Alemania: causas y consecuencias ... LA UNIFICACION ALEMANA: CAUSAS Y CONSECUENCIAS El que en este...

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    17-Mar-2020
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  • I *I

    La de Alemania: causas y consecuencias

    Ignacio SOTELO Catedrático de Ciencia Política Ftvie Univer~ititt, Berlfn

    En un ensayo en el que rememoraba el primer0 de agostode1914,taIvezinfcxhadavede1ahistoria europea contemporánea, Arnold Zweig barmnta que tal vez dos o tres personas en toda Alemania supieron que aquel dia empezaba una nueva epoca de la historia europea. En cambio, cuando el 9 de noviembre de 1989, nos enteramos de la decisi6n de abrir el muro al dia siguiente, nadie dud6 que empezaba una nueva epoca de la historia de Europa. Hay fechas hist6ricas que se viven lúcidamente, de manera trigica o lúdica según el contenido, y o m , en cambio, que pasan inad- vertidas a 10s coeráneos. Justamente éstas últimas, cuya significaci611 real se descubre mucho tiempo después, son las verdaderamente significativas. Las que se viven, en cambio, con plena conciencia de su significado his- t6rico cierran un cido que se sabia de antemano que tenia que terminar, aunque no se supiera a ciencia cier- ta cuándo. De este t i p son el 8 de mayo de 1945 -que los aliados iban a ganar la guerra estaba daro, a más tardar desde 1943; el Único interrogante era el cuándo- o en Espafia el 20 de noviembre de 1975. Que el muro caeria un d f y que 10s dos Estados alema- nes terminarían por unirse pareda, en principio, indis- cutible; el quid era únicamente el cuándo.

    La apertura de las fronteras ha sido una conquista del pueblo germano-oriental, que hizo irreversibles las reformas iniciada después de la caida de Honecker, a la vez que las acelera de tal forma que, como en todos 10s procesos realrnente revolucionarios, deja descoloca- das a todas las fuerzas politicas. Nadie dudaba que tenia que llegar ese dia, pero se esperaba para bastante más adelante, cuando estuviesen regulada algunas de las muchas implicaciones sociales y econ6mica.s que Ile- va consigo la libre circulaci6n entre 10s dos Estados demanes. El que Egon Krenz no empleara a fondo la apertura de la frontera, única carta de que disponía, testimonia, tanto su menguada talla política, como la ignorancia absoluta que la dase política germano- oriental tenia de la realidad de su propio pais.

    En 1985, el historiador Valentin Falin, embajador de la Uni6n Sovietica en Bonn, manifestaba en una entrevista que use quiso establecer un Reicb milenario, empeño que cost6 5 5 millones de vidas con el resultado de que probablemente tendremos una divisi611 de Ale- mania que dure mil añosn. Todavia en el verano de 1989, tanto al Este como al Oeste, subyada el acuerdo tácito de que la unificaci6n de 10s dos Estados demanes era una cuesti6n que iba para largo. Cierto quiel mun- do occidental reconocia *el derecho del pueblo alemán a la autodeterminaci6nn y criticaba duramente el

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  • LA NUEVA EUROPA

    cemuro de la vergiienza~, pero por esta causa nadie, induido el Gobiemo de la República Federal de Ale- mania, estaba dispuesto a poner en entredicho el Jtatu quo. UNO es una cuesti6n actualw solla responder Gor- bachov a las preguntas al respecto.

    A 10s diez meses de la caída del muro de Berlín, el 3 de octubre de 1990, se ha hecho realidad la unificaci6n de 10s dos Estados demanes. iC6mo se explica el que 10s acontecimientos se hayan sucedido con tanta veloci- dad, pero sobre todo el que la UniQ Sovietica haya asumido una unificaci6n que ha consistido simplemen- te en la absorci6n de la Alemania oriental por la occi- dental, proceso que hasta hace un año consideraba ab- solutamente inaceptable?

    Lo primer0 que hay que decir es que la apertura del muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, factor desencadenante de la unificaci6n de 10s dos Estados demanes, se inscribe dentro de un proceso de carácter más general: el desmoronamiento del estalinismo en la Europa del Este. La caída de 10s regimenes comunistas, uno nas 'otro, como si confirmase la famosa ccteoria del domin6*, creada en otro contexto y expresi6n de otros temores, tiene muy distintas causas, unas de largo al- cance -no en vano tras la victoria sobre el fascismo la Uni6n Sovietica tom6 posesi6n de estos países contra la voluntad de sus pueblos- y otras mucho más recientes vinculada al fracaso del ~colectivismo burocrático~, pero un mismo origen inmediato en la ccperestroikam.

