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DOCUMENTOSDE ICOMOS

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CUADERNOS DEL CONSEJO DE MONUMENTOS NACIONALES

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CUADERNOS DEL CONSEJO DE MONUMENTOS NACIONALESSegunda Serie N 1111 Coedicin, 2015Realizada en conjunto con Icomos Chile

Registro de Propiedad Intelectual N 251847Obra Completa (Cuadernos del CMN): ISBN 978-956-7953-61-5

Director de Bibliotecas, Archivos y MuseosVicepresidente Ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales de Chilengel Cabeza Monteira

Coordinacin GeneralNatalia Severino Hernndez Vera Fikarova

CompiladorJos de Nordenflycht Concha

Correccin de textoChristian Tapia Contreras

Los siguientes documentos del ICOMOS han sido traducidos al castellano especialmente para esta publicacin por el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile:

- Declaracin de San Antonio, San Antonio, 1996.- Declaracin de Quebec sobre la preservacin del espritu del lugar, Quebec, 2008.- Principios conjuntos de ICOMOS -TICCIH para la conservacin de sitios,

estructuras, reas y paisajes de patrimonio industrial, Pars, 2011.- Declaracin de Pars sobre el patrimonio como motor de desarrollo, Pars, 2011.

TraductorPablo Fernndez Martnez

Correccin de traducciones Vera Fikarova

Nota:Si bien el Consejo de Monumentos Nacionales ha utilizado en esta publicacin las traducciones oficiales en idioma castellano de los documentos ICOMOS, se han realizado algunas correcciones menores de orden gramatical con el objeto de actualizar algunas recomendaciones de la gramtica castellana.

Direccin de Arte y correcciones de diseoGuillermo Negrn Pizarro

DiseoAlt 164

ImpresinAlvimpress Impresores

Santiago Chile

DISTRIBUCIN GRATUITA PROHIBIDA SU VENTA

DOCUMENTOS DE ICOMOS | 5

ndice

9 Presentacin ngel Cabeza Monteira, Director de Bibliotecas, Archivos y Museos Vicepresidente Ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales de Chile

13 Introduccin Jos de Nordenflycht, Presidente de Icomos Chile

20

CARTAS Y TEXTOS DOCTRINARIOS DE ICOMOS

21 Carta internacional sobre la conservacin y la restauracin de monumentos y sitios

Venecia, Italia, 1964

29 Jardines histricos. Carta de Florencia Florencia, Italia, 1981

37 Carta internacional para la conservacin de ciudades histricas y reas urbanas histricas

Washington D.C., Estados Unidos de Amrica, 1987

45 Carta internacional para la gestin del patrimonio arqueolgico Lausana, Suiza, 1990

57 Carta internacional para la proteccin y la gestin del patrimonio cultural subacutico Sofa, Bulgaria, 1996

67 Carta internacional sobre turismo cultural Mxico, 1999

79 Principios que deben regir la conservacin de las estructuras histricas en madera

Mxico, 1999

87 Carta del patrimonio vernculo construido Mxico, 1999

95 Principios para el anlisis, conservacin y restauracin de las estructuras del patrimonio arquitectnico

Victoria Falls, Zimbabue, 2003

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105 Principios para la preservacin, conservacin y restauracin de pinturas murales

Victoria Falls, Zimbabue, 2003

117 Carta de itinerarios culturales Quebec, Canad, 2008

133 Carta ICOMOS para la interpretacin y presentacin de sitios de patrimonio cultural

Quebec, Canad, 2008

147 Principios de La Valeta para la salvaguardia y gestin de poblaciones y reas urbanas histricas

Pars, Francia, 2011

167 Principios conjuntos ICOMOS-TICCIH para la conservacin de sitios, estructuras, reas y paisajes de patrimonio industrial

Pars, Francia, 2011

176 RESOLUCIONES Y DECLARACIONES DE ICOMOS

177 Documento de Nara sobre autenticidad Nara, Japn, 1994

185 Declaracin de San Antonio San Antonio, Texas, Estados Unidos de Amrica, 1996

205 Declaracin de Xian sobre la conservacin del entorno de las estructuras, sitios y reas patrimoniales

Xian, China, 2005

215 Declaracin de Quebec sobre la preservacin del espritu del lugar Quebec, Canad, 2008

223 Declaracin de Pars sobre el patrimonio como motor de desarrollo Pars, Francia, 2011

236 CARTA Y TEXTO DOCTRINARIO DEL COMIT NACIONAL AUSTRALIANO DE ICOMOS

237 Carta de Burra Burra, Australia, 1979

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Presentacin

n el ao 1997 el Consejo de Monumentos Nacionales, en su inters por difundir algunos de los documentos

internacionales sobre patrimonio cultural ms importantes, public su Cuaderno N 21, titulado Cartas Internacionales sobre Patrimonio Cultural, el cual inclua diversos textos adoptados por la comunidad internacional desde diferentes contextos y circunstancias entre 1931 y 1994, incluyendo varios elaborados por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS).

Hoy, a 18 aos de esa publicacin, retomamos con ms fuerza el desafo de difundir los documentos realizados por este organismo tcnico no-gubernamental, orientados por y en directa colaboracin con ICOMOS Chile.

Esta edicin ofrece cartas y textos doctrinarios emanados de las asambleas generales o bien de los comits nacionales, as como resoluciones y declaraciones de esta institucin que vela por el patrimonio a nivel internacional. Estos textos representan la sntesis de la reflexin tcnica sobre estas materias a nivel global, y como tales, son una herramienta fundamental para el quehacer patrimonial en todos sus mbitos, tanto desde el sector pblico como privado, incluyendo a la ciudadana, a los gestores de patrimonio y a los profesionales del rea.

Es necesario enfatizar que estos documentos constituyen un marco general para establecer una clara aproximacin conceptual a las diferentes materias tratadas, mas no reemplazan la necesaria interpretacin que debe realizarse para cada caso particular, al tratar directamente con los bienes y manifestaciones constitutivas del patrimonio cultural. Es en los casos concretos, en los contextos especficos, donde estos documentos se completan y pueden mostrar todos los alcances de su sinttica riqueza.

E

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Los documentos de ICOMOS invitan a la reflexin, orientan y dan directrices sobre la conservacin, uso y goce del patrimonio cultural de los pueblos, as como a la generacin de polticas de Estado para su preservacin, puesta en valor y difusin a nivel nacional e internacional. Abarcan temas que sin lugar a dudas tienen una amplia repercusin y que actualmente son parte de las discusiones y preocupaciones del mundo entero, por lo que han sido materia de debate en diferentes instancias de reflexin como por ejemplo, en nuestro pas, en las ltimas celebraciones del Da del Patrimonio Cultural de Chile y en los encuentros Dilogos sobre Patrimonio.

Con esto se contribuye a la conmemoracin de los cincuenta aos de la Carta internacional sobre la conservacin y la restauracin de monumentos y sitios, ms conocida como la Carta de Venecia, y veinte aos del Documento de Nara sobre la autenticidad, que se celebr en 2014. En diferentes pases del mundo se han realizado actividades e instancias de reflexin y debate sobre estos textos fundamentales, que brindarn nuevas orientaciones y permitirn enriquecer sus contenidos, sobre la base de la experiencia de estos decenios, y del dilogo global sobre su aplicacin en distintos contextos y culturas. Este Cuaderno del Consejo de Monumentos Nacionales quiere ser un aporte de Chile a la reflexin que movilizan estas dos importantes conmemoraciones.

Esta edicin conjunta es resultado de la fructfera colaboracin forjada durante los ltimos aos entre ICOMOS Chile y el Consejo de Monumentos Nacionales, y fue gestada en el ao 2012 a instancias del entonces Secretario Ejecutivo del CMN, Sr. Emilio De la Cerda, y cuando el Dr. Jos de Nordenflycht Concha, ejerca como Presidente de ICOMOS Chile. Agradezco a ambos, y especialmente al Dr. De Nordenflycht por haber orientado la edicin, proponiendo los textos a incluir y aportando las traducciones oficiales al espaol de las cartas y resoluciones que aqu se encuentran, las que estn enfocadas principalmente a la conservacin, restauracin y gestin de monumentos, ciudades, reas urbanas y jardines histricos, sitios arqueolgicos y patrimonio cultural subacutico, murales, entre otros. Agradezco tambin al Sr. Gustavo Araoz, Presidente de ICOMOS Internacional, quien acogiera con beneplcito la idea de realizar esta publicacin.

Es un placer contribuir en esta edicin con la traduccin al castellano de documentos de ICOMOS que hasta ahora no contaban con ella. Se trata de la Declaracin de Quebec

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sobre la preservacin del espritu del lugar, Quebec, 2008, que promueve la preservacin del patrimonio material e inmaterial para contribuir al desarrollo sustentable de las sociedades; los Principios conjuntos de ICOMOS-TICCIH para la conservacin de sitios, estructuras, reas y paisajes de patrimonio industrial, Pars, 2011, que reconoce la naturaleza singular y las necesidades especficas en la conservacin, gestin y puesta en valor del patrimonio industrial; y por ltimo, la Declaracin de Pars sobre el patrimonio como motor de desarrollo, 2011, que entrega lineamientos para asegurar una armoniosa relacin entre la conservacin de patrimonio y desarrollo en el contexto del mundo de hoy. Adicionalmente, aportamos una traduccin al castellano de la Declaracin de San Antonio, 1996, para la preservacin de la autenticidad de los bienes culturales.

Deseamos que esta publicacin sea de utilidad para todos los interesados en la preservacin del patrimonio cultural, y que contribuya a un debate informado y reflexivo sobre los desafos generales y especficos en este mbito.

ngel Cabeza MonteiraDirector de Bibliotecas, Archivos y MuseosVicepresidente Ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales de Chile

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a ocasin de publicar una nueva versin en espaol de los principales textos y documentos doctrinarios producidos

desde el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, en momentos en que desde esta institucin nos aprestamos a celebrar los cincuenta aos de la Carta de Venecia y los veinte del Documento de Nara, creemos que no es casual.

La posibilidad de revisar en una perspectiva histrica la convergencia y vinculacin permanente entre la doctrina y la accin de la conservacin del patrimonio durante un perodo de tiempo en que los pases hispano hablantes, y particularmente el nuestro, han demostrado un sostenido esfuerzo por fundar una cultura de la conservacin que vincule los aspectos ms contemporneos del debate terico, junto con la necesidad de una prctica que demandan los especialistas, sus administradores y las comunidades, es la necesaria descripcin de nuestros afanes compartidos en una bitcora de medio siglo.

