el fondo de sus ojos, adoptaba una pensativa gravedad. Finalmente, cubierta con la librea de la poca, la realidad entr en la estancia en forma de lacayo para decir que a la duquesa la esperaba su coche. La noble seora se retorci las manos con fingida desesperacin. Qu fastidio! exclam. He de marcharme. Tengo que recoger a mi marido en el club para llevarlo a Willis's Rooms, donde debe presidir no s qu absurda reunin. Si llego tarde se enfurecer sin duda, y no puedo exponerme a una escena con este sombrero. Es demasiado frgil. Una palabra dura acabara con l. No, he de irme, mi querida Agatha. Hasta la vista, lord Henry, es usted absolutamente delicioso y terriblemente desmoralizador. Desde luego, no sabra qu decir sobre sus ideas. Tiene que venir a cenar con nosotros una de estas noches. El martes? Est usted libre el martes? Por usted, duquesa, de quin no prescindira yo? respondi lord Henry, con una inclinacin de cabeza. Ah! Muy amable y muy cruel por su parte! exclam la duquesa; pero no se olvide de venir y abandon la habitacin seguida por lady Agatha y las otras damas. Cuando lord Henry se hubo sentado de nuevo, el seor Erskine, dando la vuelta a la mesa, y colocndose a su lado, le puso una mano en el brazo. Usted habla mucho de libros dijo; por qu no escribe uno? Me gusta demasiado leerlos para molestarme en escribirlos, seor Erskine. Desde luego, me gustara escribir una novela, una novela que fuese tan encantadora y tan irreal como una alfombra persa. Pero en Inglaterra no hay pblico ms que para peridicos, libros de texto y enciclopedias. No hay en todo el mundo personas con menos sentido de la belleza literaria que los ingleses. Me temo que tiene usted razn respondi el seor Erskine. Yo mismo tuve ambiciones literarias, pero las abandon hace mucho. Y ahora, mi joven y querido amigo, si me permite que le d ese nombre, le puedo preguntar si mantiene usted todo lo que nos ha dicho durante el almuerzo? He olvidado por completo lo que he dicho sonri lord Henry. Tan inmoral era? Sumamente inmoral. De hecho le considero extraordinariamente peligroso, y si algo le sucede a nuestra buena duquesa le tendremos por responsable directo. Pero me gustara hablar con usted sobre la vida. La generacin de la que formo parte es francamente aburrida. Algn da, cuando se canse de Londres, venga a Treadley, expngame su filosofa del placer mientras degustamos un excelente borgoa que tengo la fortuna de poseer.
  34. 34. Me encantar. Una visita a Treadley ser un gran privilegio. Cuenta con un perfecto anfitrin y una biblioteca igualmente perfecta. Su presencia le aadir un nuevo encanto respondi el anciano caballero, con una corts inclinacin. Y ahora tengo que despedirme de su excelente ta. Me esperan en el Atheneum. Es la hora en que dormimos all. Todos, seor Erskine? Cuarenta, en cuarenta sillones. Hacemos prcticas para una Academia Inglesa de las Letras. Lord Henry ri, ponindose en pie. Me voy al parque exclam. Al atravesar la puerta, Dorian Gray le toc en el brazo. Permtame ir con usted murmur. Crea que le haba prometido a Basil Hallward que ira usted a verlo respondi lord Henry. Prefiero ir con usted; s, siento que debo ir con usted. Permtamelo. Y prometa hablarme todo el tiempo. Nadie lo hace tan bien. Ah! Ya he hablado ms que suficiente por hoy dijo lord Henry, sonriendo. Todo lo que quiero ahora es mirar la vida. Puede usted venir y mirarla conmigo, si lo tiene a bien.
  35. 35. C A P T U L O 4 Cierta tarde, un mes despus, Dorian Gray estaba recostado en un lujoso silln, en la pequea biblioteca de la casa de lord Henry en Mayfair. Se trataba, en su estilo, de una habitacin muy agradable, con alto revestimiento de madera de roble color oliva, friso de color crema, techo de escayola y alfombra de fieltro color ladrillo, sobre la que se haban extendido otras alfombras persas de seda, ms pequeas, con largos flecos. En una diminuta mesa de madera de satn haba una estatuilla obra de Clodion y, junto a ella, un ejemplar de Les CentNouvelles, encuadernado para Margarita de Valois por Clovis Eve y adornado con las margaritas que la reina haba elegido como emblema. Algunos grandes jarrones de porcelana azul con tulipanes de colores abigarrados ocupaban la repisa de la chimenea y, a travs de los emplomados rectngulos de cristal de la ventana, se derramaba la luz de color albaricoque de un da de verano en Londres. Lord Henry no haba vuelto an. Siempre se retrasaba por principio, ya que, en su opinin, la puntualidad es el ladrn del tiempo. De manera que el muchacho pareca bastante enfurruado mientras con una mano distrada pasaba las pginas de una edicin de Manon Lescaut, suntuosamente ilustrada, que haba encontrado en una de las estanteras. El solemne y montono tictac del reloj Luis XIV le molestaba. Una o dos veces pens en marcharse. Finalmente oy pasos fuera y se abri la puerta. Qu tarde llegas, Harry! murmur. Me temo que no se trata de Harry, seor Gray respondi una voz muy aguda. Dorian se volvi rpidamente, ponindose en pie. Le ruego me disculpe. Cre Crey usted que era mi marido. Soy slo su mujer. Permtame que me presente. A usted lo conozco bien por sus fotografas. Me parece que mi marido tiene diecisiete. No, lady Wotton, no diecisiete! Dieciocho, entonces. Y los vi juntos la otra noche en la pera ri con nerviosismo mientras hablaba, contemplndolo con sus ojos azules, un poco vagos, de nomeolvides. Era una mujer curiosa, cuyos vestidos siempre daban la impresin de haber sido diseados en la clera y utilizados en la tempestad. De ordinario estaba enamorada de alguien y, como su pasin nunca era correspondida, haba conservado todas sus ilusiones. Trataba de conseguir una apariencia pintoresca, pero slo consegua dar sensacin de desaseo. Se llamaba Victoria y tena la mana perseverante de ir a la iglesia. Se trataba de Lohengrin, si no recuerdo mal. S, era mi querido Lohengrin. La msica de Wagner me gusta ms que ninguna otra. Es tan ruidosa que se puede hablar todo el tiempo sin que otras personas oigan lo que se dice. Eso es una
  36. 36. gran ventaja, no le parece, seor Gray? La misma risa, nerviosa y entrecortada, se escap de los delgados labios, y sus dedos empezaron a jugar con un abrecartas de carey. Dorian sonri y neg con la cabeza. Me temo que no estoy de acuerdo, lady Wotton. Nunca hablo cuando suena la msica; al menos, si se trata de buena msica. Si la msica es mala, es nuestro deber ahogarla con la conversacin. Ah! sa es una de las ideas de Harry, no es as, seor Gray? Siempre oigo las ideas de Harry de labios de sus amigos. Es as como me entero de que existen. Pero no debe usted pensar que no me gusta la buena msica. La adoro, pero me da miedo. Me pone demasiado romntica. Sencillamente, venero a los pianistas; dos a la vez, en algunas ocasiones, me dice Harry. No s qu es lo que tienen. Quiz el ser extranjeros. Todos lo son, no es cierto? Incluso los que han nacido en Inglaterra se convierten en extranjeros con el tiempo, no le parece? Qu habilidad la suya! Y para el arte, qu excelente cumplido! La hace sumamente cosmopolita, verdad? No ha estado usted nunca en alguna