Cuerpo y performatividad. Estudios de género y sexualidad

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El cuerpo es la representación del cuerpo, es el espacio destinado para la identidad, es el lugar donde se inscriben y reinscriben los discursos culturales y los ejercicios de poder. Para hablar del cuerpo y su performatividad se han tomado dos capítulos del texto Cuerpo e identidad escritos en el 2007 por un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona; el primer escrito a puntualizar, es el de Merri Torras: El delito del cuerpo. De la evidencia del cuerpo al cuerpo en evidencia; y el segundo, escrito por Isabel Clúa: Género, cuerpo y performatividad; cuyas propuestas son las de considerar al cuerpo como algo construido, mediado y transformable, como un lugar de identidad y de re-escritura cultural.

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    Cuerpo y Visualidad

    Ensayo Final: Sntesis de la exposicin

    10 de abril de 2015

    Gabriela Vinueza

    Cuerpo y performatividad. Estudios de gnero y sexualidad. (Diapositiva 1)

    El cuerpo es la representacin del cuerpo, es el espacio destinado para la

    identidad, es el lugar donde se inscriben y reinscriben los discursos culturales y los

    ejercicios de poder. Para hablar del cuerpo y su performatividad se han tomado dos

    captulos del texto Cuerpo e identidad escritos en el 2007 por un grupo de

    investigadores de la Universidad Autnoma de Barcelona; el primer escrito a

    puntualizar, es el de Merri Torras: El delito del cuerpo. De la evidencia del cuerpo al

    cuerpo en evidencia; y el segundo, escrito por Isabel Cla: Gnero, cuerpo y

    performatividad; cuyas propuestas son las de considerar al cuerpo como algo construido,

    mediado y transformable, como un lugar de identidad y de re-escritura cultural.

    En el texto El delito del cuerpo. De la evidencia del cuerpo al cuerpo en

    evidencia (Diapositiva 2)

    Merri Torras trabaja las valoraciones binarias presentes en el cuerpo

    y en el discurso del sistema patriarcal; donde se hace evidente la necesaria vinculacin

    de la jerarqua de par en relacin con el principio activo/pasivo de organizacin

    patriarcal; as pues, ninguna verdad se escapa de las siguientes dicotomas simblicas():

    hombre contra mujer, cultura contra naturaleza, razn contra emocin, heterosexual

    contra homosexual, etc.

    De las preguntas qu es ser mujer? (Diapositiva 3)

    , y si el cuerpo material puede ser

    o es la total evidencia? de aquello; el cuerpo de la mujer se remite nicamente a poseer

    o vivir en un cuerpo sexuado femenino (donde pene es a hombre y vagina es a mujer).

    De la imposibilidad de poder definir una propia categora identitaria para lo que significa

    ser mujer, nace la propuesta del feminismo, en la que se establece la necesidad de

    diferenciar entre sexo y gnero; [] a fin de evitar el biologismo del cuerpo [] de

    este modo, se entenda el sexo como natural, previo, esencial y biolgico, frente al

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    gnero que se consideraba cultural, posterior, un constructo social. (Torras 2007, 14).

    Al considerar al cuerpo como un constructo social es posible que puedan existir -mujeres

    con pene y hombres con vagina-(Diapositiva 4)

    ; por lo tanto, el cuerpo es un lugar de

    inscripcin primero y es el ltimo de la diferencia genrico-sexual. (Torras 2007, 11).

    De qu hablamos cuando hablamos de cuerpo? Una encrucijada discursiva; se

    establece que a partir del conocimiento del cuerpo, se despliegan estrategias de

    representacin vinculadas al saber/poder y al poder saber (Diapositiva 5)

    ; donde el cuerpo se

    convierte en un lugar fronterizo entre el adentro y el afuera. Dentro de esta encrucijada

    simblica se puede tener, ser y devenir un cuerpo.

    Alrededor de los discursos hegemnicos de principios del siglo XV, el cuerpo era

    considerado como un contenedor del ser (alma, espritu, etc.), de aqu que nicamente se

    poda tener (Diapositiva 5)

    el cuerpo (de) hombre o (de) mujer; adems se consideraba que

    los cuerpos ms aptos para la iluminacin, la razn y el conocimiento eran los cuerpos

    sexuados masculinos (por vivir en un rgimen patriarcal), por lo tanto aquellos cuerpos

    femeninos y feminizados eran negados, ocultados y silenciados. Dentro de la premisa de

    ser (Diapositiva 6)

    un cuerpo, se estableci la idea del cuerpo-mquina, donde toda

    posibilidad del alma fue negada, por lo tanto, aquello que se haba considerado como

    alma, era un fenmeno derivado de la materia corporal (identificada por Buffon y

    Diderot como fibra sensible) en relacin con su entorno cultura; de ah que todo cuerpo

    es la copia, la herencia o el autmata de otro. Finalmente, devenir (Diapositiva 7)

    un cuerpo,

    es tener un cuerpo y/o ser un cuerpo; por lo tanto, el cuerpo ya no debe ser pensado

    nicamente como esa materia-carne que contiene el alma y define si es (de) hombre o

    (de) mujer; as pues, el cuerpo es fronterizo, se relaciona bidireccionalmente con su

    entorno y a la vez es construido por l y desde l, como lo dice Torras ms que tener un

    cuerpo o ser un cuerpo, nos convertimos en un cuerpo [] (2007, 20).