Ser precisamente la relacin entre estos tres grupos de actores del sistema patrimonial la que despliegue, desde su origen, el valor progresivo de un cuerpo doctrinario que reconoce un comienzo en la reunin que en 1964 congreg en Venecia al Segundo congreso de arquitectos y especialistas de edificios histricos, el cual concluye adoptando trece resoluciones, entre las cuales, la primera supondr la promulgacin de la Carta internacional sobre la conservacin y la restauracin de los monumentos y sitios, mejor conocida como Carta de Venecia, y la segunda decida la creacin del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), propuesta como una entidad de expertos en materia de conservacin y restauracin de bienes construidos para la difusin e implementacin de esos postulados doctrinarios. De ah que varios de los firmantes de la Carta de Venecia fueran parte fundamental de los miembros fundadores de ICOMOS, entre los cuales se incluyen desde su origen las visiones desde la regin latinoamericana.1

Introduccin

1 Sabido es el hecho de que el arquitecto

mexicano Carlos Flores Marini y el arquitecto

peruano Vctor Pimentel Gurmendi,

fueron signatarios de la Carta de Venecia

de 1964. Este hecho trasciende la ancdota e instala una orgnica

institucional que explica la creacin temprana de Comits Nacionales de

ICOMOS en la regin latinoamericana, como es el caso del Comit

Chileno que comienza sus actividades en 1969.

Las Cartas de ICOMOS: una doctrina para la accin

L

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2 En este sentido se han publicado dos

antologas en la Serie Monumentos y Sitios, Cfr. Petzet, Michael y John Ziesemer (eds.)

International Charters for Conservation and Restoration,

Monuments and Sites N I, ICOMOS, Paris,

2001 y Petzet, Michael International Principles

of Preservation, Monuments and Sites

N XX, ICOMOS, Paris, 2009. En nuestro

pas podemos citar los esfuerzos del Consejo

de Monumentos Nacionales por difundir

algunos de estos documentos en una

antologa publicada en 1997, mucho antes de lo

cual no podemos dejar de mencionar la primera

edicin de la Carta de Venecia traducida por

el Departamento de Teora e Historia de

la Arquitectura de la Universidad de Chile en 1964 y su difusin

temprana en la revista CA del Colegio de

Arquitectos de Chile, N 7, junio 1970. P.

27-28.

3 Hartog, Franois. Regmenes de

Historicidad, Universidad

Iberoamericana, Mxico DF., 2007.

Una institucin que nace de una carta no podra obviar el hecho de que a partir de ah se van pensando, consensuando y editando una serie de documentos que puestos en circulacin pblica para su efectiva difusin, adoptarn un formato que desde su estatuto epistemolgico, deontolgico y doctrinario, sern referente para la toma de decisiones, los criterios de intervencin e incluso las legislaciones nacionales.

A menudo esa obviedad nos hace olvidar el hecho de que su fundamento es la cooperacin internacional, entendida sta como un mbito de actuacin que se pone a distancia de la competencia del sistema internacional privado, e instala un reconocimiento hacia el valor de lo pblico, ms all de las fronteras. Con lo cual, el inters hoy en da para un lector atento en estos textos y documentos debera estar acompaado de un contexto que site el esfuerzo de ICOMOS por establecer doctrina desde este mbito.2

Lo primero entonces es preguntarse, qu son estas cartas?. Seguramente en momentos en que el gnero epistolar se encuentra a la saga de la retrica que imponen los lenguajes de las redes sociales y en un mundo donde demandamos informacin instantnea, ste antiguo formato no solventa las expectativas de sociedades cada vez ms acostumbradas a obtener respuestas inmediatas frente a las ansiedades sobredeterminadas por una prometida omnisciencia. En cualquier lugar y circunstancia queremos respuestas, antes de poder comprender siquiera las preguntas de las que stas derivan.

De manera analgica nos ocurre lo mismo frente a la lectura de estas cartas producidas, desde el mbito de la doctrina, sobre el fenmeno del patrimonio, cuando ansiosos de buscar respuestas en ellas no reparamos en que las preguntas que las originaron sern las que nos permitan salir al paso de un presentismo3, en donde el patrimonio es un recurso para solventar un tiempo que pone en crisis su propia historia.

Para muchos de nosotros nos resulta obligatorio leerlas, conocerlas, estudiarlas si cabe, a la vez que erigirlas como referentes o incluso acatarlas como dogma. En cuanto su mbito doctrinal, tienen la pretensin de establecer principios generales de carcter universal, ya que mientras la intervencin en la preexistencia de valor patrimonial es siempre una operacin particular, los principios doctrinarios que se desprenden de una carta son siempre genricos.

De igual modo, mientras lo primero es siempre local, lo segundo es global.

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4 Cfr. Nordenflycht, Jos de. El culto posmoderno

a los monumentos. Patrimonio Local en contexto Global en

AA.VV. XIII Asamblea General ICOMOS.

Actas Simposio Cientfico, Madrid, 2002

y Nordenflycht, Jos de. Patrimonio Local. Ensayos sobre Arte,

Arquitectura y Lugar, Editorial Puntngeles,

Valparaso, 2004.

De ah que en las cartas lo que no vamos a encontrar es algn modo de operar a la manera de unas instrucciones de uso, sino que ms bien por el contrario, sern los principios que sustenten el criterio sobre esa prctica.

Pese a lo anterior, no estn exentas de conocimiento, de hecho habilitan la produccin del mismo, en la medida que transfieren un consenso sobre la universalidad que tienen los valores, los cuales emanan desde los atributos de las distintas manifestaciones patrimoniales en todo el mundo.

Lanzando una mirada sobre el medio siglo desde la puesta en circulacin de la Carta de Venecia, resulta obvio que los enormes cambios a los que ha estado sometido el sistema internacional en todos sus niveles, ha afectado la naturaleza de sus efectos. Por lo pronto, entender a ICOMOS como uno de sus principales efectos, que intenta ser fiel a la misma autenticidad e integridad institucional que defiende para monumentos y sitios por todo el mundo, muchas veces yendo a la saga de sus propias convicciones, evidenciando que la reflexin y la accin no son fciles de coordinar.

En ese contexto de larga duracin, identificarse en un origen desde los paradigmas cientficos y culturales sera muy ntido. Mismos a los que se fueron sumando el paradigma social, que recorre el camino de la exclusin a la inclusin, y el paradigma econmico, que va de la produccin a la especulacin. En medio de ambos modelos se movilizan las capacidades de nuestra institucin para poner al servicio del bien comn una serie de herramientas conceptuales y principios deontolgicos que fueron recogiendo los alcances del debate contemporneo sobre el fenmeno del patrimonio.

En el ao 2002, durante la XIII Asamblea General de ICOMOS (celebrada en Madrid), planteamos que nuestro epistolario entraba en crisis4. Poco ms de una dcada ms tarde los diagnsticos estn bastante claros, vivimos en el futuro de los efectos del postcolonialismo y la multiculturalidad, lo que lejos de las imposturas conceptuales y las modas intelectuales, nos permiten instalar el giro patrimonial, donde la otrora moderna concepcin del lugar que afect persistentemente nuestro entendimiento respecto de los monumentos y los sitios, el que nos tuvo concentrados durante dcadas, cuando en realidad lo que nos terminar importando era el espritu de ste, es decir, la cultura.

Pues a un mismo lugar y diferentes culturas, el resultado sern diferentes patrimonios. De hecho pareciera que el patrimonio siempre est en otra parte, fenmeno del cual dan testimonio

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los millones de turistas consumidores de patrimonio que se movilizan por el mundo diariamente en busca de una apropiacin imposible.

La instancia de legitimacin global de este tipo de produccin doctrinaria por parte del ICOMOS es su Asamblea General, la que realizada cada tres aos asegura el horizonte de su credibilidad. En la presente seleccin existirn muchos textos que hemos dejado fuera5, los que de seguro sern de inters especfico, sin embargo creemos que la representatividad de la doctrina va ms all de las coyunturas y sus medios. Los textos doctrinarios pueden ser ordenados desde tres criterios: tipo de documento, su origen y legitimacin remitido al grupo del cual eman y el contexto en que se adopt, y finalmente, el tpico que refiera6, por lo que la seleccin que hemos realizado se corresponde a ese criterio.

De este modo, la lista de textos que encontrar el lector en esta edicin comienza con la referida Carta de Venecia, para continuar una secuencia cuyo relato posible se reactiva en 1981, durante la VI Asamblea General, realizada en Roma (Italia) bajo la rbrica "No e futuro senza pasato", adems de incluir reuniones tcnicas en varias ciudades de Italia: ser precisamente en Florencia donde se rene un grupo de nuestros colegas que finalmente proponen la Carta de jardines histricos. Este documento inaugura una larga discusin en torno a los lmites del patrimonio, pues se expande la nocin de monumento y conjuntos hacia la artificializacin de la naturaleza, entendida como un modo de integrar el ambiente como un factor de produccin cultural.

Ser durante la VIII Asamblea General, realizada el ao 1987 en Washington D.C. (EE.UU.) bajo el emblema "Old Cultures in New World", en la que a propuesta del Comit Cientfico Internacional de Ciudades y Villas Histricas (CIVVIH) de ICOMOS, fuera adoptada la Carta internacional para la conservacin de ciudades histricas y reas urbanas histricas, un documento que fue referente clave en un momento en que el patrimonio urbano necesit de una vigorosa orientacin en orden a resolver los conflictos derivados de las presiones del desarrollo, que marcarn la agenda desde esos aos hasta el momento actual.

La IX Asamblea General realizada en Lausana (Suiza), con la convocatoria a celebrar los 25 aos de la institucin en 1990, ser el momento en que se adopte la Carta internacional para la gestin del patrimonio arqueolgico. Probablemente una de

5 AA.VV. A Collection of documents for ICOMOS,

Organizational Officie of the ICOMOS 15th

General Assembly, Xian, 2005.

6 Szmygin, Boguslaw. Formal analisis of

doctrinal texts in Heritage protection. en Falser,

Michael Wilfred Lipp y Andrzej Tomaszewski

(eds.). Conservation and preservation. Interactions

between Theory and Practice In memoriam

Alois Riegl (1858-1905), Edizione Polistampa,

Firenze, 2010.

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7 AA.VV. Thirty Years of ICOMOS, Icomos

Scientific Journal, N 5, Paris, 1995.