    Al recalcar 10 obvio, que 10 ocurrido en 1989 en la Europa del Este no hubiera sido pensable sin la aperes- troika~, no quita que 6 t a a su vez no haya venido impuesta por muy distintos factores internos, el decisi- vo, el fracaso rotundo de su sistema productivo, y ex- ternos, entre 10s que el principal es la carrera armamen- tistica con 10s Estados Unidos, pero entre 10s que las insurrecciones de 10s pueblos del Este -Polonia, Hun- gria en 1956, Checoslovaquia en 1968, otra vez Polo- nia en 10s ochenta- tienen un peso especifico. No pre- tendo poner en cuesti6n el carácter revolucionaria del levantamiento de la poblaci6n en todos estos países -10 fueron en la forma y en 10s resultados- empero, impor- ta recalcar que 10 ocurrido en 1989 no es sin más la repetici6n de los acontecimientos de Hungria en 1956 o de Checoslovaquia en 1968. La diferencia funda- mental entre las experiencias de aquellos años y la del último radica en que ahora se sabia que la Uni6n So- vietica, no s610 no iba a intervenir, sino que de hecho, queriéndolo o no, objetivarnente se habia convertida en el mayor impulsor del afán de reformas.

    .No deja de ser significativa que Honecker cayera pocos dias después de la visita de Gorbachov a Berlí~ oriental, con motivo de la celebraci6n del cuadragesimo aniversari0 de la República, una vez que el líder germa- no-oriental se opusiera a cambiar de política, aferrado

    al argumento de que una apertura del regimen implica- da indefectiblemente la anexi6n por el otro Estado ale- mán. No le faltaba raz6n a Honecker al subrayar la originalidad del caso alemán y los efectos seguros de una política de apertura; el interés sovidtico en mante- ner un segundo Estado alemdn era la raz6n exclusiva de su existencia; io que no podia entrarle en la cabeza era que la Uni6n Sovietica hubiera apostado por las refor- m a , aún al precio de perder su zona de influencia en la Europa del &te, dispuesta a asumir incluso el riesgo de tropezarse a la vuelta de la esquina con una Alemania unida, para mayor castigo y vergiienza integrada en la Alianza Atlántica, ,una posibilidad que durante casi medio siglo habia tonsiderado la mayor catástrofe que podia sobrevenir.

    El papel de la Uni6n Sovietica ha sido decisivo en la caída de 10s regimeqes dei Este. Hace un año era un conocimiento que se divulgaba con sordina; hoy es am- pliamente reconocido por todos 10s políticos occidenta- les, en primer lugar, por Helmut Kohl. Se entiende que en unas declaraciones recientes, en noviembre de 1990, Honecker manifestase que habia sido uaicionado por Gorbachov. Poco a poco se filtran 10s hilos con 10s que tejer el mito de que el ccsocialismo rea l~ habría caído, no por sus deticiencias intemas, sino por la uuaici6nn de una parte de la direcci6n sovietica.

    Ante el peligro muy real de que la Uni6n Sovietica se disuelva en varias repúblicas, el objetivo prioritario es matar de mantener por todos los medios la integri- dad de la Uni6n. Pues bien, impedu que se hunda el buque sovidtico exige tirar no poco lastre por la borda: y, cienamente, como una operaci6n de salvarnento hay que entender que Gorbachov haya contemplado con la mayor resignacidn cdmo 10s países del Este, uno tras otro, se hayan ido trasladando a la 6rbita occidental, en la que la misma Uni6n Soviética busca su emplaza- miento. La fragilidad de la UniQ Sovietica es tal -como en 10s años veinte, como en 10s cuarenta, otra vez se encuentra luchando por la mera supervivencia-, que no s610 tiene que desprendem de la zona de in- fluencia adquirida en la segunda guerra mundial, sino hasta encarar la mayor amenaza que cabia concebu una Alemania unida instalada en la drbita occidental.

    La situacidn interna de la Uni6n Soviética y la estra- tegia emprendida para salir del atolladero impone la retuada ordenada de la Europa oriental, 10 que a su vez implica, si no se quiere arriesgar situaciones incontrola- bles, la eliminacidn de 10s regímenes estalinistas que ella misma habia implantado después de la segunda guerra mundial. El papel primordial que la Unidn So- vihtica de~empeffd en la ~ubyugacidn de la Eumpa orien- tallo ha jugado hoy en 5u liberacidn: como es natural, en ambos casos ha actuado se& la percepci6n de 10 que ha creido ser sus ccintereses vitalesw.

  • LA UNIFICACION ALEMANA: CAUSAS Y CONSECUENCIAS

    El que en este escenari0 se haya acelerado de tal pard sin duda a los historiadores del futuro, pese a no forma el proceso de unificaci6n de Alemania se debe a haber tenido la menor significaci6n p&ca, la de si la conjunci6n de muy diirersos factores, unos de gran hubiera podido subsistir en libenad un segundo Estado calado hist6ric0, otros rnás coyunturales, otros incluso alem& no capitalista, y cudl hubiera podido ser enton- casi anecd6ticos. La combinaci6n de elementos tan dis- ces el resultado de una negociaci6n mais equilibrada pares es 10 que hace a la historia tan imprevisible, como entre 10s dos Estados. El interés primordial de la Repú- a la postre explicable. blica Federal no podia ser otro que la absorci6n de la

    RDA de la forma rnás Apida y al menor costo.