Causas y consecuencias económicas de la primera · PDF fileCausas y consecuencias...

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  • Facultad de Economa, Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM)

    Causas y consecuencias econmicas de la primera guerra mundialAuthor(s): Manuel SANCHEZ SARTOSource: Investigacin Econmica, Vol. 12, No. 2 (SEGUNDO TRIMESTRE 1952), pp. 213-229Published by: Facultad de Economa, Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM)Stable URL: http://www.jstor.org/stable/42777753Accessed: 26-09-2017 14:39 UTC

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  • Causas y consecuencias econmicas de la primera guerra mundial

    Manuel SANCHEZ SARTO

    I

    En el mes de septiembre de 1920, el profesor ingls I. A. Hob- son publicaba en la revista Political Science Quarterly un artculo cuyo ttulo, traducido al espaol, rezaba lo siguiente: "Por qu la guerra vino por sorpresa?" Se refera a la primera guerra mundial, y hubiera podido referirse a todas las grandes guerras de nuestra asendereada generacin, porque, sin quererlo, sobre el leit rnotiv de la sorpresa, vino a dar en una tesis por dems intere- sante y eterna : "La dramtica anttesis de autocracias agresivas y democracias pacficas, en la historia reciente, es falsa, y el hecho de no percibir esa falsedad, constituye la verdadera y gran sor- presa".1

    Entindase bien : la primera Guerra mundial no caus extra- feza a polticos, estadistas y militares, comerciantes y periodistas, sino a los pueblos llanos lanzados a la lucha. Ante los sentimientos nacionales se present, por los dirigentes, la gran contienda como la nica y gran salida, susceptible de garantizar el ulterior des- arrollo econmico, y, en el ms extremo de los casos, la suprviven- cia misma de las naciones respectivas.

    Apenas terminada la Guerra franco-prusiana (1870-71) el prn- cipe de Bismarck haba atesorado en la fortaleza de Spandau, cerca de Berln, 25 millones de francos - una parte pequea de la in- demnizacin de guerra pagada por Francia - , para sufragar los gas- tos del primer da de una futura movilizacin general ; y all se mantuvo intacta esa suma hasta el ltimo da de julio de 1914. Por otro lado, en 1905 qued perfectamente diseado el famoso

    1 J. A. Hobson: "Why the War Came as a Surprise?" Political Science Quarterly, septiembre, 1920, p. 357.

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  • 214 INVESTIGACION ECONOMICA

    Plan Schlieffen, preparado por los estrategos alemanes para el caso de nn nuevo conflicto con Francia y sus aliados: el plan comprenda la concentracin del grueso de las fuerzas alemanas en el frente occidental, el paso a travs de Blgica y la realizacin de un amplio movimiento semicircular del ala derecha del ejrci- to tudesco, que pivotara sobre el centro hasta lograr el cerco de Pars. Exactamente la estrategia que se intent desde agosto de 1914.

    Francia tambin tuvo su plan, el Plan 17, trazado slo en 1913 por el general Joseph Joffre, jefe del Estado Mayor Francs desde 1911, influido por las ideas estratgicas del general Ferdi- nand Foch. Los militares franceses ignoraban la amenaza que pu- diera venirles por Blgica - por la zona comprendida entre los ros Sambre y Mosa, camino de todas las invasiones, desde Atila - y fiaban por completo en el xito de una ofensiva propia por el cen- tro y el ala derecha, con propsito de forzar el paso del Rhin y avanzar hacia el corazn de Baviera.

    Mas no eran slo los militares quienes tenan aprestados sus planes para la eventualidad de una gran guerra. Estadistas y di- plomticos de las grandes y medianas potencias se esforzaron, ya durante el ltimo cuarto del siglo xix, por fortalecer la posicin de los respectivos pases y de sus sistemas de alianzas. El tratado entre Alemania y Austria, de 1879, fu la primera piedra en el edificio de una fraternidad blica que slo vendra a derrumbarse con la derrota de 1918. Poco despus de aquella fecha, en 1882, se estableca la Trplice Alianza entre las dos naciones citadas e Ita- lia, pacto duradero hasta la defeccin de este ltimo pas a sus dos aliados, en mayo de 1915. En 1887 apuntaba la primera gran reaccin de los futuros "aliados", con el primer pacto del Medite- rrneo entre Inglaterra e Italia, aunque, en el fondo, estas nacio- nes, secretamente secundadas por Espaa, trataban de detener los avances del colonialismo francs en Marruecos. Para agosto de 1891, Francia y Rusia firmaban un convenio de tenue alcance, "para el mantenimiento de la paz", en el caso de una amenaza pro- veniente de Inglaterra y Alemania, a la sazn empeadas en es- carceos diplomticos.