8 Pressouyre, Len. The World Heritage Convention, twenty

years later, UNESCO, Paris, 1996 y el ttulo

ms reciente Cameron, Christina y Rssler,

Metchild. Many Voices, One Vision: The Early

Years of the World Heritage Convention,

Ashgate, London, 2013. En nuestra

regin latinoamericana destaca AA. VV. 40

aos de la Convencin de Patrimonio Mundial.

Patrimonio Mundial, Cultura y Desarrollo en Amrica Latina y

el Caribe, Direccin de Patrimonio Mundial

INAH, Mxico, 2012.

las inflexiones en Suiza fue a partir de los principios tericos a la prctica, lo que se refrenda en el uso del concepto "gestin", reflejndose en el hecho de que la doctrina fue invocada desde la necesidad de congregar a un grupo de trabajo en la forma de un comit cientfico ad hoc7.

La XI Asamblea General realizada en Sofa (Bulgaria) en 1996, instala la Carta internacional para la proteccin y la gestin del patrimonio cultural subacutico, instrumento deontolgico que llega a tener una trascendencia inmediata si consideramos que gran parte de sus recomendaciones son recogidas directamente en el articulado de la Convencin de patrimonio subacutico de Unesco del ao 2003.

La cita siguiente ser la XII Asamblea General, realizada en distintas ciudades de Mxico el ao 1999. Esta reunin ser el momento en que las preocupaciones por tpicos que en nuestra regin latinoamericana son bastante sensibles, den origen a tres importantes documentos como son la Carta del patrimonio vernculo construido, la Carta internacional de turismo cultural y los Principios que deben regir la conservacin de las estructuras histricas en madera.

Aos ms tarde, la atencin de nuestra organizacin se dirige al continente africano, cuando la XIV Asamblea General se realiza en Victoria Falls (Zimbabue) en 2003. En esa ocasin se sancionan los documentos: Principios para el anlisis, conservacin y restauracin de las estructuras del patrimonio arquitectnico y Principios para la preservacin, conservacin y restauracin de pinturas murales; ambos textos muy tcnicos pero necesarios para dar una seal de compromiso con las realidades que desde la regin africana subsahariana se vinculan con el sistema patrimonial mundial.

La XV Asamblea General se realiza en Xian (China), momento en el cual se adopta como documento final la Declaracin de Xian sobre la conservacin del entorno de las estructuras, sitios y reas patrimoniales, lo que ampliaba an ms la pregunta sobre los lmites del patrimonio, y en donde se van perfilando los argumentos iniciales que sern recogidos en la discusin que recientemente se ha sancionado con la Recomendacin sobre los paisajes histricos urbanos de Unesco ms conocidos por su sigla en ingls como H.U.L. (Historical Urban Landscapes) la que ha sido adoptada como una de las ltimas herramientas conceptuales derivadas de la relacin entre doctrina, jurisprudencia y normativa8.

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La XVI Asamblea General realizada en Quebec (Canad) en 2008, nos permiti sancionar la Carta de los itinerarios culturales y la Carta para la interpretacin y presentacin de sitios de patrimonio mundial, en ambos casos se volva a evidenciar nuestra institucin como un organismo que se encontraba a la vanguardia de la reflexin sobre el fenmeno del patrimonio, finalizando la reunin con la redaccin del documento Declaracin de Quebec sobre la preservacin del espritu del lugar.

Finalmente, nuestra ltima Asamblea General realizada en Pars el ao 2011, sancion los siguientes documentos: los Principios conjuntos ICOMOS-TICCIH para la conservacin de sitios, estructuras, reas y paisajes de patrimonio industrial, los Principios de La Valeta para la salvaguardia y gestin de poblaciones y reas urbanas histricas y la Declaracin de Pars sobre el patrimonio como motor del desarrollo.

A todo lo anterior habra que agregar la necesidad de poner en circulacin las versiones en espaol de otros documentos que an no han derivado de la ratificacin de la Asamblea General de ICOMOS. Sin embargo, tienen alcances internacionales por la calidad de su reflexin y la vigencia de sus propuestas.

Encabeza la lista el documento conocido abreviadamente como la Carta de Burra, producida por nuestros colegas australianos en el temprano ao 19819.Decimos temprano al considerar que recin ese mismo ao aparece la primera complementacin a la Carta de Venecia.

Luego aparece el hoy imprescindible Documento de Nara, del ao 1994, redactado como conclusin de una reunin realizada en la homnima ciudad japonesa, la que tendr un efecto sobre la regin en la Declaracin de San Antonio del ao 1996, que reuni a los representantes de los ICOMOS de las Amricas10. La compleja cuestin sobre la autenticidad estaba instalada.

En el contexto de nuestra prxima Asamblea General, ha realizarse en la ciudad de Florencia (Italia) en noviembre de 2014, se han programado dos sesiones de conmemoracin para la Carta de Venecia y el Documento de Nara, por lo que ya decamos al principio de esta nota introductoria que no es casual cerrar el ciclo del primer medio siglo de produccin doctrinaria para la accin y la prctica en la conservacin del patrimonio mundial, con una siempre necesaria antologa de cartas en espaol11.

9 Cuyo ttulo oficial es Carta del ICOMOS

Australia para Sitios de Significado Cultural,

ver en Marquis-Kyle, Peter y Meredith

Walker. The Illustrated Burra Charter. Making good decisions about the care of important places, Prestige Litho,

Brisbane, 1996.

10 Varios representantes de los

Comits de ICOMOS de la subregin

sudamericana se haban reunido a fines

de 1995 en Brasilia para conformar

un documento a presentar a la reunin

de San Antonio. Este documento,

que se llam la Carta de Brasilia, ha

quedado rezagado de los recuentos y las

antologas.

11 Al respecto podemos mencionar que

conocemos un esfuerzo actualizado en esta lnea desarrollado en Mxico, el que sin embargo no

incorpora los ltimos documentos derivados

de la Asamblea General de ICOMOS realizada en Paris en 2011, pues se public un par de aos antes. Cfr. Gmez, Lourdes (comp.) Documentos

Internacionales de Conservacin

y Restauracin, Instituto Nacional de

Antropologa e Historia, Mxico DF, 2009.

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El hecho de publicar esta antologa documental en espaol es parte del reconocimiento a la vigencia y actualidad de los principios que se han ido consensuando y legitimando desde ICOMOS, la que a travs de su Comit Chileno ha querido contribuir al esfuerzo colectivo por la construccin de una poltica pblica patrimonial desde la cooperacin con el Estado de Chile, al cual debemos agradecer a travs del Consejo de Monumentos Nacionales, por su gran aporte de poner en circulacin estos textos y documentos, dando cuenta de que en nuestro pas hay una conviccin instalada respecto de los valores de colaboracin que inspiran cada uno de estos textos y documentos.

Dr. Jos de Nordenflycht ConchaPresidente ICOMOS Chile12

12 Historiador del Arte.

Magister en Historia y Doctor en Historia del

Arte, Profesor Asociado de la Universidad

de Playa Ancha. Presidente del Comit

Chileno del Consejo Internacional de

Monumentos y Sitios.

CARTAS Y TEXTOS DOCTRINARIOS DE ICOMOS

Carta internacional sobre la conservacin y la restauracin de monumentos y sitios

Carta de Venecia - 1964

II Congreso internacional de arquitectos y tcnicos de monumentos histricos, Venecia, 1964

Adoptada por ICOMOS en 1965

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Cargadas de un mensaje espiritual del pasado, las obras monumentales de los pueblos continan siendo en la vida presente el testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La humanidad, que cada da toma conciencia de la unidad de los valores humanos, los considera como un patrimonio comn, y de cara a las generaciones futuras, se reconoce solidariamente responsable de su salvaguarda. Su deber es transmitirlos en toda la riqueza de su autenticidad.

Por lo tanto, es esencial que los principios que deben presidir la conservacin y la restauracin de los monumentos sean establecidos de comn y formulados en un plan internacional dejando que cada nacin cuide de asegurar su aplicacin en el marco de su propia cultura y de sus tradiciones.

Dando una primera forma a estos principios fundamentales, la Carta de Atenas de 1931 ha contribuido al desarrollo de un vasto movimiento internacional, que se ha traducido principalmente en los documentos nacionales, en la actividad del ICOM y de la UNESCO y en la creacin, por esta ltima, de un Centro internacional de estudios para la conservacin de los bienes culturales. La sensibilidad y el espritu crtico se han vertido sobre problemas cada vez ms complejos y ms tiles; tambin ha llegado el momento de volver a examinar los principios de la carta a fin de profundizar en ellos y de ensanchar su contenido en un nuevo documento.

En consecuencia, el II Congreso internacional de arquitectos y de tcnicos de monumentos histricos, reunido en Venecia del 25 al 31 de mayo de 1964, ha aprobado el siguiente texto:

Artculo 1. La nocin de monumento histrico comprende la creacin arquitectnica aislada, as como el conjunto urbano

Definiciones

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13 El texto de ste artculo ha sido

modificado por el CMN para favorecer

su comprensin, segn lo sealado en el texto

original en ingls:"The conservation of a monument implies

preserving a setting which is not out of scale.

Wherever the traditional setting exists, it must be

kept. No new construction, demolition or

modification which would alter the relations of

mass and colour must be allowed."

o rural que da testimonio de una civilizacin particular, de una evolucin significativa, o de un acontecimiento histrico. Se refiere no slo a las grandes creaciones, sino tambin a las obras modestas que han adquirido con el tiempo una significacin cultural.

Artculo 2. La conservacin y restauracin de monumentos constituye una disciplina que abarca todas las ciencias y todas las tcnicas que puedan contribuir al estudio y la salvaguarda del patrimonio monumental.

Artculo 3. La conservacin y restauracin de monumentos tiende a salvaguardar tanto la obra de arte como el testimonio histrico.

Artculo 4. La conservacin de monumentos implica primeramente la constancia en su mantenimiento.

Artculo 5. La conservacin de monumentos siempre resulta favorecida por su dedicacin a una funcin til a la sociedad; tal dedicacin es por supuesto deseable pero no puede alterar la ordenacin o decoracin de los edificios. Dentro de estos lmites es donde se debe concebir y autorizar los acondicionamientos exigidos por la evolucin de los usos y costumbres.

Artculo 6. La conservacin de un monumento implica preservar su paisaje de entorno a una escala adecuada. Cuando el entorno tradicional subsiste, tiene que mantenerse. No se deber permitir construccin nueva, demolicin y cualquier modificacin que pudiera alterar las relaciones entre los volmenes y los colores.13

Artculo 7. El monumento es inseparable de la historia de que es testigo y del lugar en el que est ubicado. En consecuencia, el desplazamiento de todo o parte de un monumento no puede ser consentido nada ms que cuando la salvaguarda del monumento lo exija o cuando razones de un gran inters nacional o internacional lo justifiquen.

