Arte Poética

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    18-Jul-2016
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Poemas sobre el arte de escribir

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    ARTE POTICAA la inmensa mayora

    BLAS DE OTERO Aqu tenis, en canto y alma, al hombre aquel que am, vivi, muri por dentro y un buen da baj a la calle: entonces comprendi: y rompi todos su versos.

    As es, as fue. Sali una noche echando espuma por los ojos, ebrio de amor, huyendo sin saber adnde: a donde el aire no apestase a muerto.

    Tiendas de paz, brizados pabellones, eran sus brazos, como llama al viento; olas de sangre contra el pecho, enormes olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

    Aqu! Llegad! Ay! ngeles atroces en vuelo horizontal cruzan el cielo; horribles peces de metal recorren las espaldas del mar, de puerto a puerto.

    Yo doy todos mis versos por un hombre en paz. Aqu tenis, en carne y hueso, mi ltima voluntad. Bilbao, a once de abril, cincuenta y uno.

    A usted le doy una flor JOS NGEL VALENTE

    A usted le doy una flor, si me permite, un gato y un micrfono, un destornillador totalmente en desuso, una ventana alegre. Agtelos. Haga un poema o cualquier otra cosa.

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    Lasela al vecino. Arrjela feliz al sumidero. Y buenos das, no vuelva nunca ms, salude a cuantos an recuerden que nos vamos pudriendo de impotencia.

    Al final de la comida ANTONIO ORIHUELA

    Al final de la comidale he enseado a mi madreel libro de poemasque acaban de publicarme.

    La artritis de sus manosapenas le deja mantenerlo abiertoy sus escasos aos de escuelarecorren las palabrascomo un nio que gateahasta hacer incomprensibles mis versos.

    Loca de contenta,orgullosa de su hijo,le lee un poema a mi padreque la mira desde el sof.

    Cuando termina,levanta la cabezay ve a mi padre dormido.

    Lo despiertay vuelve a comenzarhasta tres vecesla lectura...

    Yo no digo palabras,pienso en los amos de la fuerza de los humildes,en el tiempo delicioso que les robaron,en la lengua que apenas les dejaron para comery reproducirse,en los profesionales del estilo,en los crticos de las letras,y en lo lejos que estar siempreel pueblo sencillo y trabajadorde eso que llaman literatura.

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    Apaga la tele y enciende el libro GLORIA FUERTES

    Soy Manolo, servidor, ya s leer, soy mayor, tengo seis aos y medio una bici y un robot.

    Slo me dejan ver la tele cuando ellos estn ocupados, veo dibujos adecuados pero prefiero los anuncios animados.

    Estbamos todos en el saln viendo la televisin, cuando en un rincn de la habitacin haba un libro abierto, que mova sus hojas aunque no haca viento. El libro me llamaba con sus brazos abiertos, con las pginas abiertas de un cuento. Y en ese momento apagu la tele, encend el libro y tan contento.

    Las arpas mudas GASPAR NEZ DE ARCE

    La virgen poesa,Huyendo de los hombres,Se pierde en las profundasTinieblas de la noche.Las arpas enmudecen,Y el eco no respondeSino a los broncos gritosDe cien revoluciones.

    Ay! Cuando la tormentaCierne sus negras alas,La tmida avecillaSe oculta y tiembla y calla!

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    Qu valen sus gorjeosAnte la voz airadaDel trueno, que retumbaEn valles y montaas?

    Qu cambio y qu contraste!Ayer llenaba el mundoLa inspiracin sublimeDe Schiller, Byron y Hugo.Hoy sobre nuestras almas,Que envileci el tumulto,Parece que gravitaLa losa de un sepulcro.

    Miraban nuestros padresEl despertar de un siglo:Nosotros a sus hondasAngustias asistimos.En su entusiasmo ardienteSu cntico era un himno.El nuestro, oh desventura!,El nuestro es un gemido.

    Cuando, despus de aquellaSangrienta sacudida,Que derrib en el polvoLa sociedad antigua,Con su potente manoLa santa poesaLogr sacar ilesoA Dios de entre las ruinas;

    Cuando en estril roca,Entre el rumor confusoDel mar, agonizabaEn su aislamiento augustoEl guila altanera,Tan grande en su infortunio,Que de sus corvas garrasTuvo suspenso el mundo;

    Entonces, como el germenOculto que despierta,Y rompe vigorosoLa crcel que lo encierra,Sobre las viejas ruinasBrotaron por doquieraLa religin, la gloria,

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    La libertad, la ciencia.

    Siempre el dolor fecunda!La tierra, nuestra madre,Sufre el agudo aradoQue sus entraas abre;El mar tiene sus roncasY oscuras tempestades,Su duda el pensamiento,La religin sus mrtires.

    Todo lo grande surgeDe este combate eterno,Como la luz del choqueDel pedernal y el hierro.Felices nuestros padres,Que entonces recogieronLa mies, antes regadaCon llanto, sangre y cieno!

    Es raro que el poetaAlzase himnos de gloriaAl Dios que renacaDe entre sus aras rotas?Es raro que cantaseLa alborozada EuropaAl nuevo sol, naciendoDe la impalpable sombra?

    Pero hoy, qu alegre cantoEntonarn las musas?La llama del incendioNuestro camino alumbra.La libertad, seguidaDe alborozadas turbas,Arrastra por el fangoSus blancas vestiduras.

