ANARQUÍA - La Turba Ediciones · anarquia y comunismo cientÍfico. anarquia y comunismo...

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Un debate entre Nicolai Bujarín y Luigi Fabbri ANARQUÍA Y COMUNISMO CIENTÍFICO El presente texto es un artículo publicado por Nicolas Bujarín, -teórico del Partido Comunista Ruso- en 1922, donde se desarrolla la postura «ofi- cial» del Bolchevismo hacia el Anarquismo. A su vez, el folleto contiene una respuesta reali- zada por el teórico anarquista Luis Fabbri, tam- bién en 1922 donde se realiza una aguda crítica a las posturas bolcheviques. El texto adquiere valor al ser escrito en años en que aún no se vislumbraban claramente los vicios que la revolución autoritaria estaba tomando, des- viaciones que ya habían sido objetadas por Bakunin en el plano teorico en sus discuciones con Marx en el seno de la I Internacional. Bujarín fue posteriormente asesinado por la Cheka estalinista. Y Luigi Fabbri, debió exiliarse del fascismo italiano en 1928, viniendo a vivir a nuestars tierras y muriendo en Montevideo en 1935.

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  • Un debate entre Nicolai Bujarn yLuigi Fabbri

    ANARQUA

    YCOMUNISMOCIENTFICO

    El presente texto es un artculo publicado porNicolas Bujarn, -terico del Partido ComunistaRuso- en 1922, donde se desarrolla la postura ofi-cial del Bolchevismo hacia el Anarquismo.

    A su vez, el folleto contiene una respuesta reali-zada por el terico anarquista Luis Fabbri, tam-bin en 1922 donde se realiza una aguda crtica alas posturas bolcheviques.

    El texto adquiere valor al ser escrito en aos enque an no se vislumbraban claramente los viciosque la revolucin autoritaria estaba tomando, des-viaciones que ya haban sido objetadas por Bakuninen el plano teorico en sus discuciones con Marx enel seno de la I Internacional.

    Bujarn fue posteriormente asesinado por laCheka estalinista. Y Luigi Fabbri, debi exiliarsedel fascismo italiano en 1928, viniendo a vivir anuestars tierras y muriendo en Montevideo en1935.

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  • ANARQUA YCOMUNISMOCIENTFICO.

    Un debate entre Nicolas Bujarn yLuigi Fabbri (1922)

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    La Turba Ediciones,Montevideo, Febrero 2009

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    NOTAS:(1) Segn el calendario ruso, que atrasa 13 das; de noviembre para

    nosotros. Nota de la redaccin italiana.(2) Aqu el autor se refiere a cuanto ha sucedido en la Rusia sovitica.

    Nota de la redaccin italiana.(1) No se crea que Bujarin habla del anarquismo y de los anarquistas

    rusos solamente. En su opsculo no hace distincin alguna y habla dela totalidad. Por otra parte, los anarquistas rusos no son distintos, enideas y programas, de los anarquistas de los dems pases.

    (2) Ver el, ABC del Comunismo, de Bujarin y Preobrascewsky, editorialAvanti!, Miln. Pg. 85.

    (3) Obras de Marx, Engels y Lassalle, editadas por Avanti!, Miln,vol.II, La Alianza de la Democracia Socialista y la Asociacin,internacional de los Trabajadores.

    (4) Estas y otras afirmaciones, que reproducimos entre comillas o ennegrita, son palabras textuales de Bujarin en su opsculo. Por otra parte,repite las mismas cosas en el escrito ya citado El ABC del Comunismoy en otro, El Programa de los Comunistas, editado por Avanti! en 1920.

    (5) En El ABC del Comunismo, de Bujarin y Preobrascewsky, se vams all: Debern pasar dos o tres generaciones educadas bajo lasnuevas condiciones, antes de que puedan eliminarse las leyes, loscastigos, la represin por obra del Estado proletario.

    (6) Repite que las objeciones comunistas al anarquismo, quereproducimos entre comillas o en negrita, son siempre autnticas de N.Bujarin.

    (7) Bujarin critica tambin la idea antediluviano de la reparticin,aunque sea en partes iguales, de la riqueza. Naturalmente, no estequivocado; pero incluir eso en una crtica general del anarquismo esun verdadero anacronismo. Cuanto dice Bujarin a propsito del tema,se lo encuentra en todos los opusculitos y peridicos de propagandaque los anarquistas publicaban cuarenta aos atrs.

    (8) Ver L. Fabbri, Dictadura y Revolucin. Pg. 140.(9) La frmula de los colectivistas era en cambio a cada uno el fruto

    de su trabajo, o bien a cada uno segn su trabajo. Intil decir queestas frmulas deben entenderse en un sentido aproximativo, comolnea general, y no de modo absoluto y con carcter dogmtico, comoen cambio fueron empleadas en cierta poca.

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    Introduccin.

    La edicin de este folleto pretende continuar la lnea de exposicin delpensamiento anarquista que desde la editorial La Turba venimosllevando adelante hace ya casi dos aos.Desde la editorial nos planteamos principalmente la exposicin del idealanrquico, el rescate histrico de las experiencias practicas tanto en laregin como en el mundo, y el debate con las ideas marxistas. En esteultimo aspecto hemos editado los folletos Marxismo y Anarquismo deRudolf Rocker, Lenin, Sepulturero de la Revolucin Rusa de GastnLeval, y se encuentra en difusin tambin, Critica al Marxismo de M.Bakunin editado por los compaeros del grupo Libertad de Bs. As. Enel primero se debate la teora marxista, y se ahonda en los orgenes delmarxismo y la influencia del anarquismo de Prohudon tuvo en l. En elsegundo se cuestiona el rol represivo que tuvo el Partido Bolcheviquetras la Revolucin Rusa en los hechos, y los sucesos vinculados a lacreacin de la Internacional Sindical Roja en 1921. En el tercero seplantea del debate entre Marx y Bakunin en el seno de la PrimeraInternacional, de la cual los anarquistas fueron expulsados por lospartidarios de C. Marx en un congreso en que tenan eventual mayora.

    El presente folleto contiene dos textos, el primero pertenece a N. Bujarn,miembro del partido Bolchevique quien Lenin denominara como El msfuerte terico del partido fue editado en 1922 en la incipiente UninSovitica y en varios pases europeos, con la finalidad de desprestigiaral anarquismo y dar la postura oficial del partido sobre este movimiento.Posteriormente Bujarin fue asesinado por la cheka estalinista.El segundo texto es la respuesta realizada por el terico anarquistaitaliano Luis Fabbri tambin en 1922. Fabbri fue uno de los principalesexponentes del comunismo-anrquico, continuador del pensamiento deErrico Malatesta, quien emigrara de Italia a causa de la represin fascista,asentndose en Montevideo, donde muri en 1935.

    Creemos de una importancia vital el debate de las ideas anarquistascon sus opositoras y creemos tambin, este texto, si bien un tanto antiguosigue vigente en relacin a los conceptos que expresa. El anarquismotuvo su auge desde principios del siglo XX hasta fines de la dcada del

    capitalista, parece un parangn mezquino y estpido, pequeoburgus. Nada de vulgar all; no se escuchan nunca estas cancionesvulgares cantadas por gente borracha; la atmsfera tan repugnante delos domingos y de los lugares donde tambin el pueblo se divierte enlos pases occidentales, all no existe. El pueblo vive realmente, entresacrificios y padecimientos indecibles, una vida moral ms intensa ymejor.

    La Revolucin rusa contina viva, en realidad, en el seno del puebloruso. Es la revolucin que nosotros amamos, a la cual celebramos conentusiasmo, con corazn pleno de esperanza.

    Pero la revolucin y el pueblo ruso, lo repetimos sin cansarnos, noson el gobierno que los representa en el exterior, ante la gente superficial.Un amigo, vuelto en 1920 entusiasta de Rusia, ante mis advertenciasde que los soviets fueran all una especie de subordinacin humillante,y su misma eleccin fuese maniplala fascistamente por los agentesdel gobierno, imprudentemente me respondi. Pero si la mayora delos proletarios pudiese elegir en serio los soviets que preferira, elgobierno bolchevique no permanecera en el gobierno ni una semanams!.

    Si sta es la verdad, cuando nosotros criticamos no las personas,no los singulares, de los cuales muchas veces hemos ms bien tomadola defensa contra sus calumniadores de la prensa vendida alcapitalismo cuando nosotros, guiados por la preocupacin constantede no caer con esta crtica en errores y exageraciones, atacamos alpartido dominante en Rusia y a sus partidarios deseoso de imitarlo enItalia porque vemos que sus mtodos son nefastos para la revolucin,y que se traducen en una verdadera contrarrevolucin, cmo sepuede decir que nos metemos contra la Revolucin rusa?

    El proletariado, que nos conoce y nos escucha, sabe que se trata deuna afirmacin mala y ridcula, como son malos y ridculos losescritorzuelos de la burguesa, cuando quieren hacer pasar por ofensasy acusaciones a todo el pueblo italiano las crticas justamente sperascon las cuales concordamos tambin nosotros, que losrevolucionarios extranjeros dirigen al gobierno y a la clase dominantede Italia.

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    treinta tanto en Espaa, Italia, como Argentina, Uruguay o Mxico. Sinembargo poco se conoce de las epopeyas anarquistas alrededor delmundo. A partir de la dcada del cuarenta, con la derrota de la revolucinespaola (1939), el ingreso de la clase obrera a las clases medias y lasociedad de consumo, y el prestigio de la Unin Sovitica tras la derrotade la Alemania Nazi, el marxismo pretendi a ser hegemnico,sustentado con el fuerte apoyo econmico que la gran superpotenciaofreca, teniendo su punto mximo en la dcada del 60 con el auge delas guerrillas marxistas.Hoy en da, luego de las sangrientas dictaduras latinoamericanas eltejido social se comienza a rearmar lentamente y tras el fracaso de laexperiencia del socialismo de estado, el anarquismo vuelve a ser unaalternativa viable para miles y miles de personas que se plantean elcambio social como una necesidad social y una responsabilidadindividual.

    Si caminas codo a codo con el enemigo, tarde o temprano te darun codazo.

    En la historia del las luchas sociales y revolucionarias, anarquistas ycomunistas han participado juntos en innumerables experiencias. Sinembargo, a pesar de que la sabidura popular nos dice que la uninhace la fuerza, de esa unin no se han obtenido ms que traiciones ysangre.

    En la Revolucin Rusa de 1917 el movimiento anarquista era minoritario,sin embargo haba tomado un fuerte impulso desde la Revolucin de1905. Los anarquistas rusos tuvieron una participacin activa en laRevolucin del 17, tanto en la de Febrero, como en Junio y Octubre.Triunfada la misma el movimiento anarquista adhiri e impulsplenamente la consigna de Todo el Poder a los Soviets por entenderesto como la expresin de la descentralizacin del poder y la toma delmismo en manos del proletariado y no de sus representantes.

    En la regin de Ucrania al Sur de Rusia, la consigna se aplic al pie dela letra, se crearon soviets libres y los mismos campesinos se encargaronde organizar la produccin y distribucin.

    argumentos revolucionarios, que no tienen nada que hacer con losargumentos de los enemigos de la revolucin, al gobierno ruso, no slono significa ser adversos a la revolucin, sino defenderla, ponerla enmejor luz, liberarla de las manchas que el grueso del pblico ve en ellamanchas que no son suyas sino del partido de gobierno, de su nuevacasta dominante que parasitariamente se va formando sobre su troncoen dao de la gran mayora del proletariado.