Artculo 8. Los elementos de escultura, pintura o decoracin que son parte integrante de un monumento slo pueden ser separados cuando esta medida sea la nica viable para asegurar su conservacin.

Conservacin

DOCUMENTOS DE ICOMOS | 25

Artculo 9. La restauracin es una operacin que debe tener un carcter excepcional. Tiene como fin conservar y revelar los valores estticos e histricos del monumento y se fundamenta en el respeto a la esencia antigua y a los documentos autnticos. Su lmite est all donde comienza la hiptesis: en el plano de las reconstituciones basadas en conjeturas, todo trabajo de complemento reconocido como indispensable por razones estticas o tcnicas aflora de la composicin arquitectnica y llevar la marca de nuestro tiempo. La restauracin estar siempre precedida y acompaada de un estudio arqueolgico e histrico del monumento.

Artculo 10. Cuando las tcnicas tradicionales se muestran inadecuadas, la consolidacin de un monumento puede ser asegurada valindose de todas las tcnicas modernas de conservacin y de construccin cuya eficacia haya sido demostrada con bases cientficas y garantizada por la experiencia.

Artculo 11. Las valiosas aportaciones de todas las pocas en la edificacin de un monumento deben ser respetadas, puesto que la unidad de estilo no es un fin a conseguir en una obra de restauracin. Cuando un edificio presenta varios estilos superpuestos, la desaparicin de un estadio subyacente no se justifica ms que excepcionalmente y bajo la condicin de que los elementos eliminados no tengan apenas inters, que el conjunto puesto al descubierto constituya un testimonio de alto valor histrico, arqueolgico o esttico, y que su estado de conservacin se juzgue suficiente. El juicio sobre el valor de los elementos en cuestin y la decisin de las eliminaciones a efectuar no pueden depender nicamente del autor del proyecto.

Artculo 12. Los elementos destinados a reemplazar las partes inexistentes deben integrarse armoniosamente en el conjunto, distinguindose claramente de las originales, a fin de que la restauracin no falsifique el documento artstico o histrico.

Artculo 13. Los aadidos no deben ser tolerados en tanto que no respeten todas las partes interesantes del edificio, su trazado tradicional, el equilibrio de su composicin y sus relaciones con el medio ambiente.

Artculo 14. Los lugares monumentales deben ser objeto de atenciones especiales a fin de salvaguardar su integridad y

Restauracin

Lugares monumentales (conjuntos histrico-artsticos)

26 | CUADERNOS DEL CMN

de asegurar su saneamiento, su tratamiento y su realce. Los trabajos de conservacin y de restauracin que en ellos sean ejecutados deben inspirarse en los principios enunciados en los artculos precedentes.

Artculo 15. Los trabajos de excavaciones deben llevarse a cabo de acuerdo con las normas cientficas y con la Recomendacin que define los principios internacionales a aplicar en materia de excavaciones arqueolgicas adoptada por la UNESCO en 1956.

El mantenimiento de las ruinas y las medidas necesarias para la conservacin y proteccin permanente de los elementos arquitectnicos y de los objetos descubiertos deben estar garantizados. Adems, se emplearn todos los medios que faciliten la comprensin del monumento descubierto sin desnaturalizar su significado.

Cualquier trabajo de reconstruccin deber, sin embargo, excluirse a priori; slo la anastilosis puede ser tenida en cuenta, es decir, la recomposicin de las partes existentes pero desmembradas. Los elementos de integracin sern siempre reconocibles y constituirn el mnimo necesario para asegurar las condiciones de conservacin del monumento y restablecer la continuidad de sus formas.

Artculo 16. Los trabajos de conservacin, de restauracin y de excavacin irn siempre acompaados de la elaboracin de una documentacin precisa, en forma de informes analticos y crticos, ilustrados con dibujos y fotografas. Todas las fases del trabajo de desmontaje, consolidacin, recomposicin e integracin, as como los elementos tcnicos y formales identificados a lo largo de los trabajos, sern all consignados. Esta documentacin ser depositada en los archivos de un organismo pblico y puesta a la disposicin de los investigador. Se recomienda su publicacin.

Han participado en la Comisin para la redaccin de la Carta internacional para la conservacin y restauracin de monumentos:

Excavaciones

Documentacin y publicacin

DOCUMENTOS DE ICOMOS | 27

Sr. D. Piero Gazzola (Italia), PresidenteSr. D. Raymond Lemaire (Blgica), PonenteSr. D. Jos Bassegoda-Nonell (Espaa)Sr. D. Luis Benavente (Portugal)Sr. D. Djurdje Boskovic (Yugoslavia)Sr. D. Hiroshi Daifuku (UNESCO)Sr. D. P.L. de Vrieze (Pases Bajos)Sr. D. Harald Langberg (Dinamarca)Sr. D. Mario Matteucci (Italia)Sr. D. Jean Merlet (Francia)Sr. D. Carlos Flores Marini (Mxico)Sr. D. Roberto Pane (Italia)Sr. D. S. C. J. Pavel (Checoslovaquia)Sr. D. Paul Philippot (ICCROM)Sr. D. Victor Pimentel (Per)Sr. D. Harold Plenderleith (ICCROM)Sr. D. Deoclecio Redig de Campos (Cuidad de Vaticano)Sr. D. Jean Sonnier (Francia)Sr. D. Francois Sorlin (Francia)Sr. D. Eustathios Stikas (Grecia)Gertrud Tripp (Austria)Jan Zachwatovicz (Polonia)Mustafa S. Zbiss (Tnez)

Jardines histricos

Carta de Florencia - 1981

Adoptada por ICOMOS en 1982

DOCUMENTOS DE ICOMOS | 31

Reunido en Florencia el 21 de mayo de 1981, el Comit Internacional de Jardines Histricos (ICOMOS-IFLA) ha decidido elaborar una carta relativa a la salvaguardia de los jardines histricos que llevar el nombre de esta ciudad. Esta Carta ha sido redactada por el Comit y adoptada el 15 de diciembre de 1982 por el ICOMOS, con vistas a completar la Carta de Venecia en esta materia especfica.

Artculo 1. Un jardn histrico es una composicin arquitectnica y vegetal que, desde el punto de vista de la historia o del arte, tiene un inters pblico. Como tal, est considerado como un monumento.

Artculo 2. El jardn histrico es una composicin de arquitectura cuyo material es esencialmente vegetal y, por lo tanto, vivo, perecedero y renovable. Su aspecto es, pues, el resultado de un perpetuo equilibrio entre el movimiento cclico de las estaciones, del desarrollo y el deterioro de la naturaleza, y de la voluntad artstica y de artificio que tiende a perpetuar su estado.

Artculo 3. Dado que es un monumento, el jardn histrico debe estar protegido segn el espritu de la Carta de Venecia. No obstante, en cuanto se trata de un monumento vivo, su proteccin se atiene a reglas especficas, que son objeto de la presente Carta.

Artculo 4. Determinan la composicin arquitectnica de un jardn histrico: Su trazado y los diferentes perfiles del terreno. Sus masas vegetales: especies, volmenes, juego de colores,

distancias y alturas respectivas.

Prembulo

Definicin y objetivos

32 | CUADERNOS DEL CMN

Sus elementos constructivos o decorativos. Las aguas en movimiento o en reposo que reflejen el cielo.

Artculo 5. Expresin de lazos estrechos entre la civilizacin y la naturaleza, lugar de deleite, propicio a la meditacin o al ensueo, el jardn adquiere el sentido csmico de una imagen idealizada del mundo, un paraso en el sentido etimolgico del trmino, pero que da testimonio de una cultura, de un estilo, de una poca y, en ocasiones, de la originalidad de un creador artstico.

Artculo 6. La denominacin de jardn histrico se aplica tanto a jardines modestos como a grandes parques de composicin formalista o de naturaleza paisajista.

Artculo 7. Est o no unido a un edificio, del cual forme un complemento inseparable, el jardn histrico no puede desligarse de su propio entorno urbano o rural, artificial o natural.

Artculo 8. Un sitio histrico es un paisaje definido, evocador de un acontecimiento memorable: el emplazamiento de un suceso importante de la historia, el origen de un mito ilustre , de un combate pico o motivo de un cuadro clebre.

Artculo 9. La proteccin de los jardines histricos exige que estn identificados e inventariados. Precisa intervenciones diferentes, a saber: de mantenimiento, de conservacin y de restauracin. En ciertos casos es recomendable la recuperacin. La autenticidad de un jardn histrico es tanto una cuestin de diseo y proporcin de sus partes como de su composicin ornamental, o de la eleccin de los vegetales y materiales inorgnicos que lo constituyen.

Artculo 10. Toda operacin de mantenimiento, conservacin, restauracin o recuperacin de un jardn histrico, o de una de sus partes, debe tener en cuenta simultneamente todos sus elementos. Separar los tratamientos podra alterar la unidad del conjunto.

Artculo 11. El mantenimiento de los jardines histricos es una operacin de importancia primordial que debe ser continua. Siendo vegetal su material principal, la conservacin del jardn en su estado habitual requiere tanto reposiciones concretas,

Mantenimiento, conservacin, restauracin, recuperacin

Mantenimiento y conservacin

DOCUMENTOS DE ICOMOS | 33

que sean necesarias, como un programa a largo plazo de renovaciones peridicas (erradicacin completa seguida de replantaciones con ejemplares suficientemente formados).

Artculo 12. La eleccin de las especies de rboles, arbustos, plantas y flores que deben replantarse peridicamente ha de hacerse teniendo en cuenta los usos establecidos y aceptados en cada zona botnica y hortcola, con el objetivo de identificar las especies originales y preservarlas.

Artculo 13. Los elementos de arquitectura, escultura y decoracin, fijos o mviles, que son parte integrante del jardn histrico no deben ser retirados o desplazados ms que en la medida que lo exija su conservacin o restauracin. La sustitucin o restauracin de elementos en peligro ha de hacerse segn los principios de la Carta de Venecia, y debe indicarse la fecha de toda sustitucin.

Artculo 14. El jardn histrico debe ser conservado en un entorno apropiado. Toda modificacin del medio fsico que ponga en peligro el equilibrio ecolgico debe ser proscrita. Estas reglas se refieren al conjunto de la infraestructura, tanto externa como interna (canalizacin, sistemas de riego, caminos, estacionamientos, tapias, dispositivos de vigilancia, atracciones para el visitante, etc.).