    El entusiasmo expiraEn lecho de dolores:Atnita y turbada,La fe y su venda rompe,Y caen de sus altares,Bajo insensatos golpes,La patria, la familia,Los reyes y los dioses.

    Todo se anubla, todoChoca, todo est herido!

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    Pide estragado el arteSu inspiracin al vicio,Y entre el alegre estruendoDe infames regocijos,La sociedad oscilaSobre el oscuro abismo.

    Poetas! Hasta tantoQue la borrasca pase,Colguemos nuestras arpasDe los llorosos sauces.Tal vez cuando la tierraNuestros despojos guarde,El viento las sacudaY vibren, giman, canten.

    Tal vez cuando del tiempoSe amanse la corriente,Nuestros felices hijosPiadosos las descuelguen.Quin sabe! Aunque las densasTinieblas nos envuelven,No eres eterna, oh noche!Dolor, no duras siempre!

    Arte potica GLORIA FUERTES

    Escribo como escribo, A veces deliberadamente mal, Para que os llegue bien.

    Auschwitz LEN FELIPE

    (A todos los judos del mundo, mis amigos, mis hermanos)

    Esos poetas infernales, Dante, Blake, Rimbaud... Que hablen ms bajo... Que se callen! Hoy cualquier habitante de la tierra

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    sabe mucho ms del infierno que esos tres poetas juntos. Ya s que Dante toca muy bien el violn... Oh, el gran virtuoso!... Pero que no pretenda ahora con sus tercetos maravillosos y sus endecaslabos perfectos asustar a ese nio judo que est ah, desgajado de sus padres... Y solo. Solo! Aguardando su turno en los hornos crematorios de Auschwitz. Dante... t bajaste a los infiernos con Virgilio de la mano (Virgilio, "gran cicerone") y aquello vuestro de la Divina Comedia fue un aventura divertida de msica y turismo. Esto es otra cosa... otra cosa... Cmo te explicar? Si no tienes imaginacin! T... no tienes imaginacin, acurdate que en tu "Infierno" no hay un nio siquiera... Y ese que ves ah... Est solo Solo! Sin cicerone... Esperando que se abran las puertas del infierno que t pobre florentino! No pudiste siquiera imaginar. Esto es otra cosa... cmo te dir? Mira! Este lugar donde no se puede tocar el violn. Aqu se rompen las cuerdas de todos los violines del mundo. Me habis entendido, poetas infernales? Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud... Hablad ms bajo! Tocad ms bajo!...Chist!... Callaos!! Yo tambin soy un gran violinista... Y he tocado en el infierno muchas veces... Pero ahora aqu... Rompo mi violn... y me callo.

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    Balada para los poetas andaluces de hoy RAFAEL ALBERTI

    Qu cantan los poetas andaluces de ahora?Qu miran los poetas andaluces de ahora?Qu sienten los poetas andaluces de ahora?

    Cantan con voz de hombre, pero donde estn los hombres?con ojos de hombre miran, pero donde los hombres?con pecho de hombre sienten, pero donde los hombres?

    Cantan, y cuando cantan parece que estn solos.Miran, y cuando miran parece que estn solos.Sienten, y cuando sienten parecen que estn solos.

    Es que ya Andalucia se ha quedado sin nadie?Es que acaso en los montes andaluces no hay nadie?Qu en los mares y campos andaluces no hay nadie?

    No habr ya quien responda a la voz del poeta?Quin mire al corazn sin muros del poeta?Tantas cosas han muerto que no hay ms que el poeta?

    Cantad alto. Oireis que oyen otros oidos.Mirad alto. Veris que miran otros ojos.Latid alto. Sabreis que palpita otra sangre.

    No es ms hondo el poeta en su oscuro subsuelo.encerrado. su canto asciende a ms profundocuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres.

    Biblioteca privada JOS MANUEL CABALLERO BONALD

    Comparecen los libros en lugares anmalos, se juntan con indolente asimetra: un tropel de vestigios locuaces, pendencieros, irresolutos, lerdos.

    He pugnado con ellos durante muchos aos: los he visto nacer, durar, languidecer. Han resistido intemperies, saqueos, turbamultas.

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    Algunos llevan dentro la ponderada prueba de mi envidia, los ms el distintivo incorregible de la decepcin.

    Mi error fue abrir un da un libro.

    El burro flautista TOMS DE IRIARTE

    Cerca de unos pradosque hay en mi lugar,pasaba un borricopor casualidad.

    Una flauta en elloshall, que un zagalse dej olvidadpor casualidad.

    Acercse a olerlael dicho animal,y dio un resoplidopor casualidad.

    En la flauta el airese hubo de colar,y son la flautapor casualidad.

    Oh!, dijo el borrico,qu bien s tocar!Y dirn que es malala msica asnal?

    Sin reglas del arteborriquitos hayque una vez aciertanpor casualidad.

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    Cancin para la guitarra VICTORIANO CRMER

    Y canto para adentroporque no tengo afueras...Me aprieto la guitarray siento la madera.Se me llenan de msicalas oscuras cavernas...Yo soy yo, limitadopor carne sorda y venas.

    Si alguna vez levantolos ojos de las cuerdas,me siento fugitivode lo que vale y cuenta.

    Y no me reconozco,y me doy tanta penaque enmudezco y me duelela raz de la lengua

    Por eso cuento y cantopara adentro las penas:Porque me sueno a hombrey me duelo de veras...