Edicion Impresa

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Edicion 09-04-11

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  • NYMC

    Ao III - N 255 - Sbado 9 de Abril de 2011 - Coronel Surez - Buenos Aires - Argentina / Valor $ 4,00

    La verdadera historia

    Ma-xima:

    LunesD o -Mxima:Mnima:

    23C8C

    Mxima:Mnima:

    23C11C

    Mxima:Mnima:

    24 C12 CDespejado

    Sbado

    Motoqueros de todo el pas estn en la ciudad.

    Sorteos de viviendas. Se realizaron en San Jos y Huangueln. Pginas 3 y 12

    Luisa Braganza. Preparan actividad a dos aos de su muerte.

    Pgina 8

    Cambio de fechaFinalmente la presidenta CristinaKirchner no vendr el 19 portener un viaje al exterior. Proba-blemente venga en los primerosdas de mayo, a confirmar. Laidea es que pueda entregar las vi-viendas del Plan Federal y netbo-oks para escuelas, entre otrasactividades.

    Parcialmente nublado Muy nublado

    - Que pinta Lalo! - Me puse el traje para vos!

  • 2 Sbado 9 de Abril de 2011

    EDITORIAL

    SUSCRIBITE AL: 424942DE 8Hs. A 12Hs. para llegar a los

    1.500 suscriptores antes de Fin de Ao.

    424942MAIL: info@infosuarez.com

    La realidad, lo sabemos, no esun objeto macizo que, inde-pendientemente de quien la describe,permanece siempre igual a s misma.La realidad ha sido y seguir siendoun espacio de querellas y de inter-pretaciones divergentes y, en ocasio-nes, belicosas. Su ncleo estatravesado por las miradas subjeti-vas y por los lenguajes con los quese construyen los distintos relatosque intentan atraparla en el interiorde una determinada red de sentido.No hay, no la puede haber, realidadneutra ni objetiva, territorio por elque se pasean sin conflictos los inte-reses que pugnan por alcanzar la he-gemona en el relato que logre,finalmente, capturar, a los ojos delsentido comn, aquello que denomi-namos la realidad.

    Nada ms pobre y mentiroso quela edulcorada visin de una realidadmonocorde, indivisa y universal enla que todos, absolutamente todosconformaramos la tan reclamadaunidad nacional. Alrededor de losrelatos del pasado, el presente y elfuturo se juega tambin eso que lla-mamos democracia, mbito, si loshay, de interminables disputas. Enestos das nos ha sido propinada unadeclaracin en defensa de la demo-cracia amenazada, por quin?, aquines va dirigido el aviso de peli-gro?, buen motivo para patear, unavez ms, la mesa de los falsos con-sensos que, casi siempre, suele es-conder que los que se sacian sonunos pocos mientras que los mu-chos, los incontables de la historia,apenas si alcanzan a ver el banquetecon la ata contra el vidrio. A eso,nuestras ilustres derechas lo llamanrepblica democrtica. A lo otro, alos intentos de transformar la injus-ticia y la desigualdad lo han llamadopopulismo antidemocrtico y hanbuscado, con distintos mtodos, des-tituirlo del horizonte de la vida ar-gentina. Hernn Brienza, en unexcelente artculo publicado el do-mingo pasado en Tiempo Argentino,recorri con minuciosidad histricaquines han sido y quines son loseternos democratizadores y nos hapuesto en guardia contra su evange-lio del amor.

    Eso, darle forma antojadiza a larealidad, intenta hacer, con una ciertadesesperacin propia de quien pa-rece jugar en tiempo de descuento yva perdiendo irremisiblemente elpartido, la oposicin y sus escribasmediticos que buscan rodear la ac-tualidad con un lenguaje capaz detransformar lo material en inmate-rial, lo verdadero en impostura y lapotencia de los hechos en delirio dis-cursivo. Si resulta inverosmil que latotalidad de la edicin de un diariomasivo se dedique a describir la es-cena nacional en estado de cats-trofe, ms inverosmil resultan lasdeclaraciones de ciertos opositoresque firmaron un documento en elque se muestran preocupados y es-candalizados por los peligros, cu-

    La democracia en peligro y sus evangelizadores

    les?, que acechan a la democracia.Resulta entre grotesco y bizarro queun personaje como Mauricio Macri,incapaz de articular palabras que dencuenta de lo que efectivamente sig-nifica la democracia y que, en ver-dad, siempre se sinti ms cerca deaquellas voces e ideologas quedesde el fondo de nuestra historia lahan cuestionado, se desgarre ampu-losamente las vestiduras lanzandofrases de honda preocupacin quebuscan ofrecer una descripcin delpresente argentino como el mo-mento de mayor gravedad y peligro,desde 1983, para la convivencialidaddemocrtica.