Artculo 15. Ningn trabajo de restauracin y, sobre todo, de recuperacin de un jardn histrico deber abordarse sin realizar previamente una amplia investigacin que incluya todos los testimonios procedentes de la excavacin y la recopilacin de todos los datos relativos al jardn en cuestin y a otros similares, a fin de asegurar que dicho trabajo se realiza con total garanta cientfica. Antes de iniciar la ejecucin de las obras, debe prepararse un proyecto basado en la antedicha investigacin, el cual ser sometido a consideracin de un grupo de expertos para su examen y aprobacin conjunta.

Artculo 16. La obra de restauracin debe respetar los sucesivos estadios de la evolucin experimentada por el jardn en cuestin. En principio, no debe concederse mayor relevancia o prioridad a un perodo en detrimento de los dems, a no ser en casos excepcionales en los que el estado de degradacin o destruccin que afecte a ciertas partes del jardn sea de tal envergadura que aconseje su recuperacin, la cual debe basarse en los vestigios que subsistan o en una evidencia documental irrefutable. Tal

Restauracin y recuperacin

34 | CUADERNOS DEL CMN

reposicin puede resultar ms justificada en las partes del jardn que se encuentran prximas al edificio principal para poner de relieve su significado en el conjunto del diseo.

Artculo 17. Cuando un jardn haya desaparecido totalmente o slo queden vestigios que sirvan para hacer conjeturas sobre sus sucesivos estadios, no da lugar a emprender una reconstruccin que en modo alguno sera una intervencin en un jardn histrico.

En tales circunstancias, una obra que se inspirase en formas tradicionales, realizada sobre el solar de un antiguo jardn, o en un espacio donde nunca existi otro, respondera simplemente al campo de la evocacin o de la creacin original, y no se le podra aplicar, en ningn caso, el calificativo de jardn histrico.

Artculo 18. Si bien todo jardn histrico est destinado a ser visto y recorrido, su acceso debe ser restringido en funcin de su extensin y su fragilidad, de forma que se preserven su integridad fsica y su mensaje cultural.

Artculo 19. Por su naturaleza y vocacin, el jardn histrico es un lugar apacible que favorece el contacto humano, el silencio y la escucha de la naturaleza. Esta concepcin de su uso cotidiano tiene su contrapunto en la utilizacin excepcional del jardn histrico como lugar de fiesta. Conviene definir las condiciones para el uso extraordinario de los jardines histricos, de tal manera que la excepcional celebracin de una fiesta contribuya a realzar el espectculo del jardn, y no a desnaturalizarlo o degradarlo.

Artculo 20. Si en la vida cotidiana los jardines pueden acomodarse a la prctica de los juegos tranquilos, conviene crear en zonas contiguas a los jardines histricos, terrenos apropiados a los juegos agitados, violentos y a los deportes, de tal manera que se d respuesta a esta demanda social sin que perjudique a la conservacin de los jardines y sitios histricos.

Artculo 21. Los trabajos de mantenimiento o de conservacin cuyo calendario viene impuesto por las estaciones, o las pequeas operaciones que contribuyen a restituir la autenticidad, deben tener siempre prioridad sobre las servidumbres de utilizacin. La organizacin de toda visita a un jardn histrico debe estar sometida a reglas que garanticen la preservacin del espritu del lugar.

Utilizacin

DOCUMENTOS DE ICOMOS | 35

Artculo 22. Cuando un jardn est cerrado por muros, no deben suprimirse stos sin considerar previamente todas las consecuencias perjudiciales que podran producirse en cuanto a la modificacin del ambiente y proteccin de dicho jardn.

Artculo 23. Corresponde a las autoridades responsables tomar, con el asesoramiento de expertos competentes, las disposiciones legales y administrativas apropiadas para identificar, inventariar y proteger los jardines histricos.

Su proteccin debe integrarse en los planes de utilizacin del suelo y en los documentos de ordenacin y planificacin del territorio. Corresponde igualmente a las autoridades responsables tomar, con el asesoramiento de expertos competentes, las disposiciones econmicas tendentes a favorecer el mantenimiento, la conservacin, la restauracin y, cuando sea necesaria, la recuperacin de los jardines histricos.

Artculo 24. El jardn histrico es uno de los elementos del patrimonio cuya supervivencia, en razn de su naturaleza, exige mayores cuidados continuos por medio de personas cualificadas. Conviene que una enseanza apropiada asegure la formacin de estas personas, ya se trate de historiadores, arquitectos, paisajistas, jardineros o botnicos.

Debe velarse para asegurar tambin la produccin regular de los vegetales incluidos en la composicin de los jardines histricos.

Artculo 25. El inters por los jardines histricos deber ser estimulado por todo tipo de actuaciones capaces de revalorizar este patrimonio y hacerlo conocer y apreciar mejor: promocin de la investigacin cientfica, intercambio internacional y difusin de la informacin, publicaciones y trabajos de divulgacin, estmulo del acceso controlado del pblico, sensibilizacin a travs de los medios de comunicacin en cuanto a la necesidad de respetar la naturaleza y el patrimonio histrico. Los ms sobresalientes jardines histricos sern propuestos para figurar en la Lista del Patrimonio Mundial.

Nota breve: Estas son las recomendaciones aplicables al conjunto de jardines histricos del mundo.

Esta carta podr ser completada ulteriormente con clusulas adicionales aplicables a tipos especficos de jardines, incluyendo una sucinta descripcin de dichos tipos.

Proteccin legal y administrativa

Carta internacional para la conservacin de ciudades histricas y reas urbanas histricas

Carta de Washington - 1987

Adoptada en la Asamblea General de ICOMOS en Washington D.C., Estados Unidos de Amrica, 1987

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Todos los conjuntos urbanos del mundo, al ser el resultado de un proceso gradual de desarrollo, ms o menos espontneo, o de un proyecto deliberado, son la expresin material de la diversidad de las sociedades a lo largo de la historia.

La presente carta concierne a los ncleos urbanos de carcter histrico, grandes o pequeos, comprende todo tipo de poblaciones (ciudades, villas, pueblos, etc.) y, ms concretamente, los cascos, centros, barrios, barriadas, arrabales, u otras zonas que posean dicho carcter, con su entorno natural o hecho por el hombre. Ms all de su utilidad como documentos histricos, los referidos ncleos son expresin de los valores de las civilizaciones urbanas tradicionales. Actualmente se hallan amenazados por la degradacin, el deterioro y, a veces, por la destruccin provocada por una forma de desarrollo urbano surgida de la era industrial que afecta a todas las sociedades.

Frente a esta situacin, a menudo dramtica, que provoca prdidas irreparables de carcter cultural, social, e incluso econmico, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histricos (ICOMOS), ha juzgado necesario redactar una Carta internacional para la conservacin de las poblaciones y reas urbanas histricas.

Complementaria de la Carta internacional para la conservacin y restauracin de los monumentos y los sitios histricos (Venecia, 1964), este nuevo texto define los principios, objetivos, mtodos e instrumentos de actuacin apropiados para conservar la calidad de las poblaciones y reas urbanas histricas, y favorecer la armona entre la vida individual y colectiva en las mismas, perpetuando el conjunto de los bienes que, por modestos que sean, constituyen la memoria de la humanidad.

Prembulo y definicin

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Como explcita la UNESCO en su Recomendacin relativa a la salvaguarda de los conjuntos histricos o tradicionales y su funcin en la vida contempornea (Varsovia-Nairobi, 1976), as como en otros documentos internacionales, se entiende aqu por conservacin de las poblaciones y reas urbanas histricas el elenco de medidas necesarias para su proteccin, conservacin y restauracin, as como para su desarrollo coherente y adaptacin armnica a la vida contempornea.

1. La conservacin de las poblaciones o reas urbanas histricas slo puede ser eficaz si se integra en una poltica coherente de desarrollo econmico y social, y si es tomada en consideracin en el planeamiento territorial y urbanstico a todos los niveles.

2. Los valores a conservar son el carcter histrico de la poblacin o del rea urbana y todos aquellos elementos materiales y espirituales que determinan su imagen, especialmente:

a. la forma urbana definida por la trama y el parcelario;b. la relacin entre los diversos espacios urbanos, edificios,

espacios verdes y libres;c. la forma y el aspecto de los edificios (interior y exterior),

definidos a travs de su estructura, volumen, estilo, escala, materiales, color y decoracin;

d. las relaciones entre poblacin o rea urbana y su entorno, bien sea natural o creado por el hombre;

e. las diversas funciones adquiridas por la poblacin o el rea urbana en el curso de la historia.

Cualquier amenaza a estos valores comprometera la autenticidad de la poblacin o rea urbana histrica.

3. La participacin y el compromiso de los habitantes son imprescindibles para conseguir la conservacin de la poblacin o rea urbana histrica y deben ser estimulados. No se debe olvidar que dicha conservacin concierne en primer lugar a sus habitantes.

4. Las intervenciones en las poblaciones y reas urbanas histricas deben realizarse con prudencia, mtodo y rigor, evitando todo dogmatismo y teniendo siempre en cuenta los problemas especficos de cada caso particular.

Principios y objetivos

DOCUMENTOS DE ICOMOS | 41

5. La planificacin de la conservacin de las poblaciones y reas urbanas histricas debe ser precedida por estudios multidisciplinares.

El plan de conservacin debe comprender un anlisis de datos, particularmente arqueolgicos, histricos, arquitectnicos, tcnicos, sociolgicos y econmicos.

El plan de conservacin debe definir la principal orientacin y modalidad de las acciones que han de llevarse a cabo en el plano jurdico, administrativo y financiero.

El plan de conservacin tratar de lograr una relacin armnica entre el rea urbana histrica y el conjunto de la poblacin.

El plan de conservacin determinar los edificios o grupos de edificios que deben protegerse totalmente, conservar en ciertas condiciones, o los que, en circunstancias excepcionales, pueden destruirse.

Antes de realizar cualquier intervencin se levantar un acta, rigurosamente documentada, de las condiciones del rea.

El plan debe contar con la adhesin de los habitantes.

6. En caso de que se careciera de un plan de conservacin o ste estuviera en estudio, antes de la adopcin del plan, todas las actividades necesarias para la conservacin debern ajustarse a los principios y mtodos de la presente carta y la de Venecia.

7. La conservacin de las poblaciones o reas urbanas de inters histrico implica el permanente mantenimiento de las edificaciones.

8. Las nuevas funciones deben ser compatibles con el carcter, vocacin y estructura de las poblaciones o reas urbanas histricas. La adaptacin de stas a la vida contempornea requiere unas cuidadas instalaciones de las redes de infraestructura y equipamientos de los servicios pblicos.

