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    ÍNDICE

    PRESENTACIÓN 3

    Blockbuster. Cine para exhibiciones. Por Jens Hoffman 4

    Introducción: fotografía y cine, una historia 5

    El videoarte y su historia 7

    Ejes temáticos 11

    Anexos 20

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    Presentación

    El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey presenta la exposición Blockbuster. Cine para exhibiciones, un proyecto de Fundación CIAC (Colección Isabel y Agustín Coppel) organizada por el curador invitado Jens Hoffmann, director del CCA Wattis Institute for Contemporary Arts de San Francisco.

    Blockbuster. Cine para exhibiciones se interesa por ofrecer a públicos más amplios la oportunidad de conocer el trabajo de algunos de los videoartistas más representativos de la escena contemporánea. Simultáneamente, su objetivo es desentramar todo aquello que se encuentra detrás de la imagen en video, remitiéndose a la incuestionable influencia del cine en la práctica del videoarte. Por este motivo, Blockbuster. Cine para exhibiciones tiene como intención recrear en la audiencia la experiencia cinematográfica y la fundamentación de las fuentes cinematográficas que han servido de inspiración en el desarrollo del cuerpo artístico de cada videoartista, a través de la presentación simultánea de un ciclo de cine compuesto por una selección de sus referencias cinematográficas.

    NOMBRE DE LA EXPOSICIÓN: Blockbuster. Cine para exhibiciones CURADURÍA: Jens Hoffmann LOCALIZACIÓN: Salas 1 a 4 DURACIÓN: Del 24 de junio al 25 de septiembre, 2011 TÉCNICAS: Videoinstalación, proyección cinematográfica NÚMERO DE OBRAS: 21 videos para la exposición en salas, 21 películas para el ciclo de cine

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    Blockbuster. Cine para exhibiciones (Fragmentos) Por Jens Hoffmann El arte rara vez ha competido en notoriedad con la cultura popular […] En general los artistas no buscan hacer un cine ex profeso, por el contrario pretenden operar desde la brecha crítica que el mismo medio les brinda. Los procedimientos de la imagen en movimiento y su recepción se encuentran entre los miles de temas del arte, que como tales resultan fascinantes e impactan. Desde el auge del video como medio artístico en los años sesenta, principalmente de la mano de los artistas estadounidenses que realizaron las primeras incursiones experimentales y conceptuales, su relación con el cine comercial ha sido un tema de discusión. ¿Qué ofrece el video al terreno del arte que el cine no es capaz aportar? ¿Qué resulta esencial del cine que el videoarte no puede ofrecer? Aún cuando en años recientes se percibe una disminución en las comparaciones jerárquicas y un creciente reconocimiento de lo benéfica que resulta la relación entre ambos, continúan vigentes los debates sobre técnica y estilo, las condiciones de audiencia y duración, así como del argumento y la narrativa. Su diálogo, a pesar de ser en gran parte una conversación en un solo sentido, ha visto una pequeña revaluación en la medida que el cine popular ha aceptado al filme independiente, que a cambio ha tomado ideas del video y el cine de arte […] El título Blockbuster puede parecer inusual para una exhibición acerca de géneros relativamente crípticos como el video y el cine. Sumado a esta velada ironía, el título también arroja la pregunta de lo que constituye un blockbuster —éxito taquillero— en la dimensión del mundo del arte. El fenómeno de la exhibición Blockbuster es relativamente reciente si se le compara con el cambio de rumbo del mundo museístico hacia el entretenimiento en contraposición al crecimiento moral y estético mediante la exposición de arte, que ha sido la intención de muchos de los museos establecidos en el siglo XIX. Los giros recientes en la cultura del museo sugieren que el término cobrará mayor relevancia y uno no puede evitar preguntarse qué efecto tendrá esto en el trabajo producido. Blockbuster reúne los trabajos de un excepcional grupo de artistas que en gran medida han definido al cine y el videoarte en las últimas dos décadas. Estos dos medios se han desarrollado a gran velocidad, generando un extenso y sofisticado historial de crítica y exhibición; también el tipo de desgaste que sucede de manera natural a un periodo de abundancia. No fue sino hasta después del desarrollo del cine expandido a finales de los sesenta y durante la década posterior que este tipo de artistas capitalizaron el potencial espacial del cine y el video de arte, compitiendo con las prácticas escultóricas contemporáneas en el desarrollo de formas matizadas y frecuentemente interactivas. Dado lo anterior, es probable que el cine y el video se hayan ensimismado. Aunque paulatinamente, desde finales de los ochenta, de manera autocrítica y conscientes de sí mismos, estos formatos han echado mano de géneros, técnicas y cualidades estilísticas provenientes del mundo comercial. Cada uno de los artistas en Blockbuster fue seleccionado por su intenso vínculo con el cine en distintos niveles. El término Cine para exhibiciones insinúa las relaciones directas y autoconscientes de lo que aquí está en juego. Estos artistas y sus obras anhelan ser entendidos tanto en términos del mundo del cine como del arte, y requieren de una exploración más profunda y de una lectura más rigurosa a partir de las dualidades de estas dos dimensiones. A cada artista se le pidió seleccionar una obra cinematográfica como pieza acompañante a la de su autoría. En algunos casos, las cintas seleccionadas son claramente la inspiración directa o el punto de partida de la investigación del artista; en otros se puede encontrar una asociación más generalizada, una sensibilidad compartida, o quizá una relación antagonista en cuanto a la exploración de la imagen en movimiento y su potencial.