    Apenas iniciado el siglo presente se entablan las primeras ne- gociaciones para una alianza anglo-japonesa, cuya firma, en enero

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  • CONSECUENCIAS ECONOMICAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL 215

    de 1901, puso trmino al "esplndido aislamiento" de los britni- cos. En 1904 se afirma la Entente anglo-francesa, forzada por el estallido de la guerra entre Rusia y J apn, y se completa, en agos- to del misma ao, con el tratado entre Inglaterra y Rusia.

    Tales desarrollos, de los cuales slo ofrecemos las fitas ms salientes, iban creando en Europa el clima militar, poltico y di- plomtico, para la gestacin de una gran guerra. Contribuan a en- conar las pasiones ciertas actividades como las de los revanchistas franceses, Paul Droulde y su "Liga de Patriotas", simbolizados por el general Boulanger, en 1886; otros movimientos de anlogo contenido ultranacionalista brotaban en Alemania y Rusia, a la vez que se encendan los irredentismos de Servia, Bohemia e Italia y las veleidades militares de "la joven Turqua".

    Y as volvieron a tener presencia, en nuestros tiempos, los versculos 10 y 11 del captulo III del Libro de Joel, en el Antiguo Testamento: "...proclamad guerra, despertad a los valientes; ll- guense, vengan todos los hombres de guerra. Haced espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces. Diga el flaco: fuer- te soy."

    Pero eran, stos, brotes irreprimibles de la obscura condi- cin blica de los hombres de Occidente, o expresin de grandes conflictos econmicos sin otra salida aceptable que la guerra? Era, sta, "la gran ilusin" de que hablaba Norman Angel, y traera por igual una prdida ingente para vencedores y vencidos? Ven- dra, al fin de la contienda, una paz milenaria, con "casas para loa hroes" y abundancia inacabable para todos los habitantes de la Tierra? Lo cierto es que desde la primavera de 1914 poda predi- carse de Europa lo que un agudo cronista deca con motivo del reciente bloqueo de Berln: "La paz est a la merced del primer disparo de un sargento."

    Bien pronto iban a experimentar los pueblos en lucha, que la guerra es un experimento caro, sin victoria final para ningn bando, y que las constelaciones econmicas generadoras del con- flicto blico no se apagaran a su trjnino.

    * * *

    De todas las explicaciones parciales de la primera guerra mun- dial, ninguna tan convincente, en el orden econmico, como la del

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  • 16 INVESTIGACION ECONOMICA

    desarrollo de un "nuevo imperialismo". Clark Grower ha escrito acaso la obra ms agudamente crtica2 acerca de ese gran problema de los ltimos cuatro siglos, vivo todava -en el momento presente.

    Hasta 1870, ms de la mitad de la superficie habitada de la Tierra no haba sido explorada por europeos. Siglo tras siglo, las grandes empresas comerciales ultramarinas haban sido, adems, d particulares y sus asociaciones: salvo en el Continente ameri- cano la accin de los merchant adventurers haba sido desarrolla- da mediante factoras enclavadas en el litoral de los continentes

    nuevos, pero sin penetrar a fondo, como haba ocurrido en el caso de los imperialismos actuantes en las tierras de Amrica.

    Buscaban los nuevos colonizadores puntos de apoyo para mer- cados donde pudieran colocar los productos de su industria. Pero esas hegemonas comerciales privadas recibieron su golpe de gra- cia cuando, el 2 de agosto de 1858, un MU dado para la India puso trmino a los privilegios de la Compaa inglesa para las Indias orientales y atribuy a la Corona britnica la gobernacin de esos reinos. Cuando la reina Victoria de Inglaterra se coron, en l9 de enero de 1877, Emperatriz de la India, el colonialismo comer- cial dej de ser tarea privada - la de los personajes de Kipling y de Conrad - para convertirse en misin principalsima, nacio- nal, de las grandes potencias y sus gobernantes. Desde entonces se habl de la "misin civilizadora" de los viejos pases, y de la "carga que en lo sucesivo tena que soportar el hombre blanco".

    Walter Bagehot,8 a quien se deben los ms sabios consejos para uso de los banqueros de su tiempo, y de los futuros, supo ex- presar en pocas frases toda la filosofa crematstica de los impe- rialistas de nuevo cuo, hombres y pueblos. "Un hombre nuevo - deca - , con un pequeo capital propio y un gran capital pres- tado, puede superar a un hombre muy acaudalado, cuando ste slo d