9. La mejora del habitat debe ser uno de los objetivos bsicos de la conservacin.

10. En el caso de ser necesaria la transformacin de los edificios o la construccin de otros nuevos, toda agregacin deber

Mtodos e instrumentos

42 | CUADERNOS DEL CMN

respetar la organizacin espacial existente, particularmente su parcelario, volumen y escala, as como el carcter general impuesto por la calidad y el valor del conjunto de construcciones existentes. La introduccin de elementos de carcter contemporneo, siempre que no perturben la armona del conjunto, puede contribuir a su enriquecimiento.

11. Es importante contribuir a un mejor conocimiento del pasado de las poblaciones y reas urbanas histricas, favoreciendo las investigaciones arqueolgicas y la adecuada presentacin de sus descubrimientos, sin perturbar la organizacin general del tejido urbano.

12. La circulacin de vehculos debe ser estrictamente regulada en el interior de las poblaciones y reas urbanas histricas, y las zonas de estacionamiento debern planearse de modo que no degraden su aspecto ni su entorno.

13. Cuando en el marco de la ordenacin territorial est prevista la construccin de grandes carreteras, o de vas de circulacin intensa, no deber permitirse que penetren en las poblaciones o reas urbanas histricas, pero s facilitar la aproximacin y mejorar los accesos.

14. En las poblaciones y reas urbanas histricas se han de adoptar medidas preventivas contra las catstrofes naturales y las diversas perturbaciones (especialmente la contaminacin y las vibraciones), tanto para la conservacin de su patrimonio como para la seguridad y bienestar de sus habitantes. Los medios empleados para prevenir o reparar los daos ocasionados por una catstrofe deben adaptarse al carcter especfico de los bienes que deben conservarse.

15. Para asegurar la participacin activa e implicar a sus habitantes, se debe realizar un programa de informacin desde la edad escolar. Debern facilitarse las acciones de las asociaciones para la conservacin y adoptarse las medidas financieras apropiadas para asegurar la conservacin y restauracin.

16. La conservacin exige la formacin especializada de los diferentes profesionales implicados.

Carta internacional para la gestin del patrimonio arqueolgico

Preparada por el Comit Internacional para la Gestin del Patrimonio Arqueolgico (ICAHM)Adoptada en la Asamblea General de ICOMOS en Lausana, Suiza, 1990

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Es un hecho ampliamente aceptado que el conocimiento y la comprensin de los orgenes y del desarrollo de las sociedades humanas revisten una importancia fundamental para toda la humanidad, ya que sirven para identificar sus races culturales y sociales. El patrimonio arqueolgico constituye el testimonio esencial de las actividades humanas del pasado. Su proteccin y su adecuada gestin son imprescindibles para permitir a los arquelogos y a otros cientficos estudiarlo e interpretarlo en nombre de generaciones presentes y futuras, y para beneficio de las mismas.

La proteccin de este patrimonio no puede basarse nicamente en la aplicacin de tcnicas arqueolgicas. Exige un fundamento ms amplio de competencias y conocimientos profesionales y cientficos. Algunos elementos del patrimonio arqueolgico forman parte de estructuras arquitectnicas y, en este caso, deben estar protegidos de acuerdo con los criterios relativos al patrimonio de ese gnero estipulados en la Carta de Venecia de 1964 sobre restauracin y conservacin de monumentos y lugares de inters histrico-artstico; otros, forman parte de tradiciones vivas de la poblacin autctona cuya participacin, a travs de grupos locales de carcter cultural, resulta esencial para su proteccin y conservacin.

Por stas y otras razones, la proteccin del patrimonio arqueolgico debe basarse en una colaboracin efectiva entre especialistas de mltiples y diversas disciplinas. Exige tambin la cooperacin de las instancias de la administracin, de investigadores, de empresas privadas y del gran pblico. Por consiguiente, esta carta establece unos principios aplicables a los distintos sectores relacionados con la gestin del patrimonio arqueolgico. Incluye las obligaciones de las administraciones pblicas y de los legisladores, las reglas profesionales aplicables

Introduccin

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a la labor de inventario, a la prospeccin, a la excavacin, a la documentacin, a la investigacin, al mantenimiento, a la conservacin, a la preservacin, a la restitucin, a la informacin, a la presentacin, al acceso y uso pblico del patrimonio arqueolgico, as como la definicin de las cualificaciones adecuadas del personal encargado de su proteccin.

Esta carta est motivada por el xito alcanzado por la Carta de Venecia como documento orientativo y fuente de inspiracin de las polticas y prcticas gubernamentales, cientficas y profesionales.

La carta ha de establecer principios fundamentales y recomendaciones de alcance global. Por ello, no puede tener en cuenta las dificultades y posibilidades propias de cada regin o pas. Para satisfacer estas necesidades, esta carta debera completarse en la esfera regional y nacional, con principios y reglas suplementarias.

Artculo 1. El patrimonio arqueolgico representa la parte de nuestro patrimonio material para la cual los mtodos de la arqueologa nos proporcionan la informacin bsica. Engloba todas las huellas de la existencia del hombre y se refiere a los lugares donde se ha practicado cualquier tipo de actividad humana, a las estructuras y los vestigios abandonados de cualquier ndole, tanto en la superficie, como enterrados, o bajo las aguas, as como al material relacionado con los mismos.

Artculo 2. El patrimonio arqueolgico es una riqueza cultural, frgil y no renovable. La agricultura y los planes de utilizacin del suelo deben ser ordenados y controlados con el fin de reducir al mnimo la destruccin de este patrimonio. Las polticas de proteccin del patrimonio arqueolgico deben estar sistemticamente integradas con las de la agricultura y la utilizacin, desarrollo y planificacin del suelo, as como en las relativas a cultura, medio ambiente y educacin. La creacin de reservas arqueolgicas debe formar parte de estas polticas.

La proteccin del patrimonio arqueolgico debe incorporarse a las polticas de planificacin a escala internacional, nacional, regional y local.

La participacin activa de la poblacin debe incluirse en las polticas de conservacin del patrimonio arqueolgico. Esta

Definicin e introduccin

Polticas de "conservacin integrada"

DOCUMENTOS DE ICOMOS | 49

participacin resulta esencial cada vez que el patrimonio de una poblacin autctona est en juego. La participacin se debe basar en la accesibilidad a los conocimientos, condicin necesaria para tomar cualquier decisin. La informacin al pblico es, por tanto, un elemento importante de la conservacin integrada.

Artculo 3. La proteccin del patrimonio arqueolgico debe constituir una obligacin moral para cada ser humano. Pero tambin es una responsabilidad pblica colectiva. Esta responsabilidad debe hacerse efectiva a travs de la adopcin de una legislacin adecuada y mediante la provisin de fondos suficientes para financiar programas que garanticen una gestin eficaz del patrimonio arqueolgico.

El patrimonio arqueolgico es un bien comn para toda sociedad humana; por tanto, constituye un deber para todos los pases asegurar la disponibilidad de los fondos adecuados para su proteccin.

La legislacin debe garantizar la conservacin del patrimonio arqueolgico en funcin de las necesidades, la historia y las tradiciones de cada pas y regin, y esmerarse para favorecer la conservacin in situ y los imperativos de la investigacin. La legislacin debe basarse en la idea de que el patrimonio arqueolgico es la herencia de la humanidad entera y de grupos humanos, no la de personas individuales o de determinadas naciones.

La legislacin debe prohibir toda destruccin, degradacin o alteracin por modificacin de cualquier monumento o conjunto arqueolgico, o de su entorno, sin el permiso de la autoridad arqueolgica competente.

La legislacin debe exigir, por principio, una investigacin previa a la redaccin de una documentacin arqueolgica completa en cada uno de los casos en que haya sido autorizada una destruccin del patrimonio arqueolgico.

La legislacin debe exigir un mantenimiento correcto y una conservacin satisfactoria del patrimonio arqueolgico y proveer los medios para ello.

La legislacin debe prever las sanciones adecuadas y correspondientes a las infracciones de las normas relativas al patrimonio arqueolgico.

Legislacin y economa

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En el caso de que la legislacin extendiese su proteccin slo al patrimonio declarado oficialmente de inters, habra que tomar medidas dirigidas a la proteccin provisional de monumentos y conjuntos no protegidos o recientemente descubiertos, hasta que se proceda a una valoracin arqueolgica.

Uno de los mayores riesgos fsicos para el patrimonio arqueolgico se deriva de los programas de desarrollo y rehabilitacin. La obligacin para los autores de dichos programas de asegurar que se proceda a un estudio de impacto arqueolgico antes de definir sus coordenadas de actuacin, debe constar en una legislacin adecuada que estipule que el coste de dicho estudio debe estar incluido en el presupuesto del proyecto. El principio segn el cual todo programa de desarrollo y rehabilitacin ha de estar concebido de manera que se reduzcan al mnimo las repercusiones sobre el patrimonio arqueolgico debe estar formulado tambin por una ley.

Artculo 4. La proteccin del patrimonio arqueolgico debe basarse en el ms completo conocimiento posible de su existencia, de su amplitud y de su naturaleza. Los inventarios generales con delimitacin del potencial arqueolgico son, por tanto, instrumentos esenciales de trabajo para perfilar estrategias de proteccin de dicho patrimonio. En consecuencia, el inventario acotado es una obligacin fundamental para la proteccin y gestin del mismo.

Al mismo tiempo, los inventarios constituyen un banco de datos que nos suministran las primeras fuentes para el estudio y la investigacin cientfica. La elaboracin de inventarios debe, por tanto, ser considerada como un proceso dinmico permanente. Resulta pues, que los inventarios deben abarcar informacin a diversos niveles de precisin y fiabilidad, ya que incluso unos conocimientos superficiales pueden constituir el punto de partida para poner en marcha medidas de proteccin.

Artculo 5. En arqueologa, el conocimiento se basa fundamentalmente en la intervencin cientfica en el yacimiento. Tal intervencin abarca toda la gama de mtodos que van desde la exploracin no destructiva hasta la excavacin integral, pasando por sondeos limitados o toma de muestras.

Delimitacin (acotaciones e inventarios)

Intervencin en el emplazamiento ("in situ")

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Hay que admitir como principio indiscutible que la recopilacin de informacin sobre el patrimonio arqueolgico slo debe causar el deterioro mnimo indispensable de las piezas arqueolgicas que resulten necesarias para alcanzar los objetivos cientficos o de conservacin previstos en el proyecto. Los mtodos de intervencin no destructivos observaciones areas, observaciones in situ, observaciones subacuticas, anlisis de muestras, catas, sondeos deben ser fomentados en cualquier caso con preferencia a la excavacin integral.