    Todo esto no nos impide en absoluto comprender la grandiosidad dela revolucin rusa, darnos cuenta de la renovacin que ha provenido deella para una buena mitad de nuestra Europa.

    Slo nos oponemos a la pretensin de un solo partido de monopolizarel mrito y los frutos de un hecho tan enorme, que sucedi por ciertocon su participacin, pero en proporciones razonablemente atribuiblesal nmero y a la organizacin suya. la revolucin rusa no es de unpartido, sino de todo un pueblo; y es ste el actor verdadero y principalde la verdadera Revolucin rusa. La grandeza de la cual no consiste enlos ordenamientos de gobierno, en las leyes y en los hechos militares,sino en el cambio profundo que se efectu en la vida material y moralde la poblacin.

    Este cambio es innegable. El zarismo ha muerto en Rusia, y con lha muerto toda una serie de monstruosidades sin fin. La vieja clasedominante, noble y burguesa, est destruida, y con ella han sidodestruidas desde sus fundamentos muchas cosas, y sobre todo muchosprejuicios que se crean imposibles de derribar. Si Rusia tendr ladesgracia, como parece, de ver formarse en ella una nueva clasedirigente, el abatimiento de las antiguas as erradicadas hace esperarque el dominio de la nueva podr ser abatido a su vez sin dificultad. Laidea inicialmente libertaria de los Soviets, bien que estropeada porlos bolcheviques y vuelta una rueda burocrtica de la dictadura, no envano conquist el alma rusa; en ella est en germen la nueva revolucin,que ser la nica que podr actuar el verdadero comunismo, elcomunismo con la libertad.

    La renovacin moral de Rusia, debida a la revolucin, ningn gobiernopodr apropirsela ni destruirla; y es mrito exclusivo de la revolucinpopular, no de un partido poltico. Y, sin embargo, a pesar de todo (meescriba un compaero vuelto de Rusia hace tiempo, despus de lascriticas al desgobierno bolchevique), la impresin que hace el conjuntode la vida del pueblo ruso es tan grande que todo aqu, en la Europa

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    Al tomar el control estatal los bolcheviques una de las primeras medidasque toman es retirarse de la Gran Guerra Mundial que se desarrollabaen Europa. El pacto que Lenin hizo con el Imperio Alemn fue cederlevastos territorios entre los que se encontraba Ucrania. Las comunidadesautnomas ucranianas se retiran en un xodo ante la reaccin imperial.A principios de 1918 comienza la reaccin en Ucrania, por parte deAlemania y Austria. Nestor Makhno, campesino anarquista, junto conotro 6 compaeros forma un ejercito el cual combate a las fuerzasreaccionarias y sale victorioso. De ah se dirigen a la lucha contraPetlkura saliendo tambin victoriosos. Una vez derrotado este, losbolcheviques ocupan Ucrania, ofrecindole a N. Makhno ser comandantesuperior de todas las reparticiones de guerra en Ucrania si se ponabajo las ordenes de L. Trotsky. Siendo Makhno anarquista rechaza lapropuesta. As las cosas en una asamblea en Karkov el 29 de AbrilTrotsky declar que Makhno era un simple aventurero y que erapreferible que Ucrania cayera en manos del ejercito blanco para queluego los campesinos llamen al auxilio a los bolcheviques. De esta formael ejercito Blanco de Denkin ataca Ucrania, apoderndose de esta,derrotando a Makhno y al ejercito rojo tambin. Los bolcheviquesencuentran en un sanatorio a un hermano de Makhno y confundindolocon aquel lo fusilan. Posteriormente Makhno logra reorganizar su ejercitoy ataca lateralmente a Denkin, logrando los rojos por este medio tomarla ofensiva. Con tal acto la prensa bolchevique volvi a reconocer enMakhno a un revolucionario y el gobierno retiro la orden de fusilarlo.Pero se le volvi a exigir que depusiera las armas y al negarse Makhnovolvi a ser tratado de bandido.A principios de 1920 el ejercito Makhnovista se vio obligado a lucharcontra el ejrcito reaccionario de Wagner y contra los bolcheviques almismo tiempo. Pronto la situacin se hizo tan critica que los bolcheviquesse vieron obligados a pedir nuevamente el apoyo de Makhno. Ante locual se firma un pacto entre bolcheviques y Makhnovistas. Pero al serderrotado Wagner el gobierno bolchevique rompi el tratado convenidoy el ejercito rojo atac repentinamente a sus aliados. Makhno apenaspudo escapar con vida, siendo el resto encarcelados.

    Cronsdat.Los marinos de Cronsdat haban sido de los elementos mas enrgicostanto en los levantamientos de 1905 como en Octubre del 17.

    enemigos de los viejos opresores, de la poltica de guerra, de todatransaccin con la burguesa; y combatan el radicalismo democrticoarraigado al capitalismo y con ste a los socialpatriotas, los reformistas,los socialistas revolucionarios de derecha, los mencheviques; ycooperaban despus de un poco de duda en tirar al aire el equvoco dela Constituyente, los anarquistas, sin estpidas ni envidiosas rivalidades,estaban a su lado.

    Estaban a su lado idealmente, espiritualmente, fuera de Rusia, yms prcticamente sobre el terreno de la propaganda y de la polticacontra la calumnia y la difamacin burguesas. Ms prcticamente todavalo estuvieron (y eso incluso cuando se anunciaba la oposicin sobre elterreno polmico) contra los gobiernos burgueses, cuando se trat deimpedir sobre el terreno de la accin directa en los lmites de lo posibleel bloqueo infame contra Rusia y los aprovisionamientos de guerra asus enemigos. Cada vez que el inters de la revolucin y del puebloruso aparecan en juego, los anarquistas no se echaron atrs, inclusosi entendan que ello poda dar ventajas indirectamente a los adversarios.

    La misma cosa, sobre ms vastas proporciones, con mayor gasto deenergas y con ms los sacrificios de la lucha armada y cruenta, sucedien Rusia, donde nuestros compaeros se han batido por la revolucincontra el zarismo antes de 1917 con la oposicin tenaz a la guerra, ydespus con las armas en la mano en marzo; luego contra la democraciaburguesa y socialreformista en julio y en octubre; batindose en fin entodos los campos, dejando sus muertos, contra Judenicht, contraDenichine, contra Wrangel, contra los alemanes en Riga, contra losingleses en Arcangel, contra los franceses en Odessa, contra losjaponeses en Siberia. Muchos de ellos (y no es el caso de ver aqu si yhasta qu punto se han equivocado) han colaborado con losbolcheviques en la organizacin interna, civil y militar, en aquello que aellos les pareca menos en contraste con la propia conciencia y enventaja de la revolucin. Y si hoy los anarquistas rusos estn en laoposicin en Rusia y combaten la poltica y el gobierno bolchevique, nohacen sino proseguir minora heroica la lucha por la revolucincomenzada en marzo de 1917.

    El actual gobierno ruso no slo no es la Revolucin rusa, sino que seha convertido en su negacin. Esto era, por otra parte, inevitable por elhecho de ser ste un gobierno. Combatir, en el terreno polmico y con

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    En Febrero de 1921 estallaron grandes perturbaciones entre lostrabajadores de Petrogrado causadas por las nuevas regulaciones enla reparticin de los vveres. Los obreros se declararon en huelga ymuchos de ellos fueron arrestados. En Cronsdat se realiza una asambleadonde 16.000 marinos resuelven por unanimidad entre otras cosas lassiguientes demandas; nuevas elecciones para los soviets, secreta, conlibertad de propaganda. Libertad de reunin para sindicatos industrialesy campesinos. Libertad de palabra y de imprenta, para obreros,campesinos, anarquistas, socialistas y sindicalistas revolucionarios.Libertad para los presos polticos anarquistas y socialistas y soldadospor las revueltas de campesinos y obreros. La respuesta de lasautoridades bolcheviques fue una vez mas los caones del capitnTrotsky, y traicin mediante, ante una supuesta tregua, los marinos dejanentrar a los bolcheviques a la isla donde fueron posteriormentemasacrados y el movimiento ahogado.

    La Revolucin Espaola.Los comunistas siempre haban sido minora en el territorio espaol.Tras el surgimiento de la segunda repblica en 1936 stos comienzana tomar fuerza.La estrategia anarquista ante el levantamiento fascista de FranciscoFranco era ganar la guerra realizando la revolucin social. Que fue loque de hecho se comenz a hacer colectivizando campos y fbricas envarias regiones, principalmente Catalunya.La estrategia bolchevique sin embargo era la de vencer militarmente aFranco, centrndose en la guerra y postergndose la revolucin paraotro momento. Ya que los intereses de la Unin Sovitica era mantenerlas buenas relaciones con las democracias capitalistas que comerciabancon el imperio socialista, por lo cual una revolucin en Espaa eracontraproducente a sus intereses..Las primeras resoluciones fueron formar un ejercito regular que seopusiera militarmente a Franco disolviendo las milicias autnomas quea travs de la guerra de guerrillas podan combatir a Francoacompaados del entusiasmo revolucionario. Las milicias fuerondesabastecidas de armas y las mujeres retiradas de los frentes. Ahoralos milicianos rendiran honores militares y la lucha sera cosa dehombres. Las armas que venan de la Unin Sovitica eran

    Si la guerra mundial no ha logrado desarraigar netamente todaesperanza de resurreccin para los oprimidos del mundo, si a causa deella los hombres no sern empujados por siglos, sino slo hasta uncierto lmite, retrocediendo hacia la animalidad ancestral, esto se deberincontestablemente a la Revolucin rusa. Es la revolucin rusa la queha elevado los valores morales e ideales de la humanidad, que haempujado todas nuestras esperanzas y conjuntamente el espritucolectivo de todos los pueblos hacia una humanidad ms alta.

    Mientras en aquella triste alba de 1917 todo el mundo parecaprecipitarse en el horror, en la muerte, en la mentira, en el odio, en laoscuridad ms negra, he aqu que la Revolucin rusa nos ha inundadode pronto, en el mundo entero, a cuantos suframos por la tragediainterminable, de una luz deslumbrante de verdad y de fraternidad, y elcalor de la vida y del amor ha vuelto a circular por las venas exhaustas,por el corazn ya rido de la internacional trabajadora. En tantopermanezca la memoria del hecho, todos los pueblos de la tierra estarnreconocidos al pueblo ruso por un esfuerzo que no slo en Rusia yEuropa, sino en los ms lejanos ngulos del mundo habitado porhombres ha vuelto a levantar las esperanzas de los oprimidos.

    No nos disimulamos en absoluto cunta fatiga, herosmo, sacrificio ymartirio haya costado el esfuerzo del pueblo ruso.

