el punto ciego

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  • el punto ciego14

    DE QU TRATA?A partir de un fenmeno perceptivo sencillo, el punto ciego visual, se contraponen dos modelos contra-rios de la conciencia: La metfora del teatro y la de los borradores mltiples. Se discute la naturaleza dinmica de la percepcin. Estamos alucinando siempre?

  • EL PUNTO CIEGO

    Enrique Lobo & Emilio Gmez Miln

    El enigma de losagujeros invisibles

    No veo nada dije yo, devolvindoselo a mi amigo. Al contrario, Watson, usted lo ve. Sin embargo, falla al razonar sobre lo que ve.

    Es demasiado tmido a la hora de extraer conclusionesSir Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes, El carbunclo azul

    T odos sabemos que mirar no es lo mismo que ver. Podemos es-tar buscando un objeto durante mucho tiempo y cuando al final lo encontramos nos damos cuenta de que lo hemos tenido delante de los ojos muchas veces. Todas las veces que hemos mirado hacia el objeto, la informacin ptica que l transmite ha llegado hasta nuestra retina y, sin embargo, no lo hemos visto.

    Cmo es posible?, porqu no hemos visto una imagen que estaba en nuestra reti-na? A primera vista la respuesta a la pregun-ta anterior es bastante obvia: En realidad s hemos visto el objeto, pero no hemos sido conscientes de l.

    Ahora bien, estamos dedicando todo un libro a hablar sobre la conciencia, as que nos pueden entrar dudas sobre si decir no hemos sido conscientes de l es una res-puesta suficiente. Alguien nos podra pregun-tar: Qu queremos decir cuando afirmamos que no hemos sido conscientes de l?

    Con la lectura de los captulos anteriores, el lector ya habr notado que un concepto que intuitivamente tenemos todos tan claro como es el de conciencia, se vuelve muy

    complicado cuando queremos delimitarlo con precisin y, de hecho, un psiclogo avezado nos pondra en ms de un aprieto si de-cidiera obligarnos a explicar en detalle lo que hemos querido decir al afirmar que no hemos sido conscientes de l.

    En este captulo vamos a tratar sobre la percepcin y su relacin con la conciencia. Dedicaremos especial atencin a algunos efectos que pueden arrojar ms luz sobre la conciencia asociada al hecho perceptivo. Uno de los efectos ms interesantes es el del punto ciego.

    Qu es el punto ciego?

    La figura 1 nos presenta un dibujo esque-mtico del ojo humano.

    La informacin visual penetra por la cr-nea (n 4), pasa por la pupila (), el cristali-no (6) y termina en la retina (12) donde los conos y bastoncillos transforman los fotones de luz en impulsos nerviosos que pasan al cerebro por el nervio ptico.

    El lugar por donde penetra el nervio pti-co en la retina (1 en el dibujo) es el disco

  • 4 LA CONCIENCIA

    ptico y en l est el punto ciego. Se llama as porque en ese punto no disponemos de conos ni bastoncillos lo que hace que no podamos transformar los fotones que llegan a l en impulsos nerviosos que lleven esa informacin al cerebro.

    La primera mencin conocida al punto ciego la hizo un mdico francs del siglo XVII llamado Edme Mariotte, quien, haciendo la diseccin de un ojo humano descubri el disco ptico y al observar que esta zona no tena detectores de luz, predijo que deba ser un punto ciego.

    Nadie antes haba notado ninguna zona de invisibilidad en el ojo. En realidad el punto ciego es bastante escurridizo y no se detec-ta espontneamente. Incluso si cerramos un ojo y miramos alrededor, no conseguiremos localizarlo a menos que lo busquemos con empeo. Slo tras la prediccin de Mario-tte se empezaron a disear experimentos que permitiesen comprobar la existencia del punto ciego.

    El del punto ciego es uno de los casos en los que la direccin de la ciencia ha ido desde la teora a la prctica y no al revs. La teora se vuelve en este caso predicti-va: si es cierta se debe producir el efecto

    predicho. Normalmente, el investigador que ha predicho el efecto est muy interesado en los experimentos que se hacen para de-tectarlo porque la propia deteccin de ese efecto supone un refuerzo muy importante para su teora.

    En nuestro caso la teora result correcta: el punto ciego existe y podemos observarlo con el sencillo experimento que presentamos en la figura 2.

    Coge la pgina con la figura y estira el brazo. Cierra un ojo y mira con el otro la cruz central. Si vas acercando el papel ha-cia ti sin dejar de mirar la cruz, llegar un momento en que dejes de ver uno de los dos crculos negros. Si haces lo mismo con el otro ojo, dejars de ver el otro crculo negro.

    El punto ciego tiene muchas propiedades dignas de estudio. La ms interesante de todas es su propio carcter escurridizo. Su tamao es bastante grande -6 grados, lo que equivale a 10 veces el tamao que ocupa la luna en nuestra retina cuando la obser-vamos en el cielo nocturno- y, sin embargo, necesitamos hacer grandes esfuerzos para detectarlo.

    Esta dificultad para detectar el punto ciego

    Figura 1.- Dibujo esquemtico del ojo en el que se presentan sus principales componentes. El punto ciego est en el disco ptico sealado con el nmero 1 en el dibujo.