Puesto que la excavacin implica siempre una seleccin de elementos testimoniales para ser estudiados, documentados y conservados, an a costa de la prdida de otra informacin y, eventualmente, de la destruccin total del monumento o del yacimiento, la decisin de proceder a una excavacin debe ser objeto de una profunda reflexin.

Las excavaciones deben realizarse preferentemente en sitios y monumentos amenazados por el desarrollo, cambios de calificacin o uso del suelo, pillaje o deterioro natural.

En casos excepcionales, yacimientos que no corran peligro podrn ser objeto de excavaciones, bien para esclarecer claves cruciales de la investigacin, bien para interpretarlos de forma ms eficiente con vistas a su presentacin al pblico. En tales casos, la excavacin debe ser precedida por una valoracin de carcter cientfico sobre el potencial del yacimiento. La excavacin debe ser limitada y reservar un sector virgen para investigaciones posteriores.

Cuando se realice una excavacin, debe entregarse a la comunicad cientfica un informe elaborado segn normas bien definidas, el cual ser incorporado al pertinente inventario, dentro de un plazo razonable, al acabar las obras.

Las excavaciones sern llevadas a cabo de conformidad con los criterios contenidos en las Recomendaciones de la UNESCO sobre los principios aplicables a las excavaciones arqueolgicas, de 1956, y con las normas profesionales, nacionales e internacionales, comnmente aceptadas.

Artculo 6. Conservar in situ monumentos y conjuntos debe ser el objetivo fundamental de la conservacin del patrimonio arqueolgico. Cualquier traslado viola el principio segn el cual

Mantenimiento y conservacin

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el patrimonio debe conservarse en su contexto original. Este principio subraya la necesidad de una conservacin, una gestin y un mantenimiento apropiados. De l se infiere tambin que el patrimonio arqueolgico no debe estar expuesto a los riesgos y consecuencias de la excavacin, ni abandonado despus de la misma, sin una garanta previa de financiacin que asegure su adecuado mantenimiento y conservacin.

El compromiso y la participacin de la poblacin local deben impulsarse y fomentarse como medio de promover el mantenimiento del patrimonio arqueolgico. Este principio reviste especial importancia cuando se trata del patrimonio de poblaciones autctonas o grupos culturales de carcter local. En ciertos casos, es aconsejable confiar la responsabilidad de la proteccin y de la gestin de monumentos y yacimientos a las poblaciones autctonas.

Como quiera que los recursos disponibles son inevitablemente limitados, el mantenimiento activo no podr realizarse ms que de manera selectiva. Por tanto, deber ejercerse sobre un muestrario indicativo de la diversidad de sitios y monumentos determinado por criterios cientficos de calidad y representatividad, y no solamente sobre los monumentos ms prestigiosos y ms atractivos a simple vista.

Los principios pertinentes contenidos en las Recomendaciones de la UNESCO de 1956 deben aplicarse tambin al mantenimiento y a la conservacin del patrimonio arqueolgico.

Artculo 7. La presentacin al gran pblico del patrimonio arqueolgico es un medio esencial para promocionar ste y dar a conocer los orgenes y el desarrollo de las sociedades modernas. Al mismo tiempo, es el medio ms importante para promocionar y hacer comprender la necesidad de proteger este patrimonio.

La presentacin e informacin al gran pblico ha de constituir una divulgacin del estado de conocimientos cientficos y debe pues, estar sometida a revisiones frecuentes. Han de tenerse en cuenta las mltiples aproximaciones que permitan la comprensin del pasado.

Las reintegraciones responden a dos funciones importantes: la investigacin experimental y los fines pedaggicos e interpretativos de la realidad pretrita. Sin embargo, deben tomarse grandes precauciones para no borrar cualquier huella

Presentacin, informacin, reintegracin

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arqueolgica subsistente; y deben tenerse en cuenta toda serie de pruebas para conseguir la autenticidad. All donde resulte posible y apropiado, tales reposiciones no deben efectuarse inmediatamente encima de los restos arqueolgicos, y han de ser identificables como tales.

Artculo 8. Para asegurar la buena gestin del patrimonio arqueolgico, resulta esencial recurrir al dominio de numerosas disciplinas en un alto grado acadmico y cientfico. La formacin de un nmero suficiente de profesionales cualificados en los mbitos de competencia que nos ocupan, debe ser un objetivo importante de la poltica de educacin de cada pas. La necesidad de formar expertos en unos campos del saber altamente especializados hace preciso recurrir a la cooperacin internacional.

La formacin arqueolgica universitaria debe tener en cuenta en sus programas el cambio operado en las polticas de conservacin, menos preocupadas por las excavaciones que por la conservacin in situ. Igualmente debe tomarse en cuenta el hecho de que el estudio de la historia de los pueblos indgenas es tan importante para conservar y comprender el patrimonio arqueolgico, como el de los monumentos y sitios considerados hasta ahora como los de mayor prestigio.

La proteccin del patrimonio arqueolgico constituye un proceso dinmico permanente en continua evolucin. En consecuencia, los profesionales que trabajan en este sector, han de disponer de tiempo y facilidades que les permitan estar al da. Deben fomentarse los programas de formacin posgraduada de alto nivel que potencien la especializacin en materia de proteccin y gestin del patrimonio arqueolgico.

Artculo 9. Siendo el patrimonio arqueolgico una herencia comn de toda la humanidad, la cooperacin internacional resulta esencial para formular y hacer respetar los criterios de gestin de este patrimonio.

Hay una necesidad urgente de crear mecanismos internacionales que permitan el intercambio de informacin y experiencias entre profesionales encargados de la gestin del patrimonio arqueolgico. Ello implica la organizacin de congresos, seminarios, talleres, etc., tanto a escala mundial como regional, as como la creacin de centros regionales de formacin de alto nivel.

Cualificaciones profesionales

Cooperacin internacional

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ICOMOS, a travs de sus grupos especializados, debera promover este aspecto en sus proyectos a medio y largo plazo.

Tambin deberan fomentarse los intercambios internacionales de personal administrativo y cientfico con el objeto de elevar su nivel de competencia en la gestin del patrimonio arqueolgico.

Bajo los auspicios de ICOMOS deberan desarrollarse programas de asistencia tcnica en el campo de la gestin del patrimonio arqueolgico.

Carta internacional para la proteccin y la gestin del patrimonio cultural subacutico

Adoptada por ICOMOS en 1996

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Esta carta tiene como objetivo promover la proteccin y la gestin del patrimonio cultural subacutico conservado en las aguas internas y marinas, en los mares de poca profundidad y en los profundos ocanos. Se centra en las caractersticas y circunstancias especficas del patrimonio cultural subacutico y debe considerarse como un suplemento a la Carta de ICOMOS para la proteccin y la gestin del patrimonio arqueolgico, de 1990. La carta de 1990 define el patrimonio arqueolgico como aquella parte del patrimonio material para la que los mtodos arqueolgicos son los que proporcionan una informacin primordial, que no slo incluye todos los vestigios de la existencia humana, sino que abarca los lugares relacionados con cualquier manifestacin de su actividad, estructuras abandonadas y restos de todo tipo, al igual que todos los bienes muebles asociados a los mismos. Para los objetivos de esta carta, se considera patrimonio cultural subacutico el patrimonio arqueolgico que se encuentra en un contexto subacutico o que ha sido extrado de ste. Incluye yacimientos y estructuras sumergidas, restos de naufragios y pecios con sus correspondientes entramados arqueolgicos y naturales.

Por su propio carcter, el patrimonio cultural subacutico es un recurso supranacional. Gran parte del mismo se halla en aguas internacionales y es fruto del comercio y de las comunicaciones mundiales, que han dado lugar a que las naves y sus contenidos se hallen perdidos lejos de su punto de origen o de destino.

La arqueologa se halla vinculada a la conservacin del entorno; en el lenguaje de la gestin de los recursos, el patrimonio cultural subacutico es a la vez finito y no renovable. Si el patrimonio cultural subacutico ha de contribuir a nuestra apreciacin futura del entorno, ahora tenemos que asumir responsabilidades individuales y colectivas para garantizar su supervivencia.

Introduccin

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La arqueologa es una actividad pblica; todo el mundo tiene derecho a reconstruir el pasado como fuente de informacin de su propia vida, y cualquier accin que coarte el conocimiento del pasado supone una infraccin contra la autonoma del individuo. El patrimonio cultural subacutico contribuye a la formacin de la identidad y puede ser importante para el sentido de colectividad de la gente. Si se gestiona correctamente, dicho patrimonio puede jugar un papel muy positivo en la promocin de las actividades de ocio y del turismo.

La arqueologa acta segn los criterios de la investigacin; se suma al conocimiento de la diversidad de las culturas humanas a travs de los tiempos y proporciona nuevas y desafiantes ideas acerca de la vida en tiempos pasados. Estos conocimientos e ideas contribuyen a la comprensin de la vida actual y, a partir de ello, a anticiparse a futuros retos.

Muchas actividades marinas, que por s mismas son beneficiosas y positivas, pueden tener nefastas consecuencias para el patrimonio cultural subacutico si no se prevn sus efectos. Dicho patrimonio puede verse amenazado por actividades de construccin que alteren la costa y el fondo marino o el curso de las corrientes, sedimentos, y agentes contaminantes. El patrimonio cultural subacutico puede verse tambin amenazado por la explotacin desconsiderada de los recursos vivos e inanimados. Adems, formas inapropiadas de acceso y el creciente impacto de la extraccin de souvenirs pueden tener un efecto deletreo. Muchas de estas amenazas pueden erradicarse o reducirse de forma sustancial consultando previamente a los arquelogos y realizando los proyectos que mitigan sus efectos.

Esta carta pretende ayudar a introducir el uso de un peritaje arqueolgico de alto nivel para abordar tales amenazas de forma gil y eficaz.

El patrimonio cultural subacutico tambin est amenazado por actividades totalmente indeseables porque pretenden obtener muy poco a cambio de mucho. La explotacin mercantil de dicho patrimonio para el comercio y la especulacin es totalmente incompatible con su proteccin y gestin. Esta carta est dirigida a garantizar que todas las intervenciones tengan unos objetivos, una metodologa y unos resultados previstos muy claros, de manera que las intenciones de cualquier proyecto sean perfectamente transparentes.