    Nosotros los anarquistas no hemos seguido los pasos de la revolucincon restricciones mentales, con espritu sectario. No hemos dicho nunca,ni en pblico ni en nuestra intimidad: hasta aqu, pero no ms all. Entanto la revolucin ha ido adelante, no nos hemos preocupado de culfuera el partido que obtuviera ms renombre. Por entonces, nadiehablaba de los anarquistas rusos, o casi. Nosotros sabamos que estosy luego las noticias confirmaron con los hechos nuestra persuasindeban estar en primera lnea en la batalla, factores ignorados peroimportantes de la revolucin. Y esto nos bastaba.

    No tenemos intereses de partidos, ni los sacrificios de los nuestrostienen necesidad de ser explotados para ganar los privilegios delmaana; y por eso aquel silencio sobre la obra de nuestros compaerosno turbaba nuestra alegra. Y cuando los bolcheviques de marzo anoviembre, antes de llegar al poder (y tambin por algunos mesesdespus, hasta que la amarga experiencia no confirm las previsionesque nos haba sugerido la doctrina) aparecieron como los ms enrgicos

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    monopolizadas por los genrales comunistas, y las democraciasneutras no entregaban armas, mientras si lo hacan Hitler y Mussolinia Franco. Por lo cual las milicias debieron incorporarse al ejercito parasobrevivir.

    El Banco de Espaa posea 2.577.871 kilos en lingotes de oro,393.183.080 en moneda espaola y 1.862.808.957 en monedaextranjera. Ms 12 millones de libras esterlinas en el banco de Franciay la gran cantidad de riquezas expropiadas durante la revolucin del 19de Julio (1936). El comunista Negrin siendo ministro de Hacienda, envitodo el botn rumbo a la Patria del Proletariado bajo la excusa de quetrajeran armas. Al comienzo vinieron unas pocas armas viejas y dedudosa utilidad. Posteriormente, la URSS declar que vendiendo armasa la repblica comprometa su imagen internacional por lo que lasempez a vender a travs del mercado negro pagando diez veces suvalor real y llegando armas de muy mala calidad que a su vez eranmonopolizadas por los bolcheviques espaoles. Los partidos comunistaseuropeos se beneficiaron ampliamente de esta dudosa compra a laURSS. El PC Francs recibi 2.500.000.000 de francos, se comprocasa nueva y fundo la compaa naviera France Navigationedit variosdiarios y provey a sus jerarcas de lujosos automviles.

    El 3 de mayo de 1937, las tensiones dentro del conflicto espaol llegarona un punto limite. Las diferencias entre los sectores anarco-sindicalistas(CNT-FAI) y los bolcheviques eran muy fuertes. Ese da el gobiernocentral bajo ordenes bolcheviques pretende desalojar la central deTelefnica que se encontraba bajo control Confederal (CNT,anarcosindicalista). stos que venan cediendo posicin tras posicinante los bolcheviques, consideraron esa medida un abuso y se niegana desalojar la misma, lo que origin un tiroteo y un estado de guerrainterna dentro del frente republicano que dur una semana. En esacontienda muri bajo fuego bolchevique Camilo Berneri, reconocidopropagandista anarquista italiano. Y tambin Pedro Tufr, anarquistauruguayo que haba ido a la repblica espaola a luchar por la causalibertaria. Sin embargo cuando circulaba en un auto rumbo a Barcelonajunto a otros compaeros, una milicia comunista exigi identificacin y

    Estos son los conceptos y sentimientos que nos guan en nuestrapropaganda y en nuestra polmica. Propaganda y polmica que noestn en absoluto animadas de espritu sectario, y tanto menos de pujaso de intereses personales; y que no proseguimos en lo ms mnimo porun puro ejercicio crtico y doctrinario. Nosotros sabemos que ejecutamosun doble deber, en cambio, de importancia poltica inmediata.

    El estudio de la revolucin rusa, la luz arrojada sobre los errores deaquellos que la gobiernan, la crtica al sistema bolchevique que all hatriunfado, de un lado es para nosotros un deber de solidaridad polticacon nuestros compaeros rusos, que por tener nuestras ideas, porsostener nuestro punto de vista que nosotros creemos mscorrelacionados con los intereses de la revolucin del proletariadoen Rusia son privados por aqul gobierno de toda libertad, perseguidos,puestos en prisin, exiliados y algunos mandados a la muerte. Por otrolado es un deber sacar a la luz el error bolchevique porque, si una crisissimilar se determinara en los pases occidentales, que el proletariadose guarde bien de meterse por una va, de someterse a una direccinque nosotros sabemos ahora por experiencia directa que significa elnaufragio de la revolucin.

    Si pensamos as, si estamos profundamente persuadidos de sto lo cual nuestros adversarios no pueden poner en duda, porque no hayotros, intereses o pasiones, que puedan desviar de tal propsito nuestroespritu tenemos el deber, como anarquistas y como revolucionarios,de no callar. Pero significa todo esto que nosotros estamos en contrade la Revolucin Rusa?

    La Revolucin rusa es el hecho histrico ms grandioso de nuestrostiempos. Apurada y facilitada por una enorme causa, la guerra mundial,ha superado a sta en grandeza e importancia.

    Si ella hubiera logrado, si lograse, si lograra como nosotros a pesarde todo queremos siempre augurarnos romper las cadenas delsalariado que cien a la clase obrera, si a las conquistas de lasrevoluciones precedentes agregara aquella de la igualdad econmica ysocial, de la libertad para todos no slo de derecho sino de hecho, valedecir con la posibilidad material para todos de disfrutarla, la Revolucinrusa superar en importancia histrica a la misma revolucin francesade 1789-1793.

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    al mostrar stos sus carnets de la CNT-FAI fueron detenidos yposteriormente asesinados.

    Podramos llenar pginas y pginas con relatos tan tristes e indignantescomo stos, en nuestro pas la historia no es muy distinta. Desde ladcada de los 30 el boicott a los sindicatos de accin directa fueconstante utilizando los medios ms inmorales para lograr desprestigiara sus adversarios y as hacerse del control de los sindicatos.La estrategia de los Partidos Comunistas siempre fue someter losintereses locales a los objetivos de la gran potencia Sovitica, as porejemplo en la huelga frigorfica que se dio en 1943 en el cerro, losobreros comunistas, con Rodney Arsimendi a la cabeza llamaron a noacatar la huelga e ir a trabajar, porque la carne que se exportaba era deutilidad para al Unin Sovitica en la gran carnicera de la 2 GuerraMundial. Paradjicamente hoy en al entrada del Cerro existe un bustoconmemorando la figura del carnero Rodney Arismendi.Fue en esos aos tambin cuando el PCU realiz su camplaa a favordel servivio militar obligatorio.As tambin pormoviendo el apoyo a los comunicados de las FFAA 4 y7 en febrero de 1973, comunicado promovido por miltiares que mesesms tarde daran el golpe de Estado. Siendo tambin de lso principalesimpulsores del fin de la huelga general que se realizaba contra ladictudura cuanbdo el golpe de Estado del mismo ao.

    Hoy forman parte del gobierno mientras juegan a la oposicin desdelos muros de las calles pintando consignas. Sin embargo, en el nicoparo general que la central obrera declar en el primer gobiernofrenteamplista, ni un solo muro fue pintado por el partido de la claseobrera convocando a tan digna lucha. Actualmente juegan el papel deahogar todo conflicto que se produzca que no vaya en funcin de losintereses del gobierno.1

    Febrero 2009

    1 Los datos de Ucrania y Cronsdat fueron extrados del libro, Ms sobre marxismo yanarquismo de Rudolf Rocker (Ed. Caballito, Mxico 1981). Los datos del tesoro espaolfueron extrados de Memorias de un luchador social Laureano Riera Daz. (Ed. del autorBs. As. 1981). Los datos de Pedro Tufr pertenecen a J. C. Mechoso Accin DirectaAnarquista. Una historia de FAU Tomo II (Ed Recortes Mdeo, 2005). Los datos de la huelgaFrigorfica del 43, se extrajeron de El mundo al revs (publicacin anarquista) Montevideo,Enero 2008.

    Por lo menos su conciliacin es tan difcil y tan subordinada al sacrificiode toda libertad y dignidad humana, como para suponerla imposiblehoy que el espritu de revuelta, de autonoma y de libre iniciativa esttan difundido entre las masas, hambrientas no slo de pan, sino tambinde libertad.

    V. LA REVOLUCIN RUSA Y LOS ANARQUISTASLa flecha del Parto que nos lanzan los comunistas autoritarios cuando

    no tienen ms argumentos que oponer a nuestras slidas razones, esel pintarnos como enemigos de la Revolucin Rusa.

    Puesto que nosotros combatimos la concepcin dictatorial de larevolucin de acuerdo en eso con nuestros compaeros rusos,esgrimiendo en apoyo de nuestras argumentaciones las consecuenciasfunestas de la direccin dictatorial de la Rusia revolucionaria yexponiendo a la luz los graves errores de aquel gobierno, slo por estose dice que nosotros combatimos la Revolucin Rusa.

    No se trata aqu solamente de una injusta acusacin: esconjuntamente una mentira y una calumnia. Si la causa de la Revolucines la causa de la libertad y de la justicia, no abstractas sino prcticas,vale decir si es la causa del proletariado, de la liberacin de ste detoda servidumbre poltica y econmica, de toda explotacin y opresinestatal o privada; si la Revolucin es la causa de la igualdad social,nosotros podremos con derecho sostener que los nicos que hoypermanecen fieles a la Revolucin Rusa, a la revolucin hecha portodo el pueblo trabajador ruso, son los anarquistas.

    Nosotros comprendemos que en tiempo de revolucin, por un perodono breve, muchas deben ser las espinas para todos y ms que nadapara los revolucionarios y poqusimas las rosas. No nos hacemosilusiones al respecto. Pero la revolucin cesa de ser tal si, aunque seamnimamente, no es, y no seala, un mejoramiento para las grandesmasas, si no asegura a los proletarios un bienestar mayor, o al menossi no es evidente a los ojos de stos que, cesadas ciertas dificultadespasajeras, el bienestar llegar. Cesa de ser revolucin s no significaen la prctica una ampliacin de la libertad de pensamiento y accin en todas las manifestaciones no perjudiciales para la libertad de losdems, para todos aquellos que eran oprimidos por el viejo rgimen.

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    ANARQUIA Y COMUNISMO CIENTFICONicols Bujarin

    A la ruina econmica, a la decadencia de la produccin, le acompaainnegablemente la decadencia de la sana psicologa proletaria; y todoesto tendiendo a degradar al proletariado a las condiciones de plebeandrajosa y transformando singulares elementos obreros ya activamenteproductivos en individuos desclasados crea un terreno ms o menosfavorable a las tendencias anarquistas. A todo esto habra que agregarque los social demcratas han nublado y confundido el problema de laanarqua, adulterando a Marx. En consecuencia, creemos necesariotrazar la lnea que separa al comunismo cientfico, marxista, de lasdoctrinas anarquistas.

    I.Comencemos por el objetivo final nuestro y por el de los

    anarquistas. Segn el modo corriente de exponer este problema,comunismo y socialismo presuponen la conservacin del Estado,mientras que la anarqua elimina el Estado. Partidarios del Estadoy adversarios del Estado: as se indica habitualmente el contrasteentre marxistas y anarquistas.

