BANDERA SOCIAL · PDF file to, como aparecen los colores cromáticos del espec­ tro...

Click here to load reader

  • date post

    16-Apr-2020
  • Category

    Documents

  • view

    7
  • download

    0

Embed Size (px)

Transcript of BANDERA SOCIAL · PDF file to, como aparecen los colores cromáticos del espec­ tro...

  • BANDERA SOCIAL Semanario Anárquico-Colectivista.

    AÑO I Madrid 5 de Julio de 1885 NÚM. 21

    ADVERTENCIA La direccióa para toda correspondencia es JOSÉ

    DIAZ, calle do Ministriles, 21 y 2 3 , s e g u n d o .

    D O C T R I N A L

    N U E S T R O P R O G R A M A

    Definición dc la Anarquía.—Critica del sistema gubernamenlal. —Ecuación entre la autoridad y la libertad.—Pruebas de la selección natural y filosofía de los malos instintos, adecua- dos para un fin común.

    I

    Hemos sentado que el Colectivismo es la s íntes is m á s acabada y perfecta de las leyes naturales y fisio- l ó g i c a s del ser, lo propio que de las l eyes sociales , unas y otras debiendo buscar la relación para que el orden pueda realizarse, y e l orden no es la fuerza armada; el orden es la armonía, el orden es la inte-

    l i g e n c i a en ejercicio, el orden es la paz y el reinado d e la Verdad y la Justicia.

    Ahora habremos de fijarnos, si bien queremos comprender el sistema de universo, el s is tema de los mundos , que son cada uno de el los universos pe- queños, y , por ende, los s is temas sociales , resumen de los mundos , habremos de fijarnos en que la l ey n o es la que manda y dirijo, como cree el v u l g o — y aun los sabios, que entre el los hay también mucha vulgaridad—la ley aparece por el mismo movimien- to , como aparecen los colores cromáticos del espec- tro solar, más ó menos v i v o s , más ó menos densos , s e g ú n las fuerzas de las moléculas de que se c o m - Done la atmósfera y lo mismo la refrangibifidad de os rayos lumínicos , s eg i in los medios por que atra-

    v iesan, y al paso que el movimiento se multiplica por las diversas mult ipl icidades de sus operaciones, efecto de las combinaciones , expans iones y demás propiedades de la materia, inherentes á ella de todo t iempo, imposibles de ser comunicadas por n ing i in s e r , las l eyes se aumentan , se a s e g u r a n , se dilatan, )erfecciónanse, pero siempre como traducción fieldiQ os hechos , esc lavas siempre de la dinámica de las úerzas naturales . Esas redes inmensas de l e y e s e s

    lo que el v u l g o llama casualidad, y la casualidad no ex i s te ; pero de que no exista la casualidad no se s i - g u e que las l eyes sean las que dirijan; la ley es siempre esclava, y si se la apercibe, si se la conoce, si se la encuentra , si se determina por la fuerza del movimiento de todos los átomos, es sin faltar uno, que si faltase, si uno sólo pudiera evadirse, no h a - bría fuerza y la ley se derrumbaría.

    Debemos acostumbrarnos á no ver más que el hecho físico, y és te lo comprende todo: movimiento , l eyes , materia, pensamiento , apariencias y series de apariencias en toda su intensidad y extens ión de espacio y t iempo. Esto es, el todo, lo supremo, si se quiere: fuera del todo no es posible realidad ni s u - premacía a lguna, como no sea aparente.

    Ahora bien; la sociedad t iene también su m o v i - miento dinámico, y así como en la naturaleza todo e s producto en el espacio y en el t iempo de la con- ñagrac ión de fuerzas libérrimas, en la apariencia, por no haber ser a l g u n o que las impulse, ni impulsar pueda—pero esc lavas y encadenadas á sus propie- dades intrín.secas, y éstas determinadas y e s t imula- das por las determinaciones de la materia ,—y esa es la Anarquía en la naturaleza, puesto que sus fuerzas no son dirigidas, eticauzadas ni ordenadas—sin c u - y a libertad no podríamos comprender Vi persistencia de las fuerzas, ese cont inuo tejer y destejer, ó sea el movimiento eterno,—así también, en la sociedad, to- do es confiagración de fuerzas, y fuerzas del mismo modo anáripuicas—las leyes naturales son siempre las mismas ,—y son anárquicas por más que, aparen- temente, e s tén dirigidas por leyes y gobiernos , que, á ser real, seria lo arbitrario, y lo arbitrario, no ex i s - t iendo en la naturaleza, tampoco ex i s te en la soc ie- dad, pues éstos , es decir, los gobiernos , son , preci - samente , efecto de ese mismo raoviraienio de las ne- ces idades sociales genera les , encaminadas , deter- minadas al fiu por las individuales del medio que les da forma, que los cons t i tuye , que les da vida, que los informa y sug iere , á su pesar, y que solo entonces aciertan, que los hace mover y determi- nar, que trasmuda el arte de gobernar y varia y

    trastorna los s is temas, siempre sometidos al fatal imperio de esas necesidades y alternativas de los t iempos, apremiantes de s u y o , mientras son su l ó - g i ca consecuencia , y que los revoca y destruye del» mismo modo cuando ya dejan de serlo, es ine lud i - ble, y si vemos lo contrario, es por el espejismo de las palabras y de las ideas sensibles, así como no v e - mos la tierra redonda, así c o m o no la sent imos m o - verse y asi como se nos figura haber estado siempre i gua l en su superficie, del mismo modo que nos pa- rece el azul de la atmófera que nos rodea, por s u misma trasparencia, más lejano que las estrel las y figúrasenos el radiante astro que nos da calor más distante e n el invierno.