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    Introducción: fotografía y cine, una historia

    Ninguna mano humana ha trazado antes líneas como las de estas imágenes. Y lo que el hombre pueda hacer ahora que este aparato ha convertido a la naturaleza en su modelo, es imposible predecirlo.

    Magazine of Science and School of Arts, 1839 Tal como menciona el crítico Carlos Obando Arroyave, el primer antecedente del cine, la «cámara oscura», ya había sido dibujado en un boceto por Leonardo Da Vinci en el siglo XVI. En el siglo siguiente la «linterna mágica» se convirtió en atracción frecuente de las ferias regionales cuyos asistentes deseaban ver funcionar ese dispositivo de cristales circulares que transformaban imágenes fijas en movimientos. Finalmente, en el siglo XIX se advierte que era posible lograr mejor detalle en una imagen si

    al orificio de dicha cámara se le insertaba una lente convexa con la cual se establecía un sistema de proyección. Esta colección de acciones no sino una demostración de cierta curiosidad tan antigua como el hombre: la de captar y representar el movimiento y la realidad.1 Las sociedades del siglo XIX en Europa y América que vieron nacer al cine tenían valores muy distintos a los de las sociedades globales actuales. Fue una era en que la tecnología representó un nuevo medio para la racionalización de la vida y el impulso del desarrollo, los medios de comunicación primigenios — la prensa, el ferrocarril— aumentaron el repertorio de efectos perceptivos. Dentro de estos medios se encontraba, por supuesto, ese peculiar dispositivo fotográfico publicitado por el francés Jacques- Mandé Daguerre con el nombre de «daguerrotipo». También es curioso que la relación entre arte y tecnología nunca fuera tan patente como cuando Daguerre —después de todo, un impresor y un pintor adscrito al Romanticismo— explicó por primera vez su revolucionario proceso ante la Academia de Ciencias y la Academia de Bellas Artes el 19 de agosto de 1839.2

    El carácter dual de la fotografía como medio de expresión artística y herramienta científica permanece hasta hoy como parte esencial de su naturaleza. Hacia el final del siglo XIX la fotografía no solo estaba bien establecida como forma racional y representacional de la vida privada y del espectáculo público, sino involucrada en las tecnologías oficiales de control social en formas como la fotografía policíaca, antropométrica, documentación urbana y estudios de tiempo y movimiento.3

    En el campo del arte, no obstante, su desarrollo se enfrentó al recelo de artistas y críticos que lo veían como un medio híbrido, cuyo aspecto más interesante era la nitidez de foco y el realismo de sus imágenes. Ante la pregunta ¿es la fotografía un arte?, grupos como el de Alfred Stieglitz —editor de la publicación Camera Work y líder de la cruzada por la aceptación de la fotografía como un «arte de

    1 Obando Arroyave, Carlos. «El video: la emoción del signo o (per)versiones de la imagen». ARTES La Revista. No. 9, Vol. 5 enero-junio, 2005. 2 Daniel, Malcolm. "Daguerre (1787–1851) and the Invention of Photography." Heilbrunn Timeline of Art History. New York: The Metropolitan Museum of Art, 2000. http://www.metmuseum.org/toah/hd/dagu/hd_dagu.htm 3 Rosler, Martha. «El video: adiós al momento utópico». Los usos de la imagen. Fotografía, Fil, y Video en La Colección Jumex. Buenos Aires, Argentina: Rono, 2004.

    L’Atelier de l’artiste: une daguerréotype de 1837, réalisé par l’inventeur de ce procédé. Louis

    Jacques Mandé Daguerre. Societé Francaise de Photographie

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    salón»— lejos de considerar la casi infinita adaptabilidad