    Es necesario reconocer que no slo los anarquistas, sino tambinlos socialdemcratas en gran parte, son responsables de una semejantedefinicin del contraste. Las charlas sobre el Estado del porvenir yel Estado del pueblo han tenido mucha difusin en el mundo de lasideas y en la fraseologa de la democracia. Algunos partidossocialdemcratas se esfuerzan, ms bien, en acentuar siempre en modoespecial su carcter estatal. Nosotros somos los verdaderosrepresentantes de la idea del Estado, era la frase de la social-democracia austraca. Semejantes concepciones no eran difundidassolamente por el Partido austraco: ellas tenan en cierto modo cursointernacional y lo tienen todava hoy, en la medida en que los viejospartidos no han sido an definitivamente liquidados. Y sin embardo estasabidura de Estado no tiene nada en comn con la doctrinacomunista-revolucionaria de Marx.

    Cuando hacen esto demuestran estar faltos de todo criterio dehonestidad polmica.

    Todos saben cmo nuestro ideal, sintetizado en la palabra anarqua,tomado en su contenido programtico de organizacin libertaria delsocialismo, siempre se ha llamado comunismo anrquico. Casi toda laliteratura anarquista es socialista en sentido comunista desde el fin dela Primera Internacional. El colectivismo legalista y estatal por un lado yel comunismo anrquico y revolucionario del otro, eran las dos escuelasen que se divida principalmente el socialismo hasta el estallido de laRevolucin Rusa en 1917. Cuantas polmicas, desde 1880 hasta 1918,no hemos sostenido con los socialistas marxistas, los actuales neo-comunistas, en apoyo del ideal comunista contra su colectivismo decuartel alemn!

    Ahora bien, su ideal de reorganizacin futura ha permanecido igual,y ms bien ha acentuado su carcter autoritario. Entre el colectivismoque era entonces objeto de nuestras crticas y el comunismo dictatorialactual, la diferencia est slo en los mtodos y en alguna motivacinterica, no sobre el fin inmediato a alcanzar. Este se vuelve a enlazar,es verdad, con el comunismo de Estado de los socialistas alemanes deantes de 1880 el Wolkstaat, estado popular, del cual Bakunin hizouna crtica tan corrosiva; y tambin al socialismo de gobierno de LuisBlanc, refutado tan brillantemente por Proudhon. Pero se reenlaza slodesde el punto de vista secundario poltico, del mtodo revolucionarioestatal, no desde el punto de vista econmico suyo propio organizacinde la produccin y distribucin de los productos, sobre el cual Marx yBlanc tenan miras bastante ms amplias y geniales que stos sustardsimos herederos.

    El disentimiento, por el contrario, no est entre anarqua y comunismoms o menos cientfico, sino entre comunismo autoritario o estatal,empujado hasta el despotismo dictatorial, y el comunismo anrquico oantiestatal con su concepcin libertaria de la revolucin.

    Que si de una contradiccin en trminos se debiera hablar, sta habraque buscarla no entre el comunismo y la anarqua, que se integran alpunto que el uno no es posible sin la otra, sino ms bien entrecomunismo y estado. En tanto hay estado o gobierno, no hay comunismoposible.

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    El comunismo cientfico ve en el Estado la organizacin de la clasedominante, un instrumento de opresin y de violencia, y es por estecriterio que no reconoce un Estado del porvenir. En el futuro no habrclases, no habr ninguna opresin de clase, y por tanto ningninstrumento de esta opresin, ninguna violencia estatal. El Estado sinclases concepto en torno al cual pierden la cabeza lossocialdemcratas es una contradiccin en trminos, un sin sentido,un trmino usado abusivamente, y si esta concepcin forma el alimentoespiritual de la socialdemocracia, los grandes revolucionarios Marx yEngels no tienen en verdad ninguna culpa.

    La sociedad comunista es por lo tanto una sociedad sin Estado. Sies as y es as sin duda en qu consiste en realidad la distincinentre anarquistas y comunistas marxistas?

    Desaparece por tanto la distincin, al menos cuando se examina elproblema de la sociedad futura y del fin ltimo?

    No, la distincin existe; pero ella se encuentra en otra direccin, y sela puede definir como distincin entre la produccin centralizada engrandes haciendas y la pequea produccin descentralizada.

    Nosotros los comunistas, creemos que la sociedad futura no slo sedebe liberar de la explotacin del hombre, sino que debera conseguirla mayor independencia posible del hombre respecto a la naturalezaexterior, que redujera al mnimo el tiempo de trabajo socialmentenecesario, desarrollando al mximo las fuerzas productivas sociales yla misma productividad del trabajo social. Por ello nuestro ideal es laproduccin centralizada y metdicamente organizada en grandeshaciendas, y, en ltimo anlisis, la organizacin de la economa mundialentera. Los anarquistas en cambio dan la preferencia a un tipo derelacin de produccin completamente distinto: su ideal est constituidopor pequeas comunas, las cuales por su estructura no pueden gestionarninguna gran hacienda, pero estrechan entre ellas acuerdos y seunen mediante una red de libres contrataciones. Est claro que talsistema de produccin desde el punto de vista econmico es ms similaral de las comunas medievales que no al modo de produccin que estdestinado a sustituir al capitalista. Pero este sistema no es solamenteretrgrado; es tambin utpico en grado sumo. La sociedad futura nose genera de la nada, ni la traer un ngel hecha del cielo. Ella surge

    sus fuerzas y capacidad, a cada uno segn sus necesidades (9). Elcomunismo de los anarquistas, integrado sobre el terreno poltico de lanegacin del Estado, era y es entendido en este sentido, para significarcon precisin un sistema prctico de actuacin socialista despus de larevolucin, que corresponde tanto al significado etimolgico cuanto ala tradicin histrica.

    Los neo-comunistas, en cambio, por comunismo entienden sola oprevalentemente el conjunto de algunos mtodos de lucha y de loscriterios tericos adoptados por ellos en la discusin y en la propaganda.Algunos se refieren al mtodo de la violencia o terrorismo estatal, quedebera imponer por fuerza el rgimen socialista; otros quieren significarcon la palabra comunismo el complejo de teoras que van bajo elnombre de marxismo (lucha de clases, materialismo histrico, conquistadel poder, dictadura proletaria, etc.); otros todava un puro y simplemtodo de razonamiento filosfico, como el mtodo dialctico. Algunoslo llaman, por eso amontonando juntas palabras que no tienen entreellas ningn nexo lgico comunismo crtico, y otros comunismocientfico.

    Segn nosotros, todos stos estn en un error; porque las ideas ylos mtodos de los cuales se habla arriba podrn ser condivididos yempleados tambin por los comunistas, y ser ms o menos conciliablescon el comunismo, pero por s mismos no son el comunismo ni bastanpara caracterizarlo, mientras podran muy bien conciliarse con otrossistemas del todo diversos e inclusive contrarios al comunismo. Siquisiramos divertirnos con juegos de palabras, podramos afirmar queen las doctrinas de los comunistas dictatoriales hay de todo un poco,pero que lo que ms falta es precisamente el comunismo.

    Nosotros no contestamos en absoluto que se entienda bien elderecho de los comunistas autoritarios de llamarse como les parece yles place y de adoptar un nombre que ha sido slo nuestro por casimedio siglo y que no tenemos intencin alguna de renegar. Sera departe nuestra una pretensin ridcula. Pero cuando los neo-comunistasdiscuten de anarqua y con los anarquistas, tienen la obligacin moralde no fingir ignorar el pasado, tienen el elemental deber de no apropiarsedel nombre hasta el punto de hacer de l un monopolio, hasta crearentre los dos trminos comunismo y anarqua una incompatibilidadartificial cuanto falsa.

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    del seno de la vieja sociedad, de las relaciones creadas por el gigantescoaparato del capital financiero.

    Cualquier nuevo ordenamiento es posible y til, slo si se da unulterior desarrollo a las fuerzas productivas del ordenamiento que estpor desaparecer. Un desarrollo ulterior de las fuerzas productivas esnaturalmente pensable slo como continuacin de la tendencia a lacentralizacin del proceso productivo, como una intensificadaorganizatividad de la administracin de las cosas, la cual tome elpuesto del desaparecido ordenamiento de los hombres.

    Ahora bien respondern los anarquistas la esencia del Estadoconsiste justamente en la centralizacin, y ya que vosotros conservisla centralizacin de la produccin, debis conservar tambin el aparatoestatal, el poder de la violencia, en definitiva las relaciones autoritarias.

    Esta respuesta es inexacta, porque presupone una concepcin delEstado no cientfica, sino totalmente infantil. El Estado, precisamentecomo el capital, no es un objeto, sino una relacin entre hombres, msexactamente, una relacin entre las clases sociales. Es la relacin declase que hay entre quien domina y quien es dominado. La esencia delEstado consiste precisamente en esta relacin. Si esta relacin cesa,el Estado deja de existir. Reconocer en la centralizacin un rasgocaracterstico del Estado es cometer el mismo error de aquellos queconsideran los medios de produccin como capital. Los medios deproduccin se transforman en capital solamente cuando constituyen unmonopolio en manos de una clase y sirven para la explotacin de otraclase sobre la base del trabajo asalariado, es decir, cuando estos mediosde produccin expresan la relacin social de la opresin y de laexplotacin econmica de clase. Por s mismos, los medios deproduccin son cosas admirables, son los instrumentos de lucha delhombre contra la naturaleza.

    Se comprende entonces que en la sociedad futura stos no slo nodesaparecern, sino que por primera vez ocuparn el lugar que lescorresponde.

    Sin embargo, ha habido un perodo de tiempo en el movimiento obreroen el cual los trabajadores no tenan todava clara la diferencia entre lamquina como medio de produccin y la mquina como capital, estoes, como medio de opresin.

    reconstruccin social, nico al cual las palabras comunismo ycolectivismo pueden referirse.

    Por lo que se refiere al programa de reorganizacin social, de arregloeconmico de la sociedad futura, los socialistas-comunistas no lo hanmodificado en nada; no se han ocupado en absoluto. En realidad, bajoel nombre de comunismo est siempre el viejo programa colectivistaautoritario que subsiste con, en un trasfondo lejano, muy lejano, laprevisin de la desaparicin del Estado que se seala a lasmuchedumbres en las ocasiones solemnes, para distraer su atencinde la realidad de una nueva dominacin, que los dictadores comunistasquerran meterles sobre el cuello en un futuro ms prximo.

    Todo esto es fuente de equvocos y de confusin entre lostrabajadores, los cuales se les dice una cosa con palabras que les hacencreer otra.

    La palabra comunismo, desde los ms antiguos tiempos, significano un mtodo de lucha, y todava menos un modo especial de razonar,sino un sistema de completa y radical reorganizacin social sobre labase de la comunin de los bienes, del gozo en comn de los frutos deltrabajo comn por parte de los componentes de una sociedad humana,sin que ninguno pueda apropiarse del capital social para su exclusivointers con exclusin o dao de otros. Es un ideal de reorganizacineconmica de la sociedad, comn a varias escuelas del socialismo(comprendida la anarqua); ni fueron en absoluto los marxistas quieneslo formularon primero.

    Marx y Engels escribieron, s, un programa para el partido comunistaalemn en 1847, trazndole las directivas tericas y tcticas; pero elpartido comunista exista ya antes de eso. Ellos aceptaron de otros laconcepcin del comunismo y no fueron en absoluto sus creadores.