    La Anarquía es un concepto facilísimo de exp l i - car y comprender, y sólo porque hemos opuesto esta palabra como antitesis de la de autoridad encontra- mos tantos refractarios.

    Puede compararse á un cajón donde ex i s ten v a - rios enseres , desordenados al parecer, los cuales n e - ces i tan, en momentos dados, nuestra actividad, y que es preciso no estén siempre del mismo modo, para que ésta se relacione con el desarrollo y ejer- cicio á que, ya en unos momentos , ya en otros, se s ienta impulsada.

    Unas veces nuestra actividad, el empleo de n u e s - tras facultades lo necesitará de un modo, y otras de otro, y mientras más enseres haya, mayor distinción de órdenes y arreglos precisaremos, y más nos v e - remos obl igados á ponerlos ya enc ima, ya debajo, s e g ú n los (jue en dichas ocasiones puedan hacernos falta. En viéndolo y a á nuestro gus to , el objetivo de nuestra act ividad (leberá cambiar de mot ivo .

    Así en la ciencia: jamás será ésta una obra defi- nida y acabada, y además, nunca estará nuestra in- te l igenc ia en la misma disposición para comprender todas sus gradaciones , debiéndose emplear nuestras facultades para ser dedicadas con provecho a l ter- nat ivamente .

    Lo propio sucede en la naturaleza: todos los e l e - mentos es tán en ella d i sgregados , dispersos acá y allá, en ciertos momentos, y por efecto de s u s afini- dades, atracciones y el número de sus átomos, se logra en el hecho físico la agrupación de la molé- cula , composic ión y estructura de los cuerpos, c o n s - t i tución dc los mundos y orden armónico de cuanto ex is te , que tanto nos admira por sus combinaciones subl imes, cuanto por sus extravagancias que de todo se halla. Y ¿creéis que asi ha de quedar el cajón?. . . No , por cierto; que si la naturaleza cons iguiera , á ser posible, dejar las cosas completamente perfectas, se acabaría el movimiento , gastaríanse las fuerzas y no habría vida; el hecho Jisico desaparecería en la eternidad de la nada, hipótesis estupenda é inad- misible.

    Pues asi, es y ha de ser la sociedad; mientras ha- y a (juien arregle el cajón á su g u s t o ó al de los me- nos—sin tener que andar en é l , ni poder saber lo que el que ha de andar neces i ta ,—nuestras faculta- des, nuestra actividad faltas de objetivo y al ic ientes para desplegarse en todo su natural v igor , sofocada nuestra iniciativa, no podrá d(ísenvolverse de un modo natural nuestra vida propia, cual sucedía an- taño á los niños recien nacidos con el s istema bár- baro de entonces para fajarlos, sujetándoles los bra- zos y oprimiendo su pecno , como sucede á las j ó v e - nes que creen van á tener más l indas formas apre- tándose, el corsé y como se acostumbra en la'Cliina con la moda de oprimirse el pió las hembras desde niñas con zapatitos de metal que allí ha hecho carta de naturaleza.

    La Anarquía es , pues , la libertad sin más res- tr icciones que las que s u r g e n de la naturaleza y de las condic iones físicas, morales y económicas de la vida, pues hacer lo que se quiera nunca será lo po- sible, no estando tal voluntad en el orden natura y fortuito de las cosas , como no lo ha estado ni lo e s - tará jamás .

    Hé aqui, e n efecto, la .Anarquía, c o m o h e m o s apuntado, concepto m u y fácil de comprender; pero sucede que lo más senci l lo , por su misma senci lez, es lo más difícil, no sólo de explicar, s ino de que se posesione dc ello nuestra in te l igenc ia .

    Por lo tanto , nos es forzoso disertar, discurrir y dilucidarlo sin descanso aunque hayamos de llenar uua biblioteca para no decir quizá nada.

    Las grandes i n tehgenc ias son las que abarcan ^ de una vez los conceptos sin tanto discurrir. ,

    Lo más particular es que lo propio sucede c o a , las inte l igencias pequeñas, ó sean senci l las . i

    —Claro, anárquicamente. ¡ {Continuará.) .

    CONFERENCIAS ENTRE FAMILIA Á LOS OBREROS AUTORITARtOS Y DISIDENTES DE LA ANARQUÍA

    Y DE TODA CLASE DE DISIDENCIAS

    V No todos los anarquistas t ienen tampoco el espí-

    ritu anárquico. Época la que atravesamos de transición entre u n

    mundo caduco y corrompido que agoniza , el m u n - do de la autoridad, del privi legio , el mundo de la soberbia capitalista, en que todo se vende al oro, único y supremo Dios que adoran los estúpidos, los sabios, los fuertes y aun los débiles, creyendo to - dos, y no sin a lguna apariencia de razón, ser este precioso metal, al que despechada é hipócritamente se le l