    Tanto cinismo no hace otra cosaque evidenciar de qu habla Macricuando habla de democracia. Para l,las rebeliones carapintadas, el gol-pismo de los poderes econmicosconcentrados que llevaron al pas ala hiperinflacin, los indultos a losgenocidas, el empobrecimiento ex-ponencial de una parte sustantiva delpueblo a lo largo de la dcada del no-venta y de la mano del menemismoneoliberal, la matanza del 19 y 20 dediciembre, los asesinatos de Kostekiy Santilln son apenas circunstanciasmenores ante la emergencia de unpoder omnvoro que, eso dice juntoa los escribas del establishment quebuscan con desesperacin apadrinarsu candidatura famlica y esperpn-tica, se despliega a lo largo y anchode la Argentina de la mano del kirch-nerismo. El gran enemigo de la de-mocracia, el monstruo que buscahoradarla desde adentro, comanda elpas desde mayo de 2003. A esemonstruo, lo gritan a coro desde laspginas democrticas de La Na-cin y de Clarn, hay que desban-carlo a como d lugar. Y si nopueden a travs de elecciones cmolo harn? Queda algo en la escenaactual del dilogo socarrn entreBiolcati y Grondona, aquel en el quese divertan imaginando que ya lle-gaba el fin del gobierno de Cristina?Un sudor fro les recorre la espaldamientras ven de qu modo se ensan-cha la base de sustento y apoyo po-pular al kirchnerismo.

    Joaqun Morales Sol, pluma delpoder que cada tanto alecciona a unaoposicin carente de ideas, se ocupde corregir y de educar al analfabetocandidato estrella de la derecha(ser que con Macri pasa lo mismoque con quien observa la bveda ce-leste y no sabe que aquella estrellalejana pero muy luminosa ya ha es-tallado en millones de pedazos aun-que nos siga llegando a travs de lanoche csmica su fenecida lumino-sidad?): El instante que vive la de-mocracia argentina es muy grave(sic! por qu, para quin?). Macridijo hace unos das que es el peormomento de la democracia desde1983. Habra que hacer una conve-niente precisin (el maestro, con suhipocresa de siempre y a prueba deamianto, le da una leccin rpida dememoria democrtica al alumno

    siempre tan propenso a olvidar loimportante y a dejarse llevar por susreflejos de nio bien que cuando vemultitudes en las calles piensa quevan a quemar el Jockey Club): es elpeor momento de una democraciaque se devala a s misma. Peor queeste momento fue (gracias Joaqunpor recordrnoslo! Qu haramos sineste maestro tan virtuoso que piensaen lectores, los suyos, que suelen ol-vidar estas cosas nimias y que sesienten ofendidos por el olor a cho-ripn en una manifestacin popular),sin duda (Macri, y una parte impor-tante de nuestra impresentable opo-sicin, parecen tener muchas dudasal respecto), el desafo de los milita-res carapintadas que tuvieron en viloa la democracia entre 1987 y 1990(y los poderes econmicos qu, es-timado Morales Sol? Y la brutali-dad hiperinflacionaria que terminde hacer estallar al gobierno de Al-fonsn apresurando la entrega delpoder a quien vendra a liquidar losrestos que nos quedaban del Estadode Bienestar y a transformar la de-mocracia en una cscara vaca domi-nada por la corrupcin y laimpunidad? Y la rebelin sojeraque busc destituir la legitimidad delgobierno de Cristina paralizando elpas y amenazando con desabaste-cerlo?), pero eran ataques exgenosal propio sistema democrtico. Ladiferencia (escuche bien alumnoMacri y aprenda a no decir sandeces)es que ahora es la propia democraciala que desprecia la democracia.Este es el meollo de la cuestin, elcarozo de toda la argumentacin deuna derecha que busca horadar lavida democrtica en nombre, vayaparadoja, de la misma democracia!Que, eso dicen a los cuatro vientos,estara siendo amenazada por los quecapturaron malamente el poder p-blico y se solazan desde la Casa Ro-sada mutilando nuestra esenciademocrtica.

    El documento firmado por Alfon-sn (el pequeo clon de su padre quetena algunas cualidades que no hansido transmitidas al hijo), por Macri(inverosmil cabeza de una supuestaoposicin que parece elegirlo paraque la represente y al que nunca sele cae una idea ni una frase bien ar-ticulada), por Duhalde (eterno cons-pirador que slo puede actuar detrsde escena porque su rostro resultaimpresentable de cara a una elec-cin), por Carri (retrica del Apo-calipsis a la que la maldicin deCasandra parece haber alcanzadoaunque invirtiendo sus trminos:todo lo que anuncia jams se cumplepese a que sus eternos adherenteshacen lo posible por creerle), por DeNarvez (tal vez sus jefes de cam-paa estn imaginando teirle elpelo para convertirlo en el candidatodel cambio?) y el inefable y lasti-moso Felipe Sol (su imagen esequivalente a la del hurfano queanda buscando con desesperacin unfuego amigo en medio de tanto des-consuelo), ese documento expresa

    de forma bizarra la transformacinde la oposicin en una correa detransmisin de los grupos mediticosconcentrados. Para ellos la defensade la democracia es equivalente adefender los intereses del GrupoClarn. Eso era todo? Cuidado,amigo lector, que una avalancha deideas nos amenaza con dejarnos sinargumentos. Cuidado con los adali-des de la democracia que son comoAtila: a su paso no crece ms elpasto. Algo de eso sabemos los por-teos.

    La tesis defendida con sarcasmo ycinismo por Morales Sol y reto-mada como si fueran cantores de uncoro por los principales exponentesde la oposicin, viene sonando enAmrica latina desde antes del golpeen Honduras y tuvo sus adherentes yentusiastas en las intentonas golpis-tas contra Evo Morales, contra HugoChvez y contra Rafael Correa. Laderecha continental ha cambiado elrepertorio y ahora reclama que elpeor peligro que amenaza a la demo-cracia viene de su interior all dondeprcticas populistas y autoritari