    La concepcin comunista, en aquel magnfico laboratorio de ideasque fue la Primera Internacional, se fue precisando cada vez ms; yadquiri aquel su particular significado, en confrontacin con elcolectivismo, que hacia 1880 fue aceptado de comn acuerdo en ellenguaje poltico-social tanto de los anarquistas como de los socialistas:de Carlos Marx a Carlo Cafiero, de Benedetto Malon a Gnocchi Viani.Desde entonces, por comunismo siempre se ha entendido un sistemade produccin y distribucin de la riqueza en la sociedad socialista,cuya direccin prctica era sintetizada en la formula: de cada uno segn

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    Y, no obstante, en aquel tiempo los obreros no tendan a eliminar lapropiedad privada de las mquinas, sino a destruir las mquinas mismas,para retornar a los primitivos instrumentos de trabajo manuales.

    Anloga a sta es la posicin que los anarquistas que tienen unaconciencia de clase asumen con respecto a la centralizacin de laproduccin. Como ven que la centralizacin capitalista es un medio deopresin, en su simplicidad protestan contra toda centralizacinproductiva en general: su infantil ingenuidad confunde la esencia deuna cosa con su forma externa social e histrica.

    Entonces, la distincin entre, nosotros los comunistas y losanarquistas en lo referente a la sociedad burguesa, no est en quenosotros estemos por el Estado y ellos contra el Estado, sino ms bienen que nosotros estamos por la produccin centralizada en grandeshaciendas, aptas para desarrollar al mximo las fuerzas productivas,mientras que los anarquistas estn por una pequea produccindescentralizada, que no puede aumentar sino slo disminuir el nivel deestas fuerzas productivas.

    II.La segunda cuestin esencial que separa a los comunistas de los

    anarquistas es la actitud frente a la dictadura del proletariado. Entre elcapitalismo y la sociedad futura hay un perodo entero de lucha declases, el perodo en el cual sern desarraigados los ltimos restos dela sociedad burguesa y se rechazarn los ataques de clase provocadospor la burguesa que ya ha cado, pero que todava se resiste. Laexperiencia de la Revolucin de Octubre (1) ha demostrado que laburguesa, inclusive despus de ser puesta con la espalda contra elsuelo, usa todava de los medios que le quedan para luchar contra losobreros; y que en ltimo trmino se apoya en la reaccin internacional,de tal modo que la victoria final de los obreros slo ser posible cuandoel proletariado haya liberado a todo el mundo de la canalla capitalista yhaya sofocado completamente a la burguesa.

    Por ello, es del todo natural que el proletariado se sirva de unaorganizacin para su lucha.

    Cuanto ms vasta, fuerte y slido sea esa organizacin, tanto msrpidamente se alcanzar la victoria final. Tal organizacin transitoriaes el Estado proletario, el poder y el dominio de los obreros, su dictadura.

    Ms tarde Pietro Gori sola precisamente decir que de una sociedad,transformada por la revolucin segn nuestras ideas, el socialismo(comunismo) constituira la base econmica, mientras la anarqua serael coronamiento poltico.

    Estas ideas, como precisiones del programa anrquico, han adquirido,como suele decirse, derecho de ciudadana en el lenguaje poltico desdeel tiempo en que la Primera Internacional dio los ltimos signos deactividad en Italia (1880-82). Tal definicin o frmula del anarquismo el Comunismo anrquico era aceptada en su lenguaje incluso por losotros escritores socialistas, los cuales cuando queran especificar supropio programa de reorganizacin social desde el punto de vistaeconmico, hablaban no de comunismo sino de colectivismo, y se decanen efecto colectivistas.

    Esto hasta el 1918; vale decir, hasta que los bolcheviques rusos,para diferenciarse de los socialdemcratas patriotas o reformistas, nodecidieron mudar nombre, retornando aqul de comunistas que seenlazaba a la tradicin histrica del clebre Manifiesto de Marx y Engelsde 1847, y que antes de 1880 era usado en sentido autoritario ysocialdemocrtico exclusivamente por los socialistas alemanes. Pocoa poco casi todos los socialistas adherentes a la III Internacional deMosc han terminado por decirse comunistas, sin tener cuenta algunadel significado cambiado de la palabra, del uso mudado que se hace dela misma desde hace cuarenta aos en el lenguaje popular y proletarioy de las cambiadas situaciones en los partidos desde 1870 en adelantecometiendo as un verdadero anacronismo.

    Pero esto se refiere a los comunistas autoritarios y no a nosotros; nide parte nuestra habra razn alguna para discutir la cuestin si stosse hubieran apurado, cambiando nombre, a explicar claramente culcambio de ideas corresponde al cambio de la palabra. Los socialistastransformados en comunistas han por cierto modificando bastante suprograma, respecto de aquel que haba sido fijado en el Congreso delPartido de los Trabajadores en Genova, por Italia, en 1892, y en Londres,para la Internacional Socialista, en el Congreso de 1896. Pero lamodificacin del programa vierte total y exclusivamente sobre mtodosde lucha (adopcin de la violencia, desvalorizacin del parlamentarismo,dictadura en vez de democracia, etc.); y no se refiere al ideal de

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    Como todo poder, tambin el poder de los proletarios es una violenciaorganizada. Como todo Estado, tambin el Estado proletario es uninstrumento de opresin. No es necesario sin embargo tratar de maneratan formal la cuestin de la violencia. Tal sera el modo de concebir deun buen cristiano, de un toistoiano, pero no de un revolucionario. Alpronunciarse sobre la cuestin de la violencia en sentido afirmativo onegativo, es necesario ver contra quin es empleada la violencia.Revolucin y contrarrevolucin son en igual medida actos de violencia,pero desistir por este motivo de la revolucin sera una tontera.

    El mismo planteamiento se puede hacer para la cuestin del poder yla violencia autoritaria del proletariado. Esta violencia es por cierto unmedio de opresin, pero usado contra la burguesa.

    Ello implica un sistema de represalias, pero tambin estas represaliasvan a su vez dirigidas contra la burguesa. Cuando la lucha de clasesllega al punto de mxima tensin y se convierte en guerra civil, no sepuede estar hablando de la libertad individual, sino que se debe hablarde la necesidad de reprimir sistemticamente a la clase explotadora.

    El proletariado debe escoger entre dos cosas: o aplastar de mododefinitivo a la burguesa derrotada y defenderse de sus aliadosinternacionales, o no hacerlo. En el primer caso debe organizar estetrabajo, conducirlo de modo sistemtico, extenderlo hasta donde lleguensus fuerzas.

    Para hacer esto el proletariado necesita a toda costa una fuerzaorganizada. Esta fuerza es el poder estatal del proletariado. Lasdiferencias de clase no se borran del mundo con un trazo de pluma. Laburguesa no desaparece como clase despus de haber perdido el poderpoltico. De igual modo, el proletariado es siempre proletariado, inclusodespus de su victoria. Sin embargo, ste ya ha tomado su posicin declase dominante. Debe mantener esta posicin o fundirse de inmediatocon la masa restante, que le es profundamente hostil. As se presentahistricamente el problema y no puede ser resuelto de dos manerasdistintas. La nica solucin es sta: como fuerza propulsora de larevolucin, el proletariado tiene el deber de mantener su posicin dedominador hasta que haya logrado convertir a su imagen a las demsclases. Entonces y slo entonces, el proletariado deshace suorganizacin estatal y el Estado se extingue. Con respecto a esteperodo de transicin, los anarquistas asumen una posicin distinta, y

    como estara en el absurdo quien, queriendo encaminarse de Romahacia Miln, tomase por el contrario el camino que conduce a Npoles.

    IV. ANARQUA Y COMUNISMOUn mal hbito, contra el cual es necesario reaccionar, es aqul tomado

    desde hace algn tiempo por los comunistas autoritarios de oponer elcomunismo a la anarqua, como si las dos ideas fuesen necesariamentecontradictorias; el hbito de usar estos dos trminos, comunismo yanarqua, como si fuesen antagnicos entre s, y el uno tuviese unsignificado opuesto al otro.

    En Italia, donde desde hace ms de cuarenta aos estas palabrasse usan como un binomio inescindible del cual un trmino completa alotro, y juntos son la expresin ms exacta del programa anrquico,esta tentativa de no tener en cuenta un precedente histrico de talimportancia y de invertir adems el significado de las palabras, es ridculoy no puede sino servir para generar confusin en las ideas e infinitosmalentendidos en la propaganda.

    No est mal recordar que fue precisamente en un congreso de lasSecciones Italianas de la Primera Internacional de los trabajadores,llevado a cabo clandestinamente en los contornos de Florencia en 1876,que, bajo una propuesta motivada por Enrique Malatesta, ste afirmser el comunismo el arreglo econmico que mejor poda hacer posibleuna sociedad sin gobierno; y la anarqua (esto es, la ausencia de todogobierno), como organizacin libre y voluntaria de las relaciones sociales,ser el medio de mejor actuacin del comunismo. La una es la garantade un efectivo realizarse de la otra y viceversa. De aqu la formulacinconcreta, como ideal y como movimiento de lucha, del comunismoanrquico.

    Recordbamos en otra parte (8) que en 1877 el Arbeiter Zeitungde Berna elaboraba los estatutos de un Partido Anrquico Comunistade lengua alemana; y en 1880 el Congreso de la FederacinInternacionalista del Jura en Chaux-de- Fonds aprobaba una memoriapresentada por Carlos Cafiero sobre Anarqua y Comunismo, siempreen el mismo sentido. Los anarquistas entonces se llamaban en Italiams comnmente socialistas; pero cuando queran precisar se llamaban,como se han llamado siempre desde aquel tiempo en adelante hastaahora, comunistas anrquicos.

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    la diferencia entre nosotros y ellos se resuelve efectivamente en el estarpor o contra el Estado-comn proletario, por o contra la dictadura delproletariado.

    Todo poder, ms bien el poder general, es para los anarquistasinaceptable en cualquier circunstancia, porque es una opresin, inclusosi se ejerce contra la burguesa. Por esto en el actual perodo dedesarrollo de la revolucin, los anarquistas se unen a la burguesa y alos partidos colaboracionistas en el lanzar gritos contra el poder delproletariado. Cuando los anarquistas gritan contra el poder delproletariado cesan de ser los izquierdistas o los radicales comohabitualmente son llamados; al contraro, se convierten en malosrevolucionarios, que no quieren dirigir contra la burguesa una lucha demasas organizada y sistemtica. Renunciando a la dictadura delproletariado, se privan del arma ms vlida para la lucha; combatiendocontra esta dictadura desorganizan las fuerzas del proletariado, learrancan el arma de las manos y, objetivamente, prestan ayuda a laburguesa y a los social-traidores, agentes de sta.

    El concepto fundamental que explica la posicin de los anarquistasfrente a la cuestin de la sociedad futura y su actitud ante la dictaduradel proletariado es fcilmente detectable: consiste en su aversin por as decir de principio, al mtodo de la accin de masas sistemticay organizada.

    De la teora anarquista se deduce que el anarquista consecuentedebe ser contrario al poder sovitico y combatirlo (2). Pero dado que talactitud sera evidentemente absurda para los obreros y campesinos,no hay muchos anarquistas que extraigan esta consecuencia de suspostulados, sino ms bien al contrario, hay anarquistas plenamentesatisfechos de sentarse en el rgano supremo legislativo y ejecutivodel poder estatal del proletariado, es decir, en el Comit Ejecutivo Centraldel Soviet.