    Dentro de ese ser-en-el-mundo, surgen esos cuerpos generados, regenerados y

    degenerados, como dice Judith Butler [n]i el cuerpo ni el gnero poseen un origen

    previo, natural e inmaculado []", el cuerpo es un lugar de relacin, subversin y

    reconstruccin, es un mbito intertextual de constante citacin (Torras 2007, 25). Por lo

    tanto, el cuerpo puede y debe ponerse en evidencia, debe hacer de esa gramtica eficaz

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    una performatividad; porque como en el lenguaje, nos escribimos en el cuerpo y, a la

    vez, el cuerpo nos escribe.

    En el texto Gnero, cuerpo y performatividad, Isabel Cla (Diapositiva 8)

    , intenta

    establecer los vnculos entre los conceptos de subjetividad y artificialidad; para cumplir

    con este objetivo, la autora detalla cmo el poder y la disciplina, generan una poltica

    que normaliza los cuerpos; posterior a esto, establece como las polticas presentes en los

    cuerpos hacen de este un objeto (objeto que se trasforma en sujeto) cargado de

    subjetividad e identidad, que es capaz de generar una performatividad, que trastoca y

    ocupa la realidad.

    Desde la edad media (Diapositiva 9)

    , el cuerpo fue concebido nicamente como

    materialidad, despojando todo tipo de representatividad; por lo tanto aquella

    materialidad de la que debera ser consiente, se ve desplazada por la espiritualidad

    (Descartes), transformando al cuerpo como un objeto vaciado, donde solo cabe la

    racionalidad. Posterior a esta idea de materialidad y producto de la modernidad, el

    cuerpo se enfrenta a una crisis entre la realidad y la representatividad; aquello que

    aparentemente antes era imposible de manipular, con las nuevas tecnologas (tecnologas

    del cuerpo) se hizo capaz de reconfigurar. El poder (sistema patriarcal), al darse cuenta,

    de que esa materialidad si tienen vida y es capaz de trastocar la realidad, busca ejercer

    nuevamente un control, que ya no solamente est en la subjetividad, sino que tambin se

    encuentra en la materialidad.

    En los siguientes tres acpites (Diapositiva 10)

    , la autora propone analizar y

    contrastar, como este cuerpo, que antes era idealizado como natural, normativo y

    obligatorio, est en la capacidad de generar una artificialidad y agramaticalidad;

    entonces, producto de esa normatividad, el cuerpo de la mujer era el resultado de un

    constructo que hace del cuerpo un objeto mecnico, dcil y regulado; en oposicin a esta

    normatividad surge el proceso de artificialidad, desde donde ese cuerpo que es

    supuestamente creado, ahora posee la capacidad de autodefinirse; por lo tanto, la idea de

    autoconstructo tambin deviene en la idea de lo abyecto y de lo performativo, as pues la

    mujer resulta ser atrayente e igualmente peligrosa, por lo que encarna de natural y

    artificial.

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    Dentro del sistema patriarcal, surgen algunas consideraciones que optimizan el

    proceso de opresin del cuerpo de la mujer (Diapositiva 11)

    ; desde la idea de constructo la

    mujer es un ser autmata, capaz de cumplir e imitar los deseos del poder

    heteronormativo-patriarcal (se crea a una Galatea); es considera tambin, como un

    objeto que debe ser rechazado y abominado, por todo aquello que encarna de peligroso

    (el miedo que se le tienen a la rebelin del monstruo de Frankenstein); al ingresar la

    mujer al trabajo, altera la distribucin de los cuerpos en la economa social, as pues

    nuevamente el patriarcado se ve en la necesidad de establecer que la mujer es

    eminentemente una criatura natural, que est limitada a la reproduccin y no a la

    produccin (porque el cuerpo femenino es un cuerpo materno); finalmente, dentro de la

    medicina occidental la voluntad de control y dominacin del cuerpo, crea enfermedades

    basadas y justificadas por la fisionoma del cuerpo-mujer (creacin de la histrica); por

    lo tanto, cada vez que un cuerpo busca ser abyecto y quiere cambiar el supuesto orden

    natural, la htero-normatividad busca reconfigurar su poder y establecer nuevas formas

    de opresin e invisibilizacin.

    Dentro de toda Galatea existe un Pigmalin (Diapositiva 12)

    , la mujer ha demostrado

    que al ser un objeto de deseo, tambin puede manipular al objeto que la desea; as pues,

    dentro de la supuesta superficialidad del cuerpo de la mujer, este se ve transgredido por

    su mismo efecto (el efecto de autocreacin), es decir, que la mujer y esos cuerpos

    feminizados, empiezan a subvertir el orden implcito que guarda su cuerpo, desde su

    naturalizacin y artificializacin, ellas se transforman en una fuente doble de deseo.

    Al renunciar a todo aquello que parece natural, la tambin supuesta artificialidad

    femenina, se toma el cuerpo (de) hombre y (de) mujer (Diapositiva 13)

    , y utiliza aquella

    superficialidad (creada por el sistema patriarcal) para autoconstruirse en algo vulgar y

    popular, surge as el dandy, como aquel sujeto que se apropia de gestos que

    tradicionalmente se atribuan a la mujer, para autoconstruirse y subvertir el orden del

    supuesto ideal de varn burgus heterosexual-normativo; por otro lado, al vincularse el

    cuerpo de muje