  • EL PUNTO CIEGO

    guarda similitudes con un trastorno conocido con el nombre de anosognosia. Las personas que lo tienen, experimentan algn dficit fisiolgico o perceptivo que hace que no sean conscientes de su trastorno. Por ejem-plo, hay personas que tienen paralizado un brazo y sin embargo afirman con rotundidad que su brazo funciona perfectamente. A esta falta de conciencia de los propios dficits los neurlogos le han puesto el nombre de anosognosia (Gil, 1999). Ahora bien, en el punto ciego todas las personas normales sufrimos una forma de anosognosia: somos inconscientes de un dficit (el punto ciego) que anula una parte de nuestro campo vi-sual. Como en la anosognosia, el dficit est ah y no nos damos cuenta de l.

    En el caso concreto del punto ciego, Ramachandran afirma que la dificultad para detectarlo se debe, principalmente, a que

    el sistema visual rellena este espacio con la informacin que falta.

    Veamos con un poco ms de detalle cmo funcionara este rellenado. Parece lgico pensar que si tenemos un punto cie-go, nuestro campo visual tenga un hueco en la zona cubierta por este punto. Acabas de hacer un experimento para detectar tu punto ciego. Viste el hueco correspondiente? Se-guramente no. Vuelve a hacer el experimento y comprobars que no vemos un hueco sino que nuestro cerebro ha rellenado el hueco con la misma textura del papel que rodea al crculo negro.

    Podemos pensar que rellenar un hueco con un fondo blanco no es muy difcil y que, por tanto, no tiene mucho mrito. Vamos a ponrselo un poco ms difcil a nuestro ojo. Pasemos ahora a la figura .

    Si volvemos a hacer el mismo experimento

    Figura 2.- Detectando el punto ciego: Toma esta pgina con una mano y estira el brazo. Cierre a un ojo y mira con el otro la cruz central. Si vas acercando el papel hacia t, llegar un momento en que uno de los puntos negros coincidir con tu punto ciego y dejars de verlo. Si haces lo mismo con el otro ojo, dejars de ver el otro crculo negro.

    Figura .- Repite con esta figura el experimento de la figura 2. Qu pasa con el punto ciego?, se rellena de blanco o rellena el trozo de lnea negra?

  • 6 LA CONCIENCIA

    con esta figura, qu esperamos encontrar? Rellenar nuestro punto ciego el hueco de blanco igual que antes? Haz la prueba.

    Si has hecho la prueba, seguramente habrs observado que nuestra vista no ha rellenado el hueco de blanco sino con una lnea que es continuacin de la lnea que queda fuera de l.

    Hay que reconocer que en este caso nuestra vista se ha tomado ms trabajo. No ha hecho un rellenado uniforme, sino que ha tenido que imaginar una serie de contornos blancos y negros. El punto ciego puede mostrarnos ms peculiaridades si reali-zamos los experimentos adecuados. El lector interesado puede consultar Ramachandran y Blakeslee(1998).

    Estamos hablando aqu repetidamente de rellenado, pero sta es slo una de las hip-tesis explicativas de la anosognosia del punto ciego existente en la actualidad. Existen otras de las que hablaremos ms adelante en este mismo captulo. Pero antes de las hiptesis, debemos presentar aqu otra serie de situa-ciones que son tambin difciles de entender para el sentido comn y que debern ser encajadas tambin en las teoras de la per-cepcin que abordaremos ms adelante.

    La supresin sacdica

    Adems del efecto estudiado en el apar-tado anterior, existen otros ejemplos que nos indican que nuestra visin no es una mera cmara fotogrfica que se limita a represen-tar punto por punto lo que tiene enfrente. Uno de los ms llamativos es el de los mo-vimientos sacdicos de los ojos.

    Los movimientos sacdicos son movimien-tos rpidos de los ojos que hacemos cuando cambiamos de un punto a otro de fijacin de nuestra vista. Si estamos mirando algo y despus miramos a otro lado, hacemos un movimiento sacdico.

    Imagine el lector que hacemos lo mismo con una cmara de vdeo. Qu grabara la

    cmara? La velocidad de los movimientos sacdicos es tan alta que si hiciramos lo mismo con una cmara de vdeo, aparece-ra en la grabacin una imagen borrosa. Si tenemos en cuenta que hacemos ms de un movimiento sacdico por segundo de media, deberamos estar viendo borroso una buena parte del tiempo. Por qu no vemos borroso durante estos movimientos de los ojos? La explicacin est en la supresin sacdica.

    La supresin sacdica es una interrupcin en la recogida de informacin visual que ex-perimentamos durante el movimiento sacdi-co de los ojos. Una forma de observar esta supresin es intentar detectar el movimiento de nuestros ojos en un espejo sin girar la cabeza. Si mantenemos la cabeza esttica y movemos los ojos de un lugar a otro, no conseguiremos pillar a nuestros ojos movin-dose, por mucho que lo intentemos.

    Gracias a la supresin sacdica vemos el mundo de una manera estable aunque la imagen en nuestra retina se mueve c