    Es evidente que sta es una contradiccin, un abandono del genuinopunto de vista anarquista. Pero se entiende que los anarquistas nopuedan tener un especial amor por los Soviets.

    En el mejor de los casos solamente los aprovechan y estn siempredispuestos a desorganizarlos.

    De este planteamiento surge otra diferencia prctica bastanteprofunda: para nosotros la tarea principal consiste en dar una base lo

    pueden ser en el mbito proletario y revolucionario, se entiendelos mejores amigos de stos.

    Los anarquistas no tienen entonces en efecto aquella aversinpreconcebida, de principio, al mtodo de la accin de masas metdicay organizada que se complacen en suponer por comodidad polmicay por espritu sectario nuestros adversarios, sino que solamenteoponen al especial mtodo autoritario y desptico de los comunistas deEstado, el mtodo libertario, ms susceptible precisamente de interesary, poner en movimientos; las grandes masas, porque deja a stas libertadde iniciativa y de accin y las interesa en la accin coordinada desde elprimer momento, dndoles por principal y directo objetivo la expropiacin.

    Esta direccin libertaria podr tambin no tener xito en eldesembocar directamente en la abolicin del Estado no porque seaimposible, sino por no ser suficiente el nmero de aquellos que la quieren,por ser demasiado numerosa todava la grey humana que sientenecesidad del pastor y del bastn, pero tambin en tal caso habrrendido un gran servicio a la revolucin, logrando salvar en ella cuantamayor libertad sea posible, influyendo en que el eventual gobierno seael menos fuerte, el menos centralizado, el menos desptico que lascircunstancias permitan: vale decir, exprimiendo de la revolucin elmximo de utilidad para el proletariado, el mximo de bienestar y delibertad.

    Haca la abolicin del capitalismo se va expropiando a los capitalistasen beneficio de todos, y no creando un capitalismo peor: el capitalismode Estado. Hacia la abolicin del Estado se va combatindolo mientrasexiste, socavndolo siempre ms, quitndole tanto como es posibleautoridad y prestigio, debilitndolo y despojndolo de cuantas funcionessociales el pueblo trabajador se ha hecho capaz de cumplir por s mismopor medio de sus organizaciones revolucionarias o de clase y no,como pretenden los comunistas autoritarios, constituyendo sobre lasruinas del Estado burgus otro Estado todava ms fuerte, con mayoresfunciones y mayor poder.

    Tomando esta ltima va, son justamente los comunistas autoritariosquienes obstaculizan la organizacin y la accin de las grandes masas,que se meten por la va diametralmente opuesta a aquella que conduceal comunismo y a la abolicin del Estado. Ellos estn en el absurdo,

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    ms amplia posible al poder de las organizaciones proletarias de masasa los Consejos Obreros, en reforzarlos y en organizarlos; mientrasque los anarquistas deben impedir conscientemente este trabajo.

    Tambin son profundamente divergentes nuestros caminos en elterreno de la praxis econmica durante el perodo de la dictadura delproletariado. La condicin fundamental para la victoria econmica sobreel capitalismo consiste en evitar que la expropiacin de losexpropiadores no degenere en un reparto, aunque sea en partesiguales. Toda reparticin produce pequeos propietarios, pero de lapequea propiedad resurge la gran propiedad capitalista, y as lareparticin de la posesin de los ricos lleva necesariamente alrenacimiento de la misma clase de ricos.

    La tarea de la clase obrera no consiste en efectuar una reparticinfavorable a la pequea burguesa y a la plebe harapienta, sino en lasistemtica y organizada utilizacin social y colectiva de los medios deproduccin a expropiar.

    Y esto, a su vez, solamente es posible en, el caso en que laexpropiacin sea llevada a trmino de modo orgnico, bajo el controlde las instituciones proletarias; en caso contrario la expropiacinadquiere un carcter abiertamente desorganizador y fcilmentedegenera en una simple apropacin por parte de personas privadasde aquello que debera ser propiedad social.

    La sociedad rusa y especialmente la industria y la produccinagrcola, atraviesan por un perodo de crisis y ruina total. No slo laevidente destruccin de las fuerzas productivas, sino tambin la colosaldesorganizacin de todo el aparato econmico son la causa de estasdificultades tremendas. Por ello los obreros se deben preocupar, ahorams que nunca, de hacer exactamente el inventario y el control detodos los medios de produccin, casas, productos de consumorequisados, etc. Un control semejante slo es posible en el caso deque la expropiacin se cumpla no por personas o grupos privados, sinopor los rganos del poder proletario.

    III.Expresamente no hemos polemizado con los anarquistas como si

    ellos fueran delincuentes, criminales, bandidos, etc. Para los obreros lo

    y aquella ms limitada de sus grupos libres: antes bien, buscanencuadrar a sta ltima en aquella, para inspirarle en todo lo posible lapropia direccin revolucionaria. Si los anarquistas muchas vecesdiscuten y critican a las organizaciones proletarias guiadas por susadversarios, no combaten con eso el hecho en s de la organizacin,sino exclusivamente su direccin reformista, legalista, autoritaria ycolaboracionista cosa que, por otra parte, hacen tambin loscomunistas autoritarios en todas partes donde no son ellos los dirigentesde la organizacin proletaria.

    Algunos escritores comunistas dictatoriales retornando la viejapatraa socialdemcrata que los anarquistas slo quieren destruir y noreconstruir, y que por eso son adversos a la organizacin de las masasdeducen que el hecho de interesarse los anarquistas por los soviets, enRusia, est en contradiccin con sus ideas y que es un simple modo deexplotarlos y tambin de desorganizarlos.

    Si esto no es calumnia pura y simple, es sin embargo una prueba dela incapacidad de estos manacos del autoritarismo para comprendercualquier cosa que no sea la prepotencia estatal. El rgimen sovitico,para los autoritarios del comunismo, no consiste en el hecho que lossoviets libres y patrones de s gestionen directamente la produccin,los servicios pblicos, etc., sino exclusivamente en el gobierno que,dicindose sovitico, en realidad se ha superpuesto a los soviets, lesha anulado toda libertad de accin, toda espontaneidad en su formacin,reducindolos a mecnicos y pasivos engranajes, obedientes al gobiernodictatorial central. El cual, cuando cualquier soviet muestra veleidadesde independencia, lo disuelve sin ms y fabrica artificialmente otro desu agrado.

    A todo esto se le llama dar una base ms amplia al poder de lasorganizaciones proletarias; y en consecuencia los anarquistas rusos,que lgica y justamente siempre se han opuesto a este verdaderoestrangulamiento del primitivo movimiento sovitico libremente surgidode la Revolucin (esto es, que defienden a los soviets contra losdictadores como los han defendido contra la reaccin burguesa) seconvierten milagros de la dialctica marxista justamente ellos, enenemigos de los soviets. Dada su mentalidad, los marxistas no sabenentender que el as llamado poder sovitico es la anulacin de lossoviets proletarios y populares, y que por eso los adversarios de aqul

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    importante es comprender lo pernicioso de su doctrina de la cual sededuce una praxis daina.

    El centro de la argumentacin no puede consistir en una polmicasuperficial. Pero todo lo que se ha dicho hasta ahora explica por smismo por qu son justamente los grupos anarquistas quienes generanrpidamente grupos de expropiadores que expropian para sus propiosbolsillos y porqu la delincuencia se rene en torno a los anarquistasmismos. Siempre y por todas partes se encuentran elementos turbiosque explotan la revolucin con fines de enriquecimiento personal.

    Pero donde la expropiacin acta, bajo el control de organismos demasas es mucho ms difcil que se d la situacin de lucro personal.

    En cambio, cuando por razones de principio se evita tomar parte enacciones de masas organizadas, y se sustituye a stas por acciones degrupos libres que deciden por s mismos, autnoma eindependientemente, se crea el mejor terreno para expropiacionestales que no se diferencian terica ni prcticamente de las gestas de unvulgar salteador callejero.

    El lado peligroso de las expropiaciones individuales, de lasconfiscaciones, etc., no consiste slo en el hecho de que frenan lacreacin de un aparato de produccin, distribucin y control; sino queconsiste tambin en el hecho de que estos actos desmoralizancompletamente y restan conciencia de clase a los hombres mismosque los cumplen, los desacostumbran del trabajo comn con loscompaeros y de las exigencias de la voluntad colectiva, y sustituyenestos sentimientos por el arbitrio de un grupo singular o inclusive de unsingular individuo libre.

    La Revolucin obrera tiene dos vertientes: la de la destruccin y lade la creacin o reconstruccin. El lado destructivo se revela sobretodo en la destruccin del Estado burgus. Los oportunistassocialdemcratas afirman que la conquista del poder por parte delproletariado no significa en absoluto la destruccin del Estado capitalista;pero una conquista semejante existe slo en la cabeza de algunosindividuos. En realidad la conquista del poder por parte de los obrerosno puede realizarse ms que destruyendo el poder de la burguesa.

    En esta obra de destruccin del Estado burgus los anarquistaspueden cumplir un trabajo positivo, pero son orgnicamente incapacesde crear un mundo nuevo; y por otra parte, despus de la conquista

    expropiacin asuma un carcter individual as como en los centrosms alejados y en ciertas zonas de campo, no est, en efecto, en laintencin de los comunistas anrquicos adoptar un criterio semejante.Ser, frente a estos casos, inters de todos los revolucionarios no chocardemasiado con ciertos estratos de la poblacin, que podrn serconvencidos a continuacin ms fcilmente con la propaganda y con elejemplo de la superioridad de la organizacin comunista libertaria. Loque importa sobre todo es que nadie, al da siguiente de la revolucin,tenga el poder o los medios econmicos de explotar el trabajo ajeno.

    Pero nosotros los anarquistas pensamos que desde ahora esnecesario preparar a las masas espiritualmente, con la propaganda,y materialmente, con la organizacin anarquista y proletaria, paradesempear pronto, durante la revolucin y despus, todas las funcionesde la lucha y de la vida social y colectiva; y, una de las primeras serprecisamente la funcin expropiadora. Para sustraer el objetivo de laexpropiacin al arbitrio individual o de grupos privados, no hay en efectonecesidad de gendarmes, no hay en efecto necesidad de caer de lasartn a las brasas de la tutela estatal: no hay necesidad del gobierno.

    El proletariado ya tiene, localidad por localidad, en todas partes y enestrecha relacin las unas con las otras, una cantidad de institucionespropias, libres, independientes del Estado: ligas y sindicatos, cmarasde trabajo y cooperativas, federaciones, uniones y confederaciones,etc. Otros organismos colectivos se formarn, durante la revolucin,ms en armona con las necesidades del momento; y otros todava, deorigen burgus pero radicalmente modificados, podrn ser utilizados,de los cuales hoy no nos ocupamos: consorcios, entes autnomos, etc.Rusia misma nos ha dado, al menos en los primeros momentos de larevolucin cuando el pueblo gozaba todava de su libertad deiniciativa el ejemplo de la creacin de estos nuevos institutossocialistas y libertarlos en sus soviets y en sus consejos de fbrica.