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Artculo 1. Principios fundamentales

La conservacin del patrimonio cultural subacutico in situ debe considerarse como la opcin primordial.

Debe fomentarse el acceso pblico.

El uso de tcnicas no destructivas y de reconocimientos, y prospecciones que no supongan una intrusin, deben potenciarse con preferencia a las excavaciones. La intervencin no debe producir ms impactos negativos sobre el patrimonio cultural subacutico que los estrictamente imprescindibles para alcanzar los objetivos de proteccin o de investigacin inherentes al proyecto.

La intervencin debe evitar la alteracin innecesaria de restos humanos o de lugares objeto de veneracin.

La intervencin debe ir acompaada de una adecuada documentacin.

Artculo 2. Elaboracin del proyecto

Antes de iniciar la intervencin, es preciso elaborar un proyecto, teniendo en cuenta:

los objetivos cientficos o de proteccin que persiga el proyecto;

la metodologa que debe utilizarse y las tcnicas a emplear; los recursos econmicos disponibles; el calendario para completar el proyecto; la composicin, cualificaciones, responsabilidades y

experiencia del equipo que realiza la intervencin; la conservacin material; la gestin y mantenimiento del yacimiento; los acuerdos de colaboracin con museos y otras

instituciones; la documentacin; la salud y la seguridad; la preparacin del informe; el lugar de depsito de los archivos, incluido el del patrimonio

cultural subacutico extrado durante la intervencin; la difusin, incluyendo la participacin del pblico.

El diseo del proyecto debe ser revisado y corregido cuantas veces sea necesario.

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La intervencin debe llevarse a cabo de acuerdo con el proyecto diseado, el cual ha de hacerse accesible al resto de la comunidad arqueolgica.

Artculo 3. Recursos econmicos

Los recursos econmicos deben estar garantizados antes de iniciar la intervencin para poder culminar todas las fases previstas en el proyecto, incluyendo la conservacin, la elaboracin de los informes y la difusin. El proyecto debe tener en cuenta cualquier posible eventualidad, de modo que se asegure la conservacin del patrimonio cultural subacutico y su soporte documental, en el caso de que se interrumpan, de forma inesperada, los recursos econmicos previstos para la financiacin del proyecto.

La financiacin del proyecto no debe contemplar la venta del patrimonio cultural subacutico, ni la utilizacin de estrategia alguna que pueda ocasionar la dispersin irreparable del mismo o de su documentacin.

Artculo 4. Calendario

Con anterioridad al inicio de las intervenciones, debe garantizarse la disponibilidad de tiempo necesaria para completar todas las fases del proyecto incluyendo la conservacin, la elaboracin de informes y la difusin. El proyecto debe tener en cuenta cualquier posible eventualidad, de forma que se asegure la conservacin del patrimonio cultural subacutico y su soporte documental, en el caso de que se produzca cualquier tipo de modificacin en los plazos previstos.

Artculo 5. Objetivos cientficos, metodologa y tcnicas

Los objetivos cientficos, los detalles de la metodologa y las tcnicas a emplear deben estar definidos en el proyecto. La metodologa debe ser coherente con los objetivos cientficos de la intervencin, y las tcnicas a emplear deben suponer la menor intrusin posible.

Los anlisis de los materiales, tras el trabajo de campo, y la documentacin forman una unidad de conjunto con la intervencin; su realizacin debe estar prevista en el proyecto inicial.

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Artculo 6. Cualificaciones, responsabilidades y experiencia

Todos los miembros del equipo que realizan la intervencin deben tener la cualificacin y la experiencia necesarias para desempear la misin que se les ha asignado. Tienen que estar perfectamente instruidos y comprender el trabajo que se les encarga.

Cualquier intervencin que suponga alguna intrusin en el patrimonio cultural subacutico, solamente podr ser realizada bajo la direccin y el control de un reputado arquelogo subacutico con una cualificacin y una experiencia reconocida y apropiada al proyecto.

Artculo 7. Investigacin previa

Cualquier exploracin que suponga una intrusin en el patrimonio cultural subacutico debe estar precedida y basada en la informacin resultante de una valoracin del yacimiento que pondere el grado de vulnerabilidad, las potencialidades y el significado del mismo. La valoracin del yacimiento debe englobar los estudios preexistentes sobre los testimonios histricos y arqueolgicos disponibles, las caractersticas arqueolgicas y ambientales del yacimiento, y las consecuencias de la intervencin para la estabilidad, a largo plazo, del rea afectada por la actuacin.

Artculo 8. Documentacin

Cualquier intervencin debe estar enteramente documentada, de acuerdo con los parmetros profesionales en uso en lo que se refiere a la documentacin arqueolgica.

La documentacin debe proporcionar un registro completo del yacimiento, que incluya la procedencia del patrimonio cultural subacutico movido o removido en el curso de la investigacin, notas de campo, planos y dibujos, fotografas y registros en otros soportes.

Artculo 9. Conservacin material

El programa de conservacin material debe prever el tratamiento de los restos arqueolgicos en el transcurso de la intervencin, durante el traslado de los mismos y a largo plazo.

La conservacin material debe ser realizada de acuerdo con los parmetros profesionales en uso.

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Artculo 10. Gestin y mantenimiento del yacimiento

Debe prepararse un programa de gestin del yacimiento, en el que se detallen las medidas para la proteccin y la gestin in situ del patrimonio cultural subacutico durante la intervencin y despus de la finalizacin del trabajo de campo. El programa debe incluir informacin al pblico, una dotacin razonable para la conservacin, control y proteccin frente a posibles interferencias.

El acceso del pblico al patrimonio cultural subacutico in situ debe fomentarse, excepto en aquellos lugares en los que tal acceso sea incompatible con la proteccin y la gestin.

Artculo 11. Salud y Seguridad

La salud y la seguridad del equipo que realiza la intervencin, y de terceros, es primordial. Todos los miembros del equipo deben trabajar de acuerdo con normas de seguridad establecidas al confeccionar el proyecto y que satisfagan los requisitos estatutarios y profesionales ms exigentes.

Artculo 12. Informes

Los informes provisionales habrn de realizarse de acuerdo con un calendario establecido en el proyecto de intervencin y sern depositados en registros pblicos pertinentes. Los informes debern incluir:

relacin descriptiva de los objetivos; relacin descriptiva de la metodologa y de las tcnicas

utilizadas; relacin descriptiva de los resultados obtenidos; recomendaciones relativas a futuras investigaciones, gestin

del yacimiento y conservacin del patrimonio cultural subacutico extrado durante la intervencin.

Artculo 13. Conservacin

El archivo del proyecto, que incluye el patrimonio cultural subacutico extrado durante la intervencin y una copia de toda la documentacin complementaria, debe ser depositado en una institucin que pueda garantizar la consulta pblica y la conservacin permanente del mismo. Los acuerdos relativos a estos extremos han de tomarse antes del inicio de la intervencin e incluirse en el proyecto. El archivo deber organizarse de acuerdo con los parmetros profesionales en uso.

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La integridad cientfica del archivo del proyecto tiene que estar garantizada; depositarlo en diversas instituciones no debe impedir reunirlo para posibilitar ulteriores investigaciones. El patrimonio cultural subacutico no puede someterse a transacciones mercantiles como si se tratase de un objeto cualquiera de valor comercial.

Artculo 14. Difusin

Deber promoverse el conocimiento pblico de los resultados de las intervenciones y del significado del patrimonio cultural subacutico, mediante su presentacin divulgativa a travs de diversos medios de comunicacin. La posibilidad de que el gran pblico pueda acceder a este tipo de presentaciones no debe resultar limitada por unos altos costes.

Deber estimularse la cooperacin con las comunidades y grupos locales, as como con aquellos que tienen una especial vinculacin con el patrimonio cultural subacutico en cuestin. Es de desear que las intervenciones se realicen con el consentimiento y apoyo de dichas comunidades y grupos.

El equipo que realice la intervencin tratar de involucrar a comunidades y grupos de inters para las actuaciones hasta el lmite compatible con la adecuada proteccin y gestin. All donde sea posible, el equipo de investigadores brindar oportunidades para que la gente, mediante la prctica y la formacin, pueda desarrollar habilidades arqueolgicas.

Debe fomentarse la colaboracin con museos y otras instituciones. Las visitas, las investigaciones y los informes a realizar por instituciones colaboradoras han de estar previstos antes de la intervencin.

Lo antes posible, en funcin de la complejidad de las investigaciones, debe elaborarse y facilitarse una sntesis final de la actuacin que ser depositada en los archivos de instituciones pblicas pertinentes.

Artculo 15. Cooperacin internacional

La cooperacin internacional es fundamental para la proteccin y gestin del patrimonio cultural subacutico y deber promoverse en inters de las intervenciones y la investigacin de alto nivel. Dicha cooperacin debe fomentarse para garantizar la eficaz intervencin de arquelogos y otros profesionales especialistas en las actuaciones sobre el referido patrimonio subacutico. Los programas de intercambio de profesionales deben contemplarse como un medio de difundir la forma ptima de actuar.

Carta internacional sobre turismo cultural

La gestin del turismo en los sitioscon patrimonio significativo

Adoptada en la 12a Asamblea General de ICOMOS en Mxico, 1999

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El espritu de la carta

En su ms amplio sentido, el patrimonio natural y cultural pertenece a todos los pueblos. Cada uno de nosotros tiene el derecho y la responsabilidad de comprender, valorar y conservar sus valores universales.

El concepto de patrimonio es amplio e incluye sus entornos tanto naturales como culturales. Abarca los paisajes, los sitios histricos, los emplazamientos y entornos construidos, as como la biodiversidad, los grupos de objetos diversos, las tradiciones pasadas y presentes, y los conocimientos y experiencias vitales. Registra y expresa largos procesos de evolucin histrica, constituyendo la esencia de muy diversas identidades nacionales, regionales, locales, indgenas y es parte integrante de la vida moderna. Es un punto de referencia dinmico y un instrumento positivo de crecimiento e intercambio. La memoria colectiva y el peculiar patrimonio cultural de cada comunidad o localidad es insustituible y una importante base para el desarrollo no solo actual sino futuro.

En estos tiempos de creciente globalizacin, la proteccin, conservacin, interpretacin y presentacin de la diversidad y del patrimonio cultural de cualquier sitio o regin es un importante desafo para cualquier pueblo en cualquier lugar. Sin embargo, lo normal es que cada comunidad en concreto o grupo implicado en la conservacin se responsabilice de la gestin de este patrimonio, teniendo en cuenta las normas internacionalmente reconocidas y aplicadas de fo