    Todas estas formas de organizacin libre del proletariado y de larevolucin han sido siempre aceptadas por los anarquistas, aunquedigan desatinos aquellos que describen a los anarquistas comocontrarios a los organismos de masa y los acusan de evitar por razonesde principio el tomar parte en acciones de masas organizadas. Laverdad es todo lo contrario. Los anarquistas no ven ningunaincompatibilidad entre la accin vasta y colectiva de las grandes masas

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    del poder por parte del proletariado, cuando el trabajo ms urgente esel de construir el socialismo, entonces los anarquistas cumplen unamisin casi exclusivamente negativa, perturbando esta construccincon sus salvajes y desorganizadoras acciones.

    Comunismo y revolucin comunista, he aqu la causa del proletariado,de la clase activamente productiva, por el mecanismo de la granproduccin. Todos los otros estratos de las clases pobres puedenvolverse agentes de la Revolucin comunista slo en cuanto se pongana la retaguardia del proletariado.

    La anarqua no es la ideologa del proletariado, sino la de los gruposque estn desclasados, inactivos, separados de todo trabajo productivo:es la ideologa de una plebe de mendigos (lumpen proletariado)categora que se recluta entre proletarios, burgueses arruinados,intelectuales decadentes, campesinos rechazados de su familia yempobrecidos; un conjunto de gente que no es capaz de crear nadanuevo, ningn valor, sino solamente de apropiarse de aquello de lo quese han adueado mediante las confiscaciones. Este es el fenmenosocial de la anarqua.

    La anarqua es el producto de la desintegracin de la sociedadcapitalista. La caracterstica de esta miseria la provoca la disolucin delos vnculos sociales, la transformacin de gente que en un tiempo eramiembro de una clase en individuos atomizados, que no dependenya de clase alguna, que existen para s mismos, que no trabajan yque para conservar su individualismo no se subordinan a ningunaorganizacin. Esto es la miseria producida por el brbaro rgimencapitalista.

    Entonces, una clase tan sana como la de los proletarios no puededejarse infectar por la anarqua. Slo en caso de disgregacin de lamisma clase obrera puede emerger a uno de sus polos la anarqua,como sntoma de enfermedad. Y la clase obrera, luchando contra sudisolucin econmica, debe tambin luchar contra su disolucinideolgica, producto de la cual es la anarqua.

    El nuevo gobierno podr tambin expropiar en todo o en parte a laantigua clase dominante, pero slo para constituir una clase dominantenueva, a la cual la generalidad del proletariado permanecer sujeta.

    Esto suceder tanto si aquellos que constituyen el gobierno y laminora burocrtica, militar y policaca que lo sostiene terminan porvolverse los propietarios reales de la riqueza como si la propiedad detodos es atribuida exclusivamente al Estado. En el primer caso el fracasode la revolucin ser evidente. En el segundo, a pesar de las ilusionesque muchos se hacen, las condiciones del proletariado seran siemprelas de una clase sujeta.

    El capitalismo no cesara de ser tal si de privado se convirtiera encapitalismo de Estado. El Estado en tal caso no habra cumplido unaexpropiacin sino una apropiacin. A la multitud de patrones habrasucedido un patrn nico, el gobierno, el cual sera tambin msprepotente, precisamente porque, adems de ser ilimitadamente rico,tendra de su parte la fuerza armada con la cual plegar a su voluntad alos proletarios. Y stos, en las fbricas y en los campos, seran siempreasalariados, vale decir explotados y oprimidos. Y viceversa el Estado,que no es una cosa abstracta sino un organismo hecho de hombres,sera el conjunto organizado de los dominadores y patrones de maanaa los que no faltara modo de buscar una sancin para su dominio enuna nueva legalidad de base ms o menos electoral o parlamentaria.

    Pero la expropiacin, se insiste, es necesario que sea hecha con uncierto mtodo, organizada en beneficio de todos; es necesario saberlos medios de produccin disponibles, las casas y terrenos, etc. Laexpropiacin no puede ser hecha por personas singulares o gruposprivados, que la volcaran en su provecho egosta, constituyendo nuevospropietarios privilegiados.

    Se precisa por tanto un poder proletario que se ocupe de ella.Todo sera justo, sin la cola en la cual... est el veneno! Es realmente

    curiosa esta gente, que querra llegar (en teora) a la abolicin del Estadoy que en la prctica no sabe concebir la ms mnima funcin de la vidaque no tenga carcter estatal!

    Ni siquiera los anarquistas conciben la expropiacin como una especiede quien coge, coge, dejado al arbitrio personal y sin ningn orden(7). An siendo previsible e inevitable al principio del desorden que la

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    ANARQUIA Y COMUNISMO CIENTFICOLuigi Fabbri

    I. LA FRASEOLOGA BURGUESA DEL COMUNISMOCIENTFICO

    Hace poco se ha publicado un opusculito de doce pginas delexcelente terico como fue presentado la primera vez al pblico porla prensa socialista y comunista Nicolai Bujarin, con el pomposo ttulode Anarqua y Comunismo Cientfico, a cargo de la casa editora delPartido Comunista de Italia. Veamos pues cunta ciencia hay dentro.

    Bujarin no expone ninguna idea genuina del anarquismo, ningunode los postulados del programa comunista anarquista, tal como sonverdaderamente; ni se toma la molestia de informarse

    sobre las ideas anarquistas, extrayendo informacin de la fuentedirecta de su literatura histrica y terica. El no hace sino repetir trilladoslugares comunes, hablando sin cuidado de acuerdo con lo que ha ododecir y jugando a la fantasa sobre las cuestiones del anarquismo quemenos conoce.

    Una incomprensin semejante de la teora y la tctica de la anarquano es posible encontrarla sino en los escritores ms superficiales y demala fe de la burguesa de hace treinta o cuarenta aos.

    Se trata, en sustancia, de un escrito bastante banal y de pocaimportancia. Pero ha sido difundido en Italia bajo la gida de un partidocompuesto en su mayor parte de proletarios, y se lo presenta a losobreros como una refutacin del anarquismo. Los editores italianospresentan el opsculo de Bujarin como un trabajo de admirable claridad,que esculpe de modo lapidario la inconsistencia y el absurdo de ladoctrina anarquista. Vala por tanto la pena mostrar cmo nada hay dems absurdo, inconsistente y ridculo que esta ciencia del no sabernada con la que se intenta desacreditar la idea de la anarqua.

    Por otra parte el opsculo de Bujarin ha sido para nosotros unaocasin ms para hacer propaganda sobre nuestras ideas entre lostrabajadores, a los cuales nos dirigimos de modo especial y de los cualesnos ocupamos sobre todo; y no por cierto una tentativa de convencerpersonalmente al autor o a los editores del opsculo, con quienesperderamos el tiempo(1).

    se revuelve siempre y cada vez con ms fuerza contra el proletariadomismo en nombre del cual fue constituido y es ejercitado!

    Tambin esto es demostrado con los hechos del actual rgimen rusoen el cual la dictadura proletaria se manifiesta en realidad (ni podraser diferente) como la dictadura policaca y militar, poltica y econmica,de los pocos jefes de un partido poltico sobre toda la gran masaproletaria de las ciudades y de los campos.

    la violencia de Estado termina siempre por ser usada contra lossbditos, la gran mayora de los cuales est siempre compuesta deproletarios. Pero, nos objetan, las distinciones de clase no se borrandel mundo con un trazo de pluma; la burguesa no desaparece, comoclase, despus de haber perdido el poder poltico, y el proletariado essiempre proletariado, incluso despus de su victoria, despus de accedera la posicin de clase dominante. (6)

    El proletariado es siempre proletariado?!! Oh! Qu se ha hechoentonces de la revolucin? Pero si est precisamente aqu el colmo delerror bolchevique, del nuevo jacobinismo revolucionario: en el concebirla revolucin, al principio, como simple hecho poltico, en el nicodesplazar del poder gubernativo a los burgueses, para asentar en sulugar a los jefes del partido comunista, mientras el proletariadopermanece proletariado, vale decir privado de todo y constreido acontinuar vendiendo por un salario, a horas o por da, sus brazos paravivir! Si esto sucede, es el fracaso anticipado de la revolucin!

    Cierto, las divisiones de clase no se cancelan con trazos de pluma,ni con los trazos de pluma de los tericos ni con los de losgarrapateadores de leyes y decretos.

    Las divisiones de la clase se cancelan slo con los hechos, valedecir con la expropiacin directa (no gubernativa) por parte de losproletarios, ejercida sobre la clase privilegiada. Y esto es posibleinmediatamente, desde un principio, apenas el antiguo poder ha sidoderrocado; y precisamente es posible mientras no se constituya un nuevopoder. Si el proletariado espera, para proceder a la expropiacin, a queun nuevo gobierno surja y se vuelva fuerte, arriesga no alcanzar jamsel xito y permanecer siempre proletariado, vale decir explotado yoprimido.

    Y cuanto ms espere para practicar la expropiacin, menos fcil leser sta; y si luego se fa del gobierno, para que sea ste el expropiadorde la burguesa, se quedar cornudo y apaleado!

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    Para caracterizar el vaco y la ignorancia que predomina entre estagente que se bautiza a s misma de cientfica son siempre los msignorantes quienes necesitan ostentar ttulos acadmicos legtimos ono basta la fraseologa de quien ama hacer pompa.

    No crean los lectores que se trata de una exageracin. Cuanto herepetido aqu arriba son expresiones citadas literalmente, tan sloabreviadas o condensadas por razones de espacio: suficientes sinembargo, para dar una idea de en qu cosa Bujarin ve nada menos queel fundamento social de la anarqua.

    Los trabajadores que nos leen, incluso los ms alejados de nosotros,por poco que sepan de anarquismo, saben suficiente para hacer justiciapor s mismos a estas extravagantes simplezas. No slo en Rusia hayanarquistas para que a los obreros italianos se les puedan darlucirnagas por linternas, como se cuentan a los nios las fbulas delos ogros y los hechiceros. Los proletarios de Italia, en medio de loscuales los anarquistas son bastante numerosos por doquiera, puedenellos mismos responder por nosotros que en todo cuanto Bujarinfantasea no hay nada de verdadero.

    El anarquismo, an no teniendo la pretensin de ser la doctrina delproletariado si acaso, prefiere ser una doctrina humana es dehecho una doctrina seguida casi exclusivamente por proletarios: losburgueses y los pequeo burgueses, los as llamados intelectuales,profesionales, etc., son rarsimos y no ejercen ninguna influenciapredominante. Hay infinitamente ms y tienen mayor predominio entodos los otros partidos, que sin embargo se dicen proletarios, incluidoel comunista. Y, en lnea general, los proletarios anarquistas noconstituyen de hecho una categora especial mejor o peor: trabajancomo los otros obreros, pertenecen a todos los oficios, los hay en lagrande y en la pequea industria, en las fbricas, en el artesonado, enlos campos; pertenecen a las mismas organizaciones de trabajo quelos dems, etc., etc.

    Hay, naturalmente, anarquistas tambin entre las categoras msdesgraciadas del proletariado entre aquellas que altaneramenteBujarin sintetiza como plebe harapienta pero no es en lo ms mnimoun fenmeno exclusivo de la anarqua. Si as fuera, si en verdad todoslos mendigos, todos los harapientos, toda la plebe que ms sufre laopresin capitalista viniera a nosotros, no nos disgustara en absoluto;

    Si esto fuera verdad, significara sustraer al proletariado ruso primero,y al de toda otra nacin despus, toda esperanza de liberacin, y aplazarsta hasta las calendas griegas, porque se comprende bien que, porms extendida y radical que pueda ser una revolucin, antes que staconsiga vencer completamente y en todo el mundo, no una sino muchasgeneraciones debern pasar.

    Por fortuna este pesimismo antirrevolucionario es del todo errneo.Es un error, por otra parte, de pura marca reformista, con el cual en1919-20 tambin en Italia se trataba de obstaculizar todo conatorevolucionario destinado a fracasar si la revolucin no se llevaba acabo en todas las otras naciones. En realidad la revolucin es posibletambin en zonas relativamente limitadas. La limitacin en el espaciocomporta una limitacin en su intensidad, pero la clase obrera siemprehabr adquirido un grado de emancipacin y de libertad digno delesfuerzo realizado, si no comete el error de castrarse a s misma vale decir, confiarse en las manos de un gobierno en vez de contarsolamente consigo misma, con sus propias fuerzas, con su propiaorganizacin autnoma.

    El gobierno, y todava ms la dictadura, daa a la revolucin no porquees violenta, sino porque su violencia es autoritaria, opresiva, agresiva,militarizada, y no ya liberadora, y no solamente vuelta a combatir unaviolencia opuesta.

    La violencia es revolucionaria cuando se la emplea para liberarse dela opresin violenta de quien nos explota y nos domina, apenas ella seorganiza a su vez sobre las ruinas del viejo poder, en violencia degobierno, en violencia dictatorial, se vuelve contrarrevolucionaria.

    Pero, nos dicen, es necesario ver contra quin la violenciagubernativa es usada. Ella comienza, ciertamente, por ser empleadacontra el viejo poder, contra los deseos de ste que tientan la revancha;contra los potentes extranjeros que asaltan el territorio, sea para sofocarla revolucin, sea para aprovechar el momentneo desorden parasatisfacer las propias miras imperialistas. Pero, a medida que el nuevopoderse consolida, los antiguos enemigos pasan a segunda lnea; msbien aqul se vuelve indulgente con stos, busca contactos y relacionescon las potencias extranjeras, llama a los generales y a los industrialesdel antiguo rgimen a colaborar con l; y el puo de hierro de la dictadura

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    la acogeramos con los brazos abiertos, sin desdenes injustos y sinpreferencias fuera de lugar. Pero es un hecho para desmentir lafantstica catalogacin de Bujarin que la anarqua tiene sus secuacesentre estas categoras en la misma proporcin que entre las otras comolas tienen todos los otros partidos, sin excluir al partido comunista. Ququeda, con esto, de toda la fraseologa pseudocientfica de Bujarin contrael anarquismo?

    Nada, sino la revelacin por as decir inconsciente de un estado denimo, que debera poner en guardia al proletariado, hacerlopreocuparse seriamente sobre el peligro que correr si, para sudesgracia, confa a estos doctrinarios del comunismo dictatorial la propiasuerte.

    Quin habla con tanto desprecio de la plebe harapienta, de laplebe de mendigos, de la hez, etc.? Son precisamente los pequeoburgueses, viejos o recientes, venidos de la burguesa o del proletariado,que hoy dominan en las organizaciones, en los partidos, en el periodismoobrero, jefes de toda especie, que constituyen la clase dirigente demaana, minora tambin ella, que ejercitar bajo otra forma laexplotacin y la opresin de las grandes masas, circundndose a loms de las categoras ms afortunadas del proletariado ciudadano aquellas de la gran industria, con exclusin y en dao de todas lasotras.

    Bujarin imprudentemente lo confiesa en su opsculo, cuando hacedel comunismo y de la revolucin una especie de monopolio de la nicaparte del proletariado soldada por el mecanismo de la granproduccin.Todos los otros estratos de las clases pobres prosiguepueden convertirse en agentes de la revolucin slo en cuanto se ponena la retaguardia del proletariado Entonces, las clases pobres queno pertenecen a la gran industria, no seran proletariado? Se haracierta as la profeca de Bakunin, segn quien la pequea minora delos obreros industriales puede convertirse en la explotadora ydominadora de las grandes masas pobres. Incluso si no se lo enunciaexplcitamente, esto se intuye del lenguaje que estos futurosdominadores en Rusia ya son dominadores hoy en da empleanhacia las desgraciadas clases pobres, a las que asignan la pasiva misinde ponerse a retaguardia de la minora que quiere subir al poder. Estelenguaje despreciativo y altanero revela repito un estado de nimo:

    activamente todos los miembros de la colectividad en vez de confiarsepasivamente a la autoridad de los jefes supremos.

    Todo organismo gubernativo es un obstculo a la real organizacinde las grandes masas, de las mayoras. Cuando existe un gobierno, lanica verdaderamente organizada es la minora que lo compone; y si,no obstante, las masas se organizan, ello sucede contra el gobierno,fuera de l o por lo menos independientemente de l. Fosilizndose enun gobierno, la revolucin se desorganizara como tal, porque confiaraa ste el monopolio de la organizacin y de los medios de lucha. Laconsecuencia sera que un nuevo gobierno asentado sobre larevolucin y actuando durante un perodo ms o menos largo de supoder provisorio echara las bases burocrticas, militares yeconmicas de una nueva organizacin estatal duradera, en torno a lacual se creara naturalmente una compacta red de intereses y deprivilegios; y en breve tiempo se tendra, no la abolicin del Estado,sino un Estado ms fuerte y vital que el antiguo, el cual volvera a ejercerla funcin que le. es propia y que Marx le reconoca de mantenera la mayora productora bajo el yugo de una minora explotadora poconumerosa.

    Esto demuestra la historia de todas las revoluciones, desde las msantiguas a las ms recientes; y esto es confirmado se puede decirque bajo nuestros ojos, por el desarrollo diario de la revolucin rusa.

    Acerca de la provisoriedad del gobierno dictatorial no es el casode detenerse demasiado.

    Provisoria probablemente ser la forma ms spera y violenta deautoritarismo; pero precisamente en este perodo violento decomprensin y de coaccin se echarn las bases del gobierno o Estadoduradero del maana.

    Por otra parte, incluso los mismos comunistas otorgaron bastantepoca confianza a esta provisoriedad de la dictadura. Radek y Bordiganos hablaban hace tiempo de que durara una generacin (lo cual noera poco). Ahora, en su opsculo, Bujarin nos advierte que la dictaduradeber durar hasta que los obreros hayan obtenido una victoria completay que esta victoria ser posible slo cuando el proletariado haya liberadoa todo el mundo de la canalla capitalista y haya sofocado en todaspartes y completamente a la burguesa (5)

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    el estado de nimo propio de los patrones, de los dominadores, conrespecto a los siervos y a los sbditos. Es el mismo lenguaje que seemplea entre nosotros por parte de los arribistas de la burguesa yespecialmente de la pequea burguesa, contra el proletariado enbloque: mendigo, harapiento, hez, incapaz de crear, que no trabaja,etc..

    Lean los trabajadores italianos el opsculo de Bujarin: nosotros, parahacer valer nuestras razones, no necesitamos hacer la conjura delsilencio en torno a lo que escriben y dicen nuestros adversarios, ni deretroceder o falsear sus ideas. Tenemos mas bien todo el inters enque los proletarios confronten las ideas nuestras con las ideas contrarias.Pero si leen las breves pginas de Bujarin, no sabemos qu impresinsentirn al encontrar, dirigida contra los anarquistas, la misma ultrajantefraseologa burguesa con la que en Italia se vitupera hoy a los obrerosy a los revolucionarios todos, comprendidos los mismos comunistas!

    Con todo esto es justamente Bujarin quien tiene el coraje de decirque los anarquistas se unen a los burgueses y a los partidoscolaboracionistas contra el poder del proletariado!

    Naturalmente, Bujarin se guarda bien de aportar argumentos yhechos para probar tal afirmacin, pura y simple difamacin! Los hechos,toda la historia del anarquismo de cincuenta aos, el herosmo de tantosanarquistas rusos muertos desde 1917 en adelante con el armaempuada para defender la revolucin de su pas, todo contribuye aprobar luminosamente lo contrario.

    Los anarquistas combaten contra todo poder, contra toda dictadura,tambin si se cubre del manto proletario. Pero para eso no tienennecesidad de unirse a los burgueses ni de hacer colaboracionismo, nien Rusia ni en otra parte. Los anarquistas pueden enorgullecerse deconstituir en todas partes la nica organizacin que a costa dequedarse casi siempre sola ha sido siempre, desde que sali,irreductible e intransigente contra toda forma de colaboracionismo estatalo de clase, no deponiendo nunca las armas en su posicin de enemigofrente a la burguesa.

    Pero nosotros no hemos tomado la pluma slo para discutir o rebatirvacas frases difamatorias y ultrajantes. En el opsculo de Bujarin seintenta discutir tambin algunas ideas del anarquismo o atribuidas almismo; y a este lado, por msero que sea, dedicaremos la mayor parte

    Ellos van directamente hacia el Estado fuerte y soberano desocialdemocrtica memoria y hacia una ms arbitraria dominacin declase, bajo la cual el proletariado de maana se ver constreido ahacer una nueva revolucin. Los comunistas que quieren el comunismoen serio, que mediten sobre este error fatal que mina desde las basestodo el edificio de los partidos comunistas autoritarios, en vez de perdertiempo en fantasear sobre errores imaginarios de los anarquistas. Loscuales tienen todo el derecho de responder a las crticas de losestadlatras del comunismo:

    Mdico, crate a ti mismo!

    III. LA DICTADURA PROVISORIA Y EL ESTADOLa verdadera cuestin esencial, la diferencia que separa a los

    autoritarios de los libertarlos del comunismo, es la de la direccin aimprimir a la revolucin, estatal segn unos, anrquica segn los otros.

    Es bien cierto que entre el rgimen capitalista y el rgimen socialistacorrer un perodo intermedio de lucha, durante el cual el proletariadodeber trabajar para desarraigar los restos de la sociedad burguesa, yque en esta lucha los obreros revolucionarios debern participar enprimera lnea sirvindose de la fuerza de la organizacin. Por otra parte,revolucionarios y proletariado en general tendrn necesidad de laorganizacin no slo por la necesidad de la lucha sino tambin por lade la produccin y de la vida social, que no pueden detenerse.

    Pero si la lucha y la organizacin tienen la finalidad de liberar alproletariado de la explotacin y del dominio estatal, no se puede confiarla gua, la formacin y la direccin precisamente a un nuevo Estado,que tendra inters en imprimir a la revolucin una direccin totalmentecontraria.

    El error de los comunistas autoritarios, a tal propsito, es creer queno sea posible luchar y organizarse sin someterse a un gobierno; y poreso ven en los anarquistas hostiles a toda forma de gobierno, inclusotransitoria los enemigos de toda organizacin y de toda luchacoordinada.

    Nosotros sostenemos, al contrario, no solamente que la organizaciny la lucha revolucionarias son posi